LEMA ORANTE

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    Y a cada ser se le llama, en una extraña oración, a ser un equivalente de la Creación.

    Y así, por ejemplo, nos llamaron hace un tiempo –como se cuenta, 23 años- a culminar este… espacio, lugar, tiempo... TIAN: un equivalente de esa Llamada Orante.

    Un equivalente que nos recuerda nuestra permanencia entre lo que limitadamente llamamos “Cielo” y “Tierra”.

    Un equivalente que… crece, evoluciona, cambia, se mueve, se transforma…

    Sueña, sueña en permanentes futuros… de amplificadas consciencias que nos hagan equilibristas de la vida; nos hagan títeres de la Creación; nos hagan y nos perfilen como ¡novedades insólitas!, singulares; de referencias… capaces de recrear, esperanzar y ¡amar sin recelos!, ¡sin miedos!... ¡en una eterna novedad!

    Y descubierta esta llamada, dar las gracias es… un insignificante detalle, pero necesario.

    Dar las gracias por la presencia de este equivalente de Creación. Y con ello, el recuerdo presente, pasado y futuro de los que creyeron, creen, y creerán en promover, ¡sin reservas!, la promoción de un estilo de vivir que respeta, que sabe orientarse, que propone, que no se enfrenta.

    TIAN: un aprender continuado de imprevistos, previsiones amoldables, adaptables, que saben de dolores, sufrimientos, preocupaciones… ¡y alientos!

    ¡Alientos de llamadas! que nos promueven, nos lanzan… hacia un vacío de Misterio; sin seguridades, pero con certezas de un permanente Auxilio.

    La aventura de vivir en una sorpresa permanente, con unos proyectos de fantasías… y, a la vez, con una vista, olfato, tacto, sabor, visón y audición… permanentes.

    TIAN, en el empeño de ¡disolver dualidades!, acrecentar creatividades, alertar en previsiones… y ofrecerse en servicios; con el “tam tam” de los cantos de amores… que se buscan por los rincones.

    TIAN, se hace referencia de sí misma… conociendo y respetando los entornos, las acciones y actividades con las que interactúa… Pero con la atención, la alerta y la alarma encendidas, en este tiempo de humanidad… que quiere precipitarse hacia una egolatría desconocida; hacia un precipicio de una autonomía que desconoce; ¡que reniega! de su presencia en Universo; del Misterio que rodea el vivir.

    TIAN: una oportunidad de gestar… el descubrimiento propio, y la sintonía con todos los elementos de vida, hacia vivir experiencias que nos aguardan, que nos reclaman.

    TIAN: una opinión de vida.

    Y cada ser que por TIAN transita, se impregna de una memoria de futuro, de una llamada… a realizarse en sus ideales.

    Y así, cada ser se encuentra con sus recursos liberadores, se encuentra con sus medios capacitadores, se encuentra con sus posibilidades de redención.

    Y meditando sobre el transcurrir de estos tiempos y espacios, TIAN ha sabido trascender a las críticas de daño; a los presagios de fracasos; a los avisos de amenazas; a los realces de los defectos y el silencio de las virtudes.

    Meditando… TIAN vive, en un día, lo que en otras circunstancias se vive en un año.

    TIAN se hace, así, una prospección de futuro constante. Sin perder criterios de evaluación; ¡criterios de evaluación de calidades!

    Así, poder tomar consciencia de la conexión del vivir ¡con todos!, ¡con todo lo viviente!... y poderse sumergir… en el Misterio latente de un Universo enamorado.

    Y, meditando, se… ¡promueve la opción! de sintonizar con el Silencio del Verbo.

    TIAN se hace contemplador de cualquier posibilidad, de cualquier probabilidad, y así se ejercita en optar por respuestas de adaptación, ¡sin renuncia de idealización!

    Contemplar… la ¡capacitación de los logros!

    Contemplar… la pesadez de ¡las rémoras!

    Contemplar ¡la ilusión de futuros!, de esos llamados “imposibles”.

    Contemplando el silencioso amanecer, el presagio avisa… de la seducción amante de la Creación, que nos impele a promover, desarrollar y permanecer en el humor-amor con-sentido, conjugado, conconcon

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    And each being is called, in a strange prayer, to be an equivalent of the Creation.

