•  

    Y las mareas del estar de la especie humanidad… tienden hacia el drama y la tragedia a través del miedo persistente, a través de la consciencia de seguridad, que necesita ser asegurada –y ésta, a su vez, también ser asegurada-.

    Y el drama… parece darle a la especie el protagonismo del vivir.

    Y la tragedia le otorga el protagonismo de morir.

    Y así se… vacilan… tragedias, dramas, seguridades y miedos. 

    Así se trajinan sus identidades. 

    Con lo cual, la identidad creativa, la opción de equilibrio, la postura solidaria, la actitud de respeto, la posición de alivio… ¡alegre!, la alegría de lo ajeno y… la fe –¡ay!- se hacen extrañas.

    Y así, cuando… con esos medidores –que pretenden ser los visionarios de la realidad: tragedias, dramas, miedos, seguridades-, se caen las consciencias en los desesperos –¡ah!-, cuando eso ocurre… ¡se acuerdan de orar!, ¡se busca el milagro!, ¡se exclama… e incluso se exige la Providencia!

    Y surge el “creyente desespero”; el descompuesto panorama.

    Un descompuesto panorama en el que el ser se descubre incapaz, ¡con todo lo capaz que era antes! Con todo lo protagonista que fue en su drama: exigente con los otros; tolerante consigo mismo. Con todo lo promotor de miedos y garantizador de seguridades… 

    Todo ello, sin dar una opción… a algo más que no sea uno mismo; a algo más que no sea “otros”; a algo más que sea Misterioso, que no esté bajo la tutela humana.

    Ante la aparición del desespero, la búsqueda del “anhelo” de salir de ese atolladero que lleva a la melancolía, a la tristeza, a la soledad… y al desprecio por el vivir, que se hace tenso y duro por sólo contar con el propio protagonismo, o el impuesto a otros, o el que otros te imponen.

    El polen sabe del viento. El viento recorre… ¡y corre!… aireando el vacío y solventando la tierra. 

    Pareciera despreocupado…

    Lo está.

    No se nota la angustia de la sequía o… el auxilio de la tormenta. Parecen liberados de cualquier drama o tragedia que incluso puedan –aparentemente- provocar.

    No parece que el amanecer se queje, y que reclamen protagonismo e importancia personal las estrellas del firmamento, cuando el sol aparece. 

    Parecen no tener competencia.

    Parecieran insípidos. Parecieran… poco vitales. 

    Claro. Acostumbrados al drama, a la tragedia, al miedo, a la seguridad, a la huida, al desespero… sí, “pareciera”.

    Y seguramente, en el Sentido Orante, si percibiéramos por un instante el perfume del amanecer… 

    Si nos diéramos cuenta de que las gotas de lluvia caen, sin importarles… –parece- a quién mojan... 

    Pareciera por momentos… que el frío y el calor juegan con las criaturas, sin ningún miramiento.

    Si por un instante… se contemplaran los colores trashumantes del otoño. ¡Si por un momento se hicieran presentes los recuerdos mágicos –sí, mágicos- que sucedieron…! Y mágicos, porque no tuvieron explicación. 

    Si al menos se pensara –¿pensar?-… se pensara que no estamos aquí por nuestra propia decisión, sino que nos han traído para ser fieles reflejos de la Creación… 

    Y esta Creación, contemplada en las noches de estrellas, no parece desesperada. No, no, no… no se nota que esté triste o amargada.

    ¡Ay! Cuando el ser, ¡los seres!, decidan… –¿será posible?- decidan dejar de atribuir sus cuitas desesperadas… –con sus nomenclaturas correspondientes-, dejaran de atribuir esos sentires, a los vientos, a las lluvias, a los temblores, a los tifones, a las siembras, a los colores, a los trinos de los pájaros… 

    ¡Ahhh!, sí. Cuando el ser deje de ser la referencia a partir de la cual se califica, se cualifica, se juzga, se prejuzga, se condena, se ataca…

    Sí… sí. Cuando dejemos de atribuir cualidades que vivimos, que nos atribuimos; cuando dejemos esa “obligada referencia”, y nos abramos a esa Divina Indiferencia

    Y entendiéndose por indiferencia, “misteriosa”: ¡que no se comporta como nosotros!

    Cuando se asuma… –y es la intención orante de hoy- se asuma que nunca decidimos venir… Siempre –¡siempre!-… sabían, los Misterios, que estaríamos.

    Cuando se diluya ese protagonismo pertinaz de querer controlar la vida, y hacer de la muerte ¡la única evidencia!… y se perciba que se está dentro de la vertiginosa carrera del Universo hacia contemplarse… 

    Y verlo y sentirlo ¡sin prisa!…; dándonos la primavera, el otoño, el invierno, el verano, el estío… ¡gratis!

    ¡Ay!... Y cuando lleguen los sentidos a confluirse en ¡sentires!... y dejen de ser espectadores, para llegar a ser actuaciones de vida, y en consecuencia, ¡sentires de emociones!…

    ¡Ay! Y cuando la gracia del Amar despierte, aparezca inesperadamente, y no tratemos de poseerla, sino más bien de cuidarla, de andar como si sobre fuego estuviéramos caminando…

    Si se asume ese “toque” de imprevisible presencia… como una gracia más de la Creación, y en ello depositamos nuestra confianza, nos abandonamos a ese sentir que nos reboza, que nos acuna, que nos recoge… ¡y nos hace ver que no somos de nosotros!…

    “No somos de nosotros”. “No soy de mí”. 

    Soy del embrujo sorprendente.

    Soy del asalto alborozado de un Misterio ¡enamorado!… que me subyuga con el color, con el aroma, con… ideales, con proyectos, con fantasías, con insondables preguntas que ya no busco responder… 

    Que asumo los aconteceres… con la subjetiva actitud del que no sabe, ¡del que se deja sorprender!...

     Y ello no me evita ¡buscar! –por mi curiosa esencia, por mi procedencia misteriosa-; pero hacerlo con esa certeza de que lo que descubra habrá sido porque se me ha presentado, porque se me ha abierto, porque me han dejado.

    ¡Y no por ello dejaré de apreciar la pericia de mi idea, de mis intuiciones, de mi cuerpo!… Pero sabiendo que estoy engalanado, cuidado y alentado… hacia un vivir ¡sin muerte!; hacia un vivir… ¡sin la tragedia y el drama!; hacia un estar… sin miedo. 

    Sabiéndose acompañado. Dejando… ¡dejando que la escena me diga!, que el director me oriente –ese, misterioso-. ¡Que no es mi obra! Que soy el intermediario intérprete… al que le susurran aires creativos. 

