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    Nos cuenta la historia –y es probable que así sea- que, en ancianos tiempos pasados, dada la poca capacidad de conocer y de saber que tenía la especie humanidad, cualquier cosa que ocurría lo atribuían a fuerzas o castigos o premios…, todo ello proveniente de entidades que hoy podríamos calificar de “naturales”, muchas de ellas, y que entonces eran prioritarias, como el trueno, el relámpago, la noche, la luna, el sol…

    Incluso se desarrollaron imperios en torno a astros que regían, según conocimiento de entonces, todas las… o la mayoría de las actividades del ser. Así que –así que- la responsabilidad, la causa de que me cayera, triunfara, tuviera buena cosecha, alcanzara algún logro… todo dependía de esas fuerzas, que ayudaban o entorpecían; y en razón a ello se establecía una relación que se fue convirtiendo en religión y, poco a poco, en intercambio de favores. Sí: “Si me ayudas en esto, yo te prometo lo otro”.

    Sí. Cuando el ser empieza a… ¿evolucionar? –le ponemos una pequeña interrogación- e interpreta una serie de fenómenos –llamados “naturales” hoy, y que entonces eran religiosos, divinos o misteriosos-, en la medida en que se va conociendo –insisto, con una interpretación que se tiene hoy, o que se va teniendo poco a poco-, los responsables, los causantes de lo bueno y de lo malo, empiezan poco a poco a ser, los mismos seres humanos.

    Es un cambio paulatino. Es un cambio sutil, pero cada vez se materializa más.

    Y si la cosecha fue buena, se debió al riego por goteo; si hubo un accidente, fue por una imprudencia; si aquel enfermó, fue porque no hubo una debida prevención…

    Parece… parece –curioso- que todo se sabe.

    La razón se fue haciendo preponderante, dominante, inquisidora. Y lo que no soportaba la razón, era desdeñado. Hoy también, claro.

    Cada cual, en grupos o en individuos, se fue haciendo… ¡razonable!; interpretador, conocedor y sabedor de la realidad… y, lo que es más curioso, de la vida.

    ¡Sí! Sin saber, en la intimidad de la sinceridad, qué es la vida, la razón juega con metabolismos, hormonas, sangres, linfas… Hace sus composturas. Y ahí se explica y se razona lo que pasa, lo que ocurre y… ¡y ya!

    Sin duda, poco a poco –ahora más despacio, aunque pareciera más deprisa-, se van encontrado nuevas razones: científicas, como el baluarte del saber; y sociales, como las diferentes organizaciones en las que la especie se dispone.

    Como vemos en este áspero y rápido movimiento, el criterio creador, el criterio amoroso, el criterio de ternura o de imaginación, de fantasía o de ilusión, no pega mucho con la razón, sobre todo cuando –como era de suponer- los intereses de cada uno, de cada grupo, de cada país, de cada… étc., están en juego.

    Por ejemplo, la noticia de que Europa da un ultimátum a Estados Unidos para el tratado de comercio. Ultimátum. 

    La guerra comercial no es un secreto, pero ahí no hay nada de afecto, no hay nada de buena intención; ahí no hay nada, por ninguna de las partes, de ganas de resolución. No. Ya el lenguaje racional establece el combate, el responsable, el culpable.

    Si nos fijamos “en despacio” –“en despacio”-, entre las relaciones humanas no hay un fluido oleoso, oloroso, fragante, alegre… –no sigo porque puede crear una ficción-. ¡No! Lo que hay es, por momentos: “Si haces lo que yo pienso que debes hacer, y coincidimos casualmente en esto, pues puede ser que tengamos una sonrisa compartida. Puede ser. Pero lo que sí es cierto es que… reseñaré todos tus defectos; me daré cuenta de todos tus errores –según mi punto de vista, claro-; te acusaré de todas las posibilidades, de tal forma y manera que yo quede indemne de cualquier situación”.

    Esto lo hace el uno hacia el otro, y el otro hacia el uno; con lo cual, es la perfecta relación entre dos serruchos. Sí, dos serruchos que… un serrucho va a serrar al otro. Y claro: mella, mella, mella…

    “Sí, es muy bueno. Sí, le quiero mucho. Sí, pero… pero es que… a veces…”.

    Cada diente del serrucho es un “pero”.

    ¿Y dónde, dónde está la aceptación complaciente, por ejemplo? ¿Dónde está el respeto mutuo? ¿Dónde está el admirarse, y no, sistemáticamente, criticarse?

    ¡Ah! Cuando las cosas van bien, ¡qué bien! Cuando las cosas no van como yo creo que deben ir… bien, entonces saco el serrucho. ¡Me hago serrucho!

    “¡Si está claro! ¡Si está muy claro! Sí esto es así. Si esto es asao…”.

    Es curioso… –al escuchar y escuchar y escuchar- es curioso la cantidad de seguridades que hay andando por el mundo. ¡Es increíble! Por momentos –por momentos- uno piensa que son genios. ¡Claro! Porque tienen la razón del serrucho.

    Pero, poco a poco, nos podemos dar cuenta, bajo el Sentido Orante de hoy, de que algo falta. ¡Por lo menos en principio! ¡Para empezar a recuperar algo! Algo le falta al serrucho: aceite. Sí. Para que sierre sin tanto ruido, y mejor.

    De repente, alguien era un héroe. De repente, el sandinismo se convirtió en la flor y nata de la vida y de la revolución, la belleza y la bondad. Pasados unos años –hoy-, se pide a gritos que se vayan, que desistan, que… ¡Qué horror!

    El serrucho.

    Pero esto, puesto en ese ejemplo: Nicaragua. Pero lo podemos poner en cualquier sitio. ¡Da igual!

    El hombre hace del hombre un dios de papel, que lo mantiene durante un rato y luego lo quema así, ¡sin querer!...

    Por momentos te aplauden y te llevan a los altares, por haber acabado una terrible guerra. Y tenías la ventaja de llamarte “Santos”. Con lo cual, todo iba muy bien. Pero, de repente, el serrucho salió otra vez –y no es que él fuera un santo, pero el nombre ayudaba-. ¡Y da igual lo que se consiguiera! ¡Da igual lo que se ‘intencionara’! Hoy ya es un trapo viejo; que puede ser muy reconocido –hasta “Nobel de La Paz”- pero, entre los suyos, pocos le rodean.

    Esto, como actualidad nada más. Porque ilustra cómo, los procesos individuales que antes hemos mencionado, se hacen ¡universales! Se hacen ¡entre países! Se hacen comunes. ¡Claro! Es la resultante de serrucho contra serrucho, de vecino contra amigo, de esposo contra esposa, de novio contra novia, de amante contra amante, de ‘intercontronte contrante contrinte’

    Claro, la resultante es: “¡No! No le votaremos más. Le llevaremos al cementerio”.

    ¡Qué fácil! ¡Sí! El serrucho, la razón, la ciencia, la lógica… hacen, la vida, fácil; porque tienen sus culpables siempre a mano. Y no hay mejor posición… –atentos a esto- no hay mejor posición que la de sentirse juez. Como Dios. ¡Y culpar! ¡Y castigar! Como aquellos dioses que nos castigaban con tormentas, con dramas, con viruelas… pandemias y gripes… Eran castigos divinos.

    .- Pero ¡ya no! Ya eso se ha superado.

    .- Se ha ¿”qué”?

    .- Se ha superado.

    .- ¡Ah! Se ha superado.

    Y ahora ya, cada cual –“cada cual”, ¡qué maravilla!- puede ser juez. Puede ser, simplemente, dios.

