LEMA ORANTE

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    Y la resultante habitual de los procesos conscientes es la… preocupación.

    La vigilia cotidiana está llena de precauciones, prevenciones, desconfianzas, miedos… Esa intensa preocupación por cualquier detalle o motivo, se hace semejante a los días de bruma, de tímida luz, en los que no asoma un claro amanecer.

    ¿Y dónde están –hay que preguntarlo-… dónde están los momentos, las circunstancias, los sucesos que podríamos tildar de “gratificantes”, “beneficiosos”, “alegres”…? 

    ¡Sí! Probablemente, preguntando y preguntándose se vean “algunos”. Pero ¿qué incidencia, qué importancia tienen en la consciencia diaria de la preocupación?
    Enseguida, como una sombra inquietante, aparece: “¿Y luego? ¿Y luego? ¿Y después de…? Sí, esto es… pero ¿y después?”. El “después” siempre se hace penumbra y desasosiego.

    El momento cotidiano del detalle, de la mejora, de la privilegiada situación… en referencia a otras situaciones, personas o acontecimientos, apenas si aparece.

    Se van también –en esa preocupación-… se van instaurando moldes de desespero, moldes de insolucionables situaciones, moldes de desagrado, moldes de antipatía por el vivir. 

    La continua exigencia de que el mundo se haga a mi medida penetra por todos los lados. Y en alguna medida, cada ser procura que así sea, y organiza su trama para que el mundo sea visto bajo esa perspectiva: “Esto es así y así y así y así”

    Y la horma-norma… se hace ¡hormigón! Y bajo la defensa de que cada uno se desarrolla y ve el vivir de una determinada forma, se termina –sí, globalmente- con una visión desastrosa.

    Y es así como habitualmente se llega a la Llamada Orante: con la particularidad de que, aunque no se pida nada en concreto, hay una queja soterrada de “por qué me pasa esto”, “por qué ocurre esto otro”, “por qué…”, ”y esto qué significa… y por qué”. Pero siempre los “porqués” son a costa de las preocupaciones. No, no son los “porqués” de: “¡Guau! Y esto tan extraordinario que me ocurre…”, “esta detallada incidencia de… ¡uf!”… y así sucesivamente; no es la carta habitual de presentación ante la Llamada Orante.

    Que llama para dar, que llama para cuidar, que llama para aclarar, que llama para… “dignificar” la vida. Que llama para modular la exigencia ego-idólatra de cada ser que ¡en descontento vive habitualmente!; y que pocas gracias… pocas gracias y poca gracia hace en su cotidiano proceder.

    Incluso los más animosos, enseguida encuentran el freno que les hace retraerse, contraerse, ceñirse al guión de que todo está mal a menos que empeore.

    La Llamada Orante nos impele a recapitular los detalles, momentos y cotidianeidades que se viven y que son motivo de sonrisa, de ilusión. ¡Que también existe la fantasía, la imaginación!... Que no sólo existe la crítica, el insulto, el agresivo proceder… por muy gratificante que sea.

    La Bondad, la Piedad, la Misericordia nos inundan, y son los ‘barridos’ que nos hacen y nos impulsan a un cotidiano entusiasmo, no hacia una apática vivencia del desagrado; del desagrado que se convierte en dogma, en “lo que hay”.

    La consciencia de vivir –de muy diferentes formas- no depende del ser.

    Pero sí, éste –éste, el ser- tiene la capacidad y la posibilidad, dada por la consciencia de vivir, de modular su manera de estar.

    Y en vez de verlo como una opción más dentro del vivir, el ser lo contempla y lo asume como un poder que emana de su ser. Y de esa forma, elimina, mina o se distancia de esa Misericordia, de esa Bondad, de esa Piedad.

    La Llamada Orante nos recuerda que la consciencia de vivir es de la Creación; que la opción de regularla, de modularla, es parte de ese “don Creador”, pero en ningún caso sustituye a la esencia de la vida procedente del Misterio Creador.

    De ahí que la Oración se haga recordando que nuestra opción ‘preocupatriz’, preocupadora, preocupante, continuada y perseverante… deba al menos revisarse. Porque, ciertamente, debe estar llena –esa opción- del Milagro mágico de mi presencia, de mi consciencia, de mis capacidades, de mis recursos, de mis posibilidades de incidir, contemplar y meditar el cotidiano regalo de amanecer.

    Ocupemos, el espacio de lo preocupante, con los dones, las posibilidades, los recursos, las circunstancias, los momentos.

     No ocupemos lugares que no nos corresponden.

    Hagamos en el sentido de nuestros recursos, de las demandas de necesidades.

    Esa preocupación permanente nos lleva a morir a destiempo, en un Universo “sin límites”.

    Desoladora posición.

