LEMA ORANTE

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    Y dadas las posibilidades –al menos teóricas-, y dadas las tecnologías que impresionan, y dadas las ciencias que imponen, y dados los movimientos sociales, políticos, económicos que nos envuelven, y dados los comunicados, comunicaciones, informaciones… informaciones e informaciones –todo ello a lo que estamos sometidos- el ser busca una posición de desahogo. Se está ahogado. 

    Porque se quiere… –porque las demandas así lo piden- se quiere responder a todo eso: a la tecnología, a la ciencia, a los movimientos sociales, a las economías, a la cultura, a la formación, a la… ¿Qué más? Podemos añadir el yudo, el karate, el Jiu-Jitsu, inspiración sentimental, orografía del sinsentido… No sé, hay cursos para todo.

    .- ¿Orografía del sinsentido? Ese es nuevo.

    Y orantemente nos podemos preguntar: ¿ese despilfarro de opciones, posibilidades, acciones, actuaciones…? Que por otra parte tiene el contrapeso –bueno, al menos está ahí aunque no se le tenga en cuenta- del hambre, la tragedia, la persecución, la ignorancia, la enfermedad, el analfabetismo, las aguas corruptas… y un largo, desastroso etcétera.

    Algunos se inclinan por ayudar a los que en miseria están. La miseria continuará… en proporciones teóricamente mejores, pero proporcionalmente iguales o peores, porque las condiciones que la han creado continúan.

    Y son esas mismas condiciones las que crean la mala conciencia, para que el sujeto se convierta en Robin Hood o en Cyrano de Bergerac para resolver el hambre del mundo.

    Así se tiene una buena coartada espiritual.

    Pero en el mundo posibilitante, de posibilidades teóricamente –y decimos “teóricamente” porque no están al alcance de todos ni muchísimo menos, pero son representativas de una especie-, el ser tiende a querer abrazarlas todas. 

    Consecuencia: como dice el refrán, “el que mucho abarca poco aprieta”.

    Consecuencia: las realizaciones, actualizaciones se hacen entre mediocres y vulgares, porque no se ha apretado lo suficiente.

    Consecuencia: desespero, rabia y tristeza; consciencia de no valer para nada o… o claro, si me comparo con Menganito y Zutanito… Pero, a su vez, Menganito y Zutanito se comparan con otros y les pasa lo mismo.

    El Sentido Orante advierte que esa posición está muy alejada de la humildad. 

    “Humildad”: esa condición que se hace imprescindible a la hora de orar y, consecuentemente, a la hora de convivir .

    Al carecer de suficiente humildad, el ser se hace ‘suprepotente’. Se hace, se muestra, se comporta. Luego, como hemos visto, la resultante es entre mediocre, vulgar o… con poco contenido.

    El Sentido Orante nos recuerda algo que se debe tener muy en cuenta y que teóricamente se sabe, y es que cada ser está dotado de recursos, de medios para ejercitar y cumplir un sentido en el estar de la vida.

    Y eso le posiciona en una condición excelente para hacer lo que debe hacer, lo que le corresponde hacer, de una manera impecable, remarcable. Lo que ocurre es que, si no se ciñe humildemente a esa posición, y aspira a ser lo que no es, se desborda, se deprime, se desespera, se angustia, se ahoga.

    Pero como la demanda social, cultural, medioambiental, etcétera, es prepotente, es demandante… –y cada una en su plano-, hace que el desasosiego se imponga como “natural”.

    El saberse recoger en la humildad, sabiendo que se está en la Eternidad de lo siempre posible, en la grandeza de lo inabarcable… es la mejor respuesta que, en general, retoma el orante ahora, y de manera genérica. Y hacemos hincapié en el “ahora”, porque se quiere controlar y dominar todo –sin saber qué es el Todo, claro-… todo lo que va apareciendo.

    “Maestrillo de todo, ignorante de cualquier cosa”.

    Y a poco, a poco que el ser asuma esa posición de humildad, esa posición de evaluar sus talentos y recursos, encontrará la vía de realización; con dificultades, con necesidades de organizarse, con estrategias a desarrollar, ¡claro! ¡No va a ser fácil, cuando todo apunta hacia otro sentido!

    Un disposición de servicio contempla la humildad del hacer. Y es así como sentimos o podemos llegar a sentir la grandiosidad de lo Eterno, el cuidado del Misterio. Porque estamos ejercitándonos en lo que somos, y hay un espacio inmenso para que habite el eco del Misterio Creador… y que lo sintamos, ¡y que lo vivamos! Si todo el espacio lo ocupamos en nuestra progresiva dominancia… ¿qué queda para el Misterio? ¿Qué queda para lo imprevisible, lo extraordinario, lo excepcional? ¿Qué queda? ¿Queda algo?

    Salir de cualquier encrucijada supone la asunción de la humildad del pequeño camino, dentro del infinito posibilitante.

    El más pequeño de los haceres que correspondan a cada ser repercute en todos los demás infinitos haceres. 

    En consecuencia, ante cualquier hacer, también nos llegan y estamos rodeados de esos otros “infinitos haceres”. ¡Y lo que nos puede parecer pequeño o escaso, que hagamos!, se hace grande en verdad porque es preciso y necesario.

    Es así como la humildad sumisa se hace grandiosa, sin pretenderlo, por acción de la Creación: que unifica, que nos pone y dispone en una Creación permanente, en una necesidad –para que la vida se dé en su plenitud- de los elementos que la componen.

    Desde la perspectiva de la humildad sumisa… gestada por la escucha orante, se posibilita la sensibilidad despierta de sabernos providencialmente custodiados, cuidados…

    Y a la vez –paradójicamente- que se está en esa turbulencia ansiosa, a la vez es el mejor reclamo para apercibirse de que no se debe caer en ese torbellino. A la vez, es la mejor forma de darse cuenta de que por ahí no van los senderos, que por ahí van los ciclones, las tormentas, los volcanes…

    No hay momento malo en la Creación. La Bondad, la Misericordia y la Complacencia de lo Eterno lo impiden. Pero sí es fácil, en el hedonismo personal, caer en el abarcar, en el dominar, en el controlar…

    ***

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    And given the possibilities –at least theoretically- and given the technologies that impress, and given the sciences that impose, and given the social, political, economic movements that surround us, and given the press releases, communications, information... information and information –all of which we are subjected to- the being seeks a position of relief. We are drowning.

    Because it is wanted... –because the demands require it- we want to respond to all of that: to technology, to science, to social movements, to economies, to culture, to training, to... What else? We could add judo, karate, Jiu-Jitsu, sentimental inspiration, meaningless orography... I don't know, there are courses for everything.

    .- Meaningless Orography? That's a new one.

    And prayerfully we can ask ourselves: this waste of options, possibilities, actions, performances...? Which, on the other hand, it has the counterweight –well, at least it is there even if it is not taken into account- of hunger, tragedy, persecution, ignorance, disease, illiteracy, corrupt waters... and a long, disastrous etcetera.

    Some people are inclined to help those in poverty. Poverty will continue... in theoretically better proportions, but proportionally the same or worse, because the conditions that have created it continue.

    And it is those same conditions that create the bad conscience, so that the subject becomes Robin Hood or Cyrano de Bergerac to solve world hunger.

    That way you have a good spiritual alibi.

    But in the enabling world, of possibilities theoretically –and we say "theoretically" because they are not within everyone’s reach, far from it, but they are representative of a species- the being tends to want to embrace them all. 

    The consequence is: as the saying goes, "he who embraces too much, holds very little".

    Consequence: the realizations, updates are made among mediocre ones and vulgar ones, because it has not been hold tight enough.

