•  

    Ante los naufragios, aparecen los salvamentos. Los náufragos salvados son “aprovechados”, como si tuvieran que pagar su salvación. Y así se hacen silencio, aceptación y obediencia; pero no como un estar de virtud, sino como un miedo ante el castigo.

    Sí. Esto no les pasa sólo a los inmigrantes. Esto le pasa a la humanidad.

    Navega sin rumbo, y naufraga. La sobrevivencia hace de salvadora. Y, a partir de ahí, la supremacía del salvador se hace dictadora. Y difícil va a ser volver a atreverse a navegar.

    Desde cualquier punto de vista, el ser emigra continuamente. Habita en un lugar del Universo que está navegando. Y no deja de hacerlo, no se para. Va a, hacia… lo infinito, pero no naufraga. Los pequeños seres que habitan en el planeta, también navegan según sus intereses y su capacidad.

    También se hacen navegantes, aunque estén aparentemente quietos, los sedentarios que con sus maquinaciones, imaginaciones y proyectos buscan ampliar sus fundamentos, sus posesiones.

    Si en donde residimos está en continua navegación, y no naufraga, lo que habita en ese lugar no está diseñado para naufragar… y para necesitar salvamento; y para, a partir de él, la justificación de la seguridad y el aquietamiento.

    Semejante a nuestro lugar de asiento en el Universo, ha de ser nuestro hacer y comportamiento: navegar hacia el rumbo de la Eternidad. Sin apegos; en compañía. Sin amarras; en compromiso. Sin ataques; en diálogo y comprensión.

    Y así la humanidad se declararía “Navegantes de Universos”.

    Se dejaría de ser suicidas de navegación o esclavos de naufragios.

    ¡Ay!, Divino Misterio de guía de navegantes.

    Nos creasteis como expertos viajeros.

    Nos promocionasteis como excelentes orientadores.

    ¡Ay! Nos disteis las estrellas para no perdernos

    en la referencia hacia lo Infinito,

    en el seno de la Eternidad.

     

    ¡Ay!... ¡Ay! Nos disteis el auxilio necesario

    para sentirnos certeros.

    ¡Libres, liberados y seguros a la vez!

    Sin debernos, en débito,

    “algo” que pudiera suponer una deuda;

    y con ello, una demanda y un castigo.

    ¡Ay!...

    Desde la insignificante plegaria

    se proclama la verdadera naturaleza

    –¡ay!-…

    que nos haga ser según la imagen y semejanza de la Creación.

     

    Navegantes de excepción, asombrados viajeros

    que saben que su vivir

    es peregrinar hacia el Eterno Infinito.

    Peregrinos de Infinitos,

    de envolturas tiernas de Piedad.

    ¡Ay! Y que, al orar,

    sentimos el satisfecho cuidado

    del que da sin esperar,

    del que da sin imponer,

    del que da con alegría,

    del que da con generosidad,

    del que da en el silencio misterioso de lo invisible.

     

    ¡Ay! ¡No podemos claudicar ante el que no escucha!,

    ante el que sólo se escucha

    y ante el que nos quiere acaparar…

    ¡controlar, dominar!,

    manejar, imponer, esclavizar.

    No, no. No podemos claudicar

    ante el que es liberado y peregrino de amor,

    pero que se ha constituido en salvador,

    en protector, en cuidador, en ordenador…

    sin serlo.

    ¡No! No podemos claudicar

    ante nadie como nosotros.

     

    Nosotros somos expresión de gozos y complacencias.

    Nosotros somos expresión de asombros, impresiones y curiosidades.

    ¡Nosotros somos expresión de atracción, de amores y fusiones!

    Nosotros somos expresión de eternidades que nos aguardan,

    ¡pero que nos llevan!

    ¡Que con misericordia nos cobijan!,

    y nos hacen ser piadosos.

    Nosotros somos muestras

    de un Misterio ¡incesantemente creador!

    ¡Y a ello nos debemos, para saber en verdad nuestra naturaleza!

    ¡Que no es de intereses y ganancias!;

    de logros, consecuciones y posesiones;

    de instancias de poder y de justicia.

    No precisamos de justicia,

    porque Lo Justo ha creado, con precisión, lo que navega.

    ¡No precisamos de orden ni de imposición!,

    porque Lo Infinito tiene previsto cualquier tipo de variable.

    ¡No precisamos ser yo, ni nosotros!

    Precisamos ser… sin posesiones, sin propiedad.

    Y nunca estamos solos en la travesía.

    Un eco de esperanza, de fe,

    ¡de fantasía y de imaginación!,

    nos acompaña permanentemente.

    ¡Y nos hace ser solidarios con todo lo que viaja!

     

    ¡Ay!...

    Todo parece estar previsto, y con sorpresa.

    Todo parece… ¡no sólo parece, sino que es un regalo!

    Es un regalo, que “se sea”.

    Es un regalo respirar, escuchar, saborear, ver, tocar…

    ¡Ventanas del Cielo!, de orificios vacíos,

    que si aparentan estar llenos

    es por tener constancia de nuestra posición.

    Pero que en realidad están vacíos.

    Y cuando entran en esa vacuidad

    es cuando nos sentimos llevados,

    ¡envueltos!… cuidadosamente.

    No podemos dejar nuestro envoltorio de ser un regalo.

    No podemos deshacer el lazo de comunión creadora.

    No tenemos acceso a la sorpresa de lo que somos.

    Pero sabemos que misterio transportamos.

    Que el Misterio nos orienta y nos “capacita”.

    No tenemos deuda ni débito con alguien.

    Sí tenemos atracción y comunión con todo.

     

    Y así, somos tribu navegante, ¡sin tributos!; sin tribuno. Cargados suficientemente de humildad, de sumisión. En misión permanente. Con banderas y estandartes de fe, de ¡compasión!, de misericordia y liberación.

    ¡Ay!... No soy de mí. Y eso me libera de mi última… ¡de mi última esclavitud!, que es mi identidad, mi proyecto, mi posesión.

    ¡No soy de mí, y represento un instante mágico creador! ¡Una sorpresa y un regalo redentor, capaz de conmoverme y conmover!... De ser eco de inversión.

    Soy la inversión de un acto creador. Pero no debo. ¡No soy una renta! No soy un productor. Soy una expresión de amor. Y como tal, a ello me debo, porque ello es lo que emana de mí. Ello es lo que me da el sentido… de sentir que me llevan. Y ante cualquier arrogancia que surja como importante, como impostor, como impositor, he de estar alerta para reconocer mi naturaleza, que me expresa continuamente la oración.

    ¡Y así no hay naufragios! No hay ahogados. Ni sepelios, ni entierros, ni cementerios. Hay flotantes seres de Misterio, que navegan en su capacidad de gozo… ¡viviendo! Es decir, “viendo”. Viendo la impresionante Creación… cercana, inmediata, lejana y fantasiosa.

    ¡Ay!... El continuo y perseverante recuerdo orante me alienta, y me libera de la opresión de mi soberbia. Me libera del miedo del que me persigue; del que quiere apoderarse de mí. Y me lleva hacia… ¡hacia los que están siendo amantes y amados! Y me acerca hacia los que no me persiguen; hacia los que no me castigan.

    No, no soy… no soy una unidad independiente, pendiente y arrogante, de mi personalidad. Eso no soy. Eso me lleva a la pertenencia, ¡a pertenecerme a mí! Y obviamente, a tratar de poseer bajo cualquier argucia de enfrentamiento, de persecución o de huida.

    No me pertenezco. No soy dueño de mí.

    Y cuanto más me adueño de mi ser, más veces naufrago. Naufrago de tal manera que ¡repito y repito! ¡Ay!, ¡qué terror de repeticiones!

    No sabe navegar, el que se posee y el que posee. Llega al naufragio, y otro como él le salva.

    Pero parece que aún es pronto para asumir que no soy de mí, que no me pertenezco, que no soy dueño de mis actos, sino que quiero… –quiero, quiero; no amar, porque el que “quiere” ya no ama- sino que quiero ser yo, sin darme cuenta de que no soy de alguien.