    Cabalgar en una sola unidad entre el sentido de los sentires de los sentidos, con las razones de los ordenamientos, para así darles, al conjunto, una creatividad y una aportación clara… novedosa… entusiasta…

    La “buena nueva” está permanentemente presente. El estar atento a ello nos brinda un estado libertario para recrearnos de una manera continuada…

    Y que los requerimientos de cualquier naturaleza, que surjan, se aborden con esa expectativa Misericordiosa, Bondadosa y Piadosa que nos envuelve desde el Misterio Creador.

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    And the usual outcome of conscious processes is... preoccupation.

    Daily vigil is full of precautions, preventions, mistrust, fears... This intense preoccupation for any detail or reason is similar to foggy days, of timid light, in which a clear dawn does not appear.

    And -one has to wonder-… where are the moments, the circumstances, the events that we could call "gratifying", "beneficial", "joyful"...?

    Yes! Some people might probably ask and wonder. But what impact, what importance do they have in the daily consciousness of preoccupation? Immediately, like a disturbing shadow it appears: "And then? And then? And afterwards...? Yes, that is... but what about after?”. The “after" always becomes gloom and uneasiness.

    The daily moment of the detail, of improvement, of privileged situation... in reference to other situations, people or events, hardly appears.

    Also -in this preoccupation-... moulds of despair, moulds of unsolvable situations, moulds of unpleasantness, moulds of antipathy for living are established.

    The constant demand for the world to be made to one’s own measure permeates everywhere. And to some extent, every being tries to do it like this, and organises its plot so the whole world is seen from that perspective: "This is like this and so and so and so".

    And the mould created by norms... is made of concrete! And under the excuse that everyone develops and sees life in a certain way, it ends -yes, globally- with a disastrous vision.

    And this is how we usually arrive to the Prayerful Call: with the particularity that, although nothing specific is asked for, there is a hidden complaint of "why is this happening to me", "why is this occurring to me", "why...", "and what does this mean... and why". But always the "whys" are at the expense of the preoccupations. No, they are not the "whys" of: "Wow! And this extraordinary thing happening to me...", "this detailed incidence of... uf!"... and so on; it is not the usual card of introduction to the Praying Call.

    That calls to give, it calls to care, calls to clarify, calls to... "dignify" life. That calls to modulate ego-idolatrous demands of every being that in general lives in discontent; and who gives little thanks... little thanks and little grace in its daily actions.

    Even the most spirited ones soon find the brake that makes them shrink back, contract, stick to the script that everything is bad unless it gets worse.

    The Prayerful Call prompts us to recapitulate details, and the daily life moments one lives and that are a reason for smile, for fantasy. Fantasy and imagination also exist!... That not only criticism, insults, aggressive behaviour exist... no matter how gratifying it may be.

    Goodness, Mercy, Clemency flood us, and drive us to a daily enthusiasm, not to an apathetic experience of displeasure; of displeasure that becomes dogma, in "what it is”.

    The consciousness of living –in many different ways- does not depend on the being.

    But yes, the being has the capacity and the possibility, given by the consciousness of living, to modulate its way of being.

    And instead of seeing it as one more option within living, the being contemplates it and assumes it as a power emanating from its being. And in this way, it eliminates, undermines or distances itself from that Mercy, that Kindness, that Compassion.

    The Prayerful Call reminds us that the consciousness of living comes from Creation; that the option to regulate it, to modulate it, is part of that "Creator's gift", but in no case does it replace the essence of life coming from the Creator Mystery.

    Hence the Prayer is made reminding us that our 'worrying', preoccupation continuous and persevering option... must at least be reviewed. Because, certainly, that option must be filled with the magical Miracle of my presence, of my consciousness, of my capacities, of my resources, of my possibilities to influence, contemplate and meditate on the daily gift of dawn.

    Let’s occupy the space of preoccupation with the gifts, possibilities, resources, the circumstances, moments.

    Let us not occupy places that do not belong to us.

    Let us do in the sense of our resources, of the demands of our needs.

    That permanent preoccupation leads us to an untimely death, in a Universe "without limits".

    Desolate position.

    Riding in a single unit between the sense of the feelings of the senses, with the reasons of the arrangements, in order to give to the whole, creativity and a clear contribution... novel... enthusiastic...

    The "good news" is permanently present. Paying attention to it gives us a libertarian state to recreate ourselves in a continuous way...

    And may the requirements of whatever nature arises be approached with that Merciful, Gracious and Compassionate expectation which envelops us from the Creator Mystery.

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    Y la vida de humanidad, se ha ido llenando de temores y desconfianzas.

    Temores por… lo que se desconoce, temores por lo que se conoce pero… se acepta o se rechaza según interese.

    Temores por no ser fiel al criterio, a la propia opinión, a la propia palabra.

    Y la desconfianza viene… consecuentemente, al suponer en los demás los mismos temores –ciertamente probables-.

