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    Y no es muy descabellado pensar que… remontándonos en ideas, en modelos de Creación… –tanto en lo creacionista como en lo evolucionista-, hubo una manifestación –¡una!- que se expandió en multitud de manifestaciones. Se reprodujo en infinitas formas. 

    Y en la medida en que la Creación continuaba –como ocurre cuando investigan la estructura íntima de la materia-, aparecen nuevos y nuevos componentes.

    Y ocurrió y ocurre que, en esos fractales de miles de caras, se fue ignorando poco a poco u olvidando muy deprisa…; el caso es que cada una de las manifestaciones de esa Unidad, de ese Big Bang… perdió la referencia de ese integrado momento y… y cada ser se integró en su momento.

    Y prácticamente se conceptualizó, cada ser, en su persona.

    ¿Era esa la idea de la Creación? Bajo cualquier óptica.

    El Sentido Orante nos muestra cómo, en la mayoría de la mayoría de la mayoría de los casos, los seres humanos han integrado el criterio de Unidad –de unidad del origen-, en su unidad, en su particularidad, en lo que se suele decir “lo mío”, en lo que se suele decir “es que yo soy así”, en lo que se suele decir “es mi problema” o… “no es mi problema”, refiriéndose a los demás.

    Seguramente, la pretensión Creadora –y no es difícil de imaginar; no es difícil de imaginar- era conservar, fundamentalmente, el sentido original unitario, a la vez que, simultáneamente, cada expresión del ser fuera original.

    Pero ha aquí que no. Se eclipsó la idea unitaria. Es lo mismo –para entenderlo inmediatamente- es lo mismo que si… –como así ocurrió, pero sigue ocurriendo en la persona- que si ignoro el movimiento de traslación del planeta alrededor del sol; ¡es como si ignoro la luz!; es como si ignoro que soy una necesidad creadora, pero referenciada “con”; es como si sólo estuviera pendiente de la rotación de mi planeta sobre el propio eje, nada más. Nada más.

    De ahí a la egolatría, al egoísmo, a… No hay traslación, hay hegemonía del ser. Y cada uno se contempla y se muestra, ignorando –en la mayoría de la mayoría de la mayoría de los casos- la situación, la referencia… ¡no ya de los demás! –no-, sino de su Primigenio Origen.

    Y casi, casi –o sin “casi”- resulta que cada ser se considera patrimonio personal de la Creación. 

    Es como el que se define que es de Villajoyosa, y cuando se le dice:

    .- Bueno, pero eso está en Europa, ¿no? 

    .- No. No, no. Yo soy de Villajoyosa.

    .- Ya, pero… eso es Europa, ¿no?

    .- No, no. No. Yo soy de Villajoyosa.

    .- Pero vamos a ver. ¿Sabe usted lo que es Europa?

    .- Sí, sí, Europa. ¿Y qué? Yo soy de Villajoyosa.  

    .- Permítame que le pregunte otra vez. Pero Villajoyosa está en Europa, luego usted es de Europa.

    .- No. Yo soy de Villajoyosa.

    .- Vale. Vale, vale.

    Y así sucesivamente, podemos poner ejemplos interminables que justifica cada ser por su herencia, por su apellido, por su convivencia, por su entorno, por su familia, etc., etc., etc.

    Resulta que, a poco que se haga un retroceso –de cálculo- de cada ser, finalmente terminamos siendo todos hermanos y endogámicos. ¡Claro! No hace falta un gran esfuerzo de comprensión para verlo.

    Este “exclusivismo” –porque se excluye de su fuente original- hace que el ser pierda su capacidad cognitiva, realmente; su consciencia de comunión, su consciencia de universalización. ¡No! Sólo ve por “su”… Cada uno a lo suyo.

    Sí. Y si nos juntamos, es para que cada uno tenga lo suyo.

    Sí. “La unión hace la fuerza”, pero… sobre todo, lo que me interesa es la fuerza que yo pueda tener.

    Esta actitud de especie, en este tiempo de siglo, indudablemente no… no genera alianza, ni comunión, ni confabulación… Compartir, realmente tampoco, porque lo que aparentemente se comparte es en razón al beneficio que cada uno pueda obtener. Las malas noticias vuelan rápido, y las buenas tardan en llegar. ¡Qué cosas!, ¿no?

    Las buenas se las reserva cada uno para sí mismo, y las malas las comparte cuanto más mejor… para que todos se perturben, se conmuevan. Y si viene un momento mejor, no… Mejor lo disfruto yo solo.

    Sí. Se dice… en antropología, en las ciencias del hombre, que el ser humano es un ser “social”. Hoy se podría decir que el ser humano es un ser sociópata. 

    Sí; la versión original –¿verdad?- es: “Sí, es un ser social. Pero… –se podría decir para aligerar- pero la vida convirtió a ese ser social, bueno, generoso, bondadoso, bello, alegre, juguetón… lo convirtió en un sociópata.

    Podría decirse también, alegremente: “en un metepatas”. Pero el sociópata es algo más preocupante. 

    Tiene una cierta tendencia a perturbar lo social y a crear malestar, para tener así un interés personal, desarrollar una capacidad personal y, sobre todo, reclamar una atención. Y, claro, dadas las circunstancias, se reclama una mayor atención cuando se hace alguna… barbaridad. O barbaratija –por no poner “barbaridad”, que parece que es una exageración-. Una barbaratija. Vale. Pero no se confía suficientemente en lo bondadoso, en lo virtuoso… ¡no! Eso, parece ser que no llama la atención.

    Ya se hicieron experiencias hace tiempo –y ya no se han vuelto a repetir, claro- en las que había diarios que sólo publicaban buenas noticias –que las hay-. Fue un fracaso. Salvo la curiosidad del principio, luego dejó de interesar. Interesaba más lo que Tongo le hizo a Borondongo, o lo que Borondongo le hizo a Bernabé, o lo que Bernabé le pegó a Buchilanga, o lo que Buchilanga le hinca los pies. Interesaba más eso, e interesa más eso.

    Como que hay una tendencia a llamar la atención, y la forma más ostensible es creando una perturbación.

    Las cárceles y los siquiátricos están llenos de personas que empezaron su sociopatía de esa manera.

    Y, sin duda, el hecho de verse solamente centrípeto, y no ver lo centrífugo –que es lo que verdaderamente hay-, crea un ambiente de permanente hostilidad… ignorancia… desconocimiento… importancia personal… pérdida del respeto… y más y más.

    La simple referencia –¿verdad?- neurolingüística de: “yo y los demás”. 

    ¿Los demás? Fíjense: “los-de-más”. O sea, que sobran. 

    .- Hacemos esto y esto… 

    .- ¿Y “los de más”? Los que sobran, ¿qué hacemos con ellos? ¿Les damos pipas, caramelos, chicles, chocolatinas, bombón helado? ¿Qué les damos a los “de-más”?

    Sería conveniente corregir esa expresión, y quizás nos ayudaría –cuando se está en el sentido comunitario- en, sin desconocer la función de cada uno, que simultáneamente cada uno esté pendiente, ‘interpendiente’ –un concepto que queremos desarrollar una y otra vez-… ‘interpendiente’ de todas las demás cosas. ¡Y eso no supone ningún esfuerzo especial! ¡El esfuerzo especial –y debe darse cuenta cada uno, si quiere amplificar su consciencia, si quiere ser un ser cognitivo-, el esfuerzo especial consiste en invaginarse sobre sí mismo! ¡Eso sí requiere un esfuerzo especial!

    El abrirse a descubrirse como unidad… en comunión con todo lo creado ¡¡no requiere ningún esfuerzo!! ¡Es evidente que necesitamos de la luz, es evidente que necesitamos de las plantas, que necesitamos de los animales, que necesitamos de los seres de nuestra especie!... Es evidente. ¡No necesito hacer ningún esfuerzo!

    En cambio, necesito hacer un enorme esfuerzo para aislarme de la planta, del lugar, de los habitantes, de las ideas, de las propuestas… Necesito ¡un gran esfuerzo!

    Se requiere un gran esfuerzo para aprender cualquier cosa, cuando el sujeto va a aprender para él. Pero cuando se comparte un bien, un pan, se comparte… ¡y todos comemos pan!

    Y, sí, se piensa ¡todo lo contrario!: “¡Ah! Si me tengo que ocupar de…”. ¡No se tiene que ocupar! ¡No se proyecte en su egolatría personal, hacia el dominio del entorno! ¡No! ¡Sienta el entorno! ¡Sitúese interdependientemente de todo, porque necesita de todo!

    Y necesitamos de todo porque somos seres integrados, aunque aparentemente cada uno viva en su casa, en su celda, en su ático, en su subterráneo o en su autobús.

    ¿Es que acaso el aire que se respira está…? ¿Tiene usted un respirador especial para usted? ¿Tiene un aire especial para usted, o hay un aire disponible para todos? ¡Uno!

