LEMA ORANTE

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    Pronto… pronto, con la consciencia de llegar, de ganar, de tener… el ser se hace insaciable.

    Pronto se cansa de hacer, y muy pronto… comienza a “intentarlo todo”. Y muy pronto “intenta” hacerlo todo. Y en cada intento recoge una fracción o un gran fracaso; porque en el intento está la reserva de “algo”, por si acaso falla lo que se debería sentir que se debe hacer, pero se siente a medias. 

    Pronto, pronto, las medias tintas no empapan el plumín, y pronto se deja de escribir, pronto se deja de redactar lo significativo, lo imprevisto.

    ¡Ay! ¡Qué pronto!, qué pronto se peca, y se arrepiente el ser. ¡Tan pronto, tan pronto!, que, lo que ayer era una agonía, pronto hoy se convierte en un reverdecer.

    ¡Ay! ¡Qué pronto!, qué rápido se volverá a caer… y qué pronto se sentirá el consumo consumido. Qué pronto se consume el combustible.

    ¡Qué pronto!, la leña que había para calentar el invierno se ha agotado, y el frío hace mella en la fantasía, en la ilusión, en la esperanza.

    ¡Ay! ¡Qué pronto, qué pronto el aburrido momento llega, y a menudo acompañado por el prejuicio, la rabia o la pelea!

    ¡Qué pronto el desafío se emplea para recuperar valía!

    ¡Qué pronto se deja de esperar! Tan pronto que… no se espera. El desespero campea y genera grandes vías. Es como un nuevo combustible que va desplazando la Fe. Y se va engrandeciendo como un caballo veloz, ¡puntero!, pero que remata mal los metros finales.

    ¡Qué pronto!... qué pronto se juzga y qué pronto se teme.

    Qué pronto el temor se hace alianza con el desespero, y qué pronto se renuncia a los afanes, a los compromisos, a los proyectos.

    Lo inestable se hace pronto. El “pronto” se hace duda. La duda se hace indecisión. La indecisión se hace… inquieta estancia. 

    El temblor siempre amenaza. 

    La consciencia, insegura, ¡atenaza! ¡Ay!, ¡qué pronto!... 

    Cuando está empezando a suspirar la primavera, ¡ay!, qué pronto se deja de recordar que vendrá certera.

    ¡Ay! ¿Será… será que fue pronto, fue muy pronto… la llegada de nuestros seres, como muestra de nuestras procedencias…?

    ¿Será que nos adelantamos, y la estancia no estaba presta? 

    ¿O bien, todo estaba dispuesto y... ¡buffff!, nos resultó demasiada labor, ardua e intensa? Así que, pronto, el desespero y la huida se hicieron carácter común.

    Pronto, sin tiempo, corrían los acontecimientos… y apenas si quedaban recuerdos.

    Así que era fácil –y es fácil- repetir el mismo error, puesto que ya… ya pasó, ya ocurrió, pero no se tuvo consciencia de ello. Y como un disco rayado vuelve a decir lo mismo. ¡Ay!, el surco no parece estar dispuesto a permitir que la aguja haga otro recorrido. Se hace un surco de tenaza, de agarre. No sabe que el puerto está para el amarre momentáneo, y que el sentido del barco es navegar, hacerse fértil en el mar, fecundarse en el AMAR, hacerse A-L-A-MAR… sin tiempo.

    Porque si el “pronto” nos acompaña, pronto volveremos a puerto; cualquier nube, cualquier viento, cualquier ola… o cualquier color, nos atenazará como presa, y pronto se hará presente como una entidad.

    ¡Ay! Qué pronto –dice el amado- has olvidado mi mirada.

    ¡Ay!, qué pronto, con lo que te amaba y te amo, has perdido mi referencia.

    ¡Ay, qué pronto!... aquella caricia y aquel beso sorprendente se te han olvidado.

    ¡Ay!, qué pronto has elegido lo fácil y lo consumido.

    ¡Ay, qué pronto!, cuando sentías que amabas, has roto el sortilegio, en aras de libertades… que luego resultaron ser esclavitudes de miedos.

    ¡Ay!, qué pronto, cuando aún no se había iniciado una aventura, cuando se habían cortado casi todas las opciones, ¡ay!, qué pronto surgieron nuevas pretensiones.

    Y los alientos se enfriaron. 

    ¡Qué pronto!...

    ¡Cuando resulta que somos seres de aliento!, de templada impronta. Cuando resulta que somos –¡ahhhhh!-… vahos de bruma que nos envolvemos en la penumbra para que el sol nos derrita. 

    ¡Ay!... ¡ay!, ¡qué pronto el ser se cansa, ¡se cae!... y pide ser levantado, cuando sabe que tiene opciones de levantarse! Pero –¡ay!- qué pronto se da cuenta de que su lástima –“su lástima”- es rentable, y es mejor que te levanten. El uno se sentirá importante por lo que ha hecho, y el otro se sentirá indolente por lo conseguido. ¡Fraude!

    Si apenas, ¡si apenas!… –como resuena en el ambiente- si apenas te he conocido, si apenas me has visto, y ya –¡qué pronto!- me huyes.

    Parece o pareciera que las impresiones ¡de nada sirvieron!; que los sorprendentes momentos poco intensos fueron.

    Pronto, ¡pronto!, seguir se hace… –¡ufff!- ¡una hazaña!

    Pronto, muy pronto, continuar con efervescencia se hace ¡imposible!

    Y en todo este carrusel de “prontos”, el ser navega sin rumbo, mientras la oración sigue su suave susurro… como sin asustar, pero advirtiendo; como sin reclamar, pero avisando; como sin castigar, pero... anunciando el peligro.

    ¡Ay! ¡Qué pronto!, en los “hoys” de los “hoys”, se pierde y se vuelve a perder, mientras las ansias de ganar impulsan.

    Se quiere alcanzar, por una parte. Se quiere… ¡Tanto se quiere y tan poco se ama!… que se quiere y se quiere, y cada logro del querer pronto cansa, pronto ¡aburre!

    ¿Tan difícil…? ¿Tan difícil se hace aceptar el consuelo y el vaivén de lo Eterno, que queremos hacerlo limitado, manejable, manipulable, y propietarios ser, de ello?

    ¿Tan imposible se hace asumir nuestra pequeñez, que pronto llega el reclamo… –¡pronto!- por no ser el mejor, por no ser el sobresaliente, por no ser el que manda, por no ser el digno heredero, por no tener la batuta del mando? ¡Ay!, ¡qué pronto!

    ¡Qué pronto se jubila a lo Eterno! ¡Qué pronto se le manda a la residencia de los olvidados! ¡Ay! ¡Qué pronto el humano encierra a la locura! ¡Ay, qué pronto la somete a una cura que no tiene escape!

    Ni siquiera se le da la opción de que huya. 

    ¡Ay! Qué pronto, qué pronto las estrellas ya no están. Qué pronto, sólo existen ladrillos.

    ¡Ay! Qué pronto lo íntimo se hace tan público, que cualquiera puede opinar, cualquiera puede quitar, cualquiera puede tocar, ¡cualquiera puede abrazar!... 

    ¡Unos “cualquieras”! Así se hace la humanidad.

    Pronto.

    ¿Es que acaso… es que acaso la Creación complaciente hizo “cualquiera”? ¿No se esmeró, ciertamente, en el diseño de cada uno, para que cada ser fuera –y es- ¡impecable!? ¿Cómo es que, ahora, cualquiera hace uso de su veto…? Y veta cualquier imprevisto, veta cualquier sorpresa, veta cualquier sugerencia, porque está tan seguro de lo suyo, ¡es tan propietario de su cuerpo!…

    ¡Qué pronto!...

    ¡Qué pronto se crea el panteón de los dioses!: 

    “Aquí yacen…–reza el epitafio- aquí yacen los dioses; aquellos que crearon expectativas, aquellos que iluminaron fantasías, aquellos que inspiraron las historias. 

    Aquí yacen, ¡con lápidas fuertes!, por si acaso existieran... Aquí yacen con lápidas fuertes, por si acaso existieran, los misterios y las increíbles realidades de ¡Amor!...”

    Bien seguras están enterradas, porque es más fácil vivir de grano en grano, de experiencia en experiencia, de frustración en frustración, para hacerse a sí mismo una historia importante, para decirse que conozco de todo, para probar ¡lo que ya se probó tantas veces, y tantas veces mal salió! 

    ¡Qué afán por conocer el mal! ¡Qué afán por conocer la tragedia! ¡Qué afán por conocer el deterioro!

