LEMA ORANTE

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    Transcurre… la humanidad, entre tolerancias-intolerancias… rigideces y blanduras. Y con permanente impunidad.

    Los tolerantes dan por buena cualquier respuesta. Los intolerantes sólo se escuchan a sí mismos. Los rígidos imponen sus criterios, y los blandos no los tienen. Todo ello con impunidad, es decir, sin que sea punible cualquiera de las actuaciones de rigideces, blanduras…

    Esta impunidad surge de los extremismos, y de los permisivos procesos que dan por buena cualquier respuesta. 

    Lo flexible se encuentra ausente. Y en consecuencia, la adaptación a los aconteceres, y al medio en general, se hace torpemente: o con rigideces o con blanduras, o con tolerancias o con intolerancias.

    Desaparece paulatinamente esa flexible naturaleza que se adapta, que oscila… y se adoptan las posturas extremas; con lo cual, la incomunicación y el enfrentamiento es inevitable.

    El Sentido Orante nos plantea este magma, esta vibración en la que se está moviendo nuestra especie. Nos llama a esa flexibilidad que contempla las excepciones, que no asume la impunidad, que reclama las responsabilidades.

    “Flexibilidad”, “adaptación”, “responsabilidad”…

    Y todo ello se muestra cuando el ser se ejemplariza a través de la “austeridad”.

    Sí, ése es el toque que permite esa flexible excepcionalidad.

    Y en esa austeridad de “lo imprescindible y lo necesario”… la exigencia, la productividad, la imposición no deben vibrar. 

    Sin duda, es preciso un esfuerzo, pero adaptado a la naturaleza de cada ser y contemplando las excepciones.

    Así, la consciencia se desarrolla con recursos para ver la intuición…, para sentir el lenguaje de la Providencia, para descubrirse en el Universo Creador, para sentirse creatividad permanente, para escuchar al que habla, para alejar el prejuicio, para favorecer la imaginación, para aclarar los sentidos, los sentires, y para hacer del convivir cotidiano una emoción; una emoción que nos lleve a ver los diferentes lenguajes que se nos presentan cada día.

    El esfuerzo no ha de ser ni agotador, ni exigente, ni impositivo, ni ¡comparativo! 

    Cada ser se debe ajustar a sus recursos, a sus medios, a sus capacitaciones. ¡Y no por ello renunciar a su evolución!, a sus nuevas adquisiciones, a sus amplificaciones de consciencia. No atribuir a la aceptación y a la adaptación complaciente, el inmovilismo; más bien darse cuenta de que esa adaptación, esa modulación ante el medio, lo que hace es reconocer a cada ser en lo que es… y promoverle hacia nuevas perspectivas.

    La Llamada Orante nos “resuena” en el servicio, en el cumplir, en el saber estar según las necesidades, que en ningún caso deben constituirse en dependencias, porque ello anula la relación y encapsula la comunicación.

    El Sentido Orante, con su llamada, anuncia la necesidad de estar “dispuesto”, “disponible”… para corregir, para rectificar, para remodelar, para restaurar… tanto a sí mismo como al entorno o los medios en los que nos encontremos.

    Los extremismos y las tolerancias, aupadas por la impunidad, llevan al ser a la desconfianza. En cualquier momento salta como un cortocircuito, y nos deja sin luz.

    .- ¿Pero no confiabas tú? Y tú, ¿no confiabas?

    .- Sí, pero….

    La confianza no guarda “peros”. Confía.

    Y ese “confiar” produce en el otro, en los otros, respuestas confiadas. Aunque tengamos que pasar por tránsitos incómodos… en los que se presentan situaciones ¡poco fiables!, o muy poco fiables. Aún así, la confianza es imprescindible, porque somos seres de comunión, seres de comunicación, seres de solidaridad. Porque gracias a ello podemos conseguir, lograr, alcanzar…

    Es cierto. Es cierto que, en esa impunidad, a los confiados se les engaña. Es cierto. ¿Y…?

    Alguna ventaja sacarán los engañadores. Pero si asumimos las posturas belicosas o de rechazo, no favoreceremos el sentido solidario. Más bien anunciemos, anunciemos desde la confianza, al que nos engaña, que somos conscientes de eso, ¡que nos damos cuenta! Igual que nos damos cuenta, cuando realizamos cualquier labor en común, de quién participa y de quién no participa.

    Pero la perseverancia, la confianza y la esperanza nos pueden dar o pueden dar la sensación de ignorancia, de no darse cuenta. Puede dar la sensación de que es fácilmente abusable

    Gravísimo error. Porque el exceso de abuso, el exceso de engaño, cuando el confiado persevera en la confianza, ese exceso puede encontrarse con el rigor.

    ¿Es que acaso se pensaba que la confianza, la perseverancia y la esperanza eran flanes débiles, insensibles y ¡estúpidos!, que no se apercibían, porque no combatían, porque no llamaban la atención, porque no exigían…? Grave error.

    La perseverancia, la confianza y la esperanza se fundamentan en el rigor que el ser asume como intermediario, como ser inspirado por la naturaleza del Misterio Creador. Es un rigor ¡amable!, amoroso, pero riguroso. Pareciera una contradicción, mas no lo es… Porque alberga multitud de posiciones. Porque orienta como el faro al navegante. No le engañan. Es riguroso en su luz. Como es riguroso el amanecer, el anochecer y la permanencia de las estrellas. 

    Pero no nos atacan, no nos confunden. Nos orientan, nos ayudan, nos aclaran.

    ¿Acaso no hay perseverancia, confianza y esperanza en cada uno de nosotros, por parte de la Creación, por parte de las casualidades, de la suerte?

    ¿Acaso no nos brindan regalías que no se corresponden con nuestras aportaciones, con nuestras capacidades? Que lo digno sería decir: “No soy digno”. Pero el rigor nos implica aceptarlo, y con ello admirarlo. Y necesariamente hacerse humilde.

    Que nadie prevalezca sobre alguien, porque será como una bota sobre su cuello. Que, más bien, el que mejor dotado esté de cualquier habilidad, done sus dones y capacite a otros.

    Que la biodiversidad de nuestras naturalezas comparta sus capacidades. ¡No para ser iguales, no! Cada ser tiene su universo personal… del que ha de dar cuenta permanentemente. Pero cualquier arrogancia por el saber, por la erudición, por la posición, ¡por el carácter que se tenga!… es una grave ofensa a la confianza, a la perseverancia y a la esperanza. 

    Grave ofensa. 

    Porque ¡ay de aquellos que, aprovechando su erudición, contemplan y escuchan al ignorante que expresa lo que siente, y lo desprecian!, y no le aportan su erudita posición. Le escucha para sentirse superior.