    Se ha sustituido, al cabo del tiempo de evoluciones –¿evoluciones?-, el Misterio   –que no se entendía-, por la razón, la ciencia y la lógica –que sí lo entienden todo-. Y en consecuencia, el hombre ha asumido ese papel de “diosito querido”, que siempre encontrará un culpable… y lo castigará.

    Pero… fijémonos más despacio, nos incita la oración: ¿Con qué le castiga? ¡Ah!... Le castiga con la burla, con el desapego, con el desafecto, con el no saludo, con la distancia… ¡Aaahhh!...

    Otras veces, sí, le castiga con la piedra, con la inyección letal, con la pistola, con la soga… sí. Pero la mayoría de la mayoría de las veces, le castiga… no con elementos razonables. La razón le ha llevado al castigo: “Te castigo por esto y esto y esto”. Pero, la pena, la pena la hace –este dios-hombre, como humanidad- la pena la hace con los afectos, las ilusiones, las fantasías. La pena la hace con los desarraigos y los desplantes; con los comentarios sutiles; con los… “que te digo, pero no te digo, no entiendas bien, pero entiende bien, entiéndeme, compréndelo”…

    ¡Ah-ah! Eso suena a extraterrestre. Sí. No suena a razón. Porque la razón, una vez que condena, debería emplear un martillo o un golpe o… o algo que materialmente doliera. ¡Pero no es así! Se busca ese dolor sutil –bueno, “sutil”-: el odio, el rencor, la rabia, la acusación, el chisme…

    Y los más cercanos se hacen lejanos por cualquier “mírame y no me toques”. Pero luego se vuelven a hacer cercanísimos.

    Sí. Se ha ido construyendo –mientras se va destruyendo- una vivencia de especie, realmente dramática, traumática, ¡trágica! Poco espacio hay, para el sosiego. Poco lugar queda… para la compasión, la benevolencia, la bondad. Esas no son ya de este mundo. 

    En este mundo está ya solamente lo que dijiste, lo que hiciste, cómo lo hiciste… según mi criterio, según mi opinión…; no cumpliste…

    La materialización de cualquier emoción se hace juicio de razón. La materialización de cualquier emoción se hace juicio de razón. “La materialización de cualquier emoción se hace juicio de razón”. Y, en consecuencia, el desamor es el que marca el compás; es el que salta a la comba. Y te caes, claro.

    El desamor, que hoy da pero mañana te lo quita; porque, hoy, la razón vio… O: “Pensándolo bien, creo que…; porque me dijeron, porque yo he visto…”.

    .- ¿Has visto?

    .- Bueno, o me lo he imaginado. Es lo mismo.

    .- ¡Ah! ¡Es lo mismo! ¡Bien!

    Un cúmulo… Un cúmulo.

    .- ¡Ah! ¡Un cúmulo! Un cúmulo de galaxias es algo… ¡inmenso! Es… ¡buah!

    .- ¿Tanto?

    .- Sí.

    Pues, proporcionalmente, el ser va, en su evolución, en su crecimiento, en su edad, haciéndose ¡un cúmulo!... de razones, de explicaciones, de sinrazones –pero razones-, tan impresionante, que sólo con suspirar –fíjense bien- sólo con suspirar al lado de alguien, ese alguien interpretará tu suspiro; le dará una razón; le dará una explicación. Y seguramente te relegará a un espacio… no muy beatífico precisamente.

    “Eres débil. Suspiras. Este mundo es de fuertes. Este mundo es de jóvenes, de aguerridos. No vale suspirar. No hay tiempo para lamentarse, sino para ¡ejecutar!”.

    Ese es el slogan, así que ¡cuidado con un suspiro! No vaya a ser que sea un síntoma de traición o de…

    El Sentido Orante nos muestra esta realidad, y nos llama –nos llama- a invocarnos como seres producto de amaneceres, que nacen al amor ¡por el amor! Nos llama a dejar de ser jueces implacables. Nos llama a colocar la razón cuando utilicemos el serrucho para una maniobra material, pero a que nos despojamos de él cuando vamos juntos, con otros; cuando estamos juntos, con otros; cuando compartimos ¡algo!, con otros; cuando, evidentemente, somos –somos- “con otros”. “Somos, con otros”.

    Y, llegados a este punto, el suplicarnos a nosotros mismos, el pedirnos a nosotros mismos, el exigirnos a nosotros mismos… un testimonio de bondad, ¡que no vale sólo con decirlo!, que hay que ejercitarlo. ¡Quizá se ha olvidado tanto, cómo era!… Y, sobre todo, se siente ¡tan poco!, que no es fácil. Porque por momentos se puede ser bondadoso hacia alguien o hacia algo, pero de inmediato se puede ser venenoso hacia otro.

    No es fácil, dado el camino que ha tomado la especie, recoger los vestigios de un llanto, las palabras sinceras de un encanto, la emoción de un momento, el recuerdo… de una complacencia. No es fácil. ¡Y quizás también porque no es fácil!, se dejan. 

    Y lo material, razonable, lógico, científico… envuelve y da motivo para vivir, o para dejar de hacerlo.

    Mas… la oración late, y la Creación per-siste. Y aunque el ser se sienta emancipado, desprendido y autosuficiente, a poco que sienta –“a poco que sienta”- puede descubrir que el fluido que le anima no es razonable, no es manejable, no es manipulable.

    El darse cuenta de esa pequeña –pero fundamental y trascendente- situación, debe ser un ejercicio de diaria emoción, de permanente contemplación: el sabernos expresión –“el sabernos expresión”- de la Creación. Y cada vez que la razón se vuelva osada, y la materialidad se haga justiciera, se pueda volver a suspirar dos veces para aplacar… ¡para aplacar tanta actualidad de condena!... ¡Para buscarse mutuamente en la fiabilidad! Para acrecentarse en la confianza. Para darle pistas a “el Amar”, más allá de un cotidiano placer, buscando “la complacencia”: esa sintonía creadora.

    Complacencia…, ¡para saber ver en el otro, la virtud! ¡Para saber compartir… la complacencia de los demás!

    Y, así, ir abandonando poco a poco a ese dictador de serrucho, de evidencias, de ciencias y de poder… sin que por ello renunciemos a lo que sabemos. Mejor dicho: a lo que “creemos” que sabemos.

    La vida está hecha de ternuras, emociones, fantasías, ilusiones… 

    Todo escrito con amores. 

    No necesita razones. 

    Llega. Permanece. Se eterniza.

    Decía el dicho o la sentencia: “Obras son amores, y no, buenas razones”

    Si se obra en la complacencia y en las virtudes que exponencialmente son capaces de desarrollarse, seremos capaces de convivir en una armonía y en un equilibrio que permitan unas resoluciones, disoluciones y ‘ejemplarizaciones’ de testimonios que van más allá  de un hecho, en el sentido de que cada hecho se trasciende.

    Al dejar de culpar y de culparnos… y entrar en complacer y complacernos, la compasión, la bondad y la misericordia se hacen aliados, ¡y se hacen el brillo!... se hacen el brillo de la vida.

    Sí.

    ***

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    History tells us -and it is probably like this- that, in older times, given the limited ability to know that the human species had, anything that happened was attributed to forces or punishments or rewards…, all this coming from entities that today we could qualify many of them as “natural”, and which were then priority, such as thunder, lightning, night, moon, sun…

    Even empires were developed around stars that ruled, according to knowledge then, all… or most of the activities of the being. So -so- the responsibility, what caused me to fall, to triumph, to have a good harvest, to reach any accomplishment… everything depended on those forces that helped or hindered; and because of these a relationship was established that soon became a religion and, little by little, in an exchange of favours. Yes: “If you help me with this, I promise you the other.“

    Yes. When the being begins to…evolve? -we put a small question mark- and interprets a series of phenomena -called “natural” today, but were religious, divine or mysterious before- in the way it becomes something known -I insist, with current interpretation, or one that little by little has been acquired- those responsible, the cause of good and bad, little by little start to be the human beings themselves.

