LEMA ORANTE

 

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Novedades

 

La vida se promueve a través de novedades.

Bajo cualquier prisma que se contemple, la novedad está presente. Sin duda, dependerá del prisma con el que observemos, y así nos puede parecer… “como siempre”, o “parecido”, o “igual”…

Palabras o sentencias que indican nuestra falta de perfiles, nuestra incapacidad para percibir las novedades o… o simplemente zanjar cualquier situación y, aunque se sepa que hay novedades, no incluirlas en el menú verbal y postural del día.

Al igual que en nuestro caso, cada oración es una novedad. Hoy, el sentido orante quiere recabar en ese detalle: nuestra presencia en el Universo Creador es una novedad continua.

Si la vida no hubiera evolucionado, no habría habido novedades; pero ha evolucionado de una manera, y lo ha hecho a base de novedades. De No Ver lo que nos dan: No Ve Da Des. No vemos lo que nos dan.

Oportunidades, situaciones, coincidencias, circunstancias, casualidades, suertes…

La vida se encarga de entretejer, de tejer, de descoser, de coser, de “cremallear”, abotonar, desabotonar… complejísimos detalles que nos hacen inevitablemente –en alguna medida- “nuevos” cada día.

Y no hay que hacer ningún esfuerzo, ni ningún extraño… ceremonial. Simplemente hay que tenerlo presente; saber que es así. E inmediatamente nuestras estructuras se pondrán al servicio de ir percibiendo novedades. ¡Que no significa que sean ni buenas ni malas!... –ni buenas, ni malas: “novedades”-.

Las novedades suponen posiciones diferentes, percepciones diferentes. ¡Empiecen ya a practicar! ¿Qué novedad hay con respecto “a”…?

¡Recuerden!: ¡es nuevo!

Es fácil descubrir las novedades. Luego, a veces se interpretan, se valoran, se evalúan… como en teoría debería ser. Pero, otras veces, las novedades se pasan por alto.

 

Una de las cualidades que son propias de las novedades son “las comunicaciones”. ¡Oh, sí! Cuando alguien anuncia una novedad, la comunica –la comunica, la comunica, la comunica, la comunica-: “Hay una novedad”. Novedades en el mundo de la política; novedades en el mundo del arte; novedades en el mundo de la cultura; novedades en el mundo económico…

Se comunican.

Gracias a esa comunicación, conocemos novedades. Si no hubiera comunicación, pues no habría publicaciones, ni radios, ni televisiones, ni ¡nada!

Ocurre que, cuando no se llega a comunicar, las novedades… –insisto, de momento, buenas, malas, regulares, o como se quieran evaluar- no se comunican, sino que se dejan…

¡Hombre!, salvo que haya un beneficio, una renta. Entonces, si comunicarme significa que voy a ganar en prestigio, en valor, en calidad, ¡ah!, entonces sí me comunico. Eso es muy propio del hombre contemporáneo… –y del otro, también-.

Así que podemos decir que, las novedades de la vida –que son inevitables, por la esencia de la vida en sí-, en el momento actual del desarrollo de la especie, se comunican “siempre y cuando” se tenga algún… –¡en general, claro!- algún beneficio. Si no –como dice otro dicho-, “es mejor callarse”. “Es mejor callarse”. Con lo cual, se puede deducir claramente que, cuando sólo se comunican cosas… agradables o gratas, o beneficiosas para uno o para otro, se están ocultando otras…

¿No?

¡Pues será que no!…

Lo cierto –lo cierto- es que el nivel de comunicación, ¡que se empeña y se empeña! la Creación en establecerlo en las meditaciones, en las contemplaciones, en las oraciones, en las suertes, en las casualidades, etc., etc., parece… –sí-, parece ¡irrelevante!, como mínimo. Sí. Parece inútil. Parece inadecuado o…

Igual que llega y entra por un sitio, se sale por otro.

Y pasan los días, los años los meses… y, efectivamente –efectivamente-, novedades ha conseguido el hombre…

¡Al secuestrarse, y al secuestrar la vida!, ha conseguido incomunicarse y hacer oídos sordos a lo que la evidencia cotidiana… y las propias percepciones le dicen. Y por eso –como si se hubiera puesto un impermeable-, resbala cualquier… respetuosa oferta de novedades que le venga de las áreas del ánimo, del alma, del espíritu, etc.

 

En parte, esta desgana hacia la novedad se debe a que… –como el hombre se ha secuestrado de la propia vida y ha creado “su vida”- se debe a que ya… –¡oh!, ¡ya!- ¡ya ha llegado a adulto! –adulterado, claro-. Pero… ¡ya ha llegado a esa consciencia de adulto!, ¡de “sapiencia”!...

Fue muy bien puesto el nombre: “Homo Sapiens”. ¡Sí! El perfecto secuestro del acontecer de la vida, lo ha conseguido esa rama: “homo sapiens”. Se ha creído que lo sabe, ¡y sabe todo!

¿Es que hay acaso algún adulto que no sepa? No solamente de “lo suyo” –un gran secuestro- sino de cualquier otra especialidad o rama o algo. ¡Sí, claro!

Los “guetos”… son antiguos, pero siguen existiendo en cualquier proporción. Y… lo saben. ¡Lo saben!

-Pero, ¿qué saben?

-¡Todo!… Todo lo que hay que saber en ese gueto. Lo demás… ¡lo demás no tiene importancia!; lo demás no existe; lo demás… ¡vaya usted a saber!; lo demás

¿No es, esa actitud, un secuestro, una involución, ¡una caricatura de la vida!?

Porque tampoco hay que ser especialmente ¡brillante!... para darse cuenta de que los almendros florecen, por ejemplo. “¡Ah! Los almendros florecen. No es su época”.

¡No! Al revés: es un riesgo.

¡Evidentemente, lo puedo dejar ahí!

-¿Alguna novedad?

-No. Todo igual.

“La pereza de ánimo”. Sí. Estuvo bien dicho que la pereza era un pecado capital… –no sabemos si de provincia o de país, pero sí: “capital”-, porque empobrece tanto la dinámica de la vida que… aunque se esté abrumado por novedades, apenas algo entra.

 

Aunque no se vea lo que nos dan –“novedades”-, aunque no se vean, están. Y el darnos cuenta… –y no debe de ser muy difícil aceptar esta evidencia, ¿no?- el darnos cuenta de manera activa, ¡diaria!, ¡evidentemente nos promueve, nos promociona a… gestar proyectos, ideas, sugerencias, etc.!...

 

En el declarado “Año de las Revelaciones”, si no se está atento a las novedades… difícilmente se pueden percibir, sentir; ¡vivir!... algo que estaba velado, y que ahora se nos presenta ¡evidente!

Pero, sin duda, es a base de pequeñas novedades como se configura el puzle, para alcanzar un plano de Revelación. Pero es propenso –este ritmo de este tiempo, de ahora- para que eso ocurra. Pero, dado el secuestro personal de cada uno, ¡no es raro!  –“no es raro”- que los pequeños detalles de novedades no se acomoden; y, cuando se escuche una revelación, o cuando se manifieste, sea simplemente una notica más… a olvidar.

 

Ciertamente, “no vemos” las novedades que, los conglomerados de billones y billones de microorganismos y genomas que integran nuestra corporeidad, planean, desarrollan…

¿Qué planificación tienen, a propósito de nuestra salud, o de nuestra permanencia, o de nuestros ánimos? ¿Qué sabe, cada uno, de sí mismo?

Y, en consecuencia, con lo que sabe de sí mismo, ¿qué… qué piensa hacer? ¿Dedicarse a la molicie de la pereza…? ¿Conservar un “status quo” razonable…?

Es decir: ¡tenerle miedo a la vida!

Con lo cual, pues… si encima se ha secuestrado la vida, y al secuestro se le tiene miedo, y en el gueto predomina el miedo, ¿¡qué novedades se pueden ver ahí!?

 

Y resulta que ¡cada ser es un proyecto… de novedades continuas y permanentes!

Y en este sentido, la oración nos… ¡agita!, para que nos dispongamos a percibir, ¡en propios y ajenos!, novedades. ¡A comunicarnos! esas novedades. ¡A intercambiar esas novedades! ¡A escuchar las proyecciones, los proyectos que la vida tiene sobre nosotros!

Todo ello no es más que una conexión, una sintonía con la Creación, con el Misterio Creador, con la Creatividad permanente.

El Misterio Creador, en su “detalle” de gestar la vida, no la abandona; la dota de novedades permanentes, con objeto de que se recree, con objeto de que se re-componga, replantee, ¡renueve!, ¡rehaga!

 

Visionándonos de esta manera, podríamos decir: “¡Ah! La vida, la materia viviente, tiene proyectos sobre nosotros”.

Se comunica inevitablemente la vida con la vida. La vida, en sí, es un sistema comunicante. Pero la consciencia de tener presente que ”¡eso es así!” no se ejercita, por “la sapiencia” que cada uno manifiesta.

 

Dejemos que, entre los barrotes del propio secuestro, se insinúen las novedades.

Que, cuando se agarren a los barrotes para protestar, puedan escuchar de fondo… –¡sí, muy al fondo!- un sonido de proyectos que sobre cada uno están, y que la vida –en su misterio- promueve.

Que lo Eterno ¡ejerce!, aunque aparentemente no está.

 

Si en este momento favorable para revelaciones, captamos las novedades, nos revelaremos; ¡nos descubriremos!; ¡aprenderemos de nosotros!; nos comunicaremos.

 

Sí. Hoy hay que tener valor para comunicarse; para comunicar esas ¡novedades!... Y para que, en ese escucharse y decirse, aportemos lo que nos corresponde, y para lo que hemos sido gestados, creados, y ¡puestos!, en este momento y tiempo. ¡Y no quede –de nuevo- todo, por hacer!

 

No vemos las dádivas que permanentemente nos dan, pero son ellas las que nos hacen Ser y Estar.

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Novelties

 

Life is promoted through novelties.

Beneath whatever prism that is contemplated, the novelty is present. Without doubt, it will depend on the prism with which we observe, and like this it could seem… “like always”, or “similar”, or “the same”...

Words or sentences that indicate our lack of profiles, our incapacity to perceive the novelties or… or to simply resolve whatever situation and, although it is known that there are novelties, to not include them in the verbal and postural menu of the day.

 The same as in our case, each prayer is a novelty. Today, the praying sense wants to acknowledge this detail: our presence in the Creative Universe is a continuous novelty.

 If life had not evolved, there would not have been novelties; but it has evolved in one way, and it has done this based on novelties. Of not seeing what they give us. We don’t see what is given.

Opportunities, situations, coincidences, circumstances, luck…

Life is in charge of interweaving, knitting, unstitching, stitching, zipping, buttoning up, unbuttoning… very complex details that make us inevitably -in some way- “new” each day.

 And you don’t have to make any effort, nor any strange… ceremony. Simply you have to have it present; to know that like this it is. And immediately our structures would put themselves to the service of perceiving the novelties. That does not mean that they are good nor bad!... -not good, nor bad: “novelties”-.

 The novelties suppose different positions, different perceptions. Begin to practice now! What novelty is there with respect “to”...?

Remember!: it is new!

It is easy to discover the novelties. Later, sometimes they are interpreted, they are valued, they are evaluated… as in theory they should be. But, other times, the novelties are overlooked.

 

One of the qualities that belong to the novelties is “the communications”. Oh yes! When somebody announces a novelty, it is communicated -communicated, communicated, communicated-: “There is a novelty”. Novelties in the world of politics; novelties in the world of art; novelties in the culture; novelties in the economic world…

 It is communicated.

 Thanks to this communication, we get to know novelties. If there were not any communications, there would not be publications, or radios, or televisions, or anything!

It happens that, when it is not communicated, the novelties… -I insist, for the moment, good, bad, regular, or how is wished to be evaluated- they are not communicated, rather they are left…

Well!, Except if there is a benefit, a gain. So, if to communicate signifies that I am going to gain prestige, value, quality, ah! then I will communicate. This is very much of the contemporary man… -and of the other one, as well-.

