LEMA ORANTE

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    Y en la consciencia habitual a la que la humanidad ha llegado, es posible describir y analizar –bajo la óptica de razones, de efectos, de causas-… cualquier acontecer.

    Y encontrar, obviamente, las causas, los responsables o los culpables… o los orígenes por los cuales tal política va mal, tal economía no florece, tal idea no es viable… 

    Y se habla, como si el mundo fuera de “otros”. Como si la responsabilidad de lo que transcurre fuera exclusivamente de aquellos o de los otros. El sujeto analizador se excluye: “Esto va mal, esto no debe ir así, esto no creo que sea lo más adecuado…”, y un largo etcétera. Pero ¿y qué participación tiene el analizador? 

    Cuando se produce la Llamada Orante, ésta nos reclama a cada ser, en su papel y en su proceso, como parte integrante de una consciencia grupal, colectiva, de país, de universo… –depende de cómo se quiera ver-. Pero es… –bajo el Sentido Orante- es evidente que cada uno tiene una participación en todo lo que transcurre.

    Evidentemente, esa participación no significa que sea el causante. Puede ser el que evita que… o el que intenta evitar que pase esto o aquello. Pero lo más significativo es que debemos recuperar nuestro estar, nuestro hacer, como parte integrante… –y cada uno lo evaluará- como parte integrante de lo que transcurre, de lo que está ocurriendo. Que luego se evaluará como “bueno”, “malo”, “regular”…

    El compromiso del ser, ante el vivir… no es excluyente, es incluyente; está incluido en lo que transcurre, en lo que sucede. Y en la medida en que dejamos de inculpar, y nos incluimos como sucesos, como aconteceres, realizando X funciones, además de no ser ajenos a lo que acontece, crecerá en el ser una consciencia de totalidad, de compromiso con lo vital.

    Bajo el Sentido Orante nos preguntamos: 

    “¿Qué función me corresponde? ¿Qué función me hace partícipe en el vivir de mi comunidad, de mi grupo, de mi localidad, de mi país… etc.?”.

    Porque en cada ser está incluido todo. Y el todo –que no llegamos a recoger- tiene nuestra parte, nuestra posición.

    Y así, la resultante no será señalar culpables, sino señalarse como partícipe de lo que transcurre, en la función que sintamos que nos corresponde; que será a favor, que será en contra, que será indefinida, indecisa… pero no, excluyente.

    Nada ocurre sin la participación de todas las partes.

    Ni la más tenue brisa que hace moverse una hoja… se da sin la participación de todo.

     

    No hay “algo” que suceda por su propia identidad…; aislado.

    Todos los seres vivos se precisan. Y, a su vez, todo ello es producto de la confabulación de un Misterio.

    Si hacemos consciencia de nuestra implicación, esta consciencia nos llevará a darnos cuenta de esa participación –por decir algo que no sabemos-, de esa presencia… de Misterio, de Providencia, de Bondad, de Misericordia, de Piedad, de Condescendencia, de Auxilio.

     

    Reconocernos en nuestro hacer; vernos en la participación de lo que acontece; sentirnos en la inmersión en el Universo… y ¡ver!, amplificando nuestra consciencia, que el vivir no es consecuencia de los elementos que integran lo que llamamos “vida”, sino que es la expresión de una “influencia” –llamémoslo así- que hace posible el desarrollo de esos elementos y que los lleva hacia una función; el reconocer en nosotros los talentos y nuestras capacidades –y, con ello, la permisividad o no de que acontezca esto o aquello- nos dispone a empezar a leer ese… –permitamos la palabra- ese “Genoma Creador”, empezar a leer la intervención permanente… de ese lenguaje que se expresa esquivamente, para el grado de consciencia que tenemos.

    Y, hablando de ese estado de consciencia, se nos pide –en el Sentido Orante- que acrecentemos la atención, la alerta, la alarma en ocasiones, cuando nos creemos protagonistas o excluyentes… para ver –sensitiva, emocional e inteligentemente, de forma humilde, honesta y sumisa- la mano Creadora, la mano Misteriosa que nos… sitúa.

    En estos tiempos de ganancias, de pérdidas, de individualismos, radicalismos, cada partícula es responsable de esos aconteceres.

    Y si cada partícula de vida, consciente de su participación, amplifica sus sentidos tratando de descifrar el porqué, estaremos –en esa medida de ejecución- en una consciencia verdaderamente liberadora.

    Puesto que podríamos resumir diciendo: Todo transcurre con independencia de nuestro hacer. ¡Curioso!

    Empezábamos por culpabilizar o responsabilizar a otros, excluyéndonos. Luego, reconociendo nuestra participación en lo que acontece. Luego, dándonos consciencia de que hay algo más: Misterio Creador. Y culminando liberadamente, sabiendo que todo lo anterior es cierto, pero que nada de lo anterior sucede sin la presencia del Misterio.

    De no ser actor, a ser actor, a ser partícipe, a ser descubridor, a ser… nada.

    Liberado. 

    Pero a la vez –y ahí está un reclamo orante-, ¡pero a la vez no puedo dejar de ser el que soy! Porque es parte de ese no-ser.

    No es fácil de intelectualizar, y se presta a la polémica y a la disquisición racional, lógica, filosófica y… teológica, incluso. 

    Es más bien un estado de… podríamos llamar “supra-consciencia” –por seguir los parámetros de “más”, “menos”-… lo que nos lleva a la conclusión de que somos nada, pero somos. Y todo sucede por un Misterio Creador… inabordable e inabarcable por nuestro actual estado de consciencia. Pero que podemos sentirlo y percibirlo si nos abrimos “a”… Y en esa medida, liberarnos deso es

    e ser la causa, el efecto, el culpable, el inocente…

    Quizás, como expresión de resumen cotidiano, eso que se suele decir: “Que sea lo que Dios quiera”,debería acrecentarse con la palabra “sin duda”

    Sin duda será, es, lo que el Misterio crea.

    “Del dicho al hecho hay un trecho”, se dice, ¿no? Y puedo decirlo como retahíla, como recurso dudoso y de azar… o puedo inmiscuirme. Inmiscuirme en ello.

    Y ver, en todo lo que puedo percibir, el hacer invisible creador…; mágico.

     

    Inmensa Gracia se percibe, cuando el ser se sabe, cuando nos sabemos… bajo la cobertura, bajo la complacencia Creadora.