    Y por ello ¡inventa!, y por ello ¡descubre!, y por ello ¡se asombra!, y por ello ¡disfruta!

     

    ¿Podríamos desocupar nuestra ocupada preocupación, como se dice coloquialmente: “lanzando nuestras campanas al vuelo”? ¡Que se soltaran de los campanarios!, y que el viento se las llevara y las cimbreara para que sonaran. Que no estuvieran secuestradas en iglesias, ermitas y templos.

    ***

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  •  

    And the tides of being of the humanity species... tend to drama and tragedy through persistent fear, through security consciousness, which needs to be assured –and this, at the same time, to be assured too.

    And drama... seems to give the species the prominence of living.

    And tragedy gives the prominence of dying.

    And so they... hesitate... tragedies, dramas, assurances and fears.

    Thus their identities are rushed.

    With which, the creative identity, the option of balance, the solidarity position, the attitude of respect, the position of relief... joyful!, the joy of others and... faith –oh!- become strange.

    And so, when... with those measurements –that pretend to be the visionaries of reality: tragedies, dramas, fears, securities-, the consciences fall into despair –ah!-, when that happens... they remember to pray!, the miracle is sought!, it is exclaimed... and even Providence is demanded!

    And the "desperate belief" arises; the broken panorama.

    A broken panorama in which the being is discovered incapable, after being so capable as he was before! After being the main character as he was in his drama: demanding of others; tolerant with himself. After being a fear promoter and security guarantor...

    All this, without giving a choice... to something else than yourself; to something else but "others"; to something else as Mysterious, that is not under human protection.

    Before the appearance of despair, the search for the “longing” to leave that quagmire that leads to melancholy, sadness, loneliness… and contempt for living, which becomes tense and hard just because one counts only with its own prominence, taxing others, or what others impose on you.

    Pollen knows about the wind. The wind travels... and runs!... to air the void and giving solvency to the earth.

    It seems unconcerned...

    It is.

    The anguish of the drought or... the help of the storm is not noticeable. They seem liberated from any drama or tragedy that they could even –apparently- provoke.

    It does not seem the dawn complains, and firmament stars claim prominence and self-importance, when the sun appears.

    They seem to have no competition.

    They seem insipid. They seem... little vital.

    Of course. Accustomed to drama, tragedy, fear, security, escape, despair... yes, "it seems so."

    And most likely, in the Prayer Sense, if we could perceive for a moment the dawn’s perfume...

    If we realized that raindrops fall, no matter... –it seems- who gets wet...

    It seems at times... that cold and heat play with creatures, regardless.

    If for a moment... the transhumant autumn colours were contemplated. If for a moment the magic memories –yes, magical ones- that happened... were present! And magical, because they had no explanation.

    If at least one thought –think?-... one would think that we are not here by our own decision, but that theyhave brought us to be faithful reflections of the Creation...

     And this Creation, contemplated in the starry nights, does not seem desperate. No, no, no... it doesn’t seem to be sad or bitter.

    Oh! When the being, the beings!, decide... –could it be possible?- decide to stop attributing their desperate troubles... –with their corresponding nomenclatures-, they will stop attributing those feelings, to winds, to the rains, to tremors, to typhoons, to plantings, to colours, to birds’ trills...

     Ahhh yes. When the being ceases to be the reference from which it is classified, qualified, judged, prejudged, condemned, attacked...

    Yes… yes. When we stop attributing qualities that we live, that we attribute ourselves; when we leave that "obliged reference", and open ourselves to that Divine Indifference...

    And understood by “mysterious” indifference: that it does not behave like us!

    When it is assumed... –and it is today’s prayerful intention- it is assumed that we never decided to come... Always –always!-... the Mysteries knew, that we would be.

    When that persistent role of wanting to control life is diluted and making death the only evidence!… and perceiving that one is within the vertiginous race of the Universe towards contemplating…

    And see it and feel it with no hurry!…; giving us spring, autumn, winter, summer...for free!

    Alas!... And when the senses come to converge on feelings!... and cease to be spectators, to become life performances, and consequently, feelings of emotions!...

    Oh! And when the grace of Love wakes up, it appears unexpectedly, and we do not try to possess it, but rather to take care of it, to walk as if we were walking on fire…

    If this “touch” of unpredictable presence is assumed… as another grace of Creation, and in this we place our trust, we abandon ourselves to that feeling that covers us, that cradles us, that picks us up… and makes us see that we are not of ourselves!...

    "We are not of us." "I am not of myself."

    I'm from the amazing spell.

    I am from the excited assault of a Mystery in love!... that subjugates me with colour, with aroma, with... ideals, with projects, with fantasies, with unfathomable questions that I no longer seek to answer...

    I assume the events... with the subjective attitude of the one who does not know, of the one who lets himself be surprised!...

      And that doesn't stop me from searching! –by my curious essence, by my mysterious origin-; but doing it with that certainty that what I discover will have been because it has been presented to me, because it has been opened to me, because they have allowed me to.

    And that won’t make me fail to appreciate the expertise of my idea, of my intuitions, of my body!... But knowing I am adorned, cared for and encouraged… towards a life without death!; towards living... without tragedy and drama!; towards a being... without fear.

    Knowing that we are accompanied. Letting… letting the scene tell me! Letting the director guide me —the mysterious-. That is not my play! I am intermediary performer... to which creative airs are whispered.

    And that's why he invents!, and that's why he discovers!, and that's why he is astonished!, and enjoys!

    Could we clear up our busy concern, as colloquially it is said: "the bells were set ringing”? Let them be released from the bell towers!, and that the wind will take them away and to sway them to sound. That they were not kidnapped in churches, hermitages and temples.

    ***

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  •  

    La humanidad, en consciencia, atraviesa un delicado momento. Lo que podría pensarse: que, “por evolución”, la consciencia se hiciera lo suficientemente amplificada como para aspirar a una complacencia compartida, global, generalizada, no está siendo así. 

    Sin duda hay innumerables estratos, grupos, subgrupos… con diferentes catalogaciones de consciencia. Ahora bien, hay un denominador común en todos ellos, bajo la óptica orante. 

    En cada uno de esos espacios de consciencia, basta con un sutil recuerdo o deseo o imagen... –¡sutil!-, para dar un vuelco, a veces espectacular, a la consciencia, a propósito de nuestro estar, nuestro ser, nuestro sentir…

    Un sutil recuerdo puede modificar nuestro ánimo y volverlo agrio o taciturno o… 

    ¿Es así el grado de inmadurez de la consciencia, hoy?

    Y a ello se suma otro factor que también es común –con su particularidad en cada grupo o subgrupo- y es… la progresiva consciencia indiferente.