    Consequence: despair, rage and sadness; consciousness of not being worth anything or... or of course, if I compare myself with ‘such and such’... But, at the same time, ‘such and such’ compare themselves with others and the same happens to them.

    The Prayer Sense warns that this position is very far from humility. 

    "Humility": that condition that becomes indispensable when praying and, consequently, when living together.

    Lacking sufficient humility, the being becomes 'supremely powerful'. It becomes, shows itself, and behaves. Then, as we have seen, the result is somewhere between mediocre, vulgar or... with little content.

    The Prayer Sense reminds us of something that we must take into consideration and theoretically and it is known, that each being is endowed with resources, with the means to exercise and fulfil a meaning in being in life.

    And that puts him in an excellent condition to do what he has to do, which is his job to do, in an impeccable, remarkable way. What happens is that, if he does not humbly stick to that position, and aspires to be what he is not, he overwhelms, becomes depressed, desperate, anxious, drowned.

    But since the social, cultural, environmental demand, etc., is arrogant, is demanding –and each one on its own level-, makes the distress prevail as "natural".

    Knowing how to gather oneself in humility, knowing that one is in the always possible Eternity, in the greatness of the unfathomable... is the best answer that, in general, the prayer one takes now, and in a general way. And we emphasize the "now", because we want to control and dominate everything –without knowing what the Everything is, of course-… everything that appears.

    "Master of everything, ignorant of anything".

    And as little as the being assumes that position of humility, that position of evaluating his talents and resources, he will find the way to fulfilment; with difficulties, with needs to organize himself, with strategies to develop, of course! It will not be easy, when everything points in another direction!

    A disposition of service contemplates the humility of doing. And this is how we feel or can come to feel the greatness of the Eternal, the care of the Mystery. Because we are exercising ourselves in what we are, and there is an immense space for the echo of the Creative Mystery to dwell in... and for us to feel it, and to live it! If we occupy all the space in our progressive dominance... what is left for the Mystery? What is left for the unpredictable, the extraordinary, and the exceptional? What is left? Is there anything left?

    Coming out of any crossroads means assuming humility of the small way, within the infinite possibility.

    The smallest doings that correspond to each being has repercussions on all the other infinite doings. 

    Consequently, before any doing, they also come to us and we are surrounded by those other "infinite doings". And what may seem to us to be small or scarce, that we do becomes great indeed because it is precise and necessary.

    This is how the submissive humility becomes great, without pretending to be so, through the action of Creation: which unifies, places and disposes us in a permanent Creation, in a need –for life to be given in its fullness- of the elements that compose it.

    From the perspective of the submissive humility... gestated by prayer listening, the awakened sensitivity of knowing that we are providentially guarded, cared for is possible...

    And at the same time –paradoxically- that one is in that anxious turbulence, at the same time it is the best call to warn oneself not to fall into that whirlpool. At the same time, it is the best way to realize that is not the path, that in that path there are cyclones, storms, and volcanoes...

    There is no bad moment in Creation. The Goodness, Mercy and Pleasure of the Eternal prevent it. But it is easy, in the personal hedonism, to fall into taking on, dominating, controlling...

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    Y nuestro estar en este Universo, nos transporta a un momento en el que la especie duda de su posición, de su estar, en la forma y manera. 

    Y esa duda crea opiniones muy diversas, desde el catastrofismo finalista de una pandemia tras otra –hasta reducir drásticamente la especie-, hasta los más optimistas que auguran entre uno a dos años de precaución y cuidado.

    Abunda muy, muy, muy poco, en los humanos que han de tomar decisiones para la salida del confinamiento, las ideas de novedad, de cambio. Más bien se busca el retomar todos los elementos que nos llevaron al momento actual. 

    No parece ser ésta una actitud muy sapiencial.

    Verán. Cuando un ser humano, en el seno de la comunidad humana, comete un delito, es juzgado y es confinado a prisión. Allí la función es reeducarlo, reprenderlo, privarle de libertad; enseñarle y… hacerle diferente: “rehabilitarlo”, para que cuando salga no vuelva a delinquir.

    Pues bien, ese modelo es el que está viviendo ahora toda la especie. Para ser exactos, la mitad de la especie más o menos –en cuanto a número, cerca de 4000 millones-.

    Ha cometido, como especie, el delito de menoscabar, menospreciar, imponer, domesticar, castigar, dañar, herir… a todo su entorno, incluidos los de su especie. Y él mismo, como especie, se ha encerrado en prisión para rehabilitarse, para regenerarse, para que cuando cumpla su pena… –a veces es un tiempo, otras veces otro- ya se ha instaurado la pena de muerte…

    Y… ¿y cuando salga? ¿Volverá a reincidir? 

    Es éste el ejemplo muy evidente que nos muestra el Sentido Orante: cómo hemos hecho una cárcel. Y bajo esta óptica, bien hecho. Pero… ¿quién nos reeduca? ¿Quién nos conmina a…? ¿O más bien nos encierran… y es, en vez de un encierro rehabilitador, una maniobra de control?

    Sea como fuere, de momento es obvio que la rehabilitación es necesaria. Pero los carceleros no parece que nos propongan conductas o actitudes diferentes a las que nos llevaron a delinquir. 

    “Carceleros”: gobiernos, autoridades, sabios, científicos..

    Si seguimos este muestreo, podríamos decir que en la reclusión en la que estamos no hay suficientes medidas de rehabilitación. Falta la biblioteca, falta el psicólogo, falta el gimnasio, faltan las horas de patio, faltan las visitas… 

    .- ¡Ah!, ¡las visitas, claro! Esas son muy importantes porque te animan, te traen el bocadillo, incluso te pueden dar una lima para el barrote…

    ¡Faltan las visitas!… Es posible no caer en ello, ¿verdad?, pero es extremadamente importante.

    Entonces, en nuestro confinamiento carcelario sin recursos ni guías de referencia, cuando concluya la pena… –¡pena!- y se salga, todos saldrán con la condicional.

    Sí. La condicional es la continuación del castigo, según el cual, estás ya fuera de la cárcel pero condicionado a que guardes una estricta y correctísima actuación durante un tiempo. No significa que después puedas hacer cualquier barbaridad, no. Es una medida de “seguridad plus”, pero que atemoriza, porque estando con la condicional, cualquier cosa puede ser suficiente delito para volver otra vez a la cárcel.

    Sabios reconocidos nos auguran que el delito que se ha cometido es el primero; que vendrá el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto. O sea que no nos va a valer de nada la condicional. Vamos a caer otra vez.

    O bien, si es que no es éste el modelo de lo que está ocurriendo, y estamos siendo hábilmente manejados, manipulados, controlados, debidamente asustados por la condicional para que obedezcamos cualquier orden, sin medios ni recursos para protestar –o disentir, simplemente-, estaremos en un panorama diferente

    Quizás los dos panoramas se estén dando a la vez.

    Hace poco le preguntábamos a un experto en dolor cómo afrontar… o cómo afrontaba él, con sus métodos, “los dolores del alma”. Hizo un gesto de: “¡Bah! ¡Esoterismos! Lo que existe es sufrimiento, y ya”.

    Verán. Es difícil, claro… –bueno, está mal planteada esa palabra-. No se puede demostrar que el alma exista o no. Y menos aún, invertir discusión en ello. Pero sí podemos estar de acuerdo en nuestra consciencia. Igual que nos engañamos diciendo que nos duele aquí y allá, y parece que hubiera una lesión aquí o allá y no hay tal lesión… Pero nuestra consciencia genera esa experiencia de dolor. 

    ¿Se ha equivocado? ¿Hay que rehabilitarla, reconducirla? ¿Y si nuestra consciencia se correspondiera… con el alma? Por ejemplo. Para no discutir.

    Esto, bajo el Sentido Orante, tiene un significado llamativo. Sí. 