    Ciertamente, el actuar así conllevará el temor y las debilidades.

    Los avisos de las Llamadas Orantes encierran una generosidad infinita. Orientan hacia horizontes sin límites. Recogen a cada ser en su identidad, y a la vez lo sitúan en sintonía con los demás seres.

    De esa forma, la importancia personal, la egolatría y la idolatría habitual no tienen cabida… porque es el Misterio Creador el que todo lo alberga, el que todo lo expande, el que no se limita. 

    Ninguna criatura puede alcanzar esa magnitud. Pero sí sintonizarse con ella, porque de ella procedemos… y con ella estamos, porque ESTÁ. 

    Sin su presencia, no hay vida.

    ***

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    Humanity is passing... between tolerances and intolerances... rigidities and softness. And it does with permanent impunity.

    Tolerant people will take any answer for granted. Intolerant people only listen to themselves. Rigid people impose their criteria, and the soft ones do not. All this with impunity, that is, without any of the actions of rigidity, softness, etc. being punishable…

    This impunity arises from extremism, and from the permissive processes that allow any response.

    Flexibility is absent. And consequently, adaptation to events, and to the environment in general, is done awkwardly: either with rigidities or with softness, or with tolerances or with intolerances.

    That flexible nature that adapts, that oscillates gradually disappears... and extreme attitudes are adopted; thus, the lack of communication and confrontation are inevitable.

    The Praying Sense presents us with this magma, this vibration in which our species is moving. It calls us to that flexibility that contemplates exceptions, that does not assume impunity that claims responsibility.

    "Flexibility", "adaptation", "responsibility"...

     And all this is shown when the being is exemplified through "austerity". 

    Yes, that is the touch that allows that flexible exceptionality.

    And in this austerity of "the essential and the necessary”... demand, productivity, imposition should not vibrate.

    Without a doubt, an effort is needed, but adapted to the nature of each being and contemplating the exceptions.

    Thus, consciousness develops with resources to see intuition..., to feel the language of Providence, to discover oneself in the Creator Universe, to feel permanent creativity, to listen to who speaks, to dispel prejudice, to favour imagination, to clarify senses, feelings, and to make daily life together an emotion; an emotion that leads us to see the different languages that are presented to us every day.

    The effort must be neither exhausting, nor demanding, nor imposing, nor comparative!

    Each being must adjust to its resources, its means, its capacities, without renouncing its evolution!, its new acquisitions, its amplifications of consciousness. Not attributing immobility to acceptance and complaisant adaptation, but rather realise that this adaptation, this modulation in the face of the environment, what it does is recognise each being for what it is... and promote it towards new perspectives.

    The Call to Prayer "resonates" to us in service, in fulfilment, in knowing how to be in accordance with needs, which in no case should be constituted as dependencies, because this cancels out the relationship and encapsulates communication.

    The Prayerful Sense, with its call, announces the need to be "willing", "available"... to correct, to rectify, to remodel, to restore... both oneself and the environment or the situation in which one finds oneself.

    Extremisms and tolerances, which are increased by impunity, lead the being to mistrust. At any moment blows up like a short circuit, and leaves us without light...

    .- But didn't you trust? And you, didn't you trust

    .- Yes, but....

    Trust does not keep "buts". It just trusts.

    And that "trust" produces in the other, in others, trusting answers. Even if we have to go through uncomfortable transits... in which little trusty situations arise or very unreliable. Even so, trust is essential, because we are beings of communion, beings of communication, beings of solidarity. Because thanks to this we can achieve, manage, and reach...

    It is true. It is true that, in this impunity, people who trust are deceived. It is true. And...?

    The cheaters will get some advantage. But if we assume bellicose or rejection attitudes, we will not favour the sense of solidarity. Let us rather announce, let us announce from trust, to the one who deceives us, that we are aware of that! Just as we realise, when we do any work together, who is participating and who is not participating.

    But perseverance, trust and hope can give us a sense of ignorance, of not realizing it. It could give us the impression that one is easily abused.

    It is a very serious error. Because excess of abuse, excess of deception, when the trusting person perseveres in trusting, that excess can run into the rigour.

    Was it thought perhaps that trust, perseverance and hope were weak, insensitive and stupid crests!, that they were not noticed because they did not fight, because they did not attract attention, because they did not demand...? Serious mistake.

    Perseverance, trust and hope are based on the rigour that the being assumes as an intermediary, as a being inspired by the nature of the Creative Mystery. It is a kind, loving, but rigorous rigor. It would seem to be a contradiction, but it is not... Because it has multitude positions. Because it guides us like a lighthouse to a navigator. It is not deceived. It is rigorous in its light. As rigorous as dawn, as dusk and the permanence of the stars.

    But they do not attack us, they do not confuse us. They guide us, help us, clarify us.

    Perhaps is there not perseverance, trust and hope in each of us, through Creation, through chances, through luck?

    Do they not give us royalties that don't match our contributions, our capabilities? That the dignified thing would be to say: "I am not worthy". But rigour implies that we accept it, and thus admire it. And necessarily one becomes humble.

    Let no one prevail over anyone, for it will be like a boot on its neck. Rather, let the one who is best endowed with any ability give its gifts and enable others.

    Let the biodiversity of our natures share their capabilities. Not to be equal, no! Each being has its personal universe..., which one must account for permanently. But any arrogance of knowledge, of erudition, of position, of character... is a serious offence against trust, perseverance and hope.

    Serious offence.

    For woe to those who, taking advantage of their erudition, behold and listen to the ignorant who express their feelings, and despise them, and do not bring their erudite position to bear. They listen to him in order to feel superior.

    Certainly, acting in this way will lead to fear and weakness.

    The Prayer Calls’ warning contains an infinite generosity. They lead to unlimited horizons. They gather each being in his identity, and at the same time they place it in tune with other beings.

    In this way, personal importance, egocentricity and habitual idolatry have no place... because it is the Creator Mystery the one who holds everything, that expands everything, that does not limit itself.

    No creature can reach that magnitude. But we can tune in to it, because we come from it... and we are with it, because IT IS.

     Without its presence, there is no life.

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    Y la humanidad ha ido construyendo su evolución en base a sus talentos, que en comparación con el entorno se hacían notoriamente diferentes. Diferentes. Y esa diferencia se expresó a través de el control, la trampa, la mentira, la violencia, el poder…

    A lo largo del ejercicio vital de la especie, ésta se decantó hacia ese predominio sobre todo el entorno y sobre sí mismo.