    Ese cuidado que, por ejemplo, ahora se reclama como “mundial”, para cuidar el ecosistema, para eliminar los plásticos, para el hambre en el mundo…, estos grandes slogans que incluso son capaces de producir, por momentos, esperanza… luego, no tienen recorrido, no tienen realización.

    La consciencia se desahucia y se hace indiferente.

    Y en esa indiferencia, las creencias se hacen cada vez más pobres, más dudosas, más inseguras. 

    Y así es que estamos en un tiempo de consciencia de humanidad, en el que lo más sutil –como un recuerdo- derrumba, cambia, modifica… una consciencia con una cierta estabilidad. Es decir: consciencia inestable.

    Y pareciera que, como refugio ante la irrealizable proyección de los proyectos, se gesta esa indiferencia que desesperadamente –aun siendo indiferente- endeuda las creencias, las hace dudosas, inseguras: creencias incrédulas.

    El Sentir Orante, resonando desde las creencias, nos hace ‘re-capacitar’ hacia ese recuerdo constante –olvidado-… de que “creer es hacerlograr”; que luego se convirtió en “creer es poder”.

    Y desde él –desde el Poder- no es posible la creencia. Combate a todas las demás. 

    La creencia no destruye; crece.

    El creer nos orienta, nos aclara.

    Y es desde esa Creencia, con la vocación de los sentidos, ¡haciéndonos sensibles!...., es como podemos salir de esa indiferencia en la que se secuestra el ser, sólo mirándose hacia sí mismo o hacia su obra; gestándose indiferente hacia su entorno; y, dándose o sin darse cuenta, ¡descuidando su naturaleza!, su imagen, su ejemplo.

    Semejante a las fotografías derretidas con el paso del tiempo, que contemplan… esa cara infantil, y esa cara de adulto ya surcada, ¡hinchada!, ¡inflamada!, ¡tosida!…

    Se busca el reclamo… ¡Se busca el reclamo de decirse!: 

    “¿Qué he hecho de mí? 

    ¿Qué he hecho con mis recursos, con mis sapiencias? 

    ¿Qué he hecho de mí, que me hago indiferente y egocéntrico ante mis influencias…? Pero desprecio… desde mi propia presencia hasta todo lo que me rodea. 

    ¿Qué he hecho de mí? Que se me dieron los recursos, los medios, las influencias, las lecturas, los cantos, los sueños –¡ay!-, los hechos…

    Es lícitamente urgente hacerse esa pregunta: ¿Qué he hecho de mí?

    ¡No vale!... –no vale, no- no vale acusar al otro. No vale responsabilizar a aquél o a aquello. Cada uno debe asumir ¡lo que él vale!...

    Y al decirse y preguntarse qué he hecho de mí, no es válida la opinión de aquel o del otro. Es mi sincera “respuesta-consciencia” la que vale, la que me reclama, ¡la que me puede exigir!

    Salir de esa indolente actitud de “sin importancia”, de “indiferencia”.

    Y estando al límite de esa creencia, de ese mínimo interés hacia el entorno, ni siquiera evaluar nuestra incidencia, por aquello de: “así soy”… “así me tienen que aceptar”…

    ¡Imposiciones vacuas de la indiferencia!... que, al sentirse incapaces de identificarse con sus propuestas, tratan de igualar a todos los demás con su misma actitud. Que, sin duda, tiene motivos para contagiar.

    Y en esa inestable consciencia, que se expone a lo más sutil para ¡descabalarse!, para descomponerse… 

    “¡Ay!... ¡Pero si hace apenas segundos, sonreías…! ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado por tu cabeza? ¿Qué ha pasado por tus manos? ¿Qué aliento extraño te ha llegado? ¿¡Qué poca fe en lo que eres ha germinado!…?”.

    Y pareciera –porque así es- que los recursos se diluyeran. Y una noticia, un rumor… –¡da igual!- conduce a un desencanto, a una rabia, a una tristeza, a una ¡pena!, ¡a una incapacidad!...

    “¿Qué he hecho de mí?”.

    Y ¡claro!, claro que la multitud lleva ese camino. Así que es fácil que, al mirar al entorno, encontremos la misma actitud de desconfianza, de desatino, de desaire. Y lo que hoy parecía cierto, ahora es dudoso “porque aquel dijo”, “porque aquello se mostró”, “porque…”.

    Porque la falta de fe ha sido severa. Porque la falta de fe es reclamante: quiere realidades materiales. No le basta con un suspiro o un beso, o un aliento o una sonrisa. ¡No! ¡Exige!… –¿qué clase de fe es ésa?- exige poseer, tener, controlar, ¡dominar!

    Y así se debate la consciencia: entre la inestable fe –supeditada a cualquier incidencia-, con la trémula creencia… y la indiferencia. Una trinidad inquietante.

    La oración nos demanda, desde las entrañas del creer, desde los escondites de la indiferencia, el sentir desde los minúsculos corpúsculos de la Fe, el confiar.

    Si ¡en verdad!... soy un ser producto de una inspiración, si en verdad estoy dotado de recursos para la realización, si en verdad hago comunión –imprescindiblemente- para ser, para sentirme ser, si en verdad la creencia es mi anuencia hacia la apertura de lo desconocido, hacia la sintonía con lo Misterioso, si en verdad soy todo ello…, debo tenerlo en presente, en consciencia.

    Mi referencia y mi guía es la Creación. Soy súbdito, y no esclavo. Soy servidor, y no servidumbre. Soy cuidado y orientado, y me dotan de referencias para que iluminen mi camino. Y, así, ser obediencia de vida.

    Se me pone en evidencia que no soy un centro en el que todo lo demás gira a mi antojo. Se me aclara, en la cercanía, que lo creado no ha sido pensado sólo para mí, sino que abarca un impredecible acontecer, un increíble futuro.

    Y con lo increíble renace mi fe, mi sensibilidad, mi creencia. Porque me capacitaron creadoramente para asombrarme, ¡sí!, para adorar, ¡para impresionarme!, para dejarme guiar. O ser guía de luceros y estrellas, que no de egolatrías o idolatrías, de mentiras con apariencias de lucidez… ¡Ay!... ¡Ay!

    Que no sea… ¡que no sea yo el que deje de ser quien soy! Que la Providencia así no me quiere, así no me reconoce.

    Y al preguntarme qué he hecho de mí, recorra, recorra y recorra una y otra vez mis baches, mis ascensos, y me descubra en mis auténticos afectos. Esos afectos, esos amantes momentos… ¡que son los que sí hablan de mí!, que son los que sí me regocijan como ser creado, y ensalzan lo creado que me rodea.