 Like this we could say that the novelties of life -that are inevitable, because of the essence of life itself-, in the actual moment of the development of the species, are communicated “only and when” there is some… -in general of course!- some benefit. If not -as the other saying says-, “it is better to be quiet”. “It is better to shut up”. Therefore, one can clearly deduce that, when only are communicated things that are… agreeable or grateful, or beneficial for one or the other, others are being hidden…

Right?

Well, no!…

What is certain -what is certain- is that the level of communication, that the Creation insists and insists in establishing in the meditations, in the contemplations, in the prayers, in the luck, in the coincidences, etc., etc., it seems… -yes-, it seems to be irrelevant!, at the least. Yes. It seems to be useless. It seems to be inadequate or…

The same as it arrives and enters by one place, it leaves by the other.

And the days pass, the years, the months… and, effectively –effectively-, mankind has achieved novelties…

In kidnapping itself, and kidnaping life!, it has managed to isolate itself and to turn deaf ears to the everyday evidence… and one’s own perceptions say this. And for that -as if you had put on a raincoat-, slips of whatever… respectful offer of novelties that come in the areas of the mood, the soul, the spirit, etc.

 

 In part, this apathy towards the novelty is due to… -as mankind has kidnapped himself from life and has created “its own life”, it is due to that now… -oh!, now!- now it has arrived to be an adult! -adulterated, of course-. But… now it has arrived to this consciousness of adult!, of “sapience”!...

The name “Homo sapiens” was well given. Yes! The perfect kidnapping of the event of life, has been achieved by this branch: “homo sapiens”. It has believed what it knows, and it knows everything!

Is there perhaps one adult who does not know? Not only “their own” –a great kidnap- but of whatever other speciality or branch or something. Yes, of course!

 The “ghettos”… are ancient, but they continue to exist in whatever proportion. And… they know. They know!

 -But, what do they know?

 -Everything!… Everything that has to be known in this ghetto. The rest… the rest does not have importance!; the rest does not exist; the rest… who knows!; the rest…

 Is it not, this attitude, a kidnapping, an involution, a caricature of life!?

 Because you don’t even have to be especially brilliant!... to notice that the almonds are in flower, for example. “Ah! The almonds are in flower. It is not their time.”

No! The opposite: it is a risk.

Evidently, I could leave it there!

-Is there something new?

-No, everything is the same.

 “The laziness of the mood”. Yes. It was well said that laziness was a capital sin… -we don’t know if it is of the province or the country, but yes: “capital”-, because it impoverishes so much the dynamic of life that… although one is overwhelmed by novelties, hardly anything enters.

 

Although it is not seen what they give us –“novelties”-, although it is not seen, they are there. And to notice this… -and it shouldn’t be very difficult to accept this evidence, right?- to notice in an active way, daily!, evidently promotes us, promotes us to… gestate projects, ideas, suggestions, etc!...

In the declared “Year of the Revelations”, if you are not attentive to the novelties… difficultly one can perceive, feel…; live!... something that was veiled, and that now shows to us as evident!

 But, without doubt, based in the small novelties is how the puzzle is configured, to reach a level of Revelation. But it is prone -this rhythm of this time, of now- to occur. But, given the personal kidnapping of each one, it is not strange!, -“it is not strange”- that the small details of novelty are not put in their place; and, when the revelation is heard, or when it is manifested, it will be simply one more news… to be forgotten.

 

Certainly, “we don’t see” the novelties that, the conglomerate of billions and billions of Microorganisms and Genomes that integrate our corporality, plan, develop…

What planning do they have, concerning our health, or about our permanence, or our moods?… What does each one know, about itself?

 And, consequently, with what one knows about oneself, what… does one think to do? Dedicate oneself to the comfort of the laziness…? Conserve a reasonable “status quo”...?

That is to say: to have fear of life!

Therefore, well… if on top of everything we have kidnapped life, and to the kidnapping we have fear, and in the ghetto predominates the fear… what novelties can be seen there!?

 

And it turns out that each being is a project… of continual and permanent novelties!

 And in this sense, the prayer… agitates us!, so that we have the disposition to perceive, in our own and others!, novelties. To communicate these novelties. To exchange these novelties! To listen to the projections, the projects that life has over us!

 All of this is not more than a connection, a unison with the Creation, with the Creative Mystery, with the permanent Creativity.

 

 The Creative Mystery, in its “detail” of gestating life, does not abandon it; it endowers it with permanent novelties, with the object that it recreates, with the object that it recomposes, reconsiders, renovates!, remakes!

 

 Visioning ourselves in this manner, we could say: “Ah! life, the living material, has projects over us”.

 Inevitably life communicates with life. Life, in itself, is a communicating system. But the consciousness to have present that “it is like this!” is not exercised, because of “the sapience” that each one manifests.

 

Let that, between the bars of our own kidnapping, the novelties are insinuated.

That, when one grasps the bars to protest, in the depths can be heard… -yes, very much in the depths!- a sound of projects that over each one are, and that life –in its mystery- promotes.

That the Eternal exercises!, although apparently it is not there.

 

 If in this favourable moment for revelations, we catch the novelties, we will reveal ourselves; we will discover ourselves!; we will learn about ourselves!; we will communicate.

 

Yes. Now we have to have bravery to communicate; to communicate these novelties!... And so that, in this listening and saying to oneself, we contribute what corresponds to us, and for why we have been gestated, created, and placed!, in this moment and time. And that –once again- is not left everything to be done!

 

We don’t see the gifts that permanently they give us, but it is they that make us Be. 

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La Confusión

 

Al hilo de la consciencia habitual, según la cual, cada cual tiene la razón y… –¿por qué no?- también la verdad, la “confusión” –no en el sentido de fusionarse, sino en el sentido de confundirse entre unos criterios y otros- es inevitable.

Sí. Se puede decir que vivimos en una continua y permanente confusión.

Sí. Se puede decir que –claro- uno piensa sobre algo, en “A”, y otro piensa, sobre ese mismo algo, en “B”. Con lo cual… uno se confunde, el otro se confunde, ellos se confunden… ¡Todos se confunden!

Estás confundido”, le dice uno al otro; y el otro le dice al uno: “No, el confundido eres tú”.

Lo que ocurre es que pareciera que estamos ya en plena Torre de Babel, en la que cada uno habla un lenguaje distinto –no ya “idioma”, sino “lenguajes”-. Y cada uno está tan filiado a sus patrones, que cualquier otro patrón… no es de merecer, no es de valorar, no es de evaluar.

 

Con la confusión se genera el enredo; con el enredo, la disputa; y… con ello, la tensión y la huida. Sí: la persona huye de aquello que no controla, domina, maneja… por ese estado de consciencia de que, al no permitírsele –en un entorno, en un ambiente- imponer su esquema, su protocolo, en alguna medida, pues… ¡tiene que huir!

Y así, en pensamiento, en palabra, en obra o en acción, los seres van huyendo… Y cada uno se va clasificando y va clasificando a los demás.

 

Eso de escuchar, comprender, entender… está todavía en la “esquela” de la resurrección.

 

La oración nos advierte de esas situaciones, para que no se camuflen actitudes bajo determinados signos que no lo son, sino que son otras motivaciones, intenciones…

Es de “rango” el que la voz orante, el que la palabra orante, ponga en evidencia aquello a lo que se le da un trato, y es otro el que está en ejercicio. Al menos el orante creyente, el que intuye –simplemente- otra versión aparte de la propia, debe cuidar su posición, su actitud, y clarificarla, aclararla, ¡antes de!... confundir, aturdir, huir, clasificar, confundir…

 

También, bajo ese epígrafe, hay que tener cuidado –y lo advierte el sentido orante- de aquellas experiencias que se buscan para “equivocarse”. ¡Sí! Son semejantes a los mecanismos sadomasoquistas: la persona sabe que se va a equivocar o que se está equivocando, pero, no obstante… bien sea para no dar su brazo a torcer, o bien sea para ver qué es eso de equivocarse… –aunque ya lo ha visto muchas veces, pero siempre, cada equivocación, “dicen” que trae algún aprendizaje-.

Desde luego, cada equivocación trae una nueva ‘residualidad’ –residuos pesados-. Cada equivocación trae –y hay que contar con ello- una cierta… actitud desconfiada.

 

Se va creando un estado de consciencia, en este embarullado proceso, en el que perseverar en el error resulta lo habitual y, además de lo decente, lo prometedor.

 

Evidentemente, como decía el dicho –o como dice el dicho-, “las apariencias engañan”. Sí. Una cosa es lo que se ve…

Pero, ¿tanto así…? Entonces, si las apariencias siempre engañan, ¿para qué tenemos los sentidos? ¿Qué razón de ser tiene el ejercicio con los sentidos, si lo que perciben son apariencias?

 

Así que se ha de educar a los sentidos… a que lo que perciben, de lo que se aparenta, es un engaño. Y tienen que percibir lo que no tiene sentido:

- ¿Me das tu teléfono por favor?

-Sí. Mi teléfono es el 5889876.

Pasado un tiempo, la persona llama a ese teléfono, y en ese teléfono sale Fulgencio Batista, que ha resucitado en Cuba para ver el concierto de los “Rolling Stones”, gratis.

¡Increíble!

¡No! Si a este paso, Cuba terminará siendo una nueva estrella del Estado de la Unión. ¡Tiempo para ver!

Y ¡claro!, llaman, y no es el teléfono. Pasado el tiempo se encuentran con el individuo –que no era Fulgencio Batista, que en gloria esté- y dice:

-Oye, que te llamé y me salió Cuba. Me diste un teléfono…

-Es que yo nunca doy mi teléfono real. Yo siempre doy un teléfono ficticio. Mi teléfono real lo tengo reservado para la realeza, para la intimidad de mis testículos, mi vulva o mi vagina, o mi clítoris.

-¡Ah! ¡Jolín! Ahora resulta bochornoso preguntar cómo hago yo para llamarte a esas partes. ¡De verdad, resulta difícil llamarte a esas partes!

Pero eso… es normal.

-¿De verdad?

-Sí, sí. Es normal.

Entonces, la apariencia es el 5789860 –que éste es otro-, pero el real es el 9467890.

-No, pero a este último que te he dado, no se te ocurre llamarme por la mañana, porque está una sobrina mía que lo coge, y si le dices “amada vulva mía”, pues se va a chocar.

-Entonces, ¿me dices tu teléfono bulbar –del bulbo raquídeo o del bulbo piloso, ¡o de lo que sea!-?

-Pero…

-No, mira, ¡mejor no me digas nada!

 

Creo que todos o casi todos –¡creo que todos!- recuerdan este sonido: “Ahhhhhh”, de Tarzán ronco –Tarzán ronco, bien sea Johnny Weissmüller o cualquier otro de los que interpretaron al famoso hombre mono-. ¡Ese era un teléfono auténtico! ¡Esa era una dirección auténtica! ¡Eso era verdadero! ¡No era aparente, era así!

Cuando emitía ese sonido, los animales de la selva le respondían, le contestaban. Y todo mundo se prestaba a decir: “¡Ahí está Tarzán!”.

Todo esto iba bien hasta que llegó Jane, y se descubrió que ‘Cheetah’ era ‘Cheetoh’. Ya empezaron a darse información falsa, ficticia: “Yo soy Cheetah, Cheetah”. Era ‘Cheetoh’.

¡Qué desilusión! ¡Qué desilusión!...

 

Entonces podríamos quedarnos con el grito selvático, ¿verdad?, y… ¡y bien! ¡Bien! O sea, tranquilidad, certeza. Dice: “Ese es Tarzán” –ronco, afónico o… o ¡bueno!-.

