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    La humanidad, como especie, se encuentra sometida a sus propias normas, dictámenes, informaciones y... proyectos.

    Una especie que deambula en dualidades… y que ha ido perdiendo progresivamente su referencia con la Creación, con el Insondable Misterio Creador.

    La capacidad cognitiva del ser se ha visto domesticada a los recursos propios… y no atiende a las demandas que la Creación sugiere en la oración, en la meditación, en la contemplación, en los aconteceres diarios, sino que cada ser tiende a –“tiende a”- asegurarse su parcela, su proyecto, su idea, ajeno al transcurrir de los aconteceres; aconteceres, más allá de nuestra miope versión racionalista.

    Pareciera un empeño en vivir el error y la incapacidad, para, a partir de ahí... –en el mejor de los casos-, replantearse otra nueva, distinta, posibilidad.

    Es tan reincidente la propaganda, que nos lleva a creer en nosotros, en aquellos, en los otros…, pero a no transcender en ver cómo los hilos de la Creación nos han movido y nos han colocado y nos han dispuesto aquí, allá, para que nos demos cuenta de esto o de aquello.

    Decía el dicho que “el hombre propone y Dios dispone”. Y ciertamente, “la cultura” –entre comillas- ha propuesto y sigue proponiendo una vivencia y convivencia de pirámide, de autogestión, separada del entorno, imponiéndose al entorno –depende de cada uno-; buscando esas “seguridades”, en base a esos “cálculos” que luego se ven… desbrozados. Porque el ser –el ser, nos dice la Llamada Orante- es una referencia que habita en base a su ligazón con el Misterio que le rodea, y que le habla, y que le dice… por lo que acontece, por lo que se le ocurre.

    Pero la obcecada pretensión insistente de poder, de tener, de asegurar, de dominar… es una coraza con yelmo, de la que apenas si los sentidos se dan cuenta; un caminar torpe…; una consciencia ¡oprimida!, que a su vez parece que quiere liberarse de su propia opresión a través de otra opresión, como es la dictadura de uno mismo, que no atiende ¡a otras visiones, a otras versiones, a otros aconteceres!

    Esas posiciones de especie, sin duda son signos evidentes de un deterioro. Sí. Por la razón simple –simple razón; “razón”, ¿eh?- de que la evolución de cualquier especie “depende”… de la relación evolutiva con las demás.

    El erigirse en dominador, controlador…

    A pequeña, mediana o gran escala, ¡da igual!… Se puede dominar un micro mundo a través de una tienda, de una ventanilla…

    “Micro-mundo”.

    Pero –y es lo preocupante- cada ser, en su medida, replica de la misma forma que el más poderoso. Y aspira en su transcurrir a ser ¡un pequeño poderoso! Aunque a veces se disfrace de humildad, de caridad…

    Podría decirse que el mundo no se hizo de caridades, se hizo de abundancias; de abundancias generosas y sobrantes, para que el ser disfrutara, conviviera, compartiera; se hiciera eco solidario de la vida como unidad.

    Pero los aparentes logros –que bajo la referencia de uno mismo son “logros”, claro, bajo la referencia de la especie- endiosan al ser; lo colocan en la cima de la pirámide. Y cada uno tiene su pequeña pirámide.

    En estas situaciones, la competencia, los malos entendidos, las discusiones, los planteamientos exigentes, que dan pero reclaman…

    ¡Eso no es dar!... El que da no reclama, ni exige ni pide a otro que dé como él.

    Se hace del vivir cotidiano una competencia, en vez de ser una clarividencia.

    Sí, “clarividencia” en el sentido de leer sin letras, escuchar sin sonidos, olfatear sin materia, saborear sin bocado… lo que acontece a nuestro lado, ¡ahí cerca!

    Así se entra en lo clarividente… y se abandona lo competente –de competir-. Se va rellenando el puzle que la Creación nos pone. Y así encontramos la sorpresa, la suerte, la innovación, la revelación.

    Sí, es semejante –cuando se está en lo obsesivo del plan personal- a una fotografía en blanco y negro. Está claro: o es blanco o es negro, el mundo dual en el que hay que competir, sobrevivir, ganar, hacerse independiente… Y lo demás es “lo de más”.

    En cambio, cuando la fotografía es en color, ¡ah!, ya no estoy en el mundo dual. Ya estoy en el mundo pluridimensional. Ya estoy en el mundo de matices, de señales, de indicios, de posibles, de sorpresas… Ya recabo en ese marrón del fondo, con el naranja de la izquierda, y contemplo una cara que sonríe, mientras que a la vez se insinúa un caballo brioso que corre detrás de las nubes.

    El ser alcanza la mono-dimensión, la bi-dimensión, y con ello se cree dominador, dominante. La pluri-dimensión la deja para la especulación, pero no se sumerge en ella. Y cuando lo hace, interpreta y hace lecturas, como la de ese caballo volando en pos de las nubes. Se le llama “loco”, se le dice que “no está en este mundo”, se le critica, se le aparta, se le… ignora.

    Se le coloca en lo “irrazonable”, y se le hace –al ser- difícil, seguir manteniendo la imagen de ese alazán que trota hacia las nubes. Y termina trayéndolo a la tierra para meterlo en un establo y educarlo según nuestro gusto: a que salte, a que engorde, a que adelgace, a que acelere… y sobre todo, a que obedezca.

    Él, ¡que corría detrás de las nubes!... mientras la cara sonriente contemplaba la imagen, ahora se ve con herraduras en los pies, con embocadura en la boca, con riendas y ensillado.

    No fue, no era ese su destino. ¡Pero!…

    Y así, un ser y otro ser y otro ser se hacen “pero”...

    ¿Quién? ¿Quién no ha volado alguna vez en sus delirios y ensueños…?

    Todos los seres han visto en algún momento esas imágenes, en cada caso de diferentes formas. Pero también es fácil recordar cómo, casi de inmediato a veces, y otras, poco a poco, el sistema cultural, el padre, la madre, los amigos, las costumbres, las normas, las leyes... le van haciendo sentar la cabeza. Esa cabeza que con sus sentidos miraba, sorprendida de lo que se iba encontrando, ahora se encuentra torcida, oprimida, mirando hacia abajo.

    La Llamada Orante nos advierte de la posición que progresivamente se va adueñando del ser, y que lo aleja de su discurso… de su discurso universal, de su discurso de multi-versos, de su discurso de “el verdadero alimento”.

    Parece olvidarse de su clarividencia, de su revelación, de sus multi-dimensiones, y se aferra a lo binario, a lo personal, a lo razonable, a lo medible y posesivo.

    Y sólo –sólo, y no siempre, por supuesto; excepcionalmente- cuando se estrella, cuando descubre que esa pieza no encaja en el puzle, tiende a abrirse a… al multicolor.

    ¿Es necesario hacerse hambriento, para darse cuenta de la necesidad de alimento? ¿Es necesario asfixiarse, agobiarse, para darse cuenta de que habito en un Universo?

    ¿Es necesario quemarse en el averno… para descubrir que existe el agua?

    Sí. Nos cuentan –las historias- de triunfadores, de luchadores que alcanzaron, que lograron… Sí. Es cierto. ¿Seguro que lo hicieron por sus capacidades, por sus recursos, por sus habilidades? ¿Sólo existieron esos factores?

    ¿Y también –en ese mismo ejemplo- habremos de seguir los derroteros del sufrir, de la sangre, del sudor, de las lágrimas, para ser merecedores de un bocado o de un aliento?

    ¿¡O ya estamos en el medio y en la posibilidad de ejercitarnos como Universo, de ilusionarnos como ensoñadores, de no caer en la trampa de las obligaciones!?