    ¿Tiene usted un agua especial para usted? ¡Claro! Usted particularizará su agua y tratará de independizarla y hacerla importante a diferencia de otras… Eso requiere un esfuerzo, ¿eh? Es ir contra lo evidente.

    En cambio, si hay agua, hay un pozo, hay un manantial de agua que todos disfrutamos…

    Pues no. Todavía –increíblemente- no se ha conseguido, a nivel universal, el asumir en consciencia humana que el agua es un bien de todos. No.

    El agua es un bien sí, pero no de todos; cada uno tiene la suya. 

    Y así podríamos poner otros ejemplos espeluznantes.

    El Sentido Orante nos clama… nos clama para que dejemos de ser clavos, clavos contra otros, ¡y esclavos de nosotros! –de nosotros mismos-. Porque cuando un ser se invagina, se ‘introspecciona’ hacia sí mismo, y desconoce su sociabilidad y se hace sociopatibilidad, ¡se esclaviza!… y considera que todos son esclavos. ¡Se hace clavo de martirio! ¡Se hace clavo de crucifixión!...

    El buen carpintero no admite clavos. El buen carpintero encaja las piezas. Hace sincronía entre lo que sobresale y la oquedad. El buen ebanista no necesita pegamentos. Necesita ajustes. Aspira a la comunión sin herrajes… sin seguros… con belleza…

    Pero, claro, la comodidad del clavo, la maravilla del martillo… 

    Si luego se pone una hoz para callar a los que opinan de otra forma, tenemos los inventos ya más significativos.

    Más significativos para describir la actitud del ser… en el presente: ¡hasta los versos golpean!

    Ese volverse hacia sí mismo conduce a una separación, a una individualización, a una soledad…

    Al preámbulo de una tristeza y rabia a la vez… que… entre la tristeza, la rabia y el solitario argumento, el ser se repele a sí mismo. En principio se culpabiliza, y luego salpica y culpabiliza a los demás.

    Saber que esta trayectoria, ganada a pulso con enorme esfuerzo, no es… no es expresión de Vida Eterna; no es expresión de Vida Inmortal. Es expresión de vida terminal, justiciera, impositora; que tiene las cosas tan claras, que no escucha ninguna otra cosa. Y esa claridad le da pie para criticar, condenar, imponer… 

    Es verdaderamente increíble el efecto destructor que es capaz de generar un solo ser humano. Es como si recogiera toda la fuerza del inicio… y la explosionara. Y lo que estaba destinado a socializar, a equilibrar, a compartir, a conjugar… se convierte –cada partícula- en otro nuevo Big Bang… y dispara y dispara y dispara indefinidamente.

    Pareciera que cada uno quisiera ser el Creador, la Fuerza Creadora. En el fondo, cada cual se siente que ha nacido por sí mismo; que se ha engendrado y que se ha instaurado. Y no entiende cómo “lo demás” y “ los demás” no le obedecen, no le hacen caso, no le aplauden, no…

    Un día se oró bajo el dicho de “No soy de mí”… Al no ser de mí, no me pertenezco y no soy el núcleo central sobre el que gira todo lo demás. 

    Podría recordarse.

    Y al darse cuenta de en qué se ha convertido esa unidad de origen: en un secuestro de expresiones de ese Origen, tenemos que liberar nuestro propio secuestro y hacerle partícipe en consciencia. Y así avanzará nuestra consciencia.

    Hacer partícipe, a nuestra consciencia, de nuestra permanente manifestación-origen. 

    Nuestra presencia, como representante de esa Unidad; dotada de recursos para dar testimonio de ello. 

    Y descubrir la misión de cada ser, pero enmarcada –sin ninguna duda- en la Unidad de la Existencia.

    ***

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    And it is not too far-fetched to think that... going back to ideas, to models of Creation... -both in the creationist and in the evolutionist-, there was a manifestation  -one!- that expanded in a multitude of manifestations. It reproduced in infinite forms.

    And to the extent that the Creation continued -as it happens when they research the intimate structure of matter-, new and new components appear.

    And it happened and it happens that, in those fractals of thousands of faces, we were ignoring little by little or forgetting very quickly...; the fact is that each one of the manifestations of that Unit, of that Big Bang... lost the reference of that integrated moment and... and each being was integrated in its own moment.

    And practically each being was conceptualized in its own person.

    Was that the idea of ​​Creation? Under any optics.

    The Sense of Prayer shows us how, in the majority of the majority of cases, human beings have integrated the criterion of Unity -the unit of origin-, in their unity, in their particularity, in what is usually said "Mine", in what is usually said "I’m just like that ", in what is usually said "is my problem" or ... "it's not my problem", referring to others.

    Surely, the Creator’s aims -and it is not difficult to imagine; it is not difficult to imagine- was to preserve, fundamentally, the original unitary sense, while, simultaneously, each expression of being was original.

    But no. The unitary idea was eclipsed. It's the same thing -to understand it immediately- it's the same as if... -as it happened, but it continues to happen in people-  if I ignore the movement of translation of the planet around the sun; it's as if I ignore the light!; it is as if I ignore  that I am a creative necessity, but referenced "with"; it's as if I was only aware of the rotation of my planet on the axis itself, nothing more. Nothing else.

    From there to egotism, to selfishness, to... There is no translation, there is hegemony of being. And each one contemplates and shows himself, ignoring -in most of the majority of the majority of the cases- the situation, the reference... not of the others! -no-, but of his Primal Origin.

    And almost, almost -or without "almost"- it turns out that each being considers himself a personal heritage of Creation.

    It's like the one who defines as coming from Villajoyosa, and when he is told:

    .- Well, but that is in Europe, isn’t?

    .- No no no. I am from Villajoyosa.

    .- Yeah, but… that's Europe, right?

    .- No. No, no. I am from Villajoyosa.

    .- But let's see. Do you know what Europe is?

    - Yes, yes, Europe. So what? I am from Villajoyosa.

    .- Let me ask you again. But Villajoyosa is in Europe, so then you are from Europe.

    .- No. I am from Villajoyosa.

    .-  Ok. Ok, Ok.

     

    And so on, we can put endless examples that justify each being by its inheritance, by its surname, by its coexistence, by its environment, by its family, etc., etc., etc.

    It turns out that, shortly after going back over -of calculation- each being, we finally end up being all brothers and inbred. Of course! It does not take a great effort of understanding to see it.

    This "exclusivism" -because it is excluded from its original source- makes the being lose his cognitive capacity, really; his consciousness of communion, his consciousness of universalization. No! He only sees "his"... Every man for himself.

    Yes. And if we come together, it is for everyone to have his or her own.

    Yes. "Union is strength", but... above all, what interests me is the strength that I can have.

    This attitude of species, at this time of the century, undoubtedly does not... does not create an alliance, nor communion, nor confabulation... Sharing, not really, because what is apparently shared is because of the benefit that each one can obtain.Bad news travel fast, and good news are slow to arrive. Incredible, right?

    The good ones each one reserves them for themselves, and shares the bad ones the more the better... so that all are disturbed, and moved. And if a better moment comes,... I better enjoy it alone.

    Yes. It is said... in anthropology, in the Human science, that the human being is a "social" being. Today we could say that the human being is a sociopathic being.

    Yes; the original version -right?- is: "Yes, it is a social being. But... -it could be said to lighten it up- but life converted that social being, good, generous, kind, beautiful, cheerful, playful... turned him into a sociopath".

    It could also be said, cheerfully: "in a blooper". But the sociopath is something more worrying. 

    He has a certain tendency to disturb the social and create discomfort, in order to have a personal interest, develop a personal capacity and, above all, claim attention. And, of course, given the circumstances, more attention is claimed for when some… barbarity is done. Or a littlebarbarity –not to say barbarity because it sounds like an exaggeration-. A little barbarity, ok?. But one does not trust enough in the good, in the virtuous... no! It does not seem that it attracts attention.

    Experiments have been made some time ago -and they have not been repeated, of course- in which there were newspapers that only published good news –there are-. It was a failure. Except for the curiosity at the beginning, then it stopped being interesting. One was more interested in what Tongo did to Borondongo, or what Borondongo did to Bernabé, or that Bernabé hit Buchilanga, or that Buchilanga was hammering his feet. There was more interest in that.

    There is a tendency to draw attention, and the most obvious way is creating a disturbance. 

    Prisons and psychiatrics are full of people who started their sociopathy in that way.

    And, undoubtedly, the fact of looking oneself only centripetal, and not seeing the centrifugal aspect, which is what really exists, creates an atmosphere of permanent hostility... ignorance... lack of knowledge... personal importance... loss of respect... and more and more.

     The simple neurolinguistic reference –right?- of: "me and the others".

    Others? That is, the leftovers.

    .- We do this and this...

    .- And the others"? The leftovers, what do we do with them? Do we give them sunflowers seeds, candies, chewing gum, chocolates, ice cream? What do we give to the "others"?

