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    Cada foco cultural humano decide en qué momento cuenta su traslado alrededor de la luz.

    Y lo hace a partir de un acontecimiento, un suceso significativo... Algo que para ese grupo es... “referencia”. Y a partir de ahí se suceden los días y las noches... hasta completar una vuelta alrededor de... la Luz.

    En nuestra esfera de influencia, estamos comenzando a cumplir ese trayecto.

    Y como si fuera –¡como si fuera!- un logro el permanecer en órbita de la Luz..., se celebra haber podido transitar, y se aguarda esperanzadamente en... generar novedades.

    El tiempo se hace así protagonista de nuestro tránsito, y nos marca una trayectoria. Y en consecuencia, nos implica –sabedores dependientes de la luz- nos implica en revisar, repasar, considerar, reconsiderar, evaluar...

    Es una necesidad de cara a este nuevo ciclo. La luz será diferente. En consecuencia, nosotros seremos distintos. Como cada día. Pero en este caso, con estas consideraciones, hablamos de un vaivén circular alrededor de la luz, que implica X días.

    La Llamada Orante nos sugiere un instante reflexivo, considerativo, a propósito de nuestro transcurrir… en este recorrido que hemos vivido: un recuerdo, una alusión, un acontecer A o B que significó algo…

    ¿Cuál es la cosecha de este circular bamboleo alrededor de la luz?

    ¿Cuál ha sido la siembra que se ha depositado?

    ¿Cuál es el grado de satisfacción... de reconocerse?

    ¿Qué calidad ha implicado este transcurrir?

    Nos llaman a... nacer de nuevo.

    Y nos llaman después de haber AMA-NECIDO muchos días. Pero nos llaman a nacer de nuevo, como proyecto, como testimonio, como realización.

    Pareciera –o no- que una nueva oportunidad se nos brinda.

    Será tanto más o menos nueva, según el entusiasmo con el que reconozcamos el vivir. Porque, sí, se dice “¡un año más!”, como pesada carga, como pérdida; nostalgia por lo pasado: una mustia actitud en la que nacer supone un... ¿un futuro calvario? ¿Un futuro calvario?

    Y así surge la idea de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

    ¡Ahhh! Hay algo –digamos que algo-, algo de miedo a nacer de nuevo. Se preferiría seguir como se estaba, recogiéndose en el dicho de que “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

    ¿Saben? La abeja reina, cuando ve que no es viable su proyecto, emigra; y con ella emigra un grupo, para generar una nueva posibilidad. Así que ese dicho que dice: “más vale pájaro en mano –‘pasado’- que ciento volando –‘futuro’-“, debemos revisarlo.

    Debemos atrevernos a sentirnos privilegiados por la oportunidad de volver a nacer, por la instantánea ocasión de ‘re-vi-sar’... la cosecha y la siembra. Para corregir, para aprender...; para saber cómo ha sido nuestra sintonía con todo el entorno. Cuál ha sido nuestra actitud. Y con todo ello, disponerse a nacer de nuevo.

    Disponerse y exponerse a la luz, que ha sido la referencia; y que lo vuelve a ser, pero es otra luz. No es la misma. Pareciera la misma... pero ella también ha sido luminaria que ha transcurrido a través de otras luces.

    Y esa luz velada nos alumbra en este AMA-NECER. Y podría tomarse como una referencia, un signo casual, que curiosamente nos anuncia oracularmente la verdad.

    ¿Cuál es… cuál es la verdad? Está lejos de la cotidiana consciencia. Tenemos el recurso de la sinceridad en la expresión y en la escucha, para vibrar en torno a la verdad. Esa que se corresponde al Misterio Creador.

    Y nos dice el oráculo que ello conlleva una Fidelidad a lo Revelado...

    “¿Fidelidad?”: bien escaso... que vive casi en el ocaso.

    ¿Qué... qué se nos ha revelado en este transcurrir? ¿Qué hemos encontrado? ¿Qué tierra fértil hemos aprovechado? ¿Qué tierra estéril hemos abonado? ¿Con qué fe hemos sembrado…? ¿Con qué creencia hemos perseverado?

    Y con esas pre-misas, aumentamos nuestro momento para nacer de nuevo.

    ¡Un nacer sin miedo!, con la certeza de que en la medida en que nuestra fidelidad a lo que se nos revela, nos han revelado, hemos descubierto, aprendido y asimilado... va a ser una carta de presentación. ¡Ah! Sí, sí. ¿Con qué... con qué carta, con qué ¡papeles!... se presenta el ser a un nuevo nacer? ¿Cuáles son sus credenciales? –como si de embajador se tratara-…

    ¿Qué créditos traes para nacer de nuevo…?

    ¿Traes disposición? ¿Traes humildad? ¿Traes sumisión? ¿Traes... traes el suspiro de la creencia sin sollozos? “El suspiro de la creencia sin sollozos”.

    ¿Traes la consciencia de que te llevamos... te llevan…? ¿O más bien traes la voluntad, la convicción, la firmeza, la arrogancia?

    ¿Cuáles son tus planes?” –nos dice la Creación, a las puertas del Nacer de nuevo-.

    ¡Sí! ¡Es ahora; es ahora! No es algo para pensarlo. La Llamada Orante no es –ni mucho menos- una rémora que queda ahí para luego. Es... ¡ahora! Es el impulso de descubrirnos. Es el resplandor que nos proyecta. Es la sombra que nos acoge.

    Y en las puertas –por cierto-, en las puertas de un nuevo nacer, y habiendo transcurrido ya una intensa exposición a la luz... cabe –sí, sí- cabe preguntarse: ¿una nueva oportunidad?

    Cuando en nuestra cotidiana consciencia nos dan una nueva oportunidad en cualquier área, ¿a qué se debe? ¿Por qué una “nueva oportunidad”? ¿Por qué un nuevo nacer? Porque confían. ¡Confianza!

    Sí, porque el Misterio Creador confía en cada una de las criaturas que pasan por la experiencia del vivir, que es el preámbulo brusco de una vivencia eterna.

    Y cada cual puede preguntarse:

    .- ¿Confían en mí? ¿Quién?

    .- El Misterio Creador, la Creación.

    No eres tú, con tus talentos, el que vuelve a nacer. Es la confianza que en ti se deposita ¡para un nuevo amanecer!

    Sí. Y es fácil ante esa noticia que nos sintamos orgullosos, y también es fácil sentirnos indignos –“in-dignos”- de una nueva oportunidad. Los dos extremos son hipócritas: se referencian con nosotros mismos.

    Nuestra referencia es La Luz, y su procedencia permanente es el Misterio Creador. No nos premian ni nos castigan por lo bien hecho o por lo mal hecho. Nos animan –de ánima, de alma-. ¡Nos re-alman!, porque nos consideran, además de confiables, ¡necesarios!

    Y cada cual, orantemente, se pregunta:

    .- ¿Confían en mí… y me consideran necesario?

    .- ¡Sí!

    .- Y me han dotado de talentos, me han dejado vivir. Me han dejado vivir... y me han dado vida con el esplendor de cada día.

    Y ahora, puntualmente, me sitúa la Llamada Orante en las puertas –abiertas- de un nuevo AMA-NECER; de un nuevo nacer a unas perspectivas de diferentes cosechas y siembras; en el que, sin duda, las valías pasadas se tienen en cuenta, pero se está abierto a las nuevas: a los nuevos resplandores, a las nuevas sensaciones.

    Y a esa... sensación llamada “promesa”. A esa sensación de que, al acercarse un nuevo nacer... cargado de confianza y de necesidad, nos supone prometer, ¡prometernos!, zambullirnos en la vida con las pequeñas... con las pequeñas capacidades, pero dándolas sin resquemor, sin acopio, ¡sin sentido de pérdida!

    Y con esas promesas que indudablemente nos revelan, surge… –con ellas-, se hace sonrisa el Nacer.

    Pero han de estar bien avaladas por la Fidelidad: esa Fe que nos Da la presencia y la actuación permanente del Misterio Creador.

    Que podamos decir ¡Aleluya!, sin temor, con sonrisa, vacíos de poder y recubiertos de esperanza.

    ¡Ay! Y sabiendo que todos somos necesitados...; que no hay ni buenos ni malos; que en la medida en que nos prometemos, nos hacemos en la hidalguía de sentirnos ‘el-egidos’.

    Sí. No para engrosar nuestro ego, no. Pero si han tenido confianza... será porque, ante la necesidad, nos han ‘el-egido’.

    Sentirnos elegidos por la Creación es algo que, sin duda, nos desborda, nos deslumbra.

    Sí. Nos deslumbra cuando nos erigimos en protagonistas… y esa elección la utilizamos como dominio o poder. Pero cuando nos sentimos elegidos en base a nuestra pobreza… –cuando nos sentimos elegidos en base a nuestra pobreza- sólo nos aguardan riquezas que debemos dispensar, no guardar. Que debemos repartir, no retener. Que debemos ahondar en la generosidad...