    Una desconfianza, además, a nuestro propio saber… porque ¡se ha mentido tanto!, que resulta a veces difícil discernir, en una situación, cuál opción es la sincera y cuál es la falsa.

    Basta fijarse en la historia; ¡en cualquier historia! Hay excepciones, pero… en cualquier historia, pasado un tiempo histórico, aparecerán nuevas versiones que obviamente darán por falsas las anteriores.

    Estamos, como humanidad, viviendo una transitada y convulsa inseguridad: el miedo a perder lo que se tiene, el temor a no conseguir lo que se propone… 

    La consciencia de humanidad se ha ido rodeando de pilares carcelarios. Y ha dejado de confiar, temerosa, en la evidente muestra de la vida: esa vida que palpita en cada palmo de tierra, en cada ola del mar, en cada pájaro que vuela. Pareciera como si la humanidad se hubiera desconectado de todo su entorno, en términos genéricos y en términos particulares después.

    Como si –y evidentemente así se ve- se hubiera perdido el contacto.

    Y ya se ha creado el segundo Ministerio para la Soledad. El primero surgió en Inglaterra, con nueve millones de personas declaradas “solas”, y con el consiguiente y desolador panorama. Y recientemente Japón lo inaugura, con la proporción de que en el 2040, el 40% de la población vivirá sola.

    Y para defenderse de esa situación, se hace toda una promoción apoyando ese mini-espacio para “uno solo” –ese restaurante para mesas de “uno solo”, esas raciones de comida para “uno solo”-… como un culto a la soledad; como una medida para sobrellevarla.

    La especie está enmarcada en una realidad comunitaria, social. Es absolutamente imprescindible la sintonía con el entorno. En todos los aspectos. Aunque la voluntad y la razón, con su temerosa actitud desconfiada, trate de evitarlo.

    Casi se podría decir, en tono jocoso, que el ser humano dirá: “¡Jamás pactaré con otro ser humano! Sí lo haré con la lechuga, con la naranja, la mandarina, las piedras, la tierra, el río… –¡bueno!, depende de lo que llueva-”.

    La venta sistemática de seguridades ha proporcionado, además, una dependencia casi… ¡casi carcelaria!, a todo tipo de recursos.

    Hay suficientes ofertas para que el ser sea incapaz de crearse a sí mismo sus medios, recursos, etc. En consecuencia, necesita esclavizarse en el trabajo para poder lograr o conseguir lo que necesita.

    Constituyéndose así en una fábrica –cada ser-… una fábrica de consumo.

    La Llamada Orante nos impele a recoger esta situación y darle una respuesta de posición, completamente diferente. Empezando por la confianza plena en la Creación, ¡que no es un ente hipotético, teórico, que unos lo cogen, otros no…; unos tienen fe mañana, otros tienen hoy…; unos creen, otros no creen…! 

    ¡Qué displicencia egolátrica ignorante es ésa…?

    ¡Es evidente que se dieron las condiciones “X” para que surgiera la vida! ¡No la creamos nosotros! Y para que se diera ¡en abundancia!, y casi –y digo “casi” porque el nivel de destrucción es tan alto…- casi de inagotables recursos.

    Pero si nos empeñamos en poseerlos, en controlarlos, en dominarlos, en no dejar que esos recursos fluyan, y tomar de ellos solamente lo necesario… entonces los haremos, en base a nuestro consumo, “finitos”.

    El asumir –¡pero no como una carga!, no como un “ya veremos”, ¡no!- como una evidencia, esa confianza sin temor… a eso que llamamos “Creación”; que nos desborda. Y por ello encontramos ese nombre acotado de “Misterio Creador”: tan solo una descripción para situarnos en la ignorancia… como punto de partida, y en la evidencia, como punto de movimiento.

    Ya amanece, y no es por nuestra fábrica, no es por nuestra empresa, no es por aquel poderoso. No, no…

    Ya templa el clima, y la mariposa se regocija en el polen… 

    Y las golondrinas acuden puntuales a su cita.

    No podemos perder la perspectiva de Universo… Es la que nos da un orbe de ignorancia y un sobrecogimiento de fantasía, a la vez que nos asegura nuestra estancia. 

    Con ese soporte estelar… o Divino –si lo prefieren- está garantizado lo seguro, lo confiable, lo certero, lo Creador, lo ¡Providencial!, que con sus signos, sus casualidades, sus suertes y sus coincidencias, nos da una y otra vez un lenguaje.

    Si ese orbe de Universo está palpitante, nuestro latido será acorde con ello. Y, sin comparaciones, cada uno se sentirá y se expresará sinceramente en su estar, en su recurso… Y se dará cuenta de que la confianza mutua conlleva logros, conlleva alegrías, conlleva vibraciones novedosas, innovaciones, ¡expectativas que se abren… en todas las fantasías!