    It would be convenient to correct that expression, and perhaps it would help us -when we are in the community sense- in, without ignoring the function of each one, that simultaneously each one is pending, "interpedently" -a concept that we want to develop again and again-... 'interpedently' of all other things. And that does not suppose any special effort! The special effort -and each one must realize, if we want to amplify our consciousness, if we want to be a cognitive being-, the special effort is the invagination of ourselves! That does require a special effort!

    Opening up to discover oneself as a unit... in communion with everything created does not require any effort!! It is evident that we need light, it is evident that we need the plants, that we need the animals that we need the beings of our species! ... It is evident. I do not need to make any effort!

    Instead, I need to make a huge effort to isolate myself from the plant, from the place, the inhabitants, the ideas, the proposals... I need a great effort!

    It requires a great effort to learn anything, when the subject will learn for himself. But when you share a good, bread, you share it... and we all eat bread!

    And, yes, one thinks, just the opposite! "Ah! If I have to take care of... ". You don’t have to take care! Do not project yourself into your personal egomania, into the domain of the environment! No! Feel the surroundings! Be interdepending of everything, because you need everything!

    And we need everything because we are integrated beings, although apparently each one lives in his house, in his cell, in his attic, in his subway or in his bus.

    Is it that the air that breathes is...? Do you have a special respirator for you? Do you have a special air for you, or is there an air available for everyone? One!

    Do you have special water for you? Of course! You will particularize your water and try to make it independent and make it important unlike others... That requires an effort, huh? It is going against the evident.

    On the other hand, if there is water, there is a well, there is a spring of water that we all enjoy...

    Well, no. Still -incredibly- it has not been achieved, on a universal level, to assume in human consciousness that water is everyone's good. No.

    Water is a good yes, but it is not a good of all; each one has its own.

    And so we could put other scary examples.

    The Prayerful Sense claims to us... claims out for us to stop being nails, nails against other, and slaves of us! -of ourselves-. Because when a being makes invagination, it 'introspects' itself, and ignores its sociability and becomes sociopathability, enslaves itself!... and considers that all are slaves. It becomes a nail of martyrdom! It becomes a crucifixion nail!...

    The good carpenter does not admit nails. The good carpenter fits the pieces. It synchronizes between what stands out and the hollowness. The good cabinetmaker does not need glue. He needs adjustments. He aspires to communion without ironwork... without clasp... with beauty...

    But, of course, the comfort of the nail, the wonder of the hammer...

    If you then put a sickle to silence those who think differently, we have the most significant inventions.

    More significant to describe the attitude of being... in the present: even the verses hit!

           The turning towards oneself leads to a separation, to individualization, to solitude...

    To the preamble of a sadness and anger at the same time... that... between the sadness, the rage and the solitary argument, the being repels itself. At first he blames himself, and then splashes and blames others.

    Knowing that this trajectory, gained with great effort, is not... it is not an expression of Eternal Life; it is not an expression of Immortal Life. It is the expression of a terminal, executioner, and imposing life; that has things so clear, that he does not hear anything else. And that clarity gives him grounds to criticize, condemn, impose...

    It is truly incredible the destructive effect that is capable of generating a single human being. It's as if it collected all the primal strength... and made it explode. And what was destined to socialize, to balance, to share, to conjugate... becomes -each particle- in another new Big Bang... and fires and fires indefinitely.

    It seems that each one wants to be the Creator, the Creative Force. Deep down, each one feels that one was born by oneself; that has been generated and established by him. And he does not understand how "the rest" and "the others" do not obey him, do not pay attention to him, do not applaud him, do not...

    One day we prayed under the saying "I am not from me"... Not being of me, I do not belong to myself and I am not the central nucleus on which everything else revolves.

    You could remember it.

    And when we realize what that unity of origin has become: in a sequestration of expressions of that Origin, we have to free our own kidnapping and make it a participant in consciousness. And so our consciousness will advance.

    To make our consciousness participant, of our permanent manifestation-origin.

    Our presence, as representative of that Unit; endowed with resources to bear witness to it.

    And discover the mission of each being, but framed - without any doubt- in the Unity of Existence.

    ***

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    Y ocurre que, a nuevos momentos, nuevos miedos; a nuevas circunstancias, nuevos miedos; a nuevos proyectos, nuevos miedos. ¿Son realmente nuevos?

    Cuando se gesta –por el Misterio de lo desconocido- la Comunicación Orante, el hecho supone un sistema que nos orienta, nos referencia y nos auxilia.

    Y en ese sentido no es un recurso de nuestros miedos. Porque sí ocurre, habitualmente, que el ser plantea su dinámica orante en busca de solucionar, de evitar, de mejorar la vivencia de los miedos, en sus muy diferentes facetas.

    Esto, aunque no es la esencia –como acabamos de expresar- de la aparición del Sentido Orante, nos da también una pista acerca de los miedos en general. Si lo más sutil que tenemos como “consciencias” –expresión de vida- es orar, ¿qué papel juega el miedo?

    Ninguno.

    Si en lo sutil hay algo que no juega un papel propio, probablemente nos indica que el miedo sea una adquisición, una aparición consecuencia de la pérdida de comunión con lo Creador, con lo Original, con lo Misterioso, que conlleva una pérdida de confianza hacia sí mismo. Y, en consecuencia, una respuesta de relación al medio, dudosa, insegura, miedosa.

    Y ocurre que, ante la falta de confianza, los que tienen más confianza –no decimos “los que tienen confianza”, los que tienen “más” confianza- se imponen por su capacidad, sus recursos, sus menores dudas, sus mayores decisiones. Y esto genera, en los desconfiados, miedo.

    Además, ante este tipo de reacciones, la idea genérica de lo Misterioso, de lo Creador se ‘antropoformiza’, es decir, se le da cualidad humana, súper humana, súper poderes, súper castigos… Y repasando culturas o civilizaciones, lo que nos dejan en sus desapariciones son vestigios de miedo. Y por miedo al castigo se hacen sacrificios… de todo tipo, como si de un rey justiciero se tratara.

    Poco a poco, se fue gestando –para instaurar el miedo como una necesidad, como una necesidad evolutiva de sapiencia-, se fue instaurando “el mal”.

    Una idea que, por una parte, tiene sus posibles orígenes –o mejor dicho, una parte de sus orígenes-, en fenómenos llamados “naturales”, como volcanes, terremotos, tsunamis, sequías, diluvios…

    Pero más bien –como sabemos por la interpretación general de la historia-, éstos eran castigos divinos provocados por un mal hacer humano. “Un mal hacer humano”.

    Así que “el mal” se hizo presente a través de los que más confianza prestaban a sus capacidades… y, ¡ojo!, los que más –más, simplemente más- confiaban en sus plegarias y presentían ser elegidos o designados como representantes, como equivalentes de lo Divino.

    Como vemos, despacio, poco a poco, se fue estableciendo una red que básicamente se hacía poderosa con “el mal-miedo”. El mal generador de miedos.

    Si nos fijamos con más detalle, esos que tenían más confianza, más sintonía… son los que en mejor posición estaban con respecto a la Creación. Por supuesto, eran los que menos miedo tenían. Pero su excesivo ejercicio, bajo esas premisas, hizo que sus acciones encarnaran “el mal”, para… o como referencia de los que no confiaban, de los que no creían, de los que desconfiaban.

    El Sentido Orante nos advierte, nos susurra despacio… que, en la medida en que el vínculo del ser con la Creación, con el Misterio, con el Amor que nos hace nacer cada día, se ejercita, se siente…, se percibe su Grandeza y su inabordable proporción como Misterio y como… otras dimensiones en las que no nos movemos: estamos, pero balbuceamos.

    Sí; es cierto que, bajo un prisma de referencia de consciencia, “el mal” existe. Pero, bajo el prisma del Sentido Orante y del Misterio, y de la génesis de nuestra Creación a través del vehículo del Amor, “el mal” no existe.

    Existen egolatrías, idolatrías, egoísmos, vanidades, banalidades, vulgaridades… Ya. Pero eso no podemos identificarlo como un espíritu malo o maligno al cual tenemos que tenerle miedo.

    Si amamos, ¿alguien o algo nos puede arrebatar esa experiencia, esa sensación?

    El mayor de los miedos nos puede torturar, nos puede encerrar, nos puede perseguir; hasta casi nos puede convencer de nuestro error por amar, pero… si el ser se hace consciencia amante a través de su Sentido Orante, “el mal” desaparece, no está, porque nunca ha existido. Ha sido una maniobra que ha surgido fundamentalmente por los seres desconfiados, desconectados; no por los seres preponderantes, dominadores… ¡No!

    El ser, en su estado de “infancia” –como sabemos-, no tiene la consciencia del miedo. Va descubriendo aconteceres, actitudes, sucesos que le advierten que el fuego quema, que el frío duele, que el grito alerta…

    Ahora, evidentemente, si desde temprana infancia, sin existir el mal y el miedo, se le educa, se le prepara para que se defienda, para que sepa atacar, para que no confíe, para que dude… entonces tenemos una fábrica perfecta de miedos, poderes y males.