    Así... así se anuncia el comienzo del nuevo nacer: consecuente con el AMA-NECER de ahora.

    Confiables, necesarios y ‘el-egidos’... para un trayecto, para un tránsito que aguarda... que aguarda la realización de nuestros deberes, de nuestros servicios, de nuestras entregas, de nuestras bondades.

    Ungidos por la confianza, la necesidad y la elección, nacer se hace ¡ilusión, fantasía, proyección!...

    Limpio..., traslúcido y vacío. Dispuesto y disponible.

    ¡Ay!... Sin cargas. ¡Dispuesto a ser aliviadero!

    El amanecer de La Luz repica y pide paso. Y con ello nos recuerda de inmediato que estamos iniciando el alumbramiento, el alumbrar...; el ser reflejos de luz que alumbran las necesidades; que se hacen sin renta, sin beneficio, con transparencia...

    Sin ocultamientos.

    Confiados, necesitados y elegidos hacia un nuevo amanecer, hacia un nuevo nacer.

    Con una promesa liberadora.

    Promesa Liberadora... de Fidelidad a lo que permanentemente se nos revela.

    ***

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  •  

    Each human cultural focus decides at which moment it counts its movement around the light.

    And it does so from an event, a significant event... Which is a “reference”… for that group. And from there, days and nights follow one after the other... until completing a circle around... the Light.

    In our sphere of influence, we are starting to complete that journey.

    And as if it were -as if it were!- an achievement to remain in the orbit of the Light..., it is celebrated to have been able to transit, and hopefully to look forward to... generating news.

    Thus, time becomes the protagonist of our transit, and marks a path for us. And a consequently, it involves us -light dependent knowers- it involves us in reviewing, revising, considering, reconsidering, evaluating...

    It is a necessity for any new cycle. The light will be different. Consequently, we will be different. Like every day. But in this case, with these considerations, we are talking about a circular swing around the light, which implies X days.

    The Prayerful Call suggests to us a reflective, thoughtful moment about our journey... in this journey that we have lived: a memory, an allusion, an event A or B that meant something...

    What is the harvest of this circular wobble around the light?

    What seeds have been sown?

    What is the degree of satisfaction... to recognise oneself?

    What quality has this passage entailed?

    We are called to... be born again.

    And they call us after having DAWNED many days. But they call us to be born again, as a project, as a testimony, as a realisation.

    It would seem -or not- that a new opportunity is being offered to us.

    It will be more or less new, depending on the enthusiasm with which we recognise living. Because, yes, we say "one more year!", as a heavy burden, as a loss; nostalgia for the past: a withered attitude in which being born means a... a future ordeal? A future ordeal?

    And thus, the idea arises that "any time in the past was better".

    Ahhh! There is some kind -let's say some kind- some kind of fear of being born again. One would prefer to continue as one was, taking refuge in the saying that "a known evil is better than an unknown good ".

    Do you know? The queen bee, when she sees that her project is not viable, she emigrates; and with her, emigrates a group, to generate a new possibility. So, the saying: "a bird in the hand -'past'- is worth two in the bush -'future'-", should be revised.

    We must dare to feel privileged by the opportunity to be born again, for the instant opportunity to 're-vision'... the harvest and the sowing. To correct, to learn...; to find out how our harmony with the whole environment has been. What was our attitude like? And with all of these, to be ready to be born again.

    To be available and expose oneself to the light, which has been the reference; and it is again, but it is another light. It is not the same. It seems to be the same... but it has also been a luminary that has passed through other lights.

    And that veiled light illuminates us in this DAWN IN LOVE. And it could be taken as a reference, a casual sign, which curiously announces oracularly the truth to us.

    What is... what is the truth? It is far from everyday consciousness. We have the resource of sincerity in expression and in listening, to vibrate around the truth. The one that belongs to the Creator Mystery.

    And the oracle tells us that this entails a Fidelity to the Revealed...

    "Fidelity?": a rare commodity... living almost in decline.

    What... what has been revealed to us in this journey? What have we found? What fertile soil have we taken advantage of? What barren land have we fertilised? With what faith have we sown...? With what belief have we persevered?

    And with these premises, we increase our momentum to be born again.

    A fearless birth!, with the certainty that to the extent that our fidelity to what is revealed to us, what has been revealed to us, we have discovered, learned and assimilated... will be a letter of introduction. Ah! Yes, yes. With what... with what letter, with what documents... does the being present itself to a new birth? What are its credentials? -as if it were an ambassador-…

    What credits do you bring to be born again...?

    Do you bring willingness? Do you bring humility? Do you bring submission? Do you bring... do you bring the sigh of belief without sobbing? "Sigh of belief without sobbing".

    Do you bring the consciousness that we carry you... carry you... Or rather do you bring the will, the conviction, strength, arrogance?

    What are your plans? -Creation tells us, at the gates of being Born again-.

    Yes! It's time; it's now! It is not something to think about. The Prayerful Call is not -far from it- a hindrance that remains there for later. It is... it is now! It is the impulse to discover us. It is the radiance that projects us. It is the shadow that welcomes us.

    And at the gates -by the way- at the gates of a new birth, and having already passed an intense exposure to the light... one can -yes, yes- one can ask oneself: a new opportunity?

    When in our daily consciousness we are given a new opportunity in any area, what’s the reason? Why a "new opportunity"? Why a "new birth"? Because, they trust us. Trust!

    Yes, because the Creator Mystery trusts each and every creature that passes through the experience of living, which is the abrupt preamble to an eternal living.

    And everyone can ask oneself:

    .- They trust me? Who?

    .- The Creative Mystery, Creation.

    It is not you, with your talents, who is reborn. It is the very trust placed in you for a new dawn!

    Yes. And it is easy to feel proud of this news, and it is also easy to feel unworthy -"unworthy"- of a new opportunity. Both extremes are hypocritical: they take reference in ourselves.

    Our reference is The Light, and its permanent source is the Creator Mystery. We are neither rewarded nor punished for the well or bad done. They encourage us -of soul- they re-animate us, because they consider us not only trustworthy, but also necessary!

    And each one prayerfully asks oneself:

    .- They trust me... and they consider me necessary?

    .- Yes!

    .- They have endowed me with talents, they have let me live. They have let me live... and they have given me life with the everyday splendour.

    And now, punctually, the Prayerful Call places me at the -open- doors of a new DAWN IN LOVE; of a new birth to perspectives of different harvests and sowings; in which, undoubtedly, past values are taken into account, but one is open to new ones: to new brightness, to new sensations.

    And to that... feeling called "promise". To that feeling that, as a new birth approaches... loaded with trust and need, it means to promise, to promise us!, to plunge into life with the little... with the little capacities, but giving them without resentment, without hoarding, without a sense of loss!

    And with these promises that undoubtedly are revealed to us, -with them-, the Birth becomes a smile.

    But they must be backed up by Fidelity: that Faith given to us by the presence and permanent action of the Creator Mystery.

    May we be able to say Alleluia, without fear, with a smile, empty of power and overlaid with hope.

    Oh! Knowing that we are all needy...; that there are neither good nor bad; that in the measure in which we promise ourselves, we are made in the nobility of feeling 'the-chosen ones'.

    Yes. Not to fatten our ego, no. But if they did trust... it will be because, given the need, they have “chosen us”.

    Feeling that we have been chosen by Creation is something that undoubtedly overwhelms us, dazzles us.

    Yes. We are dazzled when we set ourselves up as protagonists... and we use that choice as dominion or power. But when we feel chosen based on our poverty... -when we feel chosen on based on our poverty- only riches await us that we must dispense, not keep. We must distribute it, not withhold it. We must delve into generosity....

    Thus... thus the beginning of the new birth is announced: consistent with the DAWN IN LOVE of now.

    Reliable, necessary and 'chosen'... for a journey, for a transit that awaits... that awaits the fulfilment of our duties, of our services, of our deliveries, of our kindnesses.

    Anointed by confidence, necessity and choice, birth becomes, hope, fantasy, projection!...

    Clean..., translucent and empty. Being ready and available.

    Oh!... Without burdens. Willing to be cause for relief!

    The dawn of Light rings out and asks for way. And it reminds us immediately that we are lighting up, illuminating...; being reflections of light that illuminate the needs; that are made without profit, with transparency…

    Without concealments.

    Trusted, needed and chosen towards a new dawn, towards a new birth.

    With a liberating promise.

    Liberating Promise... of Fidelity to what is permanently revealed to us.

    ***

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    Desde la supuesta lejanía del Misterio Creador, a la evidente presencia de su acción… no hay distancias ni velocidades ni tiempos.

    Hay constancias de necesitar la consciencia de sintonía… con ese Amor que nos recrea y crea cada día.