    Y en ese sentido está y va. Y en ese sentido de estar e ir, como especie se va deteriorando, puesto que el ejercicio de la violencia poderosa es una génesis permanente de perdedores y de rencores; perdedores rencorosos que están a disposición de la revancha… Y así van gestando ciclos de alternancias de poder, pero llevando como “estandarte” el uso legítimo de prohibir, castigar, perseguir, controlar, dominar.

    Y así, cada estamento, desde los más complejos hasta el individuo que convive en una comunidad, se hace también eco de ese estilo.

    Hay una llamada de especie que nos muestra un índice de referencia, según el cual, su capacidad reproductora se ha mostrado, clara y decididamente, cada vez más baja. Hasta el punto de que… se prevé que, en un futuro cercano –2050 por ejemplo-, no se llegará al… –temido, por otra parte- número de 10.000 millones de habitantes.

    Se sigue creciendo, pero paulatinamente –hasta cierto punto lo de paulatinamente- lentificándose, y con ello aplanándose, y con ello decreciendo.

    Y cuando una especie, sin ninguna voluntad como tal de comportarse de esa forma, lo hace, es porque hay una llamada interior –vamos a llamarlo así- de supervivencia.

    Es semejante al ejemplo conocido de determinadas especies que en cautiverio no se reproducen.

    ¿Será que se ha llegado a tal punto de violencia, posesión, mentira, manipulación, engaño, traición… que la consciencia colectiva de especie se siente en cautiverio?

    Y por tanto, renuncia a su estancia, renuncia a su presencia, porque no veno percibe otras salidas que no sean las que ya están establecidas.

    La Llamada Orante nos ¡llama! también a nuestra instancia subconsciente, inconsciente, colectiva, reclamándonos… –desde nuestros recursos, poderes, habilidades- reclamándonos la consciencia de nuestro origen, la procedencia en este Universo… y la capacitación para referenciarnos en el Misterio Creador: ese que nos mantiene, nos entretiene, nos hace permanecer. 

    Y que, en base a esa referencia, las propuestas de humanidad puedan ser otras que no la sistemática propuesta de poder, de violencia, de desafío, de radicalismos ¡atroces!... que, encima –encima de sus atrocidades-, reclaman una filiación divina.

    ¿No es acaso evidente que la filiación hacia el Misterio Creador nos da permanentemente la vibración de cuido, de ayuda, de sorpresa, de providencias? De una Bondad ¡inabordable! Y quizás por eso no se percibe.

    Y siendo “hijos” –por así decirlo- de la Bondad superior; siendo procedencia de un nacer enamorado; siendo capacitados para… no solamente ya interaccionar con el medio, sino conseguir una convivencia, una relación, una interacción, una ¡participación virtuosa!, solidaria.

    Y cuando esto ocurre –porque ocurre a veces, después de una gran catástrofe-, se puede ver cómo está ahí, late ahí esa consciencia de bondad. Pero, pasada la alarma, esa consciencia solidaria bondadosa se retira… y vuelve a por sus ganancias, sus logros, sus pertenencias, sus posesiones.

    En consecuencia, no hay que inventarse una nueva cualidad humana. Los recursos de lo que un día llamamos “instinto de santidad” están ahí presentes. 

    Quizás, quizás en los planes de la Creación estaba el transcurrir en estos dramas continuos y permanentes, para darnos cuenta de que esa no era nuestra naturaleza, y que pudiéramos descubrir nuestras fuentes de recursos, de cuidados, de ayudas, de compartir, de saber guardar el intimismo y la solidaridad… como elementos unitarios.

    Por momentos, parece imposible; parece imposible… cambiar la faz de un ritmo de frenética y desesperada permanencia.

    Pero el orante que sabe acudir, sabe que, cuando le llaman a orar, es para orientarle, sugerirle, aconsejarle... y hacerle partícipe del alimento creador. Y que, de esta manera, el ser replique bajo esa consciencia de novedad, de creatividad, de juego, de participación, de sinceridad.

    Se interpretó –seguramente por nuestros recursos, habilidades, inteligencias y “otras artes”, digamos-… se interpretó que, de la misma forma que podemos ejercer nuestro dominio sobre hormigas, elefantes o… o el transcurrir de un río o cualquier otra situación, eso era la representación, el equivalente de la Creación.

    Se interpretó que así actuaba, así se hizo el mundo, así se promueve lo Divino: castigando a los malos y premiando a los buenos. “Álguienes” fueron gestando esa idea; esa idea de un Dios castigador, celoso, vengativo, cruel. En cuyo caso, el ejercicio del poder, con su consecuente violencia, desprecio, menosprecio, control, manipulación, estaba plenamente justificado. Era seguir las pautas de Dios.

    Sí. De un Dios de tormentas, rayos, fuegos, inundaciones, catástrofes, volcanes, ¡terremotos!...

    Esas eran las señales interpretativas que el sujeto incorporaba. Y era consciente de que era capaz de… –y lo fue- de generar ¡una gran bomba!, con una ¡gran destrucción!; de gestar grandes guerras, en el nombre de la Fe, en el nombre de Dios… que aún hoy en día se mantienen, bien sea con armas de muerte o con actitudes de convivencia.

    Y así, con ello, la especie se hizo incapaz de contemplar conjuntamente la belleza, los bienes y los dones que el entorno ofrecía, y la inteligente actitud de conjugarse con ello y conjugarse con la propia especie. Se prefirió la fractura, la individualización, la competencia.

    Parece ¡implorar!, desde la Bondad Superior del Misterio Creador. Parece implorar, a la consciencia de humanidad, hacia los recursos virtuosos que hicieron posible –para entendimiento de lo humano- la aparición de esta especie; tanto si se ve desde la óptica solidaria de la evolución, como si se observa desde el creacionismo de, día a día, promocionar un Edén para el disfrute, para el gozo, para la complacencia.

    ¿Nos implora desde la Llamada Orante, lo Eterno, para que recojamos nuestras verdaderas esencias? ¿Es posible tanta Bondad Amorosa? ¿Tanta? ¿En una especie con un precipitado desespero?

    Sí.

    Y en ese  está… el recogerse en la Fe y en la Instancia de Amor que cada cual genera, produce y siente.

    Se ha confiado tanto, ¡tanto!, en la capacitación personal, grupal, de conseguir, de logar, de alcanzar… que se ha convertido en el modelo de estar y de hacer… sin deparar en que, en ese transcurrir, va dejando secuelas, huellas, pobreza, miseria…

    Y la importancia de este Sentido de Llamada Orante, no es… –obvio que también es preciso recoger la historia y contemplarla como algo “ajeno” a nuestra presencia y actuación-. Pero no. Es advertirnos de nuestra participación. Ese implorar se escucha aquí y ahora, y en nosotros. Y probablemente muchos lo leerán, pero será distinto.