    Si sé que no soy de mí, con más hincapié he de preguntarme: “¿Qué he hecho de mí?”. Pero sin esa consciencia crónica ¡de desespero, de tragedia y de drama! Ya es conocida. Ya debe ser desahuciada. Más bien, con una consciencia de ser inocente, de ser perdonado, ¡de estar cuidado!, de saberme ¡amado!

    Sí, la peste de la tragedia dirá: “¡Ah!... ¡Qué bien te valoras! ¡Qué dulce eres contigo!”.

    Mas no es así. El amor es riguroso, complaciente y complacido, mas no es vanidoso.

    Y pareciera, en este hincapié de, en consciencia, evaluarme de otra manera, pareciera que nunca amanece, ¡y pareciera que se retrasa la llegada de la luz! 

    Pero, ¡ay!, ¿cuántas veces no he seguido el “material sentido” de mis sentidos, y he sido traicionado? Y no he seguido la ilusión de mis sentidos, que enarbolan lo imposible. Y ésos no me han traicionado.

    ***

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  •  

    Humanity, in consciousness, is going through a delicate moment. What one might think: that, “by evolution”, consciousness became sufficiently amplified to aspire to a shared, global, generalized complaisance, it is not being so.

    Undoubtedly there are countless strata, groups, subgroups... with different classifications of consciousness. Now, there is a common denominator in all of them, under the praying point of view.

    In each of these spaces of consciousness, a subtle memory or desire or image is enough... –subtle!-, to turn around consciousness, sometimes spectacular, about our being, our feeling…

    A subtle memory can modify our mood and turn it sour or taciturn or...

    Is this the degree of immaturity of consciousness today?

    To this is added another factor that is also common –with its particularity in each group or subgroup- it is... the progressive indifferent consciousness.

    That care that, for example, is now claimed as "global", to take care of the ecosystem, to eliminate plastics, for world’s famine..., these great slogans that are even capable of producing, at times, hope... then, they do not last, they have  no realization.

    Consciousness is evicted and becomes indifferent.

    And in that indifference, beliefs become increasingly poorer, more doubtful, and more insecure.

    And so it is we are in a time of consciousness of humanity, in which the most subtle things –like a memory- collapses, changes, modifies... a consciousness with certain stability. That is to say: unstable consciousness.

    And it seems that, as a refuge before the unrealizable projection of the projects, this indifference is gestated, that desperately –even though indifferent- indebts beliefs, makes them doubtful, insecure: incredulous beliefs.

    The Praying feeling, resonating from beliefs, makes us "re-consider" towards that constant memory –forgotten- that "to believe is to do, to achieve"; which later became "believing is power."

    And from it –from Power- belief is not possible. It fights all others.

    Belief does not destroy; it grows.

    Believing guides us, clarifies us.

    And it is from that Belief, with the vocation of the senses, becoming sensitive!...., it is how we can get out of that indifference in which the being is kidnapped, only looking at himself or at his work; brewing indifferently towards their surroundings; and giving oneself without realizing it, neglecting its nature!, its image, its example.

    Similar to melted photographs over time, contemplating... that childish face, and that already adult wrinkled face, swollen!, inflamed!, coughed!...

    The claim is sought... The claim is sought to be said!:

    “What have I done of me?

    What have I done with my resources, with my knowledge?

    What have I done about myself, that I become indifferent and self-centred to my influences...? But I despise... from my own presence to everything around me.

    What have I done of myself? I have been given the resources, the means, influences, readings, songs, dreams –oh –, the facts...

    It is lawfully urgent to ask that question: What have I done with myself?

    It is not right!... –not right, no- it is not right accusing the other. It is not right blaming the other. Everyone must assume what one is worth!...

    And when you say and ask yourself what I have done with me, the opinion of that one or the other is not valid. It is my sincere "consciousness-response" that is worth, that claims me, the one that can demand from me!

    Leaving that indolent attitude of "unimportant", of "indifference."

    And being at the limit of that belief, of the slightest interest towards the environment, not even assessing our incidence, just because: "I am like this"... "so they have to accept me"...

    Vacuous impositions of indifference!... that, when feeling unable to identify with our proposals, we try to match everyone else with their same attitude. That without doubt, it has reason to spread.

    And in that unstable consciousness, which is exposed to the most subtle to get wrecked!, to decompose...

    "Oh! ... But only just seconds ago, you smiled...! What happened? What is going on in your head? What has happened to your hands? What a strange breath has come to you? Such little faith in what you are has germinated!…?”.

     

    And it seems –because that is the case- that resources are diluted. And news, a rumour... –it doesn't matter!- leads to disenchantment, rage, sadness, shame!, to a disability!...

    "What have I done with me?"

    And of course!, of course the crowd takes that way. So it is easy that, when looking at the environment, we find the same attitude of distrust, of folly, of contempt. And what seemed true today is now doubtful "because that one said", "because that was shown", "because...".

    Because the lack of faith has been severe. Because lack of faith is complaining: it wants material realities. It is not enough with a sigh or a kiss, or a breath or a smile. No! It demands!... –what kind of faith is that?- demands to own, to have, control, dominate!

    And so conscience is fighting: between the unstable faith –subordinated to any incidence- with the trembling belief... and indifference. A disturbing trinity.

    Prayer demands us, from the bowels of believing, from the hiding places of indifference, to feel from the tiny corpuscles of Faith, to trust.

    Yes, indeed!... I am a being product of an inspiration, if I am truly endowed with resources for realization, if I really do communion –indispensably- to be, to feel myself  a being, if in truth belief is my consent towards the opening of the unknown, towards the harmony with the Mysterious, if in truth I am all of that..., I must keep it in mind, in consciousness.

    My reference and my guide is Creation. I am a subject, and not a slave. I am servant, and not servitude. I am cared for and oriented, and I have been provided with references to light my way. And thus be obedience of life.

     Evidence shows me that I am not a centre where everything else revolves as I please. It is clear to me, in the vicinity, that the created has not been thought only for me, but it stretches an unpredictable event, an incredible future.

    And my faith, my sensitivity, my belief is reborn with the incredible. Because they have creatively trained me to be amazed, yes!, to worship, to impress myself!, to let myself be guided. Or to be a guide of stars, but not of selfishness or idolatry, of lies with appearances of lucidity... Oh!... Oh!

    Let it not be... may it not be me who ceases to be who I am! Providence does not like me that way, it does not recognize me.

    And when I ask myself what I have done with myself, I go all over again, and go again and again through my potholes, my ascents, and discover myself in my true affections. Those affections, those loving moments... which are the ones that do talk about me!, which are the ones that rejoice me as a created being, and extol the created that surrounds me.