    Salvo cuando, en un instante, la oración me conmueve y me da el escalofrío de la verdadera liberación. ¡Entonces me doy cuenta del abismo que hay entre lo que yo pretendo!, y lo que pretende la vida.

    ¡Ay!, ¡qué desgracia ser yo! ¡Ay!, ¡qué desgracia ser de mí y de mis actos! Siempre en deuda con los otros, y los otros conmigo. Y así constituir una comunidad endeudada, esquivada, temerosa, insincera, capciosa y engañosa.

    ¡Ay!, ¡ay! Si del amor vengo, y del amor reflejo soy, ¿cómo es que… cómo es que lo quiero y lo trato de poseer? ¿Cómo es que lo secuestro, lo rechazo, lo permito o lo oculto? ¿Cómo es que me lo han dado en asombro y en admiración, y lo convierto en posesión… que acepta, que rechaza, que se va, que viene? Lo convierto en una miseria sin redención.

    ¡No! ¡Ese no soy yo!... Ni yo soy yo. “Ni yo soy yo”. Soy expresión.

    Mi representante es la Creación. Mi equivalente es el Misterio. Mi muestra, mi amor. Que no es mío; que tan solo es un reflejo de lo que continuamente recibo.

    ¡Ay!... Entre rendijas se insinúa la luz. No pretende condenar la oscuridad.

    ¡Ay!... Entre rendijas, la Pupila Divina se mueve.

    ¡Ay! Y me muevo como el viento. Como la suave brisa que transita por el oleaje.

    ¡Ay!... ¡Sin límites!, ¡soñando! ¡Haciéndome eco de Misterio, que no preciso conocer!... porque continuamente estoy naciendo.

    ¡Tránsito de luz, me siento! Y cuando la luciérnaga salta, su expresión me resuena –¡ay!-… y no preciso verla a ella. Pero lo que emana, también soy yo.

    ¡Ay!, ¡qué ternura de la vida!, que me aguarda en cada esquina... con una sorpresa mejor ¡y mejor y mejor y mejor!

    Como peregrino andante que se guía por el olfato del amor, no me dejo engañar por el obstáculo, y lo rodeo… o lo salto.

    Los brazos del amor me llaman. No puede haber retraso. Sólo precisión.

    Silencio, cómplice de lejanías…

    Silencio, amante de cercanías… ¡que suspira!

    Silencio… Lágrimas de fantasías.

    Silencio… Entregados… porque somos.

    ***

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  •  

    Faced with the shipwrecks, appears the rescue. The saved castaways are "exploited", as if they had to pay for their salvation. And like this they are silent, in acceptance and in obedience; but not as a being of virtue, but rather as a fear of punishment.

    Yes. This does not only happen to the immigrants. This is happening to humanity.

    It navigates aimlessly, and gets shipwrecked. The survival becomes the rescuer. And, from there, the supremacy of the saviour becomes the dictator. And it's going to be difficult to return to dare to navigate.

    From any point of view, the being continuously migrates. It lives in a place of the Universe that is navigating. And it does not cease to do so, it does not stop. It goes, towards… the infinite, but does not get shipwrecked. The small beings that inhabit the planet, also navigate according to their interests, and their capacity. 

    There are also navigators, even though they are apparently still, the sedentary ones that with their plots, imaginations and projects seek to amplify their foundations, their possessions.

    If in where we reside is in continuous navigation, and does not get shipwrecked, what dwells in that place is not designed to shipwreck… and to need rescue; and, with that basis, the justification for the security and the quietness. 

    Similar to our place in the Universe, has to be our doing and behaviour: to navigate towards the course of Eternity. Without Attachments; in company. Without moorings; in commitment. Without attacks; in dialog and understanding. 

    And like this humanity would be declared "Navigators of Universes".

    It would stop to be a navigational suicide or slaves of shipwrecks.

    Alas!, Divine Mystery the guide of navigators.

    You created us as expert travellers.

    You promoted us as excellent orienteers.

    Alas! You gave us the stars so as not to lose ourselves

    in the reference toward the Infinite,

    in the bosom of Eternity.

     

    Woe!... Woe! You gave us the necessary help

    to feel accurate.

    Free, liberated and safe at the same time!

    Without owing, the debt,

    "something" that could suppose a debt;

    and with it, a demand and a punishment.

    Woe!...

    From the insignificant supplication

    is proclaimed the true nature

    -aye!-…

    That Let us become according to the image and likeness of the Creation.

     

    Navigators of exception, amazed travellers

    who know that their life

    is a pilgrimage toward the Eternal Infinity.

    Pilgrims of the Infinite,

    of soft tender envelopments of Mercy.

    Woe! And that, as we pray,

    we feel the satisfied care

    of the one who gives without waiting,

    of the one who gives without imposing,

    of the one who gives with joy,

    of the one who gives generously,

    of the one who gives in the mysterious silence of the invisible.

     

    Woe! We cannot give in to the one not listening!

    before he who only listens to himself

    and before he who wants to hoard…

    control, dominate!

    handle, impose, enslave us.

    No, no. We cannot waver

    before he who is liberated and is a pilgrim of love,

    but that has been set up as the saviour,

    as protector, as caregiver, as manager…

    without being it.

    No! We cannot waver

    before anyone like us.

     

    We are an expression of joy and complaisance.

    We are an expression of astonishments, impressions and curiosities.

    We are an expression of attraction, love and fusion!

    We are an expression of eternities that await us,

    but that carry us!

    That with mercy shelters us!

    and make us become merciful.

    We are the result

    of an incessantly creative Mystery!

    And to this we owe, to know the truth of our nature!

    Which is not of interest and profits!;

    of accomplishments, achievements and possessions;

    of instances of power and justice.

    We do not need justice,

    because The Just has created, with precision, that which navigates.

    We do not need order or imposition!,

    Because the Infinite has foreseen any type of variable.

    I do not need to be me, nor us!

    We need to be… without possessions, without property.

    And we are never alone on the journey.

    An echo of hope, faith,

    of fantasy and imagination!

    accompanies us permanently.

    And it makes us be in solidarity with all what travels!

     

    Woe!...

    Everything seems to be foreseen, and with surprise.

    Everything seems to be… it not only looks like, but it is a gift!

    It is a gift, to “be”

    It is a gift to breath, listen, taste, see, touch…

    Windows of Heaven!, of empty holes,

    That if they appear to be filled

    it is to be aware of our position.

    But in reality they are empty.

    And when they come into this emptiness

    is when we feel taken,

    carefully!… wrapped.

    We cannot leave our packaging of being a gift.

    We cannot undo the link of creative communion.

    We do not have access to the surprise of who we are.

    But we know that we transport mystery.

    That the Mystery guides us and “capacitates us”.

    We do not have debt nor debit with someone.

    We do have attraction and communion with all.

     

    And like this, we are a navigator tribe, without tribute!; without tribune. Sufficiently Loaded with humility, with submission. In permanent mission. With flags and banners of faith, of compassion!, mercy and liberation.

    Woe!... I’m not of me. And that frees me from my last… my last slavery!, which is my identity, my project, my possession.

    I'm not of me, and I represent a magical creative moment! A surprise and a gift of redemption, capable of being moved and moving!... of being an echo of investment.

    I am the investment of a creative act. But I am not in debt. I'm not an income! I am not a producer. I am an expression of love. And as such, to that I am in debt, because this is what emanates from me. This is what gives me sense… to feel that they carry me. And before any arrogance that emerges as important, as impostor, imposing, I have to be alert to recognize my nature, which the prayer continually expresses.

    And like this there are no shipwrecks! There is no drowning. Nor funerals, nor burials, nor cemeteries. There are floating beings of Mystery that navigate in its capacity of joy… living! That is to say, "seeing”. Seeing the impressive Creation… close by, immediate, distant and fanciful.

    Woe!... The continuous and persevering prayerful reminder encourages me, and frees me from the oppression of my pride. Frees me from the fear that haunts me; that wants to take over me. And takes me towards… towards those who are being lovers and loved! And I go closer to those who do not pursue me; towards those who do not punish me.

    No, I am not… I am not an independent unit, pending, and arrogant, of my personality. That, I am not. That brings me to the belonging, to belong to me!; and of course, to try to possess under any trick of confrontation, of persecution or escape.