    Los obstáculos, dejan de serlo. Las angustias, los apegos, las reclamaciones, las exigencias, dejan de contar…

    La confianza plena empieza a aflorar…

    Y la sensación de que todo se gesta en Amar… 

    Y no saber lo que es, pero no precisar conocerlo, sino ¡sentirlo!

    Qué distinto el sabernos consecuencia, y no ser la consecuencia.

    ***

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    And in the usual consciousness that humanity has reached, it is possible to describe and analyze –from the perspective of reasons, of effects, of causes-... any event.

    And obviously finding the causes, the responsible ones or the guilty ones... or the origins for which such a policy is going wrong, such an economy does not flourish, such an idea is not viable...

    And one speaks, as if the world were of "others". As if the responsibility for what happens was exclusively of those or of the others. The analyzer subject excludes himself: "This is going wrong, this should not go like this, I do not think this is the most appropriate...", and a long etcetera. But what participation does the analyzer have?

    When the Prayer Call is produced, it claims each being, in its role and in its process, as an integral part of a group, collective, country, universe consciousness... –it depends on how you want to see it-. But it is... –under the Prayer Sense- it is evident that each one has a participation in everything that happens.

    Obviously, that participation does not mean that one is the cause. It may be the one that prevents... or the one who tries to prevent this or that from happening. But the most significant thing is that we must recover our being, our doing, as an integral part... –and each one will evaluate it- as an integral part of what is happening, of what is going on. That will then be evaluated as "good", "bad", "so-so"...

    The commitment of the being, in the face of living... is not excluding, it is inclusive; It is included in what happens, in what is going on. And to the extent that we stop blaming, and include ourselves as events, as happenings, performing X functions, and also not to be oblivious to what happens, it will grow in the being a consciousness of wholes, of commitment to the vital.

     Under the Prayer Sensewe we wonder:

    “What function corresponds to me? What role makes me a participant in the living of my community, my group, my locality, my country... etc.?”.

    Because every being everything is included. And the whole –that we don't manage to gather- has our part, our position.

    And so, the result wont be to identify guilty ones, but to be identify ourselves as participants of what is happening, in the roll we feel corresponds to us; that will be in favor, that will be against, that will be undefined, indecisive... but not, excluding.

    Nothing happens without the participation of all the parts.

    Not even the slightest breeze that moves a leaf... happens without the participation of the whole.

    There is no “nothing” that happens because of its own identity...; isolated.

    All living things are required. And, at the same time, all this is the result of the confabulation of a Mystery.

    If we become aware of our involvement, this awareness will lead us to realize that participation –just to say something we do not know- of that presence... of Mystery, Providence, Goodness, Mercy, Piety, Condescension, Help.

    Recognizing ourselves in our doing; seeing oursevelves in the participation of what happens; feeling ourselves in the immersion in the Universe... and seeing!, amplifying our consciousness, that living is not a consequence of the elements that integrate what we call "life", but it is the expression of an "influence" –let's call it so- that makes possible the development of those elements and that leads them towards a role; recognizing in us the talents and our abilities –and, with it, the permissiveness or not of this or that happening– it places us to start reading that... –let us allow the word- that "Creator Genome", start reading the permanent intervention... of that language that is expressed elusively, for the degree of consciousness we have.

    And, speaking of that state of consciousness, we are asked –in the Praying Sense- to increase attention, alertness, alarm at times, when we believe we are protagonists or exclusives... to see –sensitively, emotionally and intelligently, in a humble, honest and submissive manner- the Creative hand, the Mysterious hand that... places us.

    In these times of gains, losses, individualisms, radicalisms, each particle is responsible for those events.

    And if every particle of life, conscious of its participation, amplifies its senses trying to decipher why, we will be –in that measure of execution- in a truly liberating consciousness.

    Since we could summarize by saying: Everything happens independently of our doing. Curious!

    We started by blaming others, excluding ourselves. Then, recognizing our participation in what happens. Then, realizing that there is something else: Creator Mystery. And liberatingly culminating, knowing that all the foregoing is true, but that none of the above happens without the presence of the Mystery.

     From not being an actor, to being one, to being a participant, to being a discoverer, to being... nothing.

    Liberated.

    But at the same time –and there is a praying claim- but at the same time I cannot stop being who I am! Because it is part of that non-being.

    It is not easy to intellectualize, and it gives way to controversy and rational, logical, philosophical and even... theological disquisition.

    It is rather a state of... we could call it “supra-consciousness” –to follow the parameters of “more”, “less”-… which leads us to the conclusion that we are nothing, but we are. And everything happens due to a Creator Mystery... unapproachable and unattainable due to our current state of consciousness. But that we can feel it and perceive it if we open "a"... And to that extent, free ourselves from being the cause, the effect, the guilty, the innocent...

    Perhaps, as an expression of a daily summary, what is usually said: "Whatever God wants”, should be increased by the word "no doubt".

    It will ,no doubt be, is, what the Mystery believes.

     “Saying and doing are two different things", it is said, is it not? And I can say it as a string, as a doubtful and random resource... or I can get involved. Get involved in it.

    And see, in everything I can perceive, the invisible creator doing...; magical.

     

    Immense Grace is perceived, when the being knows, when we know... we are under the cover, under the Creator complaisance.

    The obstacles cease to be. The anguishes, the attachments, the claims, the demands, stop counting…

    Full confidence begins to emerge...

    And the feeling that everything is brewing in Love...

    And not knowing what it is, but not needing to know it, but feel it!

    How different is to know us like consequence, and not being the consequence.

    ***

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    Sensibles a un pensamiento… 

    Sensibles a un roce…

    Sensibles a una mirada…

    Sensibles… a palabras.

    El vivir es sensible. Y en su sensible percepción, configura imágenes, establece secretos, guarda en escondites… recuerdos, y almacena posibles. Muchos posibles.

    Sensible a su orden, al orden que marca una idea, que dice que el año languidece. También que el día amanece.

    Se hace sensible a las propias capacidades que establece el ser con su medio, con sus éxitos, con sus fracasos… Y aunque sepa –inteligentemente- que todo ello es… ficticio, lo mantiene como una forma de tener un reino: el reino del año, el reino del día, el reino del mes, el reino de la compra, el reino del descanso, el reino de la vigilia…; el reino de “me gusta”, el reino “no me gusta”, el reino del celo, el reino del recelo… ¡Ay!...

    Si sensiblemente se exige… bajo la perspectiva de la sensibilidad, nuestro reino    –ciertamente- no es de este mundo.

    No es de “usar y tirar”, de enredarse, desenredarse, deshilacharse y progresivamente arrugarse y… probar y probar, como si así surgiera la suerte.