    “Obligaciones”: ese fino remate, tan cerca de la esclavitud.

    La Llamada Orante nos llama a esa pluri-dimensión; a ese salirse del cascarón y contemplar-se como un cúmulo de señales, de revelaciones, de insinuaciones que la Creación, a través de lo cotidiano, nos hace –“que a través de lo cotidiano, nos hace”-.

     

    Inspirados, clarividentes, multidisss… de múltiples dimensiones. Y el múltiple se queda corto, porque son “infinitas” dimensiones.

    Si asumimos que tenemos esas coordenadas inspiradas, clarividentes, multi-infinitas dimensiones, sin dejar de estar aquí… respiraremos los aromas creadores, nos daremos cuenta del alimento invisible que mantiene nuestra presencia, tendremos recursos solidarios, tendremos los rigores flexibles de la certeza… del evidente actuar del Misterio Creador

    Y sabremos, momento a momento, cuál es nuestra disposición, cuál es nuestro servicio.

    Sabremos admirar y que nos admiren.

    Y podremos proyectarnos sin obstáculos.

    Seamos testigos de un acontecer milagroso, por el mero hecho de estar, de tener consciencia de existir. Y eso no ha ocurrido por nuestra voluntad. Eso no ha ocurrido por el esfuerzo y por nuestra razón. Eso ha ocurrido por un milagro de Amar… sellado en toda nuestra configuración.

    Si eso lo tenemos presente, no podemos transitar arrogándonos el derecho de lo recto, lo rígido, lo razonable, lo lógico.

    La vida se gestó moduladamente.

    De manera perseverante, la Creación fue moldeando sus designios para que lo viviente supiera de su origen.

    Ámen…

    ***

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    Humanity, as a species, is subject to its own rules, opinions, information and... projects.

    A species that wanders in dualities... and has progressively lost its reference with Creation, to the Unfathomable Creative Mystery.

    The cognitive capacity of the being has been domesticated to its own resources... and it does not attend to the demands that Creation suggests in prayer, in meditation, in contemplation, in daily events, but rather each being tends to -"tends to"- secure its plot, its project, its idea, oblivious to the passing of events; events, beyond our short-sighted rationalist version.

    It seems an effort to live the error and the inability, in order to, and from there... -in the best of cases-, to reconsider a new, different, possibility.

    Propaganda is so recurrent that it leads us to believe in ourselves, in those, in others..., but not to transcend in seeing how the threads of Creation have moved us and placed us and arranged us here, there, to realise this or that.

    The saying goes that "man proposes and God disposes". And certainly, "culture"  -in inverted commas- has proposed and continues to propose an experience and coexistence of pyramid, of self-management, separated from the environment, imposing itself on the environment -depending on each one-; seeking those "securities", based of those "calculations" that are later seen... unravelled. Because the being -being, Praying Call tells us- is a reference that dwells based on its link with the Mystery that surrounds it, speaks to it, and tells it... by what happens, by what occurs to it.

    But the stubborn insistent claim to power, to have, to secure, to dominate... is a helmeted armour, of which the senses are hardly aware; a clumsy walk...; an oppressed consciousness, which in turn seems to want to free itself from its own oppression through another oppression, such as one’s own dictatorship, which does not pay attention to other visions, to other versions, to other events!

    Those species positions undoubtedly are obvious signs of deterioration. Yes. For the simple reason -simple reason; "reason", eh?- that the evolution of any species "depends"... on the evolutionary relationship with others.

    Setting yourself up as a dominator, controller...

    On a small, medium or large scale, it doesn't matter!... You can dominate a micro world through a shop, a window pane...

    "Micro-world”.

    But -and it is worrisome- each being, in its own measure, replicates in the same way as the most powerful. And it aspires in its own way to be a little powerful! Even if it sometimes it disguises itself as humility, charity...

    It could be said that the world was not made of charities, it was made of abundance; of generous and surplus abundance, for the being to enjoy, live together, share; become a solidary echo of life as a unity.

    But the apparent achievements –that under the reference of oneself are "achievements", of course, under the reference of the species- deify the being; they place it at the top of the pyramid. And everyone has his own little pyramid.

    In these situations, competition, misunderstandings, discussions, demanding approaches, that give but also demand...

    That is not giving!... He who gives does not demand, nor does he claim, nor does he asks another to give like him.

    Everyday life is turned into a competition instead of being a clairvoyance.

    Yes, "clairvoyance" in the sense of reading without letters, listening without sounds, smelling without matter, tasting without a mouthful... what is happening next to us, close by!

    Thus, one enters the clairvoyant... and abandons the competent -to compete. The puzzle that Creation puts in front of us is being filled in. And so, we find surprise, luck, innovation and revelation.

    Yes, it is similar -when one is obsessed with the personal plan- to a black and white photograph. It is clear: it is either black or white, the dual world in which one has to compete, survive, win, become independent... And the rest is "the rest".

    On the other hand, when photograph is in colour, ah!, I am no longer in the dual world. I am already in the multidimensional world. I am already in the world of nuances, of signs, of indications, of possibilities, of surprises... I can already see the brown in the background, with the orange on the left, and contemplate a smiling face, while at the same time a spirited horse runs behind the clouds.

    The being reaches the mono-dimension, the bi-dimension, and thereby it believes itself to be dominators, dominant. It leaves the pluri-dimensionality to speculation, but does not immerse itself in it. And when it does, it interprets and reads it, like that horse flying towards the clouds. It is called "crazy", it is said that it is "not in this world", it is criticised, it is pushed aside, it is... ignored.

    It is placed in the "unreasonable", and it becomes difficult for the being to maintain the image of that sorrel trotting towards the clouds. And it ends up bringing it down to earth putting it in a stable and educate it according to our liking: to jump, to get fat, to lose weight, to accelerate... and above all, to obey.

    It, which was running behind the clouds!... while the smiling face contemplated the image, now it is seen with horseshoes on its feet, with a bit in his mouth, with reins and saddled.

    It wasn't, it wasn't its destiny. But!...

    And thus, one being and another being and another being become "but"...

    Who? Who hasn't ever flown in their delusions and dreams...?

    All beings have seen these images at some time, differently in each case. But it is also easy to remember how, sometimes almost immediately, and other times, little by little, the cultural system, father, mother, friends, customs, norms, laws... make you settle down. That head that looked with its senses, surprised at what it was finding, now is twisted, oppressed, looking down.

    The Prayerful Call warns us of the position that progressively takes appropriation of the being, and that distances it from its discourse... from its universal discourse, from its multi-verses discourse, from its discourse of "the true nourishment".

    He seems to forget its clairvoyance, its revelation, its multi-dimensionality, and it clings to the binary, personal, reasonable, measurable and possessive.

    And only -only, and not always, of course; exceptionally- when it crashes, when it discovers that this piece does not fit into the puzzle, it tends to open up to... to multicolour.

    Is it necessary to become hungry, to realise the need for food? Is it necessary to get suffocated, to become overwhelmed, to realise that I dwell in a Universe?

    Is it necessary to burn in hell... to discover that water exists?

    Yes. They tell us –the stories- of winners, of fighters who achieved, who succeeded... Yes, it is true. Are you sure they did it because of their abilities, due to their resources, due to their skills? Were there only those factors?

    And also -in the same example- shall we have to follow the paths of suffering, blood, sweat, tears, in order to be worthy of a mouthful… or a breath?

    Or are we already in the middle and in the possibility of exercising ourselves as a Universe, of dreaming as dreamers, of not falling into the trap of obligations!?

    "Obligations": that fine ending, so close to slavery.