    Y cada uno empieza a replicar: “Es que esto lo he hecho mal”… Y a continuación: “Por haberlo hecho mal, tengo miedo a repetirlo. O… antes de repetirlo, me castigo”.

    Nuestros niveles de preocupación, nuestros niveles de atención, nuestros niveles de alerta y nuestros niveles de alarma nos permiten relacionarnos con cualquier situación, bajo el apoyo incondicional orante… sin asumir como “natural” –o como “necesario”, incluso- el miedo y la presencia de “el mal”.

    Realmente, cualquier acontecer tiene el valor que le queramos asignar. Y los valores que asignamos a las situaciones dependen, evidentemente, del momento histórico, cultural, social, político y económico que vivamos.

    Si le damos valor a una amenaza… y huimos o nos enfrentamos, estaremos en condiciones –claro está- de hacer miedo, de tener miedo… y de ser malos o buenos.

    Claro. Luego vinieron organizaciones complicadas y obtusas que establecieron normas, leyes, costumbres… según las cuales había cosas malas –malas, malas- y cosas buenas.

    Fíjense: del sacrificio humano a los dioses, que era un privilegio para el sacrificado, a pensar ahora que eso es una barbaridad, que eso está mal… Entonces estaba muy bien… y, según su estado de consciencia, les funcionaba. Y los diluvios cesaban ante los sacrificios, y las lluvias llegaban ante los sacrificios; que luego dejaron de ser humanos, para convertirse en los de otros seres domesticados, controlados, dominados… por el miedo y el mal que los humanos proporcionaban.

    Ahora nos toca vivir, con la revelación de “el Cristo”, la era económica, el “Homo económicus”. Su vida fue entregada por 30 monedas, ¿no? Y él exclamaba que “Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Era el anuncio evidente de que “Tanto tienes, tanto vales”. Era el anuncio evidente de cuánto vale –en monedas- una persona, cuánto cobra este sicario o cuánto invierte este sistema, estos políticos, estos ejércitos, en su capacidad de aniquilación y de gestación de miedo

    Si asumimos la confianza en nuestra misión, si se asume la confianza del ser de humanidad en su misión, como sumiso a la obediencia de vida y al deber –por su creación- a cumplir, no tienen cabida –si se asume eso- no tienen cabida “el mal” ni el miedo; o el mal que produce miedo –porque a veces se pueden separar, sí-.

    Si dejamos que el hedonista importante y ególatra ganador se aplauda, y no lo reconocemos como superior, probablemente se agote, se replantee su posición.

    ¿Quiénes llevan a la fama a unos y a otros, y los hacen poderosos? Los que se sienten incapaces, los que se sienten inferiores, los que se sienten dependientes.

    No son ellos con sus facultades. Son los que se sienten inferiores los que les atribuyen facultades y valoran sus facultades, con independencia de que sean facultades que nos gusten o nos disgusten.

    Y aquél canta bien… “¡Ah! Pues que cante. ¡Qué bien! ¡Que cante! Pero eso no significa que yo no pueda cantar. Eso no significa que él sea el bueno y yo sea el malo”.

    Ahí empieza el miedo: “No. Es que no me atrevo a cantar. Es que está cantando fulanito de tal”.

    Y quien dice el canto, dice el número, dice el picar, dice el conducir… ¡cualquier cosa!

    Evidentemente, hay referencias de seres que han adquirido, por su función misteriosa, una capacidad de ser referenciales. Cuando son auténticos, ¡no dan miedo!, no castigan; tratan de ser consecuentes con las situaciones de cada momento. No son malos para unos, y buenos para otros. Pero si se está con esa consciencia de “malo” y de “miedo”, y ésa es preponderante, será difícil descubrir, asumir y obedecer a las referencias que la Creación ofrece con objeto de sintonizar todo el vivir en un júbilo permanente.

    Es sentido de ánimo enamorado, de ánimo de consciencia de vida, de vida de eternidades, lo que nos puede colocar en esa disposición de valor, de descubridor, de indagador, de impresionador… de las manifestaciones de la vida. Y, en consecuencia, sin temor; con prudencia y respeto; con alianza y bondad.

    ¿A qué hay que temer…? ¿Dónde, dónde está “el mal”?

    Hay que insistir en que esta idea supone una capacidad cognitiva amplificada. En cuanto nos descuidemos, y veamos un bombardeo o veamos un acto terrorista o cualquier barbaridad, señalaremos inmediatamente “el mal” e inevitablemente acogeremos el miedo como nuestro mejor aliado.

    ¿Acaso es un triunfo para un poderoso, el aniquilar a un menesteroso? ¿Acaso lo pondrá en su hoja de ruta como un gran éxito? ¿O, más bien, eso le hará vil ante otros poderosos? Y así, en esos sistemas de miedos y maldades, la verdadera autoridad de la maldad se mide en base a maldades similares que han sido vencidas.

    Y ahora bien: si nos mantenemos sin ánimo de maldad, sin ánimo de revancha, sin ánimo de rencor… ¿qué interés sobre nosotros puede tener el vencedor, el que tiene la consciencia de la prepotencia de la razón?

    Pero es preciso insistir en no quedarnos, en consciencia, en lo concreto. Sabemos que existe –¡claro!- y que está –¡claro!- y que duele –¡sí!-. Pero se pretende que deje de existir y que deje de doler porque ya no exista. Y para ello hay que asumir una posición espiritual, anímica y responsablemente solidaria, con la Creación y la vida.

    Y así es posible que se modifiquen esos parámetros que nos atemorizan, que nos aterrorizan, que nos horrorizan.

    Y, sí, necesitamos convivir simultáneamente con injusticias, maldades, atrocidades, pero a la vez –simultáneamente- ejercitarnos en esas posiciones en las que, en nuestro estar, ser y hacer, no tienen espacio ni “el mal” ni “el miedo”…

    Reivindicando la bondad, la generosidad, la solidaridad, el respeto…

    Todos los días se habla de “la guerra económica”, “la guerra económica”… Y como es propio de la guerra, hay miedos, hay vencedores, vencidos…

    Si nos dejamos llevar por esa dinámica, sólo seremos –pronto, antes o después- perdedores. Y con esa consciencia nos quedaremos.

    Y como mucho, resurgiremos como depredadores.

    No es eso… el vivir.

    El dulce manantial brota siempre para el sediento…

    Disfruta siendo generoso…

    Y se complace… el que tiene sed.

    ***

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  •  

    And it happens that, to new moments, new fears; to new circumstances, new fears; to new projects, new fears. Are they really new?

    When the Prayerful Communication is created -by the Mystery of the unknown- this fact involves a system that guides us, references us and help us.

    And in that sense it is not a resource of our fears. Because it does happen, habitually, that the being raises its prayerful dynamic in search of solving, of avoiding, of improving the experience of fears, in its very different facets.

    This, although it is not the essence -as we have just expressed- of the appearance of the Prayerful Sense, also gives us a clue about fears in general. If the subtlest thing we have as "consciences" -expression of life- is to pray, what role does fear play?

    None.

    If in the subtlety there is something that does not play a role of its own, it probably indicates that fear is an acquisition, an apparition resulting from the loss of communion with the Creator, with the Original, with the Mysterious, which entails a loss of confidence towards oneself. And, consequently, it is a response related to the environment, doubtful, insecure, fearful.

    And it happens that, in the absence of confidence, those who have more confidence -we do not say "those who have confidence", those who have "more" confidence- impose by their capacity, their resources, their lesser doubts, their major decisions. And this generates fear, in distrustful people.

    In addition, before this type of reactions, the generic idea of ​​the Mysterious, of the Creator is 'anthropomorphized', that is, it is given human quality, super human, super powers, super punishments... And reviewing cultures or civilizations, what they leave us in their disappearances are vestiges of fear. And for fear of punishment sacrifices are made... of all kinds, as if it were a king of justice.

    Little by little, it was conceived -to establish fear as a need, as an evolutionary need for wisdom-, "evil" was established.

    An idea that, on the one hand, has its possible origins –or rather, a part of its origins-, in phenomena called "natural", such as volcanoes, earthquakes, tsunamis, droughts, floods...

    But, rather -as we know from the general interpretation of history- these phenomena were divine punishments provoked by a bad human doing. "A bad human doing".

    Thus "evil" was made through those who most trusted their abilities... and those who more -simply more- trusted in their prayers and felt they were chosen or appointed as representatives, as equivalents of the Divine.

    As we see, slowly, little by little, a network was established that basically became powerful with "evil-fear". The evil generator of fears.

    If we look in into more detail, those who had more confidence, more in tune... are those who were in a better position with respect to Creation. Of course, they were the least afraid. But their excessive exercises, under these premises, made their actions embody "evil", for... or as a reference of those who did not trust, those who did not believe, those who distrusted.

    The Prayerful Sense warns us, whispers slowly... that, to the extent that the bond of the being with Creation, with the Mystery, with the Love that lets us be born every day, is exercised, is felt… its Greatness is perceived and its unapproachable proportion as Mystery and as... other dimensions in which we do not move: we are, but we babble.