    Un reclamo de Amor que nos implica fidelidad. Esa “fidelidad a lo revelado” que, sin pausa, permanentemente nos muestra el Misterio Creador. Su fidelidad hacia nuestro cuido es la referencia de nuestra fidelidad hacia nuestra acción, hacia nuestro proyecto, hacia nuestra ilusión, hacia nuestra fantasía, hacia nuestra dedicación, hacia nuestros ideales.

    Una… una propuesta. Una propuesta y una apuesta… por la trascendencia. “Una propuesta y una apuesta por la trascendencia”. Y un desprenderse de la indolencia voluntaria, de la fácil decisión de voluntad, de facilidad…

    Camina –la especie- ¡confiada en sus recursos!, en sus habilidades…; en sus aprendizajes y sus fáciles emociones.

    Y camina en la consciencia personal, sintiéndose segura, como si fuera creador, creadora de su destino. Sí: ese libre albedrío que esgrime (en) cada decisión, ocurra lo que ocurra; que suele ser casi siempre lo mismo: confrontación, discusión, tensión, incomodidad…

    En la medida en que el ser de humanidad abandona la trascendencia y se guía por su indolente libertad, entrará en el círculo de la decadencia, de la incomodidad, de la dejadez.

    Y ¡el vivir!... ese acontecer increíble desde los paraísos existenciales, pasando por el paraíso terrestre suspendido, siguiendo por el paraíso o edén… de la consciencia amplificada, luego diluyéndose en lo reproductor… para saltar al Soplo Espiritual Sensible, ese que trasciende y está al servicio –sin servidumbre- de lo Eterno, todo ese proyecto de vida, de vivir, es el que está gravitando permanentemente sobre nosotros.

    El secuestro fácil del libre albedrío da “el sesgo” a la unión del ser con toda su estirpe.

    Y al principio, la voluntad, la decisión… parecen acompañar a esa aparente libertad, que luego se hace paulatinamente dependiente, insuficiente y esclavizadora.

    Y de toda esa ascendencia y trascendencia…, toda ella se almacena en el olvido.

    Es el cambio que ha hecho –en genérico- la humanidad: optar por su potencial de libertades –condicionadas todas; todas-. Optar por ellas. En cambio, temer por la liberación incondicional.

    Es curioso: tanto pensar en ¡lo grande!... y surge el miedo a la trascendencia liberadora, y se opta por la libertad condicional.

    Es algo a plantearse… cotidianamente.

    No se trata de un detalle aplicable a un caso, o a este o al otro.

    “El que tenga –como se decía- oídos para oír, se sentirá aludido”.

    La Llamada Orante es para ¡todos!, y cada uno escucha… lo que le corresponde.

    Las suertes, las casualidades, los imprevisibles… ¡ay!, “los lenguajes de lo Eterno”… no son lenguajes difíciles de interpretar. No. Requieren la humildad y la sumisión necesaria. Esa es la condición.

    En cambio, si la actitud es desafiante, demandante, inteligente…, entonces no se ve ningún lenguaje; se ve la casualidad, se ve la gracia o la desgracia, lo que toca o lo que no toca… El simplismo interesado.

    ¿Es posible… –pregunta la Oración- es posible, es posible preguntarse e indagarse a propósito de la propia existencia… ¡y descubrirse y dejarse descubrir por la Creación, en sus dones! –que nos pone-?

    ¿Es posible sentirse privilegiado por seguir respirando, comiendo y anhelando, y saber que no es por nuestra capacidad…?

    Que en la medida en que nos sentimos servidores de lo Eterno, intermediarios de la Bondad, es posible darse cuenta… ¡es posible darse cuenta de que el vivir y el transcurrir no es ir tropezando! Es ir allanando, amplificando, suavizando, ¡recreando!...

    Por si hubiera dudas… hasta el Misterio Creador nos muestra un Universo expansivo, generador de continuos espacios, acelerando sus grandezas.

    ¡Y eso lo hemos podido captar… y lo hemos llegado a calcular! Pero parece que es algo que está ahí fuera y que no nos compromete.

    “Parece que está ahí fuera y no nos compromete”… y es el lenguaje diáfano de las evidencias.

    Rigor fiel de creencias, que sabe eludir –que sabe eludir- las apariencias.

    Rigor fiel de evidencias, que sabe eludir las apariencias.

    La humanidad, como especie, ya sabe de sobra –¿no?- cómo destruir. De sobra.

    Cada individuo adulto sabe ya tocar la tecla de la destrucción.

    Pero ¿y las otras teclas…? De la restitución, de la restauración, del remedio, del recurso, de la redención…

    Esas teclas se usan poco.

    Tan poco, que cada vez intervienen menos en las partituras, en la musicalidad de cada ser.

    El Sentido Orante nos pregunta…:

    ¿Es tan difícil atreverse… atreverse a ser un fiel reflejo de la Creación, y entonar la melodía liberadora, y no la libertad condicional?

    ¡Claro que es posible! Está ahí… siempre. Un “siempre” de verdad. Un “siempre posible”.

    Entre humanidades serviles y egocéntricas no hay rectificación; hay confrontación, huida y desespero. Y mientras, mientras todo eso ocurre, ¡ahí está, dispuesta y disponible!... la Creación, la trascendencia, la virtud, ¡el reclamo de nuestro instinto de santidad!...

    La acogida complaciente siempre está dispuesta. ¡Al menos saberlo!... y no, aferrarse al destino personal de libertades condicionales: esas que siempre te apresan.

    ¡De nuevo!... de nuevo un nuevo ritmo se hace propuesta: Creer… Replantearse… Proyectarse hacia… lo Infinito, lo Eterno, lo Inmortal.

    Entrar en otra dimensión. Sí: en otra dimensión. Dejar, desprenderse ya de la llamada “realidad”…

    Entrar en la otra dimensión, en base al creer, que supone fe…; que supone esperanza complaciente.

    Replantarse, replantearse… como árbol que no se siente a gusto en su lugar y busca –quedándose aparentemente seco- otros espacios. No otras “realidades”. Otras “dimensiones”.

    La Llamada Orante nos llama hacia esas dimensiones del creer enamorado, del saberse… fruto en continua renovación.

    Recapacitarse… ¡Amplificar nuestras capacidades! Dar… dar vía libre a nuestros talentos. Ser una expresión viviente de proyectos ¡nuevos, capacitantes y capacitadores!

    ¡Otra dimensión, sí!

    “La realidad”, esa que el ser ha gestado por el miedo a liberarse, secuestrándose, no es la dimensión que nos reclama la Oración. No.

    Dimensionarnos en el Creer, en la Recapacitación, en el Replanteamiento, en las Proyecciones, supone desprenderse de la realidad esclavizante de los sentidos, las voluntades, los logros…

    Supone no repetir… lo que ya se mostró caduco.

    ¿Acaso la inversión Creadora sobre cada ser… se hace para que tropiece…? ¿O más bien, ante el primer tropiezo, se debería aprender para saber del camino llano y pleno, liberador? Ese que hace posible cualquier necesidad. Ese que nos pregunta:

    .- ¿Qué quieres?

    .- Esto.

    .- ¡Bien!

    .- Lo otro.

    .- ¡Bien!

    .- Aquello.

    .- ¡Bien!

    Puede llamarse “mágico”; puede llamarse “fantástico”…

    Dimensión Creadora que habilita todos los proyectos.

    Y es curioso. Sí, es curioso ¡todo el esfuerzo que hace el ser por repetir, insistir, tropezar, contrariarse!... Y es curioso, sí, el mínimo esfuerzo que le pide la Creación para entrar hacia el liberarse, hacia el creer, hacia el creerse recreado y creado permanentemente.

    Nos aguardan en esa “Comunión de Amantes”. Nos aguardan en ese “Orgasmo sostenido y mantenido”… que supone el estar en el sentido liberador, sin la codicia de la posesión, sin la ambición de la individualidad…; con un despertar dimensionado… y ciertamente posibilitante de cualquier realización.

    Amen…

    ***

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  •  

    From the supposed remoteness of the Creator Mystery, to the obvious presence of its action... there are no distances, no speeds and no times.

    There is evidence of need of consciousness to tune in…with that Love that recreates and creates us every day.

    A claim of Love that implies fidelity. That "fidelity to what is revealed" that, without pause, permanently shows us the Creative Mystery. Its fidelity to our care is the reference of our fidelity towards our action, our project, our hope, our fantasy, our dedication, our ideals.

    A... a proposal. A proposal and a bet... for transcendence. "A proposal and a bet for transcendence". And a detachment from voluntary indolence, of easy decision of will, of facility...

           The species walks trusting its own resources!, its abilities...; in its learning and its easy emotions.

    And it walks in personal consciousness, feeling safe, as if it were the creator of its destiny. Yes: that free will that wields in every decision, whatever happens; which is almost always the same: confrontation, discussion, tension, discomfort...

    To the extent that the being of humanity abandons transcendence and is guided by its indolent freedom, it will enter the circle of decadence, of discomfort and neglect.

