LEMA ORANTE

 

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Tranquilidad apresurada

 

Si sabemos observar, todo ocurre rápidamente…; con tal intensidad, que apenas queda resquicio hacia la reflexión.

Se suele escuchar: “¡Todo ocurrió tan deprisa!”“¡Todo pasó tan rápido!”

 

Quizás… haya urgencia… estelar, universal, social, cultural, personal…

¡Quizás haya urgencia!… creativa, artística…, ¡con ganas de impresionar!...

Quizás la urgencia sea debida a la situación que se vive en la actualidad…

Quizás la urgencia viene impulsada por una inevitable –inevitable- transformación. Y, por ello, no hay tiempo para reflexionar.

¿Será que el tiempo apremia? ¿Que el tiempo aprieta? ¿Que el tiempo empuja?

 

El sosiego se ve sesgado. El sosiego se ve perseguido. El sosiego se ve abrumado.

Demandas y demandas acorralan…

 

“¡Tranquilos!”, es el primer acontecer que nos revela el Misterio. La tranquilidad no evita la prisa. La tranquilidad no se pelea con el tiempo. La tranquilidad es… un estado de consciencia que acomoda los aconteceres según nuestras capacidades. Así que no pretendemos dar respuestas a todo, no pretendemos ser solución para todo, no pretendemos hacernos cargo de todo –también-, no huimos de todo, no evitamos todo…

“¡Tranquilo!”...

 

Esa “tranquilidad” nos permite reacomodar, disponer, proponer estrategias, escuchar las propuestas y… decidir con precisión.

Aunque siempre habrá –o casi siempre- esa voz de la conciencia –que aún sigue ahí- que te advierte: “¡Cuidado! ¡Hay riesgos!”… Y, ante cualquier decisión, parece como si apareciera una espada que se cimbrea sobre nuestro cuello.

Eso… eso constituye un problema que está ligado con ciertos rasgos de soberbia y vanidad, por aquello de que “no me puedo equivocar”.

¿Riesgos…? ¿Es que hay algo que tenga más riesgos que vivir?

En cuanto cambia una proteína, o en cuanto se modifica un encima, o en cuanto se estanca un vasa vasorum… ya hay una ‘catambe’. Una ‘catambe’. Parece que es una hecatombe, pero no, no; es una ‘catambe’.

O sea que todo es riesgo.

Entonces, a la hora de decidir, espantemos el fantasma del riesgo.

Dejemos que los ‘equivocólogos’… –que esos están siempre prestos con su carabina y su mira telescópica- que los ‘equivocólogos’ hablen entre ellos de los errores que se cometen…

.-¡Esto ha sido un error! ¡Esto ha sido un error!

.-¡Ah! ¡Quién lo dice? Los ‘equivocólogos’, ¿no? ¡Pues ellos, que sigan…!

¡Ellos no hacen nada, por supuesto! Así no se equivocan…

 

De tanto ejercer –el ser humano- como protagonista de su historia, sin tener en cuenta el protagonismo de la Creación, del Misterio Creador, de la Fuerza que se expresa; de tanto creerse, él, “el huevo del mundo”, va penando en vida acerca de si acierta o no; acerca de si se equivoca o no; acerca de si decide bien o no…

Un rey caído. Un rey derruido. Con corona derretida que tapa sus sentidos.

¡Es que nunca fue rey! Se lo creyó, y se lo hicieron creer, y cada uno fue creciendo en su reinado, con su apellido, con su origen, con su… ¡cochambre!...

Por ello, el ser se precipita, se ¡apresura!, ¡se hace vértigo!...

Por eso es urgencia, es urgente, ese estado de vivencia que requiere tranquilidad: para poder afrontar la propuesta que, directa o indirectamente, las revelaciones nos dan; para modificar nuestras consciencias y hacerlas aptas para la escucha de la Eternidad.

“Modificar nuestras consciencias para hacerlas aptas para la escucha de la Eternidad”.

 

Podría resultar, esta advertencia, “apocalíptica”. Pero “apocalipsis” significa revelación. Lo que pasa es que se ha interpretado –como tantas cosas- ¡tan mal!, que parece un holocausto; que parece un fin del mundo. Sin poder definir bien qué es eso de “mundo”, y qué es eso de “fin”. Así que lo disolvemos: ni hay fin, ni hay mundo.

 Por eso, cuando se diga: “Porque el mundo va así o asao”… ¡No, no, no! La especie humana va así o asao. Los escarabajos van asao o así. Los hipopótamos están pendientes de sus verduras. Y los elefantes también, aunque las mejores alturas las cogen las jirafas. ¿Vale? Así que… no recurramos a la facilidad de “el mundo”:

“Porque el mundo…”. Y entonces parece que Nueva York es igual que Kuala Lumpur, y no. O parece que Nueva York es Norteamérica, y no. Son cosas distintas. Y si no, pregúntenselo a un neoyorquino.

¡Sí! Ayuda –ayuda, ayuda- ayuda la pre-cisión. Sí. En la medida en que precisamos lo que escuchamos y lo que decimos, nos ajustamos a… el acontecer; a los aconteceres.

Si lo dejamos todo en manos del mundo…

“No. Porque, al mundo, ahora le ha dado por…”. “Porque en el mundo…”. “Hay que estar en el mundo”

¿Y eso qué es?

 

La precisión no nos obstaculiza la universalidad. Al revés: es como una goma que se extiende y se contrae continuamente. Pero es capaz de precisar cuál es la situación real en esa pareja de… Luisa y Fernando, por ejemplo. Pero, a la vez, sitúa a la pareja humana dentro del contexto del desarrollo de la especie.

Entonces –normalmente-, en el desarrollo de la especie, Fernando domina a Luisa, aunque en la realidad cotidiana Luisa pretenda domesticar a Fernando. Entonces, hay que hacerle ver que la domesticación de Fernando va a ser difícil, porque tiene un gen que “tira al monte”. Y, a no ser que se espere al deseado Alzheimer para poderlo controlar y dominar al gusto, probablemente la relación fracase, porque no se ha tenido en cuenta la disposición de la especie a lo largo de la historia y a lo largo de ¡ahora!...

Antes, la pareja se encontraba y… ¡chim-pam-pum-fuego!, y… ¡chim-pam-pum-fuego!, y ¡chim-pam-pum-fuego!... Y dice:

.-¡Van cuatro hijos!...

.-¡Y más! ¡Chim-pam-pum-fuego! ¡Y cinco! ¡Y seis!…

 

Entonces, ha cambiado, se ha modificado. Ahora es el “¡chim-pam-pum-fuego!”, pero… con condones de “calidad”, con apatía de “calidad”, con indiferencia de “calidad”… –lo de “calidad”, entre comillas ¿eh?-. Y, entonces, entre la indiferencia sexual, entre la desgana, entre la mejoría de los condones, entre las píldoras anovulatorios, entre la responsabilidad y la paternidad responsable, la maternidad responsable, el trabajo, lo que cuesta un niño –lo que cuesta mantenerlo: el colegio, las amígdalas, el sarampión, la varicela, la escarlatina, la mononucleosis infecciosa-… dices: “¡Ay!, papá. ¡No! ¡No puedo más! No puedo más”.

Pero ¡antes! –antes-, eso, o no se sabía o se ignoraba. Y el “¡chim-pam-pum-fuego!” pues era… el divertimento.

Ahora existe gobierno –o desgobierno-, televisión, cinema X, prostitución consentida, manipulación mental, compra y venta de objetos… y, ¡claro!, todo eso distrae mucho. Ya no se puede hacer “¡chim-pam-pum-fuego!”. O poco.

Y eso ha cambiado en… ¡en muy poco tiempo!

 

Antes era… –“antes” puede ser 50 o 60 años- antes era frecuente que, al preguntarle a una señora por cuántos hijos había tenido, dijera: “Tuve ocho y me viven tres”. ¡Pero lo decía con una naturalidad... pasmosa! Sabiendo que, ¡bueno!, había que tener hijos, pero que no todos iban a quedarse vivos. Si no, ¡vaya problema también! ¡Alguno tenía que morirse!...

Hoy en día, la muerte de un hijo supone la mayor tragedia de la especie. Hasta un país con más de 1000 millones tuvo una ley que decía que “sólo un hijo”. Luego, en realidad había más. Pero, ¡bueno!...

 

Ya no hay “chim-pam-pum-fuego”.

Y eso indica –como otras cosas- que se van modificando posiciones y posturas, porque la especie va adquiriendo otras conjeturas… que están por resolver; que están ya aquí, pero que se tienen que vivir y convivir.

 

Debemos prestar atención –en esa precisión, en esa tranquilidad- a los cambios que indican, a las modificaciones que indican que estamos entrando, como especie –a distintas velocidades según comunidades y continentes, pero todos entrando- en otras dimensiones…. en las que las consciencias se planifican de otra manera…

Así que, a la hora de optar, de decidir, darse la tranquilidad “apresurada” que exigen los tiempos, y preguntarse, en el vacío de la Creación, cuál es mi momento.

“Cuál es mi momento”.

Es decir, “cuál es mi acción, ahora”.

 

Sin el miedo –como hemos dicho- a equivocarse. Que los ‘equivocólogos’ lo estudien.

Sin miedo al riesgo. La vida es un riesgo permanente.

¡Recordar esos pilares y… ser sincero con lo sentido, con lo analizado!

¡Hacerse creyente de las propias decisiones!...

Y… ¡no vale huir!... o pretender pasar desapercibido. Eso hiere más.

 

Con la tranquila y rápida esperanza que imponen las urgencias de nuestra especie, nos abrimos… ¡a la suave melodía que nos guía, que la encontramos orando, meditando y contemplando!...

 

Soy un destino flotante… que vaga en lo que llaman “Universo”.