    And like that, for example, they called us a while ago -as is counted, 23 years-, to culminate this… space, place, time... TIAN: an equivalent of that Call of Prayer.

    An equivalent that reminds us of our permanence between what we in a limited way call "Heaven" and "Earth".

    An equivalent… that grows, evolves, changes, moves, transforms…

    It dreams, it dreams in permanent futures… of amplified consciences that make us tightrope walkers of life; that makes us puppets of the Creation; that makes us and outlines us as incredible novelties!, unique; of references… able to recreate, be hopeful and to love without misgivings!, without fear!... in an eternal novelty!

    And when this call is discovered, to give thanks… is an insignificant but necessary gesture. 

    Give thanks for the presence of this equivalent of the Creation. And with that, remember the present, past, and future of those who believed, believe, and will believe in promoting, without reservations!, the promotion of a style of living that respects, that knows how to orientate, which proposes, that does not confront.

    TIAN: a continued learning of the unforeseen, mouldable previsions, adaptable, that knows about pain, sufferings, concerns… and encouragement! 

    Breaths of calls! that promote us, that launch us… towards a vacuum of Mystery; without assurances, but with certainties of a permanent Help.

    The adventure of living in a permanent surprise, with projects of fantasies… and, at the same time, with a permanent… view, smell, touch, taste, sight and hearing.

    TIAN, in the effort to dissolve dualities!, enhance creativity, puts us on the alert with foresight… offer oneself in services; with the “tam tam" of the songs of love… that are searched for in the corners.

    TIAN, becomes a reference of itself… knowing and respecting the environment, the actions and activities with which it interacts… But with the attention, the alertness and alarm switched on, in this time of humanity… that wants to rush toward an unknown egomania; toward a precipice of an unknown autonomy; that disowns! its presence in the Universe; of the Mystery that surrounds living.

    TIAN: an opportunity to gestate… one’s own discovery, and the unison with all the elements of life, toward living experiences that await us, that call us.

    TIAN: an opinion of life.

    And every being that transits through TIAN, is impregnated with a memory of the future, of a call… to realise its ideals. 

    And so, every being finds itself with its liberating resources, it finds itself with its capacitating means, it finds itself with its possibilities of redemption.

    And meditating over the passage of these times and spaces, TIAN has been able to transcend the criticism of damage; the omens of failures; the warnings of threats; the enhancements of the defects and the silence of the virtues.

    Meditating… TIAN lives, in one day, what in other circumstances one lives in a year.

    TIAN becomes, like this, a prospection of constant future. Without losing the criteria of evaluation; criteria of the evaluation of qualities!

    Like this, we can take consciousness of the connection of the life with all!, with all the living!... and be able to submerge oneself… in the pulsating Mystery of an enamoured Universe.

    And, meditating is… promoted the option! of tuning into the Silence of the Verb.

    TIAN becomes contemplator of any possibility, of any probability, and like this is opted for responses of adaptation, without renouncing the idealization!

    Contemplate… the capacitation of the achievements!

    Contemplate… the heaviness of the remoras!

    Contemplate the hopes of future!, of the so-called "impossible".

    Contemplating the silent dawn, the omen advises… of the loving seduction of Creation, which impels us to promote, develop and stay in the humour-love with-sense, conjugated, with… with… with

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    Silenciosa… aflora la pena.

    Silenciosamente se va expresando el dolor.

    ¡Silencio se hace ante… la tristeza! –¡ssssshhhh!-; ante la aparición del desespero.

    ¡Cuidado!, porque poco a poco… la obsesión se acrecienta y se hace rueda de molino… y repite y repite y repite.

    ¡Ay!... ¡ay!, y ¡ay! Y más quejas… aúllan al amanecer, cuando todo se despierta. Y se preguntan el por qué… como si nada tuvieran que ver… y alguna extraña maldición les aqueje.

    Todos se hacen inocentes… nadie se hace responsable… y siempre se encuentran culpables.

    ¡Ay!, ¡ay!...