 

Sí. “The Tower of Babel” –sería así, más o menos- está con nosotros y con nuestro espíritu. Y cada uno maneja su información, su formación… y establece sus criterios, claro. Para eso tenemos un programa que favorezca todo esto: “Información formación, opinión y generación de criterio”, ¿no?: para que todos puedan tener su gueto radical, existencial, vivencial y… acrónimo-anónimo.

 

Advierte también, el sentido orante, que todo este proceso conlleva… el desdén. “Des-dén” –no “edén”, “des-dén”-.

El desdén es esa actitud de:

“¡Bueno!, ¡tampoco es para tanto!”. “¡Bueno!, ¡no importa!”. “¡Bueno!, ¡tampoco hay que darle tanta importancia!”. “¡Bueno!, pero… ¡tampoco hay que ponerse así porque una mujer lleve en su bolso la cabeza de una niña, y la enseñe, en Moscú! No sé… Estaría… estaría nerviosa. Y, ¡hombre!, una persona nerviosa ¡puede cortarle la cabeza a un niño! ¡Es una cosa… natural! ¡Tampoco… tampoco hay que pensar nada!”.

-¿Ah, no? ¡Ah! No… yo… Es que antiguamente se pensaba que cortarle la cabeza a alguien era un poco…

-¡No, hombre! Si eso lo pusieron de moda los franceses. ¿No te acuerdas de la guillotina? Desde entonces, los ‘Jihaidistas’ han aprendido –¡han tardado, ¿eh?!, ¡han tardado!-… Pero, por el colonialismo francés, han aprendido, y ahora se dedican a degollar. ¡En cualquier sitio!, ¿vale? ¿Me entiendes?

-¡Ah!

-Eso es para purificar la especie. Tú, fíjate en lo que aportó la revolución francesa con ¡tantas guillotinas!: “libertad, igualdad, fraternidad”… ¡Maravilloso! Entonces, han aprendido estos otros…

Despacio, claro. Les ha costado. Porque cuesta trabajo. O sea, en principio te cuesta ¿no? El primer degollamiento siempre cuesta un poco, más que nada… hasta que te haces con la anatomía y eso. Pero luego, después, ya…

-¡Qué barbaridad!

-¿Barbaridad…?

 

Sí. El desdén. El “todo vale”, el “no importa”… ni el tono, ni la actitud, ni la forma, ni la manera, ni la ropa, ni el sabor… Como aquél que decía: “¡Si da igual lo que comas! ¡Si todo se junta en el estómago!”.

“La vida del desdén”; que debe de ser un residuo del “edén” –¡pero muy residual, ¿eh?!-.

“¡Da igual!”.

 

Si nos fijamos en los fenómenos vitales, en la vida en general, quizás podamos ponernos de acuerdo en que no se desarrolla con desdén; aunque haya momentos de solaz esparcimiento y… relajo. ¡Bien! Pero, ¿el desdén habitual hacia cualquier cosa…?

 

Sí. La culpa la tiene el tiempo.

-¿El tiempo?

Sí, el tiempo. Porque, con el tiempo –¿verdad?-, aquello que parecía grande y monstruoso, pues con el tiempo parece pequeño y lustroso.

-¿Lustroso?

Sí.

-¡Ah!

Y como dice también el dicho: “Con el tiempo, todo se cura”

-¡Ah!... ¿Va a resultar, entonces, que el tiempo está aliado con el desdén, con la apariencia… y la confusión permanente?

Sí.

 

Así transcurre el pobre –o el rico- tiempo: desperdiciando verdades; apartándose de… transparencias; cultivando opacidades; escondiendo… intenciones; creando consciencias sin solución, sin capacidad de disolverse como el vapor con el aire; incapaces de verse… en la desnudez del viento; sólo dispuesto a maquillarse, a pintarse y a esconderse tras las máscaras.

 

El Misterio de la Eternidad Creadora –lo Eterno sin tiempo- no invierte  su intención de generar, en promover tales texturas. Más bien avisa, y muestra actitudes que… se apartan de lo Creativo, se apartan de lo ¡claro!, se apartan de lo ¡evidente!, y se ocultan en los mundos… ¡escondidos!..., bajo signos de independencia y libertad.

Sin duda, así, vivir se hace difícil.

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Confusion

 

In view of the usual consciousness, according to which, everybody is right and… -why not?- also the truth, the “confusion” -not in the sense of fusing oneself, but in the sense of confusing oneself amongst some criteria and others- is inevitable.

 Yes. It could be said that we live in a continuous and permanent confusion.

Yes. It could be said that -of course- one person thinks about something, in “A”, and the other thinks, about the same thing, in “B”. Therefore… one becomes confused, the other one becomes confused, they become confused… Everybody becomes confused!

 “You are confused”, one says to the other; and the other to one: “No, who is confused is you”.

What happens is that it seems that we are in full Tower of Babel activity, where everybody speaks differently -not the “language”, but in “speech”-. And everybody is so affiliated to his or her patterns, that whatever other pattern… is not worthy, is not to be valued, is not to be evaluated.

 

With the confusion a tangle is generated; with the tangle, the dispute; and… with it, the tension and the fleeing. Yes: the person flees from that which it does not control, dominate, manage… because of this state of consciousness that, when not permitted -in surroundings, in an ambient-, in some way, to impose its scheme, its protocol, well… one has to flee!

 And like this, in thought, in word, in act or in action, the beings flee... And everybody classifies oneself and classifies everybody else.

 

Listening, comprehending, understanding… is still in the “obituary” of the resurrection.

 

The prayer advises us about these situations, so that attitudes are not camouflaged beneath certain signs that are not, but that are other motivations, intentions…

It is of “high standing” that the praying voice, the praying word, puts into evidence that which is given a treatment, and is another that is exercised. At least the praying believer, he who simply has intuition of another version apart from its own, should take care of its position, its attitude, and clarify it, clear it, before!... confusing, disturbing, fleeing, classifying, confusing…

 

Also beneath this epigraph, one has to be careful -and the praying sense warns this- of those experiences that are searched for in order to “be mistaken”. Yes! They are similar mechanisms to the sadomasochists: the person knows that they’re going to be mistaken or that they are making a mistake, but, nevertheless… be it to not give in, or be it to see what is that of being mistaken… -although it has already been seen many times, each mistake, “they say” always brings a lesson-.

Of course, each mistake brings a new ‘residue’ -heavy residues-. Each mistake brings -and one has to count on this- a certain…. mistrusting attitude.

 

 A state of consciousness is created, in this bungled up process, in which to persevere in the error turns out to be the usual and, besides the decent, the promising.

 

Evidently, as the saying said – or the saying says-, “appearances trick”. Yes. One thing is what is seen…

 But, is it so much like this…? So, if the appearances always trick, why do we have senses? What reason of being has the exercising of the senses, if what is perceived are appearances?

 

So the senses have to be educated… to what they perceive, to what is apparent, is a trick. And they have to perceive what has no sense:

-Can you give me your telephone number please?

-Yes. My telephone number is 5889876.

When a short time has passed, the person calls this telephone, and in this telephone answers Fulgencio Batista, who has resuscitated in Cuba to see the concert of the “Rolling Stones”, free.

 Incredible!

 No! At this rate, Cuba will end up being a new star of the State of the Union. Give it time!

 And of course!, they call, and it is not the telephone. Time passes and they meet with the individual -who was not Fulgencio Batista, God rest his soul- and says:

 -Hey, I called you and I got Cuba. You gave me a telephone number…

 -It’s that I never give my real telephone number. I always give a fictitious telephone number. My real telephone number I have reserved for the royalty, for the intimacy of my testicles, my vulva or my vagina, or my clitoris.

-Ah! Shoot! Now it turns out to be stifling to ask what do I do to call you in these parts. Really, it turns out to be difficult to call you to these parts!

 But this… is normal.

 -Really?

 -Yes, yes. It is normal.

So, the appearance is of 5789860 –this is another one-, but the real is 9467890.

-No, but this last number I gave you, don’t call it in the morning, because there is my niece who answers, and if you say “loving vulva of mine”, well she’s going to be shocked.

-Then, can you tell me your bulbar telephone number -of the medullar oblongata of the hair follicle, or of whatever!-?

-But…

-No, look, better you don’t tell me anything!

 

I believe that all or almost all -I believe all!- remember this sound “Ahhhhhhh”, of a hoarse Tarzan, -hoarse Tarzan- be it Johnny Weissmuller or whoever of those who interpreted the famous monkey man-. That was an authentic telephone! That was a real address! That was true! It was not apparent, it was like that!

When he emitted this sound, the animals of the jungle responded to him, they answered him. And all of the world said: “There goes Tarzan”!.

 All of this went well until Jane arrived, and it was discovered that ‘Cheetah’ was ‘Cheeto’. There they began to give false information, fictitious: “I am Cheetah, Cheetah”. He was ‘Cheeto’.

What disillusion! What disillusion!...

 

So we could stay with the jungle cry, right?, and… and okay! Okay! Well, tranquillity, certainty. He says: “This is Tarzan” –hoarse, without voice or… or well!-.

 

 Yes. “The Tower of Babel” –it would be like this, more or less- it is with us and with our spirit. And everybody manages its information, its formation… and establishes its criteria, of course. For this we have a program that favours all of this: “Information, formation, opinion and generation of criteria”, right?: so that all can have their radical ghetto, existential and… acronym-anonymous.

 

The praying sense, also warns, that all of this process brings with it… the disdain. “Disdain”.

 The disdain is this attitude of:

 “Well!, It’s not so bad!”. “Well!, It’s not important!”.” Well!, Also you don’t have to give it so much importance!”. “Well!, but… one doesn’t have to get susceptible because a woman carries in her bag the head of a child, and shows it, in Moscow! I don’t know… She must be… she must be nervous. And, well!, a nervous person could cut the head off a child! It is a natural… thing! Also… also one doesn’t have to think anything!”.

-Ah, no? Ah! no… me… It’s that anciently it was thought that to cut off the head of someone was a little…

-No! the French brought this into fashion. Don’t you remember the guillotine? Since then, the ‘Jihadists’ have learnt -they took their time, eh?!, they took their time!-... But, because of the French colonialism, they have learnt, and now they dedicate to cutting throats in whatever place!, Okay? You understand me?

-Ah!

-This is to purify the species. You take a look at what the French Revolution gave with so many guillotines!: “liberty, equality, fraternity”… Marvellous! So, the others have learnt…

 Slowly, of course. It wasn’t easy. Because it needs work. Well, at the beginning it’s difficult right? The first throat slitting always costs a little… until you are comfortable with the anatomy and that. But later, after, well…

-What a barbarity!

-Barbarity…?

 

Yes. The disdain. The “anything goes”, the “it’s not important”… nor the tone, nor the attitude, nor the form, nor the manner, nor the clothes, nor the taste… Like he who said: “It doesn’t matter what you eat! Everything joins together in the stomach!”.

 “The life of disdain”; that should be a residue of “Eden” -but very residual, eh?!-.

“Doesn’t matter!”.

 

 If we look at the vital phenomenon, of life in general, maybe we could come into agreement that it does not develop with disdain; although there are moments of resting recreation and… relaxation. Okay! But, the usual disdain towards whatever thing…?

 

 Yes. Time has the blame.

-The time?

Yes, time. Because, with time -right?-, what seemed grand and monstrous, well with time it seems small and lustrous.

-Lustrous?

Yes.

-Ah!

And as also said the saying: “With time, everything is healed”…

-Ah!... Is it going to turn out, then, that time is allied with the disdain, with the appearance… and the permanent confusion?

Yes.

 

Like this passes the poor -or the rich- time: undervaluing truths; moving away from… transparencies; cultivating opaqueness; hiding… intentions; creating consciousness without solution, without… the capacity of dissolving like the vapour in the air; incapable of seeing themselves… in the nakedness of the wind; only willing to put on make up, to paint oneself and to hide oneself behind the masks.