Sé que… estoy por algo. ¡Para algo!

Y que eso me será revelado por lo que me rodea y lo que, de lejos, ¡me influye!

Sé que hay… ¡una especial cobertura que no alcanzo a describir! –por su grandeza- que me cuida, que me mima.

Y no sólo a mí, ¡claro!...

Veo que la vida está permanentemente animada, cuidada, preservada y… ¡alentada! ¡Se espera tanto de ella, dentro de la Creación!, ¡dentro de ese vacío flotante en el que me encuentro!...

Quiero escuchar –y escucho bien- que ¡se espera tanto de la vida!, que… cuando alguien dice:

“¿Y qué puedes esperar de la vida? ¿Y qué puedes esperar de esta vida…?”

 

¡Se espera tanto de un proyecto de Misterio de Amor!... que, en la parte que nos corresponda, debemos ser un ejemplo impecable… ¡de generosidad, de disposición, de actitud!

No puedo decir: “¿Y qué puedo esperar de esta vida?”, sino que debo recapitular y recapacitar y reconvertir… y saber escuchar que “se espera mucho de esta vida”.

La Creación espera mucho de la vida. ¿Acaso la inversión de Amor cuidadoso de billones y billones de especies que han transcurrido, no muestra que se espera mucho de la vida… y de sus seres y de sus potencialidades?

 

Esperan de mí, esperanzas. Esperan de mí, entusiasmos. Esperan de mí, ganas.

¡No esperan de mí, desprecios, arrogancias!; ¡quejas y quejas y quejas!; ¡justificaciones y justificaciones y justificaciones!...

 

Y al decir “qué espera de mí La Creación”, también estamos incluyendo “la espera”. ¡Pero es una espera que ahora se nos presenta urgente!... “Una urgente espera”. ¡Por eso se hace precipitada, rápida, asfixiante!

 

Y mientras nos esperan con urgencia, no hay temor al decidir, ni temor a equivocarse…

No hay vanidad al consentir…

Hay… humildad… y sumisa ternura a la envoltura que nos crea, que nos murmulla, que nos susurra… para que, lo que se espera –esperando urgentemente- de nosotros, se realice, ¡se ejercite!, se “disponga”.

***

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Rushed Tranquillity

 

If we know how to observe, everything occurs rapidly…; with such intensity, that hardly there is left a possibility for reflection.

It is normally heard: “Everything happened so fast!”… “Everything passed so quickly!”…

 

Maybe… there is stellar, universal, social, cultural, personal… urgency

Maybe there is creative, artistic… urgency… with the desire to impress!...

Maybe the urgency is due to the situation that is lived at the moment…

Maybe the urgency comes impulsed by an inevitable –inevitable- transformation. And, for that reason, there is no time for reflection.

Could it be that time hurries? That time puts pressure? That time pushes?

 

The calmness is seen to be skewed. Calmness is seen to be persecuted. The calmness is seen to be burdened.

Demands and demands corral…

 

“Be calm!”,is the first event that the Mystery reveals to us. The tranquillity does not avoid the rush. Tranquillity does not fight with time. Tranquillity is… a state of consciousness that accommodates the events according to our capacities. So we don’t pretend to give an answer to everything, we don’t pretend to be a solution for everything, we don’t pretend to take charge of everything –as well-, we do not run from everything, we do not avoid everything…

“Be calm!”…

 

This “tranquillity” permits us to re-accommodate, situate, to propose strategies, to listen to proposals and… to decide with precision.

Although there will always be -or almost always- this voice of the consciousness -that still is there- that advises you: “Take care! There are risks!”... And, faced with whatever decision, it seems as if a sword appears that swishes around our neck.

This… this constitutes a problem that is bound with certain traces of haughtiness and vanity, because of the “I can’t be mistaken”.

Risks…? Is there anything that has more risks than to live?

When a proteins changes, or when an enzyme modifies, or when a vasa vasorum stagnates… there is a ‘catambe’. A ‘catambe’. It seems like a hecatomb, but no, no; it is a ‘catambe’.

That is, everything is a risk.

So, at the time of deciding, let’s scare away the ghost of the risk.

 

Let that the ‘equivocationologists’… -who are always ready with their rifle and telescopic sight- that the ‘equivocationologists’ speak amongst themselves of the errors that are committed…

-That was an error! That was an error!...

-Ah!, who says so? The ‘equivocationologists’, right? Well, let them carry on…!

They don’t do anything, of course! Like that they are not mistaken…

 

With exercising so much -the human being- as protagonist of its story, without taking into account the Creation, the Creative Mystery, the Force that expresses, as protagonist; in believing so much that he, “is the centre of the world”, he suffers in life to see if he hits the target or not; about if he is mistaken or not; about if he decides well or not…

A fallen king. A destroyed king. With a melted crown that taps its senses.

It’s that it never was a king! It believed so, and was made to believe, and everybody grew in their kingdom, with their surname, with their origin, with their… filth!...

Because of that, the being precipitates, it pressures itself!, it becomes dizzy!...

For that reason there is urgency, it is urgent, this state of living that requires tranquillity: to be able to face the proposal that, directly or indirectly, the revelations give us; to modify our consciousnessand make them capable to listen to the Eternity.

 “Modify our consciousness to make them capable to listen to the Eternity”.

 

It could seem to be, this warning, “apocalyptical”. But “apocalypse” signifies revelation. What happens is that it has been interpreted -like so many things- so badly!, that it seems like a holocaust; that it seems like the end of the world. Without being able to define well what is the “world”, and what is this of the “end”. So we dissolve it: there is no end, there is no world.

So, when it is said: “Because the world works like this or like that”… No, no, no! The human species works like this or that. The beetles work like that or this. The hippopotamuses are pending of their vegetables. And also the elephants, although the best heights the giraffes take. Okay? So… We do not resort to the easiness of “the world”:

“Because the world…”and so it seems like New York is the same as Kuala Lumpur, and no. Or it seems that New York is North America, and no. They are different things. And if not, ask someone from New York.

Yes! The precision helps -helps, helps-. Yes. In the way that we are precise in what we hear and what we say, we adjust to… to the event; to the events.

If we leave everything in the hands of the world…

“No. Because, the world, now goes for…” “Because in the world…” “We have to be in the world”…

And what is that?

 

The precision is not an obstacle to the universality. The opposite: it is like an elastic band that extends and contracts continually. But it is capable of specifying what is the real situation of this couple… Louisa and Fernando, for example. But, at the same time, it situates the human couple inside the context of the development of the species.

So –normally-, in the development of the species, Fernando dominates Louisa, although in the everyday reality Louisa pretends to domesticate Fernando. So, one has to make them see that the domestication of Fernando is going to be difficult, because he has a gene that “the leopard never changes its spots”. And, you either wait for the desired Alzheimer to be able to control and dominate as is wished, or probably the relationship will fail, because the disposition of the species throughout its history and now!... has not been taken into account.

Before, the couple met and… chin-pam-pum- fire!, and… chin-pam-pum- fire!, and chin-pam-pum- fire!... and said:

-Already four children!...

-And more! chim-pam-pum- fire!, And five! And six!...

 

So, it has changed, it has modified. Now it is “chim-pam-pum- fire!”, But… with condoms of “quality”, with apathy of “quality”, with indifference of “quality”… -“quality”, in inverted commas eh?-. And, so, between the sexual indifference, between the apathy, with the improvement of the condoms, the contraceptive pills, the responsibility and the responsible paternity, the responsible maternity, work, what a child costs -what it costs to maintain it: in college, the tonsils, the measles, chicken pox, scarlet fever, the infectious mononucleosis-… one says: “Ay! No! I can’t take more! I can’t take more”.

 

But before! –before-, this, either it wasn’t known or it was ignored. And the “chim-pam-pum- fire! was… the amusement.

Now the government exists –or misgovernment-, television, cinema X, consented prostitution, mental manipulation, buying and selling of objects… and, of course!, all of this distracts a lot. Now you can’t make “chim-pam-pum- fire!”. Or rather little of it.

And this has changed in… in a very short time!

 

Before it was… -“before” could be 50 or 60 years ago- before it was frequent that, when asking a woman about how many children she has had, she would say: “I had eight and three live”. But she said it with a surprising… naturalness! Knowing that, well!, one had to have children, but not all were going to live. If not, also what a problem! Some had to die!...

Nowadays, the death of a child supposes the greatest tragedy of the species. Even a place with more than 1000 million had a law that said “only one child”. Later, in reality they were more. But, well!...

 

Now there is no “chin-pam-pum-fire” anymore.

And this indicates -like other things- that positions and postures modify, because the species acquires other conjectures… that are to be resolved; that are already here, but have to be lived.

We should pay attention -in this precision, in this tranquillity- to the changes that indicate, to the modifications that indicate that we are entering, as a species -in different velocities according to communities and continents, but all are entering- in other dimensions… in which the consciousness is planned in another way…

So, at the time of opting for, of deciding, give yourself the “pressured” tranquillity that the times demand, and ask yourself, in the emptiness of the Creation, “what is my moment”.

“What is my moment”.

That is to say, “what is my action, now”.

 

Without the fear -as we have said- of being mistaken. Let the  ‘equivocationologists’ study it.

Without fear of risk. Life is a permanent risk.

Remember these pillars and… be sincere with what is felt, with the analysed!

Make yourself a believer of your own decisions!...

And… it is not okay to run away!... or to pretend to pass unnoticed. This hurts more.

 

With the tranquil and rapid hope that the urgencies of our species impose, we open to… the soft melody that guides us, that we find praying, meditating or contemplating!...

 

I am a floating destiny… that wanders in what is called “Universe”.

I know that… I am here for something. For something!