    And living!... that incredible event from the existential paradises, passing through the suspended terrestrial paradise, continuing through the paradise or Eden... of the amplified consciousness, then diluting in the reproductive... to jump to the Sensitive Spiritual Breath, that transcends and is at the service -without servitude- of the Eternal, that whole project of life, of living, is what is permanently gravitating over us.

    The easy kidnapping of free will gives... gives "the bias" to the union of the being with its entire lineage.

    And at first, the will, the decision... seem to accompany this apparent freedom, which then gradually becomes dependent, insufficient and enslaving.

    And of all that ancestry and transcendence..., all of it is stored in oblivion.

    It is the change that humanity has made -in general-: opting for its potential freedoms -all of them conditioned- all of them. Opting for them. Instead, fear unconditional liberation.

    It's funny: so much thinking about the great!... and fear of liberating transcendence arises, and one opts for conditional freedom.

    It is something to consider... on a daily basis.

    This is not a detail applicable to one case, or this one or the other.

    "He who has -as it was said- ears to hear, will feel alluded to".

    The Prayerful Call is for everyone, and each one hears... to what is his or her own.

    Lucks, coincidences, the unpredictable... oh, "the languages of the Eternal"... they are not difficult languages to interpret. No. They require the necessary humility and submission. That is the condition.

    On the other hand, if the attitude is challenging, demanding, intelligent..., then no language is seen; you see chance, you see grace or misfortune, the circumstances you need to live or not... Self-interested simplicity.

    Is it possible... -asks the Prayer- is it possible, is it possible to ask oneself and to inquire about one's own existence... and discover oneself and to let oneself be discovered by Creation, in its gifts! -that it gives us-?

    Is it possible to feel privileged to keep breathing, eating and yearning, and know that it is not due to our ability...?

    That to the extent that we feel we are servants of the Eternal, intermediaries of Goodness, it is possible to realise... it is possible to realise that living and passing through is not stumbling! It is to be smoothing, amplifying, softening, re-creating!...

    In case there were any doubts... even the Creator Mystery shows us an expansive Universe, generator of continuous spaces, accelerating its greatness.

    And we have been able to grasp that... and we have been able to calculate it! But it seems to be something that is out there and does not compromise us.

    "It seems to be out there and does not compromise us"... and it is the clear language of evidence.

    Faithful rigour of belief, that knows how to elude –that knows how to elude- appearances.

    Faithful rigour of evidence, that knows how to elude appearances.

    Humanity, as a species, already knows pretty well – right?- how to destroy. Amply.

    Every adult individual already knows how to play the key of destruction.

    But what about the other keys...? Of restitution, restoration, remedy, resource, redemption…

    These keys are rarely used.

    So little are they used that they intervene less and less in the scores, in the musicality of each being.

    The Praying Sense asks us…:

    Is it so difficult to dare... to dare to be a faithful reflection of Creation, and to sing the liberating melody, instead of the one of conditional freedom?

    Of course, it's possible! It is there... always. A true "always". An "always possible".

    Between servile and self-centred humanities there is no rectification; there is confrontation, flight and despair. And while, all this is going on, there it is, ready and available!... Creation, transcendence, virtue, the claim of our instinct for holiness!...

    The complaisant welcome is always ready. At least know it!... and not, cling to the personal destiny of conditional freedoms: those ones that always catch you.

    Again!... again a new rhythm is proposed: Believe... Rethink… Project oneself towards... the Infinite, the Eternal, the Immortal.

    Entering another dimension. Yes: into another dimension. To leave, to detach oneself from the so-called "reality"...

    Entering another dimension, based on believing, that implies faith...; implies complaisant hope.

    Rethinking... like replanting a tree that does not feel comfortable in its place and seeks -apparently drying out- other spaces. Not other "realities". Other "dimensions".

    The Prayerful Call calls us towards those dimensions of believing in love, of knowing oneself... fruit in continuous renewal.

    To re-train ourselves... To amplify our capacities! To unleash... to free our own talents. To be a living expression of new, empowering and enabling projects!

    Yes! Another dimension!

    "Reality", the one the being has gestated through fear of liberating itself, by, kidnapping itself, that is not the dimension the Prayer demands of us. No.

    Being in the dimension of Believing, of Retraining, of Rethinking, of Projections, means detaching ourselves from the enslaving reality of the senses, wills, achievements…

    It means not repeating... what has already proved to be out-dated.

    Is the Creative investment in each being... made in order to make it stumble...? Or rather, at the first stumble, should one learn to know the full, flat, liberating path? The one that makes any need possible. The one that asks us:

    .- What do you want?

    .-This

    .- Fine!

    .-That other

    .- Fine!

    .- The other

    .- Fine!

    It can be called "magical"; it can be called "fantastic"...

    Creative Dimension that enables all projects.

    And it is curious. Yes, it is curious, all the effort that the being makes to repeat, to insist, stumble, to get upset!.... And it is curious, indeed, the minimum effort that Creation asks of it to enter towards liberation, believing, believing itself to be recreated and permanently created.

    They await us in that "Communion of Lovers". They await us in that "sustained and maintained Orgasm"... that implies being in the liberating sense, without greed of possession, without ambition of individuality...; with a dimensioned awakening... and certainly making any realisation possible.

    Amen…

    ***

     

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  •  

    Se suele decir coloquialmente que cada ser, cada persona, es “un mundo”. “Un mundo”… quizás como alusión –sin querer- a lo de cada ser es un microcosmos.

    Cada ser es un mundo, sí. Y en ese sentido, podría decirse que hay 8000 millones de mundos humanos.

    Pero extrapolándolo en otro sentido más social, hay mundos dentro de otros mundos. Como por ejemplo el mundo de los pobres, el mundo de los ricos, el mundo de los emigrantes, el mundo de los artistas, el mundo de los vagabundos, el mundo de los peregrinos… Es infinito.

    Y pareciera –pareciera, y en la práctica es así- que cada mundo tiene sus códigos, sus normas, sus costumbres, sus leyes, sus dogmas. Y bueno, tiene cierto contacto con otros mundos. Y el peregrino tiene contacto con las autoridades, y las autoridades tienen contacto con los políticos, y los políticos tienen contacto con los banqueros. Pero los campesinos no tienen contacto con los banqueros, salvo cuando les esquilman –los banqueros, a los campesinos-. Y así sucesivamente, los puntos de contacto de los diferentes mundos son absolutamente… –digamos- los precisos y los justos; hasta el punto de que son mundos diferentes, con reglas diferentes, con estatus diferentes.

    Y es así que, en cada estatus de mundos, nacen, crecen, se reproducen y desaparecen, manteniendo –como grupo- un mínimo contacto.

    La globalización permitió –o “consiguió”, mejor dicho- hacer un gran mundo que englobara a todos los pequeños mundos –los infinitos mundos o los sociales mundos-. Era la envoltura… o es la envoltura del mundo que envuelve prácticamente a todos los mundos. Y que no sólo se queda en los movimientos, en las actividades de cada mundo –en los comercios, en los negocios…- sino que también penetra en las consciencias, ¿verdad?: la propaganda, la información, el marketing, la opinión…

    Y se va gestando una globalización de opiniones, de credos “uniformes”; como si realmente nos hubieran uniformado, nos hubieran puesto el mismo traje, al menos en las cosas más significativas.

    Igual que para viajar hace falta un pasaporte, y todos los que viajan necesitan llevar pasaporte.

    Sí. Hay un grupo de personas que entran por fronteras falsas, etc., pero es mínimo.

    ¿Cómo se fue consiguiendo esto?

    Sin duda, por la transformación consciente e inconsciente de un modo de vivir rentista, acomodado, sedentario, competitivo.

    Y eso caló, caló en esa globalización, como algo necesario. Fue la llamada “calidad de vida”: seguridad, trabajo, confort, bienestar, diversión… jubilación y desaparición. Todo un modelo de evidencias.

    Y planteado así, claro, la globalización se hace tan contundente que es difícil abstraerse a ella. No hay, además, mucho espacio para otras opciones o posibilidades. Todo debe estar calculado y... rentabilizado.

    La Llamada Orante nos hace esta presentación, muy sintética, del estado en el que estamos envueltos por la dinámica humana.

    Y nos preguntamos, orantemente, que si este paso actual es un paso obligado… –parece que sí- o es un paso que hay que combatir o es un paso del que hay que defenderse.

    Porque ese condicionamiento humano lo han gestado los que se han sentido privilegiados, dominantes y convincentes. Y lo han ido instaurando poco a poco, pero… con prisas. Y se ha logrado –en esa globalización- instaurar la debida competencia para que la renta, la “excelencia” –entre comillas- de cualquier actividad, sea beneficiosa para mantener este estatus en el que estamos.

    El Sentido Orante nos advierte de que esta situación forma parte del camino que sigue la especie. Que el Misterio Creador es consciente de todo ello. Que no hay potencias especiales –pero sí sobresalientes unas de otras- de humanidades, que sustituyan la Consciencia Creadora. Pueden aparentar sustituirla, pero es parte de la expresión egolátrica –una más-.