    Pero parece ser que no es tan fácil desprenderse de este reino.

    El Sentido Orante nos muestra que, cuando acudimos a la llamada, nuestras sen-saciones, nuestra sen-sibilidad… se desliga del reino posesivo, del reino exigente, del reino construido para ser caduco; para ser pasión de una noche y obnubilación del día siguiente.

    No se ha manifestado, la Eternidad, para dislocarse en una frivolidad.

    Mas bien es terciopelo nevado de colores; mas bien es… ansias sin exigencias, pero deseosas de amplificar sus sentires.

    No se han gestado las luminarias, para contarlas, para ver cómo recorren, cómo se escapan, cómo se esconden. Mas bien están ahí de reclamo infinito, para que al sondear nuestras sensibilidades ¡nos hagamos exquisitos!, ¡exigentemente universales!, amorosamente ¡profundos!

    No es de Misterio, el deterioro que consume. No es… –no lo es- de naturaleza de Misteriosa Creación, el amor o los amores del momento, que tan solo se cifran en el agotamiento. 

    ¡Ay!...

    Cada gota de posible amor, desperdiciada, es un universo que se colapsa. Y eso es sentible. Eso es sensiblemente perceptible.

    Un beso al aire, sin importancia… es una estrella menos.

    Así, así exige lo sensible. Así de pulcra es la sensibilidad que minuciosamente fue recreada por el Gran Tejedor de Creaciones, minucioso en cada punzada que hacía transcurrir el hilo, sin doler, para hacer una trama de sorpresas, permanente.

    ¡Ay! Y el gran Tejedor fue… está… ¡y sigue!... incansable en sus pespuntes…

    Sugiriendo caminos, aclarando virtudes, aportando coincidencias, dando casualidades.

    ¡No! No se puede herir tan sutil entramado. Y si la seda es el recuelo de la crisálida que gesta el sueño de su vuelo, ¡ay!..., la trama del tejedor Divino es tan sutilmente transparente… que tan solo se puede percibir con el aliento.

    Sí: cuando nos alentamos por la atracción de la belleza. Cuando nos alentamos por el suspiro verdadero. “Verdadero”.

    ¡Sí! Estamos envueltos, conectados; sí. Sensiblemente cuidados. Y es menester sentirlo, percibirlo. Está ahí, en los umbrales del amanecer, del atardecer…; del canto del gallo, del piar de los pájaros…

    No, no se haga un secuestro sensible, y se desconecte de… el Gran Tejido, y se haga retráctil y –¡ay!- brusco y cansino.

    Mas bien…, si se evita la reprimenda de ¡dejar de ser rey!, descubriendo que este reino no es –“no es”- nuestra sede… Que esta sede se ha fabricado en un secuestro vengativo, desafiante, programado para nacer, crecer y morirse… 

    ¡Mientras una Eternidad reboza nuestra presencia!... el ser se empeña en consumirse. Y lo llama “desinhibirse”. Pero se encuentra dificultoso para desinhibirse de los anclajes que él mismo crea, por sus prejuicios, sus normas…

    ¡La Misteriosa Creación es valiente! ¡No es una cobarde retracción de sensaciones! La Creación de lo viviente es aventura; es aventura de ¡la Buena Ventura!… en la que siempre amanece.

    ¡Ay!... Qué desventura la de aquel, la de aquellos que se agotan en su cordura; en su cordura que ata, que anuda, ¡mientras late sin cesar!... la desinhibida realidad Creadora, ¡que te pide valentía!… en base a la sensibilidad que te han donado. En base a las palabras que te han creado. En base al Universo infinito en el que estás continuamente gestado.

    Y esa sensibilidad hace del ser un . Un  de habilidades creativas, un  de habilidades sinceras; que sabe… –que sabe, no por sapiencia sino por sentires- no caerse atrapado en los dominios de días, de momentos, de recuerdos o de propiedades.

    ¡Ay! ¡Y qué terror, ante la sensibilidad Creadora, el prestarse a sensibilizarse en el agotado afán de poseer, de experimentar en base a la sapiencia y a la ocasión, como si la vida estuviera de rebajas, y hubiera… ¡y hubiera muchas prisas por consumir, no vaya a ser que se agote! 

    ¿Acaso la sensibilidad Creadora se agota? 

    Su valentía es inagotable. Su sublime tejido es indestructible. Y a la vez es ¡tan suave!... que cuando el ser se aferra a sus posiciones, cuando clasifica su vida por rentas, por ocasiones, por rebajas, por oportunidades, esa sutil fragancia se hace lejana.

    Ya… ya lo dice el refrán: que “más vale pájaro en mano, que ciento volando”. ¡Más vale la propiedad, el acopio, el asalto, el tener, el conseguir, el lograr!, que ver y sentir a los pájaros volar.

    Pareciera que el ser no quiere… –claro, no quiere porque sabe que no es “querencia”- lo que le demanda la Creación: le demanda el reflejo del Amor Infinito que le da para vivir.

    ¡Claro! No quiere. ¡No quiere!, porque no puede poseerlo. Y prefiere el ser recogerse… y, en aparente liberación, querer –¿libremente?- lo que es “una ocasión”, y tenerlo como trofeo, como “legitima posesión”. 

    ¡Ay!... Pero el Tejido Creador, de sutil transparencia invisible, no se presta a esa maniobra.

    Y quizás el ser, al no ver seguro ese “pájaro en la mano”, no se atreve a volar con los que pasan y prefiere reptar en sus instintos, que no sabe sublimar, por su exigencia.

    Llaman, llaman a orar hacia lo exquisito. 

    Llaman a orar hacia lo sensible. Para que lo sensual se haga espiral, ¡tan sensible!, que en un rapto de instante se despegue de su aferrado y mortecino poder, y aspire a volar… en la sutil fragancia del cielo infinito.

    Hacerse plumaje sensible que sólo se deja acariciar por el aire; que sólo se deja adornar por la nube que no impide.

    Y hacia ese sentido sensible… nos atrevemos a la valentía de vivir, sin posesiones pero entregados, sabiéndonos tejido de Creación.

    El eco nos hace vuelo… y se imprime en nuestra alma. Para que cada vez que se trate de renunciar al vuelo, el eco nos reclame… y no nos deje aferrarnos a las querencias. Y nos haga sutiles enamorados del Amante Eterno. Y así, poder replicar en el vuelo bajo y sutil, como el pelícano, que apenas… apenas si rozan sus plumas el agua. Sabe que ahí está su alimento, mas su aliento está en el aire.