    The Prayerful Call calls us to this pluri-dimension; to this coming out of the shell and contemplating ourselves as an accumulation of signs, of revelations, of hints that Creation, through the everyday, makes to us -"that through the everyday, makes to us".

    Inspired, clairvoyant, multi.. of multi-dimensions. And multiple falls short, because they are "infinite" dimensions.

    If we assume that we have these inspired, clairvoyant, multi-infinite dimensional coordinates, without ceasing to be here... we will breathe the creative aromas, we will be aware of the invisible nourishment that sustains our presence, we will have solidarity resources, we will have flexible rigours of certainty... of the evident action of the Creative Mystery.

    And we will know, moment-by-moment, what is our disposition, what is our service.

    We will know how to admire and be admired.

    And we will be able to project ourselves without obstacles.

    Let us be witnesses of a miraculous event, by the mere fact of being, of being aware of existing. And that has not happened by our will. It has not happened due to the effort and by our reason. It has happened by a miracle of Love... sealed in our whole configuration.

    If we take this into account, we can’t keep going claiming the right of what is correct, rigid, reasonable, and logical.

    Life was gestated in a modulated way.

    Creation perseveringly shaped its plans so that the living would know of its origin.

    Ámen…

    ***

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    En el tránsito evolutivo en el que la especie vive su... autodestrucción, la Llamada Orante reclama, al que escucha, cuál es su participación en diluir esas impunidades de agresión, de deterioro; y cómo constituirse, cada escucha orante, en una posibilidad de esperanza y de “redención”.

    Asumir la responsabilidad que corresponda, en base a nuestra actitud, nuestro nivel de convivencia, nuestra participación; asumir esa responsabilidad con el sentido liberador. No es preciso hacer ruido, ni protestas de calado. 

    Es necesario testificar, testimoniar.

    Testificar y testimoniar lo que corresponde, por cada uno, de desarrollar y mejorar nuestras virtudes, de amplificar nuestra participación. Sin reclamos y sin aplausos; de esos que se dan por… porque son gratis. 

    Que el aplauso sea merecido.

    Pero, ciertamente, la Llamada Orante a los que escuchan, no solamente persigue la claridad personal, la impronta de una renovación constante, sino que implica, “también”, una intención, una vocación, una proyección hacia lo que se deteriora, hacia lo que se duele, se sufre y se… ¡incapacita! 

    Todo ello, distribuido en nuestra especie, en nuestro espacio vital de este planeta.

    Escuchar la Llamada, en consecuencia, a través de nuestra purificación, se responsabiliza –en el grado que corresponda- de esa necesidad urgente que reclama la especie. 

    Es fácil evadirse y pensar que “ése no es mi problema, ésos son problemas de otros”. Pero el que escucha la Llamada Orante, no se siente “otro” y que “no es de otros”. ¡Está en todos!

    Está en todos, de tal forma que el fluir orante no se queda sólo en nuestras cuitas, que buscan remedios, ayudas… ¡Que está bien!, pero no se puede quedar ahí. 

    La Llamada Orante al que escucha… ¡es universal!, trasciende a nuestra individualidad y emite la luz para clarear la oscura penuria que escuchamos, que leemos, que sabemos que está, que continúa.

    Es deber, como intermediarios de la escucha orante, que demos cauce a este privilegio… y que se expanda a lo necesitado; que ese fluir de mensaje no se agote ahí, en nosotros, sino que la intención hacia… el vivir, hacia la vida de todo lo viviente… y más llamativamente a lo que sabemos que está: al hambriento, al perseguido, al preso, al pre-suicida, al emigrante, al detenido, al agobiado…; a los perdidos desmemoriados…; a los incapaces de escuchar…; a los egoístas y perseguidores…; a los que se sienten prepotentes y castigan por su voluntad, por su certeza de “verdad”…

    Infinidad de procesos que intervienen en esta autodestrucción de la especie.

    Y si nos reclama la Llamada Orante, y la escuchamos con estas intenciones, con estas propuestas, podemos advertir que, si bien una ingente mayoría entrará en la desolación, una suficiente minoría entrará en la redención. Y de ello somos portadores los intermediarios que escuchamos.

    Quizás se pueda pensar: “¡Uf! ¡Otra nueva responsabilidad!”. Pero certeramente hay que decir que “no es otra”, es la que ¡debemos! ¡Es la que se precisa para des-egolatrizarse!... 

    ¡Es la que nos llama para universalizarnos! La que nos permite, orando, transportar para ofrecer… a lo anónimamente o conocidamente necesitado; como por ejemplo, los citados.

    Hay que desprenderse de esa idea de “es que no puedo hacer nada”“es que no puedo hacer nada más”

    La Llamada Orante al que escucha… le despierta a su capacidad de intermediación: anónima, silenciosa… ¡pero evidente! Y más aún: con posibilidad de comprobarse, si nuestra creencia es certera, si nuestra intención no es rentista, si no nos hacemos protagonistas… sino tan solo el transporte de la virtud de servir. “El transporte de la virtud de servir”. Sin que en ello –y no temer por eso- perdamos nuestras vocaciones, nuestras tendencias, nuestras realizaciones cotidianas del día a día, del estar; de esas que nos reclaman “que no quede algo por hacer”.

    ¡Ay de aquellos que no tienen qué beber! Carecen de agua. Nuestro vapor intencionado, en el respirar, se hace… rocío, se hace posibilidad.

    ¡Ay de aquellos… –¡tantos!- que nada tienen para masticar!; que su boca se seca ya –como manantial-, sin saliva, resquebrajada. Un recuerdo intencionado, ¡presente!, en nuestra masticación; en el agrado gustoso de lo que tenemos. Si estamos dispuestos, no nos evitará el agrado, pero se agrandará en la intención… y se expandirá a lo necesitado. Y mágicamente se darán condiciones, casualidades, suertes, para que fracciones se modifiquen… y el pan llegue a la boca.

    ¡Ay!... ¡ay!, los desesperados que indecisamente viven, rodeados de recursos pero... insatisfechos de consciencia, con carteles de maníacos, neuróticos, depresivos, ansiosos, angustiosos… ¡Multitud! Se sienten incapaces de ver la ruta.

    ¡Y no somos espectadores de eso! ¡No debemos serlo! Somos… aportadores de sugerencias, ¡intencionadas presencias, en base a la fe de la escucha!… que llega.

    ¡Ay! Los que yacen dolidos, sufrientes… dependientes de remedios, enclaustrados entre máquinas, racionalismos diagnósticos y pronósticos: en ese ambiente encapsulado en el que no se ve más que lo escrutado, reseñado y escrito.

    ¡Ay! Ahí… ahí van y van nuestras intenciones, para el despertar de todos los sufrientes, dolientes.

    El Misterio Creador no es indiferente, aunque pudiera parecerlo. Es contribuyente, y lo hace misteriosamente a través de nosotros mismos. 

    Tan solo… tan solo un instante –que es menos que un segundo- de intención vitalista, ¡de vitalidad!, es un océano de agua fresca, que es saludable. 

    Y seguramente no veremos el resultado. ¡O sí!... Pero tampoco vemos esa Creación Misericordiosa y sabemos que está ahí. Y que nos comunica, que nos aclara, nuestro compromiso de humanidad.

    ***

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    In the evolutionary transit in which the species is experiencing its... self-destruction, the Prayerful Call asks the listener what is his or her participation in diluting those impunities of aggression, of deterioration; and how to become, each prayerful listening, a possibility of hope and "redemption".

    Assuming one’s own responsibility based on our attitude, our level of coexistence, our participation; assuming that responsibility with a liberating sense. There is no need to make noise, no need for loud protests.

    It is necessary to testify, and bear witness.