    Esa salvedad es importante, para que no se caiga justamente en lo que se propone: competencia, competitividad, combate. Y ponerlo –en resumidas cuentas- como “los buenos y los malos”, con el consuelo de que al final –al final, ¿eh?- los buenos ganarán a los malos. Pero, mientras tanto, los malos siempre ganan.

    La Llamada Orante nos llama a despojarnos de esa consciencia competitiva, de esa “lucha contra” la mentira, la egolatría, la idolatría, la impunidad… Eso es precisamente lo que se pretende en esa globalización. Pero cada uno de nosotros, y todos, somos pertenecientes a una humanidad: a unos que nacen, cada amanecer, gracias a “el Amar del Misterio Creador”.

    No hay unos peores y otros mejores. Eso puede valer para el kindergarten. Pero ya cuando el ser alcanza una adultez esperada, que es antes de la anciana compensación del vivir –que esa es otra conceptualización, claro-... pues en esa adultez hay que alertarse de no caer en ese combate, de saber que esos otros mundos que quieren conquistar y que conquistan y que dominan a estos otros mundos, son parte de la dinámica de la especie.

    Es una nueva oportunidad de aprender que se puede –sin “poder”- abandonar la estrategia de suplantar al Misterio Creador, de suplantar a la Divina Providencia, de suplantar…

    Que es posible. Que es posible en base a que cada ser despierte y se dé cuenta.

    Aunque en lo cotidiano critique y resalte lo desastroso o lo que le parece inadecuado. Sí; eso es… peccata minuta.

    Lo significativamente transcendente –nos reclama la Llamada Orante- es que se tenga la consciencia, que despertemos al desarrollo de la consciencia de Universo, con las múltiples facetas de un poliedro de caras infinitas. Y que todo aquello que me impida esa visión de la humanidad, de mi especie, sin juzgarla, sin criticarla… es necesario tenerlo en cuenta.

    Y si sé que no he de suplantar, que no he de competir, que no he de propietarizarme, que no he de acomodarme, que no he de sedentarizarme, y ejerzo…   –¡ejerzo!- en ese sentido, es obvio –para el orante al menos- que la situación, las situaciones, las vivencias cambian.

    Si cada pequeño gran destrozo –que bajo nuestra consciencia es así- lo trato de compensar combatiendo e instaurando otra situación “mejor” –entre comillas-, terminaré por realizar algo parecido.

    En cambio, si como ser de universo me posiciono en esa itinerancia, en ese transcurrir, en ese servicio, en esa humildad, en esa entrega, en esa alegría por sentir, todo ese caudal, todo ese caudal de aconteceres va a incidir sobre esa globalización.

    Ya sabemos que no podemos decir: “Es que no puedo hacer nada”. Falso: ¡puedo! Pero no es un “puedo” de Poder. Es un “puedo” de transfiguración de mis posiciones, para situarme en otra esfera de vibración… en la que pueda sentirme una entidad de la Creación. Y ver lo creado como… algo necesario, algo imprescindible para poder establecer una vía de convivencia que nos permita transitar con una esperanza cotidiana, diaria. Quitar la mueca de la queja, del desinterés, de la apatía, de “el mundo es así”…; de ese sentido dogmático de cada palabra; de esa continua rectificación de lo que dice éste o aquél o el otro.

    Más preocupada –la especie- de no estar de acuerdo, que en llegar a acuerdos.

    Y pareciera que uno está a la caza del otro: religiosamente, políticamente, socialmente, convivencialmente; está esperando que haya el más mínimo “error” –entre comillas- para fijarse, para señalar, para indicar, para corregir.

    ¡Qué fácil es destruir! ¡Qué fácil es perturbar! Qué fácil es poner la zancadilla. Qué fácil es especular, inventar lo que no es. ¡Y cambiar la historia!... Porque al no saber y al no tener consciencia de lo que ocurre, de lo que transcurre, mi hacer y mi estar se guía por esas referencias que, al ser falsas o modificadas, falsean y modifican, obviamente, mi camino.

    ¡Tenemos un camino como especie!, los ocho mil, nueve mil, diez mil millones: una especie multi-dimensionada. Tenemos un “por-venir”. Y ese porvenir de especie debemos incorporarlo bajo el Sentido Orante del Misterio Creador. Y en ese porvenir de especie, sí, descubriremos multitud de detalles a corregir, a variar. Pero no podremos quedarnos en el combate y en el asedio permanente, porque no es ésa la muestra que el Universo nos da –aunque desde aquí podamos interpretarlo como un Universo viejo, anciano, que se acaba, que… dará origen a otra cosa que no sabemos qué es, pero que nos atrevemos a especular fácilmente-.

    Esta consciencia de “proyecto de especie”… nos amplifica nuestra consciencia cotidiana y hace que nos fijemos en las virtudes y en las capacidades de los otros, más que en los defectos y en los errores y en las continuas rectificaciones.

    Ya podríamos decir que hay suficiente experiencia para saber que el enfrentamiento y la competitividad nos llevan al deterioro. Pero pareciera que aún es necesaria mayor incidencia ‘deteriorante’ para darnos cuenta de que por ahí no es.

    ¡El orante ha de tomar consciencia de ello!: “Por ahí no es”. Y en la medida en que nos ejercitamos en que “por ahí no es”, nos aliamos, nos conjuntamos, nos convivimos, nos respetamos, nos apreciamos, nos admiramos.

    ¿¡Es que eso no se puede hacer!? ¡Es que pareciera que estamos condenados a criticar, a perseguir, a condenar, a rectificar, a imponer…!

    ¿¡Tanto, tanto!… ¡a tanto nos han acostumbrado otros como nosotros!?

    Pareciera que fuera error o pecado exaltar y ensalzar las virtudes de uno y otro; respetar y admirar lo bien realizado. ¡Es convivir sin competir!

    Pareciera que diera vergüenza –“pareciera que diera vergüenza”- y que perdiéramos hegemonía y perdiéramos autoridad por no competir, por no mandar, por no ordenar…

    ¿Es una vergüenza ser prudente? ¿Es una vergüenza respetar la intimidad? ¿Es vergonzoso no pelear? ¿Está mal el saber cultivar el silencio? ¿Es de cobardes el eludir el combate...?

    Se van estableciendo normativas con tanto vigor y fuerza, que es difícil no caer en ellas. Pero la Llamada Orante está ahí para advertirnos, para susurrarnos o gritarnos a propósito de nuestra naturaleza, de nuestra consciencia de especie, que guiada por la Providencia está. ¡Que estamos… con todos nuestros desmanes, producto de la envidia de la Creación, producto de la envidia de… del derroche de Amor Creador.

    La especie no ha llegado hasta aquí –nos dice el Sentido Orante- para claudicar. No ha llegado hasta aquí, en lo viviente, para exterminarse. Ha llegado hasta aquí para purificarse, para reconocerse, para descubrirse, para clarearse, para “vivificarse”: hacer culto al vivir.

    Nuestra consciencia de especie no ha llegado hasta aquí para sentir cansancio vital y solicitar la eutanasia guerrera, solapada o enmascarada.

    No. La Llamada Orante nos dice que hemos llegado hasta aquí porque, siguiendo las pautas que hemos mantenido como especie, nos podemos dar cuenta de que no son las que nos corresponden; que debemos rectificar ese motor que está gripado, que está con síntomas de fatiga, debilidad y desespero: limpiarlo, corregirlo, pulirlo… para que vuelvan las bielas a fluir con naturalidad, con precisión.

    Una consciencia de nueva especie.

    Sí: un nuevo nacimiento, una transfigurada posición ¡que comienza con cada ser!… y que se transmite a otro y a otro. Que no tiene que vencer ni ser vencido, ni convencer ni ser convencido. Tiene que saber permanecer en la íntima presencia del ser y en la comunitaria actuación solidaria, que no están reñidas…; que nos llaman a un consenso de universalidad.

    Y sí, pondremos en evidencia las transgresiones, claro, pero sin dogmatizar, ¡sin culpar!, reclamando las responsabilidades y facilitando las rectificaciones, las correcciones.

    ¿Es que acaso no corregimos una y otra vez al pequeño, en su desarrollo? Y una y otra vez, el pequeño “transgrede” –entre comillas- la norma y se vuelve a manchar y vuelve a tropezar. Pero… el amor que sentimos hacia ese ser nos permite volver a limpiarle, volver a levantarle, volver a jugar a no mancharse y a no caerse.

    Y ver la recompensa de una sonrisa, de una cómplice ‘gustosidad’ –“gustosidad”: de gustarse-.

    Estamos en las puertas de la gran oportunidad, la gran ocasión de replantear, de conscientizarnos como especie; de asumir el camino recorrido hasta ahora y de sabernos herederos de cambios transcendentales… que nos conducen a otras dimensiones.

    Es ahora.