    ¡Y si se tuvieran los recursos para “luego”! Pero no. Pronto el ser descubre que no los tiene.

    .- ¡Ay!, ¡el gran panteón! El gran panteón de los aconteceres que susurraron inventos, que ¡gestaron milagros!… 

    .- ¿Milagros? 

    .- ¡Sí! ¡Milagros!… 

    .- ¡Ah!, sí. Ahí, ahí yacen. Al fondo, a la izquierda, está el panteón de los milagros. Los enterramos hace tiempo. Ahora, en su lugar hemos elegido la puesta en marcha de un edificio inteligente.

    No. No se entendían los milagros; porque iban acompañados de tanto Amor, que resultaba… –¡ufff!- ¡inmanejable! ¡Eso: inmanejable!

    Pronto llegaron los silencios; pero no esos de la espera, de la fe certera. ¡No! Eran silencios de ausencia, silencios de olvidos; tan solo recuerdos apresurados e inmediatos de lo que se necesita en ese momento.

    Parece desoírse el rumor del amanecer. 

    Parece desoírse el milagro de cada día.

    Parece… no darse cuenta de las sorpresas que nos inundan por cada rincón.

    ¡Ay!... Nos dieron manos de caricias; nos dieron pies de peregrinos; nos dieron sentidos vacíos, para que los llenáramos de… ¡fantasías! 

    Nos dieron ritmo. ¡Nos llenaron de curiosidad!… para que nos sintiéramos siempre atraídos por el Amor que nos creó.

    Nos dan y nos dieron tanto, que resulta… ¡resulta escalofrío el percibir que pareciera ya gastado!, pareciera ya ¡hundido!… Hundido, no se sabe dónde.

    ¡Ay! Está presta, sí, está presta… –como los brazos de Shiva- están prestas las manos de la Providencia. Están dispuestos, los soles de la Creación, a iluminarnos. Están prestos y dispuestos los mejores y últimos milagros, ¡estos de… de fin de temporada y de nueva Creación!

    ¡Ay! ¡Más que adornos! Adornos, aderezos y guirnaldas reclaman nuestra atención para que esta vez, ¡pronto!, dejemos esa prontitud de consumo consumido, y pronto subamos… a la fe de la flecha… que no se dispara; que la llevan.

    Pronto –sí, pronto- es preciso el compromiso “engranado”, de engranaje exacto de minutos, segundos… –¡como si el tiempo existiera!-. ¡Ay!, ¡ay!... Aunque sea por la nostalgia que ya se puede sentir al presentir que ya no estuviera… que ya no estuviera esa disposición, esa ofrenda que hace la Creación a la vida, cada día.

    ¡Aprendamos!, ¡aprendamos de ese “pronto”!, para que pronto sea el decisivo salto hacia lo Infinito, hacia la promesa de Vida Eterna.

    Pronto, ¡pronto!, preparemos nuestros mejores trajes; pongamos a flote nuestras mejores ideas. ¡Pronto, pronto, pronto!... Como si pasara “el gran tren de la ilusión”, el que nos enamora cada día, y… ¡No vaya a ser que lo pierda! ¡No vaya a ser que se vaya sin mí!...

    Pronto.

    ¡Pronto!, ¡pronto!, atiende a las súplicas del Misterio Creador. ¡Atiende a las opciones y oportunidades que te brinda! ¡Atiende… pronto! No te dejes llevar por la marea de tu posesión. ¡No te dejes llevar por la arrogancia de tu postura! Puede pesar ¡tanto!... que no seas capaz de levantarte, y menos aún de volar.

    ¡Vamos!, ¡vamos!, que la innovación reclama tu presencia. Eres imprescindible y necesario.

    ¡Los caducos agoreros dijeron que nadie era imprescindible y necesario! “Caducos agoreros”: los que asistieron al entierro de los dioses. Pero tú sabes que eres imprescindible, sabes que eres necesario. Acude entonces a la llamada del tren que anuncia su presencia, del tren que… que silba como si se fuera.

    ¡Pronto acude!, pronto acude a tu sitio. Tienes tu reserva. ¡No la pierdas!

    No la pierdas.

    Pronto está por seguir… ¡pronto está por seguir… el tren!

    “Pronto”.

    ***

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    Soon... soon, with the consciousness of arriving, of winning, of having... the being becomes insatiable.

    Soon one gets tired of doing, and very soon... one starts to "try everything". And very soon one "tries" doing everything. And in each attempt it gathers a fraction or a great failure; because in the attempt is the reserve of "something", just in case it fails what should be felt to be done, but one feels half-hearted.

    Soon, soon, half measures do not soak the nib, and soon one stops writing, soon you stop writing the significant, the unforeseen.

    Oh! How soon, how soon one sins, and the being repents. So soon, so soon!, that, what yesterday was an agony, soon today becomes to life again.

    Oh! How soon!, how fast it will fall again... and how soon consumed consumption will be felt. How soon the fuel is consumed.

    How soon!, the wood that was used to heat up the winter has been consumed, and the cold makes a dent in fantasy, in dreams, in hope.

    Oh! How soon!, how soon the boring moment arrives, and often accompanied by prejudice, anger or quarrelling.

    How soon the challenge is used to recover value!

    How soon one stops waiting! As soon as... one doesn’t wait. Despair goes on and creates great ways. It is like a new fuel that is displacing Faith. And it is enlarging like a fast top horse, at the head of the race!, but badly ends the final of the race.

    How soon!... How soon one judges and how soon one fears.

    How soon the fear becomes an alliance with despair, and how soon one gives up eagerness, commitments, projects.

    The unstable is done soon. The "soon" becomes doubt. Doubt becomes indecision. Indecision becomes... restless stay.

    The tremor always threatens.

    Consciousness, insecure, grips! Oh, how soon!...

    When spring begins to sigh, oh!, how soon one stops remembering that it will arrive accurately. 

    Oh! Could it be... could it be that it was too soon, was it very soon... the arrival of our beings, as a sample of our origins…?

    Could it be that we went ahead, and the room was not ready?

    Or, everything was ready and... buffff!, it was too much work, arduous and intense? So, soon, despair and flight became common character.

    Soon, without time, events ran... and there were hardly any memories.

    So it was easy –and it's easy- to repeat the same mistake, since... it already took place, it already happened, but there was no awareness of it. And like a scratched record one says the same thing again. Alas!, the groove does not seem to be willing to allow the needle to take another route. A pincer groove is made. He does not know that the port is for the momentary mooring, and the meaning of the ship is to navigate, to become fertile in the sea, to fertilize in LOVING, and sailing to the sea of love… without time.

    Because if the "soon" accompanies us, we will soon return to port; any cloud, any wind, any wave... or any colour, will grip us like prey, and soon it will be present as an entity.

     Oh! How soon –says the beloved- you have forgotten my gaze.

    Oh!, how soon, I loved you and I love you so much, and you have lost my reference.

    Oh, how soon!... that caress and that surprising kiss you have forgotten. 

    Oh!, how soon you have chosen the easy way and the consumed.

    Oh, how soon!, when you felt that you loved, you have broken the spell, for the sake of liberties..., which later turned out to be slaveries of fears.

    Oh!, how soon, when an adventure had not yet begun, when almost all the options had been cut, oh!, how soon new pretensions arose.

    And the breaths cooled down.

    How soon!...

    When it turns out that we are beings of breath!, of temperate mark. When it turns out that we are –ahhhhh!-... mists of haze that surround us in the gloom so the sun does not melt us.

    Ay!... oh!, how soon the being gets tired, falls!... and asks to be lifted, when he knows he has options to get up! But –ay!- how soon he realizes that his pity –“his pity”- is profitable, and it is better to be lifted.  One will feel important for what he has done, and the other one will feel indolent for what he has achieved. Fraud!

    If barely, if barely!... –as it resonates in the environment- if I have barely met you, if you have barely seen me, and already now –how soon!- you run away from me.

    It seems or it would seem that impressions were useless!; that the surprisingly moments were not very intense.

    Soon, soon!,  to continue  becomes... –ufff- a feat!

    Soon, very soon, continuing with effervescence becomes impossible!

    And in all this carousel of "soons", the being sails rudderless, while the prayer follows its soft whisper... without frightening, but warning; without claiming, but advising; without punishing, but... announcing the danger.

    Oh! How soon!, in "todays" of "todays", one loses and loses again, while the desire of wining drives.

    One wants to achieve, on one hand. One wants… So much we want and so little we love... that we want and want, and every achievement of wanting soon tires, soon bores!