    Witnessing and testifying to what corresponds to each one of us, to develop and improve our virtues, to amplify our participation. Without demands and without applause; that kind of applause that is given for... because they are free.

    Let the applause be deserved.

    But, certainly, the Prayerful Call to those who listen, not only pursues personal clarity, the impression of a constant renewal, but implies, "also", an intention, a vocation, a projection towards what is deteriorating, towards what hurts, suffers and... incapacitates!

    All this, is distributed in our species, in our living space on this planet.

    Consequently, listening to the Call, through our purification, takes responsibility   -to the appropriate degree- for that urgent need that the species demands.

    It is easy to evade and to think, "that is not my problem, those are other people's problems". But the one who listens to the Prayerful Call, does not feel "other", or that “he is not part of others”. He is in everyone!

    It is in everyone, in such a way that the prayerful flow does not remain only in our troubles, which seek remedies, help... Which is fine!, but it cannot remain there.

    The Prayerful Call...  is universal to the listener, it transcends our individuality and sends light to illuminate the dark hardship that we hear, that we read, that we know is there, that continues.

    It is our duty, as intermediaries of prayerful listening, that we give channel to this privilege... and to expand it to the need; that the message flows and does not run out there, in us, but the intention is towards... living, towards life of all living beings... and even more strikingly to those we know are: hungry, persecuted, prisoners, pre-suicidal, immigrants, arrested, overwhelmed...; the lost forgetful ones...; those who are unable to listen...; those who are selfish and pursue...; those who feel overbearing and punish for their will, for their certainty of "truth"...

    Countless processes are involved in this self-destruction of the species.

    And if the Prayerful Call demands us, and we listen to it with these intentions, with these proposals, we can see that, while a vast majority will enter into desolation, a sufficient minority will enter into redemption. And we, the intermediaries who listen, are the bearers of it.

    Perhaps one might think: "Ugh! Another new responsibility!”. But certainly, it must be said that "it is not another", it is the one we owe! It is the one we needed in order to get rid of egomania…

    It is the one that calls us to universalise ourselves! It is the one that allows us praying, to transport to offer... to the unknown or to the known that needs; such as those we have mentioned above.

    You have to get rid of this idea of "I can't do anything", "I can't do anything else".

    The Prayerful Call awakens to the listener... to his or her intermediation capacity: anonymous, silent... but evident! And even more: with the possibility of being verified, if our belief is true, if our intention is not profitable, if we do not make ourselves protagonists... but we only transport the virtue of serving. "Transporting the virtue of serving". Without losing our vocations, our tendencies, our daily practices, our daily activities, of being; those that demand of us "that there is nothing left to do".

    Woe to those who have nothing to drink! They lack water. Our intentional vapour, by breathing, becomes… dew, it becomes a possibility.

    Woe to those -so many- who have nothing to chew!; whose mouth is already dry -like a spring-, without saliva, cracked. An intentional memory, present! in our chewing; in the appreciating pleasure of what we have. If we are willing, it will not prevent us from liking, but it will enlarge by the intention... and it will expand to the need. And magically there will be conditions, coincidences, luck, so that fractions will be modified... and the bread will reach the mouth.

    Oh!... Oh, the desperate ones who indecisively live, surrounded by resources but... with an unsatisfied conscience, with labels of maniacs, neurotics, depressive, anxious, , anguished... Multitude! They feel unable to see the road.

    And we are not spectators of that! We shouldn’t be! We are... contributors of suggestions, intentional presences, based in the faith of listening!... that comes.

    Oh! Those who lie in pain, suffering... dependent on remedies, cloistered among machines, rationalisms of diagnosis and prognostics: in that encapsulated environment in which nothing is seen but what is scrutinised, described and written.

    Oh! There... there go our intentions, for the awakening of all the suffering, painful people.

    The Creator Mystery is not indifferent, although it may seem so. It is a contributor, and it does it mysteriously through us.

    Just... just an instant -which is less than a second- of vital, of vitality intention!, is an ocean of fresh water, which is healthy.

    And surely, we will not see the result, or we will!.... But neither do we see that Merciful Creation and know that it is there. And it communicates us, it clarifies us, our commitment to humanity.

    ***

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    Los pájaros vuelan porque los anima el aire.

    Los peces nadan porque... los acaricia el agua.

    Los humanos están y permanecen, porque el manto de la Providencia alienta; anima.

    Y lo hace de tal forma y manera… que parezca que es un “logro” nuestro. Pero ahí dispone y propone, providencialmente, de los recursos, de los medios para lograr estar, para conseguir seguir, transcurrir.

    Todo se configura según un Misterio Creador.

    Y no es cuestión de creencia. Es cuestión de evidencia… De cómo acontecen las “casualidades”… y cómo se suceden las carencias y las opulencias.

    ¡Hay algo más… que la vida! Mucho más.

    ¡Y tampoco es cuestión de creencia! Es, simplemente, darse cuenta de los recuerdos… y de lo que cada uno imagina.

    Y no se trata de desdeñar la creencia, ¡no! Se trata de purificarla, de que no sea una obsesiva actitud de premio o castigo, de bueno, de malo… En definitiva, que no se convierta en una posesión… –¿creativa?- de lo humano. Que no se adapte a los gustos o a las tendencias. Menos aún a las imposiciones.

    Como transcurren las religiones… Nos obligaron a creer según un credo humano, y nos impidieron ver lo evidente de lo Providencial.

    ¡Nos prometieron otra vida después de esta vida!… pero no es así. “Hay algo más que la vida”. Es muy distinto.

    En ese “algo más” está lo indescriptible, lo inaprehensible.

    Un “algo” parecido a… ¡a un chispazo de Amor!, del mejor que conozcamos aquí.

    Y no se trata de… –nos dice el Sentido Orante- infravalorarnos o ser pesimistas. O quizás –al contrario- hipervalorarnos, ser optimistas, visionarios… como últimamente unos premios Nobel de física nos decían: que habían descubierto un exoplaneta ¡que no debería estar ahí! ¡Así lo dicen! Y por ello, hace tiempo les dieron el premio Nobel.

    “Un” exoplaneta. Hoy se describen cuatro mil quinientos aproximadamente

    Pareciera que tenemos un recambio: este planeta viejo, por un exoplaneta nuevo. Está tan solo a 40 millones de años luz –¡psss!, ¡qué más da!-.

    Pero el entusiasmo por haber descubierto un exoplaneta que “reproducía” –entre comillas- las condiciones del nuestro hace miles de millones de años –es decir, un volcán con lavas-, entusiasma, prioriza al ser como un clarividente viajero de universos.

    En realidad, para no caer en el termómetro de “lo mejor”, “lo peor”, “lo bueno”, “lo malo”… estar en la Nada. Ahí no hay medidas, ni tiempo, ni agobios.

    Es curioso: es tan evidente que no se cae en ello.

    Sí. Es difícil definir la Nada, porque no tiene principio ni límites. En consecuencia, es indefinible.

    El atragantado sistema racional –‘atragantante’ sistema racional- nos sepulta en el cráneo, en los huesos y en los músculos, cualquier posibilidad de imaginar, de… ¡dejarnos inspirar!

    Dramático ¿verdad? ¡Oh!, ¡sí! A lo mejor no se ve dramático cuando se está inmerso en mi pantorrilla, mi amigo, mi futuro, mi trabajo…

    ¿Es que acaso –pero es cierto, es cierto- es que acaso es posible pensar que todo el acontecer en el que transcurrimos… es tan solo un cálculo matemático de algoritmos y fórmulas y productos?

    Sí. En la cárcel del “saber”, es fácil poner las rejas y tapiar la puerta y las ventanas. Sentirse un único privilegiado en un Universo, en Universos, en Multiversos…

    ¡Qué ruindad, dejarse atrapar por uno mismo! Es el colmo del egocentrismo. Pero ¡ocurre! Ocurre, sí.