    If I know that I am not of me, I should ask myself with more emphasis: "What have I done with myself?" But without that chronic awareness of despair, of tragedy and drama! It is already known. It must already be evicted. With rather, an awareness of being innocent, of being forgiven, of being cared for!, of knowing I am loved!

    Yes, the plague of tragedy will say: "Ah!... How good you value yourself! How sweet you are with yourself!”.

    But it is not like that. Love is rigorous, complaisant and pleased, but it is not vain.

    And it seems, in this emphasis, in consciousness, to evaluate myself in another way, it seems that it never dawns, and it seems that light arrival is delayed!

    But, alas, how many times have I not followed the "material sense" of my senses, and been betrayed? And I have not followed my senses dream, which fly the impossible. And those have not betrayed me.

    ***

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  •  

    Un progresivo clamor… está salpicando la actividad de la especie humanidad. 

    Un progresivo temblor de protesta, a veces precisa, pero… en realidad es una expresión de insatisfacción. 

    “Humanidad insatisfecha”. 

    Pareciera, a veces, que emana de lo más profundo de la naturaleza del ser, que busca… su brillantez, su ¡esplendor!, al ver que el progresivo deterioro oscurece sus horizontes.

    En otras ocasiones, la apariencia… sin confirmar, hace sospechar que maniobras de poderosos, de habilidosos, de depredadores de especie, son las que alientan el desasosiego, el desespero y la búsqueda. Y lo hacen a sabiendas de que tienen algo que ofrecer: seguramente –como dice el refrán- “el mismo perro, pero con distinto collar”.

    Cualquiera de las dos posibles –dentro de… miles de variables que puedan dar explicación a esta salpicada incomodidad humana-, nos deja con la duda, sea cual sea la explicación, de si estamos ante un desafío en el que… quedarse en lo conocido y reconocido es la ruina, o atreverse a lo desconocido, a lo innovado, a lo renovado, a lo ¡posible!

    El Sentido Orante nos avisa de ese movimiento inestable de especie, que… –a decir de la Oración- busca el aliento; busca el aliento que, sin materia, genere la ilusión, proyecte la imaginación, gestione la necesidad de la belleza, promueva la gozosa participación de ayuda.

    Es, en estos tiempos de desatinos, cuando se intuye un acontecer inesperado. Es cuando mejor se apercibe el ser de que está situado en unas coordenadas que no… que no son las que él había pensado.

    Que hay algo, alguien, ‘álguienes’ más… 

    Que, en una aparente estancia a la deriva, están los recursos invisibles de la Creación. Quizás… aguardando, como una estrategia de Amor, a que el ser se aperciba, por su propia incapacitación, de que está ligado a una Creación. Que no es dueño de ella. Que no le pertenece. Que no puede, no debe, no… no es de su dominio, la evolución, sino que hay otras estancias: las que nos marcan, las que nos avisan de los rumbos que debemos tomar.

    Ese inquietante desespero de decisiones… hacia extremos y extremos, que busca una inexistente seguridad y una contundente posesión… todo ello es producto de una escasez de ánima, de una escasez de espíritu, de un desoír las advertencias, las referencias del Misterio Creador.

    ¡Es tanto y tanto el poder que acumulan –en todos los sentidos- unos pocos! –“en todos los sentidos”-, que hacen posible que los sentidos y el sentir de los muchos esté a merced de esos pocos.

    Ahora bien, esos pocos, también se cuestionan. No están en la gozosa complacencia. Sí; están en la animosa… y placentera seguridad de rejas. ¡Pero también aúllan por sentir o percibir o recoger un aliento que justifique su omnipotencia!, que le dé el valor de una santidad poderosa que… está elegida por la Creación.

    Sí. Eso a menudo se lo inventan, con frecuencia lo insinúan, pero… saben que no es así.

    Se llega a ese estado “reduccionista” en el que el sujeto responde al estímulo-respuesta, a reflejos condicionados, a ensayos de población, a comprobación de evidencias; a llegar a publicar estudios que, desde hace años, vienen a demostrar que el hambre disminuye el cociente intelectual y aminora la capacidad cognitiva. 

    ¿Hacía falta el estudio?

    Esa muestra de ese estudio –y otros, pero ése es como muy causa-efecto- nos da claramente a entender cómo, un gran laboratorio de unos pocos, maneja, controla, examina, determina, informa –es decir, desinforma-… a los que no tienen acceso al control, al dominio.

    Y los logros de esas posiciones ¿privilegiadas?... son que el que no está en esas posiciones crea que es libre, que puede hacer lo que quiera, que puede elaborar su futuro, que puede preparar su presente… 

    Una especie domesticada por la propia especie.

    Si el Sentido Orante nos advierte de esta situación de especie, es al menos una sugerencia para que cada ser se “revise”; para que cada creyente se pregunte sobre su creencia; para que cada orante evalúe su oración…. y su necesidad de ella.

    Nos llegan los auxilios de la Creación, no… ¡no por el miedo y buscar el refugio! Eso sería transitorio. Cuando llegara la calma, de nuevo el ser volvería a sus… ¡potencias! Es al descubrirse como referencia, y referenciado con la Creación –sin la huida por el miedo, sí con el auxilio orante-, cuando podemos despejar las dudas de nuestras posiciones, saldar las deudas de nuestros predecesores, dar las gracias por nuestra presencia, y ser testigos testimoniales, excepcionales, de lo que transcurre. 

    Y testigos activos, testimoniales, de un hacer que se recrea en hacer; que se renace ante lo bello de la acción; que se reanima ante la desesperación.

    Dejarse descubrir… 

    Dejar y abandonar la prepotencia… por lo que se encuentra, por lo que se controla, por lo que se domina. Darse cuenta de que todo ello “nos lo han”… permitido.

    Que es fácil caer en el protagonismo, en el personalismo del logro, en el servilismo del éxito.

    Dejar que “los adentros” del Misterio, en su meditada contemplación de su Creación, nos inunden, nos descubran. Y al sentirnos descubiertos, nos muestren los recursos de infinitud, los medios trascendentes, ¡la Providencia fundamental que nos asiste!

    ***

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  •  

    A progressive clamour... is splashing the activity of humanity.

    A progressive tremor of protest, sometimes precise, but... it is actually an expression of dissatisfaction.

    "Unsatisfied Humanity."

    It seems, sometimes, that it emanates from the deepest part of the nature of the being, who seeks... its brilliance, its splendour!, seeing that the progressive deterioration obscures its horizons.