    Is it so hard…? Is it so difficult to accept the comfort and the sway of the Eternal, that we want to make it limited, manageable, easy manipulated, and be owners of it?

    Is it so impossible to assume our smallness that soon comes the claim... –soon!- for not being the best, for not being the most outstanding, for not being the boss, for not being the worthy heir, for not having the baton of command? Oh!, how soon!

    How soon one retires the Eternal! How soon He is sent to the residence of the forgotten! Oh! How soon the human encloses madness! Oh, how soon it subjected to a cure that has no escape!

    It is not even given the option to flee away.

    Oh! How soon, how soon the stars are gone. How soon, there are only bricks left.

    Oh! How soon the intimate becomes so public, that anybody can give one’s opinions, anyone can take away, anyone can touch, and anyone can embrace!...

    Some "nobodies"! This is how humanity is made.

    Soon.

    Is it perhaps... that the complaisant Creation did "anybody"? Did he not take great care in the design of each one, so that each being was –and is- impeccable!? How is it that, now, anyone makes use of one’s veto?... And vetoes any unforeseen action, vetoes any surprise, vetoes any suggestion, because it is so certain of its own, it is so owner of its body!...

    Soon!...

    How soon the pantheon of the gods is created!:

    "Here lie...–the epitaph says-the gods lie here; those that created expectations, those that illuminated fantasies, those that inspired the stories.

    Here they lie, under strong tombstones!, just in case they existed... Here lie under strong tombstones, just in case they exist, the mysteries and the incredible realities of Love!... ".

    Well secure, they are buried, because it is easier to live from grain to grain, from experience to experience, from frustration to frustration, to make of oneself an important story, to say that I know about everything, to prove what has already been proven so many times, and so many times it went wrong!

    What an eagerness to know evil! What an eagerness to know the tragedy! What eagerness to know deterioration.

     And if at least resources were available for "later"! But no. Soon the being discovers that he does not have them.

    .- Oh, the great pantheon! The great pantheon of the events that whispered inventions, that created miracles!...

    .- Miracles?

    .- Yes! Miracles!...

     .- Oh yeah. There, there they lie. In the background, on the left, is the pantheon of miracles. We buried them a long time ago. Now, in its place we have chosen to start-up a smart building.

    No. Miracles were not understood; because they were accompanied by so much Love, that it was... –uff!- unmanageable! Yes: unmanageable!

     Soon the silences arrived; but not those of waiting, of accurate faith. No! They were silences of absence, silences of forgetfulness; only hasty and prompt memories of what is needed in that moment.

    The murmur of dawn seems to not be heard.

    The miracle of every day seems to not be heard.

    It seems... not to notice the surprises that flood us in every corner.

    Oh!... They gave us hands of caresses; they gave us the feet of pilgrims; they gave us empty senses, for us to fill them up with... fantasies!

    They gave us rhythm. They filled us up with curiosity!... for us to always feel attracted by the Love that created us.

    They give us and they gave us so much, that it is overwhelming...  to perceive it already spent, it seems already sunk!... Sunken, we do not know where.

    Oh! It is ready, yes, it is ready... –like the arms of Shiva- the hands of Providence are ready. The suns of Creation are prepared, to enlighten us. They are ready and willing the best and last miracles, these of... the end of season and new Creation!

    Oh! More than ornaments! Ornaments, garnishes and garlands demand our attention so that this time, soon!, we stop that  prompt consumed consumption, and soonwe’ll rise... to the faith of the arrow... that does not fire;  that it is taken.

    Soon –yes, soon- the "geared" commitment is required, precisely geared to minutes, seconds... –as if time existed!-. Oh, oh!... Even if it's because of nostalgia that can be felt when one senses that it is not there anymore... that the disposition was no longer there, that offering that Creation makes to life, every day.

    Let's learn! Let's learn from that "soon"!, so that it will soon be the decisive leap towards the Infinite, towards the promise of Eternal Life.

    Soon, soon!, we will prepare our best suits; let's put afloat our best ideas. Soon, soon, soon!... As if "the great train of illusion" was passing, the one that makes us fall in love every day, and... Let it not be that I miss it! Let it not be that it goes without me!...

    Soon.

    Soon!, soon!, attend to the pleas of the Creator Mystery. Listen to the options and opportunities it offers you! Attend... soon! Do not let yourself be carried away by the tide of your possession. Do not let yourself be carried away by the arrogance of your position! It can weigh so much!... that you are not able to get up, and even less to fly.

    Come on!, come on!, innovation claims your presence. You are essential and necessary. 

    The out-dated soothsayers said that nobody was essential and necessary! "The out-dated soothsayers": those who attended the burial of the gods. But you know that you are indispensable, you know that you are necessary. Then go to the train call announcing its presence, the train that... whistles as if it were leaving.

    Soon come!, soon come to your place. You have your reservation. Do not miss it!

    Do not miss it.

    Soon it is caring on... soon it continues... the train!

    "Soon".

    ***

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  •  

    Es tiempo habitual de promesas. También es inevitable tiempo de reflexión, de quietud, de revisión, de evaluación…

    Un ritmo culmina, y se va gestando la manifestación de otro.

    Y el Sentido Orante nos llama hacia el descubrir de cada uno; esas promesas que, en la sinceridad del ser, son necesarias para cada uno y, a la vez, muy necesarias para el entorno, que a veces se puede precisar, pero otras veces no.

    Cada cual es protagonista anónimo de multitud de respuestas anónimas que captan nuestras variables, nuestras actitudes, posiciones, dicciones…

    Y ese escuchar anónimo es semejante a cada uno de nosotros, que a su vez emite sus promesas.

    Todo un mundo de burbujas. Algunas se juntan con otras y hacen burbujas grandes. Otras… apenas se manifiestan y se diluyen; no prosperan.

    Cierto es que también es habitual la multitud de promesas… –que, en definitiva, son encargos antiguos o no cumplidos, o deberes no atendidos- que precipitadamente buscan auxilio en el nuevo ritmo. Pero, ¡ojo!, el nuevo ritmo trae sus nuevas demandas.

    ¿Y qué se va a hacer? ¿Se puede con todo? ¿Con las nuevas innovaciones, y con las esperanzas, ilusiones, fantasías… no cumplidas?

    Y sucede a menudo que se mezcla lo pendiente, con lo imperioso de cada día, del nuevo amanecer, y el ser se tambalea por momentos porque… a veces se siente rémora, y otras, entusiasta de lo nuevo por hacer.

    La sugerencia orante es que vayamos lo más ligeros posible: sin rémoras del pasado; sin la carga de caducidades. 

    ¡Claro! Cierto es que, también en estos días, el ser se precipita y quiere resolver lo que no se hizo cada día.

    ¡No! No es el precipicio la mejor forma de descender… Y sí es posible recogerse en lo transcurrido, lo que en recuerdo vivo permanezca, y de todo ello rescatar una posición ‘de-bida’: de “lo que se debe”… y “lo que es vida”; y que seguramente será… –si se hace afán en ello- será una actitud, una palabra, un cambio de costumbre, una posibilidad de certeza de que se va a realizar. Y una… –desde el Sentido Orante- una serena calma y ¡apasionado afán!... de que no nos van a echar en cuenta esto, aquello o lo otro, si hemos recogido todo en una pequeña… –todo es pequeño- en una pequeña respuesta.

    La confianza en lo Creador nos hace posibilitantes, nos hace confiar en ese Misterio. Y con esa pequeña-gran-resolución de todo lo pendiente, en una posición, podemos ya atrevernos a sugerir promesas bajo… –en este caso- bajo el auxilio, la ayuda, el cuidado Creador, en torno a innovar y poner en marcha esas innovaciones.

    Pero si vamos cargados con lo pendiente, y no llevamos una ligereza suficiente, serán promesas baldías que no… que no dan respuesta a lo que se nos pide.

    Habitamos en un Universo desconocido. Apenas si balbuceamos algo de luz visible, escasa… en un lugar sin referencia del Universo; que se expande…; que parece alejarse, y a la vez parece acercarse a lo Infinito, si es que se puede uno acercar a lo Infinito.

    Y en ese estar, nunca estamos en el mismo sitio. Y, además, siempre se está innovando, porque nuevos espacios se crean cada vez que el Universo se expande, que es permanentemente. Y ahí estamos. ¡Tenemos que aspirar a sentir que ahí estamos!... y buscar los vehículos de aquí… que nos posibiliten sentirnos “Universo”.