    Y en la Llamada Orante siempre tendremos ese eco de otras perspectivas, pero que se acopla a nuestros entenderes, a nuestros saberes, a nuestros sentires, para que demos esa modificada transfiguración. Que salgamos de ese globo. Que asumamos lo “liberto” como la verdadera opción. Y que si hemos llegado hasta aquí es porque así lo ha querido la… increíble Providencia.

    Y en sus dones orantes nos reclama modificaciones… como parte de nuestro transcurrir. Porque, en consciencia, estamos preparados para ello…

    .

    Piedad, piedad, piedad…

    ***

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  •  

    It is often said colloquially that each being, each person, is "a world". "A world"... perhaps as an unintentional allusion to the fact that each being is a microcosm.

    Each being is a world, yes. And in that sense, there are arguably 8 billion human worlds.

    But extrapolating in another, more social sense, there are worlds within worlds. For example, the world of the poor, the world of the rich, the world of migrants, the world of artists, the world of vagrants, the world of pilgrims... It is infinite.

    And it seems -it would seem, and in practice it is so- that each world has its codes, its rules, its customs, its laws, its dogmas. And well, it has a certain contact with other worlds. And the pilgrim has contact with authorities, and authorities have contact with politicians, and politicians have contact with the bankers. But peasants have no contact with bankers, except when the bankers fleece the peasants. And so on, the points of contact of the different worlds are absolutely... -let's say- fear and accurate; to the extent that they are different worlds, with different rules, with different status.

    And so, in each status of worlds, they are born, grow, reproduce and disappear, maintaining -as a group- a minimum of contact.

    Globalisation allowed -or rather "managed"- making a big world that encompassed all the little worlds -the infinite worlds or the social worlds. It was the wrapping... or it is the wrapping of the world that practically wraps all worlds. And which does not only remain in the movements, in the activities of each world -in trades, in businesses...- but it also penetrates into consciences: propaganda, information, marketing, opinion…

    And a globalisation of opinions is developing, of "uniform" creeds; as if they had really uniformed us, they had put us in the same suit, at least in the most significant things.

    Just as you need a passport to travel, and everyone who travels needs to carry a passport.

    Yes, there is a group of people who enter through false borders, etc., but it is minimal.

    How was this achieved?

    Undoubtedly due to the conscious and unconscious transformation of a profit, comfortable, sedentary, competitive way of life.

    And that took hold, took deep root into that globalisation, as something necessary. It was the so-called "quality of life": security, work, comfort, well-being, fun... retirement and disappearance. A whole model of evidence.

    And put this way, of course, globalisation becomes so forceful that it is difficult to abstract from it. Moreover, there is not much room for other options or possibilities. Everything must be calculated and... profitable.

    The Prayerful Call gives us this very synthetic presentation of the state in which we are wrapped by human dynamics.

    And we ask ourselves, prayerfully, whether this current step is an obligatory step... -it seems to be- or whether it is a step that must be fought or a step that one must be defended against.

    Because that human condition has been created by those who felt privileged, dominant and convincing. And they have established it little by little, but... in a hurry. And they have managed -in this globalisation- to establish the necessary competition so profit, the "excellence" -in inverted commas- of any activity, is beneficial to maintaining the status we are in.

    The Praying Sense warns us that this situation is part of the path that the species follows. The Creator Mystery is aware of it all. There are no special powers -but they do stand out from each other- of humanities, which substitute the Creative Consciousness. They may appear to replace it, but it is part of the egomaniac expression -just another one.

    That caveat is important, as not to fall just in what is proposed: competition, competitiveness, combats. And to put it -in short- as "the good guys and the bad guys", with the consolation that in the end -in the end, eh?- good guys will beat the bad ones. But meanwhile, the bad guys always win.

    The Prayerful Call calls us to rid ourselves of this competitive consciousness, of this "fight against" lies, egotism, idolatry, and impunity... This is precisely what is intended in this globalisation. But each of us, and all of us, belong to humanity: to those who are born, every dawn, thanks to "the Love of the Creative Mystery".

    There are not worse ones and better ones. That can be valid for kindergarten. But when the being reaches an expected adulthood, which is before the old age compensation of living -which, it is another conceptualisation, of course-.... so, in this adulthood we must be alert not to fall into this combat, to know that these other worlds that want to conquer and they do, and dominate these other worlds, are part of the dynamics of the species.

    It is a new opportunity to learn that it is possible -without "power"- to abandon the strategy of supplanting the Creator Mystery, of supplanting the Divine Providence, of supplanting...

    That it is possible. It is possible on the basis of each being waking up and realising it.

    Even if on a day-to-day basis it criticises and highlights what it finds disastrous or inadequate. Yes; that is...a peanut.

    What is significantly transcendent -the Praying Call demands us- is that we have consciousness; we awaken to the development of the consciousness of the Universe, with the multiple facets of a polyhedron of infinite faces. And that everything that prevents me from this vision of humanity, of my species, without judging it, without criticising it... must be taken into account.

    And if I know that I must not supplant, that I must not compete, that I must not become a proprietor, that I must not get too comfortable, that I must not become sedentary, and I exercise… -I exercise- in this sense, it is obvious -for the prayerful person at least- that the situation, the situations, the experiences change.

    If every little big damage -that it is like this under our conscience- I try to compensate by fighting and establishing another "better" situation -in inverted commas- I will end up doing something similar.

    On the other hand, if as a being of the universe I position myself in that itinerancy, in that passing, in that service, in that humility, in that dedication, in that joy to feel, all that flow, flow of events will have an impact on this globalisation.

    We already know that we cannot say: "I just can't do anything". False: I can! But it is not about Power. It is about the transfiguration of my positions, to place myself in another sphere of vibration... where I can feel myself as an entity of Creation. And see the created as... something necessary, something essential to be able to establish a way of coexistence that allows us to move forward with hope every day. To remove the grimace of complaint, of disinterest, of apathy, of "this is the way the world is"...; of that dogmatic sense of every word; of that continuous rectification of what this or that or the other says.

    More concerned -the species- about disagreeing than about reaching agreements.

    And it seems that one is on the hunt for the other: religiously, politically, socially, convivially; it is waiting for the slightest "mistake" -in inverted commas- to notice it, to point it out, to indicate, to correct.

    How easy it is to destroy! How easy it is to disrupt! How easy it is to trip it up. How easy it is to speculate, to invent what is not, and to change the story... Because when not knowing and not being aware of what is happening, my actions and my being are guided by those references that, being false or modified, obviously falsify and modify my path.

    We have a path as a species, the eight billion, nine billion, ten billion: a multi-dimensional species. We have a "future". And that future of species we must embody under the Praying Sense of the Creative Mystery. And in this future of the species, we will discover, indeed, a great variety of details to correct, to change. But we will not be able to remain in combat and in the permanent siege, because that is not what the Universe shows us -although from here we can interpret it as an old, aged Universe, that is ending, that... it will give rise to something else that we do not know what it is, but that we dare to speculate easily-.

    This consciousness of the "species project"... amplifies our daily consciousness and makes us focus on the virtues and capabilities of others, rather than on their faults, mistakes and continuous rectifications.

    We could already say that there is enough experience to know that confrontation and competitiveness lead to deterioration. But it seems that we still need more 'deteriorating' incidence to realise that it is not that way.

    The prayerful person must be aware of this: "That's not the right way". And to the extent we exercise "that's not the right way ", we ally ourselves, we join together, we live together, we respect each other, we appreciate each other, we admire each other.

    Can’t that be done?! It seems that we are condemned to criticise, to persecute, to condemn, to rectify, to impose...!

    That much, that much!... we have become accustomed by others like us?

    It seems to be a mistake or a sin to exalt and extol the virtues of one or the other; to respect and admire what is well done. It is to live together without competing!

    It seems to be embarrassing -"it seems to be shaming"- and that we lose hegemony and authority by not competing, by not commanding, by not ordering…

    Is it shameful to be prudent? Is it shameful to respect privacy? Is it shameful not to fight? Is it wrong to know how to cultivate silence? Is it cowardly to shirk combat...?

    Regulations are being established with such vigour and force that it is difficult not to fall into them. But the Praying Call is there to warn us, to whisper or shout to us about our nature, about our species consciousness, which is guided by Providence. We are... with all our excesses, the result of envy towards Creation, result of envy towards... the overflow of Creative Love.

    The species has not come this far, -the Praying Sense tells us- to give up. It has not come this far, in the living, to exterminate itself. It has come this far to purify itself, to recognise itself, to discover itself, to clarify itself, to "vivify itself": to worship living.

    Our conscience as species has not come this far to feel vital exhaustion and request warlike, underhand or masked euthanasia.

    No. The Praying Call tells us we have come this far because, following the guidelines that we have maintained as a species, we can realise that they are not the ones that correspond to us; that we must rectify that seized engine, with symptoms of fatigue, weakness and despair: clean it, correct it, polish it... to return rods to flow again naturally, with precision.