 

 The Mystery of the Eternal Creator -the Eternal without time- does not invest its intention of generating, in promoting such textures. Rather it advises, and shows attitudes that… move away from the Creative, that move away from the clear!, that move away from the evident!, and hide in the worlds… hidden!..., beneath signs of independence and liberty.

Without doubt, like this, living becomes difficult.

***

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Personalidades, máscaras…

 

Y… buscando la rentabilidad, la ganancia, la obtención, el beneficio…, no es de extrañar que el desarrollo de la personalidad sea múltiple; tan múltiple y diversificado, que parezcan personas diferentes.

Como si fueran diversos colores, según las necesidades, exigencias… –pero casi siempre ligado con la renta-, el sujeto humano se conforma, se forma, se hace… de una manera específica.

Como el camaleón se transforma, se transfigura… para dar una imagen –o para no darla-, así, poco a poco, se va configurando la personalidad: con diferentes estratos de respuestas, de actitudes, de “puestas”, de disposiciones.

Esto, a primera vista, parecería –o parece- una habilidad, un recurso, una ventaja, una ganancia. Pero, inevitablemente, las diferentes personalidades están en un solo sujeto, y se implican, se imbrican, se descubren unas a otras.

Y esto genera, poco a poco, confusión, divergencias…

 

¿Con cuál de las máscaras… –[1]personas- se presenta el ser ante… El Misterio, ante La Fuerza Creadora, ante La Gracia, ante los privilegios…? –Todo ello concerniente a su posición y a su relación con Lo Divino-.

La respuesta que podría salir de inmediato sería: “No. Se presenta sin máscara”.

Y cuando termina la representación, ¿cuál se pone?

 

No. Inevitablemente, no puede el ser elegir. Todo lo que es, con todo su conjunto de máscaras, con todas sus personalidades, inevitablemente… está al descubierto.

Y ésa es la advertencia, el aviso del sentido orante de hoy: las diferentes formas de ser, estar, hacer y realizar…, cuando la llamada orante me invoca, acuden todas sí o sí. Es curiosa la sensación de que ‘na-da’ se puede esconder.

 

Esta disposición… al instante de acudir a la estancia de estar orando, nos permite visionarnos. Nos permite ver con qué barajas estamos jugando. Nos muestra las diferentes texturas de fidelidades, de sinceridades, de ocultamientos.

¡Sí! Podría decirse que, en ese transcurrir, la oración sana.

Si somos verdaderamente vocacionales, sabremos ver las espinas que salpican cada personalidad. Y de seguro que podremos, con esa vibración del orar –¡como ahora mismo!-, “desespinar”…; promover actitudes y decisiones que nos… alivien.

 

Al repasar posiciones y posturas, personalidades y máscaras con las que alternamos, con las que se alterna, y con las que –incluso- se consiguen ganancias y beneficios…, nos daremos cuenta de que… el juego no es transparente; nos daremos cuenta de que el juego no es claro; nos daremos cuenta de que el engaño es sugerente, atrayente, mantenido, sostenido…

Descubrirnos… en lo opaco, en lo marcado, ¿no… –pregunta- no teñirá de marcas… todas las máscaras?, ¿no adulterará… lo esencial de cada ser –ya partido, distribuido y diversificado-?

 

La lluvia llega sin manchas.

Los copos de nieve caracolean… y se posan hasta disolverse. Transparentes.

El río transcurre y… no se vuelve; y, aunque se expanda, se funde en la profundidad, o termina siendo parte del oleaje… del mar.

 

La nube se aclara. Y el rayo se expresa sin rubor; brillante.

El gallo canta, ante la luz, sin vergüenza.

 

El pájaro vuela sin simulacro.

Y el pez nada sin… escafandra.

***

 


[1] Según la etimología tradicional de “persona”, la palabra viene de “personare” y alude a la máscara que los actores usaban en el teatro.

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Personalities, masks…

 

And… searching for profitability, gains, obtaining, the benefit…, it is not strange that the development of the personality is multiple; so multiple and diverse that it seems like different people.

As if they were diverse colours, according to the necessities, the demands… -but almost always tied to the profit-, the human subject conforms, forms, does… in a specific manner.

 Like the chameleon it transforms, it transfigures… to give an image -or to not give it-, like this, little by little, the personality is configured: with different stratums of answers, of attitudes, or “positions”, dispositions.

 This, at first glance, would seem –or seems like- ability, a resource, an advantage, a gain. But, inevitably, the different personalities are in one subject, and they imply, they interweave, they discover each other.

 And this generates, little by little, confusion, divergences…

 

With which of the masks… -[1]personas- does the being present itself in front of… The Mystery, in front of the Creative Force, in front of the Grace, in front of the privileges…? -All of this concerning its position and its relations with the Divine-.

 The answer that could immediately pop up is: “No. One presents without a mask”.

 And when the representation finishes, which is put on?

 

 No. Inevitably, the being cannot choose. Everything that is, with all of its combination of masks, with all of its personalities, inevitably… they are in the open.

And this is the warning, the advice of the praying sense of today: the different ways of being, to be, to do and realise…, when the praying call invokes me, all turn up without fail. It is curious the sensation that ‘nothing’ can be hidden.

 

 This disposition… in the instant of resorting to the place of prayer, permits us to have a vision of ourselves. Permits that we see the deck of cards with which we are playing. Shows us the different textures of fidelities, sincerities, of hidden things.

 Yes! We could say that, in this passage, the prayer heals.

 If we are truly vocational, we would know how to see the thorns that affect each personality. And surely we could, with this vibration of the prayer –like right now!-, “take out the thorns”…; promote attitudes and decisions that… alleviate us.

 

 In reviewing positions and postures, personalities and masks with which we alternate, with which is alternated, and with which –as well- gains and benefits are achieved …, we notice that… the game is not transparent; we notice that the game is not clear; we notice that the trickery is suggestive, attractive, maintained, sustained…

 Discovering ourselves… in the opaque, in the marked, wouldn’t… -question- stain all the masks… with marks?, would it not adulterate… what is essential of each being –which is already divided, distributed and diversified?

 

The rain arrives without stains.

The snowflakes prance around… and they settle until dissolving. Transparent.

The river flows and… does not return; and, although it expands, it fuses in the profoundness, or ends up being part of the swell… of the sea.

 

The cloud clears. And the ray expresses without blushing; brilliant.

The cockerel sings, in front of the light, without shame.

 

The bird flies without simulation

And the fish swims without… a wet suit.

***


[1]According to the traditional etymology, the word “persona” comes from “personare” and makes reference to the mask the actors used in the theatre.

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El hombre, como especie, todavía “no es”

 

La Creación, como acontecer en el que nos encontramos… en un vasto y misterioso Universo, ¡no se cansa!

¿Por qué la humanidad, el individuo, la persona… habitualmente se cansa de esto, de aquello, de lo otro…? Da igual que sea un hecho cotidiano o extraordinario.

Entiéndase por “cansancio”, el estado de pérdida de ganas, de atención, de curiosidad, de… fe, de confianza, de fidelidad…

 

Pareciera que se tuvieran otros planes distintos a la materia de la que estamos constituidos. ¿Cuáles planes?

 

¡Sí! Parece que ese Misterio Creador se empeña en mostrarnos los planes que se suceden, por... casualidades, suertes, ejemplos, estudios…

¡Sí! Hay un verdadero empeño de la Creación en que, esta especie, y cada uno de los que la integran, sean excepcionales. Entendiéndose por “excepcional”, aquel ser que dialoga, escucha, convive…; se cultiva en la bondad, en la sinceridad…

¡Todos lo saben! Pero, aunque ¡todos lo saben!, éste se retrae, aquél se calla, el otro molesta, aquel otro…

¡Qué desafío!, ¿no?

Es una especie increíble. ¡Cada individuo desafía a toda una Creación!

Te pusieron el río, te pusieron el camino, te pusieron las frutas, te pusieron la caza, te pusieron el cultivo, te pusieron los peces… ¿¡Qué más quieres!? Pero tú, dijiste: “¡Ah, no! ¡Me voy a freír un huevo!”… “¡No! ¡Hoy no me apetece! ¡Hoy no te…!”… “¡Ah! ¡Voy a matar a ese pájaro!”.

¡Pero si el pájaro está ahí para cantarte!…

 

Pareciera que fuera una especie “malcriada”.

¡No! ¡Ha sido bien creada! –¡bien creada!-; con una serie de atributos y con una serie de entornos ¡impresionantes! Aún así, cada uno es cada uno, y cada uno reclama, dentro de un universo infinito y misterioso, lo que cada uno cree que…

¡Porca miseria!¡Es miserable! –¡miserable!- el desafío que hace el ser a la Creación; a todos los plácemes que ofrece, a cada uno, para que sea un ser brillante, un ser que se sienta gozoso de él mismo, que haga complaciente a los otros, ¡que se de cuenta! de que ha sido creado por una Fuerza de Misterio llamada “Amor”, y que en consecuencia debe “replicar”. Ésa es su verdadera genética: una genética estelar, creacional…

Ese desafío de pensamiento, palabra, obra y omisión; esa ¡chulería!... que cada uno en su poder, con sus poderes, ejerce día a día… ¿realmente es presentable? ¿Es presentable en algún lugar del universo?

 

No hace falta ser creyente, ni ser religioso, ni ser gnóstico, ni…

¡Si el hombre, “todavía no es”!… Si el hombre, como especie, “todavía no es”…

Y “¡no es!”, porque no reconoce su herencia. Y “¡no es!”, porque no ejercita sus dones. Y “¡no es!”, porque desafía permanentemente… la ternura, la cercanía, la complacencia, la sonrisa, el consejo…

“No es”.

 

Sería interesante que en vez de afirmar: “Soy o no soy, ésa es la cuestión”… ¡No!, ¡es que “no eres”!

Y quizás –aunque suene duro y cruel-, quizás a partir de ahí, sabiendo que te donan, que tienes donaciones diarias –cada segundo de nuestra vida está regalado-, reconocer y reconocerse como que “no es”: “No soy”. “Aún no soy”.

Quizá por eso el Soplo Krístico decía: “Yo soy el que soy”; parece ser que sí sabia que “Él, era”.

 

No haber llegado a ser –“no soy”- es un poco… lento, ¿no? Pero, ¡a la vez!, nos fijamos en que… a la vez de ser lentos, es que el ser se va asfixiando; ¡de asfixia!

Parece una tontería –¿verdad?- “asfixiarse de asfixia”. ¡Pues no! ¡No lo es!

Una asfixia de ánimo, de ganas, de interés, de aprender; de hacer grata la vida, con mi ser, hacia mí y hacia los demás, ¡sabiendo que soy un perfecto… –bueno, “pluscuamperfecto”- ignorante! –sin que tenga nada que ver la palabra “perfección”-.

 

¡Oh!… ¡sí, sí, sí, sí, sí, sí! Es fácil que, al escuchar estas versiones, el hombre enseguida saque las garras de sus uñas y diga: “¿Entonces, por qué soy así? ¿Entonces, por qué…?”.

¿Qué preferimos decir: “tonto” o “idiota”? ¿O “estúpido”? ¡Mira que sacar las garras, en este Universo, en esta Creación Misteriosa!, y pulirlas –por las ideas que hemos desarrollado- para… ¡matarnos!, para ¡asesinarnos!, para ¡perseguirnos!, para huirnos, para criticarnos, para ¡destrozarnos!... ¿Ésas son?

¿O pretendemos resaltar la figura de Santo Tomas de Aquino, o de Platón, o de Sócrates, o de Eurípides, o de Immanuel Kant? ¿Enarbolaremos esos pasquines, para decir que hemos avanzado, que hemos logrado…?

¡Es para dar un poco de vergüenza!, ¿no?

¿O alguien esgrimirá la Constitución Hindú –que es la mas perfecta-? Sin haber visitado la India, ¡claro!

 

Pero, sí: ante esa sugerencia de que “no se es”, enseguida se enarbolan los logros.

¿Son logros, realmente?