    Y ese… si se quiere tomar así, como “privilegio”, no debe servir para de nuevo ponerse al mando y al poder, sino ¡todo lo contrario!: al servicio de la virtud, al incremento de la solidaridad, ¡con rigor! Con el rigor que supone no prostituirse, no ceder, no caer en la fácil justificación.

    Pero, con ese rigor, no condenar al que no esté en nuestra vereda; no acusarlo, no perseguirlo, no castigarlo. 

    Dejar que nos vea, que contemple nuestra ¡templanza!, nuestra ¡devoción!, nuestra ¡entrega!

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    And humanity has been building its evolution on its talents that in comparison with the environment were noticeably different. Different. And that difference was expressed through control, cheating, lying, violence, power…

    Throughout the vital exercise of the species, it has opted to exercise that predominance over the entire environment and over itself.

    And in that sense it is and it goes. And in that sense of being and going, as a species is deteriorating, since the exercise of powerful violence is a permanent genesis of losers and resentments; resentful losers who are at the disposal of revenge... And thus they are gestating cycles of alternation of power but carrying as their "banner" the legitimate use of prohibiting, punishing, persecuting, controlling, dominating.

    And thus, every stratum, from the most complex to the individual living in a community, also echoes this style.

    There is a species call that shows us a reference index, according to which its reproductive capacity has been shown, clearly and decidedly, to be increasingly low. To the extent that... it is predicted that in the near future –2050 for example- the number of… –very feared- 10 billion inhabitants will not be reached.

    It continues to grow, but gradually –to a certain extent gradually- slowing down, and with it flattening out, and consequently decreasing.

    And when a species, without any will as such to behave that way, does so, it is because there is an inner call –let's call it that- for survival.

    This is similar to the well-known example of certain species that do not reproduce in captivity.

    Could it be that it has reached such a point of violence, possession, lying, manipulation, deceit, and betrayal... that the collective consciousness of the species feels in captivity?

    And therefore, renounces its stay, renounces its presence, because it does not see, it does not perceive other exits than those already established.

    The Prayerful Call also calls us!, to our subconscious, unconscious, collective instance, claiming us... –from our resources, powers, abilities- reclaiming us the consciousness of our origin, the origin in this Universe... and the capability to reference ourselves in the Creative Mystery: that which maintains us, entertains us, makes us remain.

    And, based on that reference, the proposals of humanity may be other than the systematic proposal of power, of violence, of challenge, of atrocious radicalism... which, on top of that –on top of their atrocities-, claim a divine filiation.

    Is it not perhaps evident, that the filiation towards the Creator Mystery gives us permanently the vibration of care, of help, of surprise, of providence? Of an unapproachable Goodness! And perhaps that is why it is not perceived.

    And being "offspring" –so to speak- of superior Goodness; beings that are born in love; having capacities to... not only interact with the environment, but to achieve a coexistence, a relationship, an interaction, a virtuous and solidary participation.

    And when this happens –because it happens sometimes, after a great catastrophe- you can see how it is there, that consciousness of goodness beats there. But, when the alarm is over, that consciousness of goodness and solidarity withdraws... and returns for its earnings, its achievements, its belongings, its possessions.

    Consequently, one should not invent a new human quality. The resources of what we one day called "the instinct of holiness" are there.

    Perhaps, perhaps in the plans of Creation was to go through these continuous and permanent dramas, to realize that this was not our nature, and that we could discover our sources of resources, of care, of help, of sharing, of knowing how to keep intimacy and solidarity... as unitary elements.

    At times, it seems impossible; it seems impossible... to change the face of a rhythm of frenetic and desperate permanence.

    But the praying person who knows how to go, knows that when he is called to pray, it is to guide him, suggest him, advise him... and make him a participant in the creative nourishment. And, in this way, the being replicates under this consciousness of novelty, of creativity, of play, of participation, of sincerity.

    It was interpreted –probably due to our resources, abilities, intelligences and "other arts", let's say-... it was interpreted that, in the same way that we can exercise our dominion over ants, elephants or... or the river flow or any other situation, that was the representation, the equivalent of Creation.

    It was interpreted that this is how it was acted, this is how the world was made, this is how the Divine is promoted: punishing the bad and rewarding the good. "Some people" developed that idea; that idea of a punishing, jealous, vengeful, cruel God. In which case, the exercise of power, with its consequent violence, contempt, disdain, control, manipulation, was fully justified. It was to follow God's lead.

    Yes. Of a God of storms, lightning, fires, floods, catastrophes, volcanoes, earthquakes!...

    These were the interpretative signals that the subject incorporated. And he was aware that he was capable of... –and he was- of creating a great bomb, with a great destruction!; of waging great wars, in the name of Faith, in the name of God... which are still going on today, either with weapons of death or with attitudes of coexistence.

    And thus, with this, the species became incapable of contemplating together the beauty, the goods and the gifts that the environment offered, and the intelligent attitude of combining with it and with the species itself. Fracture, individualisation and competition were preferred.

    It seems to implore, from the Higher Goodness of the Creator Mystery. It seems to implore, to the conscience of humanity, towards the virtuous resources that made possible –for the human understanding- the appearance of this species; whether it is seen from the solidary point of view of evolution, or from the creationism of, day by day, promoting an Eden for enjoyment, for joy, for complaisance.

    Does the Eternal implore us from the Praying Call, to gather our true essences? Is so much Loving Kindness possible? So much? In a species with a precipitous despair?

    Yes.

     And in that yes is... to withdraw in the Faith and in the Instance of Love that each one generates, produces and feels.

    So much has been trusted, so much!, on the personal and group capabilities, of getting, of achieving, of reaching... that it has become the model of being and doing... without considering that in such a way, aftermaths, remnants, poverty, misery are left behind...

    And the importance of this Sense of Prayerful Call is not... –obviously it is also necessary to gather the history and contemplate it as something "alien" to our presence and action-. But this is not the case. It is rather to warn us of our participation. That plea is heard here and now, and in us. And probably many people will read it, but it will be different.

    And that... if it is to be taken as a "privilege", it must not serve to put oneself in charge and in power again, but quite the opposite!: in the service of virtue, to increase solidarity, with rigour! With the rigour of not prostituting oneself, not giving in, not falling into easy justification.

    But, with that rigour, not to condemn those who are not in our path; not to accuse them, not to persecute them, not to punish them.

    To let him see us, let him contemplate our temperance!, our devotion!, our dedication!

    ***

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    Impresiona vivir la luna, con su luz escudriñando nuestras oscuridades.

    Impresiona… el lenguaje, las palabras, las actitudes que muestran… ¡algo!, que quieren decir… ¡algo!, pero que no llegan a completar su mensaje.