    I do not belong to myself. I am not my owner.

    And the more I take belonging of my being, more times I will be shipwrecked. Shipwrecked in such a way that I repeat and I repeat! What terror of repetitions!

    He who owns and which possesses does not know how to navigate. It arrives to the shipwreck, and another like him saves him.

    But it seems that it is too soon to assume that I am not of me, I don't belong to myself, I am not the owner of my actions, rather that I want… -I want, I want to; not to love, because he who 'wants' no longer loves- but rather I want to be me, without realizing that I am not of someone.

    Except in cases where, in an instant, the prayer moves me and gives me the thrill of true liberation. Then I realize the gulf between what I intend!, and what the life intends.

    Alas, what a disgrace to be me!, what a disgrace to be of me and of my actions! Always in debt with the others, and the others with me. And like this to constitute a community in debt, avoiding, fearful, insincere, tricky and misleading.

    Alas, alas! If I come from love, and I am from the reflection of love, how is it that… how is that I want it and I try to possess it? How is it that I abduct it, reject it, allow it or hide it? How is that they have given it to me in astonishment and admiration, I convert it into a possession… that accepts, that rejects, that goes, that comes? I convert it into a misery without redemption.

    No! That's not me!... Not even I am me. “Not even I am me” I am expression.

    My representative is the Creation. My equivalent is the Mystery. My demonstration, my love. That is not mine; that is only a reflection of what I continually get.

    Woe!... Between slits hints the light. It is not intended to condemn the darkness.

    Woe!... Between slits, the Divine Pupil moves.

    Woe! And I move like the wind. Like the gentle breeze that passes through the waves.

    Woe!... Without boundaries!, dreaming! Becoming an echo of Mystery, that does not need to know!... because I am continually being born.

     I feel like a transit of light! And when the firefly jumps, its expression resound on me - oh!- … and I do not need to see her. But what emanates, also I am.

    Alas, what a tenderness of life!, that awaits me in every corner... with a better and better and better and better surprise!

    As a walking pilgrim that is guided by the smell of love, I am not fooled by the obstacle, and I go around it… or the jump it.

    The arms of love call me. There can be no delay. Only precision.

    Silence, an accomplice of distances…

    Silence, a lover of closeness… that sighs!

    Silence… Tears of fantasies.

    Silence… Devoted… because we are.

    ***

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  •  

    Hay un tipo de conexión, contacto, comunicación, aproximación, entre cualquier ser y su entorno más o menos cercano, más o menos lejano, muy lejano…

    Es decir que podemos darnos cuenta e incluso estar de acuerdo con que necesitamos, como parte de nuestra naturaleza, el conectar con árboles o piedras… o animales… o muy probablemente personas, en número más o menos grande, cercano, muy cercano, lejano…

    Es un paso, ese… ese mirar.

    Otro paso en el que también se puede estar digamos que “de acuerdo”, es el que nos dice –o nos decimos- que tenemos un diálogo interno. Al decir “interno” nos referimos a un tipo de diálogo que no se suele expresar. A veces se relatan cosas que se piensan, pero hay un contacto de uno con uno mismo.

    Raro, ¿no? Entonces, Asdrúbal se dice a sí mismo: “Asdrúbal, ¿te has dado cuenta de lo que has hecho? ¿No crees que deberías beber menos?”. Y Asdrúbal le contesta a Asdrúbal. Dice: “Ya, pero… mira, me desinhibe un poco. Yo soy una persona tímida. Y he pactado con mi hígado que, bueno, que no me dé mucha guerra”.

    Y eso se lo dice Asdrúbal a Asdrúbal. Esto es un poco raro. Me explico.

    En principio, no sabemos –por ejemplo- si el tigrillo –por no decir el tigre- el tigrillo, antes de lanzarse sobre su presa, piensa: “Tigrillo –el tigrillo se dice a sí mismo-, tigrillo, ¿has calculado bien el vuelo de la paloma? Tigrillo, ¿te has dado cuenta de que la paloma está esperando al palomo y, a lo mejor, cuando te lances sobre la paloma, viene el palomo y te pica los ojos, tigrillo?”.

    Y tigrillo contesta: “Lo tengo todo calculado. Déjame de tonterías que esta paloma me la meriendo yo”.

    Y uno se pregunta: “¿El tigrillo se hará todas esas preguntas?”.

    Normalmente, cuando se ve un programa de animales y tal, pues se suele decir eso: “Y el tigrillo se pregunta y se dice a sí mismo… ‘¿Será el momento, o no?’”.

    Y, claro, si te descuidas te lo crees. O preguntas: “¿Y cómo sabe éste que el tigrillo se hace esas preguntas? ¿Cómo lo sabe?”.

    Bueno, no lo sabe. Simplemente proyecta en el tigrillo lo que él haría si tuviera que cazar un gorrión. Hay un gorrión ahí cerquita, y le apetece al señor un pajarito frito. Por ejemplo.

    “A ver cómo cazo yo a este, a este gorrión, si no tengo la escopeta de perdigones, si no tengo el tirachinas, y sólo me tengo a mí mismo. Entonces, ¿puedo saltar… saltar sobre el árbol, y en un vuelo felino cogerlo con la mano derecha? ¿Puedo, mientras salto, no caerme, y si salto y lo cojo, no caerme, y sujetarme con la mano izquierda a una rama?”.

    ¿Ven? Antonio José se lo pregunta. Y después de un rato dice: “Antonio José, ¿y no sería mejor abrir una lata de sardinas? Tú fíjate en los riesgos que corres saltándote… Imagínate que el pájaro, el gorrión, se da cuenta de que tú vas a por él y sale volando… ¿Te has fijado en esa rama, que se puede romper? Te vas a pegar una costalada, se te va a salir el hombro y se te va a romper el ligamento cruzado anterior de la rodilla”. “¿Todo eso?”. “Y no vas a coger el gorrión. ¡Qué pena!, ¿no?”. “Pero si tuviera una escopeta, yo le pego un tiro al gorrión”. “Sí, claro, pero no tienes escopeta”. “¿Pues sabes que me apetece la sardina? Además, dicen que tiene omega tres, omega cuatro, omega cinco… O sea, te coloca en las estrellas. ¡Te da un colocón!… Omega. ¡El alfa y el omega! Es como la marca de un famoso reloj. Te marca las horas y todo, la sardina. ¡Qué bárbaro!”.

    Y tú dices: “¿Y todo eso lo piensa una persona, pa’ sí misma?”.

    Claro, una historia así normalmente no se cuenta, o se cuenta si se ha logrado la hazaña… o el descubrimiento del gran valor de una lata de sardinas; que, por cierto, hay pocas.

    Segundo paso: el diálogo interno.

    “Pues yo creo, yo creo –se dice a sí misma Afrodita- que este chico no me conviene, pero lo voy a mantener por si acaso. A mí el que me interesa es aquel otro, que se hace el despistado conmigo, pero para mí que le gusto. Pero no sé por qué, pero le he visto algo… que también le gustan los tigres. Y eso me preocupa, aunque dada la situación actual, como Afrodita, me digo: Afro… dita… Y no sé si irme África o quedarme en Nueva York”.

    O sea, ¿todo eso se dice una persona a sí misma?, ¿a sí mismo? El gorrión, Afrodita, Ezequiel, Antonio… ¡Pero entonces hay un contubernio de 7000 millones de personas! ¡Qué contubernio interno!, ¡qué revuelto… de ajetes! ¡Un revuelto!...

    Segundo paso.

    -Luego, hay otro paso que… ¡hum!

    -¿Pero hay otro paso?

    -Sí, sí. Hay otro paso. Ese otro paso es incidental, accidental, ocasional, inesperado e imprevisto. A veces puede ser insólito o… acompañado.

    -¡Por favor! Pero… ¿a qué se refiere?

    -Bueno, a eso que… no sé; a eso que no es relación con el exterior, con tierra, piedra, tijera, cartón…; a eso que no es mi diálogo interno: “Y entonces, ¿qué voy hacer con mi pensión, y qué va a pasar con mis hijos, y dónde les voy a comprar el flotador…? Ay, ay, ay”. Como un rap: “Ay, ay, ay. Dónde me voy a pelar. Con estos pelos no voy a llegar. Ay, ay, ay”.