    Si nuestra consciencia almada se sabe libre de la forma –“se sabe libre de la forma”, es decir, no hay lesión que justifique mi dolor-, si aplicáramos este criterio –y sin la idea de que nuestra consciencia se equivoca- con la idea de que nuestra consciencia almada no es subsidiaria del encierro corporal o material, cuando nos tocara estar presos o confinados o… –pónganle la palabra que quieran-, si nuestra consciencia almada se sabe en lo que es, los barrotes no importan, las penurias tampoco, las dificultades tampoco. Porque el Sentido Orante se hace llamada permanente, se hace evidente en la consciencia almada, y es nuestro Auxilio Liberador constante. 

    Y puedo estar entre rejas, y puedo estar entre paredes, y puedo estar entre prohibiciones. Pero eso, eso que está confinado… no se corresponde con mi ser. Eso es un traje, una vestimenta. ¡Importante, sí, claro! Pero mi consciencia almada no está ahí.

    Al decir “no está ahí” queremos decir que no está esclavizada ahí. Ante determinadas situaciones va a su Reino, al que le corresponde: al Misterio Creador. Y allí tiene el Edén, el Paraíso, el gozo y el disfrute de sentirse amado. 

    Y es ahí, y es así, como su cuerpo encarnado no tendrá penar, pesar. Estará, sí, porque un fino hilo lo alienta y lo anima. Pero a la consciencia almada no se la puede encerrar cuando sabe, cuando ha vivido, cuando ha experimentado… ¡¡la consciencia almada de amar y de sentirse amado!! ¡Amado!

    Como consciencia almada, puedo cantar en silencio, puedo viajar por los mares, puedo asentarme en las montañas, puedo habitar en los valles… 

    Puedo andar… y hacer mi haima en el desierto, y escuchar los vientos que arrastran la arena; ¡escuchar luego el silencio!, dormir bajo las estrellas… y meditar largamente durante la vigilia.

    Ese es el Sentido Orante que hoy nos lleva a saber que nuestro ser… no solamente no es de aquí, sino que está en otra dimensión.

    Cierto es que… “a la vez”, transita por aquí.

    Ya podemos aventurarnos científicamente a la simultaneidad de procesos. Pero si recogemos nuestros minúsculos componentes, que se hicieron complejos hasta gestar nuestra “perfomance”, nos tendremos que ir muy lejos: hasta los infinitos Misterios Creadores.

    ¡Y eso está ahí!, en simultáneo, en nuestro transcurrir. Por eso nos llaman: para que no perdamos la referencia.

    Por eso nos llaman. Para que nuestro tránsito simultáneo “aquí”, no… no esté sujeto a leyes de confinamiento, no esté sujeto a los miedos de sufrir dolor y morir, no esté sujeto a “finitos”, sino que recuerde, en su transitar, su infinitud… su eternidad…

    Y así, al encarnarnos en vida, con ese desarrollo de consciencia almada –o de conciencia almada-… cada vez que nuestro encarnado transitar se sienta amenazado, se sienta perseguido, vigilado, controlado, maldecido…, dé preponderancia, haga preponderar su consciencia almada de eternidad, ¡que nunca debe dejarse! ¡Es imposible dejarla!, porque es nuestra ¡herencia! Pero cierto es que en el deambular concretado… la consciencia almada puede quedar atrapada y no ver, ¡y dejar de sentir ese más allá!, esa estela del cometa… que nos lleva al origen de su manifestación.

    El desarrollo de la consciencia almada, ¡idílica!, nos libera de los yugos de los que están confinados… y han hecho, de su consciencia almada, una razón, una explicación y una lógica.

    ¿Acaso… acaso la consciencia almada, idílica, que no sólo se referencia en la Eterna Oración, sino que evidentemente ‘almifica’ –permitamos la palabra- la estructura concreta, no le da un vuelo enamorado a nuestro tránsito con nuestro semejantes, con el entorno, con el paradisiaco espacio en el que momentáneamente se está..?

    Y es así como el temor no tiene sentido. El miedo se ahuyenta. No puede habitar en una consciencia almada, enamorada, idílica, eterna. 

    Es tan solo amargura de un día.

    No temo al encierro porque no sólo estoy aquí; estoy mucho más allá.

    No temo que me quieran domesticar, controlar y dominar, porque mi referencia no es este tránsito; está más allá del más allá, donde las eternidades se pierden.

    Y es así que mis amares aquí, son reflejo de mis amores de allá. Y no tienen miedo a ser criticados, atacados, desprestigiados…. 

    El “aquí” se ha hecho dictador. Se ha vuelto consciencia limitada. Ha establecido reglas, normas, edades, actividades… Es como si a un ave le cortaran las alas… y, como mucho, puede saltar.

    ¡Sí! Nuestro ser no es de aquí, aunque pase por aquí. Y para ser auténtico, al pasar por aquí debe ser un reflejo evidente de lo de “allí”: desde donde viene. Como el viajero que recibimos que “viene de”, y nos trae noticias, modos costumbres, alimentos, palabras, lenguajes… y nos nutre y nos amplifica eternidades.

    Y es así que… el miedo al miedo se diluye…

    Y el vuelo al vuelo se incrementa. ¡Y las alas cortadas vuelven a crecer! Y me podrás esposar, encerrar, castigar… y llevarme a una celda de aislamiento. Cuando me saques para comprobar mi deterioro, te regalaré una sonrisa… y haré un canto de alborozo.

    Quizás me califiques de loco, pero cuenta te darás de que no me has deteriorado, de que mi consciencia almada, más liberada que nunca está, y que mi tránsito circunstancial puede tener llagas y heridas, pero seguirá siendo capaz de andar, seguir, hacer en la integridad de la materia. Y quizás, si compruebas todo ello, tu alma almada recapacite sobre sus castigos. 

    Quizás.

    Serán decisiones de lo Eterno, que me usa a mí como testigo, como tránsito, ¡como intermedio!

    Así… así se vive en el Misterio. Así, dando testimonio de humildad, de escucha, ¡de recogimiento!, de afectos, de cuidados, de ternuras; sin envidias, sin celos, sin rencores, sin prejuicios…; con el aire tierno que envuelve a una pluma.

    “Con el aire tierno que envuelve a una pluma”.

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    And our being in this Universe, transports us to a moment where the species doubts its position, its being, in form and manner. 

    And that doubt creates very diverse opinions, from the final catastrophism of one pandemic after another -until the species is drastically reduced- to the most optimistic ones that predict one or two years of caution and care.

    There are, very few ideas the human beings who have to make decisions to get out of lockdown, ideas of novelty, of change. They rather, try to return to all the all the elements that led us to the present moment. 

    This does not seem to be a very sapiential attitude.

    You'll see. When a human being, within the human community, commits a crime, he is tried and locked up in prison. The function there, is to re-educate him, to reprimand him, to deprive him of his freedom; to teach him and... to make him different: "to rehabilitate him", so that when he gets out, he will not commit another crime.

    Well, that model is what the whole species is living by now. To be exact, about half of the species -in numbers, about 4 billion-.

    It has committed, as a species, the crime of undermining, belittling, imposing, domesticating, punishing, damaging, hurting... its entire environment, including those of its species. And he himself, as a species, has locked himself up in prison to rehabilitate himself, to regenerate himself, so that when he serves his sentence -sometimes longer than others- the death penalty has already been introduced...

    And... and when he gets out? Will he go back to his old ways? 

    This is the very evident example that the Prayer Sense shows us: how we have made a prison. And from this point of view, well done. But... who is going to re-educate us? Who urges us to...? Or rather are they locking us up... and is it, instead of a rehabilitating lock-up, a control manoeuvre?