    A consciousness of new spices.

    Yes: a new birth, a transfigured position that begins with each being... and is transmitted to another and another. It does not have to conquer or be conquered, neither convince nor be convinced. It has to know how to remain in the intimate presence of being and in the community action of solidarity, which are not at odds...; which call us to a consensus of universality

    And yes, we will highlight transgressions, of course, but without dogmatising, without blaming, by claiming responsibility and facilitating rectifications and corrections.

    Don't we perhaps, correct the little one, time and again in his development? And time and time again, the little one "transgresses" -in inverted commas- the rule and he gets dirty again and stumbles again. But... the love we feel for that being allows us to clean it up again, to lift it up again, to play again to not get dirty and not to fall down.

    And to see the reward of a smile, of an accomplice 'liking' -"liking": of each other.

    We are at the gates of the great opportunity, the great occasion to rethink, to become aware as a species; to assume the path we have travelled so far and to know that we are heirs of transcendental changes... that lead us to other dimensions.

    It is now.

    And in the Prayerful Call we will always have that echo of other perspectives, but connecting with our understandings, to our knowledge, to our feelings, so we can give that modified transfiguration. Let's get out of that balloon. Let us assume the "liberated" as the true option. And that if we have come this far, it is because that is what the... incredible Providence has wanted.

    And in his prayerful gifts he calls us to change... as part of our journey. Because, in consciousness, we are ready for it...

    Yes.

    Mercy, mercy, mercy...

    ***

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  •  

    Se insinúa el Ama-necer, después de un anochecer solemne.

    Y se insinúa manifestándose en la luz que nos hace, a la vida, germinar, brotar, crecer, dar frutos, semillas…; manifestarnos como inmortales.

    Se insinúa el Ama-necer y se expresa en la luz. Y con ella, sus bondades para ver, para aclarar, para vislumbrar el sentido del ir.

    Y en todo ello hay bondad, providencia, infinitas posibilidades.

    ¡No llega el amanecer, para asustarnos! No llega para amedrentarnos y mostrar el poder de la luz. No llega para castigarnos.

    ¿Y por qué, entonces –ante ese aparente simple hecho del amanecer-, la especie humanidad se asusta entre sí misma, se amedranta entre sí misma, se relaciona ¡con miedo!...? Y llega a considerarlo “natural”, “lógico”, “racional”.

    ¿En qué cárcel de consciencia se está? ¿En qué cárcel de martirio se vive? ¡Cuando resulta que la vida se da con alegría y con creatividad infinita, ante la llegada de la luz, y se hace solemne ante la llegada de la noche!

    ¿Qué gratuidad anquilosada, desavenida, desaboría… ha gestado la consciencia del llamado “humano miedo natural”?

    ¿Cómo se ha podido llegar a esa cárcel de… miseria?

    Y se dice habitualmente que no se puede evitar, como si de condena eterna se tratara.

    Sí. Probablemente –probablemente- tanta religión de miedo, tanto aviso de castigo, tanto infierno y purgatorio, haya tenido que ver y haya pospuesto la salvación a “después de vivir”.

    ¡Qué trampa de poder! ¡Qué barrotes de seguridad!

    Y nos lo fueron contando como… la suprema verdad: “¡Al señor Tu Dios temerás y rendirás el culto!”.

    ¿Un culto al miedo… que borre cada amanecer?, ¿que deje sin solemnidad a la noche…? ¿Esa es la consciencia que se quiere gestar?

    Así transcurre el cotidiano afán de propuestas, de violencias, de resoluciones, de exigencias.

    Si en el germen de la vida estuviera el miedo, jamás hubiera brotado.

    Sí. Pero ciertamente, basado en el miedo a la deidad, y en el transcurrir del “conoci-miento”, se fue instaurando el poder sustitutorio de lo divino, por el poder humano de la violencia, del disparo, de la daga, de la piedra, del insulto, del golpe, sustituto de los castigos de Dios, ¡como haciéndole un favor!, no fuera a cansarse. Pensando que castigos hay muchos, y necesarios para buscar la verdad.

    Y se propagaron y se propagan continuamente miedos y miedos, con penas –si no hay obediencia- de castigos.

    Y la humanidad los va aceptando, los va asumiendo. Y lo que es más preocupante: los va ejercitando; unos sobre otros, contra otros.

    “No, no he llegado a vivir en base a cúmulos de miedo. He llegado a vivir por obra de Misericordia, de Bondad, de Generosidad.

    ¡Me han guardado un sitio!... en la mesa del alimento: El Amar.

    Pero, ciertamente, me he encontrado con comensales que me amenazan, me desplazan, me ordenan, ¡me mandan!

    Y casi sin darme cuenta, me convierto en uno de ellos y empiezo a mandar, a ordenar, a exigir…”.

    “Las cárceles del alma”. Sí, sí. Como decían los místicos: esas en las que el alma se siente culpable, se siente merecedora de castigos, y acepta la intermediación de ¡otros humanos!, como representantes de lo Divino.

    Cuando resulta que, a poca sensación, ¡a poca poquísima sensación que se tenga! de algo más que la vida –“hay algo más que la vida”- no se percibe, no, no se percibe ningún carcelario, no se percibe ningún sheriff o dominador.

    Más bien, por el contrario –por el contrario-, en esos instantes, se percibe un fluir facilitador, generoso, ocasional, oportuno: el transmisor de suertes y casualidades… que no se expresa para castigarnos, se expresa para corregirnos, para adecuarnos, para sintonizarnos. Y lo hace ¡con cuidado!, ¡casi invisible! Lo hace con delicadeza, con suavidad. ¡Tanta!, que a veces pareciera que no estuviera. Pero está.

    Está, porque nos llama para insinuarse, para sugerirnos, ¡para ofrecerse!…

    ¡Increíble!: para ¡ofrecerse!

    ¿No debería ser al revés: que nosotros nos ofrecemos?

    ¿Es que acaso… es que acaso “Ello” nos necesita?

    El hombre como ayudante divino. ¿Se puede marcar más arrogancia?

    La vida y el vivir es una adoración milagrosa, permanente, sonriente y generosa.

    Se creativiza por la Creación, pero el vivir no depende de esa creatividad.

    Se ha llegado a ese punto terrible, ¡terrible!, de dependencia del hombre hacia el hombre. Se ha cortado el vínculo, en la consciencia ordinaria, de la relación del ser con el Misterio Creador.

    Y con ese corte… la humanidad se ha apoderado de su destino.

    Así lo dice y así se expresa el humano proceder. Y la mayoría lo acepta: “Yo soy dueño de mi destino”. “Mi cuerpo me pertenece”. “Soy libre de hacer lo que me plazca”… y frases así, que sólo indican –además de una falacia, una arrogancia y una soberbia- sólo indican, sobre todo, una ignorancia ¡terrible!; una sordera desproporcionada; una visión sin miramientos… incapaz de visionar más allá del dedo que señala.

    Se nos da la inspiración para creativizarnos. Y en ello reproducir –“y en ello reproducir”- la Creación. Seguir el sentido de lo invisible.

    Y todo ello, no para castigarnos sino para festejarnos; para abrirnos a imaginaciones, a fantasías, ¡todas ellas válidas!, porque se corresponden con la Creación “fan-tástica”, que es tan evidente… cuando se viene de la noche solemne; es tan evidente, cuando nuestra mirada es capaz de perfilar y descubrir lo inabarcable que es vivir…

    ¿Cómo podemos, entonces, encerrar a esa Creación, sepultarla en nuestra consciencia, y creativizarnos y nombrarnos “creadores”?

    Ciertamente, la esperanza Divina es insondable. Ciertamente, la Misericordia es inabarcable. Ciertamente, la Bondad de Amar es ilimitada, insondable.

    Porque, evidentemente, nos deja hacer sin reprimenda, nos deja hacer sin castigos, nos deja hacer para que encontremos la ¡lápida viva!… del influjo Divino.

    Pero curiosamente, la razón –ese barrote fundamental, esa cerradura de la cárcel- rápidamente nos contesta y nos dice: “¿Ves?, ¿ves? Depende de ti. Todo depende de ti. Si la infinita Bondad estuviera, ya te hubiera reprimido o castigado”.

    Y luego, esos argumentos tan increíbles: “Si la Bondad Divina estuviera, no permitiría el hambre, las guerras…”.

    Pero ¿quién ha organizado el hambre y las guerras? La soberbia humana.

    Y ¡claro!, enseguida viene la pregunta: “¿Y por qué lo Divino ha permitido que el hombre se haga soberbio?”.

    Para que descubra y LE descubra en su Infinita Bondad, cuando se vea al borde del exterminio.

    Sin tiempo, la Creación permanece.

    Sin tiempo, el Misterio Creador incide.

    No se ha gestado el vivir, la vida, como una guerra sin cuartel y un miedo inabarcable.

    Se ha gestado como una excepcionalidad, una singularidad dentro de una universalidad, que evidentemente vemos y descubrimos con nuestras primitivas armas.