    Su aliento de vida no está en su zambullida. Su aliento de vida está en la brisa que le acoge. Y con un suave aletear, retirarse, subir, bajar… diluirse en la tarde… para festejar las estrellas.

    ***

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    Sensitive to a thought...

    Sensitive to a touch...

    Sensitive to a look...

    Sensitive... to words.

    Living is sensitive. And in its sensitive perception images are configured, secrets are established, memories are kept… in hiding places and possibilities are stored. Many possibilities.

    It is sensitive to its order, to the order that marks an idea, which says that the year languishes. Also that the day dawns.

    It becomes sensitive to the own abilities that the being establishes with its environment, with its successes, with its failures... And although he knows                  -intelligently- that all this is... fictitious, he maintains it as a way of having a kingdom: the kingdom of the year, the kingdom of the day, the kingdom of the month, the kingdom of shopping, the kingdom of rest, the kingdom of vigil...; the kingdom of "I like", the kingdom of "I do not like", the kingdom of jealousy, the kingdom of suspicion... Oh!...

    If one demands with sensitivity... from the perspective of sensitivity, our kingdom –certainly- it is not of this world.

    It is not disposable, of getting tangled up, disentangle, fraying and progressively wrinkling and… trying and trying, as if luck came like this.

    But it seems that it is not so easy to give up this kingdom.

    The Praying Sense shows us that, when we come to the call, our feelings, our sen-sations, our sen-sitivity... is detached from the possessive kingdom, the demanding kingdom, the kingdom built to be expired; to be passion of one night and confusion next day.

    Eternity has not manifested itself, to be dislocated in frivolity.

    It is rather snowy velvet of colours; it is rather... cravings without demands, but eager to amplify its feelings.

    The luminaries have not been gestated to count them, to see how they travel, how they escape, how they hide themselves. Rather they are there as infinite claim, and by probing our sensibilities we become exquisite!, demandingly universal!, lovingly deep!

    Deterioration that consumes is not of Mystery. It is not... -it is not- of the nature of Mysterious Creation, love or loves of the moment, which only go to exhaustion.

    Oh!...

    Every drop of potential love, wasted, is a universe that collapses. And that is felt. That is sensibly noticeable.

    A kiss to the air, without importance... is one less star.

    This is the sensitivity demand. So immaculate is the sensitivity meticulously created by Great Weaver of Creations, thorough in every stitch that ran the thread, without hurting, to make a weft of, permanent surprises.

     Oh! And the great Weaver was... is... and continues!... tireless in his backstitching...

    Suggesting paths, clarifying virtues, providing coincidences, giving chances.

     No! You cannot hurt so subtle weft. And if silk is the recollection of chrysalis that breeds the dream of its flight, alas!..., the weft of the Divine weaver is so subtly transparent... that it can only be perceived by breath.

    Yes: when we are encouraged by the attraction of beauty. When we are encouraged by the true sigh. "True".

    Yes! We are wrapped, connected; yes. We are sensitively cared for. And it is necessary to feel it, to perceive it. It is there, on the thresholds of sunrise, of sunset...; of the rooster’s crowing, of the tweet of birds...

    No, do not make a sensitive kidnapping, and disconnect from... the Great Weave, and become retractable and -oh!- abrupt and heavy.

    Rather..., if the reprimand to stop being king is avoided!, discovering that this kingdom is not -"is not"- our place... That this place has been manufactured in a vindictive, defiant kidnapping, programmed to be born, to grow and die...

    While an Eternity coats our presence!... the being insists on being consumed. And it is called "uninhibited." But he finds it difficult to disinhibit himself from the anchors he creates, due to his prejudices, his norms...

    The Mysterious Creation is brave! It is not a cowardly retraction of sensations! The Creation of the living is adventure; it is the real adventure of the Good Venture!... where it always dawns.

     Oh!... What misfortune of those who are exhausted in their sanity; in their sanity that binds, that knots, while beating incessantly!... the uninhibited Creative reality, which asks you for courage!... based on the sensitivity you have been given. Based on the words that have created you. Based on the infinite Universe in which you are continuously gestated.

    And that sensitivity makes of being a YES. A Yes of creative abilities, a Yes of sincere abilities; that knows... -knows, not because of knowledge but because of feelings- not to get caught in the domains of days, moments, memories or properties.

    Oh! What a terror, given the Creator's sensibility, to get sensitive to the exhausted eagerness to possess, to experiment based on knowledge and in the opportunity, as if life were on sale, and there were... and there were a great rush to consume… just in case is going to run out!

    Does the Creative sensibility run out?

    Its bravery is infinite. Its sublime fabric is indestructible. And at the same time it is so soft!... that when the being clings to its positions, when it classifies its life by profits, by opportunities, by sales, by chances, that subtle fragrance becomes distant.

    Already... the saying goes: "a bird in the hand is worth two in the bush”. Property, stockpiling, assault, having, getting, achieving!, is worth more than seeing and feeling birds flying.

    It seems the being doesn’t want… -of course, he does not want because he knows that it is not “wanting”- what Creation demands: it demands the reflection of Infinite Love that it is giving to live.

    Of course! He does not want. He doesn't want to, because he can't own it. And the being prefers to retire... and, in apparent liberation, to want -freely?- what is "an occasion", and have it as a trophy, as "legitimate possession."

    Alas!... But the Creator Fabric, of subtle invisible transparency, is not suitable to that manoeuvre.

    And perhaps the being, not seeing that "bird in his hand", he dares not to fly with those that pass by and prefers to crawl in his instincts, which he doesn’t know how to sublimate, because of his demand.

    They call, they call to pray towards the exquisite.

    They call to pray towards the sensitive. So that the sensual becomes spiral, so sensitive! That in an instant rapture it detaches itself from its clinging and dying power, and aspires to fly... in the subtle fragrance of the infinite sky.

    Become sensitive plumage that can only be caressed by air; which is only adorned by the cloud that does not prevent it.

    And towards that sensitive sense... we dare to the courage of living, without possessions but willing, knowing ourselves fabric of Creation.

    The echo makes us flight... and it is imprinted in our soul. So whenever it is a question of giving up the flight, the echo demands us… and does not let us hold on to what we want. And make us subtle lovers of the Eternal Lover. And so, to be able to replicate in the low and subtle flight, like the pelican, which barely... barely touches the water with its feathers. It knows its food is there, but its breath is in the air.

    Its breath of life is not in it’s the dive. Its breath of life is in the breeze that welcomes it. And with a soft flapping, retreats, rises, falls... diluting in the afternoon... to celebrate the stars.