    ¡Jo! ¡Qué fuerte!

    -O sea que se referirá, el tercer paso, a esa sensación, emoción, sentir… difícil de definir.

    -Sí. Es algo que no tiene razón, que no tiene explicación, que no tiene diálogo interno; que brota, no se sabe si desde el interior, o que te lo han implantado como un microchip o…; que aparece y desaparece, viene, llega, se aposenta, se acomoda, se va…

    Se le puede llamar de muchas formas, sí, sí, sí. Se le puede llamar “amor”, se le puede llamar “sexo”, se le puede llamar…

    -Pero… pero eso son muchas cosas.

    -Sí, son muchas cosas, y una a la vez. Podríamos decir algo así como: “No soy de mí”.

    -¿No soy de mí? ¿”No soy de mí”? Entonces, ¿de quién soy? Soy de… ¿soy de la loma?, ¿canto en el llano? ¿De dónde serán? ¡Quién sabe!

    ¿No soy de mí? Pero, vamos a ver, yo me pertenezco a mí mismo.

    -¡Ah!, ¿sí? ¿Seguro? Y cuando pasan esas cosas que acabamos de decir, ¿de quién eres?

    -No, eso son… no sé, cosas de la vida, que…

    “No soy de mí”.

    Sí, siempre se ha dicho: causa-efecto, ¿no?

    “Y tú eres la causa de todos mis males, de todos mis llantos, y mi desencanto y desesperación”… Por ejemplo. Por poner alguna cosilla de culpa a alguien. ¡Madre mía!

    Pero hay causas… o hay efectos sin causas y causas sin efectos, y eso es lo que me demuestra que no soy de mí.

    -¿No soy de mí?… ¿Y de quién soy?

    -Pero vamos a ver. Otra vez. ¿De quién soy?

    - De mi padre y de mi madre, ¿no?

    -No exactamente. Ellos colaboran; colaboran. Pero, además, fíjate en una cosa, Andrés.

    -¿Andrés?

    -Sí: Andrés. Tú, Andrés. Fíjate en una cosa: ellos colaboran, ¡pero no saben en qué colaboran! ¡Qué ignorancia!, ¿no? O sea, ellos se ponen ahí: tran, tran, tran; al tran-tran o, bueno, o más deprisa. Pero ellos no saben en qué van a colaborar. ¡Es como un suicidio!

    -¿Un suicidio? ¡No! ¡Si luego nací yo!

    -Sí, sí, pero entiéndeme. Lo normal hoy –además, por ejemplo, en el siglo XXI- es que tú colaboras en esto y sabes qué es lo que vas a poner. Pero, ¿tú que aportas? ¿Lo sabes?

    -No. Exactamente no, porque ahora, viendo al niño, al Andrés, ¡vamos!, ¡la madre que lo parió! O sea, ¡no puede ser, ese chico, hijo mío!, con ese malaje que tiene, con esa voz que atruena. No, no. No lo reconozco.

    -Pues sí. Tú tuviste algo que ver ahí. O no.

    -¿O no? ¿Es una afirmación o una negación?

    -Coge la que quieras.

    -“No soy de mí”. O sea que… ¿Pero es que debo ser de alguien…?

    -¿Por qué?

    -Eso, ¿por qué debo ser de alguien?

    -Porque no eres de ti, claro.

    -No soy de mí, pero soy el producto de una evolución, de una generación…

    -¡Bueno, bueno! Eso, como lo de tus padres.

    -Ya.

    -Bueno, pues para… no sé si para arreglarlo o para salir de esta incomodidad, podría decir: “Soy de la Creación”.

    Por ejemplo, por ejemplo.

    -¡Ah! ¿Y que es la Creación?

    -No sé. No tengo ni idea. Es tan, tan, tan, que…

    -¡Pero yo puedo hacer lo que quiera con mi vida! ¡Pero yo puedo…!

    -¿Seguro?

    -Bueno, yo me consulto a mí mismo, y consulto a otros, y tomo decisiones, y…

    -¿Y…? ¿Y el tercer paso?... El “no soy de mí”, ¿qué pasa con él?

    -¿Pero hace falta dar el tercer paso?

    -No es cuestión de darlo o no darlo. Es que… “está”. Evidentemente, te puedes dar cuenta… o no, por aquello que dijimos de “imprevisible, inesperado, sorprendente, atractivo, sexual, amoroso”… ¡Psá!

    ¡Y es más! Se suele decir, cuando aparece esto: “¡Es que yo no quiero dar ese paso! Porque si doy ese paso, ¿qué me voy a decir a mí mismo? ¿Qué pensará Ambrosio, Ricardo, tu prima, mi padre…? ¿Qué pensarán, si doy ese paso? Pero está el paso.

    -Sí, sí. Está, está. Y si está, es que hay que darlo. Pero no es tan fácil, ¿eh?

    -¡Ah! ¿”Fácil”? No… no entiendo esa palabra. “Fácil”. “Fácil”. “Difícil”. Bueno, dejémoslo. Pero está, el paso. ¿Te puedes dar cuenta de que no eres de ti?

    -No soy de mí.

    -Pero está el paso.

    -Está. Pero si no lo doy, no está.

    -Pero está dentro de ti.

    -Sí. Está dentro de mí. Pero es que un paso así… dar un paso así, no sé… me parece como… ¡No, no!

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  •  

    There is a type of connection, contact, communication, approximation, between every being and its more or less near environment, more or less far away, very far away… 

    That is to say that we can realize and even agree that we need, as part of our nature, to connect with the trees or rocks… or the animals… or most likely people, in a more or less large number, near, very near, far away…

    It is a step, that… to watch. 

    Another step in which you could also say that we "agree with”, is the one that tells us -or we tell ourselves- that we have an internal dialog. In saying "internal" we mean the kind of dialog that is not usually expressed. Sometimes things that are thought are said, but there is a contact of oneself with oneself. 

    That’s strange, isn't it? Then, Hasdrubal says to himself: "Hasdrubal, do you realize what you have done? Don't you think you should drink less?". And Hasdrubal answers Hasdrubal. And he says: "Yes, but… look, I lose a little my inhibition. I am a shy person. And I have agreed with my liver that, well, it don't trouble me much"

    And that is what Hasdrubal says to Hasdrubal. This is a little weird. Let me explain. 

    In principle, we do not know -for example- if the wild cat –to not to say the tiger- the wild cat, before jumping on its prey, thinks: wild cat -the wild cat says to itself-, have you calculated well the flight of the pigeon? Wild cat, have you noticed that the lady pigeon is waiting for the male pigeon and, at best, when you throw yourself on top of the lady pigeon, the male pigeon comes and pecks your eyes, wild cat?".

    And the wildcat answers: "I have everything calculated. Stop bothering me, that pigeon I will eat at teatime

    And one has to ask: "the wild cat will ask all these questions?".

    Normally, when you see a program of animals and such, it is often said that: "And the wild cat wondered and said to itself… 'Is it the moment, or not?'".

    And, of course, if you are not careful, you’ll believe it. Or you ask: "And how do you know that the wild cat asks these questions? How do you know?".

    Well, he does not know. He simply projects in the wildcat what he would do if he had to hunt a sparrow. There is a sparrow close by, and he feels like having a little fried bird. For example. 

    "Let’s see how I hunt that one, the sparrow, if I do not have the shotgun, if I do not have the slingshot, and only I have myself. So can I jump… jump over the tree, and with a feline flight pick it up with the right hand? Can I, while I am jumping, not fall, and if I jump and catch it, not falling, and hold myself with the left hand to a branch?".

    Do you see? Antonio José asks himself. And after a while he says: "Antonio José, wouldn't it be better to open a can of sardines? Look at the risks that you run jumping… Imagine that the bird, the sparrow notices that you are after it, and it fly’s away… Have you noticed that branch, which can break? You’re going to break your ribs, your shoulder is going to pop out and you are going to break the cruciate ligament of your knee". "All of that?". "And you're not going to catch the sparrow. What a shame!, no?". "But if I had a shotgun, I would shoot the sparrow". "Yes, of course, but you don’t have a shotgun". "Well you know I like sardines? In addition, they say they have omega 3, omega 4, omega 5… that is, it puts you in the stars. It gives you a buzz!… Omega. The alpha and the omega! It is like the label of a famous watch. It gives you the time and everything, the sardine. Barbarous!".