And that this will be revealed to me by what surrounds me, and what, from faraway, influences me!

I know that… a special coverage that I don’t manage to describe! -because of its grandness- cares for me, pampers me.

And not only me, of course!...

I see that life is permanently animated, cared for, preserved and… encouraged! So much is awaited of her, inside the Creation!, inside this floating emptiness in which I find myself!...

I want to listen -and listen well- that so much is awaited of life!, that… when somebody says:

“And what can you wait for of life? And what can you wait for of this life…?...

 

So muchis waited for from a project of the Mystery of Love!... that, in the part that corresponds to us, we should be an impeccable example… of generosity, of disposition, of attitude!

I can’t say: “And what can I wait for from this life?”, rather I should recapitulate and re-capacitate and re-convert… and know how to listen that “a lot is awaited for of this life”.

The Creation awaits much of life. Perhaps the investment of caring love of the billions and billions of species that have passed, does it not show that a lot is waited for of life… and of its beings and of their potentials?

 

Of me is awaited, hopes. Of me is awaited, enthusiasm. Of me is awaited eagerness.

Of me is not awaited disdain, arrogance!; complaints and complaints and complaints!; justifications and justifications and justifications!...

 

And in saying “what is the Creation waiting for from me”, also we are including “the waiting”. But it is a waiting that now presents to us as urgent!... “An urgent waiting”. That’s why it becomes precipitated, rapid, suffocating!

 

And meanwhile that they wait for us with urgency, there is no fear in deciding, nor fear of being mistaken…

There is no vanity in consenting…

There is… humility… and submissive kindness to the wrapping that creates us, murmurs to us, that whispers to us… so that, what is awaited -waiting urgently- of us, is realised, is exercised! Is “available”.

***

 

 

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Hay un eco...

 

Hay un eco –del que quizá se especule por qué sucede- que repite y repite: “¡Redime! ¡Redime! ¡Redime!”; como si hubiera que repetir y repetir lo que se dice, para tomar consciencia de su verdadero significado.

También, “¡Redime! ¡Redime! ¡Redime!”, es como un eco –quién sabe de dónde viene- que… reclama un diferente proceder.

“Procede de diferente forma. Encuadra tu hacer con distinta manera. No te arraigues en la costumbre. ¡Redime! ¡Redime! ¡Redime! Dítelo otra vez”.

 

También –¿por qué no?-, aquello que hago, aquello que expreso cada día, sea… buscando la sintonía creadora, liberadora, libertaria… de esta increíble Creación.

“¡Redime! ¡Redime! ¡Redime!...”.

 

 

¡Ay! Los amores aún son tibios. Parece faltarles vapor. Ahora se presentan –a veces- eléctricos, repentinos…; fugaces flechas sin destino.

Se pretenden encuadrar –¡ay, amores!- en caminos establecidos; en experiencias pasadas, plañideras; en ronquidos profundos, ¡sin sueño!...

¡Ay!... O se acomodan, y tiemblan siempre de frío.

 

¡Mentir no cuesta nada! Pero, cuando se hace al abrigo del silencio, cuando se hace tomando como cómplice el Misterio, cuando se quiere emplear como temerario o ¡piadoso!… entonces la mentira se hace ¡cruel! Sí: como filo de navaja, hiere por dentro y hiere hacia fuera…

Y la Creación lo contempla.

 

El batallón de los miedos está ahí, siempre dispuesto… para defender ¿el qué? ¿Qué defiende?

Se proclama que “el miedo es libre”.

El miedo es esclavitud; el miedo es terror, horror, drama. Cada corpúsculo de miedo nos aleja de la claridad; nos enturbia nuestros sentires; nos golpea nuestra consciencia; ¡nos arruina!... nuestras relaciones.

Cada pulsión de miedo… nos retrae, ¡nos oculta! ¡Ocultamos!... Y, así, se engaña… pensando que será mejor; pensando que no se sabrá.

“¡Ay!... qué terrible decisión. Quizás no sepa de tus miedos; y, con ellos, de tus silencios. Pero sí siento tu lejanía, tu escape, tu desaliento”.

 

 

No fue… no fue, la indecisión, la intención Creadora. No fue indecisa, la misteriosa evolución.

No es de Inspiración Divina, la indecisa y aleatoria posición. En cambio, el ser de humanidad, con el afán y el deseo de poseerlo todo –en ese mundo dual o pluri-dual-, se hace indeciso. No tiene la certeza. Se consuela con relativizar y con que cualquier cosa puede pasar.

No asume, como elemento creador, que decidir es “fundir nuestra presencia con la Existencia Creadora”. En cuyo caso, nada hay que temer, ¡porque nada hay que poseer… ni ganar!...

Cuando la decisión trasciende… la seguridad, “lo mejor”, la exactitud o el premio, no hay indecisión.

 

Y las tristezas, las depresiones y las penas, rondan y rondan como buscando ¡sentido!... Y el ser cae una y otra vez en sus penas y en sus desesperos.

En esos momentos parece no haber otra cosa que ¡vivir!… ¡vivirlo!, y esperar a que se vaya. ¿Se irá? ¿¡Se irá... o se quedará!, con esa vitalidad de anémica insinuación que sólo ve lo triste, lo caótico y lo desesperado?

Esel momento de que el SOS –que reclama “¡salvad nuestra alma!”- entre a formar parte de nuestra alerta y alarma.

Es el momento en que ¡no hay pacto con la depresión!, ¡ni pacto con el desespero!

¡Hay necesidad… de auxilio!

¡Hay necesidad de ese auxilio orante!… que no reclama nada para sí; que ofrece el “re-almarse”, el sincerarse, el afrontarse como ser liberador… y como necesario intermediario de la alegría y la sonrisa de los demás.

¡Ni un segundo, al abandono! ¡La vida no es cobarde! ¡Es valiente!, ¡decidida! Tiene el aliento de lo Divino. Tiene el sustento de lo ilimitado. Tiene el aliento de lo inmortal.

¡Ni un segundo de abandono!...

Porque, en ese abandonarse, está la desconexión con lo Universal, ¡está la desconexión con lo relacional!, está la desconexión con el apoyo, está la desconexión con… ¡el entusiasmo!…

 

Y la incitación al combate, a la guerra, a la violencia sutil, como el medio más eficaz de una convivencia “segura”, es… es de necesidad el renunciar a esa guerra sistemática, a esa violencia sutil, a ese combate que se nos muestra como “inevitable”.

No nos declara la guerra, lo creado. No se nos ofrece hostil; sí, inesperado, imprevisible y… ¡con sorpresa! Pero es fácil observar que no hay pendencia, no hay deseo de destruir, de imponer o de obligar.

Y ese debe ser nuestro… referencial.

 

El saber… el sentir… el percibir… el tener la certeza de que la vida está con nosotros, en nosotros, ¡mantenida!, ¡sostenida!, ¡impulsada!, debe ser una garantía de ¡humor!; una garantía para promover, desarrollar, colaborar…

***

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There is an echo...

 

There is an echo - that maybe is speculated about why it happens- that repeats and repeats: “Redeem! Redeem! Redeem!”; as if one had to repeat and repeat what one says, in order to take consciousness of its true significance.

 Also, “Redeem! Redeem! Redeem!”, is like an echo -who knows from where it comes?- that… claims a different behaviour.

 “Behave in a different way. Conform your doing in a distinct manner. Don’t put down roots in the customs. Redeem! Redeem! Redeem! Say it once again to yourself”.

 

 Also -why not?- what I do, what I express each day, be it… searching for the creative unison, liberator, liberating… of this incredible Creation.

 “Redeem! Redeem! Redeem!...”   

 

 Ay! The loves are still lukewarm. It seems like they are missing steam. Nowadays they present themselves as –sometimes- electric, sudden…; fleeting arrows without destiny.

They pretend to fit them –ay!, loves- in established paths; in past and mourning experiences; in deep snores, without tiredness!...

Ay!... Or they are accommodated, and always tremble with cold.

 

 To lie does not cost anything! But, when it is done with the protection of silence, when it is done taking as an accomplice the Mystery, when is wanted to be used as something to fear or merciful!... then the lie becomes cruel! Yes: like the blade of a knife, it wounds inside and outside…

 And the Creation contemplates.

 

 The Battalion of the fears are there, always willing… to defend the what? What does it defend?

 It is proclaimed that “fear is free”.

 Fear is slavery; fear is terror, horror, drama. Each corpuscle of fear takes us away from the clarity; clouds our feelings; hits our consciousness; ruins!... our relations.

 Each impulse of fear… retracts us, hides us! We hide!... And, like this, it is tricked… thinking that it would be better; thinking that it will not be known.

 “Ay!... what a terrible decision. Maybe I don’t know about your fears; and, with those, your silences. But I do feel your distance, your escape, your discouragement”.

 

 The indecision was not,… was not the Creative intention. The mysterious evolution, was not indecisive.

 The undecided and random position is not of Divine Inspiration. On the other hand, the human being, with the eagerness and desire to possess everything -in this dual world or ‘plural-dual’- becomes indecisive. It does not have the certainty. It consoles itself with relativizing and that whatever thing could happen.

 It does not assume, as a creative element, that to decide is to “fuse our presence with the Creative Existence”. In which case, there is nothing to fear, because there is nothing to possess… nor to gain!...

 When the decision transcends… the security, the “best”, the exactness or the prize, there is no indecision.

 

And the sorrows, the depressions and the sufferings, hover around as if searching for sense!... And the being falls over and over again in its sorrows and its desperations.

 In these moments it seems like there is not anything more than to live!... to live it!, and to await that it passes. Will it go? Will it go… or will it stay!, with the vitality of anaemic insinuation that only sees the sad, the chaotic and the desperate?