¿Es un logro, estar habitualmente desquiciado, irritable, desagradable, incómodo, huidizo, incrédulo, “bitripolar” –porque ya no son bipolares; “bitripolares”, ¿no?-… y sentirse, además, orgulloso de ello…? ¡Eso es preocupante! ¿Sentirse orgulloso de ser desagradable…?

“¡Porque soy así!”.

¡No! ¡Es que no eres aún!

 

Antiguamente, en ciertas comunidades, no se le ponía el nombre al bebé hasta que se le notara por dónde iba…

Él solo. ¡A ver!… qué genio tiene, qué actitud tiene, qué fortaleza… Entonces, en base a eso, se le ponía el nombre que mejor resaltaba su ánima, su ánimo… Eso, desgraciadamente, se perdió. “Desgraciadamente”, porque la observación minuciosa de la característica del ser permite incorporarle un nombre, el cual va a colaborar a que descubra quién es.

 Y esto viene al caso de esos orgullos y de esas puestas en escena que las personas desarrollan para mostrar sus… particularidades. Y que, insisto, luego se enarbolan como logros: “¡No, es que yo soy así!”. “¡Es que, a mí, nadie me toma el pelo!”. “¡No, es que yo…! ¡Es que lo que siento yo…!”.

No llega a ser egolatría, pero es “hipergolatría”. Sólo falta ponerse una foto bonita, y adorarla y saludarla todas las mañanas; y ofrecerle una pieza de fruta, como se hace en la antigua China –y todavía hoy- a los antepasados. En vez de hacerla a los antepasados, ahora se puede hacer a uno mismo. ¿Para qué esperar a que se muera el abuelo? No, ¡hazte tú mismo una foto, contémplate y adórate! Pero “no eres”; “no eres”.

“No soy”.

 

¡Con qué facilidad, la experiencia personal traza una historia –la propia historia-, desafiando a todas las historias!… ¡Increíble!

Es como el que, en mar bravía, sale con su velero. ¿Qué espera que vaya a ocurrir?

–¡No! Es que yo voy a desafiar ¡a la mar!

–¡Ah, sí! ¡Ooohh!, ¡qué interesante! ¡Qué idiota! Pronto llegará una ola, y romperá el mástil y te caerá sobre la cabeza. ¡Ay! ¡Y entonces pedirás auxilio! “¡Auxilio!”. O serás muy valiente y no pedirás nada.

 

¿Eso es sapiencia?; ¿eso es sabiduría?: ¿el desafío permanente?

¡No, no! No es ni siquiera locura. ¡Qué va, qué va, qué va, qué va! La locura es muy digna.

La cordura a la que ha llegado el hombre es una soga atada al cuello, que asfixia; y se pasea con ella, generando lástima o generando soberbia o… o cualquier otra cosa. A veces prefiere no ponérsela al cuello, y se pone la soga en los pies, para tropezar, o en las manos para… la torpeza.

 

Lo bien hecho

–¿Diga?

Digo que “lo bien hecho”…

–¿Qué es eso?

¡Ah! Es verdad. Estamos en el mismo pack. Lo bien hecho no existe, porque si “el ser no es”…

Lo que ocurre es que la conformidad de la vulgaridad… hace que se arrastren los pies, y la mirada se vuelva pérfida. ¡Oh! ¿Habrá que aplaudir? ¿Habrá que volverse precavido cuando venga aquél, el otro, o el otro, o la otra…

Pero habrá que… O simplemente habrá qué decir: “¡Qué pena!”.

Pero el problema de la pena… –“pena, penita, pena”- el problema de la pena –cuando convives y compruebas y ves el deterioro- es que… –parece ser que todavía el ser humano no se ha dado cuenta de que vive entre humanos, cucarachas, piojos, lagartijas, elefantes, lechugas- ¡¡hay más gente!! ¡Y tu deterioro me salpica, me hiere, me duele, me afecta!

Esto sería una clase para los párvulos –los parvulillos de un colegio- para que empezaran a tomar buenas costumbres…

Si le metes el dedo en el ojo al compañerito, le duele.

Ah, ¿sí?

Sí. ¡Métetelo tú, a ver qué te parece; en el ojo… de ver! ¡Hala! ¡Métetelo!

¡Ay!, ¡duele!

¡Aaahh! ¡Duele, duele! ¡Vaya, vaya, vaya, vaya…!

 

“Salpica”. Sí, claro, claro… Cada uno en su intimidad, y en su ‘absorcismo’ y su exorcismo personal, adopta posiciones “cruelmente salpicantes”. Y salpica. Y va salpicando con su violencia, con su chulería, con su indiferencia, con su actitud indolente… “¡Bah!”.

 

Seguramente lo saben, pero la frase que más, que más, qué más… que más éxito, y más se dice en el mundo –globalmente hablando- es: “¡Que te den!”. ¿Qué les parece? ¡Qué, qué educación!, ¿eh? ¡Qué bonito, qué bonito!: “¡Que te den!”.

Pero no es decir: “¡Que te den gloria, que te den…!”. ¡No! “¡Que te den!”. Es decir, que te peguen, que lo pases mal… ¡Me importa un bledo!... tú y los demás. Eso dice cada uno; no todos, claro. Pero es curioso que sea la frase que más… que más éxito tiene en el mundo moderno contemporáneo: “¡Que te den!”. “It’s not my problem!”. Como no es mi problema… ¿verdad?

Pero es ofensivo, ¿no?... ¡Parece!

Es insolidario, ¿no?... ¡Parece!

Es ‘inconvivencial’… ¡Parece!, ¿no?

 

A esto se le añade ese sabor especial…:“¡Es asunto mío! ¡Es que yo soy así! ¡Es asunto mío!”.

¡Ah! ¿Es tuyo? ¿El asunto es tuyo? ¡Ja, ja!… ¡Es tuyo!

Ya, solamente el decir que es tuyo, si tú “no eres”, es una incongruencia. Pero si encima del “Despotismo Ilustrado”, añades: “Es que es un asunto personal. Es un asunto mío, mío; solo mío, solo mío”… ¡Oh! ¡Qué bonito!...

¡Qué triste! ¡Solito, tú! ¿Estás solito? ¿Estás solita? ¿No puedes hablar con nadie? ¿No tienes ningún confidente, ninguna confidente...? ¡Oh! ¡Qué vida más estropeada has entramado! ¡No tienes a nadie? ¿O sí tienes pero, ¡claro!, pondrías en evidencia tus necesidades…? Y como la autosuficiencia –of course!- es un signo de dominio universal, pues cada uno, con su autosuficiencia, termina aislándose en una caja de cristal. Y los cristales, a veces, cortan; hieren.

 

¡Ah, sí! También hay otro tipo de actitud que es el “dis-i-mulo”. Es propio de las mulas y de los mulos, ¿no?, que cuando se ponen tercos –con razón, porque a nadie le gusta ser domesticado y maltratado- pues no obedecen; no obedecen. Entonces…

“¡Venga! ¡Muévete, mula! ¡Tomasa!, ¡venga! ¡Yehhh! ¡Muévete!”…

Y la mula no se mueve. Por… ¡por cosas suyas! Porque ella ¡aprende del dueño! Porque normalmente no es así. ¡Ella aprende del dueño! ¡Cosas suyas…! “¡Son cosas mías, por eso no me muevo!”. No lo dice así, tan claro, ¿verdad?, pero es evidente que no se quiere mover.

 

Entonces, el disimulo es ya un poco la ‘horterez’…

“Hortera”: dícese de aquel que a los pájaros espanta. O dicho de otra forma: aquel que hace ostentación de sus bienes y dones, y exagera, ¿no?

–Pero si ha dicho ”disimulo”…

¡Sí! “Disimulo”. Como “no es” –como “no es”-, trata de disimular, y resulta, desde el punto de vista de la vida, “hortera”. ¡Je! ¡Se dan cuenta hasta los perros!, de que está disimulando; los lagartos; las libélulas, sobre todo –son muy… activas-.

El disimulo es… –¡vamos!- ya, reírse de los demás.

“¡Con mucho disimulo, me comporto como un mulo, y hago creer a los otros que estoy bien, o que voy bien, o que…!”.

El disimulo, aunque triunfe en circuitos pequeños –¿verdad?-, cuando se le saca a circuitos mayores, cuando se le pone a girar con la galaxia, el disimulo queda fatal; queda una horterez.

Sí. Seguramente no se ha pensado nunca en la relación de lo hortera con el disimulo; pero, bueno, alguna vez tenía que llegar.

 

¡Ay, ay, ay, ay!… Cuando se espera que la oración venga a encapullarnos y colocarnos el condón, resulta que no; que viene ¡vociferando!, que viene… ¡hala!

 ¡Claro! Se ha acostumbrado, el que no es –el que aún no es- se ha acostumbrado a:

“¡Ay!, ¡pobrecito! ¡Ay!, ¡pobrecita!… ¡Ay!, ¡qué pena me das! ¡Ay, ay!…”. “Y llegó la palabra del Señor, y llegó la palabra de Lo Divino, y llegó para consolarme, para aclararme, para…!”.

Eso es… “autopalabra”. ¡Sí! Eso es lo que cada uno se dice a sí mismo, y lo que le gustaría que le dijeran… para seguir ¡igual!

 

¡Claro! Se ve que… se espera, de la oración, la compasión, el perdón…

¿Cuántos… –¡piénsenlo por un momento!- cuántos millones de seres han acudido a mezquitas, a iglesias, a catedrales, a templos… –a los muy diferentes lugares de oración-, para salir igual que entraron?

Así ocurre que los templos se derriten, se envejecen, se enmohecen, se deshabitan; pierden la calidez… de la Creación. Porque el hombre los hizo, y los creó y los frecuentó para… para buscar un aliado de sus caprichos, de sus puntos de vista. Hasta se ora para pedir dinero y para conseguir casa y… ¡Yo qué sé!

Y, claro, aunque la persona diga que cambia, que ha cambiado, que ya no es así, que es diferente… cuando se encuentra con la oración de otra naturaleza, ¡no la reconoce! ¡Nooo! ¡No la acepta! ¡Nooo! La interpreta como una charla o… como un sermón.

¡Claro! Siempre hay un buen ataque –bueno, lo de “bueno”…-. “Siempre hay un ataque”.

Y es así como el ser se hace impermeable. Y lo que escucha, y lo que se percibe, y lo que él se apunta… “¡Ah!, porque esto puede ser, me puede corresponder; esto no; esto sí; esto, a aquel; esto, al otro…”, luego lo digiere tan bien que, al salir de la oración, si se le preguntara:

¡Oye!, ¿qué oración habéis vivido?”.

–¡Mmmmm! ¡Ehmmm! Mmmm… Bueno, ¡mmm!... Título no tenía…

–¡Ahhh! ¡Sin título, encima!

–Pero hablaba así un poco de que… que no lo hacemos muy bien.

–¡Aaaahhh! ¿Y te ha servido?

–¡Hombre!, siempre viene bien. Aunque tenía mucho sueño. Me acosté tarde anoche. Y sabes que tengo una serie de problemas, ¿verdad?, y tengo una serie de preocupaciones.

–Pero, ¡por eso! ¿Te ha venido bien?

–¡No creas, no! O sea… sí me ha venido bien, pero es que ya te he dicho: tengo una serie de preocupaciones, una serie de problemas, estoy muy pendiente de una cosa, ¿verdad?, y entonces…

–¿Pero, entonces, no te ha servido de nada?

–¡Hombre! ¡No, “de nada”, no! Siempre está bien, ¿no?, escuchar. Pero ya te he dicho que tengo una serie de preocupaciones, una serie de problemas…

¡Qué barbaridad!...

Así. Así ocurre habitualmente. No se llega a la sinagoga, a la capilla, con…

No soy. Aquí voy a escribir: en mis páginas en blanco; y luego voy a ver mis garabatos… que hago, que hice”.