    “Armas”. Si fuera con nuestras primitivas “Amas” sería muy diferente.

     

    Estamos asistiendo al deterioro de la creatividad humana, suplantadora de la Creación.

    Cuando no es así, lo creativo se hace Divino, se hace reflejo, como la luna del sol que, oculto, la corteja.

    Pero cuando lo creativo, la creatividad se hace suplantadora… se basa en el poder de la violencia, del miedo.

    Y en ello se deteriora.

    Y estamos, ahora, en tiempos de… “privilegio”. Sí; porque es posible visualizar el deterioro del creativo poder destructor y el generador de miedos sin fines.

    Y en consecuencia, por la lejanía que ello supone del Misterio Creador, es posible balbucear, en nuestra consciencia, la existencia y la asistencia permanente del hálito divino.

    ¡Nuestro Auxilio es el Nombre!...

    Y con ello, borramos fronteras, límites, barrotes, castigos y todo tipo de miedo.

    Nos hacemos viento y vaivén, y no hay límite para nuestro soplo; no hay barrera que nos impida fluir, ni caja en la que se nos pueda encerrar.

    Se podría decir como eslogan: ¡Dios es libre… y yo con Él!

     

    Es el momento de confluir con los AMA-NECERES.

    Es –¡y siempre ha sido!, pero ahora con especial significancia- el instante de sintonizar con la Bondad Superior.

    En verdad, ponernos a servir en su servicio, similar y semejante al que nos ofrece, nos da, nos cuida…

    Nuestra infinita y pequeñísima participación, pero en sintonía: en sintonía con lo liberador, con lo ¡brillante!, con lo adorable, con el AMAR INSONDABLE.

    ¡Sí! Son los momentos, ahora.

    Sí. Son los instantes, ahora.

    Antes eran imposibles. Ahora están. Luego será tarde.

    ***

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  •  

    Dawn is insinuated, after a solemn dusk.

    And it insinuates itself by manifesting itself in the light that brings, life, to germinate, sprout, grow, bear fruit, seeds...; to manifest ourselves as immortal.

    Dawn is insinuated and it is expressed in the light. And with the light, all its goodness is expressed to be able to see, to clarify, to glimpse the sense of going.

    And in all these there is goodness, providence, infinite possibilities.

    Dawn does not come, to frighten us! It does not come to scare us and show the power of light. It does not come to punish us.

    And why, then -in the face of that apparently simple fact of dawn- does the human species frighten, and scare each other, relate to each other in fear…? And comes to consider it "natural", "logical", "rational".

    In what prison of conscience does one live in, in what prison of martyrdom? When it turns out that life is given with joy and infinite creativity, at the coming of the light, and becomes solemn at the coming of the night!

    What kind of stagnant, unpleasant, boring gratuity... has given rise to the consciousness of the so-called "natural human fear"?

    How did it come to this prison of... misery?

    And it is often said that it cannot be avoided, as if it were eternal damnation.

    Yes. Probably -probably- so much religion of fear, so much warning of punishment, so much hell and purgatory, has had something to do with it and has postponed salvation to "after life".

    Such a trap of power! Such bars of security!

    And it was told to us as... the supreme truth: "You shall fear the Lord your God and worship Him!”.

    A worship to fear... that erases every dawn?, that leaves the night without solemnity...? Is that the consciousness that one wants to create?

    Thus passes the daily eagerness of proposals, violence, resolutions and demands.

    If fear were in the origin of life, it would never have sprouted.

    Yes. But certainly, based on fear to deity, and in the course of "knowledge", the power of the divine was replaced, by the human power of violence, of shooting, of dagger, of stone, of insult, of blow, as a substitute for the punishments of God, as doing him a favour, for him not to get tired. Thinking that there are many punishments, and that they are necessary to seek the truth.

    And fears and fears were and are continually being spread, with penalties -if there is no obedience- of punishment.

    And humanity accepts them, assumes them. And what is more worrying: it exercises them; to each other, against others.

    "No, I have not come to live by accumulations of fear. I have come to live out of Mercy, Kindness, and Generosity.

    They have saved a place for me... at the dinner table: LOVE.

    But I have certainly come across diners who threaten me, push me around, order me around, boss me around!

    And almost without realising it, I become one of them and I start to command, to order, to demand...".

     

    "Prisons of the soul”. Yes, yes. As the mystics used to say: those in which the soul feels guilty, feels deserving of punishment, and accepts the intermediation of other humans as representatives of the Divine.

    When it turns out that, with little sensation, with very little sensation one has! of something more than life -"there is something more than life"- one does not perceive it, no, it does not, one does not perceive any prisoner, one does not perceive any sheriff or dominator.

    Rather, on the contrary -on the contrary- in those moments, one perceives a facilitating, generous, occasional, opportune flow: the transmitter of luck and coincidences... that does not express itself to punish us, it expresses itself to correct us, to adapt us, to tune us in. And it does it carefully, almost invisibly! It does it softly, gently. So much so, that sometimes it seems as if it were not there. But it is.

    It is there, because it calls us to insinuate, to suggest to us, to offer itself to us!...

    Unbelievable!: to offer itself to us!

    Shouldn't it be the other way around: that we offer ourselves?

    Does it perhaps... does "It" need us?

    Man as a divine helper -can one show more arrogance?

    Life and living is a miraculous, permanent, smiling and generous worship.

    It is creativised by Creation, but living does not depend on that creativity.

    This terrible, terrible point of man's dependence on man has been reached. The link, in ordinary consciousness, of the being's relationship to the Creator Mystery has been severed.

    And with that cut... humanity has seized its destiny.

    This is what the human way of proceeding says and expresses. And the majority accepts it: "I am the master of my destiny". "My body belongs to me". "I am free to do as I please"... and sentences like that, which only indicate -in addition to fallacy, arrogance and haughtiness- only indicate, above all, a terrible ignorance!; a disproportionate deafness; a vision without any consideration… incapable of seeing beyond the finger that points out.

    Inspiration is given to us to be creative. Thus, to reproduce –“reproduce"- Creation. Following the sense of the invisible.

    And all this, not to punish us but to celebrate us; to open us up to imaginations, to fantasies, all of them valid!, because they correspond to the "fan-tastic" Creation, which is so evident... when one comes from the solemn night; it is so evident, when our gaze is capable of outlining and discovering the immensurability of life...

    How can we, then, enclose this Creation, bury it in our consciousness, and creativise ourselves and name ourselves "creators"?

    Indeed, Divine hope is unfathomable. Indeed, Mercy is unfathomable. Indeed, Goodness of Love is boundless, unfathomable.

    Because, evidently, it lets us do without reprimand, it lets us do without punishment, it lets us do so that we may find the living tombstone... of the Divine influx!

    But curiously, reason -that fundamental bar, that prison lock- quickly answers us and says: "you see, do you see? It depends on you. Everything depends on you. If infinite Goodness were there, it would have already repressed or punished you".

    And then, those incredible arguments: "If the Divine Goodness were there, it would not allow hunger, wars...".

    But who has organised famine and wars? Human pride.

    And then, of course, comes the question: "And why has the Divine allowed man to become arrogant?”.

    For him to be able to discover, and to discover IT in its Infinite Goodness, when he finds himself on the brink of extermination.

    Without time, the Creation remains.

    Without time, the Creative Mystery influences.

    Living, life, has not been conceived as a war without quarter and an endless fear.

    It has come into being as exceptionality, a singularity within universality, which we evidently see and discover with our primitive weapons.

    "Weapons". If it were with our primitive "Love" it would be very different.

    We are witnessing deterioration of human creativity, supplanting Creation.

    When this is not the case, the creative becomes Divine, it becomes a reflection, like the moon from the sun that, hidden, courts it.

    But when the creative, creativity becomes supplanting... it is based on the power of violence, of fear.

    And in doing so, it deteriorates.

    And we are, now, in times of... "privilege". Yes; because it is possible to visualise the deterioration of the creative destructive power and generator of endless fears.

    And consequently, due of the remoteness it implies from the Creator Mystery, it is possible to babble, in our consciousness, the existence and the permanent assistance of the divine breath.

    Our Help is the Name!...

    And in doing so, we erase borders, boundaries, bars, punishments and all kinds of fear.

    We become wind and sway, and there is no limit to our breath; there is no barrier to keep us from flowing, no box in which we can be enclosed.

    One could say as a slogan: God is free... and I with Him!

    It is time to come together with the DAWN OF LOVE.

    It is -and always has been, but now with special significance- the moment to tune into Higher Goodness.

    In truth, put ourselves at his service, similar to the one he offers us, gives us, takes care of us...

    Our infinite and very small participation, but in tune: in tune with the liberating, with the shining!, with the adorable, with the UNFATHOMABLE LOVE.

    Yes! The moments are now.

    Yes. The instant is now.

    Before they were impossible. They are now. Later it will be too late.

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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