 It is the moment in which the SOS –that calls “save our souls!”- comes in to form a part of our alertness and state of alarm.

 It is the moment in which there is no pact with the depression!, nor a pact with the desperation!

 There is the need… of help!

 There is the need of this praying help!... that does not claim anything for itself; that offers to ‘re-soul oneself’ to become sincere, to face oneself as a liberating being… and as a necessary intermediary of happiness and the smiles of the rest.

 Not one second, of abandonment! Life is not cowardly! It is brave!, decided! It has the breath of the Divine. It has the sustainment of the unlimited. It has the breath of the immortal.

 Not one second of abandonment!…

 Because, in this abandoning oneself, is the disconnection with the Universal, is the disconnection with the relational!, is the disconnection with the support, is the disconnection with… the enthusiasm!...

 

And the incitement to combat, to war, to subtle violence, as the most efficient way of a “safe” living together, is… is the necessity to renounce this systematic war, this subtle violence, this combat that shows to us as “inevitable”.

 The created, does not declare war on us. It does not offer itself as hostile; unexpected, yes, unpredictable and… with surprises! But it is easy to observe that there is no pendency, there is no wish of destroying, of imposing or obliging.

 And this ought to be our… reference.

 

The knowledge… the feeling… the perceiving… having the certainty that life is with us, in us, maintained!, sustained!, with impulse!, should be a guarantee of humour!; a guarantee to promote, develop, collaborate…

***

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Amanece

 

Amanece de nuevo,

como si la noche hubiera sido insuficiente.

Como si se prefiriera lo cercano a lo lejano.

 

Amanece otra vez,

y el ser sale de su embrujo oscuro, sin recuerdos,

 y parpadea los primeros sonidos,

saborea las primeras visiones

y enseguida recuerda y programa, calcula…

 

La noche quedó como un extraño recuerdo.

Mejor el sol, cerca,

que millones y millones de soles lejanos.

 

Y también… es menester recordar

que ama-necer implica nacer a “el Amor”, ¡una vez más!

¿Una vez más?

¡Sí! Una vez más…

como… reforzando lo que había, que se recuerda;

como realzando lo que está por venir;

como resucitando lo que parecía ¡oculto o muerto!;

como rehabilitando aquel beso perdido

que… no se fue capaz de reconocer.

 

“Ama-necer”, como meciéndose…

en la manta cálida del fresco de la mañana,

para susurrar palabras de ternura –¡ay!-…

alientos de dulzura…, néctar de infinitud…

 

Amaneciendo… ¡con estas texturas!,

la luz se hace ¡dulzura!,

la claridad se hace ¡esplendor!,

la llamarada se hace llamada de afecto y distinción.

 

Amaneciendo

acabando de nacer, amando,

¡el mundo se queda pequeño!...

los afectos ¡reclaman impresión!...

¡No es suficiente con una mirada o con una cercanía!

o un roce o un “hola” o “adiós”.

¡No!

 

La luz ilumina la silueta de lo amado,

lo vive como esperado, como ¡maná!,

como sediento y hambriento de largas jornadas de desierto.

 

Vibrando de emociones,

el ser se hace acecho de cualquier signo o cualquier detalle

¡que pueda ser amable!

ama-ble-

que pueda ser distinguido;

sin dolores tardíos,

con fantasías de eternidades

que, aunque no se sepan, se sabe que están;

que, ¡aunque se hagan largas y extensas!, no van a cansar.

Más bien, al contrario: nos van a generar ansiedad.

 

¡Tanta grandeza, para esta pizca de miseria humana!

¡Tanto esplendor y dádivas!, para esta duda y rabia humanas.

¡Tantas… cuidadosas, imprevistas y regaladas sorpresas!,

para esta dudosa y rentista humanidad.

 

Vergüenza de haber nacido, se siente

cuando las dádivas de las Eternidades nos adornan.

Porque es tanto lo pendiente

y tan casi imposible lo que está por hacer

que mejor valdría esconderse.

 

 

Pero, no. No hay escondite en vida.

No hay lugar en donde el Misterio no te rodee.

Ante ello, no te puedes justificar.

Ante todo lo que te ofrecen,

te han ofrecido y te ofrecerán,

no te puedes ‘peyorizar’.

 

Te rodean y te rodean y te rodean…

¡sin asfixia!, sin imposición;

¡con evidencias!, con trascendencias, con ilusión.

Y ciertamente te sostienen y te animan…

a que repliques en las mismas frecuencias;

a que sintonices con la grandeza;

¡que agradezcas!... las sinfines evidencias.

 

Gra-titud.

¡SÍ! ¡Es gratis! No hay que pagar impuestos.

No hay que tener más o ser más.

 

Gratitud.

Esa actitud de sentir que me inunda ¡la Misericordia!,

que me regalan, que me adornan,

que me llevan, que me ensalzan.

 

Inevitablemente surge ¡el cuido!:

el cuido que he de tener cuando la vigilia me inunde…

porque los sinfines me acechan para engrandecer mi sendero;

para exultar mis ideales.

 

Regado de regalos… y, con ellos, ¡de sorpresas!...

que percibimos y que portamos y que ¡promovemos!

 

Así debe ser: ¡Con Gracia!

Congraciados con tanto y tanto…

y con un humor de constancia.

¡Que la alegría no tenga que esconderse!;

¡que lo gustoso no tenga que avergonzarse!;

que la sonrisa no sea una mueca.

 

¡Ay! Que se sea como es… amanecer,

con el despacio,

el desparpajo vértigo de las siluetas que no se distinguían.

 

‘Amanecidamente’ regalado.

¿¡Por qué me otorgan tanta dicha!?

 

¿Confiarán en ti?¿ Creerán en tus recursos?

¿Esperan tus aclamaciones?

¿No te has dado cuenta…

de que universos aguardan ¡por ti!, ¡por ti!, ¡por ti!…

No porque seas importante, sino porque eres excepción.

 

No. No hay sitio para la vulgaridad.

No. No hay sitio para decir “no valgo”. No, no, no…

No hay lugar para infra evaluarse.

Eres una excepción excepcional.

Cualquier desarraigo que hagas de ello

conturbará a los Universos;

que así ahora están:

conturbados y confusos…

por ¡tanta, tanta deslealtad!

 

Así que “ejercitarse” toca…,

como cuando la trompeta llama

o la campana reclama, o la sirena avisa.

 

Te llaman…a ejercer excepcionalmente,

a ser una sintonía de amaneceres eternos.

¡Cualquier huida es un fracaso!;

cualquier negligencia, ¡una torpeza!;

cualquier crítica, una aversión.

 

Sí, lo Dadivoso, Creador y Misterioso,

también genera ¡sentencias claras!…

Sin recovecos, sin medias vueltas.

Vueltas enteras como focos, como miradores precisos.

 

Y, en cada llamada, hay ¡tanto servicio!,

¡tanta disponibilidad de recursos!…

que cada ser llamado –que son ¡todos!-…

puede darse cuenta de la plenitud de sus esencias.

 

¡No vale desvalorizarse! ¡No vale infra valorizarse!

No ha lugar la indiferencia.

Vivir es comprometerse… ¡dentro… y dentro!

No hay “fuera”. No hay exterior ni interior. ¡Hay “dentro”!

 

Hay “dentro”… ¡en almas!

En almas almadas que reclaman un beso, un verso, un verse…

En almas almadas que bien respetan su piel y su figura,

pero –¡ay, ay!-… son vaporosas, bellas, espléndidas.

Y como tal, entonces, no hay parapeto para manipularlas.

¡No hay justificación para maltratarlas!,

maltratar a… ¡a otras!

 

Se hace, pronto, la necesidad de co-mu-nión.

Se hace pronto la urgencia de comunicación.

Se hace pronto el sincero abrazo.

Se hace pronto… la urgente mano que apoya.

Se hace pronto. ¡Luego es tarde!… ¡Luego, ya no está!

 

Se hace pronto, muy pronto…

amaneciendo y amaneciendo…

para que, cuando digan que es tarde,

sea un amanecer… con experiencia, con soltura,

con entregada inocencia.

 

Se hace pronto…

Se hace pronto para que,

cuando atardezca, nunca sea tarde,

sino sea… la suave y evidente vivencia

¡de una Presencia de presencias que nos cultivan!,

que nos ¡cautivan!, ¡nos conmocionan!...

Se hace pronto. “Luego” es muy tarde. No está.

 

¡Sí! Y es tan fácil ser autosuficiente…

¡Ay! ¡Y es tan fácil!... decisiones banales tomar…

¡Y es tan fácil!... perderse sin fundamento…

Y es tan fácil abandonar los cimientos…

Y es tan fácil “estropear”…

que se hace desdicha… cada caminar

que se hace deshonra… cada propuesta,

porque ¡es tan fácil…!

 

Libertariamente creados,

liberadoramente puestos ahí, cada uno…

que es ¡tan fácil… desdeñar lo recibido!,

que es tan fácil prometer sin cumplir,

que es tan fácil hacerse el distraído…

¡tan fácil!... negar la candela que tenuemente alumbra…

Es tan fácil… olvidar, ¡tan fácil!...

que da vértigo solamente el pensarlo.

Que ensombrece… el amanecer.

 

Es tan fácil… que tiren de ti, que te convenzan,

que te prometan, ¡que te juren!…

Es tan fácil… ¡creer seguir lo seguro!...

que se hace difícil imaginar

la insegura complacencia del Misterio.

¡Es tan fácil, luego, quejarse!...

¡Es tan fácil, luego, pedir perdón!...

¡Es tan fácil arrepentirse!…

 

¿Será tarde…?

 

Es tan fácil… ¡el abuso!…

El abuso de… tener…

El abuso de… poseer…

El abuso de ejercitar

–¡como ejército!-

poder y poder y poder y poder…

que, de insistir en ello, podrida queda la senda,

sin genealogía, sin descendencia;

con amarguras incompletas que reclaman

–como si fuera un derecho-

perdones.