    Yes; it is true that, under a reference prism of consciousness, "evil" exists. But, under the prism of the Prayerful Sense and of the Mystery, and of the genesis of our Creation through the vehicle of Love, "evil" does not exist.

    There are egomania, idolatries, selfishness, vanities, banalities, vulgarities... Yes. But that cannot be identified as a bad or evil spirit to which we have to fear.

    If we love, can someone or something take away that experience, that feeling?

    The greatest of fears can torture us, it can imprison us, it can persecute us; it can even convince us of our mistake of loving, but... if the being becomes a loving conscience through its Prayerful Sense, "evil" disappears, it is not there, because it has never existed. It has been a manoeuvre that has arisen fundamentally by distrustful, disconnected beings; not by preponderant, dominating beings... No!

    The being in its "childhood" state -as we know- does not have the awareness of fear. He discovers events, attitudes, that warn him that the fire burns, that the cold hurts, that the cry alerts...

    Now, evidently, if from early childhood, without evil and fear existing, he is educated, he is prepared to defend himself, to know how to attack, not to trust, and with doubts... then we have a perfect factory of fears, powers and evils.

    And each one begins to reply: "It's just that I've done it wrong”... And then: "Because I did it wrong, I'm afraid to repeat it. Or... before repeating it, I punish myself."

    Our levels of concern, our levels of attention, our levels of alert and our levels of alarm allow us to relate to any situation, under the unconditional prayerful support... without assuming as "natural" -or as "necessary", even- the fear and the presence of "evil".

    Actually, any event has the value that we want to give to it. And the values ​​that we assign to situations depend, obviously, on the historical, cultural, social, political and economic moment that we live in.

    If we give value to a threat... and flee or confront it, we will be able to make fear, to be afraid... and to be bad or good.

    Of course. Then complicated and obtuse organizations came and they established norms, laws, customs... according to which there were bad things -bad, bad- and good things.

    Look: from the human sacrifice to the gods, which was a privilege for the sacrificed one, to think now that it is outrageous, that this is wrong... Then it was very good... and, according to their state of consciousness, it worked for them. And the floods ceased due the sacrifices, and the rains came due the sacrifices; that they stop from being of humans, to becoming of other beings domesticated, controlled, dominated... by the fear and the evil that humans provided.

    Now we have to live, with the revelation of "the Christ", the economic era, the “Homo economicus”. His life was handed over for 30 coins, right? And he exclaimed that "to Caesar what is Caesar's, and to God what is God's". It was the obvious announcement that "So much you have, so much you are worth". It was the obvious announcement of how much a person is worth -in coins- how much this hit man charges or how much this system invests, these politicians, these armies, in their capacity of annihilation and of creation of fear.

    If we assume trust in our mission, if we assume the trust of the human being in his mission, as a submissive to the obedience of life and duty -for his creation- to fulfil, they have no room -if that is assumed- there is no room for "evil" nor fear; or the evil that produces fear -because sometimes they can be separated, yes-.

    If we let the important hedonist and egomaniacal winner applaud himself, and we do not recognize him as superior, he will probably get exhausted, and rethink his position.

    Who brings fame to one and to others, and makes them powerful? Those who feel incapable, those who feel inferior, those who feel dependent.

    It’s not themselves with their faculties. It’s those who feel inferior who attribute to them faculties and value their faculties, whether we like those faculties or not.

    And that one sings well... "Ah! Well, let him sing. How good! Make him sing! But that does not mean that I cannot sing. That does not mean he's the good guy and I'm the bad guy."

    There begins the fear: "No. I do not dare to sing. The other one is singing".

    And who says about the song, says about the number, about the chop, about driving... anything!

    Evidently, there are references of beings that have acquired, by their mysterious function, a capacity to be referential. When they are authentic, they do not frighten!, they do not punish; they try to be consistent with the situations of each moment. They are not bad for some one, and good for others. But if one is with that awareness of "evil" and of "fear", and that is preponderant, it will be difficult to discover, assume and obey the references that Creation offers in order to tune all living in a permanent joy.

    It is a sense of spirit in love, of the spirit of life consciousness, of the life of eternities, which can place us in that disposition of courage, of discoverer, inquirer... of the manifestations of life. And, consequently, without fear; with prudence and respect; with alliance and kindness.

    What is there to fear...? Where, where is "evil"?

    We must insist that this idea supposes an amplified cognitive capacity. As soon as we neglect ourselves, and see a bombing or see a terrorist act or any barbarity, we will immediately point out "evil" and inevitably welcome fear as our best ally.

    Is it a triumph for a powerful man to annihilate a needy? Will he perhaps put it on his roadmap as a great success? Or, rather, that will make him vile before other powerful ones? And so, in those systems of fears and evils, the true authority of evil is measured based on similar evils that have been overcome.

           Now: if we remain without spirit of evil, without spirit of revenge, without spirit of resentment... what interest on us could the winner have, the one who has the consciousness of the arrogance of reason?

    But we must insist on not staying, in consciousness, in the concrete. We know that it exists -of course!- and that it is there –of course!- and that it hurts -yes!-. But it is intended that it cease to exist and that it stops hurting because it no longer exists. And for this we must assume a spiritual, mental and responsibly solidary position, with Creation and life.

    Thus it is possible that those parameters that frighten us, that terrify us, that horrify us, are modified.

    And, yes, we need to coexist simultaneously with injustice, evil, atrocities, but at the same time -simultaneously- exercising ourselves in those positions in which, in our being and doing, have no space in "evil" nor "fear”...

    Claiming kindness, generosity, solidarity, respect...

    Every day we talk about "the economic war", "the economic war"... And as is typical of war, there are fears, there are winners, losers...

    If we let ourselves be carried away by this dynamic, we will only be -soon, sooner or later- losers. And with that consciousness we will remain.

    And at best, we will reappear as predators.

    This is not... living.

    The sweet spring always gushes for the thirsty...

    Enjoys being generous…

    He who is thirsty… is pleased.

    ***

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  •  

    Quizás, el origen de… exaltar y llamar la atención de los dramas, tragedias, complicaciones, desesperaciones… de la especie, obedezca a la larga historia que supuso y supone el sobrevivir, el supervivir…

    Y curiosamente, una larga historia que, en el principio, pudiera deberse a factores externos, a dificultades de adaptación… como cualquier otra dinámica de vida.

    Superadas esas dificultades –hasta cierto punto-, el reclamo significativo que tiene para la consciencia lo dañino, lo perturbador, lo dramático… proviene ahora de la propia especie.

    Un cuadro de desadaptación de la propia especie en sí misma.

    Si bien ante el entorno –en otros tiempos y ahora- la especie se une, se solidariza, se compromete para resolver, para consolar, cuando esos momentos álgidos pasan… la comunidad humana se declara enemiga de sí misma.

    El Sentido Orante nos avisa, en este momento de la historia, de que aún no se ha superado la supervivencia, la sobrevivencia…; y que se está aún… buscando la forma de no desaparecer, puesto que la amenaza de la propia especie es significativa, hacia ella misma y hacia todo el entorno.

    Pareciera que la dotación que tiene cada ser… y la capacitación como especie, estuviera abandonada o desesperada por la incapacidad de resolver las vivencias de su propia convivencia.

    Hasta se dijo –por tener una referencia- que “el hombre es un lobo para el hombre”.

    Por una parte, pareciera que, una vez conquistado el medio ambiente, la mejor y la más atractiva conquista son los propios semejantes, porque son los que más resistencia y más impedimento van a poner; y que cada uno a su nivel funcionara de esa manera.

    Olvidados del origen creacional, queda el vestigio de esa Fuerza Creadora; pero queda ese vestigio, en forma de autoridad, en forma de poder.

    Y así se muestra –como humanidad- a seres que reclaman su dosis de autoritarismo, para mandar, ordenar, clasificar, determinar…, y un largo etcétera de ejercicio de poder. Como si fuera “divino”.

    La teórica sapiencia, en vez de convertirse en un aleluya de “gracias” por ser un motor de asombro y maravilla ante la Creación, se convierte en un cúmulo de logros personales –o grupales- a partir de los cuales se establecen competencias de unos con otros. 

    Se deja de reconocer la disposición Creadora… de ir mostrando sus secretos, pero manteniendo su Misterio.

    Y se asume el descubrimiento como algo… de un logro personal, grupal, gubernamental, estatal, imperial…

    Y es así como lo perturbador adquiere protagonismo. En cambio, lo conciliador guarda silencio. ¡Se esconde! ¡Incluso a veces se avergüenza!

    Pareciera –y de hecho algunos lo creen- que la guerra es el imprescindible mecanismo de purificación; que cada X ritmos de tiempo debe aparecer, con crudeza y crueldad, para restablecer lo que queda… con ánimos de superación.

    Y cabe preguntarse: ¿En qué estadio estamos ahora? 