    El silencio nos cobija con su manto de Lenguaje Creador. Nos abre un espacio para nuestra imaginación. Pero a la vez, habla. No precisa del sonido.

    El brindar la ocasión para que nuestra elucubración surja es su forma de promovernos. Sin ello no sería posible descubrirnos.

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    And the life of humanity has been filled with fears and mistrust.

    Fears for... what is unknown, fears for what is known but... accepted or rejected according to interest.

    Fears because one is not faithful to criteria, to one's own opinion, to one's own word.

    And mistrust comes... consequently, by assuming in others -certainly probable-the same fears.

    A distrust, moreover, of our own knowledge... because so much has been lied about that it is sometimes difficult to distinguish, in a situation, which option is sincere and which is false.

    Just look at history; any story! There are exceptions, but... in any story, after a certain historical period of time, new versions will appear that will obviously take the previous ones as false.

    We are, as humanity, living in a very extended and convulsive insecurity: fear of losing what we have, fear of not achieving what we set out to achieve…

    Prison pillars have surrounded the conscience of humanity. And it has ceased trusting, fearfully, in the obvious sign of life: that life that throbs in every inch of land, in every wave of the sea, in every bird that flies. It seems as if humanity has disconnected from its entire environment, in generic terms and in particular terms afterwards.

    As if -and obviously this is how it looks- contact has been lost

    And already the second Ministry for Loneliness has been set up. The first one arose in England, with nine million people declared "lonely", and with the consequent bleak outlook. And recently Japan inaugurated it, with the proportion that by 2040, 40% of the population will be living alone.

    And to defend against this situation, a whole promotion is made supporting this mini-space for "only one" -that restaurant with "one one" tables, these food rations for "only one "-... as a cult to solitude; as a measure to cope with it.

    The species is framed in a communal, social reality. It is absolutely essential to be in tune with the environment. In all aspects. Although will and reason, with their fearful distrustful attitude, try to avoid it.

    One could almost say, in a jocular tone, that human being will say: "I will never make a pact with another human being! I will make it with lettuce, with orange, tangerine, stones, earth, river... -well, it depends on what rains".

    The systematic selling of security has also provided an almost… prison-like dependence on all kinds of resources.

    There are enough offers for the being to be unable to create by itself its means, resources, etc. Consequently, it needs to enslave itself in working in order to be able to achieve or getting what it needs.

    Thus, each being is becoming –each being-... in a consumer factory.

    The Prayerful Call impels us to gather up on this situation and give it a completely different positional response. Starting from a complete trust in Creation, which is not a hypothetical, theoretical entity, that someone takes, others do not...; some have faith tomorrow, others have faith today...; some believe, others do not believe...!

    What an ignorant egotistical apathy is that...?

    It is obvious that “X" conditions were in place for life to emerge! We did not create it! And so that it would be in abundance, and almost -and I say "almost" because the level of destruction is so high...- almost of inexhaustible resources!

    But if we insist on owning them, on controlling them, on dominating them, on not letting those resources flow, and taking from them only what is necessary... then we will make them, based on our consumption, "finite".

    Assuming -but not as a burden, not as a "we'll see", no!- as an evidence, that fearless trust... in what we call "Creation"; that overwhelms us. And that's why we find that limited name of "Creative Mystery": just a description to place us in ignorance... as a starting point, and in evidence, as a point of movement.

    It's dawn, and it's not because of our factory, it's not because our company, it's not because that powerful man. No, it's not...

    Already the weather is mild, and the butterfly rejoices in the pollen...

    And the swallows come on time to their rendezvous.

    We cannot lose perspective of Universe... It is the one that gives us an orb of ignorance and an awe of fantasy, while ensuring our stay.

    With that stellar support... or Divine -if you prefer- security, trust, certainty, the Creator, and Providential!!, are guaranteed, that with its signs, its chances, its fortunes its coincidences, it gives us a language again and again.

    If that orb of the Universe is throbbing, our heartbeat will be consistent with it. And, without comparison, each one will feel and sincerely express itself in its being, in its resource... And one will realise that mutual trust brings achievements, brings joys, and brings new vibrations, innovations, expectations that open up... in all fantasies!

    Silence covers us with its mantle of Creative Language. It opens a space for our imagination. But at the same time, it speaks. It does not need sound.

    His way of promoting us is to provide the occasion for our enlightenment to emerge. Without it, it would not be possible to discover ourselves.

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    La memoria nos hace guardar… historias vividas y no vividas. Y es capaz de discernir unas y otras. Igualmente, la memoria nos trae al presente lo pendiente, lo que está por hacer, lo que se prometió, lo que quedó pero no se hizo…

    Igualmente, la memoria alberga experiencias que transformaron, cambiaron, modificaron nuestra posición.

    ¡Son tantos los influjos que se vehiculizan a través de la memoria, que, sin ella, evidentemente “nos perdemos”.