¡No! Se llega con el predominio del interés; se llega con el predominio de la preocupación y de lo que a mí me importa. Bajo ese estado, no es posible permeabilizarse; y no es posible que llegue… ni siquiera un neutrino –el pobre, es neutral-.

De ahí que, a la hora, al momento, al día de orar, desarrollemos… se desarrolle una actitud especial: “¡Yo quiero ser!... ser, primero-. Y luego, pues… luego quiero ser piloto, quiero ser ‘esteticien’, quiero ser… Pero, primero, “ser”. No soy…”.

 

Y no es cuestión de filosofía o de discusión semántica. No. Es simplemente, évidemment, “evidencias”; que, por supuesto, cuando se habla de ellas, siempre hay discusión: “Pues no lo veo claro. Pues no estoy de acuerdo. Pues… sí, el caso es que sí, pero… ¡no creas, no creas! Yo creo que…!”.

¡Bien!

Y así transcurre… así transcurre, el vivir, como un castigo; así transcurre, el vivir, como una pena; así transcurre, el vivir, como una desgracia; así transcurre, el vivir, como un desatino; así transcurre, el vivir, como… ¡algo inoportuno!

Y, así transcurriendo, ¡unos y otros se entorpecen!, ¡se contagian!, ¡se dañan!, ¡se golpean!, ¡se destruyen!... ¡Y no van dejando, precisamente, un reguero de bondades a las que se pueda imitar, a las que se pueda uno filiar!...

Porque, “el ser que quiere ser”, está ansioso de ver ejemplos, de ver testimonios, de ver belleza, de ver armonía, de ver equilibrio, de ver… bondad.

Pero, no. ¡Difícil resulta!, aunque lo tengan enfrente de su cara. No.

–Es que, verás. Es que tengo un problema, ahora, que tengo que resolver. Porque la situación no es fácil, ¿sabes?

–¡Ya!, pero… tú ves…

–No. Yo ahora no veo nada. Yo lo que veo es que tengo un problema –¿verdad?- difícil de resolver… No sé…

–¡Vale!

 

“¡Vale!” –como diría Cervantes, en su Quijote-. “¡Vale!”.

¿Qué es lo que vale? Es como el punto y final. Es como si no pudiera existir otra opción. No, ya, “otra oportunidad”. ¿Oportunidades…? ¡Millones! ¡Millones!

Y es más, cuando tiene su verdadera oportunidad, la persona la deshecha. ¡Sí! La deshecha, porque aspira ¡a más! Todo le parece ¡poco! Aspira a más. Finalmente termina en un chalet adosado, con un poquito de césped, uno o dos hijos –o ninguno-, divorciado o divorciada, pero “libre”. -¡Ejem!-.

–¿Qué ha dicho? La última palabra.

–“Libre”.

–Se le ha escapado.

–Se ha escapado, es verdad, se ha escapado. Rebobino: Chalet adosado con césped, con hijos, sin hijos, divorciada, divorciado, pero… “amargado”.

–¡Ah! ¡Eso sí! ¡Eso sí!

 

Pero luego llega el epílogo. ¡Ay, el epílogo, el epílogo!: “¡Así es la vida!”.

¡Ahhhh! ¡Terrible, terrible! No puede haber criatura más desagradecida que el ser humano. “¡Así es la vida!”.

¿Así es la vida? ¡No me diga! ¡No me diga que así es la vida? ¡Así ha hecho “usted”, con la vida! ¡Así no es la vida!...

¡La vida, no ha sido un movimiento creativo y creador de amargura, de daño, y de sube y baja permanente! ¡No, no! ¡Perdone usted! Sorry! ¡No! ¡Así no es la vida! Si usted no esaún, ¿cómo puede saber qué es la vida!

Pero se afirma con naturalidad: “¡Ay!, ¡esta vida…! ¡Ay!...”. “Porque así es la vida” –el epílogo-.

¿Así es la vida?

 

¡Duelen las coyunturas!, duelen las esquinas articulares, cuando el ser trata de aposentarse en sus dominios. ¡Duelen!, y ¡hacen doler a otros! No se articula, no se conjuga… Se exacerba, se enrabia… Y, así, va haciendo la vida… que no es vida.

***

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Man, as a species, “is not” yet

 

The Creation, as the event in which we find ourselves… in a vast and mysterious Universe, does not tire!

 Why does the humanity, the individual, the person… usually become tired of this, of that, of the other…? It doesn’t matter if it is an everyday event or an extraordinary experience.

Understanding “tiredness”, as the state of loss of enthusiasm, attention, curiosity, of… faith, trust, fidelity…

 

It seems we have different plans from the material we are constituted of. What plans?

 Yes! It seems as if this Creative Mystery insists in showing us the plans that happen, by… coincidences, luck, examples, studies…

Yes!, there is a true insistence by the Creation, in that this species, and each one of those who are integrated in it, be exceptional. Understanding “exceptional”, as that being that dialogues, listens, lives together…; cultivates in the kindness, in the sincerity…

Everybody knows this! But, although everybody knows!, this one retracts, this one is quiet, the other one gets angry, the other one…

What a challenge!, right?

This is an incredible species. Each individual challenges the whole Creation!

 They gave you the river, they gave you the path, they gave you fruit, they gave you to hunt, they gave you the cultivation, they gave you the fish… What more do you want?! But you, said: “Ah, no! I am going to fry an egg!”… “No! Today I don’t feel like it! Today I don’t…!” “Ah! I am going to kill this bird!”.

 

But the bird is there to sing for you!...

 

It seems as if it was a “badly brought up” species.

No! It has been well created! -well created!-; with a series of attributes, and a series of impressionable surroundings! Even so, each one is each one, and each one calls for, in an infinite mysterious universe, what each one believes that…

Porca miseria! It is miserable!–miserable!- the challenge that the being makes towards the Creation; to all of the endorsements that it offers, to each one, so that it be a brilliant being, a being that feels pleasurable with itself, that gives pleasure to others, that notices! that it has been created by a Mysterious Force call “Love”, and that consequently it should “replicate”. This is its true genetics: a stellar genetic, creational…

The challenge of thought, word, act and omission; this cockiness!... that each one in its power, with its powers, exercises daily... is it really presentable? Is it presentable in any place of the universe?

 

 You don’t have to be a believer, nor religious, nor agnostic, nor…

 If the man “still not is”! … If mankind, as a species, “still not is”.

 And “is not!”, because it does not recognise its inheritance. And “it is not”, because it doesn’t exercise its talents. And “it is not!”, because it constantly challenges… the kindness, the closeness, the pleasure, the smile, the advice…

“It is not”.

 

It would be interesting that instead of affirming: “to be or not to be, that is the question”… No!, it’s that “you are not!”

 And maybe -although it sounds hard and cruel-, maybe beginning from there, knowing that you are gifted, that you have daily donations -every second of our life is gifted-, recognise and recognise oneself as “I am not”: “Still I am not”.

 Maybe because of this the Christian Breath said: “I am who I am”; it seems as if he knew that “He was”.

 

Not arriving to be –“I am not”- is a little… slow, right?, But, at the same time!, we see that… at the same time as being slow, the being asphyxiates; with asphyxia!

 It seems trifling -right?- “asphyxiate yourself with asphyxia”. Well no! It is not!

 An asphyxiation of soul, of enthusiasm, of interest, of learning; of making life agreeable with my being, to me and to the rest, knowing that I am perfect… -well, “pluperfect”- ignorant! –without that it has anything to do with the word “perfection”-.

 

Oh… yes, yes, yes, yes, yes, yes! It is easy, when hearing these versions, that the mankind immediately gets out his claws and says: “So then, why I am like this? So then, why…?”.

What do we prefer to say: “fool” or “idiot?”. Or “stupid”? To bring out the claws, in this Universe, in this Mysterious Creation!, and polish them -for the ideas that we have developed- to… kill ourselves!, to assassinate ourselves!, to pursue ourselves!, to run, to criticise ourselves, to destroy ourselves!... Are these?

Or we pretend to highlight the figure of Saint Thomas of Aquino, or Plato, or Socrates, or Euripides, or Immanuel Kant? Will we raise these satires, to say that we have advanced, that we have achieved…?

 It a little bit embarrassing, right?

 Or will somebody brandish the Indian constitution -which is the most perfect-?, Without having visited India, of course!

 

 But yes: faced with this suggestion that “one is not”, immediately the achievements are hoisted.

 

Are they really achievements?

Is it an achievement to be usually unhinged, irritated, disagreeable, uncomfortable, fleeing, unbelieving, “bitripolar” -because now they are not bipolar anymore; “bitripolar” right?-… and even to feel proud of this…? This is worrying! To feel proud of being disagreeable… ?

“Because I am like this!”.

 No It’s that still you are not!

 

 Anciently, in certain communities the name of the baby was not given until it was noticed how it was…

 By itself. Let’s see!… what mood it has, what attitude it has, what strength… So, based in this, the name was given that best fitted its mood, its soul… This, unfortunately, was lost. “Unfortunately Disgracefully”, because the minuscule observation of the characteristics of the being permitted to incorporate a name, which was going to collaborate in the discovery of who it was.

 

And this is relevant with this pride and these scenes that the people develop to show their… particularities. And that, I insist, later are hoisted as achievements: “No, it’s that I am like that!”. “No, nobody fools me! “No, it’s that me…! What I feel …!”.

 It isn’t egotism, but it is “hyper-egotism”. It’s only missing to put a beautiful photo, adore it and greet it every morning; and offer it a piece of fruit, like they did in ancient China -and still nowadays- to the ancestors. Instead of doing it to the ancestors, now one can do it to oneself. Why do you have to wait until the grandfather dies? No, take a photo of yourself, contemplate and adore yourself!. But “you are not”, “you are not”.

 “I am not”.

 

 With what ease, the personal experience traces a story -one’s own story-, challenging all of the stories!... Incredible!

It’s like he who puts to sea, in a storm, with his sailing ship, what does he expect is going to happen?

 -No! Its that I’m going to challenge the sea!

-Ah, yes! Ooohh!, how interesting! What an idiot! Soon will arrive a wave, and will break the mast and it will fall on his head. Ah! And then you will ask for help! “Help!”. Or you would be very brave and you will not ask for anything.

 

Is this sapience?; is this wisdom?: the permanent challenge?

No, no! It is not even craziness. No, no, no, no! Craziness is very dignified.

 The sanity mankind has reached is a rope tied to the neck, that asphyxiates; and one walks around with it, creating sorrow or generating haughtiness… or whatever other thing. Sometimes it prefers not to put it on the neck, and puts the rope on the legs, to trip over, or on the hands for… the clumsiness.

 

 The well done……

 

-What?

I said the “well done”…

-What is that?

Ah!, that’s true. We are in the same pack. The well done does not exist, because the “being is not”…

What happens is that the acquiescence of the vulgarity… makes the feet drag, and the look becomes betraying. Oh! One must applaud? One must be cautious when arrives this one, or the other one.

But one must… Or simply must say: “What a shame!”.

But the problem with shame… -“shame, shame, shame”- the problem with shame –when you live with it and verify it and see its deterioration- it’s that, it’s that… -it seems that still the human being has not noticed that there lives amongst the humans, cockroaches, lice, lizards, elephants, lettuce-… there are more people!! And your deterioration affects me, hurts me, wounds me, touches me!

 This would be a class for the infants –the infants of a school- so that they begin to have good customs…

 -If you stick your finger in the eye of your companion, it hurts.

 -Ah, yes?

 -Yes. Stick it in your self, and see what it feels like; in the eye… to see! Go on! Stick it in!

 -Ay, it hurts!

 -Aahh! It hurts, it hurts! Well, well, well…!

 

 It “affects” Yes, of course, of course… Each one in its intimacy, and in its absorption and its personal exorcism, adopts positions “cruelly affecting”. And splashes. And goes splashing with violence, with their cockiness, with their indifference, with their indolent attitude… “Bah”!