    ***

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    Amanece bajo el signo de la magia, con el vehículo de la sorpresa. Y comunidades humanas festejan ese momento, como si fuera… diferente a otros momentos. Y lo es en vivencia, porque la consciencia se ha encargado de mostrarlo, de asumirlo de esa forma. 

    Pero si amplificamos un poco más nuestra consciencia puntual, puede ser un buen momento –el día de celebración- para darse cuenta de que cada amanecer es mágico, y con él nos regala… y nos regalan sorpresas.

    Esa actitud de consciencia nos posibilita, nos capacita para hacer de cada vigilia, de cada noche, un acontecimiento mágico. Que no tiene trucos. Que tiene misterio. Que tiene secretos por descubrir. Que si –en consciencia- nos hacemos alertados, podemos percibir las casualidades, como lenguaje, e interpretar intuitivamente las circunstancias imprevistas, impredecibles…

    La lógica, la razón, la productividad, la ganancia, la importancia personal y otros pequeños detalles, no facilitan –precisamente- ese postulado mágico de sorpresa, de regalo.

    Los sentidos, con sus mínimas prestaciones, se han hecho dueños –a través de la herramienta de la razón- de los cálculos, los porcentajes, las estadísticas; los dominios y el control y el manejo sistemático del miedo. 

    Así es difícil ser mago, ser sorpresa, ser regalo.

    Sí. Porque ese es el Sentido Orante de hoy. 

    El Universo nos ofrece una mágica expresión insondable. Eso, bajo cualquier punto de vista, es evidente. Pero nosotros estamos en ese Universo; y siguiendo palabras asumidas como retahílas: “a imagen y semejanza de ese Universo”. Y cada ser, en consecuencia, tiene su magia. Es un regalo. Es una sorpresa.

    Si quitamos los prejuicios morales, sociales, políticos, económicos, culturales… seremos capaces de ver en el otro, en los otros, sus magias, sus sorpresas, el regalo que suponen.

    ¿No estamos, acaso, necesitados de la magia amorosa? ¿No estamos acaso… pendientes de la sorpresa gratificante? ¿No esperamos –ciertamente- que nos regalen una necesidad o capricho? ¿Que nos valoren?, ¿que nos aprecien…? 

    ¿No es cierto que todo eso –como humanidad- todos los seres lo precisan?

    Pero, evidentemente, para que todo ello acontezca, nuestra consciencia ha de estar dispuesta, con la actitud de ser herencia de una Creación permanente. 

    Y a poco que cada ser se conozca, se sabe regalo para alguien, se sabe sorpresa para otros, se sabe magia para alguien, para algo.

    Y de inmediato vendrá el cultivo de ese mágico acontecer sorprendente, regalado. 

    Ese cultivo que no está en las posesiones, en las querencias, en las ambiciones, en las ganancias. Está en la intención, está en el servicio, está en la disposición, está en la gracia que cada ser emana y que debe mostrar.

    Sin duda, nuestra cultura, sociedad, etc., nos ha llenado de mensajes decepcionantes. Nos ha deshabilitado como regalo o como presente. ¡Nos ha incapacitado como magos! Ha parcelado, la magia, a… a los secretos, a las mentiras, a los trucos. Ha hecho, de la sorpresa, un atraco de poder. Ha hecho, del regalo, un soborno.

    Y bajo esa perspectiva, cada ser –en general; en la gran mayoría- se siente frustrado, ¡temeroso!, desconfiado, ¡dudoso!, ¡indeciso!; con un nivel de desespero latente, que tan pronto trata de huir como de llorar o de desesperarse o culparse; o declarar, a todos los demás, incapaces, malévolos o incompetentes.

    Una cultura productivista, rentista, especuladora, la que rápidamente estandariza a los seres antes de que éstos se aperciban de su naturaleza, y así sean manejables, conducibles y… fácilmente explotados.

    El Sentido Orante nos recuerda, simplemente, que no somos eso: estratos, niveles… rentistas, productivistas, dominadores, controladores… ¡Y que no solamente nos reciben y nos cortejan bajo esos parámetros!, sino que hacen que los seres se conviertan también en manejadores, manipuladores, controladores, mentirosos.

    Cuando contemplamos la vida –ésa de la que no sabemos casi nada- y vemos un reguero de hormigas que acuden a un terrón de azúcar, o vemos cómo crece el brote de una semilla, y día a día encontramos… un cambio, una sorpresa, una mágica transformación; cuando vemos que –hasta donde somos capaces de ver- la vida no engaña, no miente, se muestra, se ofrece, se da… y el ser humano es capaz de interpretarlo, verlo y darse cuenta de cómo unos mecanismos y unas funciones apoyan, organizan, deciden –en la minúscula ciencia que es capaz de desarrollar el ser-, es posible ver esa sorprendente impecabilidad del vivir: mágico.

    ¡Ay! ¡Ay!, ¡qué penar y pesar!, cuando el ser se somete a la rutina, a la comodidad, a la exigencia, a la demanda, a la protesta, a la queja… 

    Difícil es que, así, se vea la magia de los demás; se perciba la magia propia. 

    ¡Demasiado ocupada en la queja y en el prejuicio!

    Sí. Una humanidad que, tiempos tras tiempos, demuestra su incompetencia convivencial; muestra su incapacidad de dialogar; muestra sus castigos y condenas, como si no hubieran pasado ya unas cuantas. Pero, basados en ellas, se revive en las venganzas, en las rabias, en las condenas. Culminan en guerras, sí: en disparos, en muertes con medallas, en desafíos y en amenazas.

    Pero, si bien eso es la demostración de una incapacidad impropia de un sapiens, de una sapiencia –¿qué clase de sapiencia es ésa…?-, lo grave no es el conflicto en sí, que se carga de bombas. ¡No! Lo grave es que el reservorio, la materia prima para que ocurra esa tragedia –como una guerra-… la materia prima está presta en lo cotidiano: se declara la guerra a las enfermedades, la guerra a la pobreza, la guerra a la especulación, la guerra… Ninguna de ellas se gana.

    El comercio… la convivencia… se hace guerra, porque cada uno trata de ganar su plaza. Y esa incapacidad para dialogar, para convivir, es el caldo de cultivo para cualquier guerra. Porque ¡es una guerra!; sin bombas y sin pistolas, pero está presta a usarlas en cualquier momento.