    ¡Ay!, se aclama y se exclama a Dios, como el verdadero suspiro que alienta la claridad que diluye lo oscuro.

    ¡Y bien está lanzar las campanas al viento!... Pero ¿qué hay del campanero? ¿¡Qué hay!... qué hay de él, como ser que ha promovido esos extraños vientos… de penas, tristezas, dolores, obsesiones…?

    ¿Qué hay de él, que toca a lamento…? ¿Qué hay de él, en su comportamiento, en su estar, en su ideal, en su pulcritud, en su sinceridad, en su testimonio, en su bien pensar…? ¿Qué hay de él?

    ¡Habrá… habrá que repasar, remirar y volver a mirar!… No vaya a ser que no existan los culpables, que tampoco existan los inocentes, sino que existen los indolentes que abandonan progresivamente sus deberes como ser: desde su limpieza hasta su elegancia; desde su figura hasta su lenguaje, que se hace cada vez ¡más tosco, hosco y… vulgar!

    ¿¡Dónde está!... la exquisita descripción de una atracción? ¿Dónde está… la pausada palabra, en la admiración? ¿Dónde se encuentra la palabra indicada que se comprometa, ¡sin que por ello se esclavice!, pero que lo sienta?

    ¡Ay!... En la medida en que la indolencia se apodera, es como –¡ay!- silenciosamente van llegando, van saliendo, van generándose… alertas y alarmas dolidas, ¡que reclaman, al ser, pulcritud!; ¡que reclaman, al ser, impecabilidad!; ¡que le reclaman!... una apuesta, en la eterna escena de la vida, clara, transparente, bulliciosa…

    Así que las campanas aún deben estar en silencio. ¡Deben sonar las alertas y alarmas!, ante la indolencia que hace brotar los esquejes de alertas y alarmas… porque anuncian deterioro, abandono y rabia.

    ¡Esperar a tocar las campanas! Cuando el indolente se acomode, se haga fresca su mirada, flexible su actitud, franca su palabra, amable su trato, ¡cuidadoso en sus emociones!… respetando el respeto, cuando todo eso se haga, que suenen las campanas… ¡para indicar que el templo se abre! Que el ser, como templo, ¡se ofrece! Que llaman a orar y a encontrarse; a sentirse estrellas rutilantes… que palpitan como ecos, siempre diferentes.

    Que suenen las campanas para que… ¡el que aún no ha hecho de su ser un templo!, y esté en la indolencia preocupante de sus seguridades, de sus posesiones, de sus celos y de sus odios y rencores… las escuche. Escuche el sonido llamador de aquellos… ¡de aquel que ha tenido el valor de asumir lo que es!, y que sabe que lo es, porque el Misterio Superior ha anidado en él.

    ¡No, no! ¡No, no, no, no, no! ¡No suenan las campanas por el esfuerzo del campanero! Él pone su mejor intención… tirando de la cuerda, pero las campanas se mueven por un extraño viento…

    Y es sorprendente y admirable, cuando el campanero se da cuenta de que se ciñe y se bambolea en la cuerda, a sabiendas de que la campana tiene otra fuerza. Y mientras su indolencia desaparezca, mientras su naturaleza se exprese, el campanario seguirá latiendo… aunque no esté el campanero.

    El templo quedará abierto. ¡La idea quedará presente!, vibrante. Y si en principio estaba encarnada, ahora se desencarna y… ¡y fluye! ¡Y suena! Y se cuenta. Y se escribe. ¡Y se escucha!...

    Los que precisen ese llamado, ¡no sabrán seguramente quién es el autor! Nadie lo sabe: un Misterio de la Creación. Pero sí es cierto que, portadores de ella, dan testigo evidente de esa realidad que todo lo abarca, que todo lo siente.

    Y es así como cada ser tiene el potencial, ¡los recursos!... hacia convertirse en un templo sonoro… que le despierte en una sonoridad que se expanda, y en una consciencia de ser despertado… ¡a través de casualidades, oportunidades, suertes, coincidencias!... “Misterios”.

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    Silently… flowers the sorrow. 

    Silently pain is expressed. 