    It is a gradual change. It is a subtle change, but each time it materializes more.

    And if the harvest was good it was due to drip irrigation; if there was an accident, it was because of imprudence; if one got sick, it was because there was no proper prevention…

    It seems…it seems –curious- that everything is known.     

    Reason became preponderant, dominant, inquisitive. And what reason could not sustain, was disdained. Today as well, of course.

    Each one, in groups or individually, became…reasonable!; an interpreter, a connoisseur of reality…and, what is more curious, of life.

    Yes! Without knowing, in the intimacy of sincerity, what life is, reason plays with metabolisms, hormones, blood, lymph… It makes its composures. And what happens is explained and reasoned…and that is it!

    Without a doubt, little by Little -now more slowly, although it seems faster-, new reasons are found: scientific, as the bastion of knowledge; and social, as the different organizations in which the species is set.

    As we see in this harsh and rapid movement, the creative criterion, the criterion of love, the criterion of tenderness or imagination, of fantasy or illusion, does not match with the reason, especially when -as it was expected- the interests of each, each group, each country, each…etc., are at stake. 

    For example, the news that Europe gives an ultimatum to the United States in the trade agreement. Ultimatum.

    The commercial war is not a secret, but there is no affection there, there is no good intention; there is no desire for resolution in any of the parties. No. The rational language already establishes the combat, the responsibility, the guilty. 

    If we look “slowly” -“slowly”- between human relationships there isn’t an oily, fragrant, happy fluid… -I won’t continue because it might create a fiction-. No! There is at times: “If you do what I think you should do, and casually coincide in this, then we may have a shared smile. May be. But what is certain is that… I will outline all your faults; I will realize all your mistakes -according to my point of view, of course-; I will accuse you of all the possibilities, in such a way that I will be unharmed by any situation.”

    This is done towards each other, and the other towards the one; with which, it is the perfect relationship between two saws. Yes, two saws that… one saw will saw the other. And of course: it nicks, it nicks, it nicks…

    “Yes, he is very good. Yes, I love him very much. Yes, but… but… sometimes…”.

    Each edge of the saw is a “but”.

    And where, where is the complaisant acceptance, for example? Where is the mutual respect? Where is the admiration, and not, the systematic criticism?

    Oh! When things are going well, good! When things do not go as I think they should go… well, then I take out the saw. I become a saw!

    “It’s clear! It is very clear! If this is like this. If this is like that…”.

    It’s curious… -when listening and listening and listening- it’s curious how much security there is going around the world. It’s incredible! At times -at times- one thinks that they are geniuses. Of course! Because they have the reason of the saw.

    But little by little, we can realize under the Praying Sense of today that something is missing. At least in principle! To start recovering something! The saw is missing something: oil. Yes, in order that it saws better and without much noise. 

    Suddenly, someone was a hero. Suddenly, the Sandinism movement became the crème de la crème of life and the revolution, the beauty and goodness. After a few years -today-, they shout for them to leave, to desist, to… What a horror!

    The saw.

    But this, put in that example: Nicaragua. But we can put it anywhere. It does not matter!

    Man makes of a man a paper god, who is kept for a while and then it is burnt, as if it was unintentionally!...

    At times they applaud you and take you to the altars, for having ended a terrible war. And you had the advantage of calling yourself “Santos”. With which, everything was going very well. But, suddenly, the saw came out again -and it is not that he was a saint, but the name helped-. And it does not matter what he achieved! It does not matter what he ‘intentioned’! Today he is an old rag; he might be well known -even a “Nobel Peace Prize”- but among his people, few remain with him. 

    This, as news nothing more. Because it illustrates how the individual processes, that we have mentioned before, becomes universal! They are made between countries! They become common. Of course! It is the result of a saw against a saw, of neighbour against friend, of husband against wife, of boyfriend against girlfriend, of lover against lover, of ‘againstronte againstrante againstrinte’…

    Of course, the result is: “No! We will not vote you anymore. We will take you to the cemetery.”

    How easy! Yes! The saw, the reason, the science, the logic… they make life, easy; because they have the guilty always at hand. And there is no better position… -attention to this- there is no better position than to feel like a judge. Like God. And blame! And punish! Like those gods who punished us with storms, with dramas, with smallpox… pandemics and flu… They were divine punishments. 

    .- But not anymore! We have overcome that.

    .- We have “what”?

    .- We have overcome that. 

    .- Ah! It has been overcome. 

    And now, each one -“each one”, how wonderful!– can be a judge. It can be, simply, god. 

    It has been replaced, over time of evolutions -evolutions?- the Mystery          -which was not understood-, by reason, science and logic -that they do understand everything-. And consequently man has assumed that role of “dear god”, who will always find a culprit…and punish him.

    But… let’s look more slowly, the prayer encourages us: With what does he punish him? Ah!... He punishes him with mockery, with detachment, with disaffection, with no greetings, with distance… Aaahhh!...

    Other times, yes, he punishes him with the stone, with the lethal injection, with the gun, with the rope… yes. But most of the time, he punishes… not reasonable elements. Reason has led to punishment: “I punish you for this and thisand this.”But, the sentence, he makes the sentence about -this man-god, as humanity- the sentence is done with the affections, the hopes, the fantasies. The sentence is done with the alienation and affronts; with the subtle comments; with the… “I tell you, but I do not tell you, do not understand well, but understand well, understand me, understand it”…

    Ah-ah! That sounds extra-terrestrial. Yes. It does not sound as reason. Because the reason, once it condemns, should use a hammer or a blow or… or something that materially hurts. But it’s not like that! That subtle pain is sought out -“subtle” so to speak-: hatred, rancour, anger, accusation, gossip…

    And the closest ones become distant because of any small detail. But later they become close again.  

    Yes. There has been built -while being destroyed- an experience of species, really dramatic, traumatic, tragic! There is little space for peace. Little place remains… for compassion, benevolence, kindness. Those are not of this world anymore. 

    In this world there is only what you said, what you did, how you did it… according to my criterion, in my opinion…; you did not fulfil…

    The materialization of any emotion becomes a trial of reason. The materialization of any emotion becomes a trial of reason. “The materialization of any emotion becomes a trial of reason”. And, consequently, the lack of love is the one that marks the beat; it is the one who jumps rope. And you fall, of course.

    The lack of love, that gives today but takes it away tomorrow; because, today, the reason saw… Or: “Thinking about it, I think that…; because they told me, because I have seen…”.

    .- Have you seen?

    .- Well, or I imagined it. It’s the same.

    .- Ah! It’s the same! Good!

    A cluster… A cluster…

    .- Ah! A cluster! A cluster of galaxies is something…immense! It’s…buah!

    .- So much?

    .- Yes.

    Therefore proportionally the being is, in its evolution, its growth, age, becoming a cluster… of reasons, explanations, un-reasons -but reasons- so impressive that only by sighing! -listen well- just by sighing next to someone, that someone will interpret your sigh; it will give it a reason; it will give it an explanation. And will surely relegate you…to a not very beatific space precisely. 

    “You are weak. You sigh. This world is for the strong ones. This world is for young people, for warriors. You can’t sigh. There is no time to lament, but to execute!”