    And you say: "And all that is what a person thinks, to itself?"

    Of course, a story like this is not usually told, or it is told if the feat has been accomplished… or the discovery of the great value of a tin of sardines; which, by the way, there are few.

    Second step: the internal dialog.

    "Well I believe, I believe, - Aphrodite tells herself, - that this guy is not for me, but I'm going to keep him just in case. Me, I am interested in that other one, who pretends to be clueless, but I think he likes me. But I don't know why, but I have seen something… that he also likes wild cats. And that worries me, although given the current situation, as Aphrodite, I say: Afro… dite… And I don't know if should leave for Africa or stay in New York".

    Well, all of that one says to oneself?, to itself? The sparrow, Aphrodite, Ezekiel, Antonio… But then there is a collusion of 7000 million people! An internal collusion! a scramble… of leeks! Scrambled!...

    Second step.

    -Then there is another step that… hum!

    -But is there another step?

    "Yes, yes. There is another step. The other step is incidental, accidental, occasional, unexpected and unforeseen. Sometimes it can be unheard of… or accompanied.

    "Please! But… to what do you refer?

    "Well, to… I don't know; to that which is not related to the outside, with the earth, stones, scissors, cardboard…; that which is not my internal dialog: "And then, what am I going to do with my pension, and what is going to happen with my children, and where am I going to buy the float…? Ay, ay, ay". Like a rap: "Woe, woe, woe. Where am I'm going to shave. With these hairs, I am not going to get there. Ay, ay, ay".

    "Ho! how heavy!

    -That means that the third steps must refer to, to this sensation, emotion, feeling… difficult to define.

    -Yes. It is something that has no reason, that has no explanation, that has no internal dialog; that sprouts, it is not known whether it’s from the inside, or that they have implanted a microchip or…; that appears and disappears, comes, arrives, seats itself, fits, leaves…

    You can call it in many ways, yes, yes, yes. You can call it "love", we can call "sex", we can call it…

    -But… there are many things.

    -Yes, there are many things, and one at a time. We could say something like: "I am not of me".

    -I'm not of me? "I'm not of me”? Then, who am I of? I am… from of the hill?

    I am not of me? But, let's see, I belong to myself.

    - Ah, yes? Are you sure? And when those things happen which we just said about who am I from?

    -No, they are… I don't know, things of life, that…

    "I'm not of me".

    Yes, it has always been said: cause-and-effect, right?

    "And you are the cause of all my ills, of all my cries and my disappointment and despair"… For example. To put the blame on someone. Oh my god!

    But there are causes… or effects without causes and causes without effects, and that is what shows me that I am not of me.

    -I'm not of me?… And who am I of? 

    -But let’s see. Again. Who am I of?

    -From my father and my mother, right?

    -Not exactly. They collaborate; they collaborated. But, in addition, have a look at one thing, Andrew.

    -Andrew?

    -Yes: Andrew. You, Andrew. Take a look at one thing: they collaborate, but they don't know in what they collaborate! What ignorance!, right? They put themselves there: tran, tran, tran, tran-tran or, well, or very quickly. But they don’t know in what they collaborate. It is like a suicide!

    -A suicide? No! But then I was born!

    -Yes, yes, but understand me. What’s normal nowadays -as well, for example, in the 21st century- is that you collaborate in this and you know what you are going to put. But, what do you bring? Do you know that?

    -No. Not exactly, because now, seeing the child, Andrew, well!, oh my God! That is, it can't be, that boy, my son!, with that charm that he has, with that voice that thunders. No, no. I don't recognize him.

    -Well, yes. You had something to do there. Or not.

    -Or not? Is it an affirmation or a denial?

    -Take it how you want.

    -"I'm not of me". That is…But is it that I should be from someone…?

    - Why?

    -Exactly, why should I be from someone?

    -Because you are not of you, of course.

    -I'm not from me, but I am the product of an evolution, of a generation…

    -Well, good! That’s it, like your parents.

    -Ok..

    -Well, so to… I don't know if to fix it, or to come out from this discomfort, it could be said: "I am of the Creation". 

    For example, for example.

    "Ah! And what is the Creation?

    "I don't know. I have no idea. It is so, so, so, that…

    -But I can do whatever I want with my life! But I can…!

    -Are you sure?

    -Well, I consult with myself, and consult the others, and take decisions, and…

    -And…? And the third step?... The "I'm not of me," what about that?

    -But we need to take the third step?

    -It is not a question of taking it or not taking it. It is that… "it is”. Of course, you can notice… or not, for that of what we said, "unpredictable, unexpected, surprising, attractive, sexual, loving"… Psa! 

    And it's more! It is often said, when this appears: "It’s that I don't want to take that step! Because if I take that step, what can I say to myself? What will Ambrose, Ricardo, your cousin, my father think…? What will they think, if I take that step? But the step is there.

    -Yes, yes. It’s there, it’s there. And if it is there, you have to take it. But it is not so easy, eh?

    -Ah! "Easy"? No… I don't understand that word. "Easy". "Easy". "Difficult". Well, let us leave it at that. But it is there, the step. Can you realize that you are not from you? 

    -I'm not of me. 

    -But the step is there.

    -It’s there. But if I don’t take it, it’s not there.

    -But it is inside of you.

    -Yes. It is inside of me. But such a step… to Take a step like that, I don't know... it seems to me like… No, no!

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  •  

    Quizás bajo la óptica de Universo y de Creación, la especie humanidad nada necesita. Está completada, está culminada, y todo lo que acontezca es parte de su desarrollo.

    También se podría decir que, bajo ciertas ópticas, no hay necesidades.

    Y también se podría decir que… las necesidades son tan apremiantes y grandes, que el ser no está culminado ni ha terminado su evolución, sino que está en pleno desarrollo. Y en consecuencia, necesita. Es un ser necesitado.

    Seguramente, según el estado de consciencia en el que se esté, y el ambiente y las circunstancias en las que se viva, se pensará que nada necesita, que está culminado…; o que precisa ayudas, que está necesitado…

    Si ahondamos un poco más en lo personal, probablemente, salvo excepciones, cada cual esté necesitado “de”… paciencia, decisión, afecto, calma, inteligencia, humor… Una lista interminable.

    En otra óptica, podría decirse además que el desarrollo y la actividad de especie necesita continuamente del entorno, y para nada y en nada es autosuficiente: no es capaz de auto gestarse, no es capaz de mantenerse por su propia dinámica…

    Sería la figura de un mendigo itinerante: ahora necesita decisión, ahora necesita seguridad, ahora necesita salud, ahora necesita hormonas, ahora necesita visión, ahora necesita hueso, ahora necesita… ¡Porca miseria!

    El ambiente puede ser desolador, o puede ser irreflexivamente… ¡triunfador!

     “Irreflexión”; no ha reflexionado lo suficiente. “Triunfador”, sobre sí mismo y sobre los demás.

    La situación –con muchas más variables- no resulta, así, verbalmente, animada.

    Es más, se podría decir que… –volviendo al nivel de especie- que hay un desánimo vital como actividad cotidiana. Parece que hay que estar superando –o no lo parece, sino que así es- continuos desánimos. Y animarse, y estimularse, y promocionarse…

    Estadísticamente, se podría también añadir que la humanidad necesitada se cifra en cientos de millones y cientos de millones.

    Nuestros vecinos africanos subsaharianos tienen una vida media de cincuenta y cinco años, mientras que los otros vecinos –es decir, nosotros-, alcanzamos los ochenta y uno, ochenta y dos…

    ¿Necesitarán algo…? Vitaminas, agua, comida…

    Y resulta también –claro, al recurrir a la estadística- que muchas de las necesidades de las necesidades de las necesidades están producidas por otros que no tienen esas necesidades; es decir, están producidas por la propia especie.

    “Tú necesitas agua. Yo tengo agua, pero es mi agua”.