    Si tenemos esa aspiración presente como caldo de cultivo, la innovación se hará frecuente. Sí, porque inevitablemente nos mueven, nos desplazan, nos colocan en otro sitio, “camino de”. Si de ello somos conscientes, evidentemente… no nos queda más remedio que innovar. ¡Y ni siquiera voluntariamente!, si se está en esa frecuencia de Universo. Luego le pondremos la voluntad y los utensilios para ponerlo en marcha. ¡Claro!

    Así es como podemos entender que la Creación está con un diseño de propuestas, para promover esas novedades…, esas improvisaciones…, esas sanaciones de locura…

    Ese innovar que no desdeña la textura de la experiencia de lo vivido, de lo sentido, de lo descubierto, sino que lo recoge todo y lo presenta… ¡nuevo! No recicla; no. Regenera, ¡se rehace!…

    Cada ser tiene la percepción de reconocer, en su intimidad o en su comunidad, en su convivencia, en su compartir… cada ser, honradamente y honestamente, puede saber y sabe lo que precisa, lo que necesita hacer, lo que demanda su vocación, lo que siente que debe… promover, actuar o estar.

    También… –también, puesto que la vida es social- también sabe de las necesidades de otros. 

    Y también sabe –en tercer lugar- de estrategias o de maneras de participar en esas necesidades de otros. 

    Así que hay como tres facetas en cada promesa: la promesa hacia sí mismo, la promesa hacia descubrir lo que otros precisan, y la promesa de participar en ese compartir urgente que la humanidad precisa.

    No es de oficio de vida decir “it’s not my problem”, no es mi problema. 

    Sí. Sí lo es. Y en la medida en que sí lo es, me siento vida, me siento mundo, me siento planeta, me siento galaxia, me siento universo. En cambio, en la medida en que no es mi problema, me siento retraído, me siento oculto, me siento culpable, me siento extraño. ¡Condeno y condeno y condeno!… lo que me rodea; porque no es mi problema. O lo ignoro o lo ignoro o lo ignoro; porque no es mi problema. Pero así, “no siendo mi problema”, colaboro a que el problema se agrave. 

    En cambio, cuando sí asumes tu participación –¡sin estar pendiente de si otros lo hacen o no!, ¡sin reclamar que los demás lo hagan o no!-, eres, como vida, una unidad participativa del Universo.

    “Eres, como vida, una unidad participativa del Universo”. ¡Participa en su camino! Eso despertará y mantendrá tu consciencia de Creación. ¡Te hará devoto de un Eterno acto de Amor!... y no “un esquivo” que evita cualquier compromiso o cualquier participación, “no vaya a ser que…”“para garantizar que…”.

     

    Vivir es la llamada a un festín de complacencias que nos llevan a un sinfín de Eternidades.

    ¡Y pueden parecer simples palabras!, pero las palabras son producto de Creaciones. ¡Ni una sola palabra!, ¡ni un solo sonido!... ha surgido por la especulación de una mente; de una mente humana. Han emergido por la inspiración Creadora.

    Y la razón, en su preponderancia, nos puede decir: “¡Ah! ¡Qué iluso! ¡Qué ilusa propuesta de caminar hacia lo infinito! Aunque… aunque sea verdad, parece lejos e inalcanzable”

    Pero es que la pretensión no es llegar –porque al infinito no se llega-. Es ir. Es ¡estar yendo!... en la complacencia de sentirme “universo”, de una forma particular llamada “vida”. Que nos la dan

    Y, como un don que es, debemos cuidarlo; debemos situarlo en la justa dimensión. ¡No podemos arrinconarlo en una calle, en una vivienda, en un trabajo! ¡No!

    Lo invisible de nuestra consciencia, de nuestra capacidad cognitiva –lo invisible, porque ello es invisible-, es la verdadera naturaleza del ser. Y por tanto es vuelo, es aire, es… ¡nada!

    Cierto, cierto es que huesos, fascias, aponeurosis, órganos, uñas y dientes están ahí, y adquieren una particular constitución llamada “materia”, pero que es una concreción de esa consciencia.

    En realidad sólo existe la consciencia –aunque no sepamos qué es la existencia-.

    Y en un momento determinado del ritmo de ese transcurrir en lo eterno, en lo infinito, se adquiere una configuración, ¿verdad?: de niño, de niña, de perro, de gato… Pero es lo invisible lo que vuela, lo que se lleva, lo que va, ¡lo que lleva!: nuestra consciencia de ser, nuestro sentido de amar, nuestra inevitable atracción por la vida del ¡vivir!

    ¡Ay! En eso hay que estar. ¡Ese es nuestro estar! Y así podemos darnos cuenta de cómo nos llevan, y a qué vertiginosa velocidad, sin sentir vértigo; más bien complacencia, más bien dignidad.

    ¡Sí! Cuando escuchábamos esa frase del Soplo Krístico: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa –como estructura, como materialidad-, pero una palabra –una, como una promesa; unatuya, bastará para sanar”.

    ¿Y qué implicaba ese sanar?

    Adquirir la consciencia. Hacer que la consciencia se recuperara. Hacer que la vitalidad se acrecentara.

    Eso no es tangible. Eso es volátil.

    Una palabra. Una promesa…

    Pero sin caer en la tentación de la materialidad –que parece ser algo distinto, y es lo mismo pero configurado de otra forma-.

    Y, así, cada “pro-mesa”… es algo que se pone encima de la mesa, pero no se ve; parece que no está. Pero, si nos aproximamos a la mesa y nos apoyamos en ella, sentimos que está.

    Y eso nos dará el reposo, nos dará el alimento, nos dará el descanso, nos dará el estudio, nos dará… lo que está dispuesto a dar una mesa.

    ¡Sí! Sí, sí. Que la infinita Piedad de la Creación nos inunde. Porque está. Está, pero debemos invocarla… ¡para sentirla! Y, con ello, damos el aliento para quitarnos las culpas… y sentirnos limpios; mágicamente adaptables, como una pluma en las alas de un ave. Como una pluma que sabe, parece saber –¿o le enseña el viento?-… parece saber cómo apartarse en un hilo de su plumaje, para que el aire penetre y haga un remolino y… y en un par de batidas de alas se inicie el vuelo.

    ¡Ay!...

    ***

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  •  

    It is the usual time of promises. It is also inevitable time for reflection, stillness, review, and evaluation...

    One rhythm culminates, and the manifestation of another is generated.

    And the Prayerful Sense calls us towards the discovery of each one; those promises that, in the sincerity of the being, are necessary for each one and, at the same time, very necessary for the environment, which sometimes can be specified, but sometimes not.

    Each one is the anonymous protagonist of a multitude of anonymous answers that capture our variables, our attitudes, positions, and dictions...

    And that anonymous listening is similar to each one of us, which in turn emits our promises.

    A whole world of bubbles. Some of them join with others and make big bubbles. Others... barely manifest and dissolve; they do not thrive.

    It is true that it is also usual to make multitude of promises... -which, in short, they are old or unfulfilled commissions, or unattended duties- that suddenly seek for help in the new rhythm. But, beware!, the new pace brings its new demands.

    And what is going to be done? Do you manage with everything? With the new innovations, and with the hopes, illusions, fantasies... unfulfilled?

    And it often happens that what is pending is mixed with the urgent of each day, of the new dawn, and the being is wobbled at times because... sometimes he feels an obstacle, and sometimes, enthusiastic about the new thing to do.

    The prayerful suggestion is to go as light as possible: without hindrances from the past; without the burden of expiration.

    Of course! It is true that, also in these days, the being rushes and wants to solve what it wasn’t done every day.

     No! It is not the precipice the best way to descend... And it is possible to gather in what has happened, what in living memory remains, and from all this to rescue a right position of "what is owed"... and "what is life"; and that it will surely be… -if you make it eagerly- it will be an attitude, a word, a change of habit, a possibility of certainty that it will be carried out. And... -from the Sense of Prayer- a serene calmness and passionate eagerness... that we will not be taken into account this, that or the other, if we have gathered everything in a small... -all is small- in a small answer.

    Trust in the Creator makes us possible, it makes us trust in that Mystery. And with that small-big-resolution of everything pending, in one position, we can dare to suggest promises under... -in this case- under the help, the assistance, the Creator care, around innovating and putting those innovations into use.

    But if we are loaded with what is pending, and we do not carry a sufficient lightness, they will be empty promises that do not... that do not respond to what is asked of us.

    We live in an unknown Universe. We barely glimpse some visible light, scarce ... in a place without reference of the Universe; that expands...; that seems to move away, and at the same time it seems to approach the Infinite, if it is only possible to approach the Infinite.