    Quizás la aparición del hombre cazador, contrario al recolector peregrino, fue el comienzo de un dominio, de una ganancia… que se fue transmitiendo a una domesticación y… –y cómo no- a la caza del cazador; y de ahí, a la guerra continua.

    En ese magma, cuando se habla de paz, es la peor ofensa que se puede decir. En ese magma, y bajo esas premisas, no hay ni un solo verso que resista. No hay ni una sola ilusión que permanezca. No hay ideal capaz de defenderse.

    Y la magia “de verdad” ¡es perseguida! La ilusión y la fantasía es una condena o… una droga importante para controlar.

    Sí. Es preciso… 

    Sí. Es preciso estas matizaciones de… incomodidad –como mínimo-, de penas y dolores –como medio-, de fracaso –como máximo-, cuando... –y es preciso que sí- cuando, por una tradición invisible, imaginativa, se hace la representación mágica, se hace la sorpresa, lo inesperado, y el regalo es lo que culmina esa necesidad; que no es el objeto en sí, sino que es el saber que hay esa intención de imaginarnos el día, fantasearnos con él, hacernos magos por un día. 

    Es poca renta, sin duda, para la Creación. Por ello es importante recordar en qué magma nos movemos, para que así podamos incorporar… con elegancia, con  amabilidad y con rigor, nuestra mágica presencia, nuestra sorpresa creativa, nuestro regalo como expresión de nuestros dones.

    (2:15 mn de silencio)

    El hecho de continuar, el hecho de perseverar como muestra la vida, es… no solamente una esperanza, sino una evidencia de que una magia extraordinaria, increíble, nos hace permanecer en el vacío de la Creación. 

    Nos hace amanecer… para nacer ¡de nuevo! 

    Nos brinda la oportunidad mágica de imaginarnos lo que somos. 

    De darnos cuenta de la sorpresa y el regalo que podemos representar por nuestro hacer, por nuestro desarrollo, por nuestra forma. 

    De situarnos en el espacio adecuado. 

    De ser testigos de un eterno acto de ¡Amor!… dándole a la palabra todo su contenido, toda su mágica expresión.

    ***

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  •  

    It’s sunrise under the sign of magic, with the vehicle of surprise. And human communities celebrate that moment, as if it were... different from other moments. And it is in experience, because consciousness has been in charge of showing it, of assuming it in that way.

    But if we amplify our punctual consciousness a little more, it could be a good time -the day of celebration- to realize that every sunrise is magical, and with it gives us as a gift... and they give us surprises.

    That attitude of consciousness enables us, qualifies us to make each vigil, each night, a magical event. That has no tricks. That has mystery. That has secrets to discover. That if -in consciousness- we become alert, we can perceive coincidences, as language, and intuitively interpret unforeseen, unpredictable circumstances...

    Logic, reason, productivity, profit, personal importance and other small details, do not facilitate -exactly- that magic postulate of surprise, of gift.

    The senses, with their minimum benefits, have become owners -through the tool of reason- of calculations, percentages, statistics; domains and control and systematic management of fear.

    Like that it's hard to be a magician, to be surprise, to be gift.

    Yes. Because that is today’s Prayer Sense.

    The Universe offers us a magical unfathomable expression. That is evident from any point of view. But we are in that Universe; and following assumed words as string:   “in the image and likeness of that Universe." And each being, consequently, has its magic. It's a gift. It's a surprise.

     If we remove the moral, social, political, economic, cultural prejudices... we will be able to see in the other, in the others, their magic, their surprises, the gift they are.

    Are we not perhaps, in need of the magic of love? Are we not... awaiting the gratifying surprise? Don’t we expect a need or a whim to be given as a gift? To be valued? To be appreciated…?

    Isn't it true that all these –as humanity- all beings need it?

    But, evidently, for all this to happen, our consciousness must be set, with the attitude of being inheritance of a permanent Creation.

    And if each being knows itself a little, it knows it is a gift for someone, it knows it is a surprise for others, it knows it is magic for someone, for something.

    And immediately cultivation of that magical happening surprising, gift will come.

    That cultivation is not in possessions, in wants, in ambitions, in profits. It is in the intention, it is in the service, it is in the disposition, it is in the grace that each being emanates and it must be shown.

    Without a doubt, our culture, society, etc., has filled us with disappointing messages. It has disabled us as a gift or as a present. It has incapacitated us as magicians! It has limited magic, to... secrets, lies, tricks. It has made, of the surprise, a power robbery. It has made, a bribe of the gift.

    And from that perspective, every being -in general; in the great majority- feels frustrated, fearful!, distrustful, doubtful!, indecisive!; with a level of latent despair, which one minute tries to flee, next is crying or in despair or blaming itself; or declaring others incapable, malicious or incompetent.

    It is a profitable, lucrative, speculative culture, the one that quickly standardizes beings before they perceive their nature, and thus being manageable, and... easily exploited.

    The Prayer Sense reminds us, simply, that we are not that: strata, levels... rentier, profitable, dominators, controllers... And that they not only receive us and court us under those parameters!, but they also make beings become handlers, manipulators, controllers, liars.

    When we contemplate life -of which we know almost nothing- and we see a trail of ants going to a lump of sugar, or we see how a sprout seed is growing, and day by day we find... a change, a surprise, a magical transformation; when we see that -as far as we are able to see- life does not deceive, does not lie, it shows itself, it offers, gives itself... and human being is able to interpret it, see it and realize how some mechanisms and functions support, organize, decide -in the tiny science that the being is capable of developing- it is possible to see that amazing impeccability of living: magic.

    Oh! Oh, what a pity and regret!, when the being is subjected to routine, comfort, demand, request, protest, complaint...

    Like that it is so difficult, to see the magic of others; to perceive one’s own magic.

    Too busy in complaint and prejudice!

    Yes. A humanity that, time after time, proves its failure in cohabitation; shows its inability to dialogue; shows its punishments and condemnations, as if a few of them had not already happened. But, based on them, it is revived in revenge, in rage, in condemnation. They culminate in wars, yes: in shooting, in deaths with medals, in challenges and threats.

     But, while that is the demonstration of an incapacity improper of a sapiens, of a knowledge -what kind of knowledge is that...?-, the serious thing is not the conflict itself, which is loaded with bombs. No! The serious thing is that the reservoir, the raw material for that tragedy to occur -like a war-... the raw material is in everyday life: war on diseases is declared, war on poverty, war on speculation, the war... None of them is won.

    Trade... coexistence... becomes war, because everyone tries to win their place. And that inability to dialogue, to live together, is the breeding ground for any war. Because it's a war!; without bombs and without guns, but it is ready to use them at any time.