    Silence falls… the sadness! -"ssssshhhh!-; faced with the appearance of despair.

    Beware, because little by little… the obsession grows and becomes a milling wheel… and repeats and repeats and repeats.

    Ay!... ay!, ay! And more complaints… howl at dawn, when everything wakes up. And they wonder why… as if they had nothing to do with it… and some strange curse afflicts them.

    All are innocent… nobody is responsible… and always are found the guilty ones.

    Ay, Ay!...

    Ay, it was acclaimed and exclaimed to God, as the true sigh that encourages the clarity that dilutes the dark.

    And its ok to launch the bells into the wind!... But what about the bell ringer? What about him!... what's there of him, as the being that has promoted those strange winds… of sufferings, sorrows, pains, obsessions…?

    What about him, that rings a lamentation…? What is there of him, in its behaviour, in its being, in its ideal, in its beauty, in its sincerity, in its testimony, in its good thinking…? What is there of him?

    We will have to… we will have to review, to look at again and return to watch!… Let it not be that the guilty, nor the innocent exists, rather there exists the indolent that progressively abandons their duties as a being: from its cleanliness to its elegance; from its figure up to its language, which is becoming more and more rough, surly and… vulgar!

    "Where is it!... the exquisite description of an attraction? Where is… the leisurely word, in the admiration? Where is the right word which indicates compromise, but does not mean you are enslaved!, but that is felt?

    Ay!... To the extent that the indolence seizes power, it's like -oh!"- silently arrives, comes out, are generated… alerts and painful alarms, that call for the being to be, pulchritude!; that call for the being to be, impeccability!; that calls for!... a bet, in the eternal scene of life, which is clear, transparent, bustling…

    So the bells should still be in silence. The alarms and alerts should sound!, faced with the indolence that makes that the cuttings of the alerts and alarms sprout… because they announce deterioration, abandonment, and anger.

    Wait to sound the bells! When the indolent accommodates, its gaze becomes fresh, its attitude becomes flexible, its word becomes frank, its treatment friendly, careful in its emotions!… in accordance with the respect, when all that is done, let the bells ring… to indicate that the temple is open! That the being, as a temple, offers itself! That they call to pray and to find themselves; to feel the shining stars … that beat as echoes, always different.

    Let the bells ring so that… he who still has not made of their being a temple!, and is in this worrying indolence of their certainties, of their possession, their jealousy and hatred and resentment… listen. Listen to the calling sound of those…of the one who has had the courage to assume what it is!, and who knows what it is, because the Superior Mystery has nested in it.

    No, no! No, no, no, no, no! The bells don’t sound for the effort of the bell ringer! He puts his best intention… pulling the rope, but the bells are moved by a strange wind...

    And it is surprising and admirable, when the bell ringer notices that it hangs on the rope, knowing that the bell has another force. And while its indolence disappears, while its nature is expressed, the bell tower will continue beating… even if the bell ringer is not there.

    The temple will be open. The idea will be present!, vibrant. And if in principle it was embodied, now it is disembodied and… and it flows! And it resonates! And is told about. And it is written. And they listen!... 

    Those requiring that call, will not know exactly who the author is! No one knows: a Mystery of Creation. But it is true that, carriers of it give clear witness of this reality that encompasses everything, that feels everything.

    And this is how every being has the potential, resources!... towards becoming a resonant temple… that wakes up in a sonority that expands, and a consciousness of being woken up… through chance, opportunities, luck, coincidence!... "Mysteries". 

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    Aun siendo la especie un prototipo de convivencia “por necesidades de supervivencia”, la estrategia desarrollada en base a la guerra de cualquier tipo…    –ya se ha conseguido amplificar el concepto, más allá de una pistola, un cuchillo o… no: la guerra dialéctica, la guerra sicológica, la guerra del detalle…; bueno, ¡hay tantas!-…

    Y es así que, por haber decidido esa senda de lograr la supervivencia a través de la guerra, violencia, mando, poder… –bueno, ya tiene diferente denominación-, es así que la convivencia se ha vuelto… especialmente difícil.