    Se suele decir: “Ha perdido la memoria. No sabe quién es”. Realmente nunca lo supo. Nunca sabremos quiénes somos. Pero tenemos referencias –mientras la memoria está-… tenemos referencias de hechos, de situaciones que nos orientan. Y en base a ello reconocemos el amanecer, el anochecer, el laborar, el viajar…

    ¿Qué es de la memoria Orante?

    ¿Cómo… cómo se comporta? ¿Es igual que otro tipo de memoria?

    ¿O más bien es una referencia que nos… ¡toca!, porque nos llama a ver algo, a decirnos algo que no estaba claro, o nuevo, o recordar algo ya repetido?

    Pero, en cualquier caso, la memoria Orante tiene unos trazos muy variables. No tiene sustento de lo material. Tiene el aliento de LA PALABRA.

    Como decían: “Y en el principio fue la Palabra, y todo se hizo con ella, y la Palabra era Dios y Dios era la Palabra”.

    ¿Será –en consecuencia- la oración, palabras que nos sitúan en nuestra verdadera naturaleza?

    Nuestro vibrar original se pierde en el Misterio Creador. Nuestro recuerdo no llega a tanto. Pero en la medida en que el Misterio Creador nos llama… ¡con palabras!… encontramos en ellas, como oración, un filo… un filo de hilo que nos transporta hacia lo desconocido. Nos diluye la forma y nos ensalza la consciencia.

    Remontarnos… en consciencia de sensación, a nuestras memorias no recordadas.

    Sensaciones de brote, de algo que mana como manantial, así es nuestra aparición en la existencia: un manantial, un brote de semilla… que aspira a vivir.

    Y al sentirnos manantial… humedecemos el entorno y reconocemos progresivamente todo lo que el agua que mana va descubriendo, va tocando. 

    Agua de Vida…

    El manantial se hace maná, y surte y nutre a necesidades que encuentra.

    Hagámonos esa pregunta: ¿A quiénes nutrimos? ¿Cómo es nuestro manantial?

    La calidad de nuestra agua debe ser evaluada. Tanto es así que debe saciar la sed de “cualquier” sediento.

    El manantial, la fuente… no segrega y no elige quién bebe de él.

    Así, si nos dejamos fluir y emanamos en “la calidad” –es decir, virtudes que adornan nuestro ser-, seremos manantiales, fuentes… ¡con recuerdos vivos de que brotamos! No sabemos por qué. No pertenece a la sapiencia. Es de consciencia.

    Seguramente, nuestra memoria se quedaba en un pequeño charco. 

    La Llamada Orante nos lleva a una expansión ilimitada.

    El manantial no conoce fronteras. Y a la vez está cargado de sensibilidad, por su calidad para nutrir… según qué necesidades.

    Pareciera que somos agua… sin más; manantiales que brotan iguales. Mas no es así.

    Somos de calidades precisas… y de capacidades transformadoras. Nunca volverás a beber el agua que bebiste hoy. 

    Y ese manantial de agua que somos, y que damos de beber, se conforma en cada instante según la situación. A veces correrá vertiginosa, el agua; otras, se estancará. Unas veces será muy cristalina; otras será muy turbulenta. Pero debemos recordar que somos agua, manantial de vida que alimenta, que nutre.

    Y así, en ese recuerdo permanente, Orante, cada realización, cada actuación se hará diferente. Y tendrá los matices de calidad que se precisa.

    ¡Parece difícil!, pero no lo es. Parece difícil, por habernos convertido habitualmente en… “costumbres”; y repetir una y otra vez, y tener una y otra vez la misma actitud…

    Así nos “clasificamos”, y decimos: “Éste tiene buen humor, éste es inteligente, éste es cauto, éste es prudente…”. Y ahí el manantial deja de brotar.

    Somos una opción permanente, y debemos recordar orantemente que estamos dispuestos, que nos han dispuesto y posibilitado para ser alimento de vida… en virtudes cambiantes, en actitudes precisas. De ahí la calidad, que no es costumbre; que siempre se perfila buscando la exactitud, la finura, la innovación, la sorpresa.

    Y cada palabra es un borbotón de manantial. Y en cada una de ellas encontramos la calidad… de promover, cuidar, ayudar, respetar, generar, innovar, creativizar.

    Y de igual manera, al escuchar, escuchamos borbotones de palabras, de… afanes de vida.

    Si el hablar, si la palabra se hace Orar, el vivir se hace Oración permanente. 

    Y, como expresiones divinas, estamos continuamente orando. De ahí que si lo descubrimos de esta forma, podamos depurar nuestra palabra, podamos escuchar la que se emite, podamos dejar de juzgar, de condenar, de castigar con palabras.

    Y hagamos que el manantial que nos representa… esté siempre dispuesto y disponible, adaptable a cada situación.

    ¡Sin perder ni un ápice su identidad!...