    That’s the slogan, so be careful not to sigh! It might be a sign of betrayal or of…

    The Praying Sense shows us this reality, and calls us -calls us- to invoke as beings product of dawns, that are born to love, for love! It calls us to stop being implacable judges. It calls us to use the reason when we use the saw for a material manoeuvre, but loose it when we go together, with others; when we share something! with others; when, evidently, we are -we are- “with others”. “We are, with others.”

    And, at this point, to beg ourselves, to ask ourselves, to demand of ourselves… a testimony of kindness, which is not just saying so!, that we must exercise it. Maybe you’ve forgotten how it was!... And, above all, you feel so little!, that it is not easy. Because at times you can be kind to someone or something, but you can immediately be poisonous towards someone else.

    It is not easy, given the path that the species has taken, to collect the vestiges of a cry, the sincere words of a charm, the emotion of a moment, the memory… of complacency. Is not easy. And maybe also because it is not easy!, they are left.

    And the material, reasonable, logical, scientific… envelopes and gives reason to live, or stop doing it. 

    But… the prayer beats, and the Creation per-sists. And even if the being feels emancipated, detached and self-sufficient, however little he feels -as “little as he feels”- he may discover that the fluid that animates him is not reasonable, is not manageable, is not manipulative. 

    The realization of this small -but fundamental and transcendental- situation must be an exercise of daily emotion, of permanent contemplation: knowing ourselves expression -“knowing ourselves expression”- of Creation. And every time reason becomes daring, and materiality becomes righteous, we can sigh again twice to placate… to placate so much current condemnation!... To look for each other in reliability! To grow in confidence. To give “Love” some clues, beyond a daily pleasure, looking for “complaisance”: that creative harmony.

    Complaisance…, to know how to see in other, the virtue! To know how to share… the complaisance of others!

    And like this, to abandon slowly the dictator handsaw, of evidences, of science and power… without thereby renouncing what we know. Better said: what we “believe” we know.

    Life is made of tenderness, emotions, fantasies, hopes…

    Everything written with love.

    It does not need reasons.

    It arrives. It remains. It is eternal.

    The saying or sentence said: “Deeds, not good reason, are love”.

    If we work on the complaisance and on the virtues that are exponentially capable of developing, we will be able to coexist in harmony and in a balance that allows us resolutions, dissolutions and ‘exemplary’ testimonies that go beyond a fact, in the sense that each fact transcends. 

    When we stop blaming and blaming ourselves… and enter into pleasing and pleasing ourselves, the compassion, kindness and mercy become allies, and they become the sparkle!... they become the sparkle of life. 

    Yes. 

    ***

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    Y el avance –¿avance?- de la especie humanidad en los desarrollos más concretos, más prietos, llamados “materiales”, especifica en número y en particularidad lo que concierne a lo que se puede vender, comprar, tener… Todo lo cuantificable. No lo cualificable. Y lo cualificable se queda reducido a “generalidades”.

    Y así, genéricamente, se dice que… ¡bueno!, que los húngaros son egoístas, o que los islandeses son más bien ¡sosos!, o que los de el Alto Volta son menesterosos… 

    Y así podríamos generalizar… cuando se trata de cualificar. Y entonces perdemos o, más que perdemos, “no tenemos” calidades; porque se han quedado en “generales”: se ha militarizado lo no cuantificable, y se ha dejado en… “¡Bueno…!”.

    Esto, además, se presta a tener, “aparentemente” –desde luego, no ciertamente-, una teórica cultura o conocimiento de ¡todo!

    La Sugerencia Orante nos habla de la opción de cuantificar y cualificar nuestros vivires, nuestras experiencias, nuestras sapiencias… sin caer en generalidades o, a partir de ellas, particularidades falsas.

    El diseño humano tiene la capacidad de cuantificar, cualificar y trascender.

    Podríamos decir: “Mi padre es bajito, pero no tiene dinero”. Cuantificamos así la figura del padre. Y la cualificamos genéricamente, diciendo: “¡Pero es buena persona!”.

    ¿Y si la cualificamos adecuadamente…? Diríamos: “Es una persona con unas cualidades valorables, puesto que es humilde, es dialogante, es colaborador, es afectuoso…”.

    “¡No siga, no siga! Eso no existe”.–chiste fácil-.

    Y luego podríamos trascender diciendo: “Bueno, ha sido o es el intermediario de mi identidad… o una parte del intermediario de mi identidad”.

    La consecuencia de las generalidades –la militarización del saber-… es que se hace un prêt à porter”para todo el mundo, y todos tienen que comer lo mismo, vestir lo mismo, hacer lo mismo… Y resulta que cada uno es diferente, es distinto, y tiene cosas semejantes o parecidas a otros, pero… su bordado, su calado, su actitud… es distinta a la de aquel otro.

    Con la cuantificación y la generalización, la inmediata actitud es la vulgarización. Se vulgariza… cualquier situación; y se le pone el sello que más duela o que más interese o que más coaccione… o que más sirva a cualquier interés.

    Fíjense ahora –por ejemplo- en las noticias falsas, las fakenews: ya tienen un espacio… que resulta ¡atractivo!

    La verdad… o “la sinceridad” –para ser más… sentimental- no vende. Parece que no tuviera aplicación en nuestro cotidiano convivir.

    Así se llega a la posición en la que cualquier ser, según… –fíjense bien- según los intereses que se manejen –el nivel de intereses que se manejen-, puede ser un virtuoso o un villano.

    Es como la estadística: que se la estruja, y nos da los números que queremos.

    Esta situación, en niveles de interés, de manipulación, si bien corresponde a estratos digamos que “influyentes”, no deja de ser una práctica común –fíjense bien: “una práctica común”- entre los seres sin ninguna estratificación poderosa; una estrategia común para el informar, el compartir, el convivir… ¡Y cualquiera puede elevar a santidad, a uno!, como otro puede colocarlo en “impresentable”.

    ¿Es que no es posible ecualizar nuestras percepciones, y colocar, al ser objeto de nuestro estudio o de nuestro comentario, bajo –al menos- el principio de inocencia –¡al menos!-, antes de condenarle... por esto, esto, esto o aquello? Generalizado, claro. Vulgar, claro. O antes de elevarlo a cotas inalcanzables. Generalizando también. Y vulgarizando. ¡Pero lo más común es la destrucción! Común, común, común, común.

    ¿Y por qué es lo más rentable? Porque el que maneja la destrucción de alguien, con sus comentarios, sus chivatazos, sus sugerencias, etc., etc.: “No. No es lo que parece. Ten en cuenta que… tal y cual”.

    Esos comentarios –¿verdad?- ruines… tienen mucho más éxito, porque el morbo es parte de la conducta actual humana. Y hay un interés general –en estratos más potentes- en que se tenga la idea de que todo es ¡impresentable!; que nadie es justo; que ¡nada merece la pena!; que ¡todos son iguales! Y cuando hay alguna excepción, rápidamente se busca la cualificación que la destruya; porque, en esa excepción, se ve el ser y, al no atreverse a ser excepción –que lo es, pero al no atreverse a ejercitarse-, opta por destruirla. 

    Y así se van gestando los miedos, las prevenciones, las dudas, las justificaciones… y toda una serie de cortejos mini destructores que colocan a cualquier ser, según conveniencia, en “una piltrafa”. Eso, en el mundo cotidiano. 

    ¡A qué punto ha llegado la afectuosidad humana!

    Y con esas características, ¡y con esos bagajes!, ¿cómo encontrarse con una Llamada Orante? ¿Cómo presentarse, cargado de chismes… sin chistera, con hollín de ¡mala chimenea!? ¿Cómo presentarse con prejuicios, con dudas, con rabias…? Sobre todo hacia lo que más se aprecia, con lo cual se termina despreciando, ¡claro!