    Be that as it may, at the moment it is obvious that rehabilitation is necessary. But the prison guards do not seem to propose behaviours or different attitudes to those that led us to commit the crime. 

    "Jailers": governments, authorities, wise people, scientists…

    If we follow this sampling, we could say that in the lockup we are in, there are not enough rehabilitation measures. A library is missing; the psychologist is missing, gym is missing, no garden time, no visitors... 

    .- Oh, visitors, of course! Those are very important because they cheer you up, they bring you the snack, they could even give you a file for the bars...

    No visitors!... It's possible not to realise it, right, but it's extremely important.

    So, in our prison lockdown without resources or reference guides, when the sentence is over... -punishment!- and you get out, you'll all get out on conditional sentence.

    Yes. Conditional sentence is the continuation of the punishment, according to which, you are already out of jail but conditioned to keep a strict and correct behaviour for a while. It doesn't mean you can do any sort of shocking thing afterwards, no. It is a "safety plus" measure, but one that is frightening, because being on conditional release anything could be enough of a crime to go back to prison.

    Recognized sages predict that the crime that has been committed is the first one; the second, third, fourth and fifth will come. So the conditional is not going to be worth anything. We are going to fall again.

    Or, if this is not the model of what is happening, and we are being skilfully managed, manipulated, controlled, and duly scared by the conditional to obey any order, with no means or resources to protest -or simply dissent- we will be in a different scenario.

    Maybe the two scenarios are happening at the same time.

    Recently we asked to a pain expert how to deal with... or how he dealt with, with his methods, with "the pains of the soul". He made a gesture of: "Bah! Esotericism! What exists is suffering, and that's it”.

     

    You'll see. It's difficult, of course... -well, that word is badly addressed-. You can't prove whether the soul exists or not. And even less, to invest in a discussion about it. But we can agree on our conscience. Just as we deceive ourselves by saying that we are in pain here and there, and it seems that there is an injury here or there and there is no such injury... But our consciousness generates that experience of pain.

    Have you made a mistake? Should we rehabilitate it, redirect it? What if our conscience corresponded... to the soul? For example. So as not to argue.

    This, under the Praying Sense, has a striking meaning. Yes. 

    If our soul-consciousness knows itself to be free of form -"it knows itself to be free of form", that is to say, there is no injury that justifies my pain- if we were to apply this criterion -and without the idea that our consciousness is mistaken- with the idea that our soul-consciousness is not subsidiary to physical or material lockdown, when it comes to being imprisoned or locked up or... -put it any way you like- if our soul-consciousness knows to be what it is, the bars don't matter, neither do the hardships, nor the difficulties. Because the Praying Sense becomes a permanent call, it becomes obvious in the soul-consciousness, and it is our constant Liberating Help.

    And I could be behind bars, and I could be within walls, and I could be within bans. But that, that which is confined... does not correspond with my being. That's a suit, a garment. Is it Important?, yes, of course! But my soul-consciousness is not there.

    When we say “its not there", we mean that it's not enslaved there. In certain situations it goes to its Kingdom, to which it belongs: to the Creative Mystery. And there it has Eden, Paradise, the joy and enjoyment of feeling loved. 

    And it is there, and it is like that, that the incarnated body will not have any pain, sorrow. It will be, yes, because a fine thread encourages it and animates it. But the soul-consciousness cannot be locked up when it knows, when it has lived, when it has experienced... the soul-consciousness of loving and feeling loved! Loved!

    As a soul-consciousness, I can sing in silence, I can travel the seas, I can settle in the mountains, I can inhabit the valleys... 

    I can walk... and set up my haima in the desert, and listen to the winds that sweep the sand; then listen to the silence!, sleep under the stars... and have long meditations at vigil.

    That is the Prayer Sense that today leads us to know that our being... not only is not from here, but is in another dimension.

    It's true that... "at the same time", it passes through here.

    We can now venture scientifically into the simultaneity of processes. But if we gather our tiny components, which became complex until our "performance" was developed, we will have to go very far:  to the infinite Creative Mysteries.

    And that's there!, simultaneously, in our passing through. That's why they call us: so that we don't lose the reference.

    That's why they call us. So that our simultaneous passing through "here", is not... is not subject to laws of confinement, is not subject to fears of suffering pain and death, is not subject to "finites", but remembers, in its passing through, its infinity... its eternity...

    And so, when we incarnate in life, with this development of the soul consciousness -or of the soul conscience-… every time our incarnate transit feels threatened, it feels persecuted, watched, controlled, cursed..., it gives preponderance, it makes its soul consciousness of eternity preponderant, which must never be left! It is impossible to leave it, because it is our inheritance! But it is true that in the concrete wandering... the soul consciousness can be trapped and it does not see, and it does not feel that beyond, that trail of the comet... that leads us to the origin of its manifestation.

    The development of the soul, idyllic consciousness frees us from the yokes of those who are locked up... and have made, from their soul consciousness, a reason, an explanation and logic.

    Perhaps... perhaps the idyllic soul consciousness, which is not only referenced in the Eternal Prayer, but which evidently 'soulifies' –allow us the word- the concrete structure, it does not give a loving flight to our passing through with our fellow men, with the environment, with the paradisiacal space in which we are momentarily...??

    And that's how fear is meaningless. Fear is driven away. It cannot dwell in a soul consciousness that is in love, idyllic, eternal. 

    It's just one day's bitterness.

    I'm not afraid of lock up because I'm not only here; I'm far beyond it.

    I do not fear that they want to tame, control and dominate me, because my reference is not this passing through; it is beyond the beyond, where eternities are lost.

    And so my loves here are a reflection of my loves there. And they are not afraid of being criticized, attacked, discredited... 

    The "here" has become a dictator. It has become a limited conscience. It has established rules, norms, ages, activities... It's like a bird having its wings clipped... and, at best, it can jump.

    Yes! Our being is not from here, even if it passes through here. And to be authentic, when passing through here it must be an evident reflection of "there": from where it comes. Like the traveller we receive who "comes from", and brings us news, customs, food, words, languages... and nourishes us and amplifies eternities to us.

    And thus... fear of fear is diluted...

    And the flight on the wing increases. And the clipped wings grow back! And you could cuff me, lock me up, punish me... and put me in an isolation cell. When you take me out to check my deterioration, I'll give you a smile... and I'll sing of joy.

    You may call me crazy, but you will realize that you have not deteriorated me, that my soul consciousness is more liberated than ever, and that my circumstantial passing through may have sores and wounds, but it will still be able to walk, to follow, to do in the integrity of matter. And perhaps, if you check all that, your soul will reconsider its punishments.

    Maybe.

    They will be decisions of the Eternal, which uses me as a witness, as passing through, as an intermediary!

    That's... that's how one lives in the Mystery. Like this, giving testimony of humility, of listening, of withdrawal, of affection, of care, of tenderness; without envy, without jealousy, without resentment, without prejudice...; with the tender air that envelops a feather.

    "With the tender air that envelops a feather."

    ***

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  •  

    Y así, en la medida en que se produce la pérdida de lo llamado “material”, se insinúa la ganancia de la habilidad de lo anímico e incluso de “lo espiritual”, como si ya estuviera, la consciencia de humanidad, dividida entre materia y no-materia, entre espíritu y materia… Un concepto que pudiera parecer terminado. No es así.

    Esa dualidad aparente, se puede apreciar su insolvencia justamente cuando alguna de ellas dos parece apagarse o parece aminorarse.

    La semilla del árbol es diminuta. Su oscuridad en la tierra no se percibe. Su simbiosis con el agua no se nota. Y cuando brota… –¡ay!- es incipiente, y parece que no tiene significado especial. Cuando crece... y llega a hacerse árbol, pareciera que es otra cosa diferente a la semilla que se plantó. Pero cuando se gestan las nuevas semillas desde el árbol, cabe preguntarse:

    “¿Hubo alguna vez dos? ¿O simplemente hubo un transcurrir transformado?”.