    Al igual que impresiona la recepción de lo que se dice, de lo que se entiende. Suelen ser, cada vez con más frecuencia, distorsiones de lo que se mostró.

    Además, por si esto fuera poco, el sentir de cada uno exige, pide… que el sentir de los otros sea de esta y de esta otra forma. Cuando no lo es… ya se sabe: la disconformidad, la incomodidad…

    Quizás, esa referencia de la Torre de Babel cuando se cae… y todos empiezan a expresarse en otras lenguas, sea una muestra de cómo cada grupo humano, cada unidad humana tiene una forma y manera de expresarse. 

    ¡Pero!… 

    El “pero” es que el receptor interprete adecuadamente. El “pero” es que, en la expresión, se muestra parte –“parte”- de lo que se quiere o –mejor dicho- de lo que se quisiera decir. Y el “pero” es que se exige a los que suponemos que escuchan… 

    “Suponemos que escuchan” porque, también habitualmente, cuando se tiene que escuchar se piensa en lo que se va a contestar, con lo cual no se sabe qué se ha dicho.

    Ese es un poco –un poco-, el panorama que toca vivir ahora. Que no es del todo nuevo pero se ha agudizado, se ha incrementado. Los llamados “medios” han roto, han partido desde las palabras hasta las letras. 

    Y en la era de la… ¿comunicación?, pareciera que, ante cualquier mensaje, siempre se está comunicando; da la señal de “comunicando”.

    Y si no se está alerta –sí, atención-, si no se está alerta, una fina y tenue trama de éste, de aquél, del otro… te envuelve, y te hace servidumbre. Te hace… sí, te hace responsable; no como una evolución, sino que te hace responsable de lo que transcurre, de lo que ocurre. Como ahora se vive a gran escala con esta pandemia.

    El resultado es que la información y la comunicación, los medios –los grandes y los pequeños- envuelven al ser, y le hacen finalmente responsable de lo que ocurre.

    Y claro, cuando uno es responsable de lo que ocurre hay que castigarle.

    Es el lenguaje del hombre: “Tú has sido el responsable… –por no decir “el culpable”-. Habrá que castigarte”.

    Como es difícil encerrar a todos a la vez, los encerramos en sus casas.

    ¿Y qué hace –no ya en este caso concreto, pero en el caso cotidiano-, qué hace el individuo? 

    Se encuentra enredado entre lenguajes, datos, signos… Y, “desvalido”, exige y pide algo más que ayuda. E interpreta, por supuesto, a los demás, como responsables de su situación.

    Como podemos escuchar, es un verdadero enredo.

    No es un fino flirteo entre lo que pienso, te digo y escucho, y en consecuencia juego con las intenciones, los deseos y las propuestas, ¡a sabiendas de que vamos a conjugarnos, a conjuntarnos! No, no. La actitud general es de ALARMA. Entre miedo y agresión.

    El que siente miedo puede ser agresivo –¡lo es!-, para defenderse de la agresión que le produce el miedo.

    La Llamada Orante nos sitúa en un aspecto de la encrucijada que requiere una atención especial. 

    Y nos requiere para que cada ser, en lo que siente, se muestre como tal… ¡sin agredir, sin exigir, sin culpar!...

    Dar la oportunidad de respuestas. ¡Dar la oportunidad de la escucha!… antes del análisis justiciero, castigador e indiferente que condena, que castiga, que desprecia al entorno, a lo cercano…; incluso a lo íntimo.

    Es… –bajo la ego-idolatría habitual- es “natural”, entre comillas, que el ser tenga todo perfectamente estructurado. Pero no en base a las verdaderas intenciones o inclinaciones del entorno. ¡No! En base a sus propias… –para eso uno se pertenece a sí mismo, ¿no?- en base a las propias conclusiones, elaboradas en detalles o en signos que… ¡a bien tiene interpretar!, pero no se atreve a comprobar; y menos aún se atreve a mostrarse, en acción, a propósito de lo que siente.

    La demanda gravita continuamente. Y gravita como justiciera… verdad. Así, todos resultan culpables. Aunque en el fuero interno, cada uno se siente veraz. Al menos en la mayoría de los casos.

    La Llamada Orante nos llama, a través de estas “vericuetosas” combinaciones, a recalar en nuestras manifestaciones, en nuestras comunicaciones, en nuestros signos.

    ¡En darles autenticidad!...

    En ahuyentar esa “demanda” que implica mandar a otros, que implica denunciar a los otros, que implica exigir a los otros.

    La Providencia, desde las estancias del Misterio Creador, nos promueve y nos induce a la confabulada comunión. 

    Nos muestra cómo las aguas del mar están de acuerdo. Nos muestra cómo las de los ríos también. Nos muestra cómo la tierra es fecunda, solidaria. Nos muestra esa biodiversidad enamorada en la que cada elemento se muestra como es, lo que es. 

    Nos pide, por cada sentido –vista, olfato, sabor, audición, texturas-… que nos mostremos unitariamente en nuestra necesidad, en nuestra situación. ¡Pero sin culpar a nada ni a nadie! Porque bajo la culpa está instaurada la batalla, la defensa.

    Ya se sabe: todo culpable tiene derecho a la defensa.

    Si evitamos esa repetitiva actitud demandante, exigente y culpabilizadora, probablemente, ¡muy probablemente!... podamos –a la vez que expresemos nuestras situaciones- recibirrecoger

    Cuando la semilla es buena, sabe aguardar el momento oportuno para crecer… Y de seguro que la tierra la descubre, y le da cobijo para que germine.

    En consecuencia, ser claro y transparente a la hora de mostrarse, de descubrirse… es una necesidad, podría decirse que “urgente”.

    La Llamada Orante, además, nos recuerda –Lo que, El que, La que siempre está ahí: ese Misterio Creador- nos recuerda ese aporte que inspiradamente acompaña a nuestras muestras, a nuestras palabras, a nuestras intenciones.

    Confiar en ello implica que seamos verdaderamente transparentes, ¡lúcidos!... 

    Lúcidos, para encontrar la forma, las palabras y la situación en la que la muestra que ofrezcamos sea plácida, serena… y cargada de necesidad gozosa, sin que sea demandante, ni exigente, ni culpabilizadora.

    Que la expresión sea… luminosa, como la luna que nos acompaña, que da paso enseguida al amanecer que nos crea.

    Que no precisemos el amparo de las justificaciones, siempre tan oportunas. Que no necesitemos el perdón anticipado o culminado, para mostrar nuestras posturas… sino que más bien seamos como el agua del mar que se acerca a la orilla: no tiene vergüenza, no se arrepiente, no tiene nada que justificar, no pide perdón por su llegada. 