    Porque está siempre ese ánimo… de razón personal, de opinión personal… pero todo ello con ánimo ganador, triunfador…

    A la hora de ‘hipotetizar’ en torno a esta variable –la predominante, la violenta, la guerrera-, no es fácil descubrir... el origen.

    Nos aventuramos a decir que… ante la probable idea de Fuerzas Creadoras que tienen manifestación simple, como terremotos, huracanes, maremotos, choque de meteoritos… –algo que podríamos llamar “hostil”, de difícil defensa; aunque, curiosamente, cuando eso ocurre, hay una mayor socialización de la especie para la defensa, pero es momentáneo-, pues bien, siguiendo con la hipótesis, probablemente el ser quedó y queda subyugado ante tanta Fuerza –por llamarlo así: “Fuerza”; por no tener otro léxico y otro nivel de consciencia-.

    Queda subyugado al ver una noche estrellada o… fabular a propósito del universo.

    Y eso es muy tentador. Sí; tentador, en el sentido de que si se lo considera como lo más poderoso, lo más grande, lo más tal, lo más cual, a lo que se le termina llamando “Dios”, y se le pone barba o tridente o cualquier otra cosa, esa idea es llevada rápidamente –ante el desarrollo de nuestra inteligencia- a nuestro hacer cotidiano. Y se ve que –por ser optimistas- más o menos funciona. Y somos capaces de acabar con los hipopótamos, rinocerontes, sandías, tomates, lechugas… O sea, hoy podemos exterminar a la mayoría de las especies. Ya se está haciendo, pero a un ritmo… sostenible.

    Pero la cuestión está en que los retos de ese dominio, de esa grandeza, encuentran su mejor hazaña en el dominio sobre los de la propia especie: el padre sobre el hijo, el hijo sobre el padre, el hombre sobre la mujer, la mujer sobre el hombre, etc.

    Sí; resulta difícil enfrentarse a… Lo Innombrable, a Lo Divino –o como se le quiera llamar-.

    Parece estar sordo o… o parece no importarle nuestras cuitas.

    Si además, si además se tiene la experiencia experimental de que dentro de la especie hay… –valga la redundancia- la experiencia del dominio, del control y de la guerra del hombre sobre la mujer…

    Porque parece ser que, según la ideología religiosa bíblica, “Dios creó al hombre a imagen y semejanza”. Y, bueno, si nos quedamos ahí, pues… “y la mujer, ¿qué?”.

    ¡Ah!, bueno. “Dios creó al hombre a imagen y semejanza. Los creó hombre y mujer” . Más o menos, según qué versión, se añade esto o no.

    Alors, entonces, rápidamente se extiende la pólvora, y el dominio del hombre sobre la mujer se hace evidente. Y luego, entre los hombres, también se pelean por las mujeres.

    O sea, como se ve, es un panorama realmente... en el término jocoso del término: “bonito”; en el término empírico: bastante… “deja que desear”; en el término filosófico: “una calamidad”; y ya en términos… digamos científicos y de altos vuelos: “un problema a resolver”; lo cual significa que se creará una comisión y que nunca se resolverá. ¿Mm?

    ¡Sigue!, sigue ahí esa admiración –que luego se convirtió en envidia y luego en imitación- del hombre en su Universo.

    Admiración, por lo que llamó “Divino”; envidia, por no alcanzar esas cuotas; e imitación, por convertirse en justiciero, dogmático, moralista, castigador, etc.

    Con esta situación nos encontramos diariamente.

    Desde la visión Orante, esta posición que desarrolla el ser, y que es conocida por todos y… –ayer fue el Día Mundial de la Paz, por ejemplo- y ¡bueno!, pero no ha encontrado algo mejor; en genérico, ¿mm?, en genérico.

    Así que unos se pelean con otros, unos abandonan a otros, y pareciera que son bolas que están en un bombo y dan vueltas y vueltas, y de repente: “¡El 7!”. “¡El 8!”... O sea, te va tocando, ¿no? Ahora te toca… la “espasmolisis”… que no sé exactamente qué es. Es un espasmo… “lisis”; o sea, que se disuelve…

    Sí. Resulta curioso, y alarmante, el que al mencionar un tema ya archiconocido y que todos conocen y que viven de alguna manera, como que parece un tema tan tullido que no… que no tiene ninguna importancia. Pero el asunto está en que, siempre, en este tema, estamos en importancia y en… “el borde del abismo”.