    Si vamos parte por parte del asentamiento humano, en cada lugar tendremos características particulares, diferentes, pero sí ese nexo común de resaltar lo doliente y silenciar lo gozoso.

    Si agrupamos la misión… la misión de visionar toda la comunidad humana, la resultante podría ser la de que es una especie en plena guerra crónica, que hace de ésta –la guerra- un estilo de vivir. Y sobrevive… ¡a sobresaltos!; a sobresaltos de ¡miedo!

    Insegura de su capacidad, y soberbia de conocimientos…, cada grupo o cada ser hace prevalecer sus intereses sin mirar las repercusiones.

    ¡Ay!...

    La palabra se hace queja… que, a veces, se convierte en lamento; otras, en susurros de lágrimas…

    Esa queja continuada en cualquier configuración… es un signo de incapacidad manifiesta para conseguir un equilibrio, una armonía. Y eso debería ser suficiente para reclamar-se otra visión que no fuera la del exclusivo protagonismo, y referenciarse en el Misterio… y sus lenguajes. Y, así, apercibirnos de los cuidados, de los recursos, de los medios, de nuestras capacitaciones… como producto de una Creación Innombrable.

    Las diferencias de calidad de vida… sin que sean uniformes los criterios, pero las diferencias de calidad de vida, en grupos de criterios, es ¡tan grande!... que resulta casi un abismo el encontrar una uniformidad, una cercanía “solidaria”.

    Cada ser, en su íntima estancia, está llamado a permanecer, a sobrevivir, a ¡supervivir!... bajo el signo de la ignorancia inocente y gozosa, que se sabe –como el infante- cuidado por quien sabe, cuidado por quien conoce…

    Esa estancia de intimidad, ese escondite de fe… está disponible, está ¡vivo!

    Así que, conscientes de este incremento de consciencia destructora, consciencia de extinción, nos debemos alertar y alarmar –¡sin miedo!- acerca del saber de nuestra naturaleza. Y ese saber no es el saber del poder de la mente, ni el saber de… los conocimientos que llevan al control y al poder. Es un saber de ¡fe!... Es un saber que sabe… que no sabe. “Sabe que no sabe”.

    ¡Sabe y tiene la consciencia de que habita en un infinito!… Y que cualquier proyecto de poder y de autosuficiencia es un secuestro de la verdadera naturaleza del ser, y está condenado al fracaso.

    Los triunfadores, los poderosos, los controladores… de la propia especie, nos muestran sus habilidades desde sus torreones, desde el vértice de sus pirámides…, ¡y nos animan a ascender hacia ellas!, mientras nos eliminan en el ascenso.

    Y así se mantienen, entre castas de poder, sucesivas posiciones de establecer infinitas diferencias; de tal forma que uno vive de los residuos del otro; y el otro, de los residuos de ése; y ése, de los residuos de aquel otro…

    El progreso… se convierte así en una expresión de guerra, de alcanzar la cima, de competir, de usar… al entorno y a otros, y dejarlos por las cunetas o los caminos.

    Así se asegura la guerra crónica, la queja institucional, el desespero organizado, el olvido de la complacencia, la desconfianza permanente, ¡con un miedo de huida!... haciendo cada vez más difícil la convivencia.

    Despertando a estas visiones, que pueden ser catalogadas… –también lo tenía previsto el desespero- catalogadas de exageradas, de impensables…, con esa estrategia, si no se está alerta y alarmado, con esa estrategia se seguirá en la ignominia de una ignorancia provocada y, en consecuencia, en una repetición continuada crónica, guerrera, de cronicidad.

    Apenas, ¡apenas si aspiramos a sobrevivir!... entre miedos, indecisiones, ¡dudas!… 

    ¿No es eso acaso evidente?

    Y en esa tesitura, ¿no es cierto que el ser no encuentra, en su egolatría, soluciones?

    Darse cuenta de estos procesos nos tiene que hacer… enarbolar la bandera de Universo. Nos tiene que hacer ver la expectante e increíble superabundancia Creadora, en relación con la miniatura de la existencia, de la vida.

    Y es así como podemos vibrar en la fe, descifrar las Providencias y seguir sus designios, para poder crear y recrearnos en la complacencia de vivir… y en el desahogo de sabernos cuidados, dotados, ¡capaces de supervivir! 

    Y reconocerlo, no por nuestros voluntariosos esfuerzos, sino por esas casualidades misteriosas que nos llevan en volandas, y que no nos descubren más… porque, apenas con lo poco que nos han dejado ver, no lo hemos sabido manejar.

    De ahí la necesidad de esa ignorancia inocente que confía, ¡que cree!, ¡que ‘creativiza’ el día a día!... en base a la fe que providencialmente aparece…; que se insinúa en cada esquina.

    ***

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  •  

     Perhaps, the origin of... exalting and drawing attention to dramas, tragedies, complications, despairs... of the species, obeys to the long history that supposed and supposes to survive....

    And interestingly, to a long history that in the beginning could have been because of external factors, to difficulties of adaptation... like any other dynamic of live.

    Once these difficulties have been overcome -to some extent-, the significant claim that is had for the conscience of harmfulness, disturbing, and drama... now comes from the species itself.

    A picture of maladjustment of the species itself.

    Even though in the surroundings -in other times and now- the species joins, sympathizes, commits itself to resolve, to console, when those critical moments pass... the human community declares an enemy of itself.

    The Prayerful Sense warns us, at this moment in history, that survival has not yet been overcome...; and that we are still... looking for a way to not disappear, since the threat of the species itself is significant towards itself and towards the whole environment.

    It would seem that the endowment that each being has... and the training as a species, is abandoned or desperate due to the inability to resolve the experiences of their own coexistence.

    It was even said –for the sake of reference- that "man is a wolf for man".

    On the one hand it seems that, once the environment has been conquered, the best and the most attractive conquest is of our kinfolk, because they are the ones who are going to put more resistance and more impediment; and each one at their own level would behave in that way.

    Forgotten the creational origin, remains the vestige of that Creative Force; but that vestige remains, in the shape of authority, in the form of power.

    And thus there are -as humanity- beings who demand their dose of authoritarianism, to command, order, classify, determine..., and a long etcetera of exercise of power. As if it were "divine".

    The theoretical sapience, instead of becoming a hallelujah of "thanks" for being an engine of awe and wonder before the Creation, becomes a cluster of personal -or group- achievements, from which competitions are established with each other. 

    It stops recognizing the Creator's disposition... of showing its secrets, but maintaining its Mystery.

    And the discovery is assumed as something... of a personal, of group, governmental, state, imperial achievement...

    And this is how the disturbing takes prominence. On the other hand, conciliation keeps silent. It hides! Even sometimes it is ashamed!

    It seems -and in fact some people believe it- that war is the indispensable mechanism of purification; that every X rhythms of time it must appear, with cruelty and crudity, to restore what is left… with spirits of improvement.

    And we have to ask ourselves: In what stage are we now?

    If we go part by part of the human settlement, in each place we will have particular, different characteristics, but we will have that common link of highlighting the suffering and silencing the joyfulness.

    If we group the mission... the mission of envisioning the entire human community, the result could be that it is a species in the midst of a chronic war, which makes of this -war- a way of life. And it survives... by dint of startles!; by dint of frights of fear!

    Unsure of their ability, and pride of knowledge..., each group or each being makes their interests prevail without looking at the repercussions.

    Ay!...

    The word becomes a complaint… which some times becomes a lament; other times in whispers of tears…

    That continued complaint in any configuration... is a sign of manifest incapacity to achieve a balance, a harmony. And that should be enough to claim from oneself another vision than the exclusive protagonist role, and to reference in the Mystery... and its languages. And like this, to be aware of the care, of the resources, of the means, of our capabilities... as a product of an Unnameable Creation.

    The differences in quality of life... without uniform criteria, but the differences in the quality of life, in groups of criteria, are so great!... that it is almost an abyss to find a uniformity, a “solidary” .

    Each being, in its intimate stay, is called to remain, to survive!... under the sign of innocent and joyful ignorance that knows -like the infant- he is taken care of by those who know...

    That stay of intimacy, that hideaway of faith... is available, is alive!

    So, aware of this increase of destructive consciousness, consciousness of extinction, it should alert us and alarm us -without fear!- about the knowledge of our nature.And that knowledge is not the knowledge of the power of the mind, nor the knowledge of... the knowledge that leads to control and power. It is a knowledge of faith!... It is knowledge that knows... that does not know. "He knows he does not know."

    He knows and has the consciousness that he lives in the infinite!... And that any project of power and self-sufficiency is a kidnapping of the true nature of the being, and is doomed to failure.

     The winners, the powerful people, the controllers... of the species itself, show us their skills from their towers, from the vertex of their pyramids..., and encourage us to ascend towards them!, while eliminating us in the ascent.

    And thus they maintain themselves, between castes of power, successive positions of establishing infinite differences; in such a way that one lives from the waste of the other; and the other, from the waste of that; and that, from the waste of that other one...