    And in that being, we are never in the same place. And, in addition, there is always innovation; because new spaces are created each time the Universe expands, which is permanently. And there we are. We have to aspire to feel that we are there!... And to look for the vehicles from here... that allow us to feel ourselves "Universe”.

    If we have that aspiration present as a breeding ground, innovation will become frequent. Yes, because they inevitably move us, place us in another site, "on our way to". If we are aware of this, obviously... we have no choice but to innovate. And not even voluntarily!, if one is in that Universe frequency. Then we will add the will and tools to start it. Of course!

    This is how we can understand that the Creation has a design of proposals, to promote those novelties... those improvisations... those healings of madness...

    That innovation that does not disdain the texture of the experience of what has been lived, of what has been felt, of what has been discovered, but that gathers everything and presents it... new! It does not recycle; no. It regenerates, remakes!...

    Every being has the perception of recognizing, in their intimacy or in their community, in their coexistence, in their sharing... every being, frankly and honestly, can know and does know, what it needs, what it needs to do, what their vocation demands, what you feel you should... promote, act or be

    Also... -also, since life is social- one also knows about the needs of others.

    And one also knows -thirdly- about strategies or ways to participate in those needs of others.

    So there are three facets to each promise: the promise to oneself, the promise to discover what others need, and the promise to participate in that urgent sharing that humanity needs.

    It is not a matter of life to say "it's not my problem", it's not my problem.

    Yes. Yes it is. And to the extent that it is, I feel life, I feel world, I feel planet, I feel galaxy, I feel universe. On the other hand, to the extent that it is not my problem, I feel retired, I feel hidden, I feel guilty, I feel strange. I condemn and condemn and condemn!... what surrounds me; because it's not my problem. Or I ignore it or I ignore it or I ignore it; because it's not my problem. But like this, "not being my problem", I help the problem to get worse.

    On the other hand, when I do assume my participation -without being aware of whether others do it or not!, without demanding the others to do it or not!-, you are, as life, a participatory unit of the Universe.

    “You are, as life, a participatory unit of the Universe." Participate in its path! That will awaken and maintain your consciousness of Creation. It will make you a devotee of an Eternal act of Love!... and not "an elusive one" that avoids any commitment or any participation, ”just in case...", "to guarantee that...".

     

    Living is the call to a feast of pleasures... that lead us to endless Eternities.

    And they may seem like simple words!, but words are the product of Creations. Not a single word!, not a single sound!... has arisen from the speculation of a mind; of a human mind. They have emerged through the Creative inspiration.

    And the reason, in its preponderance, can tell us: "Ah! What a dreamer! What an illusory proposal to walk towards the infinite! Although... it might be true, it seems far and unreachable”. 

    But the aspiration is not to arrive -because the infinity is not reachable-. It is to go. It is going... in the complaisance of feeling "universe", in a particular way called "life". That is given to us.

    And, as the gift it is, we must take care of it; we must place it in the right dimension. We cannot corner it in a street, in a house, in a job! No!

    The invisible of our consciousness, of our cognitive capacity -the invisible, because it is invisible- is the true nature of being. And therefore it is flight, it is air, it is... nothing!

    True, it is true that bones, fascia, aponeurosis, organs, nails and teeth are there, and acquire a particular constitution called "matter", but it is a concretion of that consciousness.

    In reality, there only exists consciousness -although we do not know what existence is.

    And at a certain moment of the pace of that passing in the eternal, in the infinite, a configuration is acquired, right?: as a child, as a girl, as a dog, as a cat... But it is the invisible that flies, what takes, what goes, what it drives!: our consciousness of being, our sense of love, our inevitable attraction for the life of living!

    Oh! In that we should be. That is our being! Thus we can realize how we are taken, and at what dizzying speed, without feeling vertigo; rather complaisance, rather dignity.

    Yes! When we heard that phrase of the Khristic Breath: "Lord, I am not worthy to have you under my roof -as a structure, as materiality-, but just say the word –one word, as a promise; onean I shall be healed."

    And what did that healing imply?

    To acquire consciousness. To make the consciousness recover. Make the vitality grow.

    That is not tangible. That is volatile.

    One word. One promise…

    But without falling into the temptation of materiality -which seems to be something different, and it is the same but configured in another way-.

    And, thus, each "promise"... is something that is placed on the table, but it is not seen; it seems that it is not there. But, if we approach the table and lean on it, we feel that it is there.

    And that will give us repose, it will give us nourishment, it will give us rest, it will give us the study, it will give us... what is willing to give a table.

    Yes! Yes, yes. May the infinite Piety of Creation fill us. Because it is there. It is there, but we must invoke it... to feel it! And, with that, we give encouragement to take away the guilt... and feel clean; magically adaptable, like a feather on the wings of a bird. Like a feather that knows, it seems to know -or does thewind teaches it?-... seems to know how to move away in a thread of its plumage, so that the air penetrates and makes a whirlwind and... and in a couple of flapping wings starts the flight.

     Oh!...

    ***

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  •  

    El dicho se expresa diciendo: “La necesidad obliga”. Y ciertamente, cuando el ser se encuentra necesitado de auxilio, de ayuda, de unidad, de participación, se ve “obligado” –aquí sería muy discutible esa palabra- a buscar actitudes, gestos, participaciones, desarrollos, adaptaciones… Que si no tuviera esas necesidades, no se vería obligado a activar sus recursos.

    Si buscamos –en base a este patrón- algo más universal, podríamos decir que, evidentemente, somos seres necesitados. Creo que no hay duda. Unos necesitarán más, otros necesitarán menos, pero cada cual tiene su necesidad, razón por la cual ha venido: porque el mundo le necesita.

    Y para cumplir con su misión necesita participar, hacer, contribuir, colaborar, ¡escuchar!...

     

    ¡La vida no se compone de espectadores! ¡Es un acontecer insólito de participaciones!

    Cuando el ser adopta la posición de espectador, se inhibe en su deber, se convierte en juez, desarrolla prejuicios, se hace crítico continuado y crea la permanente sospecha, en los demás, de sentirse investigados.

    El espectador tiende a vivir del descrédito de los demás. ¡Bueno!, lo que él considera descrédito. No expone su proyecto, no explica su participación, no aclara su presencia.

    La necesidad que el ser tiene de universos, de misterios, de incorporar todo lo que le ofrecen para cumplir su misión… debe incitar a una clara participación, a un evidente compromiso.

    Pero ocurre que, en la mayoría de los casos, por aquella otra frase: “It is not my problem”, “no es mi problema” –y como no es mi problema, de nadie es el problema, aunque no se sepa qué es eso del problema-, en cualquier situación se tiende, en el hacer humano de ahora, a ser espectador.

    No es mi problema… Ya tengo yo bastante con mis problemas”.

    Y así sucesivamente se establece una cadena insolidaria, ‘desparticipativa’, desoladoramente silenciosa, como tratando de emular el silencio divino. ¡Increíble!...

    Pero cierto.

    Somos el parlamento de la Creación; que, en su grandiosidad elocuente, evidente, usa el verbo del silencio, pero, en su creativa acción, gesta criaturas, ¡vida!, que se expresa y ¡expresa!... ese origen de Misterioso acontecer.

    Y así, los afectos, las emociones, las sorpresas, los descubrimientos, los sensitivos momentos… se hacen expresión; se hacen Muestras de la Creación.

    Pero si el ser adopta una posición de espectador… su parte queda inconclusa. Y en la medida en que su parte queda inconclusa, deja inconclusos a los demás.

    Porque cada uno depende de todos. Porque la vida se mantiene por un solidario afecto de atracción necesitada.

    “Porque la vida se mantiene por un solidario afecto”.

    La comunidad humana actual tiene un desaforado empeño en mostrar su poder y su capacidad destructiva. Tiene un desaforado empeño en hacernos ver la implacable necesidad del sufrimiento. Tiene una necesidad obsesiva… en mostrarnos la muerte como el verdadero sentido de la vida.

    La comunidad humana de hoy nos pide una individualista participación de protagonismo, de radicalismo, de juicio, de ¡prejuicio!, con incapacidad de escucha, y sólo ego-idolátricamente preocupado, cada individuo, por su, por su, por su

    Los demás no cuentan.

    Y así, cualquier incidencia que no esté de acuerdo con su, con su, con su…, es motivo de violencia ¡de pensamiento, de palabra o de obra!

    El sentido de la vida es el vivir, y su ejercicio es el servicio complaciente en base a nuestras capacidades, recursos… y necesidades que implica el entorno.