    Mientras se ora –al menos-, y se recuerda esta situación, probablemente la tentación de violentarse, enfrentarse, encolerizarse, etc., se amortigua. Es muy poco; poco rendimiento. Debería durar más. Al menos, la onda expansiva orante debería ser más… Pero no es habitual.

    Si nos gestaron para vivir en un Paraíso o… –depende de cómo lo miremos- en un ambiente hostil en el que había que desarrollarse, en cualquiera de los dos casos… nos necesitamos solidariamente.

    Y en ese “necesitarse”, como la expresión más intimista aparecen los afectos, las emociones, las atracciones, las admiraciones, etc. Diríamos que “en fase evolutiva” -por ponerlo así-. Sí; porque en ese necesitarse y ponerse en evidencia atracciones, admiraciones, emociones, afectos, la duración, la testificación, la continuidad de esas vibraciones es tan relativa que a veces… ¡zumm!... O sea, ya ha pasado. O sea… dice: “¿Y esto? ¿Qué pasa?”.

    Era un comentario popular, que se decía antaño, en el que se expresaba que “Todos somos muy buenos, hasta que nos tocan lo nuestro”.

    ¡Ah! ¡¿Tan nuestros somos?!

    Esto nos conduce a otra pregunta más genérica, y muy poco operativa pero interesante –al menos bajo la especulación-: ¿Quiénes somos?

    Sí; ya sabemos que “cada uno de su padre y de su madre” –aunque eso no está muy claro, ¿eh?; creo que es evidente, ¿no?-.

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    Even though the species is a prototype of living-together “because of needs of survival", the strategy developed on the basis of the war of any kind… -it has already managed to amplify the concept, beyond a gun, a knife, or… no: the war of dialectics, the psychological war, the war of the detail…; well, there are so many!-… 

    And so, having decided on that path to achieve the survival through war, violence, control, power… -well, it has now a different denomination- it is like this that the coexistence has become… especially difficult.

    Because there is always that spirit… of personal reason, of personal opinion… but all these with a winner spirit, triumphant…

    At the time to 'hypothesize' concerning this variable -the predominant, the violent, the warrior-, it is not easy to discover... the origin. 

    We venture to say that… faced with the probable idea of Creative Forces that have simple demonstrations, such as earthquakes, hurricanes, tsunamis, clashes of meteorites… -something that we could call "hostile", which is difficult to defend against; although, curiously, when that happens, there is a greater socialization of the species for defence, but is momentary-, well, according to the hypothesis, probably the being was and is subjugated faced with so much Force –to call it like this: "Force"; because of not having another lexicon and another level of consciousness-. 

    It is left subjugated when seeing a starry night or… conjuring-up ideas about the universe. 

    And that is very tempting. Yes; tempting, in the sense that if they are seen as the most powerful, the greatestthe most such, to what they end up calling "God", and they give him a beard or a trident or any other thing, that idea is carried quickly, -faced with the development of our intelligence- to our daily life. And it is seen that -being optimistic- more or less it works. And we are able to put an end to the hippos, rhinos, watermelons, tomatoes, lettuce… that is, today we can exterminate most of the species. We are already doing it, but at a sustainable.. rhythm. 

    But the question is in the challenges of that domain, of that greatness, find their best feats in the domain over its own species: the father over the son, the son over the father, the man over the woman, the woman over the man, etc.

    Yes; it turns out to be difficult to face… The Unspeakable, the Divine -or however you want to call it.

    It seems to be deaf or… or it seems to not care about our plight.

    If in addition, you also have the experimental experience that within the species there is… -as we say again- the experience of the domain, of control and of the war of men over women… 

    Because it seems to be that, according to the biblical religious ideology, "God created man in its image and likeness". And, well, if we stayed there, but… "What about the woman?".

    Ah, well. "God created man in its image and likeness. It created man and woman". More or less, depending on which version is added to this or not.