    El Sentido Orante nos llama a unificarnos; nos llama, desde la adversidad no solamente dual, a descubrirnos como una sola entidad: la vida.

    Un Misterio… Un Misterio Creador, singular –“singular”-… que no reclama, puesto que su origen desde el Misterio Creador… lo sitúa fuera del conocer humano. 

    Nuestro conocer, aunque busca la profundidad del aspecto, no deja de ser superficial, no deja de ser virtual, ya que nuestra capacidad cognitiva no tiene recursos para situarse en esa universalidad.

    Nuestra capacidad cognitiva, no, pero sí nuestros sensores sensitivos, sentidos, sensibles, que se hacen sentires, emociones, amores.

    Cuando se está en el roce de la experiencia, de la vivencia amorosa, ni la pluralidad –“ni la pluralidad”- ni la dualidad se hacen presentes. Se ve otra dimensión. Porque la capacidad de la consciencia se hace un remolino que todo lo abarca, pero nada lo explica. ¡No lo precisa!...

    Cuando nuestro nivel de amar… se escenifica, se absolutiza y se referencia en el Misterio Creador, al ser así –al ser así- y reconociendo al menos nuestra procedencia de ese Amar Eterno, estaremos al menos en la vibración de que, justo amando, es cuando nuestra naturaleza alcanza su virtud

    Y es capaz de recoger el grano, de labrar la tierra, de artesanear la madera… y encontrar en todo ello el aliento de amor; y en consecuencia, disolver lo ganado, lo perdido, lo material, lo inmaterial…

    Sí. Ciertamente, por momentos puede parecer un cuento de hadas. Por momentos. Pero justo en estos momentos de Llamada Orante, no es un cuento. Es lo que verdaderamente es. Es lo que verdaderamente somos. Y es cuando verdaderamente ejercemos como tales: cuando amamos.

    Así que si cogiéramos incluso esa frase ya manida de que “esto está hecho con mucho amor”, y ciertamente lo fuera, estaríamos sin consciencia de pérdida, estaríamos sin la avaricia de la ganancia, estaríamos sin el miedo a perder… o la alarma a ser desposeídos.

    Ahora que nos confinan como materia, en la materia y por la materia, el Sentido Orante nos reclama y nos reclama y nos reclama… el llamado hacia ese Amor Amante que la Creación establece con sus criaturas.

    ¿Y no será, todo este vivir actual, una treta universal –por encima de los que se sientan protagonistas- para que el ser haga una conversión de su dualidad o pluralidad, en una absoluta fusión en la consciencia de amar?

    Decían –o dice el dicho- que “Dios escribe torcido en renglones rectos”. Es lo que se puede decir “el colmo de los colmos de lo conspiranoico”.

    El vivir evoluciona progresivamente hacia “el saber” –entre comillas- de nuestras funciones, nuestras capacidades, nuestras posibilidades, nuestros logros, nuestra tecnología, nuestra ciencia.

    Ahí, en ese sentido, parece no tenerlo –sentido- lo inmaterial, lo adornado, lo figurado.

    No se da cuenta, el que escarba en lo que llama “material”, el que describe cómo son sus procesos, el que suma, resta y multiplica y no le salen las cuentas…, no se da cuenta de que todo ello, bajo la óptica de lo concreto, es virtual. Ha sido una percepción guiada por la posesión, la que ha generado la humanidad para sentirse dueña, sentirse prepotente. Y basta un estornudo de su conocimiento, ¡de su propio conocimiento!, para que todo se conturbe… y salgan los lamentos, las exigencias, los desesperos.

    Era virtual la seguridad, ¿verdad? Era tan virtual, que un estornudo a destiempo, incalculado, imprevisto, paraliza la materialidad y hace aflorar lo animoso, el ánima; hace aflorar la imaginación, la fantasía, la elucubración.

    Puede ser un excelente momento para despegar hacia El Amar. 

    También puede ser un trágico momento para el desespero de violencia, de destrucción.

    Y pareciera que otra vez se presenta esa dualidad. Pero de nuevo vuelve a ser ficticia. Esa sensación de desespero, de violencia, no es ni más ni menos que un aliento del alma, que, al desestructurarse en sus conquistas, adopta la forma de angustia, temor, lágrimas… 

    Al darse cuenta de ello, el ser debe despertar a esa consciencia de Amar, como la verdadera evidencia: la que le da la carta de naturaleza al vivir, al vivir humano.

    El ejercicio de la Piedad, hacía sí mismo primero, y de la Piedad hacia el entorno de lo humano, es quizás una de las primeras manifestaciones que nos acerca a la sensibilidad de amar. 

    Pareciera que la Piedad es pérdida, es abatimiento, es… inferioridad. Nos la han mostrado como algo ligado a la muerte, al pecado, al fracaso… 

    Y es el primer paso para sentirse amado y para percibirse amando.

    Porque la Piedad no es perdón; es caricia.

    Porque la Piedad no es temor…; es comprensión.

    Porque la Piedad no es pérdida…; es ternura.

    Porque la Piedad no es… llanto; es sonrisa.

    Porque la Piedad no es muerte; es vida de eternidad.

    Porque la Piedad no es vanidad, no es soberbia, no es orgullo, no es egolatría ni idolatría.

    Porque la Piedad es condescender… sin perder sensibilidad, acrecentándose en recoger ese embozo de calor para gestar la vida, ese Auxilio permanente… Piedad.

    ¿Qué es… qué es, si no, lo que tiene todo el entorno, toda nuestra naturaleza, todo el Universo, hacia el ser de humanidad? ¿Qué es lo que tiene? ¿Qué es lo que hace? ¿Qué es lo que ejerce?: ¡Piedad! Si no fuera por ella, nunca habríamos respirado.

    Y al sentirnos piadosos…

    Que no es sentirnos pedigüeños ni sentirnos servidumbre. Es más bien sentirnos en la humildad, en la sumisión ante la Creación. Es, más bien, un aleluya ante nuestra presencia, ante nuestras evidencias de sentirnos, de acercarnos, de hablarnos, de vernos…

    Y al sentir que estamos por la Piedad –“y al sentir que estamos por la piedad”-, y al apiadarnos de nosotros mismos bajo la naturaleza en la que se ha descrito la Piedad, ¿a qué, a quién hay que temer? ¿De qué o de quién hay que huir?

     

    Y al darnos pie a darnos, con la sensibilidad de sabernos instantes de Piedad, expresión de un Amar Eterno… de seguro que, en algunos momentos de ese darse, de ese “dar pie a darse”, la naturaleza de esa entrega se hace amante. 

    Y con ello, Piedad.

    Y con ello, disolución de dualidades… e integración de unidades.

    Es de advertir que en el ejercicio de ese primer paso hacia la Piedad, dado que el entorno es –en su mayoría y habitualmente- ganador, ‘conseguidor’, ‘logrador’… es fácil la aparición del abuso. Así: “abuso”.

    Cuando se permite que se abuse de nuestra piedad, cuando lo permitimos y no somos rigurosos, estamos siendo pasto de consumo; pasamos a ser gratificaciones del momento, fáciles presas del que busca ganar, reconquistar, lograr conseguir…

    ¿Acaso no es rigurosa la Providencia… en su infinita generosidad?

    Permitir el abuso de nuestra piedad, de nuestro primer pie hacia el que da, permitirlo es “perderse”. Es dar la opción a los otros, al otro, de la carcajada, de la ofensa, del aprovechamiento.