    Aún no se ha conseguido declarar el agua como un bien que corresponde a toda la especie.

    O sea que sí participa la propia especie en las necesidades de la especie.

    Si vamos al microcosmos –bueno, quizás sea decir mucho-, al “microsistema” de cada ser, cada uno diría: “Yo lo que necesito es… bajar peso”. Otro diría: “Yo lo que necesito es ver mejor, porque no veo bien”. “Yo lo que necesito es… un poco de estética, porque la verdad es que no estoy muy favorecido”. “Yo, unas tetas nuevas y un lifting facial” –esto ya es de un cierto intimismo, ¿verdad?-. “Y yo lo que necesito es tener ganas, porque no tengo ganas. No tengo ganas de nada” –que se suele decir-. “Yo lo que necesito –diría otro- es… ¡creer en algo o en alguien! Pero soy tan perfecto que no puedo creer en nadie”.

    ¡Huy, qué mal lo tienes!

    Y así podríamos escudriñar, incluso en cada momento, necesidades de micro dosis; que si en ese momento abriéramos la consciencia, nos daría mucha vergüenza:

    “Yo lo que necesito es… unas caladitas de tabaco. Eso es lo que necesito yo ahora”.

    Claro, si abres un poco la consciencia, lo normal es que te suicides de inmediato. Claro, porque… ¿tan… tan… ¡tan ruin te has quedado!?

    “Yo lo que necesito es… Mira, con un par de copitas de vino, yo me pongo de un contento, de un a gusto…; sin problemas, sin nada. O sea, ¿qué te cuesta?, ¿qué te cuesta?”.

    Otros, ¡hala!, necesitan el chute de marihuana o de maripepa o de yo qué sé. Cada uno…

    Hefner –que en gloria esté-, el creador de Playboy, pues necesitaba 200.000 metros cuadrados para vivir –una mansión- con sus chicas. ¿Ven? Era un hombre necesitado. Ha vivido hasta los 91 años. Y la verdad es que cuidarse-cuidarse mucho… Bueno, estar rodeado permanentemente de mujeres debe de ser algo…

    “¡Ay! –dice la maldición gitana- Entre mujeres te veas!”.

    Pero ¿ven? Somos siempre, como especie, excepción.

    Tienes una regla y… “¡Y la excepción confirma la regla!” –dice la ley-.

    -¿Es que no habrá –dicen algunos- una varita mágica que, ¡tin!, me toque a mí, claro…; bueno, y a mis amigos, y nos haga felices, delgados, altos, guapos, rubios, hermosos, ¡sanos!...

    -¿“Sa” qué?

    -“Sanos”.

    -¡Ah!

    Las hadas –lo que pasa es que ya no se cree en ellas-, las hadas madrinas tenían una varita mágica y ¡tlín!... te hacían princesa, príncipe, héroe… También había hadas malas que te convertían en sapos, en ranas, en musgo, en roca…

    Otros resolvieron –en vista de que las hadas, no sé, desaparecieron o se ocultaron- decir aquello de: “Ayúdate, que Dios te ayudará”.

    Esto como que es un cambio; parece un cambio de paradigma: “Ayúdate, que Dios te ayudará”.

    ¿Y entró Dios así, o estaba siempre?

    ¡De repente!

    O como el hada madrina: se recurre a ella –y a Él- cuando truena. Mientras, el ego se encarga de todo.

    Cuando el Sentido Orante se hace presente en las necesidades, no es preciso pedir. Ese Sentido Orante nos ilustra y nos sitúa de suficiente forma como para sabernos herencia continua y permanentemente de la Creación. Amados y respetados por ella.

    Y con este fundamental ingrediente, “Todo lo demás –como se dijo- se dará por añadidura”.

    Ocurre, ciertamente, que esta propuesta no se suele vivir con facilidad, o es algo que –insistimos- se da ante una gravedad; o cada uno se justifica a sí mismo diciendo que… que “es lo que Dios quiere”.

    La capacidad justificativa de la inteligencia humana hace que esta inteligencia sea deplorable. “Deplorable”. Una estrategia de lo que se llama “inteligencia”: justificarse en cada acción. No ser el que se debe ser en cada momento, y asumir lo que ello supone.

     

    Es… insondable.

    Se pierde entre la luz… y tampoco es oscuridad.

    Es acción permanente.

    Es inmanente… en todo lo que se dice que existe.

    Es expresión de cualquier manifestación.

    ¡No hay separación!...

     

    Es tan invisible que permanentemente se hace evidente.

    ¡Nunca abandona, porque es!...

     

    Las criaturas son… Él mismo. Son lo mismo.

    ¡Las necesidades se hacen, así, innecesarias!

    Los seres no existen.

    Es Él, Ello, que se manifiesta, se expresa… de infinitas formas.

     

    Cuanto más se identifica un ser, más lejano se hace de la auténtica realidad.

     

    Misterioso en su contemplación… es el maná inagotable.

     

    No hay “falta” en su consciencia.

     

    ***

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  •  

    Perhaps beneath the perspective of the Universe and of Creation, the “species humanity” needs nothing. It is complete, it is culminated, and everything that happens is part of its development.

    You could also say that, beneath certain points of view, there are no needs.

    And you could also say that… the needs are so pressing and large that the being is not completed nor has it completed its evolution, rather it is in full development. And as a result, it needs. It is a needy being.

    Surely, according to the state of consciousness in which it is, and the environment and the circumstances in which we are living, it is thought that you don’t need, that you are completed…; or you require aid, or you are in need…

    If you delve a little more into the personal, probably, except for a few exceptions, everybody is in need "of"… patience, decision, affection, calmness, intelligence, humour… An endless list.

    From another point of view, it could be said that the development and the activity of the species continually needs things from the environment, and for nothing and in nothing it is self-sufficient: it is not capable of “self-sufficiency”, is not able to maintain itself by its own dynamics…

    It would be the picture of an itinerant beggar: now it needs decision, now it needs security, now it needs health, now it needs hormones, now it needs vision, now it needs bones, now it needs to… Porca miseria!

    The environment can be devastating, or it can be mindlessly… triumphant!

     "Thoughtlessness"; it has not reflected enough. "Triumphant", over itself and over the rest.

    The situation -with many more variables- is not, like this, verbally, animated.

    What's more, you could say that… -returning to the level of the species- that there is a “vital” discouragement as an everyday activity. It seems that one has to overcome -it doesn't seem like it, rather it is like that- a continuous discouragement. And animate oneself, and encourage oneself, and promote oneself…

    Statistically, one could also add that the needy humanity is in the hundreds of millions and hundreds of millions.

    Our neighbours in sub-Saharan Africa have an average life-span of fifty-five years, meanwhile the other neighbours- that is to say, us-, we reach 81, 82…

    Do they need something…? Vitamins, water, food…

    And also, it turns out that -of course, by resorting to statistics- many of the needs of the needs of the needs are produced by others who do not have these needs; that is to say, they are produced by the species itself.

    "You need water. I have water, but it is my water".

    They still haven’t even been able to declare water as a resource that corresponds to the whole species.

     So the species participates in the needs of the species.

    If we look at the microcosm -well, maybe that’s to say a lot- to the "microsystem" of every being, everyone would say: "What I need is to… lose weight". Another would say: "What I need is to see better, because I do not see well""What I need is…a bit of aesthetics, because the truth is that I am not very favoured". "New breasts and a face lift" -this is of a certain intimacy, right?-. "And what I need to do is to have enthusiasm, because I do not have desire. I don't feel like anything" -which is often said. "What I need -would say the other one- is… to believe in something or someone! But I am so perfect that I can't believe in no one".

    Oops, how bad you have it!

    And so, we could search for, even in each moment, the needs of micro doses; if in that moment, we could open the consciousness, we would feel very ashamed:

    "What I need is… a few puffs of tobacco. That is what I need now".

    Of course, if you open a little the consciousness, it is normal that you commit suicide immediately. Of course, because… so… so… so contemptible you have become!?

    "What I need is… look, with a couple of little cups of wine, I become happy, at ease…; without problems, without anything. That is, what effort does it cost?, what effort does it cost?".