    So, then, quickly the gunpowder extends, and the dominance of men over the women is evident. And then, between men, also they fight for the women.

    Well, as can be seen, it is a really... in the jocular term of the term: "pretty"; in the empirical term: quite a… "it leaves much to be desired"; in the philosophical term: "a calamity"; and in terms… let's say of scientists and of high-flyers: "a problem to be solved"; which means that a commission will be created and that it will never be solved. Mm?

    It continues!, it remains there in that admiration -which later will convert into envy and then in imitation- of the man in the Universe. 

    Admiration, for what is called "Divine"; envy, for not achieving those quotas; and imitation, for becoming judgmental, dogmatic, moralist, a punisher, etc.

    With this situation, we find ourselves on a daily basis.

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    Mientras lo duro, lo rígido, lo quieto… se afanan en mantenerse, lo suave aguarda su ocasión. No es imperativo; no es poderoso; no es estable; no es, nunca, igual.

    Lo suave aguarda su ocasión.

    Y en ello habría que preguntarse:

    ¿Qué… qué pie, qué mano ofrece el ser… a la disposición, a la espera de lo suave?

    ¿Y qué confianza atenaza… y se entronca con lo material, con lo concreto?

    A veces, una ligera brisa de suavidad envuelve una decisión, una propiedad, una posesión, para hacerla más… “elegante”.

    No es… no es suficiente. La suavidad implica, en su aceptación, una flexura, una blandura y adaptación… de lo que se es, de lo que se sabe, de lo que se conoce, de lo que se hace.

    A pesar de la razón voluntariosa, de la lógica práctica, nuestra estancia en la vida es suave.

    Sí es cierto que “en el nombre de” y “con motivo de”, se bombardea, se ejecuta, se apresa, se castiga… Pero la suavidad se desliza en nuestras más internas oscuridades: entre músculos, entre las apreturas de los intestinos, entre las flexuras del cerebro, entre el batir de alas del corazón y los pulmones…

    Si no fuera por la suavidad; si estuvieran gobernados por la aspereza y el rigor ¡falso!, y el dominio de ideas radicales; si no fuera por la suavidad, eso sería un roce áspero y desesperado.

    ¡Sí! Y quizás por eso –nos advierte el Sentido Orante-, quizás por eso, esas rozaduras de nuestras estructuras se hacen heridas y se hacen sufrires: porque no hemos sabido suavizar nuestras posturas; no hemos sabido seguir siendo fieles a nuestras palabras; se las ha dejado por un comentario, por un “me parece”…

    Y esas palabras, que iban a ser testimonio de Eternidad, se hacen duras y rígidas; dejan de ser blandas y suaves.

    El ser se individualiza, se externaliza… y reclama su privacidad, su soledad y aislamiento, como si de él mismo dependiera la vida.

    ¡Qué… qué duro se ha hecho el pensar! ¡Qué duro se ha hecho el creer! ¡Qué duro se ha hecho el aprender! ¡Qué duro se ha hecho… el creer!...

    Todo ello en principio era suave, maleable, adaptable. Pero pudo más… el rumor; pudo más la costumbre; pudo más la exigencia; pudo más la posesión. Y así, el ser se hizo prieto y ¡pétreo!, pensando que esa era la verdad y su salvación.

    Se acabaron las frescuras del ventilar cada mañana. Se terminaron las limpiezas de… ¡remover todas las estructuras! Ahora el ser se cierra; se ‘acortina’ cerrando sus cortinas; apaga sus luces… y pone seguridad.

    Aún… aún están las ventanas, aún se aprecian las puertas…

    Pero es preciso ¡modificar!; darse cuenta de la postura inmóvil que se establece, que no es capaz de asumir la suavidad.

    Se sigue insistiendo en un vivir estructurado, rotulado y ordenado, mientras… mientras la vida trata de mostrar sus vaivenes de suavidades, de adaptaciones, de cambios, de vibraciones, de cantos, de exclamaciones… Pero lo estructurado y lo rígido sólo se escucha a sí mismo. Tiene sus objetivos, tiene sus mandatos, y de ellos no se mueve.