    Progress... thus becomes an expression of war, of reaching the top, of competing, of using... the environment and others, and leaving them by the gutters or roads.

    This way the chronic war, the institutional complaint, the organized despair, the forgetfulness of the complaisance, the permanent mistrust, with a fear of flight!, are assured... making coexistence more and more difficult.

    Awakening to these visions, which can be classified... - despair also expected this- classified as exaggerated, unthinkable..., with this strategy, if you are not alert and alarmed, with this strategy you will continue in the ignominy of a provoked ignorance and, consequently, in a continuous, chronic, warrior repetition of chronicity.

    We barely aspire to survive!... between fears, indecisions, doubts!...

    Is it not that obvious?

    And in that frame of mind, is it not true that the being does not find, in its egomania, solutions?

    Realizing these processes has to make us... raise the flag of the Universe. It has to make us see the expectant and incredible Creator superabundance, in relation to the miniature of existence, of life.

    And this is how we can vibrate in the faith, decipher the Providences and follow their designs, to be able to create and recreate ourselves in the complaisance of living... and in the relief of knowing that we are cared for, gifted, capable of surviving!

     And to recognize it, not because of our willing efforts, but because of those mysterious coincidences that take us through the air, and that do not reveal us more... because, just with what little they have let us see, we didn’t know how to manage it.

    Hence the need for that innocent ignorance that trusts, that believes!, that ‘creativizes’ the day by day!... based on the faith that providentially appears...; that is insinuated in each corner.

    ***

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    Y cuanto más se referencia el ser con su sentido Universal, con su pertenencia al Misterio… más evidencia la mano de la Creación, y menos interfiere en los procesos Creativos; más cómplice se hace de una Creatividad compartida, congeniada, comunitaria, consensuada…

    Así, el error no se hace presente.

    El error se gesta en la medida en que el ser se ‘exclusiviza’, se separa, se divide, se autoriza y se egolatriza, se idolatra en sus capacidades…

    En esas posiciones el debate surge, el combate es inevitable; y la dependencia de castigo, la dependencia de los prejuicios, la dependencia de la opinión ajena… se hace batalla, se hace guerra.

    La Creación, desde las instancias del Misterio Creador, nos regala continuamente opciones para percibir los cuidos, los desvelos que la vida ejercita para mantenernos, para conservarnos, para promocionarnos, ¡para que seamos capaces de ver, de sentir, a través de los otros, ese amor Creador!; ese amor sin prejuicio; ese amor ¡regalado! que no pide nada a cambio.

    A través de los otros… descubrimos, por nuestras sensaciones de comunión, de atracción… y por las de otros hacia nosotros, que ese Misterioso afán enamorado es el producto representado de la Creación a través de ¡todos los seres!

    Y a menudo ocurre una controversia en el ser, a propósito de lo que intuye su vocación, su dedicación, su preparación, sus dones… y lo que hace, lo que expresa, lo que preparara, lo que protagoniza. Una dualidad en la que “le gustaría ser, quisiera ser…”, pero resulta que se comporta, actúa y siente de otra manera. Es producto de esa doble vertiente que inevitablemente surge como oposición, como clarificación.

    En un caso, la referencia es el Misterio, la Creación; en otro caso, la referencia es uno mismo o, para ser más exactos, lo que quieren que seamos, otros.

    Es semejante o similar a la contradicción entre los que suspiran, aspiran, proclaman y dicen sus ansias libertarias… y, a la vez, ante cualquier discusión, problema o infidelidad, recurren a las leyes.

    ¿Habrá algo más falso que una ley...?

    Si pregono el sentido libertario –y más aún si pregono el liberador- la ley es un fracaso; es un inductor –o es una inductora- de rebeldía.

    Las comunidades humanas producen y producen leyes incesante e incansablemente: para obligar, castigar, perseguir, observar, espiar, controlar… Y el ser humanizado –no el divinizado- queda convencido de la eficacia de la ley. Nunca mejor dicha la palabra: “con-vencido”. Sus ánimos liberadores se quedan… ¡en imposibles, en improbables, en impensables! –¡claro!-. Y así se convierte en un… en un pedazo de manipulación, que atiende a los poderes de turno; que luego modificarán y cambiarán esas leyes por otras, y todos nos prometerán seguridades.

    ¿Seguridades?

    En esa discusión entre lo humano de la egolatría, y lo Divino de nuestra referencia hacia el Misterio Creador, cada vez más vamos contemplando cómo el ser se aleja de su Principio. El ser asume más y más economía, de su vivir, aunque esto suponga estar en una cárcel: una cárcel de rendimientos, aprovechamientos, posesiones, querencias… Innumerables barrotes que no se ven, o sí se ven, pero compensan por un instante de… ¿placer? ¿Llega a eso?

    Es importante que, cuando el ser se encuentre… –por momentos, por tiempos, dependerá de cada ser- se encuentre referenciando en ese amor enamorado de Creación, liberado de sus apegos esclavistas, y dispuesto a compartir y a ¡atraerse hacia lo solidario!, es frecuente –importante, ya hemos dicho- pero es frecuente que, viendo a los que se referencian por su egolatría, idolatría, etc., se les vea como opositores, enemigos… Se incurre –cuando esto ocurre- en un defecto de soberbia.

    ¿O acaso no es más propio del que se referencia en lo Divino, contemplar, al que no lo hace, como también procedente de la misma estancia, también procedente de esa Creación Innombrable?

    ¿No será acaso, cuando surge esa “soberbia camuflada”, no será acaso que se nos pone de frente, delante, lo que no es adecuado, como si tentación fuera, para probarnos, para evaluarnos…?

    Sí; eso parece una cualidad muy humana, pero el origen de la vida no es la creación de “buenos” y “malos” –como nos han contado-, ni el transcurrir de la vida hasta la consumación de los tiempos, una guerra permanente hasta el triunfo final de “lo bueno”. No.

    El Misterio Creador no es cruel.

    Sin duda, es una Fuerza o una Expresión de Amor tan inconmensurable que, lo que aquí cotidianamente se maneja como amor, es una muestra ¡tan pequeña! que, a veces, cabe pensar que ¡ni lo es!

    Por ello, no caer en la trampa de ese dualismo que, aunque se decida el ser por esa versión de “idílico referente Creador”, esto no conlleve la inevitable controversia, confrontación… Porque, cuando es así, aunque sienta el ser que está en el sentido correcto, gravita sobre él el que “los otros”, “aquellos” o “estos”, no compartan esa visión; ¡le reclame!, al otro, protagonismo, importancia, ganancia, seguridad…

    Es cierto que, con mucha frecuencia, esa vivencia referenciada hacia lo desconocido genera actitudes petulantes, superiores o privilegiadas. ¿Acaso la Creación, con su grandeza, reclama una posición privilegiada?

    Se hace grande el ser cuando se descubre como expresión de lo Divino. No necesita voluntad ni propaganda ni apego, su ejercicio comprometido; lo hace, evidentemente, un “servidor”.

    Y ese servidor no está pendiente de la critica, la opinión, el ataque, la inquina de lo egolátrico. No. Lo escucha, lo ve, le duele, le apena…, pero su filiación a lo Creador-Creativo es decididamente… intocable.

    Consecuentemente, el que está en la vía de la liberación no huye, no se escapa, no reniega, no se aísla. Si lo hace, es que teme ser contagiado, luego no está verdaderamente liberado. Tiene sus dudas. Y las dudas son territorio de la egolatría y de la idolatría. Y más tarde o más temprano, se cae en las seguridades, el productivismo, la renta, la razón… Y eso podemos verlo en multitud de casos.

    Así que, cuando se está en ese caminar liberador, el aislamiento, la separación, no. No. el cuidado, la alerta, la alarma… para preservar. Pero no el aislamiento, no el privilegio, no el combate…

    Estamos en el vivir. En un vivir común que necesariamente comparte, necesariamente se unifica y se une, aunque se pelee y se distorsione.

    Y es precisamente en lo hedonista, en lo egoísta, donde mejor se puede testimoniar la vía liberadora; donde mejor reluce la Presencia Enamorada.

    No es el sano el que precisa cuidados. Es el enfermo el que necesita ayuda. Pero que, en los cuidados, no se caiga embaucado en la importancia personal, o no se caiga obligado por las demandas del necesitado.

    Que nuestro hacer y ejemplo sean una referencia para que, el que necesita, el que se duele, el que reclama, pueda adherirse a otra referencia que no sea su dolor, su preocupación o su chantaje continuado.

    ¡Ay! ¡Y cuántos sucumben a ese chantaje! ¡Y cuántos pierden el rumbo, por un servicio muy mal entendido!

    No interpretar el generoso afán de servicio, con la falta de rigor.