     On other occasions, the unconfirmed… appearance, suggests that manoeuvres of powerful, skilful, the predators of species, are those that encourage disquiet, despair and search. And they do it knowing that they have something to offer: most probably    –as the saying goes- "the same dog, but with a different collar".

    Any of the two possible –within... thousands of variables that could explain this splashed human discomfort- leaves us with doubt, whatever the explanation, of whether we are facing a challenge in which... staying in the known and recognized is a ruin, or rather to dare to the unknown, to innovated, to the renewed, to the possible!

    The Prayer sense warns us of that unstable movement of species, which... –in the words of Prayer- seeks breath; it seeks the encouragement that, without matter, generates hope, projects imagination, manages the need for beauty, and promotes the joyful participation of help.

    It is, in these times of folly, when an unexpected event is intuited. It is when the being better perceives that it is located in coordinates that are not... that are not those he had thought.

            There is something, someone, somebody else…

    That, in an apparent drifting place, is the invisible resources of Creation. Perhaps... waiting, as a strategy of Love, for the being to perceive, because of its own inability, that it is linked to a Creation. That it does not own it. That it does not belong to it. That he cannot, should not, no... evolution is not his domain, but there are other areas: those that mark us, those that warn us of the directions we must take.

    That disturbing despair of decisions... towards extremes and extremes, which seeks a non-existent security and overwhelming possession... all of this is the product of a shortage of spirit, a shortage of soul, a disregard of warnings, references of the Creator Mystery.

    It is so much the power accumulated –in every sense- by a few! –"in every way"- that it is possible that the senses and feelings of many are at the mercy of those few.

    Now, those few, also question themselves. They are not in joyful complaisance. Yes; they are in the lively... and pleasant security of bars. But they also howl for feeling or perceiving or gathering a breath that justifies their omnipotence!, that gives them the value of a powerful holiness that... is chosen by Creation.

    Yes. That is often invented; they often hint at it, but... they know it isn't.

    This “reductionist” state is reached in which the subject responds to the stimulus-response, to conditioned reflexes, to population tests, to evidence checking; to get to publish studies that, for years, come to show that hunger decreases the intelligence quotient and reduces cognitive capacity.

    Was the study needed?

    That sample of that study –and others, but that one is very cause and effect– give us clear understanding how, a large laboratory of a few, manages, controls, examines, determines, informs –that is, misinforms-... those who do not have access to control, to the domain.

    And the achievements of those privileged positions?... they are that the one who is not in that position believes that he is free, that he can do whatever he wants, that he can elaborate his future, that he can prepare his present...

    A species domesticated by the species itself.

    If the Prayer sense warns us of this situation of species, it is at least a suggestion for each being to "check" itself; so that each believer inquires about his belief; so that each praying one evaluates his prayer... and his need for it.

    The help of Creation comes to us, no... not because of fear and seeking refuge! That would be transitory. When calm came, again the being would return to its... powers! It is when he is discovered as a reference, and referenced with Creation –without the escape from fear, but with the help of prayer- when we can clear the doubts of our positions, settle the debts of our predecessors, be thankful for our presence, and be exceptional testimonial witnesses, of what happens.

    And active testimonials witnesses, of a doing that takes joy in doing; that is reborn before the beauty of the action; that cheers up when in despair.

    Let yourself be discovered...

    Leave and abandon arrogance... for what is found, for what is controlled, for what is mastered. Realize that all this "we have been"... allowed.

    It is easy to fall into the leading role, in the personal achievement, in the servility of success.

    Let “the insides” of the Mystery, in its meditated contemplation of its Creation overwhelm us, discover us. And when we feel discovered, show us the infinity of resources, the transcendent means, the fundamental Providence that assists us!

    ***

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  •  

    Precipitadamente, como buscando desahogo, transcurre este nuevo –¿nuevo?-... tiempo de siglo; esta segunda decena. Y el desasosiego se hace patente… en su precipitación, en todo los espacios en los que el ser de humanidad habita, como… como huyendo, como temiendo. 

    Una insatisfactoria actitud que, en la globalizada humanidad, se hace… vértigo.

    El Sentido Orante nos advierte de esa posición de torbellino… que llega y llega, y en la que tenemos que disponernos de alguna manera para no ser arrollados y lanzados a la mejor oferta destructora, desconfiada e insolvente.

    Es un estado de consciencia que se percibe en cada noticia, en cada manifestación. Y, salvo excepciones, el descontento ahonda en el sentido egolátrico del individuo, por no tener, alcanzar o conservar lo que cree que le pertenece, que le es propio. 

    Se muestra así una cadencia y una carencia de comunión… 

    Esa guerra de opiniones… se hace profunda, descontenta, dudosa y desconfiada.

    Y el Sentido Orante nos advierte de que en esas condiciones, el ser, enclaustrado en sí mismo, se agrupa en sus desesperos, se aferra a los estatismos establecidos y renuncia a su creatividad.

    La Oración nos muestra un vivir complacido, confiado –confiado en lo invisible, en lo intangible, en lo enamorado-, que haga del ser un escudo, para que no se referencie por la confianza de lo humano, por la respuesta de los otros, sino que se referencie por… lo que es amado, por lo que es aceptado, por lo que es asumido, por lo que de él emana de bondadoso.

    Si se le da cabida al continuo desencanto, a la amenaza del futuro, a los radicalismos fáciles que se niegan a evolucionar, a cambiar, a experimentar, a renovar, ¡a descubrir!... 

    Sí, esos que prefieren un pájaro en mano, que contemplar cien, volando. 

    Ese mundo que aspira a la posesión del grillete, del orden; a que se establezcan como losas ”¡los principios!” –¿qué principios…?-, que se establezcan como losas los principios de la violencia, de la imposición, de la mordaza, de la corrupción… 

    No es eso lo que proclama lo Orante.

    No es, la vida, una carne de cañón… que huele a pólvora y a quemado; que augura desencantos encarnizados. 

    Y es tan penetrante esa globalizante trama de desespero, que busca y busca… en los rincones de cualquier duda, para fabricar el disparo, para arrogarse el ácido que destruye.

    ¡Sí! Puede parecer exagerado, pero… ¿cuántas buenas nuevas se reciben en lo cotidiano? ¿Cuántas susurrantes noticias de agrado, ¡de gozo!, se escuchan?

    Sí, ¿cuántos chismes de opiniones gozosas, de aplausos silenciosos… rondan nuestra vida? ¿Hay muchos? ¿O más bien hay esa queja latente de… descontento, que echa siempre de menos lo pasado y que da por bueno y por buena la justicia que nos ha precedido, que nos ha mandado, que nos ha ¡mutilado!, que nos ha castigado. Y como si fuera el mejor aprendizaje, se conserva como una nostalgia de seguridad.

