Hoy, el vivir se hace rutina, o –en el caso más exigente- disciplina y organización.

Hoy, el vivir se hace mecánico, automático y... manipulado.

Hoy, el vivir se asume como… un transcurrir de “previsiones”, en el que está previsto que ahora pasara esto, luego aquello otro…

Hoy, el vivir nos lo han hecho vivir… como un aburrido trance.

Hoy, el vivir tiene siempre presente su... fin.

Hoy, el vivir tiene de referencia... la muerte.

Y bajo esas premisas, la vida como excepcionalidad, como increíble, como fascinante, como fantástica, como ¡diferente!, como… “singular”, excepcional, queda recogida en páginas de prosa poética o en manías fantasiosas o manías delirantes… sin sustento material.

Hoy, casi, casi, casi, el ser humano siente que él ha creado la vida y, en consecuencia, él le pone sus coordenadas y su… fin.

Evidentemente, si la vida habita en la Creación de un Universo insondable y misterioso, y su sentido es desaparecer, morir, realmente es… una farsa. 

¿Puede haber más farsa y mentira que… que haya un acontecer, en una Creación ilimitada, que tenga fin…?; ¿que tenga tropiezos, dificultades, ¡dramas!, ¡tragedias!, ¡enfermedades!, ¡deterioros!, guerras, ¡hambre!...? ¿Puede haber ¡una farsa!... tan grande? 

La hay.

Y la hay porque el ser se ha apoderado de la vida. El ser humano de evolución ¡se ha apoderado de la vida! La ha hecho suya. ¡Y se oye en cualquier lado o esquina!: “Es mi vida, y yo con mi vida hago lo que creo conveniente: pego, maltrato, me drogo, me emborracho, me suicido, aborto, ¡golpeo!… ¡Es mi vida!”.

Quizás sea difícil darse cuenta de esta evidencia, pero desde el momento en que la consciencia del ser afirma que es –la vida- una propiedad personal, ¡y puede hacer con ella lo que quiera!, en ese momento ha cortado todo vínculo con la Creación; ¡ha cortado todo contacto con la vida!… en su multiplicidad de formas y manifestaciones.

¡Por eso!, por eso no le importa que diariamente se termine con formas de vida por acción de la actividad humana.

¡Por eso no le importa!... que unos tengan que pasar hambre para que otros se enriquezcan y vivan en la abundancia.

Por eso no le importa… el mal ajeno: porque él mismo lo produce. Si acaso le importa, a veces, por aquello de que los pobres son muy agradecidos siempre, porque dependen de ti, de tus ¡limosnas!, de tus ¡sobras! –no de tus “obras”; de tus “sobras”-.

Y así se mantienen, descubriendo que verdaderamente la vida es sangre, sudor y lágrimas. ¡Que no hay más!

¿Cómo? ¿Cómo ha podido esta especie malvada hacer, la vida, ¡suya!? ¡Y no sólo eso, sino apoderarse de la vida de otros!... ¡Vivir de la vida de otros!: matándolos, clonándolos, reproduciéndolos…

Ni las profundidades más lejanas han quedado ajenas a que sus peces abisales consuman plástico, por ejemplo.

Ya. Pero, orantemente, ¡no nos vamos a quedar en saber que pertenecemos a una especie malvada! Porque si nos quedamos en el juicio, no saldremos jamás de esa hábil trampa que el mismo humano ha creado para ¡usurpar!...la Misteriosa acción Creadora.

En consecuencia, debería el ser darse cuenta de que… “su vida no es suya”. Eso, para empezar. ¡Y se da cuenta y se debe dar cuenta a través de la oración!, como ahora.

“No es mi vida”. 

.- ¡Ay!, ¿qué voy a hacer con mi vida? 

.- Pues procure no hacer “algo”; la va a estropear. 

Ha sido tan fuerte el adoctrinamiento egolátrico y egocéntrico del ser humano, que no se ha dejado mecer en los brazos de la Creación. Es un Misterio saber por qué la Creación lo consiente, pero así es.

¡Pero a la vez que es así!, nos podemos dar cuenta –orantemente- de que es así porque así se está desarrollando, pero realmente no es.

¡Y tampoco es difícil darse cuenta de que mi vida no es mía!… ¡No la he creado yo! Ni siquiera mis progenitores: ésos fueron vulgares intermediarios… seducidos por el placer o la fiesta o… el drama. ¡Quién sabe! Y pusieron ahí óvulos y espermatozoides, como si ellos fueran los protagonistas de la historia, y tan solo eran unos farsantes que interpretaban su papel. Y eso son.