    Lo suave no admite roces; no asume golpes; no causa susto. Cuando se le deja estar… es complacencia, es ¡compasión!, es revelación, es notar su ausencia.

    Qué sería de nuestra visión, sin las lágrimas: las que proporcionan la suave posibilidad del parpadeo. ¡Qué sería de nuestra boca!… ¿Habría palabras, si no estuviera la suave presencia de la saliva?

    Que la esperanza… en la fe de la suave Presencia Creadora, sea un móvil a tener en cuenta… ante el desarrollo de rigideces, de posiciones y de posesiones. 

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    Meanwhile the hard, the rigid, the still… insist in maintaining themselves, the soft awaits its occasion. It is not imperative; it is not powerful; it is not stable; it is, never, the same.

    The soft awaits its occasion.

    And in this we have to ask the question: 

    What… foot, what hand offers the being… to the disposition, to the waiting of the soft?

    And what confidence grips… and gets tied up with the material, with the concrete?

    Sometimes, a light breeze of softness envelops a decision, a property, a possession, to make it more… "elegant".

    It is not… it is not enough. The softness implies, in its acceptance, a flexure, a tenderness and adaptation… of what one is, of what is known, of what is done.

    Despite the wilful reason, of the practical logic, our stay in life is soft.

    It is true that "in the name of" and "with the motive of", is bombed, is executed, is oppressed, is punished… But the softness slips in our most inner darkness: between muscles, between the pinching’s of the intestines, between the flexures of the brain, between the beating of the wings of the heart and lungs… 

    If it weren't for the softness; if they would be governed by the false roughness and rigor!, and the dominance of radical ideas; if it were not for the softness, it would be a rough and desperate struggle.

    Yes! And perhaps that's why -the Praying Call warns us-, perhaps for that reason, those chaffing’s of our structures become injuries and become sufferings: because we have not been able to smooth out our positions; we have not been able to remain faithful to our words; they have been left as a comment, as a "It seems to me"…

    And those words, that were going to give witness of Eternity, become stiff and rigid; they cease to be soft and smooth.

    The being individualizes, externalizes… and claims its privacy, its loneliness and isolation, as if life depended on itself.

    How… how hard has become the thinking! How hard has become to believe! How hard has become to learn! How hard has become… believing!... 

    All of this in origin was soft, malleable, adaptable. But the rumour… proved stronger; the custom proved stronger; the demands proved stronger; the possession proved stronger. And thus, the being became tight and hard!, thinking that that was the truth and its salvation.

    The freshness of ventilating each morning finished. The clean-ups of… stirring all the structures finished! Now the being closes; it closes its curtains; turns off its lights… and puts on security.

    Still… still the windows are there, the doors are still appreciated … 

    But it is necessary to modify!; to notice the unmoveable posture that is established, which is not capable of assuming the softness.

    Emphasis continues to be placed in a structured, labelled and ordered living, meanwhile… meanwhile life tries to show its comings and goings of softness, of adaptations, of changes, vibrations, songs, exclamations… But the structured and rigid only listens to itself. It has its objectives, has its mandates, and from those it will not move.

    The soft does not admit confrontations; it assumes no punches; it does not cause fright. When it is let to be... it is complaisance, compassion!, it is revelation, its absence is noticed.

    What would be of our sight, without tears:  those that provide the soft possibility of blinking. What would be of our mouth!… Would there be words, if not for the gentle presence of saliva?

    Let that hope… in the faith of the soft Creative Presence, be a motive to be taken into account… faced with the development of rigidities, positions and possessions.

    ***

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ORACIÓN

La Oración que realizamos es una Oración que no está circunscrita a ninguna religión. Creemos que la Oración puede ser un instrumento Liberador y Sanador. Y tiene como referencia a la Creación, a las diferentes Fuerzas que nos animan sin entrar en ponerle un nombre u otro. La creencia de que la Oración es un elemento indispensable para nosotros, nos llevó a crear un espacio dedicado exclusivamente a la oración: “La Casa del Sonido de la Luz”, un lugar situado en el País Vasco , en Vizcaya, en la estructura de un caserío. Allí se realizan encuentros orantes y jornadas de retiro.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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