 

 Surely they know, but the phrase that more, more, more, more… more success has, and is most said in the world -globally speaking- is: “Up yours!”. How’s that? What, what an education!, eh? How nice, how nice!: “Up yours”.

 But it is not to say: “that they give you glory…”. No! “Up yours!”. That’s to say, that they hit you, that you suffer… I don’t care!... about you or the rest. This is what everybody says; not everybody, of course. But it is curious that it is the phrase that has the most… most success in the modern contemporary world: “Up yours!”. It’s not my problem! “As it is not my problem…” right?

 But it is offensive, no?... It seems to be!

 It is not solidary, right?... It seems to be!

 It is not good living together… Seems to be!, right?

 

To this is added this special seasoning…: “It is my problem! Its that I am like this! It’s my business!”

Ah!, It’s yours? The business is yours? Ha, ha…! It’s yours!

Just by saying that it is yours, if you “are not”, it is incongruent. But if on top of this “Illustrated Despotism”, you add: “It’s that it is a personal business. It is my business, mine, mine; only mine, only mine”... Oh! How beautiful!...

How sad! Only you! Are you alone? You can’t speak with nobody? You don’t have a confidant, not one confidant…? Oh! What a broken life you have weaved! You don’t have anybody? Or you have, but… of course!, you would put in evidence your needs…? And as the self-sufficiency -of course!-  is a sign of universal dominion, everybody with their self sufficiency, ends up isolating themselves in the crystal box. And the crystals, sometimes, they cut; they wound.

 

 Ah, yes! There is also another type of attitude that is the “dissimulation”. It’s typical of the mules when they become stubborn -with reason, because nobody likes to be domesticated, and mistreated- well they don’t obey; they don’t obey. So…

“Come on! Move, donkey! Yay Move!”…

And the mule doesn’t move. Because of… its things! Because she learns from the owner! Because normally it is not like this. She learns from the owner!. Its things…! “They’re my things, that’s why I don’t move!”. It isn’t said like this, so clearly, right?, but it is evident that it doesn’t want to move.

So, the dissimulation is a little tasteless…

“Tasteless”: is said of he who scares the birds. Or said in another form: he who makes ostentation of its goods, and exaggerates, no?

-But it was said “dissimulate”…

 Yes! “dissimulate”. As it  “is not” -as it “is not”, it tries to dissimulate, and it turns out from the point of view of life to be, tasteless! Even the dogs notice!, that one is dissimulating; the lizards, the fireflies, above all –they are very… active-.

 

 The dissimulation is… well!, to laugh at the rest.

 “With a lot of dissimulation, I behave like a mule, and I make believe the others that I am well, or that I am doing fine, or that…!”

The dissimulation, although it triumphs in certain small circuits -right?-, when it is taken to bigger circuits, when one puts it to gyrate with the galaxy, the dissimulation is bad; it is tasteless.

 

 Yes. Surely never one has thought about the relation between the tasteless and the dissimulation; but, well, it had to arrive once.

 

 Ay, ay, ay, ay!… When one awaits that the prayer comes to put us in a cocoon and put us on the condom, it turns out that no; it comes shouting!, it comes… wow!

 

Of course! They have become accustomed, he who is not -he who still is not-, has become accustomed to:

“Ay!, poor little boy! Ay!, poor little girl… Ay!, I am so sorry for you! Ay, Ay!... “And the word of the Lord arrived, and the word of the Divine, and it arrived to console me, to clear up for me, to…!”

This is… “self word”. Yes! This is what everyone says to themselves, and what they would like to be said to them… to continue in the same way!

 

 Of course! It is seen that… it is awaited, from the prayer, the compassion, the pardon…

 How many… -think about it for a moment!- how many millions of beings have gone to the mosques, to the churches, to the cathedrals, to the temples… -to the different places of prayer-, to left the same as they enter?

 Like this happens that the temples melt, get old, they become mouldy, they become un-inhabited; they lose the warmth… of the Creation. Because the man made them, and created them, and frequented them to… to search for an ally of their whims, their points of view. It is even prayed to ask for money and to get a house and… I don’t know!

 And, of course, although the person says they change, that they have changed, that now they’re not like this, that they are different… when they meet with a prayer of another nature, they don’t recognise it! Nooo! They don’t accept it! Nooo! They interpret it like a conversation or… like a sermon.

Of course! always there is a good attack -well, about the “good”…-. “There is always an attack”.

 And this is how the being becomes impermeable. And what it hears, and what it perceives, and what it adjudicates… “Ah!, Because this could be, this could correspond to me; this no; this yes; this to that one; this to the other…” later when leaving the prayer, they will digest it so well that, if they’re asked:

 -Hey!, What prayer have you lived?”

-Mmmmm! Ehmmmm! Mmmmm... Well, mmm!… It didn’t have a title…

-Ahhh! Without even a title!

-But it spoke a little bit about that… we don’t do it very well.

-Aaaahhh! And it was good for you ?

-Well!, It’s always good. Although I was very tired. I went to bed late last night. And you know that I have a series of problems, right?, And I have a series of preoccupations.

 -But, Was it good for you?

 -Don’t believe it, no! I mean… yes it was good for me, but as I have told you: I have a series of preoccupations, a series of problems, I am very pending of one thing, right?, and so…

 -But, then, it hasn’t helped you at all?

 -Well! Not, “nothing”, no! It’s always good, right? to listen. But I told you I have a series of preoccupations, a series of problems…

How barbarous!...

Like this. Like this it usually happens. They don’t arrive to the synagogue, to the chapel, with…

 “I am not. Here I am going to write: in my blank pages; and later I am going to see my scribbles… what I do, what I made”.

 

No! One arrives with the predomination of interest; one arrives with the predomination of the worry and of what to me is important. Beneath this state, it is not possible to become permeable; it is not possible that arrives… not even a neutrino -the poor one, is neutral-.

Therefore, at the hour, in the moment, in the day of the prayer, we develop… it is developed a special attitude: “I want to be!... -to be, first-. And later, well… later I want to be a pilot, I want to be a beautician, I want to be… But, first, “to be”. I am not…”.

 

 And it is not a question of philosophy or of a semantics discussion. No. Simply it is evident,“evidence”; that, of course, when is spoken about them, there is always discussion: “Well I don’t see it clearly. Well I don’t agree. Well… yes, the fact is that, but… don’t believe it, don’t believe it! I believe that…!

 Okay!

 

 And like this passes… like this passes life, like a punishment; like this passes life, like a sorrow; like this passes life, as a disgrace; like this, life, passes like a nonsense, like this, life passes like… something inopportune!

 And, passing like this, everybody hinders the others!, they contaminate!, they damage!, they crash!, they destroy!... And don’t leave, precisely, a trickle of kindnesses that can be imitated, to which one can affiliate!...

 Because, “the being who wants to be”, is anxious to see examples, to see testimonies, to see beauty, to see harmony, to see balance, to see… kindness.

 But, no. It turns out to be difficult!, although they have it in front of their face. No.

 -It’s that, you see. Is that I have a problem, now, that I have to resolve. Because the situation is not easy, you know?

 -Yes!, but… you see…

 -No. Now I don’t see anything. What I see is that I have a problem -right?- difficult to resolve… I don’t know…

 -Okay!

 

 “Okay!” -as would say said Cervantes, in his Quixote-. “Okay!”.

 What is okay? Is it like the full stop. Is it as if their cannot exist another option. Not to mention, “another opportunity”. Opportunities…? Millions! Millions!

 And what’s more, when one has its true opportunity, the person throws it away. Yes! He throws it away, because it aspires to more! Everything seems to be little! It aspires to more. Finally it ends up in a duplex chalet, with a little bit of grass, one or two children –or none- divorced, but “free”. -Ehem!-.

 -What did you say? The last word.

 -“Free”.

-It slipped out.

-It slipped out, that’s true, it escaped. Rewind: duplex chalet with grass, with children, without children, divorced, but… “bitter”

 -Ah! That yes! Yes!

 

 But later comes the epilogue. Ay, the epilogue, the epilogue!: “Such is life!”.

 Ahhhh! Terrible, terrible! They cannot be a more ungrateful creature than the human being. “Such is life!”.

Life is like this? Don’t tell me! Don’t tell me that life is like this? Like this “you” have made it! Life is not like this!...

 Life, has not been a creative and creating movement of bitterness, damage, and of rising and falling permanently! No, no! Excuse me! I’m sorry! No! Life is not like this! If you are… still not, how can you know what is life!

 But it is affirmed with naturalness that: “Ay! this life…! Ay!...” “Because life is like this” -the epilogue-.

 Like this is life?

 

 The conjunctions hurt!, the corner articulations hurt, when the being tries to seat itself in its dominance. They hurt!, And makes others hurt! It does not articulate; it does not combine… It exacerbates, it enrages… And, like this, makes a life… that is not life.

***

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Un refugio para la exiliada imaginación

 

Educados con criterios de ganancias, de evoluciones conquistadoras; educados bajo el sentido del roce, el desgaste, la pérdida; formados por el tener equiparable al valer; advertidos de la prevención de la vejez; avisados de los terrores del dolor y de la consciencia mermada, cuando las facultades establecidas se debilitan; formados y reformados en empezar y terminar…, todo ello en un Universo inagotable, infinito, expansivo, creador…

¿Por qué esa educada percepción de finito, terminal y decrépito…?

 

Cualquier mentira repetida suficiente número de veces se convierte en verdad.

 

Hasta qué punto se llega, se ha llegado, que resulta extremadamente difícil imaginar –¡imaginar!- otro tipo de realidad. “Imaginar”, cuando menos. Más difícil aún vivenciar o realizar.

¡Sí! El pan ya no viene de la espiga de trigo;  ni el vino, de la vid. ¡No! ¡No, no! Sale de las botellas. Y de la panadería.

“¡Eso es evidente! ¿Dónde están las espigas de trigo? ¿¡Quién las ha visto!?”.

Por ejemplo.

Y así se va camuflando e instaurando… la “leche de cartón”…

.- ¿Leche de cartón? Pero, ¿la leche no era de vaca?

.- ¿Vaca? ¿Vaca? ¡Ay, qué burro es usted! Siempre ha sido de cartón.

.- ¡Ah!

.- Producimos cartones con leche.

.- ¡Claro!

.- Y jugos y sopas y filetes… ¡Todo lo hacemos nosotros!

 

Sí. Podemos imaginar que es “una larga cadena de…”. Pero, ”imaginar”.

 

Ah. Seguramente sí, en otro momento, lo material, lo concreto, era simplemente material y concreto. Y lo afectivo, emocional, consciencia, espiritualidad, era eso… vago, evanescente, que gravita sobre nosotros. Parecía muy artificial, pero… en alguna manera se mantenía la especulativa –si quieren- expectativa de… soñar.

Pero, el paso del tiempo de educación coctelera de todo mezclar, de “todo vale” y de absoluta impunidad, hizo que lo material absorbiera –como esponja- todo lo afectivo, emocional, anímico, ‘almado’, espiritual…

Sí. Quizás estemos en el periodo de piedras porosas, de rigideces trabeculares que albergan misterios que, quizás en otro tiempo, eran imaginaciones o simples cuentos de enseñanza.

 

Como demoledores roedores, la sugerente materialidad, la sugestiva dama, el sugestivo caballero de lo importante, de lo tocante, de lo ostentoso, de lo guardado, almacenado y ahorrado, se fue haciendo potente, prepotente. Y ¡además!, se podía medir, pesar, oler, tocar, ¡agarrar!...

.- ¿¡Quién da más!?... ¿Lo otro…? ¡Ah, sí! Ideas. ¡Ah!, ¿Dios? ¡Bueno! ¡Cosas de viejos!... y viejas.

.- …

.- ¡No, no, no, no! El sol… el sol, sí, alumbra, pero ¡no es para tanto!

.- Ah…

 

“Las mareas  se cimbrean… y hacen reír al plancton”.