 

A la vez que nos contemplan, no hay contemplaciones.

Puede resultar extraño…

Puede resultar hasta injusto…

–¿”injusto”?-.

Puede resultar hasta cruel que,

aduciendo tantas imperfecciones,

no se toleren…

–¿toleren?-

no se toleren… vanidades e intentos, “ya veremos”…

¿¡Y para qué amanece, entonces!?

“Ya veremos”.

¿Y para qué amanece, entonces?

 

Es tan a mano…

está tan a mano el fraude, la prejuiciosa valoración…

está tan a mano el libre albedrio

y la egolatría y la ¡idolatría!... entre unos y otros…

está tan a la mano,

que sólo las manos se emplean para su cultivo;

para su cultivo de estatuas, imágenes,

posesiones, pertenencias, ¡seguridades!…

¡Ah, “seguridades”!

 

Está tan a la mano el abuso…

y el reclamo de prebendas y de derechos…

¡tan a la mano!... que se hacen cemento;

que se hacen duras estructuras… cargadas de peso,

incapaces de avanzar.

Pero se hacen reclamos… y exigen regalías…

¡Ay!…

 

¡Ay!, como “queja”.

¡Ay!, como queja de… humanidades perdidas.

Porque, por cada una excepción que se pierde…

una Eternidad se ¡conmueve!

 

¡Ay!… ¡Ay con el Ay!...

Sin quejas se ha de estar,

sin quejas se ha de seguir…

con el infinito compromiso de vivir…

con la magnificencia de recursos que reclaman su utilidad

¡y que de inmediato se ven!...

cuando se abandonan los egoísmos y las importancias de personalidad

¡y las exigencias de “hacer lo que yo quiera”!,

y las justicias innecesarias.

 

Sí. ¡Ay!... ¡Hay!...

Mucho más de lo que podríamos pensar o imaginar… hay.

¡Hay infinitamente más que más!...

que no se puede medir ni pesar.

Y que todo ello está…

a disposición de lo extraordinario de cada uno;

de lo excepcional de cada ser.

 

¡¡Ay!!...

 

***

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Sunrise

 

The sun rises again,

as if the night had not been enough.

As if was preferred the near to the far.

 

The sun rises once again,

and the being leaves its dark bewitchment, without memories,

and blinks the first sounds,

tastes the first visions

and immediately remembers and programs, calculates…

 

Night is left as a strange memory.

Better the close sun

than millions and millions of far away suns.

 

And also… it is necessary to remember

that sun-rise implies to be born to “the Love”, once again!

Once again?

Yes! Once again…

as if … reinforcing what there was, what is remembered;

as if highlighting what is to come;

as if resuscitating what seemed hidden or dead!;

as if rehabilitating that lost kiss

that… was not capable of being recognised.

 

“Sun-rise”, like swaying…

in the warm blanket of the freshness of the morning,

to whisper words of kindness –ay!-…

breaths of sweetness…, nectar of infinity…

 

Sun-rising… with those textures!,

the light becomes sweetness!,

the clarity becomes splendour!,

the blaze becomes a call of affection and distinction.

 

Sun-rising

just being born, loving,

the world seems small!...

the affections claim impression!...

A glance or a close encounter is not sufficient!

or a brush or a “hello” or “goodbye”.

No!

 

The light illuminates the silhouette of the loved,

it is lived as if awaited, as manna!,

as if thirsty and hungry from long sessions in the desert.

 

Vibrating with emotions,

the being is on the look out for whatever sign or whatever detail

that could be loving!

-love-ing-

that could be distinguished;

without delayed pains,

with fantasies of eternities

that, although are not known, it is known that they are there;

that, although they become large and extended!, they are not going to tire.

Rather, the opposite: they are going to generate us anxiety.

 

So much grandness, for this pinch of human misery!

So much splendour and gifts!, for this human doubt and anger.

So many… carefull, unpredictable and gifted surprises!,

for this doubtful and landlord-like humanity.

 

Shame of being born, is felt

when the gifts of the Eternities adorn us.

Because what is pending is so much

and what there is left to do is almost impossible

that it would be better to hide oneself.

 

But, no. There is no hiding place in life.

There is no place where the Mystery does not surround you.

Faced with it you cannot justify yourself.

Faced with all that you are offered,

they have offered you and they will offer you,

you cannot ‘become-worse’.

 

You are surrounded and you are surrounded and they surround you… without asphyxiation!, without imposition;

with evidence!, with transcendence, with illusion.

And certainly they sustain and encourage you…

so that you reply in the same frequency;

that you tune in with the greatness;

that you give thanks to!…the never ending evidence.

 

Gratefulness.

Yes! It is free! You don’t have to pay taxes.

You don’t have to have more or to be more.

 

Gratefulness.

The attitude of feeling that I am flooded by Mercy!,

that gives gifts to me, that adorns me,

that carries me, that extols me.

 

Inevitably arises the care!:

the care that I have to have when the wakefulness floods me…

because the never ending lies in wait for me to make larger my path;

to exult my ideals.

 

Showered by gifts… and, with those, by surprise!...

that we perceive and that we carry and that we promote!

 

Like this it should be: With Grace!

Ingratiated with so much and so much…

And with a humour of persistence.

That the happiness does not have to hide!;

that the pleasurable does not have to be ashamed!;

that the smile does not be a grimace.

 

Ay! That we are as is the… sunrise,

with the slowly,

the self-confidant vertigo of the silhouettes that are not distinguished.

 

“Sunrise-ingly’ gifted.

Why do you award me such joy?

 

Will they believe in you? Will they believe in your resources?

Do they await your acclamations?

You haven’t noticed…

that the universes are waiting for you!, for you!, for you!…

Not because you are important, but because you are an exception.

 

No. There is no place for the vulgarity.

No. There is no place to say “I am no good for”. No, no, no…

There is no place to under estimate yourself.

You are an exceptional exception.

What ever alienation that you do with it

disturbs the Universes;

like this they are now:

disturbed and… confused…

for so much, so much disloyalty!

 

So you have to “exercise yourself…,

like when the trumpet calls

or the bell rings, or the siren warns.

 

They call you…to exercise exceptionally,

to be a unison of eternal sunrises.

Whatever fleeing is a failure!;

whatever negligence, clumsiness!;

what ever criticism, an aversion.

 

Yes, the Gifted, Creator and Mystery,

also generates clear sentences!…

Without tricks, bluntly.

Straight up like reflectors, like precise viewers.

 

And, in each call, there is so much service!,

so much availability of resources!…

that each called being -that is all of us!-…

can notice the plenitude of its essence.

 

It is not allowed to devalue oneself! It is not allowed to under estimate oneself!

There is no place for the indifference.

To live is to commit… inside… and inside!

There is no “outside”. There is no exterior nor interior. There is “inside”!

 

There is “inside”… in souls!

In souled souls that claim a kiss, a poem, a verse…

In souled souls that respect their skin and figure,

but -ay, ay!-… they are vaporous, beautiful, splendid.

And as such, there is no… parapet to manipulate them.

There is no justification to mistreat them!,

to mistreat… others!

 

The need for communion becomes urgent.

The urgency for communication becomes pressing.

The sincere embrace becomes urgent.

It becomes pressing … the urgent hand that supports.

It becomes urgent. Later is to late!… After it is not there!

 

It becomes soon, very soon…

sun-rising and sun-rising…

so that, when they say it is late,

be it a sunrise… with experience, with ease

with innocent devotion.

 

It’s become urgent…

It become urgent for

when it is sunset, it never be to late,

rather it be… the soft and evident experience

of the Presence of presences that cultivates us!,

that captivate us!, that move us!...

It becomes urgent. “Later” is too late. It’s not there.

 

Yes! And it is so easy to be self sufficient…

Ay! It is so easy!... to take banal decisions…

And it is so easy!... to lose oneself without foundation…

And it is so easy to abandon the foundations…

And it is so easy to “destroy”…

that each step… becomes misfortunate

that each proposal… becomes dishonour,

because it is so easy…!

 

Created with freedom,

Each one put freely here…

that is so easy… to disdain the received!,

that is so easy to promise without complying,

that is so easy to pretend to be distracted…

so easy!... to negate the candle that softly lights…

It is so easy… to forget, it is so easy!...

that it causes vertigo only thinking about it.

That casts shadows over… the sunrise.

 

It is so easy… to be dragged, to be convinced,

To be promised, to be sworn!…

It is so easy… thinking you are following what is sure!...

that it is difficult to imagine

the unsure pleasure of the Mystery.

It is so easy, later, to complain!...

it is so easy, later, to ask for forgiveness!...

It is so easy to repent!…

 

Will it be to late…?

 

The abuse!… is so easy

The abuse of… of having…

The abuse of… possessing…

The abuse of exercising

-as an army!-

power and power and power and power….

that, with insisting in it, the path is left rotten,

without genealogy, without descendants;

with uncompleted bitterness that claims,

-as if it was a right-

pardons.

 

At the same time as they contemplate us, there are no contemplations.

This could seem strange…

It could even seem unjust…

-“unjust”?-.

It could even seem cruel that,

adducing so many imperfections,

it is not tolerated…

-tolerated?-

vanity and attempts… and “lets see” are not tolerated…

And so why does the sun rise!?

“We’ll see”.

And why does the sun rise then?

 

The abuse is so handy…

the fraud is so handy, the prejudiced valuation…

the free will is so handy

and the egotism and the idolatry!... between everybody…

it is so handy,

that the hands are only used for its cultivation;

for its cultivation of statues, images,

possessions, belongings, securities!…

Ah! “securities”!