    El respeto hacia el Amar, en los primeros pasos con la Piedad, debe ser ¡pulcro!, ¡exigente!, impecable, luminoso, sorprendente, apasionante.

    No teme, pero no permite el deterioro.

    ¡Que la Piedad no sirva y no sea un vehículo de placer para el que demanda!… 

    ¡Cuidado!

    ¡Ten Piedad!

    ***

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  •  

    And thus, to the extent that the loss of the so-called "material" occurs, the gain of the ability of the soul and even of the "spiritual" is insinuated, as if it were already there, the consciousness of humanity, divided between matter and non-matter, between spirit and matter... A concept that may seem finished. But it’s not like that.

    The insolvency of that apparent duality can be seen just when one of the two seems to fade or to diminish.

    The seed of the tree is tiny. Its darkness on earth is unseen. Its symbiosis with the water is unnoticeable. And when it sprouts... -oh- it's incipient, and it seems to have no special meaning. When it grows... and becomes a tree, it seems to be something other than the seed that was planted. But when the new seeds are gestated from the tree, one might wonder:

    "Were there ever two? Or was there simply a transformed course?".

     

    The Praying Sense calls us to unify ourselves; it calls us, from adversity not only dual, to discover ourselves as one single entity: life.

    A Mystery... A Creator Mystery, singular -"singular"-... that does not claim, since its origin from the Creator Mystery... places it outside of human knowledge. 

    Our knowledge, although it seeks the depth of the aspect, remains superficial, it is still virtual, since our cognitive capacity does not have the resources to situate itself in that universality.

    Our cognitive capacity does not, but our sensitive sensors, sensitive senses do, that become feelings, emotions, loves.

    When one is in contact with experience, with the experience of love, neither plurality -"neither plurality"- nor duality are present. Another dimension is seen. Because the capacity of consciousness becomes an all-encompassing whirlpool, but nothing explains it. It doesn't need it!...

    When our level of love... is staged, absolutized and referred in the Creator Mystery, by being like this -by being like this- and by recognizing at least our origin of that Eternal Love, we will be at least in the vibration that, just by loving, is when our nature reaches its virtue...

    And he is capable of harvesting the grain, of tilling the soil, of crafting the wood... and finding in all of this the breath of love; and consequently, dissolving what is gained, what is lost, the material, the immaterial...

    Yes. Certainly, at times it could look like a fairy tale. At times. But right at this time of Call of Prayer, it's not a tale. It's what it really is. It's what we really are. And it is when we truly exercise as such: when we love.

    So if we were to take even that already hackneyed phrase that "this is done with a lot of love", and if it were true, we would be without the consciousness of loss, we would be without the greed of gain, we would be without the fear of loss... or the alarm of being dispossessed.

    Now that we are confined as matter, in matter and because of matter, the Praying Sense claims and claims and claims us... the call to that Loving Love that Creation establishes with its creatures.

    And won't all this current living be a universal ploy -above those who feel they are the protagonists- so that the being makes a conversion of its duality or plurality, in an absolute fusion in the consciousness of love?

    They said -or the saying goes- that "God writes crookedly in straight lines". This is what you can call "the height of conspiracy".

    Living progressively evolves towards "knowledge" -in quotes- of our functions, our capabilities, our possibilities, our achievements, our technology, our science.

    There, in that sense, it seems not to have -any sense- the immaterial, the adorned, the figurative.

    He doesn't realize, the one who digs into what he calls "material", the one who describes how are his processes, the one who adds, subtracts and multiplies and doesn't get his figures right..., doesn't realize that all this, from the point of view of the concrete, is virtual. It has been a perception guided by possession, which has been generated by humanity to feel ownership, to feel arrogant. And one sneeze of his knowledge, of his own knowledge, is enough to make everything go haywire... and the wailing, the demands, the despair come out.

    It was a virtual security, right? It was so virtual, that an untimely, uncalculated, unexpected sneeze paralyzes materiality and brings to the surface animosity, soul; it brings to the surface imagination, fantasy, lucubration.

    It can be an excellent time to take off towards LOVING.

    It can also be a tragic time for the desperation of violence, of destruction. 

    And there seems to be that duality again. But it's fictional again. That feeling of despair, of violence, is nothing more nor less than a breath of the soul, which, when it is de-structured in its conquests, takes the form of anguish, fear, tears...

    Upon realizing this, the being must awaken to that consciousness of Love, as the true evidence: the one that gives the letter of nature to living, to human living.

    The exercise of Piety, towards oneself first, and of Piety towards the human environment, is perhaps one of the first manifestations that brings us closer to the sensitivity of loving. 

    It seems that Piety is loss, it is despondency, it is... inferiority. It has been shown to us as something linked to death, sin, failure... 

    And it is the first step to feeling loved and to perceiving oneself as loving.

    Because Piety is not forgiveness; it is caress.

    Because Piety is not fear...; it is understanding.

    Because Piety is not loss...; it is tenderness.

    Because Piety is not... crying; it is smile.

    Because Piety is not death; it is life of eternity.

    Because Piety is not vanity, it is not pride, it is not egotism or idolatry.

    Because Piety is to condescend... without losing sensitivity, increasing in picking up that warmth to gestate life, that permanent Help... Piety.

    What is... what is, if not, what all the environment has, all our nature, all the Universe, towards the being of humanity? What does it have? What does it do? What does it exercise?: Mercy! Otherwise, we would never have breathed.

    And when we feel pious...

    Which is feeling neither demanding nor servitude. It is rather to feel in humility, in submission before Creation. It is, rather, a hallelujah before our presence, before our evidence of feeling, of approaching, of speaking to us, of seeing us...

    And in feeling that we are for Piety -"and in feeling that we are for piety"- and in taking piety on ourselves under the nature in which Piety has been described, what, whom should we fear? From what or from whom should we flee?

     

    And in giving us the opportunity to give ourselves, with the sensitivity of knowing ourselves as moments of Piety, expression of an Eternal Love... certainly, in some moments of this giving of self, of this "giving of self", the nature of this giving of self becomes a lover. 

    And with it, Piety.

    And with it, dissolution of dualities... and integration of unity.

    It should be noted that in the exercise of this first step towards Piety, since the environment is -mostly and usually- winner, 'getter', 'and achiever’... it is easy for abuse to appear. Thus: "abuse".

    When we allow our piety to be abused, when we allow it and we are not rigorous, we are victim of consumption; we become gratifications of the moment, easy prey for those who seek to win, reconquer, achieve...

    Is not Providence rigorous... in its infinite generosity?

    To allow the abuse of our piety, of our first step to the giver, to allow it is to "lose oneself". It is to give the option to others, to the other, of laughter, of offense, of taking advantage.

    Respect for Love, in the first steps with the Piety, must be pure!, demanding, impeccable, luminous, surprising, and exciting.

    It does not fear, but does not allow deterioration.

    May the Piety not serve and be a vehicle of pleasure for those who demand it!... 

    Watch out!

    Have Mercy!

    ***

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  •  

    Y simultáneamente, mientras la hoja de otoño se mece hacia el suelo, en otra parte de este lugar de este universo –simultáneamente, a la vez- brota… pareciera que la misma hoja que cayó, que hubiera atravesado el interior de nuestras tierras hasta hacerse nueva aquí, y luego volverse a caer por estos lares, y volver a reverdecer allí.

    Simultáneamente, todo transcurre como si –quizás sea así- todos, todo llevara un mismo camino, y nada se pudiera realizar sin el concurso del otro, de los otros.