    Con ese bagaje, ¿realmente se puede escuchar la llamada? ¿Se puede sentir la fragancia… de lo que nos aman?, ¿la suerte de nuestra posición?, ¿los privilegios de nuestro entorno?... ¿Se puede…? 

    ¿O más bien –¡ay!-… o más bien se critica también el tipo de “llamada”, la forma en que la Creación nos advierte, nos guía, nos sugiere…?

    Se critica porque “nos damos por aludidos”. Y, en vez de agradecerlo, en vez de agradecer tan íntimo detalle personal, desde lo Eterno, el ser ¡se revuelve!, se descompone –en el sentido de huida-… buscando cualquier cosa que no suponga ningún compromiso, ningún ¡esfuerzo de avance!, ninguna intención de cambio; quedarse ahí, membranosamente, con los seguros prejuicios de siempre y las dudas de antaño.

    Cuando el aliento del pensar… sin prejuicios; cuando el hálito del sentir sin límites; cuando la atracción, la emoción, la admiración… y la ansiosa escucha, se hacen todas ellas presentes, el ser se hace verso: “uni-verso”. El ser se transfigura y se configura en un instante poético. Se desliza por los valles, las dehesas, las montañas o los mares, levitando en sus… bellezas…

    ¡Ay!... Y no hay –no hay: desaparecen- las dudas y las desidias. El ser se hace ¡pronto!, dispuesto, ¡alentado! Se siente misterio. Se siente adorado. Y con ello, de inmediato adora y admira… todo lo que le rodea. Y se admira más aún hacia quien le admira.

    Es un estado de contemplación… anhelante. “An…helante”.

    Los suspiros y anhelos… se hacen plumas de vuelo, sin jadeo; con la sencilla naturalidad de la invisibilidad del viento. Transformamos nuestra constitución, con una configuración de figuras… que se ciñen al gozo; ¡al gozo complaciente de sentirse únicos, singulares, creados, creativos!...

    Confabulados momentos… en los que el ser se ‘des-lastra’: pierde el lastre que le hace un ser de arrastre. Y, al perderlo, se convierte en ligero, adaptable, sincero…

    ¡Ya!, resucita de lo muerto, de lo limitante, de lo prohibido.

    Ya, transfigura su imagen y se hace excepción; se hace referencia. 

    Y con ello, los obstáculos se diluyen. 

    Y a su paso, las dificultades desaparecen.

    Los cuidados del alma son… imprescindibles. Que no se salpiquen… de la ignominia de… la egolatría…; que se nutran… del poema de la fantasía…, del agua nueva…, y de una confianza sin reparos: la fe ardiente del que cree que es creado, y que se dispone a ser creativo. 

    ¡Eso es!

    ***

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  •  

    And the advance -advance?- of the human species in the most concrete developments, tight, called "material", specify in number and in particularity with regard to what you can sell, buy, have… Everything that is quantifiable. Not qualifiable. And the qualifiable is reduced to “generalities”.

    And so, generally, it is said that… well!, Hungarians are egotists, or that Icelanders are rather bland!, or that those in the Upper Volta are needy… 

    And like this we could generalize… When it comes to giving qualities. And then we lose or, more than losing, "we don't have" qualities; because they have been left in "generals": the qualifiable has been militarized and been left in… "Well…!".

    This, in addition, lends itself to have, "apparently" -of course, not certainly-, a theoretical culture or knowledge of everything!

    The Suggestion of Prayer speaks to us of the option to quantify and qualify our living, our experiences, our knowledge… without falling into generalities or, on the basis of these, false peculiarities.

    The human design has the capacity to quantify, qualify and transcend.

    We could say: "My Father is short, but does not have money". Like this we quantify the figure of the father. And we generically qualify him, saying, "But he is a good person!".

    And what if we qualify him properly…? We would say: "He is a person with some valuable qualities, since he is humble, has dialog, is a collaborator, is affectionate…".

    "Don't carry on, don’t carry on! That doesn't exist". –an easy joke-.

    And then we could transcend saying, "Well, he has been or is the intermediary of my identity… or a part of the intermediary of my identity,".

    The consequence of the generalities -the militarization of knowledge-… is that it becomes a 'Prêt à Porter" for all the world, and everyone has to eat the same, dress the same, do the same… And it turns out that everybody is different, is distinct, and has similar things or similarities to others, but… its embroidery, its timing, its attitude… is different from the other.

    With the quantification and the generalization, the immediate attitude is the vulgarization. It becomes vulgar… any situation; and is put the stamp that hurts most or is of more interest or more coerce… or that most serves any interest.

    Now look, -for example-, in the false news, the fake news: it already has a space... which is attractive!

    The truth… or "sincerity" -to be more… sentimental- does not sell. It seems that it did not have an application in our everyday living.

    This is the way to reach the position in which any being, according to… -note well- according to the interests that are handled, -the level of interest that are managed-, can be virtuous or a villain.

    It is like the statistics: that are squeezed, and gives the numbers that we want.

    This situation, in levels of interest, of manipulation, if it belongs to let’s say the "influential", it does not stop to be a common practice -note well: "common practice"- amongst the human beings without any powerful influence; a common strategy for the reporting, the sharing, the living… And anyone can raise someone to holiness!, as another can be put as disgraceful.

    Is it not possible to equalize our perceptions, and place, the object of our study or of our comment, beneath -at least- the principle of innocence - at least!-, before you condemn him... by this, that, this or that? Generalizing, of course. Vulgar, of course. Or before lifting them to unattainable heights. Generalizing too. And vulgarizing. but the most common is the destruction! Common, common, common, common.

    And why is it more profitable? Because the one who manages the destruction of someone, with their comments, their gossip, suggestions, etc., etc.: "No. It is not what it seems. Keep in mind that… so-and-so".

    These mean comments -right?-… they have much more success, because the morbidity is part of the current human behaviour. And there is a general interest -in more powerful positions- that there is the idea that everything is unpresentable!; that no one is just; that nothing is worth the effort!; that all are the same! And when there is some exception, quickly is looked for the qualification that destroys it; because, in that exception, the being is seen and, in not daring to be the exception -which it is, but not daring to exercise-, chooses to destroy it. 

    And so are gestated the fears, prejudices, the doubts, the justifications… and a whole series of mini destructive courtships that place any being, according to convenience, as a “poor specimen”. That, in the everyday world. 

    To what point has the human affection arrived!

    And with these characteristics, and with this baggage!, how do you meet with a Call of Prayer? How do I present myself, full of gossip… without a top hat, with soot of a bad chimney!? How do I present myself with prejudice, with doubts, with rage…? Above all towards what is most appreciated, which ends with contempt, of course!

    With that baggage, can you really listen to the call? Can you feel the fragrance… of what loves us?, the luck of our position?, the privileges of our environment?... Can you…? 

    Or do you rather -ay!-… or rather is criticised as well the type of "call", the way in which the Creation warns us, guide us, suggests to us…? 

    We criticise because "we feel referred to". And, instead of being grateful, instead of thanking such an intimate personal detail, from the Eternal, the being turns!, it breaks down- in the sense of flight-… looking for anything that does not entail any commitment, no  effort of advancing!, no intention of change; stay there, the membrane-like insurance, with the sure prejudices and doubts of yesteryear.