    Ocurre, cuando la preocupación es la herencia, la cesta de la compra, el gasto público…

    Ocurre cuando la seguridad es lo importante, ¡y hay que defenderse!… –atacando, claro-.

    En cambio, si somos Nada, si estamos en la Nada, Nada precisamos para continuar.

    Resulta raro, ¿verdad? Sí, resulta raro porque… todo el esfuerzo realizado para tener un pantalón, una casa, un coche, una nevera, un armario, en la Nada, de nada sirve.

    ¡En cambio!, en la posesión, lo es todo. Aunque no puedas soñar.

    El ser se guía por sus logros, por sus conquistas…; esas que le hacen sentirse grande y, sobre todo, ¡importante! Se suben a la tribuna, y discuten y combaten… con una miserable dialéctica de insultos y despropósitos. Los líderes se hacen famosos. Y llevan al rebaño según sus gustos.

    Y es así como el rebaño nunca volará. No. Nunca nadará. No. ¡Nunca será un suspiro! Nunca, realmente, ¡amará! Estará sujeto a sus apetencias, a sus gustos, a sus intereses, a su futuro lineal.

    Hasta, como ganado, incapaz de ver que gracias al agua la hierba brota, y gracias a ello se puede masticar.

    No pretende, el Sentido de la Llamada Orante, ‘minusvaliarnos’. No. Tan solo pretende mecernos en esa Nada Creativa a partir de la cual todo surge… increíblemente.

    Pero para ello tenemos que despojarnos de las herraduras prejuiciosas del cansancio, del “no puedo”, de “esto sí”, “esto no”, “ya veremos”, “no sé”

    ¡Qué hastío!

    Sí; se puede convertir, el vivir, en un hastío desesperado. Pero también –que en ese sentido está la vida- en un suspiro… desconocido. En un descubrir-se y descubrir… que soy parte –soy parte, ¡y no sé qué parte!- de esta Creación.

    Descubrir que mi sapiencia es tan solo un corral que se abre o se cierra según necesidad. Una red que engaña al pez, moviéndose lentamente… y haciendo que se sienta libre, y alimentándolo para engordar, sin saber –el pez- que ya es una pesca… ¡inevitable!

    Quizás, quizás sea así como el propio ser ha instrumentalizado su vida, ¡sin darse cuenta de que hay algo más que la vida! Y ésta es, sí, la que nos da pie a ese “algo más”. ¡Ese “algo más”, no después ni antes! ¡Ese algo más que está! Que, como no sabemos, ni podemos saber en estas condiciones, es… Nada.

    ¡Pero no!, no es la Nada posesiva del que dice: “Ahí no hay nada”. No. Es esa Nada de recursos infinitos.

    Es… semejante a ese aire que permite al pájaro volar. No vuela porque tiene plumas exquisitas o porque tiene un diseño aerodinámico. No. Vuela porque el aire, el viento, lo invisible, la nada… le permite aletear. Y quizás sea ese invisible el que realmente aletee, y en apariencia nos parezca que son sus plumas las que se mueven.

    Ha sido tan cruel la encarnadura de consciencia del ser, que ha hecho del vivir una amargura. ¡Globalmente hablando! Y cuando ha tenido la ocasión de tener una abundante ternura, ¡bah!, la ha atribuido a sus dones y a sus “buenas suertes”. La ha dejado para conseguir otras mejores.

    No, no, no se deja llevar… No se deja llevar como el pájaro en el aire o como el pez en el agua. Y así, el humano consciente, se retrae, ¡se retuerce!… y se hace “problema”.

    Se hace problema temeroso… angustioso… defensor y atacante a la vez. Así aparece la autoridad: esa pantomima que el rebaño le da al pastor.

    Sí; como si la oveja no supiera dónde está el pasto verde, o no supiera buscar sus recursos.

    La vida del hombre la convirtió en un eterno sacrificio.

    Y así se establecen la autoridad y el sacrificio, como algo inevitable.

    Si damos ocasión a la autoridad, ésta nos señala, nos amenaza, nos conturba, y no alcanzamos a ver que somos nosotros mismos los que hemos creado esa imagen, esa realidad que asusta, que esclaviza, que nos pone la campana al cuello para saber dónde estamos y qué hacemos. Y somos nosotros mismos.

    Y nos hacemos, en vida, ¡sangre, sudor y lágrimas! La mejor receta para sobrevivir… ignorando cotidianamente que hay algo más que la vida. Y sin saber realmente lo que es vivir.

    Buscar en nuestros adentros… Buscar y buscar, y darnos cuenta de que aparentemente estamos llenos, pero en realidad estamos vacíos. Igual que todo el vacío que nos rodea: ¡dispuesto, como Nada, a dar todo!

    Esa chispa de Amor, surgida de la Nada –o no-, ¡claro!, es la bengala que nos ilumina hacia dónde se debe ir, hacia dónde nos debemos dejar llevar.

    Si la dejamos apagar como si fuera nuestra; si la dejamos que se apague… por sujetarla; si la apagamos simplemente por ser una conquista, ciertamente, una estrella menos habrá en el firmamento.

    Ciertamente.

    Sí, hay tantas que no se notará. Ningún astrofísico se dará cuenta.

    Pero el resplandor de ese Amar que surgió de la Nada… es la cobertura Providencial de nuestro vivir.

    Y pide alerta para mantenerlo. Y pide ilusión para continuarlo. Y reclama, a la Nada, creatividad para… promoverlo. Para que, con su luz, nos lleve y nos dejemos llevar.

    Abrirse a las puertas de algo más, nos sugiere el Llamado Orante de hoy. A mantener la luminaria del chispazo del Amar, ¡para que el Universo no se apague!

    ¿Se puede aspirar a algo más?

    Ámen.

    ***

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  •  

    Birds fly encouraged by air.

    Fish swim because... water caresses them.

    Humans are and remain, because the envelopment of Providence encourages; enlivens.

    And it does it in such a way and in such a manner... that it seems to be our "achievement". But there it providentially disposes and proposes the resources, the means to manage to be, to be able to continue, to go on, to pass.

    Everything is configured according to a Creator Mystery.

    And it is not a matter of belief. It is a matter of evidence... Of how "coincidences" happen... and how shortages and opulence follow one after the other.

    There is something more... than life! Much more.

    And it's not a matter of belief either! It is simply a matter of realising memories... and what each one imagines.

    And it is not a question of scorning belief, no! It is about purifying it, that it is not an obsessive attitude of reward or punishment, of good, of bad... In short, that it does not become a possession... -creative?- of the human. That it does not adapt to tastes or trends. Even less to impositions.

    As religions go... They forced us to believe according to a human creed, and prevented us from seeing the obviousness of the Providential

    We were promised another life after this one!... but it is not so. "There is something else than life”. It is very different.

    In that "something else" is the indescribable, unfathomable.

           "Something" similar to... to a spark of Love, of best one we know around here.

    And it is not about... -the Praying Sense tells us- underestimated ourselves or being pessimistic. Or rather -the contrary- overvaluing ourselves, being optimistic, visionary... as recently some Nobel Prize winners in physics were telling us: they had discovered an exoplanet that shouldn't be there! So they say! And due to it, some time ago, they were awarded the Nobel Prize.

    "An" exoplanet. Approximately four and a half thousand are described today.

    It seems that we have a replacement: this old planet, for a new exoplanet. It's only 40 million light years away –it does no matter!-.