 

The abuse is so handy

and the claim for prebend and rights…

so handy!... that it becomes cement;

that becomes hard structures… burdened with weight,

incapable of advancing.

But they become claims… and demand royalties…

Ay…!

 

Ay!, as a “complaint”.

Ay!, as a complaint… about lost humanities.

Because, for each exception that is lost…

an Eternity unsettles!.

 

Ay!... Ay with the Ay!...

One must be without complaints,

one must continue without complaint …

with the infinite compromise of living…

with the magnificence of resources that claim their utility

and that are immediately seen!...

when the egotism and the personal importance is abandoned

and the demands of “doing what I want”!,

and the unnecessary justice.

 

Yes. Ay!... There are!...

Much more than what we could think or imagine… there is.

There is infinitely more than more!...

that cannot be measured nor weighed.

And all of this is…

at the disposition of the extraordinary of everybody;

of the exceptional of each being.

 

Ay!!...

 

***

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Orar es el auxilio real

 

Pareciera que un extraño desespero –casi siempre inútil- estuviera barruntando mareas, tormentas… cataclismos.

Pareciera que la humanidad está avisando –con descaro y desafío-, de que la vida… –avisando de que la vida-… ¡sí!, tenía un precio, pero éste está… –este precio- está devaluado.

 

La efervescencia del descaro… parece ser una nueva etapa.

La desfachatez o la crítica insultante… parece ser la comparsa.

La indolencia y la aceptación de desesperos, como circunstancias naturales, se hacen, ¡casi ya!, costumbre.

¡Ay! Y en ese incipiente grito de ebullición, se hace difícil el encarnar la oración. Pareciera un elemento fútil, sin valor. Una queja… a la ¡sordera!

 

Parece iniciarse una carrera hacia la destrucción: quién lo hace más y mejor. Sin preocuparse, claro, de la cosecha: “qué hay… para sembrar”.

La impunidad se pasea ¡arrogante!... dando tiempo al tiempo. Aliada con los poderes, se muestra… ¡intratable!

Las justicias dicen que… llegarán…

Llegarán… ¿a dónde?

La impunidad sigue libre; porque estaba subterránea, pero ahora tiene rango de ¡Capitán!

Capitán-Capital-Capitales. ¡Penas capitales! Penas de capital. Penas de suburbios.

 

¡La pena!… –sí-, la pena se hace nostalgia con tintes de llanto; umbrales de agua salada. La pena se hace desencanto. Descompuesta, susurra y gime, tratando de guardar silencio. La pena se hace mueca… y gesto escondido; ríe, en apariencia, y las lágrimas son de cocodrilo.

¡Ay!, ¡qué pena!

¡Ay, qué pena más grande ha crecido!...

Contamina, se contagia, se expande…

Se motiva y se analiza… ¡como si razón fuera!

¡Ay, qué pena tan grande! ¡Cómo crece... se instala y se cría!

¡Ay qué pena tan grande!, la que exclama que ama, y se desinfla; se consume.

¡Ay!, ¡qué pena!... tan grande, tan grande, que se hace exigente y ¡altiva!

Todos se hacen culpables, y todos se culpan. Y el que no lo hace, desatina.

Consciencia de culpa ajena, que ¡reclama!... venganza, castigo. ¡Que pide penas a los otros! ¡Que penen, como castigo!

¡Ay, qué pena tan grande crece!, haciéndose desafío.

 

Sí. Suenan… suenan, chirriantes, las puertas que se abren del “averno” –infierno-. Salen, jocosas, las persecuciones y los martirios. ¡El paraíso huye despavorido!... No hay ni maleza con la que acabar.

Pronto, el contagio complacido, por miedo, se hace adjunto de las aves de fuego que queman nubes al pasar; ¡que ni una gota de agua permiten calar!

¡Ay! ¡Y la tolerancia reclama también… “puestos”! Puestos, para que reluzcan con sus castigos, y cada cual pueda ejercer sus ¡rabias!

 

Quizás –quizás-, esas puertas del averno… siempre estuvieron medio abiertas, ¡pero ahora están de par en par! Sin contemplaciones, sobrevuelan, ¡explotan!, martillean… en muy diversos estilos. Implacables. Sin bondades…

“Desafío”.

¡Ay! Pero el orar… ¡las frena!

El fuego se hace cerco, para tratar de asfixiar cualquier evento que al Alma pueda congratular.

Y el orar es… el Auxilio ¡real!

¡Ay!... ¡Ay! Aunque no se crea, envidia tienen, los fuegos del averno, de convertirse –les gustaría- en velas; en velas que adornan la intimidad. Pero el hombre se ¡proclama!, ¡se reclama!, ¡como “ejército de verdad”!

Y sólo… sólo el orar de aliento, el orar de “alimento” –aquel que descubre lo que transcurre y lo que puede llegar a pasar; aquel orar que se siente certero, porque le consta su ¡amar!, le constan los amores fundidos que le hicieron enamorar-, ¡se abre paso entre las llamas!, porque llaman a orar. Y las llamas, ¡por Dios! que se inclinan al oír que viene… y que va a pasar.

 

¡Ay! ¡Y está el Aliento Redentor!, ¡Creador!... y Riguroso, que blande esperanzas y ¡recursos!

Así, no se puede quemar. Así no puede, el fuego, abrasar. Se vuelve tibio. Se hace cálido.

 

¡La expresión de fuerza!, del orar, no se hace poder ni agresión. No cae en la trampa de la vanidad, ni de la seguridad, ni de la santidad. ¡Se hace eco del amor que recibe el ser orante!, ¡y del que es capaz de dar!

 

Todo el desafío que ejercita hoy la humanidad, es codicia de suplantar a la Divinidad; es codicia de armarse… –así se piensa- como las fuerzas de la vitalidad que muestra lo Universal.

Ese desespero es producto de no poder ¡destronar!... un Misterio, ¡que sólo aguarda!... que se lo asuma como una Sorpresa de Amor permanente. Y que aspira a que sus criaturas sepan contemplar la grandiosidad de la vida, el soporte de la existencia, y la ¡insondable infinitud! en la que estamos.

 

Las egolatrías se desesperan porque no tienen altar. Los idólatras cambian continuamente de deidad: se ponen y se quitan unos a otros… ¡y claman en sus templos la ayuda de la divinidad!

 

El Auxilio Orante no es una limosna que lo Eterno da. Es una cascada de necesidad… que sacia la sed. Nos enseña a nadar, a navegar…; ¡a saber que todo lo dispuesto está para servir!, y que, en la medida en que servimos, nos hacemos Eternidad.

 

Se hace ya –¡ya!- el tiempo en el que la demora no debe imperar. La espera…; el desespero…

El momento es ¡ya! –“el momento es ¡ya!”-.

¡Decidirse a orar!, y emplear el orar, y sentirlo como una continua realidad.

¡Ya!, hay que fundir lo propietario de la humanidad para hacerse… Universal.

¡Ya!

***

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To pray is the real help

 

It seems that a strange desperation -almost always useless- was presaging waves, storms…cataclysms.

 It seems that… the humanity is warning -with impertinence and challenge- that life -advising that life-… yes!, has a price, but this is… -this price- is devalued.

 

 The effervescence of the impertinence… seems to be a new stage.

 The cheek or the insulting criticism… seems to be the troupe.

 The indolence and the acceptation of desperations, as natural circumstances, become, almost!, the custom.

Ay! And in this insipid cry of effervescence, it is difficult to incarnate the prayer. It seems to be a futile element, without value. A complaint… falling on deaf ears!

 

 It seems as if it is beginning a race towards the destruction: who does it more and better. Without worrying, of course, of the harvest: “of what there is… to sow”.

 The impunity strolls arrogantly!… giving time to time. Allied with the powers, it shows to be… untreatable!

The justice they say that… will arrive…

Arrive… to where?

The impunity continues to be free; because it was underlying, but now it has the rank of Captain!

 Capitan-Capital-Capitals. Capital punishment! Capital sorrows. Sorrows of suburbs.

 Sorrow!... –yes-, sorrow becomes nostalgic with shades of sobbing; thresholds of salt water. Sorrow becomes disenchantment. Decomposed it mumbles and moans, trying to keep silent. Sorrow becomes moan… and a hidden gesture; in appearance it laughs, and the tears are crocodile tears.

 Ay what sorrow!

 Ay what a large sorrow has grown!...

It contaminates, it is contagious, it expands…

It motivates and it analyses… as if it was reason!

Ay what such great sorrow! How it grows… installs and breeds!

Ay what such a large sorrow! that exclaims that loves and it deflates; consumes.

Ay what a such large sorrow… so large!, that it becomes demanding and arrogant!

Everybody becomes guilty, and everyone blames each other. And he who does not, is wrong.

Consciousness of others guilt that calls for!... vengeance, punishment. That asks for sorrows from the others! That they suffer as a punishment!

 Ay, what a large suffering grows!, making itself challenge.

 

Yes. They creak… the doors of hell that open creak! The persecutions and the martyrdom come out funnily. Paradise runs away terrified!... There is not even undergrowth to be destroyed.

 Soon the… complacence transmitted because of fear becomes the assistant to the birds of fire that burn the clouds as they pass; that not even one drop of water they let penetrate!

Ay! The tolerance also calls for… its “position”! Positions, so that it can shine with its punishments, and everybody can exercise their anger!

 Maybe –maybe- these doors of hell… were always half open, but now they are wide open! Without contemplations they fly over, they exploit, they torment in many diverse styles. Implacable. Without kindness…

“Challenge”.

 Ay! But the prayer… slows them down!

The fire encircles to try to asphyxiate any event that could make the Soul happy.

And to pray is… the real Help!