    Others, well!, they need the shot of marijuana or maripepa or I don't know. Each one to their own…

    Hefner –god rest his soul-, the creator of Playboy, needed 200,000 square meters to live -a mansion- with his girls. Do you see? He was a man in need. He lived to be 91 years old. And the truth is that “take care”, “take care” of himself a lot… Well, being surrounded permanently by women must be something…

    "Ouch!  -says the gypsy curse- Amongst women you will find yourself!"

    But, do you see, we are always, as a species, the exception.

    You have a rule and… "And the exception proves the rule!" -says the law-.

    "Is it not that there is -some say- a magic wand, tin!, that touches me, of course…; ok, and my friends, and  makes us happy, slender, tall, handsome, blond, beautiful, healthy!...

    -"He" what?

    -"Healthy".

    "Ah!

    The fairies -what happened is that no one believes in them any more-, the fairy godmothers had a magic wand and tlin!... they turned you into a princess, the prince, the hero… There were also bad fairies that turned you into toads, frogs, moss, rocks…

    Other resolved it with -in view of the fact that the fairies, I don't know, disappeared or went into hiding- saying: "Help Yourself, God will help you".

    This is a change; it seems like a change of paradigm: "Help Yourself, God will help you."

    And God appeared like this, or was he always there?

    All of a sudden!

    Or like the fairy godmother: one resorts to her –and to Him- when it thunders. Meanwhile, the ego is responsible for everything.

    When the Sense of Prayer is made present in the needs, it is not necessary to “ask for”. This Prayerful Sense enlightens us and places us in sufficient shape to know of our continued and permanent heritage of Creation. Loved and respected by her.

    And with this fundamental ingredient, "Everything else -as has been said- will be given in addition".

    It happens, indeed, that this proposal is not usually lived with ease, or it is something that -we insist- appears faced with a grave situation; or everybody justifies themselves saying that… that is “what God wants."

    The justifying capacity of the human intelligence makes that this intelligence is deplorable. "Deplorable". A strategy of what is called "intelligence": to justify itself in each action. To not be what it should be in every moment, and to assume what that implies.

    It is… unfathomable.

    It is lost amongst the light… and it is not darkness.

    It is permanent action.

    It is immanent… in everything that is said to exist.

    It is an expression of whatever manifestation.

    There is no separation!...

     

    It is so invisible that permanently it becomes evident.

    It never abandons, because it is!...

     

    The creatures are… He himself. They are the same.

    The needs are, thus, unnecessary!

    Human beings do not exist.

    It is He, That, which manifests, is expressed… in infinite ways.

     

    When more the being identifies, the more distant it becomes in the authentic reality.

     

    Mysterious in its contemplation… is the inexhaustible mana.

     

    There is no "lack" in its consciousness.

     

    ***

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  •  

    Amanece… con una certeza impecable.

    Se atempera el medio, según necesidad y necesidades de entornos.

    Se hacen cronologías perfectas… de máximo equilibrio.

    Las luminarias se expresan sin error… ¡Y ahí y allí se las encuentra!, solemnes.

    Las mareas culminan jugueteando en la orilla de la playa… mientras las nubes se confabulan con el sol.

    Germinando van las semillas, con un apreciado mensaje que no decae… por muy adverso que sea el ambiente.

    Se apuran en cada estación los desplazados alados, para emigrar; peregrinos del viento, que confían en sus plumas con absoluta certeza.

    Y entre toda esa magnificencia, el humano se encuentra. Y se encuentra enredado en sí mismo y… con nudos en el entorno, sin saber realmente dónde se debe encontrar; sin conocer, en su sapiencia, cuál es su verdadero lugar.

    E investiga y busca y descubre… sus tropelías, que aún le dejan estar.

    Pareciera no importarle a nadie lo que el humano realiza. Como si estuviera tan de paso, de paso, de paso que… casi ha pasado.

    Y cada cual, en su micro mundo, se pregunta cuál debe ser su posición, su postura, su actitud… en su propia especie. Eso domina la obsesiva mente de humanidad, sin evaluar lo suficiente el entorno que le da cobijo, colchón y posición para que tiempo y espacio le arropen, le coordinen, establezcan las referencias.

     Pero la cabeza es dura, y aunque tiene orificios que se alimentan de sonidos, olores, sabores, visiones y tacto, no parece ser suficiente como para que el poroso y osmótico ser que debería constituir el humano, se comporte como tal, y no como un almacén con actitudes propietarias, que busca la hegemonía a través de hacer paredes, alambradas, fusiles… y defensas que siempre son ataques.

    Se ha convertido, el humano, en “humanidad”, cuando su proyecto es convertirse en ¡una “eternidad”!...

    No es nuestra evolutiva presencia una estancia acomodada. Es un tránsito de continuas renovaciones, ¡conversiones!, ¡asaltos del alma!... hacia nuevas dimensiones.

    Esa es nuestra consciencia operativa, al darnos cuenta de nuestro origen… y de las inspiraciones que la Creación nos brinda.

    Si el ser se dispone en estas perspectivas, permitirá el desarrollo y la continua recreación de la vida. Y hará, de su vida, no algo propio sino algo solidario; con la originalidad de cada ser, capaz de impresionar e impresionarse en cada paso, como si en cada avance generara un vergel.

    Hay recursos para ello. No somos enmohecidos procesos de estancados medios y posibilidades. Somos potenciales de grandiosidad. ¡Y no podemos retenernos, impedirnos, reprimirnos!… No podemos dejar de expresarnos en los infinitos desiertos, en las inacabables selvas o en las inagotables montañas.

    El Universo, como expresión de Creación, nos reclama una posición de dignidad alegre, creativa y novedosa; ¡no de herencia ruin y decadencia progresiva!

    Nos llama, la Creación, a los versos, a los piropos, a las fantasías. ¡Y no por ello dejaremos de comer!

    Nos llama la Creación, a darnos cuenta de la posición liberadora en la que está nuestra creación. ¡Que no precisamos asegurarnos! Que el deleite y la complacencia nos ¡reclaman! No el dolor, el sufrimiento y el sudor.

    Nos reclama el deleite amable de “la complacencia”, que nos lleva a un rapto enamorado de naturaleza permanente, con sus vaivenes en la comba del espacio y del tiempo.

    ¡Ay!... A sabiendas ¡ya! –a sabiendas ya- de que cada ser debería sentirse lo suficientemente amado para sólo reflejar dicha experiencia. Y no, andar enredado en concupiscencias que no sabe cómo desenredar; ¡que amargan, a unos y a otros, la existencia!, con palabras, gestos y actitudes; y que en vez de rodearse de belleza, hacen hincapié en su fealdad.

    Con la simple admisión de las evidencias, en cada amanecer hay una nueva opción que no se puede desperdiciar. ¡Porque cada vez que el ser se entrega!, sea cual sea su faena, descubre su grandiosidad. En cambio, cada vez que, reprimido, se retrae, escasea en su servicio, duda en su dedicación y se amedranta ante los retos, ¡ay!, entonces se hace residuos irrecuperables. Se convierte en manías azarosas que no admiten sorpresas ni regalos, incapaces de obsequiar con su presencia, ¡y menos aún ser remedio!... con su belleza.

    No es ése el camino fiel. Esa ruindad no es precisa. No es necesario caer en ella, para tratar luego de superarla, ¡cuando ya somos, en sí, superación!

     Aunque nos advierte y nos avisa, nuestra propia delegación, ¡de que no somos superación sino supuración!; y que tenemos que estar en permanente tratamiento de las impías dehiscencias que nos… ¡degradan!

    ¡Reclama!... reclama, la oración, el prestigio de nuestra presencia.

    ¡Reclama la oración!... la transparencia.

    ¡Reclama la oración!, la condescendencia que se adapta. Se hace embozo de ternura. Se hace caricia de escuchas. Se hace, de cada sentido, un sentir; un sentir de cosechas: cosechas de colores, de aromas, de regalías de elegancia, de bendita presencia.

    ¡Menos, no!

    Menos es traición. Menos es huida. Menos es… ¡renegado! Menos es fracaso. Menos es… ¡impresentable!