    Es y Está.

     

    Tomar consciencia de que la Divina Providencia está ahí para surtirnos de las actitudes, palabras, formas…

    Y ese surtido de posibilidades está ahí, y aparece y nos llena cuando se le invoca, cuando se le reconoce, cuando se le llama. En cambio, cuando uno se reclama a sí mismo por su razón y su memoria, camufla, oculta, hace una estrategia, busca la renta.

    En la Providencia, todo es provisión. Todo es esclarecedor y dador. 

    Y en la medida en que invocamos y sentimos, haremos de nuestra testimonial actitud algo verdaderamente referenciable. 

    Aclarar nuestra luminosidad…

    Mostrar nuestro color y nuestro matiz providencial…

    Apartar la exigencia –entre comillas- “natural”.

    Las promesas de claridad… y la actitud de una auténtica escucha, pueden ser la mejor muestra de evaporar las demandas, las exigencias y las culpas. 

    Con ellas no se construye… Se destruye.

    ***

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  •  

    It is impressive to experience the moon, with its light scrutinizing our darkness.

    It is impressive… the language, the words, the attitudes that show... something!, that want to say... something!, but that do not get to complete their message.

    It is impressive as well the reception of what is said, of what is understood. They tend to be, more and more often, distortions of what was shown.

     Moreover, as if this were not enough, the feeling of each one demands, asks... the feeling of others to be like this and like that. When it is not so... it is already known: the discontent, the discomfort...

    Perhaps that reference to the fall of Tower of Babel... and everyone begins to express themselves in other languages, it is a sign of how each human group, each human unit has a particular way of expressing themselves.

    But!...

     The "but" is for the receiver to interpret properly. The "but" is that, in the expression, it is shown part -"part"- of what one wants or –rather- of what one would like to say. And the "but" is to be demanding with those who are supposed to listen.

    "We assume that they are listening”, because usually when one has to listen one is thinking about what one is going to answer, so we do not know what has been said.

    That is a little -a little- the panorama that we are living now. It is not entirely new but it has become more acute, it has increased. The so-called “media” have broken down, they have broken from the words to the letters.

    And in the age of... communication?, it seems that, before any message, it is always engaged; it has the signal of "busy".

    And if you are not alert -yes, attention- if you are not alert, a fine and tenuous welt of this, that, the other... envelops you, and makes you servile. It makes you... yes, it makes you responsible; not as an evolution, but it makes you responsible for what happens, for what is going on. As we are now living on a large scale with this pandemic.

    The result is that information and communication, the media -the big and the small- envelop the being, and make it finally responsible for what happens.

    And of course, when one is responsible for what happens, one has to be punished.

    It is the language of man: "You have been responsible... -not to say "the guilty one"-. You should be punished".

    Since it is difficult to lock everyone up at once, we lock them down in their homes.

    And what does he do -not in this specific case, but in the case of everyday life- what does he do?

    He is entangled between languages, data, and signs... And, "helpless", he demands and asks for more than just help. And, of course, he interprets others as responsible for his situation.

    As we can see, it's a real mess.

     It's not a fine flirtation between what I think, what I tell you and listen to, and consequently I play with intentions, desires and proposals, knowing that we are going to combine, to come together! No, no. The general attitude is ALARM. Between fear and aggression.

    The one who feels fear can be aggressive -he is!- to defend himself from the aggression that fear produces.

    The Call to Prayer places us at an aspect of the crossroads that requires special attention. 

    And it demands that each being, in what he feels, shows himself as such... without attacking, without demanding, without blaming!...

    Give the opportunity for answers. Give the opportunity to listen!... before the stern, punishing and indifferent analysis that condemns, that punishes, that despises the environment, the close one...; even the intimate.

    It is... -under the usual ego-idolatry- it is "natural", in quotes, that the being has everything perfectly structured. But not based on the true intentions or inclinations of the environment. No! But based on one's own... -that's why one belongs to oneself, isn't it?- based on one's own conclusions, elaborated in details or in signs that... one has to interpret, but one doesn't dare to check; and even less does one dare to show, in action, based on what one feels.

    Demand constantly gravitates. And it gravitates as full of justice... right?. Thus, everyone becomes guilty. Even if, inside everyone feels true. At least in most cases.

    The Call to Prayer calls us, through these "twisting" combinations, to call upon our manifestations, our communications, our signs.

     To give them authenticity!...

     To drive away that "demand" that implies giving orders to others, that implies denouncing others, that implies demanding others.

    Providence, from the place of the Creator Mystery, promotes us and induces us to a confabulated communion.

     It shows us how the waters of the sea are in agreement. It shows us how the waters of the rivers are also in agreement. It shows us how fertile and supportive the earth is. It shows us that biodiversity in love in which each element is shown as it is and, what it is.

    It asks us, for every sense -sight, smell, taste, hearing, touch- to show ourselves in our need, in our situation, as one. But without blaming anything or anyone! Because in blaming, a battle and defence is established.

     It is already known: every culprit has the right to a defence.

    If we avoid that repetitive demanding, exigent and guilty attitude, probably, very probably!… we could -while expressing our situations- receivegather...

    When the seed is good, it knows how to wait for the right moment to grow... And surely the earth discovers it, and gives it shelter to germinate.

    Consequently, being clear and transparent when showing oneself, when discovering oneself... is a necessity, one could say "urgent".

    The Prayerful Call, moreover, reminds us of -What, The One who is always there: that Creative Mystery- reminds us of that contribution that inspires our signs, our words, our intentions.

    Trusting this implies that we are truly transparent, lucid!...

    Lucid, to find the way, the words and the situation in which the example we offer is placid, serene... and loaded with joyful necessity, without being demanding, exigent or blaming.

    Let the expression be... luminous, like the moon that accompanies us, that gives way immediately to the dawn that creates us.

    Let’s stop needing the protection of justifications, always so opportune. Let’s stop needing the anticipated or culminated forgiveness, to show our positions... but rather be like the water of the sea that approaches the shore: it has no shame, it does not repent, it has nothing to justify, it does not ask for forgiveness for its arrival.

     It is and is there.

    To become aware that Divine Providence is there to supply us with the attitudes, words, and ways…

    And that assortment of possibilities is there, and it appears and fills us when it is invoked, when it is recognised, when it is called. On the other hand, when one claims oneself for one's reason and memory, one camouflages, hides, makes a strategy, seeks the profit.

    In Providence, everything is provision. Everything is enlightening and giving.

    And to the extent that we invoke and feel, we will make our testimonial attitude something truly referenceable.

    Clarify our luminosity...

     Showing our colour and our providential shade...