 Ay! Although it is not believed!, the fires of hell are envious to convert themselves -they would like- into candles. In candles that adorn the intimacy. But mankind proclaims!, demands!, like the “army of truth”!

 And only… only! the prayer of breath, the prayer of nourishment! -that which discovers what happens, and what could happen; that prayer that is felt to be certain, because it is sure… of its love!, it is sure of the fused loves that made it fall in love-, a path is opened between the flames!, because they call to pray. And the flames, by God! that incline in hearing what comes… and what is going to happen.

 

 Ay! And there is the Redeeming Breath!, Creative!... and Rigorous that wields hopes and resources!

Like this one cannot burn. Like this the fire cannot swelter. It becomes lukewarm. It becomes warming.

 

 The expression of the force!, of praying, does not become power nor aggression. It does not fall into the trap of vanity, nor security, nor of the sanctity. It becomes an echo of love! that the praying being receives, and of which it is capable of giving!

 

 All of the challenge that the humanity exercises nowadays is greed to replace the Divinity; it is greed to arming itself… -like this is thought- like the forces of vitality that the Universal shows.

The desperation is the product of not being able to … dethrone a Mystery that only awaits!... to be assumed as a Surprise of permanent Love. And that aspires that its creatures know how to contemplate the grandness of life, the support of the existence, and the unfathomable infinity! in which we are.

 

 The egotisms become desperate because they do not have an altar. The idolizers change continually the deities: they put and take away one and another… and clamour in their temples the help of the divinity!

 

 The Praying Help is not alms that the Eternal gives. It is a waterfall of need… that satisfies the thirst. It teaches us to swim, to navigate…; to know that everything available is to serve!, and in the way that we serve, we become Eternity.

 

Now is the time –now!- in which the waiting should not reign. The waiting…; the desperation…

 The moment is now! –“the moment is now!”-.

 Decide to pray!, and use the prayer and feel it as a continuous reality.

 Now!, one has to fuse the owning of the humanity to make oneself… Universal.

 Now!

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Novedades

 

La vida se promueve a través de novedades.

Bajo cualquier prisma que se contemple, la novedad está presente. Sin duda, dependerá del prisma con el que observemos, y así nos puede parecer… “como siempre”, o “parecido”, o “igual”…

Palabras o sentencias que indican nuestra falta de perfiles, nuestra incapacidad para percibir las novedades o… o simplemente zanjar cualquier situación y, aunque se sepa que hay novedades, no incluirlas en el menú verbal y postural del día.

Al igual que en nuestro caso, cada oración es una novedad. Hoy, el sentido orante quiere recabar en ese detalle: nuestra presencia en el Universo Creador es una novedad continua.

Si la vida no hubiera evolucionado, no habría habido novedades; pero ha evolucionado de una manera, y lo ha hecho a base de novedades. De No Ver lo que nos dan: No Ve Da Des. No vemos lo que nos dan.

Oportunidades, situaciones, coincidencias, circunstancias, casualidades, suertes…

La vida se encarga de entretejer, de tejer, de descoser, de coser, de “cremallear”, abotonar, desabotonar… complejísimos detalles que nos hacen inevitablemente –en alguna medida- “nuevos” cada día.

Y no hay que hacer ningún esfuerzo, ni ningún extraño… ceremonial. Simplemente hay que tenerlo presente; saber que es así. E inmediatamente nuestras estructuras se pondrán al servicio de ir percibiendo novedades. ¡Que no significa que sean ni buenas ni malas!... –ni buenas, ni malas: “novedades”-.

Las novedades suponen posiciones diferentes, percepciones diferentes. ¡Empiecen ya a practicar! ¿Qué novedad hay con respecto “a”…?

¡Recuerden!: ¡es nuevo!

Es fácil descubrir las novedades. Luego, a veces se interpretan, se valoran, se evalúan… como en teoría debería ser. Pero, otras veces, las novedades se pasan por alto.

 

Una de las cualidades que son propias de las novedades son “las comunicaciones”. ¡Oh, sí! Cuando alguien anuncia una novedad, la comunica –la comunica, la comunica, la comunica, la comunica-: “Hay una novedad”. Novedades en el mundo de la política; novedades en el mundo del arte; novedades en el mundo de la cultura; novedades en el mundo económico…

Se comunican.

Gracias a esa comunicación, conocemos novedades. Si no hubiera comunicación, pues no habría publicaciones, ni radios, ni televisiones, ni ¡nada!

Ocurre que, cuando no se llega a comunicar, las novedades… –insisto, de momento, buenas, malas, regulares, o como se quieran evaluar- no se comunican, sino que se dejan…

¡Hombre!, salvo que haya un beneficio, una renta. Entonces, si comunicarme significa que voy a ganar en prestigio, en valor, en calidad, ¡ah!, entonces sí me comunico. Eso es muy propio del hombre contemporáneo… –y del otro, también-.

Así que podemos decir que, las novedades de la vida –que son inevitables, por la esencia de la vida en sí-, en el momento actual del desarrollo de la especie, se comunican “siempre y cuando” se tenga algún… –¡en general, claro!- algún beneficio. Si no –como dice otro dicho-, “es mejor callarse”. “Es mejor callarse”. Con lo cual, se puede deducir claramente que, cuando sólo se comunican cosas… agradables o gratas, o beneficiosas para uno o para otro, se están ocultando otras…

¿No?

¡Pues será que no!…

Lo cierto –lo cierto- es que el nivel de comunicación, ¡que se empeña y se empeña! la Creación en establecerlo en las meditaciones, en las contemplaciones, en las oraciones, en las suertes, en las casualidades, etc., etc., parece… –sí-, parece ¡irrelevante!, como mínimo. Sí. Parece inútil. Parece inadecuado o…

Igual que llega y entra por un sitio, se sale por otro.

Y pasan los días, los años los meses… y, efectivamente –efectivamente-, novedades ha conseguido el hombre…

¡Al secuestrarse, y al secuestrar la vida!, ha conseguido incomunicarse y hacer oídos sordos a lo que la evidencia cotidiana… y las propias percepciones le dicen. Y por eso –como si se hubiera puesto un impermeable-, resbala cualquier… respetuosa oferta de novedades que le venga de las áreas del ánimo, del alma, del espíritu, etc.

 

En parte, esta desgana hacia la novedad se debe a que… –como el hombre se ha secuestrado de la propia vida y ha creado “su vida”- se debe a que ya… –¡oh!, ¡ya!- ¡ya ha llegado a adulto! –adulterado, claro-. Pero… ¡ya ha llegado a esa consciencia de adulto!, ¡de “sapiencia”!...

Fue muy bien puesto el nombre: “Homo Sapiens”. ¡Sí! El perfecto secuestro del acontecer de la vida, lo ha conseguido esa rama: “homo sapiens”. Se ha creído que lo sabe, ¡y sabe todo!

¿Es que hay acaso algún adulto que no sepa? No solamente de “lo suyo” –un gran secuestro- sino de cualquier otra especialidad o rama o algo. ¡Sí, claro!

Los “guetos”… son antiguos, pero siguen existiendo en cualquier proporción. Y… lo saben. ¡Lo saben!

-Pero, ¿qué saben?

-¡Todo!… Todo lo que hay que saber en ese gueto. Lo demás… ¡lo demás no tiene importancia!; lo demás no existe; lo demás… ¡vaya usted a saber!; lo demás

¿No es, esa actitud, un secuestro, una involución, ¡una caricatura de la vida!?

Porque tampoco hay que ser especialmente ¡brillante!... para darse cuenta de que los almendros florecen, por ejemplo. “¡Ah! Los almendros florecen. No es su época”.

¡No! Al revés: es un riesgo.

¡Evidentemente, lo puedo dejar ahí!

-¿Alguna novedad?

-No. Todo igual.

“La pereza de ánimo”. Sí. Estuvo bien dicho que la pereza era un pecado capital… –no sabemos si de provincia o de país, pero sí: “capital”-, porque empobrece tanto la dinámica de la vida que… aunque se esté abrumado por novedades, apenas algo entra.

 

Aunque no se vea lo que nos dan –“novedades”-, aunque no se vean, están. Y el darnos cuenta… –y no debe de ser muy difícil aceptar esta evidencia, ¿no?- el darnos cuenta de manera activa, ¡diaria!, ¡evidentemente nos promueve, nos promociona a… gestar proyectos, ideas, sugerencias, etc.!...

 

En el declarado “Año de las Revelaciones”, si no se está atento a las novedades… difícilmente se pueden percibir, sentir; ¡vivir!... algo que estaba velado, y que ahora se nos presenta ¡evidente!

Pero, sin duda, es a base de pequeñas novedades como se configura el puzle, para alcanzar un plano de Revelación. Pero es propenso –este ritmo de este tiempo, de ahora- para que eso ocurra. Pero, dado el secuestro personal de cada uno, ¡no es raro!  –“no es raro”- que los pequeños detalles de novedades no se acomoden; y, cuando se escuche una revelación, o cuando se manifieste, sea simplemente una notica más… a olvidar.

 

Ciertamente, “no vemos” las novedades que, los conglomerados de billones y billones de microorganismos y genomas que integran nuestra corporeidad, planean, desarrollan…

¿Qué planificación tienen, a propósito de nuestra salud, o de nuestra permanencia, o de nuestros ánimos? ¿Qué sabe, cada uno, de sí mismo?

Y, en consecuencia, con lo que sabe de sí mismo, ¿qué… qué piensa hacer? ¿Dedicarse a la molicie de la pereza…? ¿Conservar un “status quo” razonable…?

Es decir: ¡tenerle miedo a la vida!

Con lo cual, pues… si encima se ha secuestrado la vida, y al secuestro se le tiene miedo, y en el gueto predomina el miedo, ¿¡qué novedades se pueden ver ahí!?