Porque, ¿quién, ¡quién!, quién decidió aquella aleatoria comunión genética? ¿Quién? ¿Fue “un juego de dados”… con Albert Einstein? ¿O realmente –permitamos la palabra- “Dios no juega a los dados”? No porque no sepa, sino porque no es su estilo. Prefiere algo más… ¡estrambótico!, algo más ¡espectacular!…

¿Han visto ustedes –dentro de la vida, ¡de la poca vida que se puede ver!-… han visto…? ¡Se habrán dado cuenta de que la Creación, lo Divino, es espectacular, es estrambótico, es exagerado… es… es…!

¡Una ballena es capaz de recorrer… 10000 Kms, sin comer!, para tener su cría y aparearse, guiada por ondas electromagnéticas. 

¿Qué es eso? Pero… ¿a quién se le ocurre una idea tan fantástica, tan espectacular?

Un grano de mostaza es tan pequeño, que parece mentira que pueda hacer un árbol ¡tan grande!

Sí. No se ha pensado nunca, como cualidad divina, “Lo Estrambótico”“Lo Exagerado”“Lo Brutal”… ¡Miles de millones de estrellas nos adornan por la noche! ¿Y eso qué es? ¡Qué exageración!

¡Tres cuartas partes del planeta están llenas de océanos!... Y sólo uno, el “Pacífico” –¡vaya nombre!- alberga casi la mitad de agua del planeta. 

¡Pero qué exageración! ¡Pero qué barbaridad! Para cuatro peces que hay, ¿¡tanta agua!?

Sí. Añadan una nueva cualidad a lo Divino: estrambótico. Como si estuvieran en un circo y, de repente: 

”¡¡Damas y caballeros, ladies and gentleman, ‘El estrambótico Creador’!!”. ¡Pam, parám, papám, parám pampám…!

¿Y ahora qué va a hacer? ¿Y ahora qué se le va a ocurrir?

¡Ah! Por ejemplo, la selva Amazónica ¡PAM! 

“¡Y hágase la selva amazónica!”.

¡Ay, aquellos que pensaron que el séptimo día descansó!… ¡Jamás descansó! ¡Fue una estrategia!: 

“¡Y hagamos las orquídeas!”… 

Y digamos: “Pero, y esta belleza, ¿por qué? ¿Por qué… por qué, por qué hace cosas más bellas que yo?”–dice la bruja de Blanca Nieves-. “¿Por qué, por qué es más bella que… la Bella Durmiente? ¿Por qué es más bella que Pinocho?”.

¡Ahhhh!... Pero eso no es nada, comparado con, por ejemplo, la vida del arrecife: el organismo más grande, vivo, que conocemos en el planeta. El arrecife de coral. ¿A quién se le ha ocurrido semejante barbaridad? ¡Es bárbaro!, ¡es bárbaro! ¡Es alucinante, es espectacular, es…! Da envidia. 

¡Ay, si yo fuera un poco de coral! 

¡Ay, si yo pudiera respirar bajo las aguas!

¡Ay, si yo pudiera volar… como el cóndor, como el águila, como el jilguero, como el gorrión!… ¡Ayyy!

El estrambótico Misterio Creador nos muestra así, de sopetón, ¡pá!, cuando amanece… ¡y nos llama!:

¡¡DESPIERTA!!... 

Y despertamos como si tal cosa, porque es mi vida. Y despertamos y: 

“¡Ah!, no sé qué voy a hacer hoy. Pues ¡vaya! ¡Pues hoy… no sé, tendré que… tendré que limpiar!”. “¡Pues vaya! ¡Pues hoy... pues no me apetece nada viajar!”… “¡Pues vaya!, ¡pues hoy...!”.

¡¡PUES VÁYASE, VÁYASE!!... ¡Haga algo útil! ¡Conviértase en una nube de agua, y llueva!

¡Esa indolencia ante la vida, que genera el humano por poseerla!, es… “deleznable”. Deleznable. “Deleznable” es algo despreciable.

Así que, cuando alguna vez sientan la indolencia de: “¡Ay!, ahora… ¡ay!, ahora… ¡ay!, ahora…”, golpéense con la cabeza en la pared. ¡Fuerte! ¡Que suene!

Quizás así, por un instante –por el golpe y el dolor- descubran que no se pertenecen, que no son una propiedad privada, que se deben al disfrute, contemplación y complacencia de… ¡la increíble experiencia de la vida!

Porque si nos llaman a orar, es para contarnos cómo podemos… ¡vivir!, ¡sobrevivir!, ¡convivir!, ¡supervivir!

Y en ese sentido, ciertamente no podemos usurpar, secuestrar… todos esos sentires, ¡y convertirlos en.. rutina!, en... –¡puah!- ¡en gasto!