    La humanidad, en mayoría, piensa y siente que es la hacedora, la creadora, la propietaria de la vida. Y se ejercita como tal, y traza fronteras… inunda de leyes la convivencia… prohíbe y prohíbe bajo el martillo del poder y la violencia… Y se va gestando una humanidad temerosa, a la que se suele añadir además… –con frecuencia, en la vía liberadora, en la vía de sentirse heredero de ese Misterio- se suele añadir ¡el temor a Dios!, el temor de Dios, el temor de lo Divino, ¡el temor a lo Divino!

    ¿Temor?

    No.

    Ya se decía: la Creación Amorosa no es cruel. No es el temor lo que me incita a la bondad, a la verdad, a la sinceridad. No. Es justo el amor lo que me incita al compromiso, a la entrega, al servicio.

    Por tanto, nada he de temer sobre mi origen. Más bien he de cuidar el testimonio, y el estar, y el hacer. Y ante la ola de prueba o… diferencia con lo que se haga, no caer en la trampa de asustarse, amedrentarse o combatir.

    La vida es una complacencia Creadora, Misteriosa.

    El Sentido Orante, con su llamada, nos alimenta, nos nutre, nos advierte. Es ese sol que amanece. Es esa luna que oscurece. ¡Es ese aliento de respiro! ¡Es esa admiración de lo sentido!

    El suave amanecer nos suspira, con sus colores, la referencia Creadora. ¡Nos inspira, con sus sonidos, la creatividad en el ser! Nos hace liberados en la inmensidad del Universo, como si no existiéramos. Pero estamos… y somos.

    “No perderse en el viaje de las Eternidades”.

    El Sentido es claro.

    El amanecer –nacer por el amar- es permanente y continuado.

    ¡Allí nos llevan!

    ***

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    And the more the being is referenced with its Universal sense, with its belonging to the Mystery… the hand of Creation is more evident, and less interferes with the Creative processes; it becomes more an accomplice of a shared Creativity, harmonized, communal, consensual...

    Thus the error is not present.

    The error is generated to the extent that the being becomes 'exclusive', separated, divided, authorized and becomes egomaniac, and idolizes himself in his capabilities...

    In those positions the debate arises, the combat is inevitable; and dependence on punishment, dependence on prejudices, the dependence on the opinion of others… becomes a battle war is waged.

    Creation, from the instances of the Creator Mystery, constantly gives us options to perceive the care, the efforts that life exercises to maintain us, to keep us, to promote us, so that we are able to see, to feel, through others, that Creator love!; that love without prejudice, that love given! that asks nothing in return.

    Through the others… we discover, through our feelings of communion, of attraction… and by others towards us, that the Mysterious desire in love is the represented product of Creation through all beings!

    And often there is a controversy in the being, related to what his vocation, his dedication, his preparation, his gifts intuit... and what he does, what he expresses, what he prepares, what he leads. A duality in which he “would like to be…”, but it turns out that he behaves, acts and feels differently. It is the product of that double side that, inevitably, emerges as opposition, as clarification.

    In one case the reference is the Mystery, the Creation; in another case, the reference is oneself, or to be more precise, what others want us to be.

    It is similar to the contradiction between those who sigh, aspire, proclaim and talk about their libertarian yearnings… and at the same time, before any discussion, problem or infidelity, they appeal to the laws.

    Will there be anything more false than a law?

    If I preach the libertarian sense -and even more the liberator one- the law is a failure; it is an inducer of rebellion.

    Human communities produce and produce laws incessantly, tirelessly: to force, punish, persecute, observe, spy, control... And the humanized being -not the deified one- is convinced of the efficacy of the law. Never better said the word: "convinced” (conquered). Their liberating moods remain like... impossible, unlikely, unthinkable! –of course!-. And so it becomes a... a piece of manipulation, which attends to the powers of the moment; that they will later be modified, those laws will be changed for others, and they will all promise us securities.

    Securities?

    In this discussion between the human of the ego, and our Divine reference to the Creator Mystery, each time we are contemplating how the being moves away from its Origin. The being assumes more and more economy of its living, although this involves being in a jail: a jail of performance, exploitations, possessions, desires... Countless bars that are not seen, or they are seen but it compensates for a moment of... pleasure? Does it come to that?

             It is important that when the being is… -by moments, by times, it will depend on each being- he is referenced in that love, in love with Creation, freed from his slave-attachments, and ready to share and attracted to solidarity!, it is frequent -important, we have already said- but it is frequent that, when we see those who are referenced by their egomania, idolatry, etc., they are seen as opponents, enemies... -when this happens- it is a defect of arrogance.

    Because isn’t it more appropriate from the one that is referenced in the Divine, to contemplate the one who is not, as also coming from the same place, also coming from that Unnameable Creation?

    Will it not be, perhaps, when that “camouflaged arrogance" arises, will it not be perhaps that we are confronted, put in front of us, what is not suitable as… temptation, as if temptation were to prove us, to evaluate us…?

    Yes; that seems a very human quality, but, the origin of life is not the creation of "good" and "bad", -as we have been told- nor the passing of life, until the consummation of time, is a permanent war until the final triumph of the "good". No.

    The Creator Mystery is not cruel.

    Undoubtedly, it is a Force or an Expression of Love so immeasurable that, what is handled here daily as love, is a sample so small!, that sometimes, it is possible to think that it is not so!

    For this reason, do not fall into the trap of that dualism that, even if the being decides that version of "idyllic Creator reference” that does not entail the inevitable controversy, confrontation... Because when it is like that, even if you feel you are in the right way, it gravitates over you, that the "others", "those" or "these" do not share that vision; claiming to other! prominence, importance, profit, security...

    It is true that, very often, this experience referenced towards the unknown, generates pedantic, superior or privileged attitudes. Does Creation with its greatness claim a privileged position?

    The being becomes great when it is discovered as an expression of the Divine. Its committed exercise does not need will or propaganda or attachment; it makes him, evidently, a “server”.

    And that server is not concerned about the criticism, the opinion, the attack, the injustice of the egomania, No. He hears it, he sees it, it hurts him, it grieves him…, but his affiliation to the Creative-Creator is decidedly... untouchable.

    Consequently, the one who is on the path of liberation, does not run away, does not escape, does not deny, does not isolate himself. If he does, he is afraid of being infected, so he is not truly liberated. He has his own doubts. And doubts are the territory of egotism and idolatry. And sooner or later, one falls into the securities, into profit, reason... And we can see that in many cases.

    So when you are in that liberating walk, the isolation, the separation, no ... No. Yes to care, yes to alert, yes to alarm… to preserve. But not isolation, not privilege, not combat...

    We are in the living. In a common life that necessarily shares, necessarily is unified and united, even if it is fought and is distorted.

    And it is exactly in the hedonistic, in the selfish, where the liberating path can best be witnessed; where the Loving Presence shines better.

    It is not the healthy one who needs care. It is the sick one who needs help. But in the care, do not fall into the personal importance, or do not fall bound by the demands of the needy.

    Our doing and example should be a reference so that, the one who needs, the one hurt, the one that claims, can adhere to another reference that is not his pain, his worry, or his continued blackmail.

    Oh! And how many people succumb to that blackmail! And how many lose their way because of a very poorly understood service!

    Do not interpret the generous desire for service, with the lack of rigor.

    The majority of humanity thinks and feels that it is the maker, the creator, the owner of life. And it exercises as such, and it draws borders… floods with laws the coexistence… prohibits and prohibits under the hammer of power and violence… And a fearful humanity is brewing, to which it is often added… -often in the liberating way, in the way of feeling heir of that Mystery- he usually adds the fear of God!, the fear of the Divine!

    Fear?

    No.

    It was already said: the Loving Creation is not cruel. It is not fear what incites me to kindness, to truth, to sincerity. No. It is precisely love what inspires me to commitment, to dedication, to service.

    Therefore, I have nothing to fear about my origin. Rather I have to take care of the testimony, and being, and doing. And before the test wave or... difference with what is done, do not fall into the trap of being frightened, intimidated or fight.

    Life is a Creative, Mysterious complaisance.

    The Prayerful Sense, with its call, feeds us, nourishes us, warns us. It is that sun that dawns. It is that moon that darkens. It is that breath of breath! It is that admiration of feeling!

    The soft dawn sighs us with its colours, the Creator reference. It inspires us with its sounds, the creativity in the being! It makes us liberated in the immensity of the Universe, as if we did not exist. But we are...

    “Do not get lost in the journey of the Eternities”.

    The Sense is clear.

    The dawn -to be born by loving- is permanent and continuous.

    There they take us!

    ***

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PALVE

Meie palved ei kuulu ühegi religiooni alla. Usume, et Palve võib olla Vabastav ja Tervendav vahend. Ja tema viitepunktiks on Looming, erinevad Jõud, mis hingestavad meid, nimetamata ühte- või teistmoodi. Usk, et Palve on meie jaoks hädavajalik element, viis meid ainult palvele pühendatud ruumi-: „Valguse Heli Maja“- loomisele, mis asub Baskimaal, Vizcayas, talumaja ruumes. Seal viiakse läbi palvekohtumisi ja tagasitõmbumise päevi.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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