Ante el bucle mental desolador, descubrir las GRACIAS que nos dan

 

El dicho decía… y dice: “Nunca llueve a gusto de todos”; aunque en el consciente racional se sepa que es necesario que llueva, puesto que la lluvia nos trae el agua que precisamos. Pero la consciencia, y su desarrollo individual, hace que… en el sentir de la misma –de la consciencia- cuando llueve, éste dice que es demasiado poco, el otro dice que es mucho, el otro dice que es gota gorda, el otro dice que es gota fina…

Esto ¿qué significa en lo convivencial? Que antes de que el otro piense, yo le respondo. Y antes de que el otro sepa lo que debe saber, yo quiero saberlo. 

¡Qué bárbaro!... 

De ahí que se establezcan controversias a una velocidad pasmosa.

Esa pérdida de corporación, de solidaridad, de un “estar común”… secuestra al ser hacia un “todoísmo”. ¿Qué es un “todoísmo”? Pues querer abarcarlo todo, tenerlo todo… No “todo” como “el Todo”. ¡No! El “todo” de todos. 

Claro, esto no es posible, y en la medida en que se vive que no es posible, hay un cierto desencanto en el estar, en el convivir; una cierta predisposición, casi al borde de los labios y de la palabra, para… para saltar, para…

El Sentido Orante nos dice, con esta introducción, que debemos recuperar la flexibilidad de nuestra consciencia; debemos ser más amplificados, sin pretender poseer, controlar, dominar, saber… 

El estar cotidiano que no duda, que no recela del de al lado. Que, de entrada, se asume y se flexibiliza lo cognitivo, según necesidad. Pero una necesidad que no exige, que no impone.

La inquisitiva presencia de la inquisidora consciencia que se siente poseída por la verdad… no es un buen “recaudo”; no es cierta.

Así que, en esas posiciones, es factible estar casi permanentemente disgustado con cualquier cosa: con la piedra del camino, con la posición de la acera, con el color del amanecer, con…“He preguntado hoy, en punto, y no me han contestado antes del punto”. En el fondo, una exigencia desmesurada… de pedir y exigir y demandar que llueva a mi gusto, o que el mundo se pliegue a mi necesidad.

Y así, las envidias y los agravios comparativos: ¿Por qué a éste, esto, y a mí no? ¿Por qué ante la demanda de aquél, sí, y la demanda de mí, no? 

Es un arrollador bucle mental ¡desolador! ¡Bucle mental desolador!

Si advertimos que cada despertar es un amanecer dotado de ¡gracias!...

Si nos referenciamos en esas gracias… 

¡Y no nos referenciamos en las desgracias!... sino en las gracias de recuperar la consciencia de respirar, de ver, de oír…

Pero ¡no! Las referencias en las que orantemente hemos estado, se rebajan, se rebajan, se rebajan… hasta quejarse porque el cepillo de los dientes no era el apropiado esa mañana, y alguien tenía que haberlo repuesto y no lo ha hecho… o yo mismo no lo repuse y me repudio ¡Vaya forma de empezar el día!: convertido en un cepillo de dientes. 

¡Claro! ¡Si la referencia es ésa!, ¡si la referencia cognitiva es ese bucle endopersonal, endogámico, endomórfico!… –¡qué palabrotas!-... ¡difícil es despegar para ver algo de luz!, de sonrisa, de alegría, de broma, de proyecto, de…

Una estructura redondeada, achatada por los polos, de quinientos noventa millones de kilómetros cuadrados, está bajo nuestros pies. ¡Y gira!… ¡y se desplaza!… ¡Y nos da la gracia de que no nos podamos caer!...

Y no es cuestión de pensar ¡en grande, y a lo grande!, no, es cuestión de evidencias. Y cuando desde esas evidencias astronómicas, y de otro nivel: de GRACIAS, son tan copiosas, tan ¡enormes!, cuando llegamos al detalle de la palabra, del despertar, del empezar… cuando llegamos ahí, no podemos perder el hilo grandioso de la vida. ¡Por favor!

En la Llamada Orante, se nos invita a sintonizarnos con las vibraciones del Misterio Creador.

En nuestra posición de consciencia, nuestra vibración es de ruego.

Un ruego que representa la humildad y la sumisión ante el Misterio Creador, y además, un ruego que supone… una disposición… complaciente.

No es… de materia comprensible, la relación entre el Misterio Creador y las criaturas vivas. Cualquier intento de comprensión, de entendimiento, de razón, de lógica, está abocado a… no solamente al fracaso, sino a la disidencia entre dientes, nerviosa y ansiosa.

Si, por el contrario, la actitud de consciencia referencial hacia esa vibración de Misterio, hacia esa sintonía, se hace sin ánimo de entender, pero con ánimo de sentir… encontraremos multitud de sentires salpicados en cada día, que configuran… un cuadro, sin límites…, de interpretación, de guía.

Similar a la toquilla que envuelve a la criatura para darle esa suave ternura de calor.

¡Ayyyy!... Porque si sentimos el inicio del bamboleo de las alas de la mariposa… nuestro aliento de vida se llenará de propuestas, sugerencias, plenitudes… y de suaves consciencias que reconocen nuestra fragilidad.

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La Oración que realizamos es una Oración que no está circunscrita a ninguna religión. Creemos que la Oración puede ser un instrumento Liberador y Sanador. Y tiene como referencia a la Creación, a las diferentes Fuerzas que nos animan sin entrar en ponerle un nombre u otro. La creencia de que la Oración es un elemento indispensable para nosotros, nos llevó a crear un espacio dedicado exclusivamente a la oración: “La Casa del Sonido de la Luz”, un lugar situado en el País Vasco , en Vizcaya, en la estructura de un caserío. Allí se realizan encuentros orantes y jornadas de retiro.

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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