    When the breath of thinking… without prejudice; when the breath of the feeling without limits; when the attraction, the emotion, the admiration… and the anxious listening, are all present, the being becomes verse: "uni-verse". The being is transformed and is configured in a poetical instant. It glides through the valleys, pastures, mountains or the sea, levitating… in their beauties…

    Ay!... and there is no –there is no: they disappear- the doubts and the apathy. The being becomes ready!, willing, encouraged! It feels mystery. It feels adored. And with that, immediately loves and admires… everything that surrounds it. And admires even more whom admires them.

    It is a state of contemplation… longing.

    The sighs and wishes… become feathers of flight, without wheezing; with the simple naturalness of the invisibility of the wind. We transform our constitution, with a configuration of figures… who adhere to the joy; the joy of feeling unique, singular, created, creative!...

    Confabulated moments… in which the being sheds its load: loses the ballast which makes of the being a drag. And, in losing it, it becomes light, adaptable, sincere…

    Now!, it rises from the dead, the limiting, the forbidden.

    Now, transfigures its image and becomes an exception; becomes a reference. 

    And with it, the obstacles are diluted. 

    And in its path, the difficulties disappear.

    The cares of the soul are…  indispensable. Let them not be affected… by the ignominy of… the ego trip…; let it be nurtured… by the poem of the fantasy…, of new water…, and a trust without hesitation: the ardent faith of the one that believes that it is created, and that is willing to be creative. 

    That's it!

    ***

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  •  

    Es frecuente, por no decir habitual, que el ser se exprese diciendo: “Yo creo…”“Yo creía…”. Y con ello trata de expresar lo que es capaz de hacer según su voluntad.

    Otra cosa es la creencia –creer-, en la que la fe y la confianza son las piernas de un proceso. Pero en el “creía”o en el “creo”se implica un hacer que está ligado a lo cotidiano; no exento, por supuesto, de emociones, de afectos… pero sí lleno de dificultades, de errores, de cambios, de incomodidades.

    “Porque yo creía que esto era… ““Porque yo creo que esto es así”... Y aparece el dicho de que “el hombre propone y Dios dispone”. Y, salvo excepciones –sin duda-, lo que se creía no se cumple, no se da, no ocurre… como uno creía.

    Esto suele traer consecuencias, en la medida en que se repite y se repite y se repite, en el sentido de que se va minando la credibilidad del propio ser. ¡Ha confiado tanto en él mismo!… Ha confiado tanto en él mismo, que empieza a desconfiar, porque los planes no van por ese caudal.

    En el Sentido Orante, cuando sucede el creer –no de crear, sino de filiación, de comunión, de conexión; como decíamos hace un momento: de fe y esperanza-… cuando se da ese elemento de creer, ocurre realmente una oración. Es un instante orante en el que el ser deposita su creencia en los designios que va trazando la Providencia. Y él los va recogiendo y los va haciendo creativos. Los va plasmando en la cotidianidad, en la materialidad…

    Creer, en el Sentido Orante, nos hace liberarnos de nuestras egoístas posiciones; nos hace liberarnos de nuestras propuestas sin amores; nos hace liberarnos de nuestros planes mejores.

    Por eso, a la hora de interpretar los designios providenciales que sobre cada uno gravitan, al menos –al menos- tener bien claro si son designios como tales, o son gustos personales. ¿Que pueden llegar a ser excepcionales? ¡Puede ser! Pero lo más probable es que no lo sean.

    El orante ha de saber, por el hecho de orar, cuándo está ante un creer de crear personal, y cuándo está ante una propuesta providencial.

    Y lo sabe –lo sabe- cuando él empieza a hacer su plan, su proyecto, su idea… Y lo sabe cuando casualmente aparece esta situación, se da esta conversación, ocurre aquel encuentro… Se van componiendo piezas del puzzle, que nos proyectan a hacer esto o aquello; mientras que, en lo personal, no se dan esas piezas: se buscan, se hacen, se provocan, se procuran…

    El Sentido Orante de hoy nos promueve a darnos cuenta de que somos permanentemente creados…; que no hay ni un solo instante… –no hay-… un solo instante en que esa creación dependa de nosotros.

    Si tomamos consciencia de esta creencia, de esta creación, la preocupación que por sistema se establece en el convivir, desaparece; se amortigua, al menos.

    Sentirse creado permanentemente es sentirse amado. Incondicionalmente.

    Los compromisos que se adquieren en la creencia de que somos creados, son compromisos “reverenciales”: se admiran, se cultivan, se aman. Los que son producto de nuestra planificación, de nuestro gusto, tienen que pelear, tienen que combatir, tienen que conquistar.

    Estamos en una época de influenciables y de influencias… que inciden sobre el ser a propósito de sus creencias. Y unos a otros se codifican, unos a otros se ordenan, unos a otros se mandan; unos a otros se inciden de tal forma y manera, que el otro deja de ser quien era y empieza a ser y a hacer a las órdenes de otra opinión.

    Es tanta la influencia del medio… –en medios, en personas, en situaciones, en circunstancias- que es evidente que “dime con quién andas y te diré quién eres”…; lo cual anula prácticamente todos los mensajes y todas las Fuerzas de Creación Providencial que nos orientan, que nos llevan.

    Dispongamos nuestras estructuras para ser un receptáculo de esas señales que crean, que nos crean, permanentemente.

    Y disolvamos los egos e importancias personales que nos obligan, por prejuicio, por miedo, por influencia…

    ***

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  •  

    It is common, if not to say usual, that the being express itself by saying: "I believe…""I thought…". And with that it tries to express what it is capable of doing according to its will.

    Another thing is the belief –to believe-, in which the faith and trust are the support of the process. But in the "I believed" or in the "I believe" is implied a doing that is linked to the everyday; not without, of course, emotions, affection… but full of difficulties, errors, changes, discomfort.

    "Because I thought that this was… ""Because I believed that this is the case"... and appears the saying that "man proposes and God provides". And, apart from a few exceptions -without doubt - what was believed is not achieved, no, this is not the case… As one thought.

    This usually brings consequences, to the extent that one repeats and repeats and repeats oneself, in the sense that the credibility of the self is undermined. It has trusted so much in itself… it has trusted so much in itself, that it begins to distrust, because the plans are not going with that flow.

    In the prayerful sense, when the belief happens -not to create, but rather of filiation, of communion, of connection; as we said a moment ago: faith and hope-… when that element to believe occurs, really occurs a prayer. It is a prayerful moment in which the being deposits its belief in the designs that are tracing the Providence. And it collects them and they become creative. They are translated into everyday life, in the materiality…

    To believe in the meaning of prayer, makes us free ourselves from our selfish positions; it makes us free ourselves of our proposals without love; it makes us free ourselves from our better plans.

    That is why, when interpreting the providential designs that on each one gravitates, at least -at least- be clear if they are designs as such, or are personal tastes. What can be seen as exceptional? It could be! But it is more likely that they aren't.

    The person praying has to know, by the fact of praying, when one is before a personal belief, and when you are faced with a providential proposal. 

    And he knows -he knows- when he starts to make its plan, its project, its idea… and he knows when casually appears this situation, this conversation, occurs that meeting… the pieces of the puzzle are composed, that projects us to do this or that; meanwhile, in the personal, these things are not given: one searches, does, provokes, procures…

    The Meaning of Prayer of today encourages us to realize that we are permanently created…; that there is not a single moment… -no-… a single moment that the Creation depends on us.

    If we take consciousness of this belief, this creation, the concern that systematically is laid down in the living together, disappears; is cushioned, at least.

    To feel permanently created is to feel loved. Unconditionally.

    The commitments that may be acquired in the belief that we are created, are "reverential” commitments: one admires, cultivates, love. Those which are the product of our planning, to our taste, have to fight, have to conquer.