    Seres de vida gestados en la complacencia, hacia la complacencia…

    El camino hacia el infinito no es el deterioro, no es el tropiezo…; es la amplificación de nuestra consciencia por encima de nuestras querencias, para alcanzar el sentido amante de la vida… que, en base a que sirve amadamente, recibe, en reciprocidad, en abundancia

    En base a que sirve amadamente, recibe, en reciprocidad, en abundancia.

    Asistimos a un estado de dolencias continuadas, en vez de estar en un estado de complacencias infinitas.

    Y lo que es más preocupante: no se echan en falta, sino más bien –por la cronicidad del proceso del egoísmo permanente-, lo “normal” se ha convertido en lo decadente, en lo deteriorante, en lo que “¡vale todo!”.

    El cuido, el respeto, la participación, la solidaria ayuda, la aclaración, la aceptación… parecen ser viejas reliquias de otros tiempos o de otras especulaciones.

    Cuando ya el hombre consigue materializar cualquier ilusión, y “el pan es pan” y no tiene más, y “el vino es vino” y no tiene más… pierde esa visión eucarística del pan como “cuerpo”, del vino como “sangre”. Pierde la aureola de la fantasía, del poema, del verso.

    Y sí, sí, sí. Sí puedo ver una emoción convertida en protones, con interacción de neurotransmisores. Sí. Puedo verlo. Pero ¿qué es lo que veo? ¿La causa, el origen de esa emoción? ¿O las consecuencias de esa inmaterialidad emotiva… que da la creativa consciencia de vida?

    Sí; hay explicaciones suficientemente materiales –sin el menor atisbo del suspiro, del aliento- como para dar una explicación globalizada de cualquier evento.

    Pareciera que la materia fue el principio, el origen, la estructura… y no existieron los cantos, callaron los pájaros, ya no está el murmullo del roedor o la carrera alegre de la liebre. No hace falta. Todo tiene su explicación… que se busca incansablemente para justificar el dominio, el control, el mando y, quizás a no tardar mucho, en ser la humanidad, lo humano, el creador de la vida; el ‘gestador’.

    ¿Cuánto tardarán los textos que digan que el hombre, en un principio, creó el cielo y la tierra, y puso la luna como lucero para dignificar los días? Y en un alarde de generosidad gestó el agua, y con ella se lució en su higiene de cada día. Y la hizo potable y ‘despotable’, despreciable.

    Y como era preciso, creó los esclavos que consumían, que gastaban, que puenteaban cada día para que así, los señores, los sabios, los plenipotenciarios pensadores pudieran seguir con su tarea de organizar y de crear el mundo a su manera.

    Puede parecer ficción pero, sin ir más lejos, recientemente un presidente de país decía que realmente Dios era imbécil, como colofón de una conferencia en la que proponía matar a los obispos porque eran inservibles. El presidente Duterte, Filipinas, hoy, es un ejemplo más de otros que, con complacencia, el mundo contempla, como si fuera un guía a seguir. Su limpieza de costumbres ya tiene un reguero de más de 9.000. Es un ejemplo.

    Unos lo hacen a lo grande, como él, consentido por todos. Otros, anónimos cotidianos de cada día, lo hacen justamente amparados en: “Yo no he sido. No es mi problema”

    Esa despreocupada participación y el fácil acceso a la condena ajena facilita cada vez más una permisividad… que tiene por triunfo el acabar con la vida.

    Sí, ciertamente, todo este proceso puede ser muy alarmante, pero como dice el Islam “¡Dios es grande!”, y nos muestra en pequeñísimas incidencias la grandeza del deterioro del que se es capaz.

    Apenas unos milígramos de uranio enriquecido –milígramos- son capaces de asolar de muerte, ciudades. ¡Tan pequeño! ¡Tan poco!

    Así que, si no amplificamos lo pequeño, si no escuchamos el deglutir de la carcoma en la viga que sostiene el suelo, el techo, la pared, pronto nos veremos en un drama, ¡en un derrumbe!

    ¡Era tan pequeña la carcoma!... Pero debilitó las estructuras, y un día no pudieron más. Y cayeron sobre las personas paredes y techos, y se hundieron los suelos.

    Luego vendría el lamento, luego vendría el llanto, luego vendría la norma: terminar en el cementerio o en el colapso incinerado de lo irrecuperable irremisiblemente.

    Parece… –quizás en este exagerado planteamiento- que urge ¡el arreglo!, el movimiento hacia otros sentidos, ¡la pulcritud de cada momento!, la implacable e impecable flexibilidad, ¡la búsqueda de referencias!... en las que se pueda filiar la vida como tal, y no la vida que se prepara para la muerte.

    ¡Ansiamos la vida que se prepara para vivir!; ¡que adora exageradamente el perfume de una flor, el color de un amanecer, el éxtasis del atardecer, lo inabordable de la noche!...

    Seguramente es mucho pedir, en estas coordenadas de hoy, que se reorienten los rumbos, que se amplifiquen las visiones, que se escuchen las sugerencias… Quizás sea mucho pedir, hoy, rectificar, corregir, aclarar, ¡impulsar!, ¡¡confiar!!... en algo o en alguien más que en uno mismo –que termina por fracasarse prontamente-.

    Y termina por fracasar prontamente cuando sólo confía en su propia percepción, porque no somos Uno, somos Todos. No somos Uno, somos Todos.

    Sin duda, para el individualismo reinante, decir esto es ¡exagerado!; hasta casi una barbaridad. Pero ciertamente “ni un solo vello de la piel se mueve sin el consentimiento de la Creación de la Vida, del Misterio Creador”.

    Así que, arrogarse la independencia personal, la arrogancia de “así soy”, la obstinada obsesión por imponer los propios criterios, sólo nos conduce a los cementerios.

    Todos nos necesitamos; nos precisamos para realizar nuestro misterio.

    Ni un solo detalle –¡ni un solo detalle!- es innecesario.

    Todo cuenta, todo vale en la composición eterna de la vida.

    No admite rebajas, ni plazos, ni préstamos, ni hipotecas. Todo es al contado, ¡para que pueda ser contado sin historia!... y pueda ser evidente con el testimonio.

    Eso es Vida.

    ***

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  •  

    The saying is expressed like this: "Necessity forces." And certainly, when the being is in need of help, of unity, of participation, he is "forced" -here that word would be very questionable- to look for attitudes, gestures, participations, developments, adaptations... That if you didn’t have those needs, you wouldn’t be forced to activate your resources.

    If we seek -based on this pattern- something more universal, we could say that, evidently, we are beings in need. I think there is no doubt. Some people will need more, others will need less, but everyone has their need, which is why he has come: because the world needs him.

    And to fulfil his mission he needs to participate, to do, to contribute, to collaborate, and to listen!...

    Life is not made up of spectators! It is an unusual befall of participations!

    When the being adopts the position of spectator, he inhibits himself in his duty, he becomes a judge, develops prejudices, becomes a continuous critic and creates the permanent suspicion, in others, of feeling scrutinized.

    The spectator tends to live on the discredit of others. Well, what he considers discredit. He does not show his project, he does not explain his participation, and he does not clarify his presence.

    The need that the being has of universes, of mysteries, of incorporating all that is offered to him to fulfil his mission... must prompt him to a clear participation, to an obvious commitment.

    But it happens that, in most cases, according to the phrase: "It is not my problem", "no es mi problema" -and since it's not my problem, it is nobody's problem, even if you do not know what a problem is-, in any situation it tends, in today’s human doing, to be a spectator.

    "It's not my problem... I have enough with my own problems".

    And so, an unsupportive chain is established, 'non participatory', desolately silent, as if trying to emulate the divine silence. Amazing!...

    But true.

    We are the parliament of Creation; that, in its eloquent, evident grandiosity, it uses the verb of silence, but, in its creative action, it creates creatures, life!, which expresses itself and expresses!... that origin of Mysterious befall.

    And so, affections, emotions, surprises, discoveries, the sensitive moments... become expression; they become Samples of Creation.

    But if the being adopts a position of spectator... his own part remains unfinished. And to the extent that his part remains unfinished, leaves others unfinished.

    Because each one depends on everyone. Because life is maintained by a supportive affection of attraction needed.

    "Because life is maintained by a solidary affection".

    The current human community has an unbridled effort to show its power and its destructive capacity. It has an unbridled effort to make us see the implacable need of suffering. It has an obsessive need... to show us death as the true meaning of life.

    Today’s human community is asking us for an individualistic participation of being protagonist, of radicalism, of judgment, of prejudice!, with an inability to listen, and only ego-idolatrically concerned, each individual, for him, for him, for him...

    The others do not count.