    Perhaps the appearance of the hunter man, contrary to the pilgrim gatherer, was the beginning of a domain, of a profit... that was transmitted to domestication and...     -and of course- to the hunter's hunt; and thus, the war continues.

    In that magma, when talking about peace, it is the worst offense that can be said. In that magma, and under those premises, not a single verse lasts. Not a single illusion remains. There is no ideal able to defend itself.

    And the “real” magic is persecuted! Hope and fantasy is a condemnation or... an important drug to control.

    Yes. It is necessary...

    Yes. It is necessary these clarifications of... discomfort –as minimum- of sorrows and pains -as medium- of failure -as a maximum- when... -and it is necessary- when, by an invisible, imaginative tradition, the magical representation is made, the surprise is made, the unexpected, and gift is what culminates that need; that it is not the object itself, but knowing that there is that intention of imagining the day, fantasizing about it, becoming magicians for a day.

     It is little profit, no doubt, for Creation. That is why it is important to remember in what magma we move ourselves, so that we can incorporate... with elegance, with kindness and rigor, our magical presence, our creative surprise, our gift as an expression of our gifts.

    The fact of continuing, the fact of persevering as life shows, is... not only a hope, but also evidence that an extraordinary, incredible magic makes us remain in the void of Creation.

    It makes us dawn... to be born again!

    It gives us the magical opportunity to imagine who we are.

    Of realizing the surprise and the gift that we can represent by our doing, by our development, by our form.

    To place ourselves in the right space.

    To witness an eternal act of Love!... giving the word all its content, all its magical expression.

    ***

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  •  

    Los vientos parecen reclamar… los momentos vividos, que se clasifican en “pasados”, como si no hubieran existido. Nos traen también las novedades de futuro… vividas en presente.

    Todo ello parece como si se pretendiera diluir el tiempo… y así tener la consciencia de Eternidad. Porque en ella no existe ni pasado ni presente ni futuro. 

    ¡Existe!

    Esa Eternidad, el ser de humanidad la ha apartado; se la ha atribuido a dioses o… ¡o a nadie!  Y ha creado –esa humanidad- sus tiempos, renunciando a lo eterno.

    El ritmo material impuesto por nacer, crecer, desarrollarse, decrecer y desaparecer… se hace evidencia, ¡sin serlo!, puesto que solo contempla una perspectiva, una dimensión.

    Cuando el ser se dimensiona en el Universo, cualquier tiempo se hace intemporal…; cualquier acontecer se hace “transcurrir”, y no existe ni antes ni después.

    Y así es que el Sentido Orante nos avisa, con el vehículo del tiempo, para que no caigamos en olvidos.  La memoria no está para recordar; está para presenciar, para permanecer.

     

    El viento se hace un buen equivalente, con su invisible transcurrir y su lenguaje esquivo. Sin conocer obstáculos, llega a ellos, los merodea, los rodea, los sonoriza y… continúa. 

    Se ha interpretado –como no cabía esperar de otra forma-, desde la óptica del tiempo, a Lo Eterno, con lo quieto, con lo inmóvil, siendo justamente todo lo contrario: misterioso, cambiante, sorprendente, imprevisible, ¡asombroso!...

    El Sentido Orante nos conmina a… adentrarnos a cualquier momento de impresión, de sensación, de emoción, como un presente-futuro-pasado, ¡sin tiempo!... ¡Sin el miedo a que termine!...

    Bajo esa perspectiva, sin el temor a… ¡el final!, bajo la consciencia de la memoria eterna, es posible vivir… esa sensación de Eternidad. Y quedarse libre de los prejuicios que gravitan continuamente sobre la temporalidad de los hechos, cargados de juicios, condenas, castigos…

    En un intento de Eternidades, las memorias humanas recuerdan y festejan –como si fuera eterno- aconteceres que marcan las vivencias: “Y hoy hace un año que…”. “Y hoy hace…”.  “Y hoy es el cumpleaños…”.

    No es difícil adivinar que esas celebraciones son un hilo de Eternidad; si no, ¿qué sentido tendría traerlas al presente, si ya fueron pasado?

    Cierto es también que, poco a poco, la memoria se va haciendo –en el tiempo de humanidad actual- se va haciendo un estilo selectivo, competitivo y radical, con lo cual… la memoria se hace olvido; y se va quedando en lo anecdótico, como si nada hubiera ocurrido. 

    Y es bien recordar, como Eterno, que en este lugar, el llamar a orar se ha hecho, se ha manifestado… permanentemente distinto, ¡diferente!, ¡novedoso!, ¡sorprendente!, ¡imprevisible!… 

    ¿Será una muestra de Eternidad? Sin que por ello pretenda ser más importante y más trascendente y más… ¡No! La Eternidad no entiende de esos aspectos. Es más, no los necesita.

    Y sí: este lugar –en el que ahora el viento lo bate- ha sido testigo, es testigo, será testigo, para diluir el tiempo y hacerse Eterno. Este lugar ha sido, y es, y será, el eco… de Lo Eterno. 

    Y no se ahogará en el espacio físico, sino que es expansivo… como el eco que resuena a lo lejos.

    La innovación permanente de la Llamada Orante, de la intención meditativa, de los cantos ceremoniales, de la inspiración… la inspiración creativa, son muestras de Eternidades que han transcurrido. Se han manifestado a partir de un momento, sí, ¡pero ya estaban!

    ¡Todo ya estaba!

    Pero el ser, en su dominio y control, trata de sentirse protagonista… y fraccionar lo que estaba, Eterno, en lo que hay ahora y en lo que se debe olvidar. 

    Lo cierto es que nos recuerdan, desde la Eternidad –Sentido y Llamada Orante de hoy-, que, en contra de todo pronóstico, en contra de todo augurio… –que no se debe olvidar, para así poder evaluar la Eternidad-, se manifestó este lugar, este espacio…

    Los augurios y temores, casi desde el principio –por poner una referencia-, eran constantes, y crecían en la medida en que más se manifestaba el espacio.

    Pero había seres que, como abducidos… –como abducidos-, colaboraban, participaban, ayudaban…; creían de manera diferente en lo que se hacía, en lo que se proponía, ¡sin llegar a sospechar Eternidades ni nada parecido!

    Todo estaba enmarcado en la palabra “locura”.

    Y es curioso: hoy puede parecer “cordura”. 

    ¡De ninguna manera! ¡Aquí no hay nada cuerdo!