    But the excitement of having discovered an exoplanet that "reproduced" -in inverted commas- the conditions of ours, billions of years ago -i.e. a volcano with lava- excites, prioritises the being as a clairvoyant traveller of universes.

    Actually, in order not to fall into the thermometer of "the best", "the worst", "the good", "the bad"... to be in the Nothingness. There are no measures, no time, no stress.

    It's funny: it's so obvious that one doesn't notice it.

    Yes. It is difficult to define Nothing-ness, because it has no beginning and no limits. Consequently, it is indefinable.

    The choking rational system -'choking' rational system- buries us in the skull, in the bones and muscles, any possibility of imagining, of... letting ourselves be inspired!

    Dramatic, isn't it? Oh, yes! Maybe it doesn't look dramatic when one is immersed in one’s own calf, in one’s own friend, future, and job...

    Is it perhaps -but it is true, it is true- is it possible to think that all the events we are living... is just a mathematical calculation of algorithms and formulas and products?

    Yes. In the prison of "knowledge", it is easy to put up bars and to brick up the door and windows. To feel oneself to be the only one privileged in a Universe, in Universes, in Multiverses...

    How vile to allow oneself to be trapped by oneself! It is the height of self-centredness. But it happens! Yes it happens.

    It happens, when the concern is about the inheritance, the shopping basket, and public spending...

    It happens when safety is what is important, and one has to defend oneself!... -by attacking, of course-.

    On the other hand, if we are Nothing, if we are in Nothingness, we need Nothing to continue.

    It's strange, isn't it? Yes, it is strange because... all the effort made to get a pair of trousers, a house, a car, a fridge, a wardrobe, in Nothingness, is useless.

    On the other hand, in possession, it is everything. Even if you can't dream.

    The being is guided by its achievements, by its conquests...; those that make it feel great and, above all, important! They get on the stand, and argue and fight... with a mean dialectic of insults and nonsense. The leaders become famous. And they lead the herd according to their tastes.

    And that is how the herd will never fly. No. It will never swim. No. It will never be a sigh! It will never, really, love! It will be subject to its desires, its tastes, its interests, and its linear future.

    Even, like cattle, unable to see that thanks to water the grass sprouts, and thanks to that it can be chewed.

    The Sense of the Prayerful Call does not intend to ‘handicap us'. No. It only tries to rock us in that Creative Nothingness from which incredibly… everything arises.

    But in order to do so, we have to get rid of the prejudiced horseshoes of tiredness, of "I can't", of "this yes", "this no", "we'll see", "I don't know"...

    What boredom!

    Yes; living can become a desperate boredom. But also -and life is in that sense- in an unknown... sigh. In discovering oneself and discovering... that I am part -I am part, and I don't know what part- of this Creation.

    Discovering that my sapience is just a cage that opens or closes as needed. A net that tricks the fish, moving slowly... and making it feel free, and feeding it to fatten up, without knowing -the fish- that it is already an unavoidable!…catch.

    Perhaps, perhaps this is how the being itself has exploited its life, without realising that there is something else than life! And this is, yes, the one that gives rise to this "something else". That "something else", not afterwards or before! That something else that is there! As we don't know, nor can we know in these conditions, is... Nothing-ness.

    But no, it is not the possessive Nothingness of the one who says: "There is nothing there". No. It is that Nothingness of infinite resources.

    It is... like the air allowing the bird to fly. It doesn't fly because it has exquisite feathers or because it has an aerodynamic design. No. It flies because the air, the wind, the invisible, the nothingness... allows it to flap. And perhaps it is this invisible that really flaps, and in appearance it seems to us that it is its feathers that move.

    Incarnation of consciousness of being has been so cruel that it has made living bitterness. Globally speaking! And when it has had the opportunity of having an abundant of tenderness, bah!!, it has attributed it to its gifts and "good fortune". It has given it up in order to get better ones.

    No, no, it does not get carried away... It does not get carried away like the bird in the air or the fish in the water. And so, the conscious human withdraws, twists and... and becomes a "problem".

    It becomes a fearful problem... anguished... defender and attacker at the same time. This is how authority appears: that pantomime that the flock gives to the shepherd.

    Yes; as if the sheep did not know where the green grass is, or did not know how to look for its resources.

    Man converted his life into an eternal sacrifice.

    And so, authority and sacrifice are established as inevitable.

    If we give authority a chance, it points at us, it threatens us, it disturbs us, and we fail to see that it is we ourselves who have created this image, this reality that frightens, that enslaves, who puts the bell around our necks to know where we are and what we are doing. And it is ourselves.

    And we make ourselves, in life, blood, sweat and tears! The best recipe to survive... ignoring daily that there is something else than life. And without really knowing what living is about.

    Search within us... Searching and searching, and realising that we are apparently full, but really we are empty. Just like all the emptiness around us: ready, like Nothing-ness, to give everything!

    That spark of Love, arising out of Nothingness -or not, of course- is the flare that lights us where we should go, where we should let ourselves be led.

    If we let it put out as if it were ours; if we let it extinguish... by holding on to it; if we extinguish it simply because it is a conquest, certainly one less star will be in the firmament.

    Certainly.

    Yes, there are so many that it won't be noticed. No astrophysicist will notice.

    But the radiance of that Love which arose out of Nothingness... is the Providential covering of our living.

    And it calls for alertness to maintain it. And it asks for enthusiasm to continue it. And it demands to Nothingness for creativity to... promote it. So that, with its light, it carries us and we let ourselves be carried away.

    Opening ourselves to the doors of something else, suggests today's Prayerful Call. To maintain the light spark of Love, thus the Universe will not be extinguished!

    Is it possible to aspire to anything else?

    Amen.

    ***

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  •  

    Y el deterioro de la especie absorbe la consciencia de lo conseguido, de lo logrado, de lo construido, de lo poseído. Y en base a esa posesión de lo tangible, medible… material, secuestra –casi- casi toda la actividad del ser. Se hace número: 4, 7, 10… millones.

    La posesión de la materia en su versión más ególatra: en la que cada uno se siente responsable de lo logrado o de lo no logrado, de lo que tiene o de lo que no tiene. 

    Todo contable –de contabilidad- y… guardable –de retención-. Con ello se busca la seguridad: la seguridad de una tapia, de un techo, de un… ¿qué? Pero, sí: la seguridad de tener.

    No, no es suficiente con el ver experiencial de fracasos, deterioros, corrupciones, robos, esclavitudes…: ese “modus vivendi” que cada vez se legaliza más y se maquilla más para que lo corrupto parezca legal, en el nombre de la ley de tal o cual.

    Y en ese sentido se sitúa ese material materialista; en ese sentido se sitúa, bajo la ley del consumo: consumir y consumir…

    Una adicción a lo hecho, a lo pertrecho. No importa. El consumo está perfectamente planeado para que lo que surja del trabajo, de la renta, de la posesión, vuelva de nuevo al redil del reclamo. “Vuelva de nuevo al redil del reclamo”.

    Y en esa trama, ¿dónde… dónde y cómo esgrimir lo sensible? ¿Dónde, cómo… y bajo qué referencia exponer lo afectivo, lo atractivo, lo bello, lo emocional, lo fantástico, lo increíble, la belleza…?

    La preocupación de lo preocupado precipita la consciencia hacia lo que se tiene; y según eso, lo que se vale; y según eso, lo seguro que se está.

    Así que… es frecuente que, al llamar a orar, sí, se establezca un paréntesis momentáneo, emocional. Pero… luego, al volver a seguir andando, vuelve a mandar… ¡vuelve a mandar!… lo contable, lo medible.

    El alma está transformada, ¡convertida en arma! Y con ello –sin duda- se genera poder, competencia… y violencia, en sus infinitas versiones.