.- ¡Bah! Cursilerías poéticas.

.- Ya…

 

“El sutil espejo de… el recuerdo de tu sonrisa, me estremece”.

.- ¡Huy! ¡Qué cursi!

.- Ah…

 

Roca con roca hacen montañas. Y con ellas me defiendo y ataco.

Poder con poder hacen batallas. Y con ellas, ganancias. Y con ellas, domino, controlo, “mando”.

 

Orar se hace eco –eco, sí- ¡de todo esto! Y se convierte, poco a poco también, en eco para los escuchas.

“¡Sí! Parece que…”. “Creo haber oído…”.  El caso es que me distraigo. Realmente no es fácil. Es que estaba cansado. ¡Uh! El sueño entra y perturba. Es inevitable la disculpa: ¡hay tanto que hacer!...”.

 

No son meteoros, hielos o tornillos, los que alumbran al amanecer.

No son telas, cobertores o tapones, los que propician la noche.

¡No! No lo son.

 

No es cuerda ni machete, ni grillete ni esposa, la filiación hacia lo que atrae, hacia lo que se siente bello, hacia lo que nos emociona.

No es materia consistente, la pasión.

¡No es!… no es una explosión de la materia organizada.

 

¡Ay! ¿Cómo fue –aunque hipótesis tenemos ¡tantas!- que el piar de un pájaro dejó de ser un sonido original, ¡simpático!, y se convirtió en la vibración de una estructura, con el paso del viento, del aire? Y quedó esa explicación grabada de tal forma… que era la verdad; que era inamovible; que era la forma y la manera de saber, aprender, corregir y ¡ganar!

Y aunque las cuentas no salgan, y todo lo conceptual no sea tan cuadrado y tan encuadrado, y se tenga que “constantes” buscar, para que las cuentas puedan cuadrar, ¡no importa esa artimaña! ¡No! Son gajes del control; maniobras de… ¡un mundo mejor!, a la imagen y concepto de un hombre perfecto.

 

¿Hay aún –¡hay, aún!- sitio, para escuchar el eco que no persigue ganancia? Que tan solo es vibración creadora; que tan solo es halo de brillantez; que tan solo es corona sin espinas; que tan solo es… ¡ni es!

¿No habrá algún escondite en el desván, que permita recoger a la lisiada y exiliada imaginación? Viene con la familia de la fantasía, de la ilusión y… ¡bueno!, el primo torpe de “los imposibles”; sí, y la niña tonta de “los milagros”. Se juntan, ¿sabe?

Pero… un lugar en el desván, en el almacén. Allí, donde… ¡donde no hay sitio! ¡Ya sé que está todo lleno de estructuras y de recursos “por si acaso hacen falta”! ¡Sí! Ya sé que ni a las tuercas dejan rodar, y las tienen esclavas, con un alambre sujetas, por si acaso.

.- Pero… ¡se necesita un refugio! Sí.

.- …

.- No, no, no, no. No tenemos papeles, no.

.- …

.- No. No, no. No tenemos aval. No.

.- …

.- No. Garantía, tampoco. Pero –¿cómo decirle?- no le vamos a causar ningún problema. Tan solo huimos de la vulgaridad, ¿sabe usted? Bueno, no; quería decir que tan solo…

.- …

.- ¡Sí!

.- …

.- ¡Solos!, ¡solos!, sí. No necesitamos servicios, no, no.

.- …

.- No. Tampoco atención médica ni… No, no.

.- …

.- Jejeje. No. Pensiones, tampoco.

.- …

.- ¡Nooooooo! No, no. Con el tiempo no pediremos derechos. Somos torci… ¡Bueno!, quiero decir, somos…

.- …

.- No, no, no. No les vamos a demandar aunque llevemos mucho tiempo en el desván. ¡No creo!

.- …

.- No. Tampoco necesitamos llave. Pueden cerrar. Sí, sí. Pueden cerrar.

.- …

.- ¡Ay!... ¡Nos podemos quedar tan poco…?

.- …

.- ¡Bueno!… ¡Nada!

 

¿Será… será posible que en el cuarto trastero, en el desván, en lo inútil, se pueda encontrar un lugar, un sitio para ¡transitar!, simplemente?

Y allí, poder –sin ningún tipo de Poder- aclarar sensaciones sin sentidos. Rellenarse de amores consentidos. Inspirarse de sonidos desconocidos. Adornarse con sutiles fragancias y colores… que hagan cimbreantes movimientos. ¡Convertirnos en abrazos, en besos, en caricias!...

Ser… ser o estar, o ni ser ni estar, pero vibrar en “lo prohibido”.

Sí. Porque prohibido es… tener “castillos en el aire” –como decía la canción-.

Prohibido es… regalar una sonrisa.

¡Mucho más prohibido es… sentirse reluciente en el inmenso colorido creador!... ¡que está ahí! “Que está ahí”.

 

Sentir, sentirme oración por un instante. ¡Sin tiempo! Como gota de perfume que nos acompaña, que nos da el halo imaginativo de flores o… misterios.

Ser alientos del abanico creador. Ser el viento del respirar divino. Sentirme, ¡por un segundo!, eso: “el segundo”; sintiendo, al Inmenso Primero, como el mar que me acoge cuando nado sobre él, o como la lluvia que no se aparta, y me moja.

 

Cotorrea el hálito de la primavera.

Los primeros cantos de plumas… hacen, su poesía, de ternura. “De ternura”.

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A refuge for the exiled imagination

 

Educated with criteria of winning, of conquering evolutions; educated beneath the sense of the friction, the wearing away, the loss; formed by the having is equivalent to value; warned by the prevention of the old age; by the terrors of pain… and the decreased consciousness, when the established faculties become weak; formed and reformed in beginning and ending… all of this in an unending Universe, infinite, expensive, creative…

 Why is there this educated perception of final, terminal and decrepit…?

 

 Whatever lie repeated the sufficient number of times, converts into truth.

 

 To what point have we arrived, that it turns out that it is extremely difficult to imagine –imagine!- another type of reality. “Imagine”, at least. Even more difficult is to experience or to realise.

Yes! The bread now does not come from the sheaf of wheat; nor the wine from the vine. No! No, no! It comes from bottles. And the bakery.

“This is evident! Where are the sheaves of wheat? Who has seen them!?”.

For example.

And like this is camouflaged and installed… the “carton milk”…

-Carton milk? But, wasn’t the milk from the cow?

-Cow? Cow? Ay, how dumb you are! It has always come from the carton.

-Ah!

-We produce cartons with milk

-Of course!

-And juices and soups and fillets… We make everything!

 

Yes. We could imagine that it is “a long chain of”… But, “imagine”.

 

Ah. Surely, in another moment, the material, the concrete, was simply material and concrete. And the affectionate, emotional, consciousness, spirituality, was… vague, evanescent, that hovered over us. It seemed to be very artificial, but… in one way it maintained the speculative -if you want- expectation of… dreaming.

 But, the passing of time of the cocktails shaking education of mixing everything, of “everything goes” and of absolute impunity, made that the material absorbed -like a sponge- all of the affective, emotional, souled, spiritual…

 Yes. Maybe we are in a period of porous stones, of trabecular rigidness that house mysteries that, maybe in another time, were imaginations or simple tales of teaching.

 

Like demolishing rodents, the suggestive materiality, the suggestive lady, the suggestive gentlemen of the important, of the touchable, of the ostentatious, of the saved, guarded and stored, became potent, overbearing. And what’s more!, one could measure, weigh, smell, touch, cling on to!...

-Who gives more!?... The other one…? Ah, yes! Ideas. Ah!... God? Well! Things of… the elderly!

-…

-No, no, no, no! The sun… the sun, does, light up, but it’s not so much to shout about!

-Ah…

 

“The waves swish and… make the plankton laugh”.

-Bah! Poetic tackiness.

-Ok…

 

 “The subtle mirror of… the memory of your smile makes me tremble”.

-Huy! How… how tacky!

-Ah…

 

 Stone over stone makes mountains. And with them I defend and attack.

 Power over power makes battles. And with them, gains. And with them, dominion, control, “commanding”.

 

 To prey becomes echo -echo, yes- of all of this! And it also converts, little by little, in echo for those who listen.

 “Yes! It seems that…”. “I think I have heard…”. “The thing is that I become distracted. Really it is not easy. It’s that I was tired. Uh! The tiredness enters and perturbs. The apologies are inevitable: there is so much to do!...”

 

They are not meteorites, ice or screws that light up the sunrise.

They are not cloths, covers our bungs that promote the night.

No! They are not.

 

 It is not cords, nor machete, nor bars nor handcuffs, the affiliation towards what attracts, towards what is felt as beautiful, towards what makes us emotional.

It is not a consistent material, the passion.

It is not!... It is not an explosion of the organised material.

Ay! How was it -although we have so many hypothesis!- that the whistle of a bird stopped to be an original sound, funny!, and it converted into the vibration of a structure, with the passing of the wind, the air? And this explanation became imprinted in such a way … that it was the truth; it was immovable; it was the form and the way of knowing, learning, correcting and winning!

And although the bill doesn’t balance, and all of the conceptual is not so squared and framed, and one has to search for “constants”, so that the bill balances, this ruse is not important! No! They are tokens of control; manoeuvres of… a better world!, in the image and concept of a perfect man.

 

 Is there still –is there still!- a place to listen to the echo that does not pursue gains? That is only a creative vibration; that is only a halo of brilliance; that is only a crown without thorns; that only is… nor is!

 Isn’t there a hiding place in the attic that permits to collect the crippled and exiled imagination? It comes with the family of fantasy, of illusion and… and well!, the clumsy cousin of “the impossible”; yes, the stupid girl of “the miracles”. They join together, did you know?

 But… a place in the attic, in the storeroom. There, where… where there is no room! I know that everything is full of structures and resources “just in case they are needed”! Yes! I know that not even the screws are going to turn, and they are kept as slaves, with a hung wire held, just in case.

-But… a refuge is needed! Yes.

-…

No, no, no, no. We do not need documents, no.

-…

-No. No, no. We do not have guarantor. No.

-…

-No. Neither… guarantee. But -how to tell you?- we not going to give you any problem. We only run from the vulgarity, you know? Well, no; I meant to say that only…

-…

-Yes!

-…

-Alone!, alone!, yes. We don’t need services, no, no.

-…

-No. We don’t need medical attention either… No, no.

-…

-…Jejeje. No. Neither Pensions.

-…

-Nooooo! No, no. With the time we won’t ask for our rights. We are… Well!, I want to say, we are…

-…

-No, no, no. We are not going to sue although we have a lot of time in the attic. I do not believe so!

-…

-No. We also don’t need a key. They can close. Yes, yes. They can close.

-…

-Ay!... Can we stay so little…?

-…

-Well!... Nothing!

 

Could it be… could it be possible that in the back room, in the attic, in the useless, a place can be found, to circulate!, simply?

 And there, be able to -without any type of Power- clear up sensations without sense. Fill them with consented love. Inspire oneself with unknown sounds. Adorn oneself with subtle fragrances and colours… that make swaying movements. Turning into cuddles, into kisses, into strokes!...

Be… be or to be, or not be, but to vibrate in the “prohibited”.

Yes. Because it is prohibited to… have “castles in the air” -as the song said-.

 It is prohibited to … gift a smile.

 Even more prohibited is… to feel shining in the immense coloured created! …that is there! “That is there”.

 

 To feel, to feel myself as prayer for an instant. Without time! As a drop of perfume that accompanies, that gives us the imaginative halo of flowers or… mysteries.

 Be breaths of the creative fan. Be the wind of the divine respiration. Feel myself, for a second!, this: “the second”; feeling, from the Immense First, like the sea that gathers me when I swim over it, or like the rain that does not go away, and wets me.

The breath of spring chatters.

The firsts songs of feathers… make their poetry of tenderness. “Of tenderness”.

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