    Thus, any incident that doesn’t agree with his, with his, with his… is a reason for violence of thought, word or deed!

    The meaning of life is living, and its exercise is the complaisant service based on our capabilities, resources... and needs that the environment implies.

    Beings of life conceived in complaisance, towards complaisance...

    The road to infinity is not deterioration, it is not the stumbling...; it is the amplification of our consciousness above our preferences, to reach the loving sense of life... which, on the basis that it serves lovingly, receives, in reciprocity, in abundance.

    On the basis that it serves lovingly, it receives, in reciprocity, in abundance.

    We are witnessing a state of continuous ailments, instead of being in a state of infinite complaisance.

    And what is more worrying: it has not been missed, but rather -by the chronicity of the process of permanent selfishness-, the "normal" has become the decadence, the deterioration, where "anything goes!"

    The care, respect, participation, supportive solidarity, clarification, acceptance... seem to be old relics from other times or other speculations.

    When man already manages to materialize any illusion, and "bread is bread" and that is, nothing more, and "wine is wine" and no more... he loses that Eucharistic vision of bread as "body", of wine as "blood”. It loses the halo of fantasy, of poetry, of verse.

    And yes, yes, yes. Yes I can see an emotion converted into protons, with neurotransmitter interaction. Yes. I can see it. But what do I see? The cause, the origin of that emotion? Or the consequences of that emotional immateriality... that gives the creative consciousness of life?

    Yes; there is sufficiently material explanations -without the slightest hint of the sigh, of the breath- as to give a globalized explanation of any event.

    It seems that matter was the beginning, the origin, the structure... and the songs did not exist, the birds were silent, and there is no longer the murmur of the rodent or the happy race of the hare. Needless. Everything has its explanation... that is sought tirelessly to justify the domain, control, command and, perhaps not too long, to be humanity, the human being, the creator of life; the 'conceiver'.

    How long will it take for the texts to say that man, in the beginning, created heaven and earth, and put the moon as a star to dignify the days? And in a boast of generosity he created the water, and with it he showed off his daily hygiene. And made it drinkable and 'undrinkable', negligible.

    And as was necessary, he created the slaves who consumed, who spent, who extend across every day so that, the lords, the wise, the plenipotentiary thinkers could continue with their task of organizing and creating the world in their own way.

    It may seem like fiction but, without going too far, recently a president of a country said that God really was an imbecile, as the culmination of a conference in which he proposed to kill the bishops because they were useless. President Duterte, of Philippines, today is another example among others that, with complacency, the world contemplates, as if it were a guide to follow. His cleaning of customs already has a trail of more than 9,000.

    It's an example.

    Some of them do it in a big way, like him, permitted by all. Others, anonymous of everyday of each day, do it justly covered by: "I didn’t do it. It not my problem"…

    That carefree participation and easy access to the sentence of others facilitates more and more, a permissiveness... that has as its triumph, to end life.

    Yes, certainly, this whole process can be very alarming, but as Islam says "God is great!", and shows us through tiny incidents the greatness of the deterioration of which one is capable.

    Just a few milligrams of enriched uranium -milligrams- are capable to raze cities to the ground and death. So small! So little!

    So, if we do not amplify the small, if we do not hear the swallowing of the woodworm on the beam that holds the floor, the ceiling, the wall, we will soon see ourselves in a drama, in a collapse!

    The woodworm was so small!... But it weakened the structures, and one day they couldn’t stand any longer. And the walls and ceilings fell on the people, and the floors sank.

    Then the lament would come, then the crying would come, then the rule would come: to end up in the cemetery or in the incinerated collapse of the irretrievably irremissibly.

    It seems... -perhaps in this exaggerated approach- that the repair is urgent, the movement towards other senses, the pulchritude of each moment!, the implacable and impeccable flexibility, searching for references!... in which life as such can affiliate, and not the life that is prepared for death.

    We long for the life that prepares to live!; that adores exaggeratedly the perfume of a flower, the colour of a sunrise, the ecstasy of sunset, the unapproachable of the night!...

    Surely it is too much to ask, in today’s coordinates, to reorient the directions, to amplify the visions, to listen to the suggestions… Maybe it is too much to ask, today, to rectify, to correct, to clarify, to promote, and to trust!!... in something or in someone else than oneself -which ends up by failing quickly.

    And one ends up by failing quickly when one only trusts in our own perception, because we are not One, we are All. We are not one, we are All.

    Undoubtedly, for the ruling individualism, to say this is exaggerated!; almost a barbarity. But certainly "not a single hair of the skin moves without the consent of the Creation of Life, of the Creator Mystery".

    Thus, to arrogate the personal independence, the arrogance of "I am like this", the obstinate obsession to impose our own criteria, only leads us to the cemeteries.

    We all need each other; we need to realize our mystery.

    Not a single detail -not a single detail!- is unnecessary.

    Everything counts, everything is valid in the eternal composition of life.

    It does not admit sales, or instalments, or loans, or mortgages. Everything up front, so that it can be told without history!... and it can be evident with the testimony.

    That is life.

    ***

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  •  

    Desde los silencios… claman por las palabras transparentes; esas que traspasan nuestro ser y dejan su vibración de eternidades.

    ¡Sí! “De eternidades”, porque emanan de ese silencio inmenso… promotor de sonidos, matriz de nacidos.

    Y así, cuando nos llaman a orar, se hace desde el silencio del Misterio Creador.

    Y desde ahí brotan las palabras precisas, necesarias.

    Y así, silenciosamente, la escucha se hace atenta.

    Y desde el silencio nos reclaman y nos preguntan:

    “¿Cuál es tu encomienda hoy?...

    ¿Cuál es la demanda que te reclama?...

    ¿Qué bondades tienes dispuestas?...

    ¿Qué aportes sabes que se precisan?...

    ¿Cómo… cómo visionas hoy el mundo?... ¡Tan grande!...”.

    Sí. La Creación depara en cada ser, con algunas de estas preguntas… como recordatorio de su presencia en la trama de la vida.

    Desde el Misterio Creador, esencia, néctar de belleza, se nos advierte de la necesidad de encontrar el acontecer bello –¡bello!- de cada día.

    Y parece… parece escucharse en cada rincón, un murmullo que dice: “¿Qué belleza aportas hoy…?”.

    ¡Y pareciera que son hambrientos los entornos y todos los seres!, los que reclaman entre dientes… reclamándote: “¿Qué belleza… aportas hoy?”.

    Y a veces, como perseguidos, los seres huyen; o pensando que es para otros, y es para cada uno:

    “¿Cuál es tu aporte de belleza… hoy?”.

    ¡Ay! ¡Ay!... Pareciera… pareciera que vivir es un reclamo constante y continuo. Pareciera que la propia vida ¡no nos deja en paz!...

    “Pareciera”….

    Pero sintiendo que “En el Principio era la Palabra, y nada se hizo sin ella”… ¡no nos reclaman!, ¡nos descubren desde el Misterio! Nos descubren. No somos anónimos. Nos descubren y nos señalan para que seamos verdadera trama de vida, y mostremos nuestras capacidades, nuestros recursos necesitados. Y, los que necesitamos, nos dispongamos a buscarlos… a la aventura de las revelaciones; a la aceptación de lo que se descubre.

    .- ¡Eh, tú, peregrino! ¿Qué traes? ¿A dónde vas?

    .- ¿Quién habla?

    .- El Silencio. Sí, tú eres un peregrino. ¿Qué traes? ¿¡Qué buena nueva traes!?...

    ¿No sabías que eras un emisario…? ¿Que, con tu ser, transportabas algo para darlo?... ¿O quizás pensabas que eras otra cosa?

    ¡Sí! “Emisario”: el que emite una vibración que se espera, que se necesita.

    ¿A dónde vas?... ¡Ah! Pero ¿vas o… te llevan? ¿Te dejas llevar…? ¿O, ante la evidencia de que te llevan, propones y reniegas y protestas y rectificas y mientes y engañas y trastocas tus dones, y las necesidades que se esperan de ti no llegan?

    Me llevan, y voy descubriendo que voy.

    Me llevan, y voy descubriendo que voy.

    Y si así me descubro –siendo llevado y descubriendo que voy-, la sorpresa, lo imprevisto, la novedad, ¡lo distinto!, la Creación, se hace dueña de mí… y me promueve como artista.

    “La Creación se hace dueña de mí y me promueve como artista”.

    Y así, en una Creación Misteriosa, me hago creativo. Y ¡creo!… en el creer… que me crea.

    Y creo en el creer que me crea.