     ¡Y estamos ahí, en todo eso!... Y por momentos el alma es ¡un hueso duro!... que atraganta; que razona, calcula e impone.

    Atraganta el aliento. Y el respirar sediento… –¡sediento de amor!- no… no respira; apenas lo hace.

    El atasco armado, al alma, es determinista, limitador. 

    Se callan los versos… Se calla la canción… Se calla la emoción… 

    Y con un “hola”, “perdona” y “adiós” –tres palabras-, se liquida la emoción.  

    “Hola”“Perdona”“Adiós”. Apenas ese espacio.

    El afán de la inteligencia para adueñarse de los ritmos de la Creación, haciéndolos consistentes, medibles, mesurables y posesivos… no permite –no- no permite ver el sutil anuncio de la tormenta, la frágil presencia del rocío, el suave anuncio del invierno. Ni siquiera el amanecer es un acontecer. Y el anochecer… una incómoda o rentable oportunidad. 

    Re… reclama y remarca el Sentido Orante, con su Llamada, la urgente necesidad de rescatar el alma, del ¡arma! 

    De hacernos ‘almados’… y así no habrá ocasión para disparar. De hacernos ‘almados’, y así no habrá oportunidad para agredir.

    Y si mínimamente… almadamente contemplamos, la oferta de la materia –¡que es alma congelada!- dejará de ser el seductor señuelo hacia el alma inteligente, hábil, capaz.

    No… no se cristalizaron las piedras, para cogerlas y lanzarlas los unos hacia los otros.

    No, no se fueron instalando los bosques y las selvas, para arrasarlos… y hacerlos piensos.

    Quizás no hace mucho –¡no hace mucho!-, todo esto podría pensarse que son exageraciones. Quizás. Pero ahora que la carestía se acerca y se manifiesta; ahora que el valor sube y sube, y el recurso no se tiene; ahora que “la duda razonable” sobre nuestra seguridad, se esfuma…, ahora quizás no sea exagerado advertir del lodo que envuelve cada huella. ¡Y que es preciso levitar… en consciencia!; diluir lo armado y ¡vibrar en lo almado! “Levitar en consciencia”. Porque el convencimiento, el razonamiento, el cálculo y lo lógico están a… “el acecho”, están acechando cualquier ilusión o fantasía.

    El saber sin conocer, por el mero hecho de despertar –el saber sin conocer, por el mero hecho de despertar-, de llevar al cotidiano… estar, la amabilidad, el respeto, la contemplación, las maniobras en el hacer en busca de la impecabilidad, de la calidad; el admirar lo concretado con ánimo de impresión, impresionado, sin deseos de posesión… –¡ay!, ¡ay!- es posible. 

    Es posible porque, el que más o el que menos, tiene atravesada el arma, y el suspiro del alma gime. Sí: gime de… ¡dolor!... Porque el amor se ha hecho consumo, interés, renta, ¡beneficio!… 

    Y lo que es más grave: todo ello se ha sellado bajo el título de “normal”.

    Y es así que la convivencia se hace guerra. El compartir se hace enfrentamiento. El proyecto común se hace distorsión.

    ¡Ay!... El vivir se hace así… tormento

    Y el gesto se tuerce; la arruga aparece; la mueca es constante; la prisa desesperada es permanente. 

    ¡Ay!...

    ¡Ay!, de anhelo. 

    ¡Hay!... de haber. 

    ¡Ay!, de suspiro.

    Que no soy cosa para consumir.

    Que no soy cosa para provecharse, aprovecharme.

    Que no soy cosa para… poseerme.

    Que soy sutil apuesta del Misterio Creador.

    ¡Que soy presencia… almada, de un espíritu animador! 

    ¡Que el hecho de ser… se debe al Misterio Creador! 

    Que el hecho de aún sensibilizarme y… promoverme como ave que vuela, como pez que nada, como planta que crece… 

    Y a todo ello parece no importarle si tendrá o no tendrá, si seguro alcanzará…

    Y ante tanta posesión segura, y ante tanta ansia de ¡control!… el alma se petrifica; se hace dura y… rompible. Siendo en su esencia irrompible, se hace rompible por su petrificación. Y al fracturarse y al romperse, ¡duele!, ¡se sufre!, se instaura la “normal” enfermedad. 

    Y aparecen los remedios de materialidad… sin que se tenga consciencia de que se ha traído y se ha petrificado lo que no es de arribo, lo que no está contracturado, sino que está aliviado, aligerado, difuso, amplificado, generosamente enamorado.

    Es preciso re-hacerse. El hacerse según lo que transcurre, se convierte en desecho, en residuos. 

    Es preciso re-hacerse…; reinventarse en alma. Y quitar la costra del arma. 

    Y re-hacerse es… en cada hacer –en cada hacer-, sentir… –“sentir”, de sentido almado, animado-… en cada hacer, sentir que estamos en un tránsito enamorado en el que, el servir en base a las dotes y las capacidades de cada cual, esté disponible; se esté dispuesto a estar sin renta, sin posesión. 

    Re-hacerse. Rehacerse en la seguridad del viento; en la fuente, en el manantial y en el pozo.

    Rehacerse, sabiendo que lo preciso y lo necesario estará; llegará…

    Rehacerse en las virtudes de la sinceridad, de la claridad, de la transparencia…

    Rehacerse, sabiendo que la oportunidad es permanente, es constante; que la Providencia ¡nos da!...; que el apoyo está. 

    Pero en ello hay que ejercitarse.

    Rehacerse, para no seguir igual. Para abandonar “lo normal”. Para aspirar lo que es el alma: ¡excepcional! Sin que ello implique egolatría ni idolatría ni importancia personal, sino tan solo un “ser y estar” de acuerdo a nuestra naturaleza, a nuestra providencia, a nuestro origen mantenido y entretenido: nuestro origen estelar.

    ¡Ay!, Misterio Creador… que relampaguea continuamente con cada nacer de Amor, con cada anochecer estrellado, ¡con cada sustento respirado y masticado!...

    Es preciso el auxilio, que está ahí aguardando. Pero para ello, la humildad… la humildad sumisa al sentir claro y transparente, debe ejercitarse, debe expresarse.

    Y que la preocupación deje de ser la ocupación permanente. Y dejar de… recoger por algún rincón o esquina… un beso furtivo de afecto, incluso de amor.

    Que es más bien, por nuestra naturaleza, una instancia mantenida y sostenida de emoción; ¡no de posesión!

    No es tarde. No existe el “demasiado tarde, muy tarde”. En los dones de la Creación no hay tiempo. El tiempo es una cuña que el hombre ha engendrado para dominar. 

    Como decía el refrán: “Nunca es tarde si la dicha es buena”. Y es una advertencia para cuando el ser se siente alicaído e incapaz o impotente, y da por hecho los hechos, y en ellos se queda. Y piensa que es tarde, demasiado tarde, cuando resulta que… amanece permanentemente. Nunca es tarde.

    Pero siempre hay que empezar. Porque vivir es un brote de eterna primavera. ¡No es un hecho accidental!

    Porque ¡vivir!... es un suspiro eterno, enamorado.

    “Porque vivir es un suspiro… eterno… enamorado.

    ***

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  •  

    And deterioration of the species absorbs the consciousness of what has been achieved, of what has been accomplished, of what has been built, of what has been possessed. And based of that possession of the tangible, measurable... material, it hijacks -almost- almost all the activity of the being. It becomes a number: 4, 7, 10... million.

    Possession of matter in its most egotistical version: in which each one feels responsible for what has been achieved or not achieved, for what one has or does not have.

    Everything that can be counted –of accounting- and saved –of retention-. With this, security is sought: the security of a wall, of a roof, of a... what? But, yes: the security of having.