Y ¡claro!, como es “tu vida”, la gastas como una pila. Se va gastando, se va haciendo dura, se va haciendo… ¡vieja! Ya, ¡tiene arrugas! Se va haciendo decrépita. ¡Se va haciendo… –¡aj!- incapaz! ¡Incapaz de hacer un nido! 

¡Claro! Como es “tu vida”… construirás un rascacielos o harás un avión o fabricarás pistolas. Pero siempre pendiente del lugar más idóneo para el cementerio. Porque es TU vida.

Y entre unos y otros se convencerán de que eso es la vida: “Así es la vida”.

Y el papá le dirá al hijo y a la hija, y la mamá le dirá al hijo y a la hija, y en el colegio les dirán… a tus hijos o a tus hijas, ¡y en la universidad les dirán a los hombres y a las mujeres!, y en los trabajos les dirán a los hombres y a las mujeres: “¡Así es la vida! ¡Hay que trabajar duro para alcanzar, para lograr! ¡No importa si hay que pisar a alguien, si hay que acabar con alguien! La vida es así”.

Y aquel y el otro y el otro seguirán, seguirán como buenos bueyes, pero no por la bondad del buey sino por la irresistible incapacidad o impotencia de la vida –¡por ser propia!-, y navegarán por el fango, ¡por el barro!, y se caerán un día y serán incapaces de levantarse.

Y todo, ¡todo!, por haber usurpado, en consciencia, la vida. ¡Y haberla hecho propia!

“Tienes tu propiedad. ¡Te perteneces! Tienes tu carnet de identidad, tienes tu tarjeta de identidad, tienes tu pasaporte… ¡Ese eres tú!”.

¡Ah!, pero… detente en una pequeña nota: si lees con cuidado el pasaporte, verás que pone que ese documento no te pertenece. Pertenece al Estado; al país desde donde vienes. 

No es TU pasaporte. Es el pasaporte del que te domina, del que te controla, del que te maneja. No te perteneces.

No dejes que otros te pertenezcan, se apoderen de ti… y gesten en ti la idea de que es TU VIDA.

¡Ah! Y todos te aconsejarán y te dirán lo que tienes que hacer, cómo tienes que hacerlo, de qué forma tienes que hacerlo. ¡Todos sabrán mucho más de ti, que tú de ti mismo!... 

Serás un trapo de la limpieza. Con suerte, te impregnarán de algún spray de súper limpieza, y probablemente sufras un tumor o una cardiopatía o un trastorno inmunitario o… –hay tanto donde elegir, ¿verdad?-.     

Eso sin contar las ‘vericuetas’ circunvoluciones mentales personales y espirales de las experiencias que te llevan al análisis mental antropológico y –¡bahhh!- aburrido, que justifican lo que eres:

“Porque tú eres así, porque de pequeño te pasó no sé cuál... Babbbrbbaa...”.

 ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Las constelaciones familiares, el sicoanálisis, el análisis existencial, la sicoterapia de grupo –brbrbbrbrbbrbr-… han organizado el puzle de tu vida. Ya sabes cuál es tu vida. Ya conoces tu vida: ¡es TU vida! Y por lo tanto, al pertenecer al conglomerado de esclavos de vidas propias, te pasará esto, esto, esto y aquello.

Efectivamente, hay pocas probabilidades de que te pase alguna otra cosa. Pero es porque… “te has apropiado de la vida”.

No has escuchado las campanas… 

No has escuchado la bruma del mar… 

No, no has escuchado el lenguaje de las tormentas… 

Realmente no has escuchado tus sueños. 

No has escuchado tus criterios. 

No has dado valor a tus puntos de vista. 

Realmente no has amado… ni de lejos… a la cantidad de amor que sobre ti se derrocha para que puedas decir que estás vivo.

Sí. Aún… ¡milagrosamente! –“milagrosamente”- aún hay vida. Aún hay vida. Y si aún hay vida, es que aún es posible… dejar de poseerla.

“¡No quiero poseerme! Soy producto de una Creación enamorada de sí misma o… ¡No lo sé!

¿Cuándo… para cuándo dejaré la nueva decisión de descubrir cuál es mi sentido, cuál es mi posición? ¡¡Sin que sea mía!!”

¡Oh! ¡Qué difícil resulta eso! Parece que es imposible… Parece casi que nuestro destino ha sido grabado por Nelson Rockefeller o Donald Trump o cualquier otro millonario que diseña “nuestra” economía. Y como dice el dicho: “Tanto tienes, tanto vales”. Y no puedes pensar nada más.

No. No se puede seguir abusando de la vida, por favor.

¡No se puede seguir!… robando la vida. 

No se puede seguir… ¡secuestrando la vida!...

 ***

PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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