     Putting aside the "natural" -in quotes- demand.

     Promises of clarity... and attitude of genuine listening can be the best sign of evaporating demands, requirements and blames.

     With them it is not built up... They destroy. 

    ***

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  •  

    Habitamos en un Universo de infinitas proporciones. Desconocemos sus límites, porque quizás… no los tenga. En probabilidades, más Universos coexisten con el Universo en el que estamos. 

    En la Infinitud… no puede permanecer lo finito.

    En lo Eterno… no puede residir lo terminal.

    La luz precisa de la oscuridad. Sin ella no se hace evidente. 

    Y del Misterio Creador –Misterio… oscuridad…- emana, como de una fuente, una continua Creación que, a decir de nuestra perspectiva, se mueve. A la vez que se transforma. Y en su transformación, progresivamente se hace Creativa… y Liberadora.

    La Llamada Orante de hoy nos sitúa, nos recuerda, nos plantea con qué actitud se asumen… los tiempos. “Sin tiempo”. Porque el infinito no lo precisa. “Permanente”. Porque lo Eterno permanece. Y en su infinitud, una transfigurada, transformada y creativa actitud.

    Si en nuestra consciencia “senti-mental” de sentires e inteligencias, se conjugan éstos hacia un estar de Universo… –un estar de Universo… un estar de Universo-, de seguro que, a los aconteceres que nos toca vivir –y la vida es una partícula elemental en ese Infinito Eterno-… de seguro que les daremos otra valoración –a lo que transcurra, a lo que suceda, a lo que esté ocurriendo-...

     …Rebajando y rebajando y rebajando nuestro protagonismo personal, mientras se acrecienta y se acrecienta y se acrecienta la Presencia Providencial.

    No estamos a la deriva, olvidados –como se suele decir- “de la mano de Dios”. Ni un... ¡ni un solo gesto de color, de movimiento, de expresión!… escapa al Misterio Creador

    Él ¡encarna!... todos los procesos.

    Saber, en consciencia, de Su Presencia –la Única Presencia-… nos proyecta hacia una disposición, hacia una actitud que vamos a ir descubriendo en la medida en que nos apercibimos de dónde estamos.

    Decía ese dicho –o dice el dicho, mejor dicho-: “Allí donde fueres, haz lo que vieres”

    ¡Ah! ¿Dónde me han traído? ¿Quién me ha traído? ¿Qué es lo que veo?

    Y, en consecuencia, ¿qué hago…? 

    Si a poco que eleve los sentidos hacia la oscuridad de la noche, me siento ¡tan pequeño!…

    Si a poco que observe, en la luminosidad de la vigilia, la biodiversidad que me rodea, y que apenas atisbo a ver una franja… 

    ¿Qué es lo que veo? –“allí donde fueres haz lo que vieres”-: lo infinito, lo inabarcable, lo ¡deslumbrante! 

    En consecuencia, ¿qué he de hacer? Si lo que veo es infinito, ¡inabarcable!, me dejaré impregnar por lo que veo y, en consecuencia, haré y actuaré ¡en clave de Eternidad, en clave de Infinitud!...

    Aunque no pueda asumir todo el Infinito Misterio que ello trae consigo.

    Enredarse en lo cotidiano, sin apercibirse de la presencia de las estrellas, es demoledor. Es eutanásico. Es una posición que trata de… –una y otra vez- de dominar, de controlar, de poseer. Y una y otra vez se le escapa.

    Y así surge el exterminio…; el exterminio de ideas, proyectos, sensaciones, experiencias… Es un poco vergonzoso –¿no?- estar en el magma de la Eterna Infinitud, y enredarse en la obsesiva compulsión del poder de cada día.

    El agua que brota de un manantial se precipita inevitablemente buscando imprevisibles caminos. Esa referencia puede ser una imagen –que vale más que mil palabras- en la que nos podemos ver reflejados como manantiales que brotan y transcurren, pero no se aquietan, ¡no se pertenecen!, no se posesionan. Siempre aparecen vertientes que le hacen seguir, porque el manantial es INAGOTABLE. Podrá haber un momento de estancada circunstancia, pero la continua llegada del agua del manantial desbordará el dique, y seguirá persiguiendo inevitablemente la MAR del AMAR.

    El manantial sería el instante enamorado de una sensación inexplicable que nos precipita hacia la comunión. ¡Hacia la comunión amante con la Creación!, expresada en la Mar, en el Amar.

    Cualquier incidencia que transcurra en ese recorrido es “incidental”, pero no… trascendente; no... de impedimento.

    Si sabemos que somos manantiales que brotan y brotan, en ningún momento estaremos en el mismo sitio. Un transcurrir incesante, ¡enamorado!… que puede adoptar infinitud de formas: desde el minucioso riachuelo, hasta el caudaloso río que desborda; que, como marea inexorable sin olas, acude a “el abrazo de la Mar” –del Amar-.

    No somos estanques. No somos… aquietadas aguas de contaminados efectos.

    Es preciso reavivar la consciencia del ser, en ese panorama en el que se encuentra. ¡Que no precisa de ninguna especulación! Que ni una sola de las palabras que se han mencionado puede ponerse en duda, a poco evidente que el ser contemple.

    Por tanto, el Sentido Orante, que nos llama hoy a esa actitud de Infinita Eternidad, lo hace con la evidencia de que ¡nuestros sentidos!, ¡nuestros sentires!, han de hacerse conversos, transfigurados, en el instante de cada consciencia.

    Cuando la vida se hizo brote de manantial… sorpresivamente se sintió Ama-necer: nacer hacia el Amar. Y una atracción irrefrenable reclamaba a ese manantial para que acudiera a su cita de fusión enamorada. 

    ¡Y eso ocurre permanentemente! ¡No estamos en una parte del recorrido! No estamos a cuarto y mitad de llegar “a”. ¡No! Ya todo está ¡fundido! Pero ocurre que, en su Misterio Creador, no albergamos la consciencia de que todo está cumplido, lo cual no significa que esté terminado sino que está en abundante proceso de creación y recreación infinita. Pero, en nuestra limitante capacitación, lo vemos como… a los 15 años, a los 20, a los 30, a los 50, a los 70, a los 80…

    ¡NO ES ASÍ!

    La imagen del manantial nos hace sentirnos, simultáneamente –simultáneamente-, un brote amanecido y una fusión enardecida. Y el día a día transcurre –sí, sí-, pero están las dos potencialidades vibrando a la vez.

    Y así, mi consciencia es un manantial enamorado que abraza al Eterno Misterio.

    ¡Y ESO SOY! ¡Y con ello transcurro! Y así, cada palabra, cada juego, cada actividad, ¡adquiere otra dimensión!