    Al igual que al agua se la puede someter a infinitas formas, pero seguirá siendo agua. Pero su naturaleza se adaptará y será… el alimento preciso.

    No vale decir cualquier cosa.

    Si cuando hablas, oras, tu compromiso de Universo se acrecienta. Y a la vez, tu calidad se exige, se descubre y se sorprende.

    Así.

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    Memory makes us keep... lived and unlived stories. And it is capable of distinguishing one from the other. Likewise, memory brings us back to the present what is pending, what is still to be done, what was promised, what was left but it wasn’t done...

    Likewise, memory harbours experiences that transformed, changed, and modified our position.

    So many influences are conveyed through memory that, without it, we are obviously "lost".

    It is often said: "He has lost his memoryHe doesn't know who he is”. He never really did. We will never know who we are. But we have references -as long as our memory is there-... we have references of facts, of situations that guide us. And based on this we recognise dawn, dusk, work, journey...

    What is the Praying memory?

     How… how does it behave? Is it the same as other kinds of memory?

    Or is it rather a reference that... touches us, because it calls us to see something, to tell us something that was not clear, or new, or to remember something already repeated?

    But, in any case, the Praying memory has very variable traces. It has no material sustenance. It has the breath of THE WORD.

    As it is said: "And in the beginning was the Word, and all things were made with the Word, and the Word was God and God was the Word".

    Is it -consequently- the prayer, words that place us in our true nature?

    Our original vibration is lost in the Creative Mystery. Our memory does not reach that far. But to the extent that the Creator Mystery calls us... with words!... we find in them, like a prayer, an edge... an edge of a thread that transports us into the unknown. It dilutes our form and exalts our consciousness.

    To go back... in consciousness of sensation, to our unremembered memories.

    Sensations of emerging, of something that flows like a spring, as our appearance in existence: a spring, a sprout seed... that aspires to live.

    And feeling ourselves as a spring... we moisten our surroundings and progressively recognise everything that gushing water discovers and touches.

    Water of Life...

    The spring becomes manna, and supplies and nourishes the needs it finds.

    Let's ask ourselves this question: Who do we nurture? What is our spring like?

    The quality of our water must be evaluated. So much so that it must quench the thirst of "any" thirsty person.

    The spring, the fountain... does not segregate and does not choose who drinks from it.

    Thus, if we let ourselves flow and emanate in “quality" -i.e., virtues adorning our being- we will be springs, fountains... with alive memories that we gush forth! We do not know why. It does not belong to sapience. It is about consciousness.

    Certainly, our memory remained in a small puddle.

    The Prayerful Call leads to unlimited expansion.

    The spring knows no boundaries. And at the same time, it is charged with sensitivity, due to its capability to nourish... depending on the needs.

    It seems we are water... just like that; spring flowing in the same way. But this is not so.

    We are of precise qualities... and transformative abilities. You will never drink the same water you drank today.

    And that spring of water we are, and we give it to drink, is shaped at every moment according to the situation. Sometimes the water will run vertiginously, sometimes it will stagnate. Sometimes it will be crystal clear; others it will be very turbulent. But we must remember we are water, a source of life that nourishes and nurtures.

    And so, in this permanent memory of Prayer, each doing, each execution will be different. And it will have the required quality nuances.

    It seems difficult, but it is not. It seems difficult, because we have usually become... "habits"; and repeat over and over again, and have over and over again the same attitude...

    So, we "classify" ourselves, and we say: "This one is good-humoured, this one is intelligent, this one is cautious, this one is prudent...". And then the spring stops flowing.

    We are a permanent option, and we must prayerfully remember we are ready; we have been arranged and made capable to be the nourishment of life... in changing virtues, in precise attitudes. Hence the quality, which is not customary; but always outlined looking for accuracy, finesse, innovation, surprise.

    And each word is a gush of spring. And in each one of them we find the quality... of promoting, caring, helping, respecting, generating, innovating, and creativity.

    And in the same way, as we listen, we hear gushes of words, of... life's eagerness.

    If speaking, if the word becomes Prayer, living becomes permanent Prayer.

    And, as divine expressions, we are constantly praying. Hence, if we discover it in this way, we can refine our word, we can listen to what is being said, we can stop judging, condemning, punishing with words.

    And let’s make the spring representing us... always ready and available, adaptable to every situation.

    Without losing an iota its identity!...

    Just as water can undergo infinite shapes, but it will remain water. But its nature will adapt and it will be... the precise nourishment.

    It is not acceptable to say anything.

    If, when you speak, you pray, your commitment to the Universe increases. And at the same time, your quality is demanded, discovered and surprised.

    Like that.

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    Y en el vivir… parece que siempre falta: falta este detalle, falta por hacer esto, falta por completar aquello…

    Pareciera que el transcurso de la vida fuera un permanente hacer en… “lo que queda por hacer”, sin que se sepa cuál es la cantidad, la calidad o la demanda –en general- de ese “que falta”; de eso que falta.