 

Y resulta que ¡cada ser es un proyecto… de novedades continuas y permanentes!

Y en este sentido, la oración nos… ¡agita!, para que nos dispongamos a percibir, ¡en propios y ajenos!, novedades. ¡A comunicarnos! esas novedades. ¡A intercambiar esas novedades! ¡A escuchar las proyecciones, los proyectos que la vida tiene sobre nosotros!

Todo ello no es más que una conexión, una sintonía con la Creación, con el Misterio Creador, con la Creatividad permanente.

El Misterio Creador, en su “detalle” de gestar la vida, no la abandona; la dota de novedades permanentes, con objeto de que se recree, con objeto de que se re-componga, replantee, ¡renueve!, ¡rehaga!

 

Visionándonos de esta manera, podríamos decir: “¡Ah! La vida, la materia viviente, tiene proyectos sobre nosotros”.

Se comunica inevitablemente la vida con la vida. La vida, en sí, es un sistema comunicante. Pero la consciencia de tener presente que ”¡eso es así!” no se ejercita, por “la sapiencia” que cada uno manifiesta.

 

Dejemos que, entre los barrotes del propio secuestro, se insinúen las novedades.

Que, cuando se agarren a los barrotes para protestar, puedan escuchar de fondo… –¡sí, muy al fondo!- un sonido de proyectos que sobre cada uno están, y que la vida –en su misterio- promueve.

Que lo Eterno ¡ejerce!, aunque aparentemente no está.

 

Si en este momento favorable para revelaciones, captamos las novedades, nos revelaremos; ¡nos descubriremos!; ¡aprenderemos de nosotros!; nos comunicaremos.

 

Sí. Hoy hay que tener valor para comunicarse; para comunicar esas ¡novedades!... Y para que, en ese escucharse y decirse, aportemos lo que nos corresponde, y para lo que hemos sido gestados, creados, y ¡puestos!, en este momento y tiempo. ¡Y no quede –de nuevo- todo, por hacer!

 

No vemos las dádivas que permanentemente nos dan, pero son ellas las que nos hacen Ser y Estar.

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Novelties

 

Life is promoted through novelties.

Beneath whatever prism that is contemplated, the novelty is present. Without doubt, it will depend on the prism with which we observe, and like this it could seem… “like always”, or “similar”, or “the same”...

Words or sentences that indicate our lack of profiles, our incapacity to perceive the novelties or… or to simply resolve whatever situation and, although it is known that there are novelties, to not include them in the verbal and postural menu of the day.

 The same as in our case, each prayer is a novelty. Today, the praying sense wants to acknowledge this detail: our presence in the Creative Universe is a continuous novelty.

 If life had not evolved, there would not have been novelties; but it has evolved in one way, and it has done this based on novelties. Of not seeing what they give us. We don’t see what is given.

Opportunities, situations, coincidences, circumstances, luck…

Life is in charge of interweaving, knitting, unstitching, stitching, zipping, buttoning up, unbuttoning… very complex details that make us inevitably -in some way- “new” each day.

 And you don’t have to make any effort, nor any strange… ceremony. Simply you have to have it present; to know that like this it is. And immediately our structures would put themselves to the service of perceiving the novelties. That does not mean that they are good nor bad!... -not good, nor bad: “novelties”-.

 The novelties suppose different positions, different perceptions. Begin to practice now! What novelty is there with respect “to”...?

Remember!: it is new!

It is easy to discover the novelties. Later, sometimes they are interpreted, they are valued, they are evaluated… as in theory they should be. But, other times, the novelties are overlooked.

 

One of the qualities that belong to the novelties is “the communications”. Oh yes! When somebody announces a novelty, it is communicated -communicated, communicated, communicated-: “There is a novelty”. Novelties in the world of politics; novelties in the world of art; novelties in the culture; novelties in the economic world…

 It is communicated.

 Thanks to this communication, we get to know novelties. If there were not any communications, there would not be publications, or radios, or televisions, or anything!

It happens that, when it is not communicated, the novelties… -I insist, for the moment, good, bad, regular, or how is wished to be evaluated- they are not communicated, rather they are left…

Well!, Except if there is a benefit, a gain. So, if to communicate signifies that I am going to gain prestige, value, quality, ah! then I will communicate. This is very much of the contemporary man… -and of the other one, as well-.

 Like this we could say that the novelties of life -that are inevitable, because of the essence of life itself-, in the actual moment of the development of the species, are communicated “only and when” there is some… -in general of course!- some benefit. If not -as the other saying says-, “it is better to be quiet”. “It is better to shut up”. Therefore, one can clearly deduce that, when only are communicated things that are… agreeable or grateful, or beneficial for one or the other, others are being hidden…

Right?

Well, no!…

What is certain -what is certain- is that the level of communication, that the Creation insists and insists in establishing in the meditations, in the contemplations, in the prayers, in the luck, in the coincidences, etc., etc., it seems… -yes-, it seems to be irrelevant!, at the least. Yes. It seems to be useless. It seems to be inadequate or…

The same as it arrives and enters by one place, it leaves by the other.

And the days pass, the years, the months… and, effectively –effectively-, mankind has achieved novelties…

In kidnapping itself, and kidnaping life!, it has managed to isolate itself and to turn deaf ears to the everyday evidence… and one’s own perceptions say this. And for that -as if you had put on a raincoat-, slips of whatever… respectful offer of novelties that come in the areas of the mood, the soul, the spirit, etc.

 

 In part, this apathy towards the novelty is due to… -as mankind has kidnapped himself from life and has created “its own life”, it is due to that now… -oh!, now!- now it has arrived to be an adult! -adulterated, of course-. But… now it has arrived to this consciousness of adult!, of “sapience”!...

The name “Homo sapiens” was well given. Yes! The perfect kidnapping of the event of life, has been achieved by this branch: “homo sapiens”. It has believed what it knows, and it knows everything!

Is there perhaps one adult who does not know? Not only “their own” –a great kidnap- but of whatever other speciality or branch or something. Yes, of course!

 The “ghettos”… are ancient, but they continue to exist in whatever proportion. And… they know. They know!

 -But, what do they know?

 -Everything!… Everything that has to be known in this ghetto. The rest… the rest does not have importance!; the rest does not exist; the rest… who knows!; the rest…

 Is it not, this attitude, a kidnapping, an involution, a caricature of life!?

 Because you don’t even have to be especially brilliant!... to notice that the almonds are in flower, for example. “Ah! The almonds are in flower. It is not their time.”

No! The opposite: it is a risk.

Evidently, I could leave it there!

-Is there something new?

-No, everything is the same.

 “The laziness of the mood”. Yes. It was well said that laziness was a capital sin… -we don’t know if it is of the province or the country, but yes: “capital”-, because it impoverishes so much the dynamic of life that… although one is overwhelmed by novelties, hardly anything enters.

 

Although it is not seen what they give us –“novelties”-, although it is not seen, they are there. And to notice this… -and it shouldn’t be very difficult to accept this evidence, right?- to notice in an active way, daily!, evidently promotes us, promotes us to… gestate projects, ideas, suggestions, etc!...

In the declared “Year of the Revelations”, if you are not attentive to the novelties… difficultly one can perceive, feel…; live!... something that was veiled, and that now shows to us as evident!

 But, without doubt, based in the small novelties is how the puzzle is configured, to reach a level of Revelation. But it is prone -this rhythm of this time, of now- to occur. But, given the personal kidnapping of each one, it is not strange!, -“it is not strange”- that the small details of novelty are not put in their place; and, when the revelation is heard, or when it is manifested, it will be simply one more news… to be forgotten.

 

Certainly, “we don’t see” the novelties that, the conglomerate of billions and billions of Microorganisms and Genomes that integrate our corporality, plan, develop…

What planning do they have, concerning our health, or about our permanence, or our moods?… What does each one know, about itself?

 And, consequently, with what one knows about oneself, what… does one think to do? Dedicate oneself to the comfort of the laziness…? Conserve a reasonable “status quo”...?

That is to say: to have fear of life!

Therefore, well… if on top of everything we have kidnapped life, and to the kidnapping we have fear, and in the ghetto predominates the fear… what novelties can be seen there!?

 

And it turns out that each being is a project… of continual and permanent novelties!

 And in this sense, the prayer… agitates us!, so that we have the disposition to perceive, in our own and others!, novelties. To communicate these novelties. To exchange these novelties! To listen to the projections, the projects that life has over us!

 All of this is not more than a connection, a unison with the Creation, with the Creative Mystery, with the permanent Creativity.

 

 The Creative Mystery, in its “detail” of gestating life, does not abandon it; it endowers it with permanent novelties, with the object that it recreates, with the object that it recomposes, reconsiders, renovates!, remakes!

 

 Visioning ourselves in this manner, we could say: “Ah! life, the living material, has projects over us”.

 Inevitably life communicates with life. Life, in itself, is a communicating system. But the consciousness to have present that “it is like this!” is not exercised, because of “the sapience” that each one manifests.

 

Let that, between the bars of our own kidnapping, the novelties are insinuated.

That, when one grasps the bars to protest, in the depths can be heard… -yes, very much in the depths!- a sound of projects that over each one are, and that life –in its mystery- promotes.

That the Eternal exercises!, although apparently it is not there.

 

 If in this favourable moment for revelations, we catch the novelties, we will reveal ourselves; we will discover ourselves!; we will learn about ourselves!; we will communicate.

 

Yes. Now we have to have bravery to communicate; to communicate these novelties!... And so that, in this listening and saying to oneself, we contribute what corresponds to us, and for why we have been gestated, created, and placed!, in this moment and time. And that –once again- is not left everything to be done!

 

We don’t see the gifts that permanently they give us, but it is they that make us Be. 

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