    ¡Ay! Con las culminantes sombras del amanecer, el ser –como crisálida- se despereza en su envoltorio. La luz le reclama, y el ser descubre sus alas. Y vuela en los suspiros, ¡en las imaginaciones!, en los imposibles… que desvela como ¡posibles!

    ¡Ayyy! Los miedos se desvanecen ¡ante la grandeza del vuelo!, ¡ante el silencio cómplice del viento!... tenue… pero que vigorosamente soporta nuestra imaginación.

    ‘Crisálidos’ dispuestos a mostrar… testimonio de vuelo; ¡a descubrirse como soplo de amor!… con las primeras luces, alentado por lo Eterno.

    ¡Sí! ¡Estás alentado por lo Eterno!...

    Lo Eterno disfrutó con tu diseño, y eres disfrute de la Creación. No estropees ese ensueño. ¡No reniegues de tu origen! Descubre tu grandeza alentada.

    “Descubre tu grandeza alentada”.

    ¡Asume tu Misterio!

    Descubre tus ¡auténticos sentires! No los camufles. No dilates el asumirlos. Te perderás. Y, al perderte, los Alientos se harán esquivos de ti.

    En la grandeza, sólo cabe lo grande.

    El que se siente pequeño en la grandeza de la Creación genera el conflicto… bajo la ilusoria idea de hacerse grande. ¡Ya lo es!

    Te llevan; y, en esa medida, no te perderás.

    Y en ese “llevarte”, te irás encontrando necesidades, demandas...: aparentes paradas que reclaman tu atención.

    No pensar que se está quieto; el mensajero continúa. Pero su continuidad de “ser llevado” contempla la mágica presencia de una atención que parece estar quieta, pero que, en realidad, en la medida en que la atendemos, se mueve con nosotros. Si, en cambio, pasamos de largo y no lo atendemos, entonces sí nuestra percepción será… que ahí se quedó quieto, “ahí abandoné”, “ahí dejé”… ¡Cierto!

    Pero quien nos lleva tiene recursos para rehabilitar… nuestras soberbias.

    Y así aparecen ocasiones, oportunidades, circunstancias…

    En el afán de “la normalidad”, para estar de acuerdo con las opresiones poderosas, el ser pierde su espontaneidad, declina su inocencia, aparta su experiencia novedosa… y entra en la rutina obligada.

    No es el Misterio Creador un poder. No tiene preceptos ni leyes ni normas. Es ¡tan grande!, que si las tuviera se hubiera asfixiado; hubiera desaparecido ‘oprimidamente’.

    ¡Y si lo creado es grande!... ¿por qué deberse a la dictadura de otros, a los prejuicios de otros, a los castigos de otros, a las renuncias de otros… que nos imponen?

    Y en el despertar, ama-neciendo, el admirar y el admirarse se hacen casualidades creativas.

    Pero hay que dejar ¡que ocurran! Es un reclamo de la vida.

    Que no sea cada uno un opresor de su grandeza; un inhibidor de sus artes; un enemigo de cada una de nuestras misiones… hacia donde nos llevan… hoy.

    ***

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  •  

    From the silences... they clamour for the transparent words; those that pierce our being and leave their vibration of eternities.

    Yes! "Eternities", because they emanate from that immense silence... promoter of sounds, womb of the born.

    And so, when we are called to pray, it is done from the silence of the Creator Mystery.

    And from there arise the precise, necessary words.

    And so, silently, the listening becomes attentive.

    And from the silence we are claimed and asked:

    "What is your task today?...

    What is the demand that claims you?...

    What kindness have you available?...

    What contributions do you know that are needed?...

    How... how do you visualise today’s world?... So great!... ".

    Yes. The Creation offers each being, some of these questions... as a reminder of their presence in the web of life.

    From the Creator Mystery, essence, nectar of beauty, we are warned of the need to find the beautiful event –the beauty!- of each day.

    And it seems... it seems to be heard in every corner, a whisper that says: "What beauty do you contribute today...?".

    And it seems that the environments and all the beings are hungry!, those who claim... demanding you: "What beauty... do you contribute today?".

    And sometimes, the beings flee as persecuted; or they think it is not something for them, but for others, and it is for each one:

    "What is your contribution of beauty... today?"

     

    Oh! Oh!... It seems... it seems that living is a constant and continuous claim. It seems that life itself does not leave us alone!...

    "It seems"...

    But feeling that "In the Beginning was the Word, and nothing was done without it"... we are not claimed!, we are discovered from the Mystery! We are discovered. We are not anonymous. We are discovered and point us to the real weft of life, to show our capabilities, our resources needed. And, to look for those we need,... in the adventure of the revelations; to the acceptance of what is discovered.

    .- Hey, you, pilgrim! What are you bringing? Where are you going?

    .- Who speaks?

    .- The Silence. Yes, you are a pilgrim. What are you bringing? What good news do you bring!?...

    Did not you know you were an emissary...? That with your being you transported something to give?... Or maybe you thought you were something else?

     

    Yes! "Emissary": the one that emits a vibration that is expected, that is needed.

    Where are you going?... Ah! But are you going or... are you carried? Do you let yourself be carried...? Or, before the evidence that you are carried, you propose and deny and protest and rectify and lie and deceive and disrupt your gifts, and the needs that are expected of you do not arrive?

    They take me, and I'm discovering that I'm going.

    They take me, and I'm discovering that I'm going.

    And if that is how I discover me -being carried and discovering that I am going-, the surprise, the unforeseen, the novelty, the different!, the Creation, owns me... and promotes me as an artist.

    "Creation owns me and promotes me as an artist".

    Thus, in a Mysterious Creation, I become creative. And I believe!... in the believing... that creates me.

    And I believe in the believing that creates me.

    Oh! With the culminating shadows of dawn, the being -as a chrysalis- stretches out from its wrapping. The light claims it, and the being discovers its wings. And it flies in the sighs, in the imaginations!, in the impossible... that reveals as possible!

    Ayyy! Fears vanish before the greatness of the flight!, before the accomplice silence of the wind!... soft... but vigorously supporting our imagination.

    'Chrysalis' ready to show... testimony of flight; to reveal oneself as a breath of love!... with the first light, encouraged by the Eternal.

    Yes! You are encouraged by the Eternal!...

    The Eternal enjoyed your design, and you are enjoyment of Creation. Do not spoil that dream. Do not deny your origin! Discover your encouraged greatness.

    "Discover your encouraged greatness".

    Assume your Mystery!

    Discover your true feelings! Do not camouflage them. Do not delay to assume them. You'll get lost. And, when lost, the Breath will become elusive of you.

    In greatness, only the great fits.

    The one who feels small in the greatness of Creation generates conflict... under the illusory idea of ​​becoming great. It already is!

    They take you; and, thus, you will not get lost.

    And in that "take", you will find needs, demands...: apparent stops that demand your attention.

    Do not think that you are still; the messenger continues. But his continuity of "being led" contemplates the magical presence of an attention that seems to be still, but in reality, as we pay attention to it, it moves with us. If, on the other hand, we don’t, then our perception will be... it will remained still, "there I abandoned", "I left it there"... Right!

    But the one who is taking us has resources to rehabilitate... our arrogance.

    And this is how occasions, opportunities, circumstances appear...

    In the eagerness of "normality", to be in agreement with the powerful oppressions, the being loses its spontaneity, declines its innocence, sets aside its novel experience... and enters into the unavoidable routine.

    The Creator Mystery is not a power. It has no precepts or laws or regulations. It's so big!, that if it had it, it would have suffocated; I would have disappeared 'oppressed'.

    And if the creation is great!... why should we be under to the dictatorship of others, the prejudices of others, the punishments of others, the resignations of others... that impose on us?

    And in a loving awakening, to admire and admiring oneself, the creative coincidences are made.

    But you have to let it happen! It is a claim of life.

    Let’s not be an oppressor of our greatness; an inhibitor of our arts; an enemy of each one of our missions... towards where we are led... today.

    ***

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ORACIÓN

La Oración que realizamos es una Oración que no está circunscrita a ninguna religión. Creemos que la Oración puede ser un instrumento Liberador y Sanador. Y tiene como referencia a la Creación, a las diferentes Fuerzas que nos animan sin entrar en ponerle un nombre u otro. La creencia de que la Oración es un elemento indispensable para nosotros, nos llevó a crear un espacio dedicado exclusivamente a la oración: “La Casa del Sonido de la Luz”, un lugar situado en el País Vasco , en Vizcaya, en la estructura de un caserío. Allí se realizan encuentros orantes y jornadas de retiro.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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