    Si nos situamos en la Creación –que es donde estamos- y exponemos nuestras cualidades, nuestras “sapiencias” –tan arrogantes-... a poco que nos apercibamos de nuestro orbe de acción, nos daremos cuenta de que hay todo un contingente inabordable… que desconocemos; que no está en nuestra dimensión, pero que incide en nosotros.

    ¿Y cuál es la actitud habitual del ser? 

    Querer abarcar todas las posibilidades, con la sensación de que las tiene a su alcance. Y lo que tiene a su alcance –en sensaciones- es que está en una inmensidad ¡infinita! Y en vez de –“en vez de”- ir, hacer, estar… según la propia capacidad dicte, y el Infinito permita, se asume o se adopta la posición arrogante de dominio, de control, de capacidad. Siempre queda algo: la sensación de… “incompleto”; que puede ser estimulante –puede ser estimulante- pero también puede ser frustrante.

    El Sentido y la Llamada Orante nos sitúa en la perspectiva de sabernos una capacitación muy, muy, muy pequeña, si tratamos de compararla con el asombro de donde nos situamos.

    Eso nos debería dar una actitud de humildad, de asombro y de ¡curiosidad! –por supuesto-, pero no posesiva, no resolutiva.

    Y no se trata de sentirme “limitado”. ¡No! Si habito en un Universo ilimitado, también lo soy, pero en proporción.

    El asumir la proporción de pequeñez… en el Universo amplificado –¡que se amplifica además permanentemente!, dentro del poco saber que tenemos-… 

    La consciencia de ‘ilimitud’… debe permanecer, pero no nos debe propulsar a dominio, a control.

    Nuestra consciencia se fue configurando de una forma tal que, para vivir, tenía que ir ganando, conquistando, teniendo, dominando. Y todo era poco, porque era evidente lo exuberante que tenía a su alrededor, en su entorno.

    De ahí que siempre faltara, por la ambición de poseerlo ¡todo! De ahí que se revuelvan los sabios, buscando una ley, “La ley del Todo”, que explique todo, que nos haga capaces de crear, destruir, desarrollar… lo que llamamos “vida”, en sus diferentes formas.

    Pero lo que observamos con la visión de nuestras capacitaciones, de los logros adquiridos: nos descubrimos en este gueto de Universo, con infinitud de especulaciones, aspirando a anular el Misterio.

    En vez de –ante lo evidente de la falta y falta y falta- asumirse EN el Misterio, la pretensión prepotente es hacerlo desaparecer… y quedarse con la retahíla de: “Bueno, si ahora no se sabe o ahora no se conoce… ya se conocerá, ya se sabrá”. Esa actitud de conquista, de logro; sin duda, producto del magma en el que nos encontramos: ilimitado, infinito. Pero en vez de sentirlo y vivirlo fundido con él, el ser desafía; compite. Y establece un sistema de logros y adquisiciones… que le va satisfaciendo por momentos, a la vez que le decepciona.

    ¿Podría ser –podría ser- que esa insatisfacción permanente de logro y posesión, ante la imposibilidad de recoger ¡todo!, gestara la muerte? Como un espacio, como un instante de otra forma de vida, distinta a la ansiosa, ambiciosa y… fracasadamente posesiva.

    ¿Será la consciencia, en su forma de desarrollarse, la que conduce… –por la permanente insatisfacción de lo que falta, pero a la vez con el orgullo de lo que logra-, la que induce a otro estado de consciencia… desconocido totalmente, pero que sitúa la vida en “límite”; la sitúa en un espacio limitado…?

    Todo el impulso que da el estar en lo Infinito, al descubrir que no es posible poseerlo…, la consciencia se ve abatida y recurre a un límite. Cuando resulta que su posición es ilimitada.

    Y así se establece que “todo tiene su principio y su fin”, que “todo tiene su crecimiento y su decrecimiento”… Así nos hacemos “Gauss” –como la curva vital de todos los procesos-, “aunque”… aunque sepamos y veamos que así no funciona el Universo en el que estamos, en el que las funciones y las actividades se transforman, se convierten, se expanden, se transfiguran… pero permanecen; con distinta configuración, lo cual nos da una muestra de su eternidad.

    Pero no se contempla así. No. Se contempla que tal estrella choca con tal, y se destruye y desaparece, y aparece un agujero negro y… 

    Se le pone “fin”.

    Y no hay tal “fin”. Hay una transfiguración transformadora, una mutación sin proporciones, de un Misterio… insondable. 

    Pero el ser, en su consciencia, para manejarse y manejar su ambiente y su medio, recurre a “lo terminal” como un proceso inevitable.