    La Revelación Orante es reclamar, en cada instante, nuestra revelada presencia; en la que cada cual ofrece su mensaje, da su bendición a la vez que la recibe, y se entrega ¡con pasión!, sin reservas para la vuelta. Porque ¡no hay vuelta! Hay expansión y hay deseos de ansiedad, ¡de ansiedades de infinitos!, de vivencias de eternidades.

    Despertar a consciencias resucitadas que se hacen inmortales, y que vagan amando por los Universos en todos sus rincones.

    No hay restas ni divisiones. Hay sumas y multiplicaciones.

    Nos llevan, y nos ofrecen permanentemente… nuevos espacios y dimensiones. ¡Abramos el objetivo de nuestro sentido!

    ¡No quedarse en el hedonismo recalcitrante, que es producto del esclavismo!, ¡del secuestro!, ¡de la cárcel!...; de esas cárceles del alma…

    Traspasar los barrotes es nuestro idilio. Disolver los grilletes, nuestra función. Abrirse paso ¡a nado!... es nuestro progreso. Sin secuestro. El mar y el amar nos aguardan, como reflejo fiel del azul que nos envuelve, que nos salpica… generosamente.

    Umbrales nos contemplan, de lejos y cerca. Y nos colocan en precipicios para enseñarnos a volar; para quitarnos el miedo del salto… y darnos la certeza de que vamos a flotar.

     Los abismos no son avernos que aguardan para castigarnos. Son la cripta del Gran Templo consagrado desde donde emanan los misterios; desde donde bullen los secretos. Todo aquello que despierta nuestra curiosidad. Todo aquello que nos atrae por el vínculo del amor, deseosos de fundirnos en plena Creación, y que ella nos utilice como elementos según la ocasión: ahora, como luces; mañana, de montaña; pasado, de guirnalda; luego, de fuego…

    No importa en qué se recree la Creación, si estoy en la masa de ella; si estoy fermentando, como el buen pan, para encontrarme con el fuego de la pasión… que me haga convertirme en un manjar inolvidable.

    Ambrosías son las vidas, y no, arados de torturas.

    Ambrosías son las acciones, y no, las posesiones perdidas.

    Ambrosías de ilusiones que adornan nuestros sonidos, son las verdaderas palabras, y no, las que anuncian temores.

    A-máss…

    ***

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    Dawn arrives… with an impeccable certainty.

    The environment softens, according to the need and needs of the situations.

    Perfect chronologies are made… of maximum balance.

    The luminaires express without error… And here and there they are found!, solemn.

    The tides culminate playing on the shore of the beach… meanwhile the clouds confabulate with the sun.

    The seeds germinate, with an appreciated message that does not decay… despite how adverse the environment is.

    The winged displaced rush in each season, to emigrate; pilgrims of the wind, who trust in their feathers with absolute certainty.

    And amongst all of this magnificence, the human being finds itself. And it finds itself embroiled in itself and… with knots in the environment, without really knowing where it should find itself; without knowing, in its wisdom, what is its true place.

    And it investigates and seeks and discovers… its outrages that still let it be.

    It seems to not matter to anyone what the human being does. As if it was so “passing by”, passing, passing that … almost it has passed.

    And everybody, in its micro-world, asks itself what should be its position, its posture, its attitude… within its own species. This dominates the obsessive mind of the humanity, without assessing sufficiently the environment that gives it shelter, support and position so that the time and space clothes them, coordinates them, establishes the references.

     But the head is thick, and although it has holes that feed on sounds, smells, flavours, vision and touch, it does not seem to be sufficient for the porous and osmotic being that should constitute the human being, behaves as such, and not as a warehouse with its own attitudes, which seeks hegemony through making walls, fences, rifles… and defences that are always attacks.

     The human being, has converted into "humanity", when its project is to become an "eternity"!...

    Our evolutionary presence is not a comfortable stay. It is a transit of continuous renovations, conversions!, assaults of the soul!... towards new dimensions.

    That is our operative consciousness, when realizing our origin… and the inspirations that the Creation gives us.

    If the being has these perspectives, this will allow the development and continuous recreation of life. And will make, of your life, not something of your own but something solidary; with the originality of each being, able to impress and be impressed with every step, as if each advance would generate an orchard.

    There are resources to do so. We are not mouldy processes of stagnant fears and possibilities. We are potentials of grandiosity. And we cannot contain ourselves, impede ourselves, repress ourselves!… We cannot fail to express ourselves in the endless deserts, in the endless forests or in the endless mountains.

    The Universe, as an expression of Creation, asks of us a position of joyful dignity, creative and innovative; not a ruined inheritance and progressive decline!

    The Creation calls us, to the verses, to the compliments, to the fantasies. And not because of this we stop eating! 

    The Creation calls us, to realize the liberating position in which is our creation. We do not need to secure ourselves! The delight and satisfaction call us! Not the pain, the suffering and the sweat.

    The friendly delight of "complaisance", that leads us to an enamoured rapture of a permanent nature, with its ups and downs in the warping of space and time calls us.

    Ay!... Knowingly! " -knowing already- that each being should feel sufficiently loved to only reflect this experience. And not, entangled in the lusts that it does not know how to unravel; which embitters, for some and for others, the existence!, with words, gestures and attitudes; and that instead of being surrounded by beauty, emphasizes  its ugliness.

    With the simple admission of the evidence, in each dawn there is a new option that cannot be wasted. Because each time that the being surrenders itself!, whatever its activity is, it discovers its grandiosity. On the other hand, each time that, suppressed, it retracts, is scarce in its service, doubts in its dedication and faced with the challenges it becomes frightened, alas!, then it becomes unrecoverable waste. It converts into random manias that do not admit surprises or gifts, incapable of offering with its presence, and even less to be a remedy!... with its beauty.

     This is not the faithful way. This ruin is not necessary. It is not necessary to fall into it, to later try to overcome it, when we are already, in ourselves, overcoming!

     Although it advises us and warns us, our own delegation, that we are not overcoming but suppuration!; and that we have to be in permanent treatment of the ungodly dehiscence that… degrade us!

    It calls!... it calls for, the prayer, for the prestige of our presence.

    The prayer calls for!... the transparency.

    The prayer calls for!, the condescension that adapts. That becomes a layer of tenderness. It becomes caresses of listening. It becomes, of every sense, a feeling; a feeling of harvests: harvests of colours, aromas, royalties of elegance, of blessed presence.

    Less, no!

    Less is treason. Less is flight. Less is… to deny! Less is failure. Less is… unpresentable!

    The Revelation of prayer is to reclaim, in every moment, our revealed presence; in which each offers its message, gives its blessing at the same time it receives it, and devotes with passion!, without reservations for the trip back. Because there is no turning back! There is expansion and wishes of anxiety, of infinite anxieties!, of experiences of eternities.

    To awaken to resurrected consciences that become immortal, and that wander lovingly through the Universes in all its corners.

    There is no subtraction or division. There are additions and multiplications.

    They lead us, and offer us permanently… new spaces and dimensions. Open the lens of our sense!

    Do not stay in the obstinate hedonism, which is the product of slavery!, of the kidnapping!, the prison!...; of these prisons of the soul…

    To pass through the bars is our idyll. To dissolve the shackles is our function. To open the way swimming!... is our progress. Without kidnapping. The sea and the love await us, as a faithful reflection of the blue that envelops us, that affects us… generously.

    Thresholds contemplate us, from far and near. And places us on precipices to teach us how to fly; to take away the fear of the jump… and give us the certainty that we are going to float.

     The abysms are not infernos waiting to punish us. They are the crypt of the Great consecrated Temple from which emanate the mysteries; from where secrets bustle. Everything that arouses our curiosity. Everything that attracts us for the bond of love, willing to melt in the midst of Creation, and that she will use us as elements according to the occasion: now, as lights; tomorrow, mountain; the next, a garland, then as fire…

    No matter in what the Creation entertains, if I am in the mass of it; if I am fermenting, like good bread, to meet with the fire of passion… that lets me become an unforgettable delicacy.

    Nectar are the lives, and not, ploughs of torture.

    Nectar are the actions, and not, the lost possessions.

    Nectar of illusions that adorn our sounds, are the true words, and not, those which announce fears.

    To-love…

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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