     Pareciera… y quizás no sólo sea “parecer”, sino que el ser no se atreve a nadar, ¡no se atreve a volar! 

    El miedo se le encarnó tanto, la filiación se le hizo tan profunda, ¡tan esclava!... que confió y confió en lo que ¡ataba!, en lo que presionaba, en lo que ¡prohibía! 

    Y cuando… cuando aparecía el aliento del viento, que susurraba y que decía, y que invitaba a ir con el viento…, el ser se retraía, los seres se retraen, ¡se escudan en la seguridad ocluida!: esa que no tiene salidas y que nada asegura.

    La humanidad avanza en desespero. Y cada ser está en ese remolino. ¡Y para salirse de ese arrastre demoledor!, hay que gestar… hay que gestar un impulso de aliento… de otra dimensión. Un impulso de escape hacia la digna liberación, no de huida hacia la destrucción. 

    Un aliento que confía en otra dimensión. Sabe que está en ésta, pero… vive en otra.

     

    Pronto, en la vigilia de la luz… que ya acecha, se esgrimen los motivos, las razones de las miradas, de los gustos, de las protestas, de los aciertos, ¡de las venturas y desventuras!... de un muy parecido día al que pasó, pero que está.

    Y todo ello… ¡rapta!, si no se pone en marcha ese aliento de salida, ese aliento de escape, de fuga hacia otra dimensión. 

    Esa luz que se avecina… para dar claridad a la vigilia, ¡hoy!... –y así es de ejemplar lo Orante- hoy es ¡diferente!

    Esto nos permite alentarnos, ¡nos permite confiarnos!, nos da las fuerzas para diluir cadenas de filiaciones, credos, juramentos… ¡y demás! –“y demás” en demasía-… radicales posturas.

    ¡Hoy! –sí, sin que sea fecha fija, sino que sean todas las fechas-, poder contemplar lo que se siente, poder discernir ¡lo que sobra!, poder afiliarse a lo que nos ama, ¡a lo que amamos!, poder entusiasmarse en lo idealizado: en esos pájaros, en esos cientos de pájaros volando.

    Así, es posible que un día se vuele. Pero si se sujeta al pájaro con la mano, los dos se quedarán en tierra. De nada habrán servido las plumas. De nada habrán servido las manos. Serán ¡pasto de cementerio!

    Y sí, la Advertencia Orante dice hoy –puesto que es costumbre de esclavitud, de eslabón, dejarlo para luego, “ya veré mañana”…-: “¡como si el mañana dependiera de la fuerza, del poder del que lo dice!”.

    Mientras, el hoy… el hoy transcurre bajo la demanda prejuiciosa de lo habitual, dando por bueno, el esclavo, su filiación, su obediencia, su juicio que ya está echado, su condena y su pesar.

    Sí. Y como buen esclavo, ¡comprende y entiende a su amo!... Y es buena persona, y le ha cuidado. Le ha dado de comer y de beber. Le ha ayudado en sus heridas. ¡Las ha curado!... 

    Pero nunca le ha enseñado la luz. Siempre le ha custodiado entre las tinieblas. Siempre se ha hecho pasar por imprescindible. Siempre se ha arrogado la palabra doliente, el juicio latente. 

    Pero el esclavo… ¡lo comprende!, ¡lo entiende! Ha perdido, ha perdido su consciencia voladora, su consciencia enamorada. 

    Necesita del beneplácito de quien le ata, ¡de quienes le atan!... para poder suspirar libre. 

    ¿Y es que acaso va a llegar ese beneplácito? No.

    ¿Es que acaso el amo quiere quedarse sin esclavos ni esclavas? No.

    Pero éstos –los esclavos- han nacido bajo ese yugo, y difícilmente establecen una rebelión liberadora. Antes se paran a pensar en el pobre esclavizador: “¿¡Qué será de él, si le desobedezco!? ¿¡Qué será de él!? ¿Cómo vivirá, cómo sentirá… al ver que ya no obedezco?”.

    Y así… ¡transcurre el día!

    Por eso el Sentido Orante dice “hoy”. Y que el ser se pregunte: 

    “¿Por qué me duele tanto que, quien me esclaviza, sufra porque quiero desprenderme?

    ¡Ahhhhh! Me enamoró con su poder. Me enamoró con su imposición. Me enamoró con sus bienes, con sus dones. ¡Ah!... ya. Ya. Me puso la ley, el apellido, el nombre… Sí. Ahora se entiende por qué el perro es el mejor amigo del hombre”.

    Y así, el esclavo dice: 

    “¡No puedo defraudar! ¡Cómo me voy a enfrentar…? No…”

    Y entre esclavos, hay también sus niveles. Claro, el patrón establece sus clases subyugadas, para que éstas a su vez subyuguen a otras y a otras y a otras. ¡Ah!, sí. Y lo hace por tu bien. ¡Claro, claro! Siempre pensando en tu bien; en que quedes atado y bien atado –¿verdad?- y que estés eternamente agradecido: “porque sin mi cuido no hubieras vivido”. 

    ¡Ayyy!...

    ¿Creen… creen que en ese marasmo, cabe alguna idea de Dios?, ¿cabe alguna idea de Misterio Insondable…?

    Difícil.

    Deja que horade el aliento del Eterno, en tu latido oculto. 

    Deja que la gota orante caiga en el sentido justo.

    Celébrala en tu silencio, cuando la luz aparezca. Guárdala y cuídala cuando la oscuridad llegue: tu aliada en la lejanía.

    Date cuenta… de qué aliento eres… 

    Que a nadie perteneces… 

    Descúbrete ¡liberado!…; liberado por lo amado, por lo sentido… sin renta, sin beneficio; con arrullado aliento de cuidado, ¡de beneficio! De beneficio de sentirte aupado hacia lo Innombrable… 

    Hacia el respeto de la mirada, del tacto y de la palabra… 

    Hacia el cuido sutil… ¡de lo inesperado!

    ***

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  •  

    Suddenly, as if seeking relief, passes this new –new?-... time of century; this second decade. And the disquiet is evident... in its haste, in all the places in which the being of humanity inhabits, as... as fleeing, as fearing.

    An unsatisfactory attitude that, in the globalized humanity, becomes... vertigo.

    The Prayer Sense warns us of that whirlwind position... that arrives and arrives, and in which we have to dispose ourselves in some way, so as not to be over run and thrown into the most destructive, distrustful and insolvent offer.

    It is a state of consciousness that is perceived in each news, in each manifestation. And, with exceptions, discontent deepens in the individual's egotistical sense, for not having, reaching or preserving what he believes belongs to him, which is his own...