    No, it is not enough to see failures, deterioration, corruption, theft, slavery...: that "modus vivendi" that is increasingly legalised and disguised to make the corrupt appear legal, in the name of this or that law.

    And that sense is where this materialistic materialism is situated; in that sense it is situated, under the law of consumption: to consume and consume...

    An addiction to what is done and what is not. It doesn't matter. Consumption is perfectly planned for whatever emerges from work, from profit, possession, returns again to the fold of claim. " It returns again to the fold of claim".

    And in that plot, where... where and how to handle the sensitive? Where, how... and under what reference to expose the feelings, the attractive, the beautiful, the emotional, the fantastic, the incredible, the beauty...?

    Preoccupation of worrying precipitates the consciousness towards what one has; and according to that, what one is worth; and according to that, how secure one is.

    So... it is frequent that, when calling to pray, yes, a momentary, emotional parenthesis is established. But... then, when we keep walking again, it returns to rule... it rules again!... the countable, the measurable.

    The soul is transformed, turned into a weapon! And thus undoubtedly, power, competition... and violence, are generated, in its infinite versions.

    And we are there, in all that!... And at times the soul is a hard bone!... that chokes; that reasons, calculates and imposes.

    Breath chokes. Thirsty breathing... -thirsty for love!- it doesn't... doesn't breathe; it barely does.

    Armed blockage to the soul is deterministic, limiting.

    Verses fall silent... The song falls silent... Emotion falls silent...

     And with a "hello", "excuse me" and "goodbye" -three words-, the emotion is liquidated. "Hello". 

    "Hello". "Excuse me." "Goodbye". It has hardly that space.

    The desire of intelligence to take control of the rhythms of Creation, making them consistent, measurable, mensurable and possessive... it does not allow -no- it does not allow us to see the subtle announcement of the storm, the fragile presence of dew, the soft announcement of winter. Not even dawn is an event. And dusk... an uncomfortable or profitable opportunity. 

    Prayerful Sense re... calls for and emphasizes, with its Call, the urgent need to rescue the soul, from the ¡weapon! 

    To make us 'soulful'... and so there will be no opportunity to shoot. To make us 'soulful', and so there will be no opportunity to attack.

    And if we just... soulfully contemplate, the offer of matter -which is frozen soul- it will cease to be the seductive lure to the intelligent, skilful, capable soul.

    No... the stones did not crystallise, to be picked up and thrown them at each other.

    No, the forests and jungles were not created to be razed to the ground... and turn them into animal feed.

    Perhaps not so long ago -not so long ago!- all this might have been thought to be exaggerations. Perhaps. But now when shortage is approaching and it is expressed; now that cost is rising and rising, and with no recourse; now that "reasonable doubt" about our safety is vanishing..., now perhaps it is not an exaggeration to warn of the mud that envelops every footprint. And it is necessary to levitate... in consciousness; to dilute the armed and vibrate soulfully! "Levitate in consciousness". Because conviction, reasoning, calculation and logic are... "lurking", they are haunting any hope or fantasy.

    To know without knowing, by the mere fact of waking up -to know without knowing, by the mere fact of awakening- to bring to the everyday... being, kindness, respect, contemplation, manoeuvres in doing in searching impeccability, quality; admiring what has been achieved with a spirit of impression, impressed, without desires of possession... -ay! ay!- it is possible.

    It is possible because, whomever more or less, has a weapon piercing them, and the sigh of the soul groans. Yes: it groans with... pain!... Because love has become consumption, interest, profit, benefit!...

    What is more serious: all this has been stamped under the heading of "normal".

    And thus, coexistence becomes war. Sharing becomes confrontation. The common project becomes distortion.

    Oh!... Living becomes like this... a torment.

     And the gesture is twisted; wrinkle appears; grimace is constant; desperate haste is permanent.

    Oh!...

    Oh!, of longing.

    Oh!... of  having.

    Oh!, of sighing.

    I am not something to consume.

    I am not something to be taken advantage of, neither to take advantage.

    I am not a thing to... be possessed.

    I am a subtle wager of the Creator Mystery.

    I am the soulful… presence, of an animating spirit!

    The fact of being... is due to the Creator Mystery!

    The fact of still sensitising me and... promoting me as a bird that flies, as a fish that swims, as a plant that grows…

    And to them it doesn't seem to matter whether or not they will have, if they will surely reach…

    And in the face of so much secure possession, and so much desire for control... the soul is petrified; it becomes hard and... breakable. Being unbreakable in its essence, it becomes breakable due to its petrification. And when fracturing and breaking, it hurts, one suffers, and the "normal" disease is established.

    And remedies of materiality appear... without being conscious that it has been brought and petrified what didn’t correspond to us, and is not contracted, but relieved, lightened, diffused, amplified, generously enamoured.

    It is necessary to re-make oneself. To be made according to what happens, becomes waste, residue.

    It is necessary to re-make oneself...; to reinvent oneself in soul. And remove the crust from the weapon.

    And to re-make oneself is... in each doing -in each doing-, to feel... -"to feel", in a soulful, animated sense-... in each doing, to feel that we are in an enamoured transit in which service, based on the gifts and capacities of each one, is available; one is willing to be without profit, without possession.

    Re-make yourself. Remake oneself in the safety of the wind; in the source, in the spring and in the well.

    Re-making yourself, knowing that what is necessary and what is needed will be there; it will come...

    Re-making yourself in the virtues of sincerity, clarity, transparency.

    Remaking oneself, knowing that the opportunity is permanent, it is constant; that Providence gives us...; that the support is there.

    But this is something we need to work on.

    Remake oneself, not to stay the same way. Abandoning "the normal". To aspire to what the soul is: exceptional! Without implying egomaniac or idolatry or self-importance, but just a "being and to be" according to our nature, our providence, our maintained and entertained origin: our stellar origin.

    Oh!, Creator Mystery... that flashes continuously with every birth of Love, with each starry nightfall, with every breathed and chewed support...

    Help is needed, it is there waiting. But for this, humility... submissive humility when feeling clear and transparent must be exercised, must be expressed.

    And let worry cease to be the permanent occupation. And stop... picking up in some nook or corner... a furtive kiss of affection, even of love.

    Which is rather, by our nature, a maintained and sustained instance of emotion; not of possession!

    It is not too late. There is no such thing as "too late, much too late". In the gifts of Creation there is no time. Time is a wedge that man has created to dominate.

    As the saying goes: "It's never too late if the outcome is good". And it is a warning to being when it feels discouraged and incapable or impotent, and takes facts for granted, and stays with them. And it thinks it's late, too late, when it turns out... that it's dawning permanently. It is never too late.

    But you always have to start. Because living is an eternal spring sprouting. It is not an accidental event!

    Because living!... is an eternal enamoured sigh.

    Because to live is an... eternal sigh, in love.

    ***

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ORACIÓN

La prière que nous réalisons est une prière qui n’est circonscrite à aucune religion. Nous croyons que la prière peut être un instrument Libérateur et Guérissant. La prière a comme référence la Création, les différentes Forces qui nous animent sans leur donner un nom. La croyance que la Prière est un élément indispensable pour nous, elle nous a amené à créer un espace qui lui est exclusivement dédié : « La Maison du Son de la Lumière », c’est un lieu situé dans le Pays Basque, à Vizcaya, dans un hameau. Là bas se réalisent des journées de retraite. « La Maison du Son de la Lumière » ARGI DOINU ETXEA se trouve dans la localité de Ea, Vizcaya (Pays Basque Espagnol). C’est un espace ouvert aux élèves de l’Ecole Neijing, lesquels peuvent demeurer sur place de 1 à 5 jours.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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