    Pero la humanidad, en su desarrollo, ha ido trepando, ganando, recogiendo, almacenando… Y mientras esto hacía, simultáneamente no cuidaba, no consolaba, no sonreía, no descansaba, no aplaudía. Todo era el logro, la posesión, el dominio, el control, el poder. Y simultáneamente, no había otra cosa. Había que sumar y sumar, y enseguida multiplicar y multiplicar y multiplicar…

    Una absolutismo despavorido se precipitaba, como si desde el primer momento fuera el final del mundo: “comamos antes de que se acabe”“lleguemos antes de salir”“consigamos antes lo que aún no hace falta”,“consumamos por si luego no hay más”

    Y lo simultáneo no estaba. Y he aquí que cuando las cosas no eran lo que se esperaba, el ser acudía al templo a suplicarle a los dioses sus logros –los que él había conseguido, ¡y más!-; a que le aliviaran los dramas y las tragedias.

    ¡Ay! Parecía que era imposible llevar el templo a cuestas, como el caracol que se desliza, sin peso. Porque, en proporción, no podría hacerlo.

    ¡Ay! Pero se eligió la batuta de conseguir esto, luego aquello, luego lo otro, luego –si había tiempo- aquello otro. Aunque nuestro ser reclamaba… –claro- reclamaba también, a la vez, simultáneamente, sonidos, colores, sensaciones… Pero la prioridad de los logros predominaba.

    Y así fue avanzando, avanzando… –¿avanzando?-. Así fue transcurriendo la humanidad: dándose cuenta de lo que dejaba, sí, pero priorizando lo que interesaba; huyendo de lo incómodo… 

    Lo importante era –y son- las ganancias.

    Hasta que… –¡ah!- hasta que, de repente, como en una mala jugada de ruleta… todo se pierde.

    Y aquí nos advierte el Sentido Orante: y cuando todo se pierde… –todo-, la consciencia está; que es la que nos advierte, no ya de que todo se pierde, nos advierte de que no hemos ganado, nunca, ¡nada! O mejor dicho: no hemos ganado, nunca, “algo”.

    Pero no. Al despreciar lo simultáneo –con el afán de ganar- hemos deteriorado la montaña, el valle, los ríos, el subsuelo, el aire… Hemos apagado el canto de los pájaros. Hemos tiznado los pequeños brotes del verde. ¡Hemos ido quitando importancia e importancia a tanto y tanto!... y nos hemos quedado con lo importante. 

    ¿Y ahora? Y ahora, cuando llega un momento en el que todo se ha perdido, ¿cuál es la respuesta?

    El Sentido Orante nos advierte, desde la consciencia, de que “nada, no”: nunca se ha ganado algoHa sido un espejismo egoísta, soberbio y vanidoso.

    La vida no se instaura para ganar algo. Se instaura para transcurrir complacientemente en una contemplación permanente, con una interacción gozosa, simultánea.

    Parece muy difícil de asumir.

    Parece, hoy, imposible de ejercitar. Pero precisamente hoy, viendo cómo la hoja de otoño se hace primavera, y cómo la primavera se otoñiza, podría escucharse la Sugerencia Orante de que “no hay algo que ganar”, “no hay algo que conseguir”, sino que, al tomar consciencia de que “todo se perdió”, ¡el camino no es volver a repetir la misma… se diría “hazaña”, ¿verdad? Pero no es hazaña ahora, como lo estamos viviendo ahora mismo como Oración. No es hazaña. Sería, “repetir la misma torpeza”.

    Sin el proyecto de ganar, sin el proyecto de tener, sin el proyecto de alcanzar, sino con la consciencia de seguir, de estar, de ¡simultanear!…

    ¿Acaso el tamborero, cuando percute su tambor, hace lo mismo con la mano derecha que con la izquierda? No. Pero la izquierda sabe lo que hace la derecha; y la derecha, lo que hace la izquierda. Mientras, siente y escucha a la vez.

    Los ejemplos pueden ser interminables. Lo sorprendente es que, ante tantos ejemplos, se haya optado por el logro, el adquirir, el poseer; el no saber servir; el no saber servirse de lo que surge, de lo que aparece. Porque simultáneamente hay que servir y dejarse servir.

    Y es así como aprendemos a transcurrir. Un aprender que ya está escrito, porque a la vez que respiramos y nuestro corazón late, simultáneamente masticamos; y cuando paramos podemos hablar, y a la vez sentimos, y simultáneamente pensamos. 

    Nuestra naturaleza física no descansa. 

    Su objetivo no es descansar, es permanecer, ¡amplificarse!expandirse indefinidamente. Pero no en pos del logro, sino por la propia naturaleza. ¡Por la propia necesidad que muestra el Universo!, en permanente expansión.

    Y así podemos contemplar –desde el obligado confinamiento- la gran oportunidad de, al ver todo perdido y nada ganado, hacer el equilibrio de consciencia de descubrirse en la dimensión simultánea de “un servidor complaciente” y –simultáneamente- de “un aceptador de servicio”, como la primavera y el otoño simultáneos.

    Y es así como la consciencia hará de guía de transcurso, de guía de simultánea disposición… capaz de disolver la esclavitud del tiempo, y escuchar el eco Orante –“y escuchar el eco Orante”- que nos reclama otra disposición; otra, que es la que es naturaleza del ser: que nada desdeña, que todo prioriza. Y se sabe disponible, y sabe asumir con ahínco necesidades, pero no por ello descuida su sonrisa, su oración, su consciencia de permanencia por la Gracia de la Creación.

    ¡Y sentirse agraciado a la hora de hacer! –que es como nacer-. Y sentirse congratulado en el instante de dar… ¡o de recibir!

    Esta encrucijada nos reclama ese salto. Y a lo largo del transcurrir de la especie ha habido varios reclamos, ¡quizás muchos!, parciales, pequeños, grandes, medianos… Y el hombre ha vuelto a repetir la reconstrucción, ha vuelto a repetir la Bolsa, los cambios, la productividad, y se ha vuelto a sentir orgulloso de alcanzar lo de antes, o más.

    Y los avisos se han repetido en forma de guerras, pestes, cóleras, terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas… Todo, desde el Sentido Orante, como un aviso, como una llamada, como una nueva oportunidad. Y quizás por eso se repite y se repite el cataclismo parcial o total, como si el Universo reclamara nuestra verdadera identidad, que ha quedado solapada por el egoísmo personal.

    Si el gozo del brote de primavera no anula el ocre de la hoja de otoño, recogeremos a la vez el copo de nieve de invierno y el sudor gratificante del verano.

    Y en esa simultánea percepción, podremos establecer una complacencia en cada transcurso; sabiendo, cada vez… –¡que ha de ser continuo!- cada vez que en consciencia nos complacemos, sabiendo que ha sido “una Gracia”. Sentir que la Gracia nos acompaña. 

    El hilo del Gran Titiritero… se mueve. El Misterio Creador alienta y nos lleva hacia su Presencia.

    Pero, aunque pudiera parecer que es un viaje al que se llegará, nos advierte, ¡precisamente por existir la Oración, que estamos ante su presencia.

    Pero el despertar hacia ello se hace complejo, porque reclaman las raíces de la potencia, de la habilidad, del conocimiento. Y de nuevo aparece el fantasma del llegar, alcanzar, lograr, conseguir.

    Cada vez que nos llaman a orar, ahí está la presencia; ahí está el momento de contemplar; ahí hemos llegado. Pero a la vez seguimos, porque no hay llegada, hay permanencia.

    Y así, en la medida en que contemplamos todos los aconteceres, desde los más pequeños detalles hasta los que consideramos grandes, resulta que no hay pequeños ni grandes, sino que hay simultáneos detalles que nos llevan “en andas”…, como volando: haciéndonos reclamos, las flores, cuando pasamos a su alrededor; las ramas, cuando las eludimos; la arena, cuando la pisamos; el azul, cuando contemplamos. 