    Nada tengo que reclamar. Nada tengo de queja. Nada tengo de poder. ¡Todo eso se diluye!...

    Se vive en una consciencia equivocada del Agua de Vida, que se arremolina en torno a una piedra y no transcurre, se estanca. Y aunque ésa no sea la auténtica evidencia, el ser se sujeta a ello como... como una necesidad de… “importancia”.

    Y así, deambula dando vueltas y vueltas en torno a un remolino que no encuentra cauce.

    No salta a su consciencia de simultáneo manantial y abrazo Divino.

    Busquemos esa simultaneidad que nos lleve a una consciencia de evidencias… que no esté en un estanque retenida.

    ***

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  •  

    We inhabit a Universe of infinite proportions. We do not know its limits, because perhaps... it does not have them. Probably, more Universes coexist with the Universe we are in.

    In Infinity... the finite cannot remain.

    In the Eternal... the ending cannot reside.

    Light needs darkness. Without it, it does not become evident.

    And from the Creator Mystery -Mystery... darkness...- emanates, as from a source, a continuous Creation that, according to our perspective, moves. At the same time it is transformed. And in its transformation, it progressively becomes Creative... and Liberating.

    Today's Prayer Call places us, reminds us, and asks us with what attitude… times are assumed. "No time". Because infinity doesn’t need it. "Permanent". Because the Eternal remains. And in its infinity, a transfigured, transformed and creative attitude.

    If in our "senti-mental" conscience of feelings and intelligences, these are combined towards a being of Universe... -a being of Universe... a being of Universe-, surely, the events that we have to live -and life is an elemental particle in that Eternal Infinite-... surely we will give them another value -to what happens, to what is going on, to what is happening-.

    …Lowering and lowering and lowering our personal prominence, meanwhile the Providential Presence increases and increases and increases.

    We are not adrift, forgotten -as they say- "by the hand of God". Not a... not a single gesture of colour, of movement, of expression!... escapes the Creator Mystery.

    He embodies!... all processes.

    Knowing, in consciousness, of His Presence -the Only Presence-... projects us towards a disposition, towards an attitude that we are discovering as we become aware of where we are.

     The saying –or rather the saying goes-: "When in Rome, do as the Romans do".

    Ah! Where have they brought me? Who has brought me? What do I see? And, consequently, what do I do...? 

    If I slowly raise my senses to the darkness of the night, I feel so small!...

    If, in the brightness of day, I look at the biodiversity that surrounds me, and that I barely glimpse a fringe... 

    What do I see? -"When in Rome, do as Romans do"-: the infinite, the unfathomable, the dazzling!

    So what should I do? If what I see is infinite, unfathomable!, I will allow myself to be impregnated by what I see and, consequently, I will do and act in the key of Eternity, in the key of Infinity!... 

    Even if I cannot assume all the Infinite Mystery that it comes with it.

    To become entangled in everyday life, without noticing the presence of the stars, is devastating. It is euthanasia. It is a position that seeks -again and again- to dominate, to control, to possess. And again and again it escapes him.

    And so extermination arises...; the extermination of ideas, projects, sensations, experiences... It's a bit embarrassing -isn't it?- to be in the magma of Eternal Infinity, and to become entangled in the obsessive compulsion of everyday power.

    The water that gushes from a spring inevitably rushes in search of unpredictable paths. That reference can be an image -worth a thousand words- in which we can see ourselves reflected as springs that gushes and pass, but they do not settle down, they do not belong, do not possess. Slopes always appear that keep it going, because the spring is UNEXHAUSTABLE. There may be a moment of stagnant circumstance, but the continuous arrival of the spring water will overflow the dam, and will inevitably continue to pursue the SEA of LOVE. 

    The spring would be the instant in love with an inexplicable sensation that precipitates us towards communion. Towards the loving communion with Creation, expressed in the Sea, in Love.

    Any incidence that takes place in that route is "incidental", but not... transcendental; not... of impediment.

    If we know that we are springs that gush and gush, at no time will we be in the same place. An incessant flow, in love!... that can take on an infinite number of forms: from the meticulous stream, to the mighty river that overflows; that, like an inexorable tide without waves, goes to "the embrace of the Sea" -of Love-.

    We are not ponds. We are not... quiet waters of polluted effects.

    It is necessary to revive the consciousness of the being, in that panorama in which it is. It does not require any speculation! Not a single word that has been mentioned can be doubted, as little evidence that being contemplates.

    Therefore, the Praying Sense that calls us today to that attitude of Infinite Eternity. It does so with the evidence that our senses!, our feelings!, must become converted, transfigured, in the instant of every consciousness.

    When life became a gushing spring... surprisingly it felt like dawn of Love: being born into Love. And an irrepressible attraction demanded that spring to come to its meeting of fusion in love.

    And that happens all the time! We're not in a part of the route! We're not a halfway “to”. No! It's all fused! But it happens that, in its Creator Mystery, we do not carry the consciousness that everything is fulfilled, which does not mean that it is finished but that it is in an abundant process of creation and infinite recreation. But, in our limited training, we see it as... at 15, at 20, at 30, at 50, at 70, at 80 years...

    IT IS NOT SO!

    The image of the spring makes us feel, simultaneously –simultaneously- a dawning bud and a fiery fusion. And the day-to-day goes by -yes, yes- but there are the two possibilities vibrating at the same time.

    And so, my consciousness is a loving spring that embraces the Eternal Mystery.

    AND THAT'S ME! And with it I flow! And thus, each word, each game, each activity, acquires another dimension!

    I have nothing to claim. I have nothing to complain about. I have no power. All that is diluted!...

    One lives in a wrong consciousness of the Water of Life, that swirls around a stone and does not flow, it stagnates. And even if that is not the real evidence, the being is attached to it as... as a need for... "importance".

    And so, it wanders round and about in a whirlpool that does not find a channel.

    It does not jump into its consciousness of simultaneous spring and Divine embrace.

    Let us look for that simultaneity that leads us to an awareness of evidences... that is not in a retained pond.

    ***

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ORACIÓN

La Oración que realizamos es una Oración que no está circunscrita a ninguna religión. Creemos que la Oración puede ser un instrumento Liberador y Sanador. Y tiene como referencia a la Creación, a las diferentes Fuerzas que nos animan sin entrar en ponerle un nombre u otro. La creencia de que la Oración es un elemento indispensable para nosotros, nos llevó a crear un espacio dedicado exclusivamente a la oración: “La Casa del Sonido de la Luz”, un lugar situado en el País Vasco , en Vizcaya, en la estructura de un caserío. Allí se realizan encuentros orantes y jornadas de retiro.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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