    We are in a period of easily influenced and influences… that have an impact on the being concerning its beliefs. And some are encoded, some others are sorted, some others are sent; some affect in such form and manner, that the other ceases to be who it was and begins to be and to do the orders of the other opinion.

    Such is the influence of the environment… -in media, in people, in situations, in the circumstances- it is clear that "tell me who you are with and I will tell you who you are."…; which overrides virtually all messages and all the forces of providential creation that guide us, that lead us.

    Put our structures in the disposition to be a receptacle of those signals that create, that create us, permanently.

    And dissolve the egos and personal importance that oblige us, due to prejudice, fear, by influence…

    ***

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  •  

    Es un signo actual, en el comportamiento de la especie, los vaivenes de la confianza.

    Y a veces, ¡repentinamente!, hay como un ataque de confianza; y la persona confía, confía, confía… casi rabiosamente. Y esa misma persona, pasado un tiempo –un tiempo no muy largo-, empieza a desconfiar, a desconfiar, a desconfiar, a desconfiar, hasta que no se fía de nada de la misma persona.

    Sí. Quizás el individualismo personalizado y la egolatría egocéntrica de cada uno hace que, al principio, como instinto de especie, se confíe; las personas se fían unas de otras. Pero, poco a poco, cuando cada uno tiene su esfera de poder –¡por muy pequeña que sea!-, va a empezar a dudar de los más próximos, los lejanos, los más antiguos… o a desconfiar de cualquier cercanía.

    ¡Claro!, esto puede parecer nimio, sin mucha importancia, producto del acontecer natural. Pero… ¡no! ¡No es así! Detrás de la desconfianza viene la queja –“queja”-. Y la queja es una forma de violencia. Y esto ocasiona la discusión.

    Desconfianza… queja… discusión… Ya estamos en la guerra, ¿no?

    ¡Pssí!

    Igual que existen las nanopartículas, existen las ‘nanoguerras’ que cada uno es capaz de desencadenar con éste, con aquél, con el otro… “No me fío de éste, no confío en aquél, no confío en aquélla…”.

    Y el Sentido Orante se pregunta: si en cuestiones tan cotidianas, mundanas, de especie, de generaciones y generaciones y generaciones… “los colorados no se fían de los verdes, los verdes no se fían de los blancos, los blancos no se fían de los amarillos”… ¿cómo será –se pregunta el Sentido Orante- la confianza que el hombre es capaz de desarrollar, como especie, en relación al Misterio, a la Creación, a lo Divino…? ¿Cuál es el nivel de confianza que tenemos hacia lo que nos crea, nos mantiene, nos entretiene, nos genera…? 

    Antes, y ahora menos, el vehículo de la religión era el sustrato de la confianza; y con él se basculaba el hombre, con sus plegarias establecidas, a la espera de ganarse la confianza de Dios; no de confiar en Dios, sino que Dios confiara en nosotros.

    ¡Qué fuerte!, ¿no?

    La confianza hacia la Creación no es de la misma naturaleza que la confianza que depositamos en nuestro entorno. Tiene otra naturaleza: una naturaleza que “no permite” –entre comillas- queja, discusión, justificación… “guerra”.

    Y, de hecho, una proporción importante de abandonos de religión obedece a esa pérdida de confianza, y a esa ganancia de confianza del sujeto en sí mismo… y en otras circunstancias “ocasionalmente”.

    Ha llegado un momento en que el ser se siente autosuficiente, auto-proclamado…; se siente un “auto”… en el que piensa que no necesita gasolina. Y no es un auto solar, ni tampoco es un auto cuántico… No.

    Y poco a poco, las religiones fueron perdiendo confianza entre sus feligreses; porque eran estructuras –y son estructuras- rígidas, duras, muy alejadas de la naturaleza de la confianza que se establece entre la Creación y lo creado.

    Las confianzas religiosas –de “religar”, de “unir”- se fueron concretizando cada vez más en sus representantes: sacerdotes… de diversa índole. Y en la medida en que “humanamente” se perdía la confianza, pues también se perdía “la otra Confianza”. Finalmente, es que la otra no se desarrolló nunca… sino que aquél era musulmán o cristiano o judío o hindú o maronita, porque conocía a alguien que le ofrecía confianza, pero no alcanzaba a trascender.

    Obviamente, evidentemente, las llamadas “vocaciones” –que está bien llamarlas así pero, dado ese nivel de desconfianza…- prácticamente son mínimaspara el ministerio sacerdotal. ¡Mínimas!

    Esa pérdida de confianza… vehiculizada por las religiones, no suele generar un hombre religioso que se religa por su cuenta, no, sino que más bien suele generar un ser despechado, descorazonado, a veces desesperado… porque ha perdido la confianza en todo lo que pensaba que iba a recibir como gratificación por sus rezos o sus ceremonias o sus [1]cabales de ritos y costumbres.

    Otras veces ocurría que había una teórica confianza hacia la Creación, pero se volvía, el ser, muy exigente ante las confianzas humanas, con lo cual era hipercrítico con cualquier detalle que no fuera de su agrado o de su apetencia o de su consideración…; con lo cual no trascendía, en el sentido más simple: es decir, desde lo más sublime, hacia lo más concreto y material.

    Y hacemos esta salvedad porque, habitualmente, cuando se habla de “trascender”, siempre se habla de un sentido: desde lo más concreto, material y cotidiano, hacia lo más etéreo e inmaterial. Pero es que la trascendencia también se da en el otro sentido: en la medida en que siento y vivo una confianza en la Creación, esto me facilita mis criterios de confianza hacia el entorno.

    “Persevera en la confianza de tu entorno, y tu entorno terminará confiando en ti”.

    Porque habitualmente también, en el entorno, el sujeto, con relación a otros sujetos, establece su confianza o su desconfianza en base al comportamiento y al trato que el otro le da. Pero no se suele preguntar cuál es el grado de confianza que tiene el otro hacia nosotros; o, si se pregunta, no tiene mucho valor. Lo cual, además de ser una descortesía considerable, sólo hace incrementar más aún la desconfianza.

    Puede ocurrir que, a raíz de la desconfianza continuada del entorno, el ser adquiera un grado de confianza hacia la Creación, hacia el Misterio. ¡Puede ser! Y desde ahí, con una experiencia especial, pueda empezar a confiar de nuevo en ese entorno: personas, animales, cosas… ¡Todo!

    No es lo habitual, pero hay que tenerlo en cuenta… ante el desespero de la desconfianza cotidiana; porque nuestra naturaleza precisa de la confianza, para establecer los vínculos y los vehículos que permiten una estructura solidaria… mayor o menor, pero precisa de esa confianza. Es parte de su naturaleza, porque pertenece a la vida. Y la vida es un acontecimiento solidario; confiado.

    Pero esa necesidad de especie, que se está derritiendo, se sustenta por una confianza que tiene, en sí misma, la vida… hacia las fuerzas que hicieron, ¡que hacen posible!... la creación de vida continuamente. No son confianzas conscientes, razonables y lógicas; son confianzas misteriosas, desconocidas pero… presentes.

    Y, con el Sentido Orante, tenemos la ocasión, la oportunidad de despertara esa confianza inevitable… y llevarla a una consciencia reconocida. Y de ahí, trascender hacia una consciencia del entorno… que te fallará, que no será lo que tú quieres. Y descubrirás, de paso, que el mundo no se hizo para ti; se hizo, misteriosamente, para… vamos a decir “todos” –sin saber qué es “todos”-.