    Todo es un reclamo simultáneo para sentirnos consciencia de Universo… en viaje hacia la contemplación infinita ¡en la que ya estamos!

    Pero en consciencia no se apercibe, porque no se valora lo que hay; porque el ser se derrumba en sus críticas, en sus protestas, en sus desagrados, en sus recogidos ¡reclamos!… y no acaba de ver que es viento, es aliento…

    Le contemplan y contempla.

    Estar en esa vibración, en esta vibración Orante, nos dará el impulso de las consciencias ¡que ya están!, pero… reprimidas, abolidas y escondidas se encuentran, porque una se hizo preponderante.

    Hay… una oportunidad más… para entenderlo.

    Sí.

    ***

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  •  

    And simultaneously, while the autumn leaf is swaying to the ground, in another part of this place of this universe -simultaneously, at the same time- it comes out... it seems as if the same leaf that fell, that has crossed the interior of our lands until it becomes new here, and then it falls down again in these parts, and it greens again there.

    At the same time, everything is happening as if -perhaps it is like this- everyone, everything is taking the same path, and nothing can be done without the help of the other, of the others.

    But humanity, in its development, has been climbing, winning, collecting, storing... And while it was doing this, simultaneously it did not care, it did not console, it did not smile, it did not rest, it did not applaud. Everything was achievement, possession, mastery, control, and power. And simultaneously, there was nothing else. You had to add and add, and then multiply and multiply and multiply...

    A terrified absolutism was rushing in, as if from the first moment it was the end of the world: "let's eat before it's over", "let's arrive before we leave", "let's get what we don't need yet", "let's consume in case there is no more"...

    And the simultaneous wasn't there. And behold, when things were not as expected, the being went to the temple to beg the gods for his achievements -those he had achieved, and more!-; to relieve him of the dramas and tragedies.

    Oh! It seemed it was impossible to carry the temple on one's back, like the snail that slides, without weight. Because, in proportion, it couldn't do it.

    Oh! But the baton was chosen to get this, then that, then that, then -if there was time- that. Although our being demanded... -of course- it also demanded, at the same time, simultaneously, sounds, colours, sensations... But the priority of the achievements predominated.

    And so it advanced and advanced... -advanced?-. This is how humanity went on: realizing what it was leaving, yes, but prioritizing what was interesting; fleeing from the uncomfortable... 

    The important thing was -and is- the profits.

    Until... -ah!- until, suddenly, like a bad roulette wheel… everything is lost.

    And here the Prayer Sense warns us: and when everything is lost... -everything-, the conscience is there; which is what warns us, not that everything is lost, but that we have never won anything! Or rather: we have won "nothing".

    But no. By disregarding the simultaneous -in our eagerness to win- we have deteriorated the mountain, the valley, the rivers, the subsoil, and the air... We have extinguished the singing of the birds. We have blackened the little shoots of green. We have taken away the importance and significance to so many thing!... and we have kept what was important. 

    And now? And now, when a moment comes when all is lost, what is the answer?

    The Prayer Sense warns us, from the consciousness, that "no, nothing": nothing has ever been won. It has been a selfish, arrogant and vain mirage.

    Life is not established in order to win something. It is established to pass pleasantly in a permanent contemplation, with a joyful, simultaneous interaction.

    It seems very difficult to assume.

    It seems, today, impossible to exercise. But precisely today, seeing how the autumn leaf becomes spring, and how spring becomes autumn, one could listen to the Prayer Suggestion that "there is not something to gain", "there is not something to achieve", but, by becoming aware that "everything was lost", the way is not to repeat the same... one would say "feat", right? But it is not a feat now, as we are living it right now as Prayer. It's not a feat. It would be, "repeating the same clumsiness."

    Without the project of winning, without the project of having, without the project of achieving, but with the consciousness of following, of being simultaneous!...

    Does the drummer, when he strikes his drum; does he do the same with his right hand as with his left? No. But the left one knows what the right one does; and the right one, what the left one does. Meanwhile, he feels and listens at the same time.

    The examples can be endless. What is surprising is that, in the face of so many examples, people have chosen to achieve, to acquire, to possess; not knowing how to serve; not knowing how to make use of what arises, of what appears. Because one must serve, and allow oneself to be served, simultaneously. 

    And this is how we learn to pass through. A learning that is already written, because at the same time that we breathe and our heart beats, we simultaneously chew; and when we stop we can speak, and at the same time we feel, and simultaneously we think. 

    Our physical nature does not rest. 

    Its purpose is not to rest; it is to remain, amplify!, to expand indefinitely. But it is not for the sake of achievement, but for the sake of our nature itself. For the very need that the Universe shows!, in permanent expansion.

    And so we can contemplate -from the obligatory lockdown- the great opportunity to, by seeing everything lost and nothing gained, make the balance of consciousness of discovering oneself in the simultaneous dimension of "a complaisant servant" and -simultaneously- of "an acceptor of service", like the simultaneous spring and autumn.

    And this is how the consciousness will act as a guide of the course, a guide of simultaneous disposition... capable of dissolving the slavery of time, and listening to the echo of Prayer -"and listening to the Prayer echo"- which calls for another disposition; another one, which is the nature of being: that nothing disdains, that prioritizes everything. And it knows it is available, and knows how to take on needs, but it does not neglect his smile, his prayer, his consciousness of permanence by the Grace of Creation.

    And feel gracious when doing! -which is like being born-. And to feel happy at the moment of giving... or receiving!

    This crossroads calls for that leap. And throughout the course of the species there have been several demands, perhaps many!, partial, small, large, medium... And man has repeated the reconstruction, has repeated the stock market, the changes, productivity, and has once again felt proud of having achieved what he had before, or more.

    And the warnings have been repeated in the form of wars, plagues, cholera, earthquakes, tsunamis, and volcanic eruptions... Everything, from the Prayer Sense, as a warning, as a call, as a new opportunity. And perhaps that's why the partial or total cataclysm is repeated and repeated, as if the Universe were claiming our true identity, which has been overshadowed by personal selfishness.

    If the joy of the spring shoot does not remove the ochre of the autumn leaf, we will collect both the winter snowflake and the gratifying sweat of summer.

    And in that simultaneous perception, we can establish complaisance in each course; knowing, every time… –that must be continuous!- each time we consciously indulge ourselves, knowing that it has been “a Grace”. Feeling that Grace is with us.

    The Great Puppeteer's string... moves. The Creator Mystery encourages and leads us to its Presence.

    But even though it may seem that it is a journey that will be reached, we are warned, precisely because of the existence of Prayer, that we are in his presence.

    But the awakening to it becomes complex, because the roots of power, of ability, of knowledge, claim. And again the ghost of arriving, reaching, achieving, getting appears.

    Each time we are called to pray, there is the presence; there is the moment to contemplate; there we have arrived. But at the same time we continue, because there is no arrival, there is permanence.

    And so, to the extent that we contemplate all the events, from the smallest details to those that we consider to be big, it turns out that there are neither small nor big, but that there are simultaneous details that carry us "on the run"..., as if flying: claiming for us the flowers, when we pass around them; the branches, when we elude them; the sand, when we step on it; the blue, when we contemplate.

    Everything is a simultaneous call to feel as consciousness of the Universe... in a journey towards the infinite contemplation in which we are already!

    But in consciousness one does not notice it, because one does not value what we have; because the being collapses in its criticisms, in its protests, in its dislikes, in its complaints... and does not fully see that it is wind, it is breath...

    We are contemplated and we contemplate.

    Being in that vibration, in this Prayerful vibration, will give us the impulse of the consciousness that are already there, but... they are repressed, abolished and hidden, because one became preponderant.

    There is... one more opportunity... to understand it.

    Yes.

    ***

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