    El Sentido Orante nos reclama la necesidad de configurar nuestra consciencia… y apartarle las fronteras y los límites, para que realmente se sienta en el Misterio, participe de él –porque es Misterio- y se creativice permanentemente.

    ***

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    And in living... it seems there is always something lacking: this detail is missing; this one remains to be done, that remains to be completed…

    It seems that the course of life is a permanent doing in... “what remains to be done”, without knowing the quantity, quality or demand –in general- of that “missing”; of that “lack”.

    If we place ourselves in Creation –which is where we are- and we expose our qualities, our “wisdoms” –so arrogant-... as soon as we become aware of our orb of action, we will realise that there is a whole unapproachable contingent... that we are unaware of; that is not in our dimension, but that affects us.

    And what is the usual attitude of the being?

    Wanting to cover all the possibilities, with the feeling of having them at reach. And what one has at reach –in feelings- is that one is in an infinite immensity! And instead of –”instead of”- going, doing, being... according to the dictation of one's own ability, and the Infinite allows, one assumes or adopts the arrogant position of mastery, of control, of capability. There is always something left: the feeling of... “incompleteness”; that can be stimulating –it can be stimulating- but it can also be frustrating.

    The Sense and the Prayerful Call place us in the perspective of being aware of our very, very, very little capability, if we try to compare it with the awe of where we are.

    That should give us an attitude of humility, wonder and curiosity! –of course-, but not possessive, not resolute.

    And it's not about feeling “limited”. No! If I inhabit an unlimited Universe, I am also unlimited, but in proportion.

    To assume the proportion of smallness... in the amplified Universe –which is also permanently amplified, within the little knowledge we have-....

    The consciousness of 'limitlessness'... must remain, but it must not drive us to dominance, to control.

    Our consciousness was configured in such a way that, in order to live, it had to be wining, conquering, having, and dominating. And everything was never enough, as exuberance around and its surroundings were evident.

    Hence it was always lacking, due to the ambition to possess everything! Hence sages rush, looking for a law, “The Law of Everything”, that explains everything, that makes us capable of creating, destroying, developing... what we call “life”, in its different ways.

    But what we observe with the vision of our, capabilities, of our acquired achievements: we discover ourselves in this ghetto of Universe, with infinite speculations, aspiring to annul the Mystery.

    Instead of –in the face of the obvious lack and lack and lack- assuming oneself IN the Mystery, the arrogant claim is to make it disappear... and remain with the string of: “Well, if now it is not known, if we do not know... it will be known, it will be”. This attitude of conquest, of achievement; no doubt the result of the magma in which we are: limitless, infinite. But instead of feeling it and living it, fusing with it, the being challenges; competes. And it establishes a system of achievements and acquisitions... that is satisfying at times; while at the same time, it is disappointing.

    Could it be –could it be- that this permanent dissatisfaction of achievement and possession, in the face of the impossibility of collecting everything!, gestated death? As a space, like an instant of another different way of life, from the anxious, ambitious and... unsuccessfully possessive one.

    Is it consciousness, in its developing way, the one that leads... –due to permanent dissatisfaction of what is lacking, but at the same time with the pride of what it achieves-, the one that induces another state of consciousness... totally unknown, but places life in “limit”; it places it in a limited space...?

    The whole impulse of being in the Infinite, when it discovers it is not possible to possess it..., the consciousness is downcast and resorts to a limit. When it turns out that its position is unlimited.

    And so, it is established that “everything has its beginning and its end”, that “everything has its growth and its decrease”... Thus, we become “Gauss” –like the vital curve of all processes- “although”... although we know and see that this is not how the Universe we are in works, in which functions and activities are transformed, converted, expanded, transfigured... but they remain; with a different configuration, giving us a sign of its eternity.

    But it is not contemplated like that. No. It is contemplated that such a star collides with such a star, and it is destroyed and disappears, and a black hole appears and...

    And it “ends”.

    And there is no such “end”. There is a transformative transfiguration, a mutation without proportions, of an unfathomable… Mystery.

    But the being, in its consciousness, in order to manage itself and its environment and its surroundings, resorts to “the terminal” as an inevitable process.

    The Prayerful Sense calls for the need of configuring our consciousness... and setting aside its borders and limits, so one can really feel in the Mystery, participate in it –because it is Mystery- and be permanently creative.

    ***

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ORACIÓN

La Oración que realizamos es una Oración que no está circunscrita a ninguna religión. Creemos que la Oración puede ser un instrumento Liberador y Sanador. Y tiene como referencia a la Creación, a las diferentes Fuerzas que nos animan sin entrar en ponerle un nombre u otro. La creencia de que la Oración es un elemento indispensable para nosotros, nos llevó a crear un espacio dedicado exclusivamente a la oración: “La Casa del Sonido de la Luz”, un lugar situado en el País Vasco , en Vizcaya, en la estructura de un caserío. Allí se realizan encuentros orantes y jornadas de retiro.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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