    Y entonces empezaremos a confiar de otra forma: no en base a nuestros principios y criterios, sino en base al respeto a la identidad de los otros.

    Y así, si respeto la identidad del otro, de lo otro, no tendré que ponerle mi cascabel para que suene como yo quiero que suene, sino que escucharé el sonido del otro. Y me gustará más o menos, me atraerá más o menos… pero, ya, mi sistema de confianza se establecerá en base a los menesteres que precisemos los unos de los otros, reconociendo previamente el respeto y la identidad de los demás.

    Como bien se dijo: “Por sus actos los conoceréis”

    Pues bien, conoceremos… –en base al respeto y la aceptación de la identidad de los demás- conoceremos los actos y los hechos… sin juzgarlos; Y, probablemente, desarrollaremos ¡una cuota de confianza!... hacia todo lo que nos rodea. Una cuota. Y empezaremos a confiar en este, este y aquel aspecto. Y en otros aspectos no se realizará esa confianza, ¡pero no habrá desconfianza! Simplemente, en esos otros aspectos no hay una relación, no hay una comunicación, puesto que no hay sintonía.

    ¡Si recuperamos una cuota de confianza! –cuota-… tendremos una calidad de relaciones… francamente evolutivas, capacitadoras y, sin duda, reconfortantes. ¡Que además nos ayudarán a librarnos de nuestros esquemas, de nuestras exigencias y de nuestras imposiciones.

    ***

     

    [1]Cabal: Se aplica a la parte que corresponde a cada uno en un reparto.

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  •  

    The ups and downs of the trust are a sign, of the behaviour of the species.

    And sometimes, suddenly!, there is a burst of confidence; and the person trusts, trusts, trusts… almost furiously. And that same person, when time has passed -a time not too long-, begins to distrust, to be suspicious, to be suspicious, to be suspicious, until one does not trust anything of the same person.

    Yes. Perhaps the personalised individualism and egotism of everybody makes that, in the beginning, as an instinct of species, they trust; people trust each other. But, little by little, as everybody has its sphere of power -no matter how small!-, they are going to begin to doubt the closest, the distant, the oldest… or to distrust any closeness.

    Of course!, this may seem insignificant, without much importance, the product of natural events. But… no! It is not like this! Behind the mistrust comes the complaint -"complaint"-. And the complaint is a form of violence. And this results in the discussion.

    Mistrust… complaint… discussion… We are already in the war, right?

    Pssyess!

    Just as there exists nanoparticles, there are the 'Nano wars' that everybody is capable of triggering with this, with that, with the other… "I Don't Trust this, I don't trust him, I don't trust that…".

    And the Praying Sense asks: if in everyday issues, mundane, of the species, of generations and generations and generations… "the reds do not trust the greens, the greens do not trust the whites, the whites do not trust the yellow"… how will be –asks the Praying Sense- the confidence that mankind is able to develop, as a species, in relation to the Mystery, to the Creation, the Divine…? What is the level of trust that we have towards what we create, keeps us, entertains us, generates us…? 

    Before, and now less, the vehicle of religion was the substrate of the trust; and with that the man balanced, with its established prayers, waiting to earn the trust of God; not to trust in God, but that God trusts in us.

    Heavy!, right?

    The trust toward the Creation is not of the same nature as the trust we place in our environment. It has another nature: a nature that "does not allow" in quotation marks- complaint, discussion, justification… "war".

    And, in fact, a significant proportion of abandonment of religion is due to this loss of trust, and the gain of the subject's trust in himself and in other circumstances "occasionally".

    The moment has arrived in which the being feels self-sufficient, self-proclaimed…; you feel a "self"… where you are thinking that you do not need gasoline. And it is not a solar car, nor is it a quantum car … No.

    And little by little, the religions were losing trust among there parishioners; because they were structures -and they are structures- rigid, hard, very far from the nature of the trust that is established between the Creation and the created.

    Religious trusts -of "relegating", "uniting”- were increasingly concretizing in their representatives: priests… of various kinds. And to the extent that "humanly" lost trust, it also lost “the other Trust”.  In the end, the other never developed… rather he was a Muslim or Christian or Jew or Hindu or Maronite, because he knew someone who offered him confidence, but not enough to manage to transcend.

    Obviously, evidently, the so-called “vocations” -which is good to call them as such, but given the level of distrust…- practically they are minimal for the priestly ministry. Minimum!

    This loss of trust… driven by religions, usually does not generate a religious man that religates by himself, no, but rather tends to generate a vengeful, disheartened, sometimes desperate being… because it has lost the trust in all that it thought that it was going to receive as a bonus for its prayers or ceremonies or its fair part of rites and customs.

    Other times it happened that there was a theoretical trust towards the Creation, but the being became, very demanding, faced with the human trust, with which it was hypercritical with any detail that was not to its liking of his or her appetite or consideration…; thus, it did not transcend, in the simplest sense: that is to say, from the most sublime, toward the most concrete and material.

    And we do this exception because, usually, when speaking of "transcending", it is always spoken in a sense: from the most concrete, material and every day, towards the most ethereal and intangible. But the transcendental also works the other way: to the extent that I feel and live trust in the Creation, this helps my criteria of trust towards the environment.

    "Persevere in the trust of your environment, and your environment will end up trusting you."

    Because usually also, in the environment, the subject, in relation to other subjects, establishes its trust or distrust on the basis of the behaviour and the treatment that the other gives. But it is usually not asked what is the degree of trust that the other has toward us; or, if you ask, it doesn’t have a lot of value. Which, in addition to being a considerable discourtesy, only further increases the mistrust.

    It may be that, as a result of the continued distrust of the environment, the being acquires a degree of trust towards the Creation, and towards the Mystery. It can be! And from there, with a special experience, can begin to trust again in that environment: people, animals, things… Everything!

    It is not usual, but it must be taken into account… faced with the despair of the daily mistrust; because our nature needs the trust, to establish linkages and the vehicles that allow a structure of solidarity… more or less, but it requires that trust. It is part of its nature, because it belongs to life and life is an event of solidarity; trusted.

    But this need of species, which is melting, is supported by a trust that has, in itself, life… towards the forces that made, that make possible!... the creation of life continually. It is not conscious, reasonable and logical trust; mysterious, unknown but… present trust.

    And, with the Meaning of Prayer, we have the opportunity, the opportunity to awaken to that inevitable trust… and take it to a recognized awareness. And from there, to transcend into an awareness of the environment… which will fail you, which may not be what you want. And you will discover, by the way, that the world was not made for you; it was made, mysteriously, for… we are going to say "all" -without knowing what is "all"-.

    And then we'll start to trust in another way: not on the basis of our principles and criteria, but on the basis of the respect for the identity of the other.

    And so, if we respect the identity of the other, and the other, I won't have to put them a bell on so that it sounds like I want them to sound, but I will listen to the sound of the other. And I will like it more or less, it will attract me more or less… but, now, my system of trust will be established on the basis of the requirement that everybody needs from the other, recognizing previously the respect and the identity of the other.

    As is well said: "By their actions you will know"

    Well, we will know… -on the basis of the respect and acceptance of the identity of the others- we will know the acts and facts… without judging them; and, probably, we will develop a share of trust!... towards everything that surrounds us. A quota. And we will begin to trust this, this and that aspect. And the other aspects will not place our trust, but there will be no mistrust! Simply, in these other aspects there is not a relationship, there is not a communication, given that there is no harmony.

    If we recovered a quota of trust! –a quota-… we will have a quality of relationships… frankly, evolutionary, capacitating and, without a doubt, comforting. That will also help us to liberate us of our schemes, of our demands and of our impositions.

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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