    La oración no pretende encordar, atar, domesticar, amarrar, sujetar, prohibir, permitir…

    Y en consecuencia, como espacio-tiempo intemporal, en este lugar  tampoco eso ocurre; aunque, con frecuencia, la voluntad y… ¡el buen ánimo! –¡sin duda!- de la mente cotidiana humana, trata de ordenar, clasificar, imponer… 

    ¡Es lógico!

    Pero Lo Eterno nunca ha sido lógico. No tiene ninguna categoría del pensamiento del ser de humanidad. El Misterio Creador no está sometido a los razonamientos lógicos. Y este lugar… tampoco. Está bajo la referencia de ese Misterio Creador. 

    Tanto es así que, a poco que se aromatice, a poco que se saboree, a poco que se vea… todo el desarrollo, toda la actividad, toda la experiencia –en cuanto a permanencia- que se vive en estas dimensiones, no tiene lógica, no tiene razón; más bien tiene el llamado a ser testimonio de otra diferente consciencia de humanidad.

    Otra posición que no pretende combatir, sino evidenciarse como capaz, como sustentable, como permanente, como –sin decirlo- inmortalmente Eterna.

    Y así, como se suele decir, si queremos inmortalizar algo, tenemos que eternizarnos antes. 

    Si queremos inmortalizar ¡algo!, tenemos que eternizarnos antes. 

    Y para ello, solo el auxilio de lo orante –¡de lo orante!, de lo orante-, de la Llamada Orante, es el que nos permite entrar en esas dimensiones. 

    ¡Y ser, así, un fiel testigo de un Eterno acto de Amor! ¡Vigoroso! ¡Invisible! ¡Presente! ¡Real! ¡Sinuoso!... Como el viento: que parece que pasa, pero permanece como aliento.

    ***

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  •  

    The winds seem to claim... the lived moments, which are classified as "past", as if they had not existed. They also bring us the news of the future... lived in the present.

    All this seems to intend to dilute time... and thus having the consciousness of Eternity. Because in it there is neither past nor present nor future.

    It exists!

    That Eternity, the being of humanity has set it aside; he has attributed it to the gods or... or to no one! And he has created –that humanity– its times, renouncing the Eternal.

     The material pace imposed by being born, growing, developing, decreasing and disappearing... seems evident, without being so!, since it only contemplates a perspective, a dimension.

    When the being measures up in the Universe, time becomes timeless...; any event is made to "pass", and does not exist before or after.

    And so it is that the Prayer Sense warns us, with the vehicle of time, so that we do not sink into oblivionThe memory is not to remember; it is to witness, to remain.

    The wind becomes a good equivalent, with its invisible passing and its elusive language. Not knowing obstacles, it reaches everyone, prowling them, surrounds them, giving sound to them and… continues.

    It has been interpreted –as could not be expected otherwise-, from the perspective of time, the Eternal, with the stillness, with the immobile, being just the opposite: mysterious, changing, surprising, unpredictable, amazing!...

    The Prayer Sense urges us to... enter any moment of impression, of sensation, of emotion, as a present-future-past, without time!... Fearless of it ending!...

    Under that perspective, without fear of... the end!, under the consciousness of eternal memory, it is possible to live... that feeling of Eternity. And becoming free of prejudices that constantly gravitate on the temporality of the events, loaded with judgements, convictions, punishments...

    In an attempt of Eternities, human memories remember and celebrate –as if it were eternal- events that mark the experiences: "And today a year ago..." "And today..." "And today is the birthday..."

    It is not difficult to guess that these celebrations are a thread of Eternity; otherwise, what would be the point of bringing them to the present, if they were already past?

    It is also true that, little by little, memory is becoming –in the time of the current humanity- a selective, competitive and radical style, with which... memory becomes oblivion; and it remains in the anecdotal, as if nothing had happened.

    And it is good to remember, as Eternal, that in this place, the call to pray has been done, it has manifested… permanently different, various!, novel!, amazing!, unpredictable!…

    Is it a sample of Eternity? Without trying to be more important and more transcendent and more... No! Eternity does not understand these aspects. What's more, it doesn't need them.

     And yes: this place –where the wind now beats it– has been witness, is witness, will be witness, to dilute time and become Eternal. This place has been, and is, and will be, the echo… of the Eternal.

    And it will not drown in physical space, but it is expansive... like the echo that resonates in the distance.

    The permanent innovation of the Prayer Call, of the meditative intention, of the ceremonial songs, of the inspiration… the creative inspiration, are samples of Eternities that have passed. They have manifested from a moment, yes, but they were already there!

    Everything was already there!

    But the being, in its domain and control, tries to feel himself protagonist... and divide what it was, Eternal, into what is now and what should be forgotten.

    The truth is that they remind us, from Eternity –Sense and Prayer Call today- that, against all odds, against all omens... – that should not be forgotten, in order to assess Eternity-, this place manifested, this space...

    The omens and fears, almost from the beginning –to put a reference- were constant, and they grew to the extent that more space manifested.

    But there were beings who, abducted... –as if abducted- collaborated, participated, helped...; they believed differently in what was done, in what was proposed, without suspecting Eternities or anything like that!

    Everything was framed in the word "madness."

    And it is curious: today it may seem “sanity”.

    No way! There is nothing sane here!

    Prayer is not intended to bind, to tie up, tame, to fasten, hold, forbid, allow...

    And consequently, as timeless space-time, this does not happen in this place either; although, often, the will and... good mood! –without a doubt!- of the human daily mind, tries to order, classify, impose...

    It is logical!

    But The Eternal has never been logical. It doesn’t have the level of thought of the being of humanity. The Creator Mystery is not subject to logical reasoning. And this place… neither. It is under the reference of that Creator Mystery.

    So much so that, as soon as it is aromatized, as soon as it is savoured, as soon as it is seen... all the development, all the activity, all the experience –in terms of permanence- that is lived in these dimensions, has no logic, no reason; rather, it is called to be a testimony of another different consciousness of humanity.

    Another position that does not intend to fight, but to show itself as capable, as sustainable, as permanent, as –without saying so- immortally Eternal.

    And so, as they say, if we want to immortalize something, we have to eternalize ourselves first.

    If we want to immortalize something, we have to eternalize before.

    And to do so, only the help of the praying –of the praying!, of the praying- of the Praying Call, allows us to enter into these dimensions.

    And be, thus, a faithful witness of an Eternal act of Love! Vigorous! Invisible! Present! Real! Sinuous!... Like the wind: that seems to happen, but it remains as breathe.

    ***

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