    This shows a cadence and a lack of communion...

    That war of opinions... becomes deep, unhappy, doubtful and distrustful.

    And the Prayerful sense warns us that in these conditions, the being, cloistered in itself, clusters in its despairs, clings to established status quo and renounces its creativity.

    The Prayer shows us a pleased living, confident –confident in the invisible, the intangible, in love- that makes of the being a shield, so that he is not referenced by the trust of the human, by the response of others, but to be referred to... what is loved, for what is accepted, for what is assumed, for what emanates from his kindness.

    If we make room for continuous disenchantment, for threat of the future, for easy radicalisms that refuse to evolve, to change, to experience, to renew, to discover!...

    Yes, those who prefer a bird in hand, than to contemplate a hundred, flying.

    That world that aspires to the possession of the shackle, of order; to establish as slabs "the principles!" –what principles...?-, that establish as slabs the principles of violence, imposition, gagging, corruption...

    That is not what the Prayer proclaims.

    Life is not a cannon fodder... that smells of gunpowder and of burned; that augurs fierce disenchantments.

    And that globalizing plot of despair is so pervasive, that it seeks and seeks... in the corners of any doubt, to make the shot, to assume the acid that destroys.

    Yes! It may seem exaggerated, but... how many good news are received in everyday life? How many whispering news of pleasure, of joy!, are heard?

    Yes, how many gossip of joyful opinions, of silent applause... wander around our lives? Are there many? Or rather, there is that latent complaint of... discontent, which always misses the past and that is taken as given, the justice that has preceded us, that has ordered us, that has mutilated us!, that has punished us. And as if it were the best learning, it remains as nostalgia for security.

     It seems... and perhaps not only "seems", but the being does not dare to swim, does not dare to fly!

     Fear became so incarnated, the filiation became so deep, so enslaved!... that trusted and trusted what bounded!, in what pressed, in what forbade!

    And when... when the breath of the wind appeared, who whispered and said, and invited to go with the wind..., the being withdrew, the beings withdraw, they hide in the occluded security!: the one that has no exits and that nothing ensures.

    Humanity advances in despair. And every being is in that whirlpool. And to get out of that devastating drag!, a breath impulse from another dimension… should be gestated. An impulse to escape to the dignified liberation, not to flee towards destruction.

    A breath that trusts in another dimension. He knows he is in this one, but... he lives in another.

    Soon, in the vigil of the light... that already lurks, the motives, the reasons for the gazes, the tastes, the protests, the successes, the fortunes and misadventures are maintained!... of a very similar day that passed, but that is.

    And all this... abducts!, if that breath of departure is not set in motion, that breath of escape, of exit into another dimension.

    That light that is coming... to give clarity to the vigil, today!... –and that's how exemplary is the Prayer- today is different!

    This allows us to encourage ourselves, allows us to trust ourselves!, gives us the strength to dilute chains of affiliations, creeds, oaths... and others! –"and others" in excess-... radical positions.

    Today! –yes, without it being a fixed date, but rather all dates-, to be able to contemplate what one feels, to be able to discern what is a left over!, to be able to join what loves us, what we love!, to be excited about the idealized: in those birds, in those hundreds of flying birds.

    Thus, it is possible one day to fly. But if you hold the bird with your hand, both will stay on the ground. The feathers will have been useless. Your hands will have been useless. They will be graveyard grass!

    And yes, the Prayer Warning says today –since it is a custom of slavery, of chain, leaving it for later, "I'll see tomorrow"...-: "as if tomorrow depended on the strength, on the power of the one who says it!".

    Meanwhile, today... today runs under the prejudiced demand of the usual, taken as given, the slave, his filiation, his obedience, his judgment that is already cast, his condemnation and his regret.

    Yes. And as a good slave, he comprehends and understands his master!... He is a good person, and has taken care of him. He has given him food and drink. He has helped him in his wounds. He has cured them!...

    But he has never showed him the light. He has always guarded him in the darkness. He has always pretended to be essential. The hurting word, the latent judgment, has always been arrogated.

    But the slave… understands him!, he comprehends him! He has lost, he has lost his flying consciousness, his consciousness in love.

    He needs the approval of the one who ties him, of those who bind him... to be able to sigh freely.

    And will that approval come? No.

    Does the master want to run out of slaves? No!

    But these –the slaves- have been born under that yoke, and hardly establish a liberating rebellion. Before they stop to think about the poor enslaver: “What will happen to him, if I disobey him!? What will become of him!? How will he live, how will he feel… seeing that I no longer obey?”.

    And so... the day goes by!                           

    That is why the Prayer Sense says "today". And may the being ask himself:

    “Why does it hurt so much that, whoever enslaves me, suffers because I want to detach myself?

    Ahhhhh! He made me fall in love with its power. He made me fall in love with its imposition. He made me fall in love with its assets, with its gifts. Ah... ok. It gave me the law, the last name, the name... Yes. Now it is understood why the dog is man's best friend.”

    And so, the slave says:

    “I can't disappoint! How am I going to face it...? No…".

    And among slaves, there are also their levels. Of course, the employer establishes his subjugated classes, so that they in turn subjugate others and others and others. Oh!, yes. And he does it for your sake. Of course, of course! Always thinking of your wellbeing; in you being bound and well bounded –right?- and that you are eternally grateful: "because without my care you would not have lived."

    Ayyy!...

    Do you think... do you think that in that marasmus there is any idea of God?, is there any idea of the Unfathomable Mystery...?

    Hardly.

    Let the Eternal's breath penetrate, in your hidden heartbeat.

    Let the prayerful drop fall in the right direction.

    Celebrate it in your silence, when the light appears. Keep it and take care of it when darkness comes: your ally in the distance.

    Recognise... from what breath you are...

    That you don't belong to anyone...

    Discover yourself released!...; liberated by the loved, by the felt… without profit, without benefit; with cooing breath of care, of benefit! For the benefit of feeling carried towards the Unnameable...

    Towards the respect of the gaze, the touch and the word...

    Towards the subtle care... of the unexpected!

    ***

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BØNN

Bønnen som vi praktiserer er ikke forbundet til noen bestemt religion. Vi tror at bønnen kan være et frigjørende og helbredende instrument som har Skapelsen, de forskjellige kreftene som besjeler oss, uten at vi setter et eller annet navn på dette. Troen på at bønnen er et uunnværlig element for oss, har fått oss til å danne et sted som utelukkende brukes til bønn; ”Casa del Sonido de la Luz”,( huset for lysets lyd.) Det ligger i Baskerland, Vizcaya. Der holdes det samlinger med bønn, og man kan også tilbringe dager med tilbaketrekning der.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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